Hola!
Otro capi! Muchas gracias por seguir leyendome y por sus linos comentarios!
My song
Capitulo Vigésimo Primero: "Preparándonos para la presentación"
Otro día comenzó, en la cama de Edward y entre sus brazos desperté, recordé todo lo pasado la noche anterior, mi compromiso, lo que me contó Edward, y la presentación encima.
—Buenos días —escuche la voz de Edward entrar por la puerta con una bandeja.
—Buenos días —le respondí sentándome en la cama y tapándome un poco con la sabana.
—No te cubras —reclamo Edward.
—¿Preparaste desayuno? —le dije cambiando el tema.
—Hice lo que pude —me dijo sentándose a mi lado.
—¿Qué hora es? —pregunte algo afligida al recordar que era día de estudio.
—Cerca de las 10 —me respondió Edward sin darle importancia.
—¡Es tardísimo! —grite—. ¡Vamos a llegar tarde a clases! —seguí gritando mientras corría la bandeja de mis piernas—. ¡¿Por qué no me despertaste antes? —le reclame a Edward que seguía tranquilo sentado comiendo.
—Primero —dijo mascando una tostada—. No me grites, y segundo, llame al Instituto avisando que habíamos tenido un pequeño inconveniente y que llegaríamos tarde, a lo que me respondieron que hoy había solo un acto en conmemoración a los no se cuantos años del Instituto —dijo Edward con la boca casi llena—. Ya sabes, esa misa típica de todos los años.
—Verdad —le dije más tranquila—. ¡Se viene la presentación! —grite al pensar bien el porque no habrían clases.
—Llamo hace un rato Jack —dijo Edward tomando algo de jugo—. El ensayo se adelanto a las 14 horas porque no hay clases.
—Probemos tu desayuno —le dije una vez tranquila.
Comimos e Edward fue a lavar las cosas, yo seguí acostada otro rato, cuando Edward volvió a la habitación, yo estaba acostada de espalda mirando el cielo tapada con la sabana.
—¿En qué piensas? —dijo Edward sentándose en la cama.
—En lo que paso anoche —le respondí mirando el cielo.
—¿En todos los besos que te di? —me dijo acercándose a mi cara poniéndose sobre mí.
—No —le respondí riendo—. Hay cosas más importantes.
—¿Qué puede ser más importante que yo? —dijo Edward besando mi cuello y acostándose sobre mi.
—Sigues siendo el engreído de siempre —le dije mientras lo abrazaba por el cuello.
—No el de siempre —me dijo dejando su nariz junto a la mía—. Ahora te tengo a ti.
Edward junto sus labios con los míos y me besó suavemente, le respondí su beso olvidándome del resto del mundo.
—Sigamos con lo de anoche —dijo Edward dejando mis labios y bajando por mi cuello.
—¡No! —le grite mientras intentaba sacarlo de encima.
—¿Acaso no te gusta? —dijo con una mirada picara.
—Claro que si —dije sonrojándome—. Digo no… ¡Ahhhh!, es tarde.
—¿Y eso qué? —dijo Edward tratando de meter su mano por la sabana.
—Que tengo ensayo —dije en susurro al sentir la mano de Edward tocar mi cuerpo—. Edward me voy a bañar —le dije empujándolo.
—Esta bien —me dijo quitándose de encima y parándose al lado de la cama.
Me levante cubriéndome con la sabana, sentía la mirada de Edward tras de mí, amarre un poco la sabana y comencé a mover mi cabello mientras caminaba hacia la puerta. Camine al baño, me metí en la ducha y me bañe.
Al salir me fui a la habitación de Edward envuelta en una toalla. Edward estaba acostado en su cama boca abajo.
—Edward —le dije mientras me paraba cerca de la cama.
—¿Qué pasa? —dijo con voz dormida.
—No tengo ropa —le dije recordando que la noche anterior había llegado con aquel vestido y que la ropa que buscamos fue la del Instituto.
—¿Y para que la quieres? —dijo Edward sentándose en la cama y quedando frente a mi—. Te ves mejor sin ella —dijo con una sonrisa torcida.
—Si quieres que vaya así a ensayar —le dije sin darle importancia al asunto—. Voy sin ropa.
—No, no, no —reclamo Edward—. Ponte el uniforme del Instituto, ahora no podemos ir por tu ropa porque debe estar tu mamá.
—Es verdad —dije recordando que mis padres había vuelto—. Entonces, me iré a poner ropa —dije dándole la espalda a Edward y buscando mi bolso.
—No, no, no —dijo Edward poniéndose de pie—. No te vayas —dijo agarrándome por la cintura.
—Solo me iré a poner ropa —dije mientras me intentaba salir de sus brazos.
—Nadie te dice que no lo hagas, dijo Edward abrazándome —Pero no tienes porque irte.
—Ve a bañarte —le dije algo cansada—. Para que me acompañes.
—Si voy a ir —dijo Edward—. Siempre lo hago, y siempre lo haré, no te dejare nunca.
—Si lo se —dije rindiéndome, siempre caía ante esas palabras de Edward.
—¿Te pones ropa donde yo vea? —dijo riendo.
—Si, si —le respondí.
Edward me soltó y se volvió a acostar en la cama, mientras yo me ponía la ropa del Instituto. Una vez lista, Edward se fue a dar una rápida ducha, miré el reloj, ya pasaban de las 12, "Que rápido pasa la hora", pensé mientras caminaba en dirección a la cocina de Edward. Al llegar empecé a mirar dentro de los muebles y el refrigerador, buscando algo para poder comer, hasta que encontré un poco de arroz y algunas verduras, y me puse a cocinar.
—Huele rico —dijo Edward que estaba parado en la puerta de la cocina.
—Claro —le dije—. Yo estoy cocinando.
—Y después el engreído soy yo —dijo Edward poniendo sus manos en la nuca—. Veré un poco de tele.
—Esta bien —le dije mirándolo—. Al rato te llamo para que comamos.
Termine de preparar el almuerzo y ordene la mesa para dos, llame a Edward y nos sentamos a comer, una vez que acabamos, lave los platos, deje todo limpio y ordenado en la cocina, me fui a la habitación de Edward y ordene su cama. Agarré el bolso de Edward y metí mi mp3, mire mi celular, que tenía en silencio, unas cuantas llamadas pérdidas de mi mamá, otras cuantas de mi papá y otras cuantas del número de la casa.
Salí de la habitación y me fui a la sala.
—Se hace tarde —le dije a Edward en su oído al llegar al sillón donde estaba sentado—. Vamos, vamos.
—Aún es temprano —reclamó Edward que seguía viendo televisión.
—Me voy sola —dije con tono amenazante.
—Esta bien, vamos —dijo Edward poniéndose de pie y apagando el televisor—. Solo espera un momento más.
—Esta bien —le dije mientras me sentaba en el borde del sillón a esperar.
Edward camino en dirección al baño, y luego de unos 20 minutos, llego al lado mió.
—Vamos —dijo agarrando unas llaves que estaban colgadas en un pequeño cuadro que hicimos hace mucho tiempo en clases, el mió, sabrán los duendes donde quedo.
—Vamos —le dije saliendo tras él.
Caminamos hasta la moto, Edward me paso el casco y me subí abrazándolo fuerte, mire en dirección a mi casa, todo se veía oscuro, como si no hubiera nadie, "Que extraño", me dije, pero salí de mis pensamientos cuando la moto de Edward partió.
A los pocos minutos llegamos al Instituto, Edward aparcó la moto donde siempre, me baje y le entregue el casco, lo guardo y agarro mi mano, comenzamos a caminar en dirección al gimnasio donde ensayamos.
—Ya casi son las 14 —le reclame a Edward.
—Si ya se —me respondió con tono de burla.
—No me gusta llegar tarde —le dije regalándole una mirada de odio—. Eso lo sabes.
—Si lo se —seguía Edward sin prestarme mucha atención.
—No me tomas en cuenta —le dije soltándole la mano y caminando mas adelante y rápido.
—Que bonitas piernas tienes preciosa —me grito Edward que se había quedado un poco mas atrás.
Me sentí enrojecer por completo, no estaba acostumbrada a que Edward me dijera cosas así, no era que no me gustaba, pero cada vez que lo decía, me ponía como un tomate y no sabía que hacer, como ahora, que lo único que hice fue acelerar el paso, escuche a Edward reír y luego de un momento llegó a mi lado y me agarro de la mano entrecruzando nuestros dedos. Me quede en silencio, no le dije nada más, ni siquiera lo veía a los ojos, me sentía muy avergonzada.
Llegamos a la entrada del gimnasio, mire a Edward antes de abrir la puerta, y tenía una sonrisa torcida marcándole el rostro.
—¿De qué tanto te ríes? —le dije al abrir la puerta.
—No seas tan curiosa —me respondió el chico de ojos dorados.
—¡Bella! —escuche una voz llamarme desde dentro del gimnasio—. Al fin llegas.
—Tan tarde es —me dije suspirando.
—No lo es —me dijo Edward—. Ya sabes como es Tom de exagerado.
—Si, es verdad —dije caminando hacía el escenario.
Edward cerró la puerta y luego camino tras de mí en dirección al escenario, allí estaba Tom sentado al borde, mirando hacía donde venía yo, una vez que estuve cerca se bajo de un salto y corrió a donde nosotros a saludar, me dio un beso en la mejilla y se fue donde Edward, lo agarró de un brazo y lo corrió lejos de mí.
—¿Y ustedes? —les dije acercándome un poco donde ellos.
—Cosas de hombres, Bella —me dijo Tom con una sonrisa—. Cosas de hombres.
Edward rió, y yo comprendí que no querían que yo me enterara de algo.
—Hola Bella —escuche la voz de Jack.
—Hola —le grite al chico que salía tras las cortinas del escenario.
Subí al escenario y me di cuenta que ninguno de los instrumentos estaban, salude a Jack, quien también se fue donde Edward, mientras yo entraba por entre las cortinas a la parte de atrás del escenario donde estaba Steven acomodando unos cables, lo salude de beso y siguió con lo suyo, David salió de una puerta con una caja en las manos.
—Hola —me dijo algo atareado con la caja.
—Hola —le respondí mientras me acercaba a él para ayudarlo.
—No te preocupes —me dijo riendo como siempre—. Solo tengo que dejarla aquí —dijo dejando la caja en el piso cerca de Steven.
—Esta bien —le dije sonriéndole.
—¿Edward esta afuera? —me pregunto David.
—Si —le respondí—. Junto a Tom y Jack.
—Voy con él —me dijo David mientras corría hacía afuera.
—¿Y ahora que les pasa a todos estos? —dije con algo de fastidio por no saber que tanto hacían.
—Cosas de hombres —me dijo Steven que seguía en el suelo viendo los cables.
—¿Se pusieron de acuerdo? —le dije al recordar las palabras de Tom.
Steven solo rió, y yo puse cara de frustración, me sentía en el centro de un complot, sobre algo que no se que pasara, y no se para quien será.
—¡Bella! —escuche la voz del último chico que me faltaba por saludar.
—¡Voy! —grite mientras caminaba hacía fuera de las bambalinas.
Al salir, pude ver a los cinco chicos reunidos en donde mismo los había dejado la última vez, me detuve un rato a observarlos, era increíble que en tan poco tiempo Edward había pasado a formar parte del grupo y se habían hecho muy buenos amigos. Un viento me trajo de vuelta a la realidad, Steven había pasado corriendo para unirse a los demás, ahora los seis hablaban casi en susurro y uno que otra risa se escuchaba.
—Me van a decir que pasa —les dije con tono alto para que me escucharan desde el escenario.
—Calma, calma, Bella —dijo Tom que tenía un brazo por alrededor del cuello de Edward.
—¿Por qué no están los instrumentos listos? —pregunté para poder saber que tanto hacían, la verdad es que la curiosidad me estaba matando.
—Esta bien, te diremos —dijo Jack—. Hoy no hay ensayo, hoy es el día de las sorpresas para Bella —dijo riendo—. Empezando porque mañana es la presentación, porque como sabrás, el viernes lo hicieron festivo, así que las últimas actividades serán mañana, y por ellos, hoy no habrá ensayo, porque iremos de compras.
—¿De compras? —pregunté confundida—. No es mejor que ensayemos.
—No —dijo Tom seriamente—. Lo más importante ahora es…
—Que nuestra vocalista luzca más hermosa que de costumbre —termino de decir Rick.
—No te pases —le dijo Edward—. Solo yo le puedo decir cuan hermosa es.
—Por cierto, Bella —dijo David con mirada curiosa—. ¿Por qué andas con el uniforme?
—Larga historia —le respondí aún confundida por todo.
—Tenemos todo el camino hasta el centro comercial para que nos cuentes —dijo Tom caminando hacía la salida del gimnasio junto a Edward mientras seguían hablado bajito y abrazados.
—Vamos —me dijo Rick ayudándome a bajar del escenario.
Salimos del gimnasio, todos hablando de lo que sería la presentación, yo tratando de no demostrar mis nervios y los chicos riendo por todo, como siempre, Edward y Tom ya estaban esperando junto a la camioneta de Jack. Al llegar, nos subimos, Jack el conductor y a su lado como copiloto Steven, atrás, estaba Tom, en el centro estaba yo y a mi lado Edward, más atrás estaban Rick y David. Jack encendió el motor, y partimos al centro comercial.
Continuará...
