Hola, ¿Cómo han estado todos? Si se preguntan por qué no he actualizado "Contrato" es porque me enfoqué escribiendo este capítulo, la verdad, a pesar de no ser realmente largo, me tomó mucho escribirlo porque, en lo personal, no conozco muy bien ese sentimiento de "terminar con alguien" dado a que mis relaciones terminaron muy "meh" xD Yo inclusive molesté a varias personas preguntándoles qué se sentía, aun así me siguió costando escribir las siguientes líneas. Lo he leído y releído, creo que ha quedado bien, aunque eso sí, no sé si realmente logré manifestar los sentimientos correctos.

Bueno, mis estimados lectores, espero que disfruten la lectura, igual apreciaría si me dieran algún consejo sobre ese tipo de sentimientos sobre la ruptura, pues en el siguiente capítulo todavía habrá esa clase de emociones.

Sin más por el momento, me despido.

P.D. Lamento los horrores, perdón, errores de ortografía, escribir desde un Smartphone es bastante cansado para mi vista (mi laptop murió, bueno, la maté xD)


El comienzo de la inaludible despedida.

Cuando se termina una relación, todo se vuelve gris, no ves las cosas como solían ser, te vuelves incapaz de dormir, pues conciliar el sueño se convierte en un desafío, incluso si logras hacerlo, despertar se convierte en un desafío más difícil de lograr, prefieres mil veces quedarte en la seguridad del mundo de los sueños, debido a que en ellos, continúan estando juntos, porque la verdad es que no soportas ni puedes siquiera imaginar la sola idea de como tú y la persona que amas han pasado de ser algo a nada, no puedes asimilar como se han convertido en simples desconocidos que comparten memorias en común. No puedes ni siquiera quejarte, si lo haces, con tal de que te sientas bien, las personas hablarían mal de la persona que causa tus penas. De modo que, no te queda más remedio que llorar solo; en un frío y desolado rincón de tu mente tratas de encontrarle un nuevo sentido a tu vida, pero los esfuerzos son en vano, quizás con el tiempo todo mejore, pero ahora te toca sobrellevar el dolor o ahogarte en él.
Pero lo peor de todo, y lo que realmente duele, es que a esa persona ni siquiera parece importarle, tu mente te convence de que ya no piensa en ti, aún cuando no es así, y que tú eres quien únicamente está sufriendo, haciendo que te auto compadezcas. En el fondo sabes que no es verdad, que también está herida, y esa herida le está lastimando, pero prefieres ignorarlo, porque no quieres sentirte culpable, no quieres aceptar que fuiste tú quien la hirió. Eso es algo que igualmente termina, tarde o temprano, atormentándote, hasta llegar a un punto en el que deseas desaparecer, pero no puedes hacerlo, porque eso implicaría ya no verle nunca más, y sabes que lo no soportarías. Entonces ¿Qué hacer?
Nada, absolutamente nada parece ser una salida.

El recuerdo de aquél día persistía constantemente en su memoria, a pesar de que se forzaba a pensar en otras cosas, lo que sea que no tuviera relación alguna con lo sucedido y hacer caso omiso, su conciencia no se lo permitía, como si le estuviese recalcando que no merecía obtener la tranquilidad por la que tanto clamaba, repitiéndole que había cometido un error, y quizás era cierto, pero ¿Acaso importaba ahora? No es como si pudiese dar vuelta atrás. Por si fuera poco, su mente se había empeñado en hacerle pasar por una agobiante y desmesurada tortura, reviviendo ese recuerdo, una y otra y otra vez. Se quería convencer a sí misma de que había sido lo mejor, que era lo correcto. ¡Que engaño tan más vil y cruel se ha obligado a creer!

El ver a Nanoha, prácticamente destrozada, con su rostro empapado por las incesantes lágrimas que se desbordaban irremediablemente de sus ojos, los cuales la miraban con una profunda tristeza, escuchar su voz temblándole, llena de temor, fue algo que le partió tanto el alma como el corazón, más por el hecho de que era ella la responsable de que la joven de cobrizos cabellos se viniera abajo. Era consciente de que ella quiso enmendar todo, volver a intentarlo, restablecer su relación, y no era por orgullo que la rubia no había aceptado, más bien era porque no se sentía segura de nada, tenía miedo de volver a lastimarla.

La noche tras haber dejado a Nanoha, llorando desconsolada y estrepitosamente en la playa; cuando se encontró encerrada en las cuatro paredes de su habitación, ahogó su llanto en la almohada, abrazando con fuerza otra de éstas, las palabras que Hayate le había dicho antes de irse resonaban en su cabeza. "Espero que no te arrepientas de lo que has hecho" Por supuesto que se arrepentía, por supuesto que lo lamentaba, después de todo, ¿Cómo no ha de hacerlo si terminó con la persona que ama? Mas sin embargo, fue esa su decisión, debía asumir las consecuencias que eso conllevaba.

Se quedó dormida, y no fue debido al sueño, sino por el agotamiento y el cansancio de haber llorado tanto, derramó sus lágrimas hasta vaciar su llanto, pues sentía que se asfixiaría si no lo hacía, debía de sacar todo lo que llevaba dentro ahora que tenía oportunidad, no había nadie que la consolara, no se creía merecedora de las suaves y alentadoras palabras de alguien, no quería que nadie la viera de esa forma tan deplorable y con la cara triste, por eso, en su vacía habitación, pudo desahogarse.

Los rayos del sol en su cara fueron los que la despertaron, abrió sus ojos con suma dificultad, había amanecido con lagañas en ellos. Inconscientemente, dado a que seguía todavía más dormida que despierta, con su mano comenzó a buscar su celular, ya teniéndolo consigo, desbloqueó la pantalla y abrió los mensajes, aún inconsciente comenzó a escribir, se detuvo, pulsó "regresar", en la pantalla se abrió un mensaje del sistema preguntando si deseaba salir y guardar el mensaje como borrador o sólo salir. Terminó presionando la primera opción, luego se abrió la conversación con Nanoha, el último mensaje que tenía de ella decía: "También te amo" y unos corazones y emoticonos de caras enamoradas. Se abrió la conversación que tenía con ella, abrió opciones y seleccionó "Eliminar historial de conversación", de nuevo apareció un mensaje del servidor, "Se eliminara la conversación: cancelar – aceptar", presionó cancelar, no era capaz de hacerlo.

Suspiró pesadamente, apartó el celular aventándolo a un lugar donde no pudiera verlo.

Se levantó con pesadumbre de su cama, fue directo al baño, necesitaba una ducha de agua fría. Su cuerpo se lo agradeció, ya estaba más despierta que antes, salvo por su mente que seguía siendo un caos, parecía estar bien. Se puso su uniforme, no lo arregló por completo, la corbata estaba desaliñada y no se puso la blusa por dentro de la falda. Dudó si asistir o no a clases, no quería hacerle frente a Nanoha, pero eso sería una cobardía de su parte, por lo que se preparó y se puso en marcha.

—¿No piensas desayunar? —preguntó su madre.

—No tengo apetito. —respondió, tratando de formar una sonrisa en sus labios para no preocupar a su mamá.

—Al menos llevate el almuerzo. —se lo entregó. —Quiero ver esa casa de bento vacía cuando regreses.

—Está bien, muchas gracias. —le dio un beso en la mejilla, despidiéndose de ella. —Te quiero. —dijo y salió.

Su madre estaba preocupada y consternada por todo lo que estaba pasando, jamás pasó por su cabeza que Fate y Nanoha terminarían de este modo, aunque bueno, apenas están creciendo, tampoco esperaba que se quedaran juntas para siempre, por así decirlo, aunque lo deseaba, pues la cobriza había traído nada más que alegría a su hija, en un debido tiempo.

Fate caminó tranquilamente por las calles, pero los recuerdos de pasados momentos fueron imposibles de hacer que se hicieran presentes en su mente. Siguió caminando, tratando de ignorar todo.

En el momento que entró al aula y no logró ver a la cobriza, suspiró llena de alivio, como si le hubiesen quitado una pesada carga de sus hombros.

Por otra parte, Hayate tenía marcadas las ojeras debajo de sus ojos, se había pasado la noche en vela, reconfortando a Nanoha, quien no había parado de llorar hasta altas horas de la mañana, la castaña se sentía impotente de no poder hacer más que estar a su lado y brindarle sus palabras, la única que podía aliviar su dolor era la misma que lo había causado, pero eso no sucedería.

—Mírate, te dije que sería mejor que te quedaras en casa, ni siquiera puedes caminar bien. —regañó de una afable manera a la cobriza, mientras sostenía su cuerpo para impedir que cayera.

—Estoy bien, sólo me mareé un poco, Hayate-chan, no seas exagerada. —trató de hablar como siempre, también de sonreír, pero le salía muy forzado.

Al estar a unos metros de distancia del salón de clases, la cobriza se detuvo, recargándose en la pared, era obvio que algo le pasaba, tal vez se debía a la falta de sueño, se decía a sí misma, con pasos pesados logró que sus piernas pudieran avanzar. Cuando llegó, sin querer, sus ojos y los de Fate habían hecho contacto visual, pero sólo fue por una milésima de segundo, pues en seguida Nanoha apartó su mirada.

Fue hasta su asiento, Hayate la tenía tomada de la mano, estaba preocupada por ella pues se le veía débil y desanimada.

—Hola, Nanoha-chan. —la saludó Carim, miró rápidamente a la castaña y ésta movió su cabeza hacia los lados.

La joven cobriza quería responder al saludo, pero no pudo hacerlo.

"¿Qué me pasa?", se preguntó a sí misma. De pronto sintió un dolor en su pecho, se volvió difícil el acto de respirar, todo parecía ir más lento de lo normal, como si hubiesen activado la función de cámara lenta. No pudo aguantar más, su vista se tornó obscura, y sintió su cuerpo desplomarse, como si estuviera cayendo al vacío.

Fate se acercó apresuradamente a ella, verificó que todo estuviera en orden para después alzarla en sus brazos y llevarla a la enfermería.

—Justo lo que me temía. —dijo la enfermera. —Su anemia avanzó. Incluso cuando le indiqué que cuidara su alimentación. —eso fue más para si misma que para Fate. —¿Puedes quedarte con ella? Iré a ponerme en contacto con sus padres, requiere de una inyección de hierro y no cuento con eso aquí.

La joven rubia asintió. Se quedó junto a Nanoha, tomando su mano, estaba preocupada por ella, ¿Qué había dicho la enfermera? ¿Anemia? ¿Por qué? ¿Desde cuándo? ¿Es su culpa? En quedos susurros le pedía perdón y le decía que todo estaría bien. Acarició su cabeza, y depositó un beso en su frente.

—¿Fate-chan? —escuchó su nombre ser pronunciado.

—No te fuerces demasiado, estás muy débil.

—Lo siento.

—No tienes que disculparte… —Fate intentó hacer que no hablara más, pero la cobriza la interrumpió.

—Lo siento, Fate-chan, te amo.

—Lo sé… —respondió, sabía que Nanoha no estaba totalmente consciente de lo que decía, y probablemente olvidaría su pequeña conversación. —También te amo.

—Fate-chan, si me miras de una manera tan lamentable, me haces sentir más lamentable todavía. —fue lo último que dijo antes de volver a quedarse dormida.

Después de eso, fue internada durante media semana en el hospital, pues sus niveles de sangre eran irregulares, afortunadamente no era nada grave, pero querían tenerla monitoreada por si se presentaba alguna recaída.

Pudo volver a integrarse a las clases sin problema alguno, la relación entre ella y Fate era complicada, ya no intentaba acercársele, pero por estar en la misma aula, se topaban constantemente la una frente a la otra, y qué decir de sus miradas, se encontraban casi todo el tiempo, aunque durara sólo unos segundos.

Un mes había pasado desde entonces, durante todo ese mes ni una ni la otra cruzaron palabra, pero eso sí, se buscaban mutuamente, en especial Fate, que seguía con la mirada a Nanoha a todas partes, observarla, dibujarla, observarla, anhelarla, toda esa clase de sentimientos eran los que estaba experimentando. En cambio, la joven cobriza parecía más alegre, se esforzó mucho para seguir adelante, junto con Hayate y Carim, empezaron a ver opciones de universidades. Comía regularmente, y dormía mejor que antes, inclusive las ojeras bajo sus ojos habían desaparecido. Juntas se prepararon para los exámenes de ingresos, sí, todo parecía estar bien con ella, excepto por esas punzadas en su corazón cada vez que veía a Fate.

—Nanoha, ¡NANOHA! —gritó Hayate, esa era la quinta vez que la llamaba y ésta, por estar distraída la había pasado por alto. —¿En dónde tienes la mente, mujer?

—Lo siento, ¿qué me decías? —preguntó, apenada.

La castaña suspiraba, mientras que Carim le daba palmaditas en la espalda.

—Es mejor que dejemos el estudio, aquí, mucho de algo no es bueno y llevamos varias horas haciéndolo. —dijo Carim. Las demás asintieron.

—¿Irás a la competencia de atletismo? —preguntó Hayate.

—Todavía no lo decido, ha pasado ya un mes… Creo que es tiempo de hablar con ella.

—¿Se lo dirás? —preguntó la pareja choco-vainilla con perfecta sincronía.

—Sí, bueno, eso planeo, pero depende mucho de si ella me deja hablarle. —compuso una triste sonrisa.

—Suerte con eso, aunque conociendo a Fate lo que necesitas es un milagro.

—¡Hayate-chan! —exclamó Carim, pellizcándola.

Nanoha comenzó a reír.

—Ustedes dos son increíbles.

En cierta forma las envidiaba, pero de una muy buena manera.

—Espera, los resultados del examen es al día siguiente de la competencia, ¿te dará tiempo? —preguntó Carim, preocupada.

—Eso creo.

Mientras tanto, en la pista de carrera del instituto, los miembros del club de atletismo se preparaban para su competencia de mañana.

—Harlaown-san, contamos con usted en la prueba de velocidad. —una pequeña niña le dijo, seguro era una de las estudiantes de primer año a quien ya había visto antes pero no recordaba su nombre.

—Sí, está bien. —fue lo único que respondió.

—¡Fate-san! ¡De su mejor esfuerzo! —le dio ánimos una joven de cabello cobrizo, era unas tonalidades más claro que el de Nanoha, algo así como rubio cobre, sus ojos eran azules discretos pero llamativos a la vez.

Varias de sus kouhais y compañeras le habían pronunciado exactamente las mismas palabras.

"No te fuerces demasiado, Fate-chan", es lo que su amada hubiera dicho, brindándole una cálida sonrisa.

—Gracias, Teana. —respondió con una media sonrisa. —¿Participarás en alguna prueba? —preguntó por cortesía, después de todo ella era la senpai.

—Estaré en la de 400 metros planos, me temo que aún no estoy al alcancé de ustedes. —sonrió torpemente.

—No digas eso. —acarició su cabeza con la mano en la que yacía la pulsera que Nanoha le había dado, al recordar la razón por la que ésta se la regaló, detuvo su movimiento. —Esfuerzate, pero no olvides divertirte.

—¡Eso haré, Fate-san! —dijo muy enérgicamente, alzando su brazo con la mano cerrada hacia el cielo.

La joven rubia suspiró, ¿por qué seguía usando esa pulsera de todas formas?, se encontró preguntándose a sí misma, aunque sabía perfectamente cuál era la respuesta.

Entrenó hasta que sus piernas no pudieron más, sentir el viento en su cara al menos la reconfortaba un poco, sentía que podía escapar, aunque fuera unos instantes, no pensar y solamente dejarse llevar.

Hacía tiempo que necesitaba sentirse de esa manera, el tener cerca a Nanoha y no poder hablarle, era algo que la estaba enloqueciendo, más de una vez pensó en acercarse a ella, pero la conversación que había tenido con el padre de la joven cobriza seguía muy presente en su cabeza, como si hubiese sido hace sólo unos días. La conversación había estado intensa, lo suficiente como para causar una gran impresión en Fate.

—"Puedes explicarme, ¿Qué fue exactamente lo que ocurrió entre ustedes? ¿Por qué mi hija se encuentra encerrada, hecha un mar de lágrimas en su habitación?" —el tono áspero y serio con el que había formulado esas preguntas hicieron que la joven de ojos borgoña se sintiera nerviosa e insegura de su habla.

—"Una pelea de pareja... Podría ser." —muy apenas y pudo responder debidamente, su voz le temblaba.

—"Una pelea de pareja se soluciona en pareja, esto parece ser más allá se eso." —repuso, no quería sonar tan duro con Fate, apenas era una niña, después de todo, pero no podía ignorar el hecho de que Nanoha estuviese de esa manera, como padre debía velar por el bienestar de su hija, y hacerle pagar al responsable de su sufrimiento, era un tanto difícil para él, pues consideraba a la joven rubia como otra hija, y veía que también su mirada se mostraba entristecida. —"Háblame con claridad." —dijo ya más tranquilo.

Fate le comentó todo lo que había sucedido, omitiendo ciertas partes que no creyó convenientes contar y que era mejor reservarselas. Ante eso, el arqueólogo mostró una actitud neutral, y escuchó hasta el final con debida atención.

—"Y eso fue lo que pasó." —concluyó, Fate.

—"Actuaste muy impulsivamente, asusmiste y diste por hechas las cosas antes de siquiera haberlo conversado con Nanoha." —era una reflexión que había hecho para él, la joven rubia sabía perfectamente que había reaccionado de la peor manera posible. —"Cuando este tipo de cosas suceden, tienes que hablar de frente, Fate, dado a que las cosas se volvieron confusas, lo que necesitaban era primero aclararlo, antes que nada. Y si aún después de escuchar la explicación de Nanoha seguía dudando, entonces, no sé por qué están juntas, una relación es más que sólo amar, también se trata de confianza y comunicación mutua, ustedes siguen siendo muy jóvenes para entender eso, por lo que es más fácil que se vean lastimadas, más cuando se trata de una relación como la suya."

—"Lo sé, lo entiendo, mis miedos e inseguridades me invadieron... Y terminé lastimando a la persona que menos quería hacer sufrir."

—"Si no puedes proteger a Nanoha de ti misma, ¿Crees que la podrás proteger de alguien más? Si eres tú quien causa su dolor, ¿crees ser capaz de aliviar su sufrimiento?" —Fate se había quedado en silencio. —"Alejate de ella si no tienes la seguridad de que algo como esto no se volverá a repetir."

—"Yo la amo."

—"De eso no tengo la menor duda, pero entiende una cosa, la sociedad en la que vivimos todavía no termina por aceptar que personas del mismo sexo tengan una relación, por lo mismo deberían de cuidarse y brindarse apoyo entre ustedes, si no puedes con esto, no podrás con las difícultades que les deparará el futuro." —en este punto de la conversación, la joven rubia tenía la cabeza en dirección al suelo, las lágrimas brotaban de sus ojos.

Lo que Nanoha necesita es alguien que pueda protegerla y al mismo tiempo hacerla feliz, no alguien que la haga pasar por esa clase de experiencias desagradables, sinceramente, no se había puesto a pensar en eso. En pocas palabras, la conclusión a la que Fate había llegado es la siguiente: Nanoha necesita un hombre, no a ella. Alguien con quien pudiera formar una familia, tener hijos, y eventualmente nietos... Por eso había decidido renunciar a ella, no quería ser la persona causante de su infelicidad, lo que no pensó, fue en considerar la opinión de la cobriza al respecto, tomó la decisión por ambas, sin saber que eso podría causar la verdadera infelicidad de Nanoha.

Mojó su rostro con agua fresca, y con una toalla limpiaba el sudor de su cuello, de nada le servía seguir pensando en ello, pero tampoco podía evitar el no hacerlo.

Al día siguiente, muchas personas llenaban los lugares en las gradas de espectadores, era la última oportunidad de competir para los de tercer año, con eso en mente, Fate no planeaba perder, le daría la victoria a su instituto, al menos en la prueba que a ella le correspondía.

Primero pasaron los demás, 400, 600 y 800 metros, casi al final era el turno de ella. Vilteba a todos lados, sus ojos estaban buscando a alguien en especial, pero no fueron capaces de encontrarla, en parte debido a la cantidad de gente que había. Comenzó a hacer calentamientos y estiramientos previos, no tanto porque los necesitara sino porque no lograba controlar sus nervios.

Cuando al fin llamaron a los de velocidad a colocarse en posición en la pista, volvió a dar una mirada a su alrededor, minusiosamente, grada tras grada, divisó a Hayate y Carim, pero ni había rastro de Nanoha. No esperaba que asistiera, pero una parte de ella deseaba que hubiera sido así.

¿Ready? ¹, ², ³, go.

Todos comenzaron a correr a una velocidad impresionante, excepto Fate, quien se había atrasado por unos segundos, pero de inmediato logró posicionarse en un buen lugar, corrió y coririó, como si tratara de alcanzar algo, cuando llegó a la meta se escucharon los aplausos, había ganado, pero entonces ¿por qué se sentía como si hubiese quedado en último lugar? La victoria que había obtenido era una victoria vacía, nada digna de ser celebrada.

Se fue a sentar lejos de todo, la última vez que había participado Nanoha había estado ahí para celebrar con ella, de alguna forma, muchas cosas perdían el sentido si ella no estaba.

Se recostó en el césped, ni siquiera se tomó la molestia de cambiarse, una toalla cubrió su rostro, en sentir que algo había caído sobre ella hizo que se abierta los ojos y se lo quitara de encima.

—Ha sido una carrera magnífica, aunque los otros competidores no eran rivales para ti. —no pudo decir nada, pero por dentro sonreía.

—¿La has visto?

—Por supuesto, no me lo perdería, despues de todo siempre me ha gustado verte correr, Fate-chan. —dijo una cierta cobriza, sonriéndole de la manera más tierna posible. —Felicidades por haber ganado.

—Gracias...

Era bueno, después de tanto tiempo, volver a hablar con ella.

—¿Puedo hablar contigo? —preguntó con cierta timidez.

—Ya lo estamos haciéndo. —repuso.

—Sí... Tienes razón. —Nanoha apretó sus manos, sujetando fuertemente el dobladillo de su falda.

—¿Hay algo que quieres decirme, cierto?

—Mañana presentó un examen de admisión para la universidad. —respondió.

—¡Oh, ya veo! Mucha suerte con eso, has estudiado mucho, así que estarás bien. —dijo. —Estoy segura de que lograrás entrar.

—Fate-chan... Si yo... Si yo paso el examen probablemente no volveremos a encontrarnos. —su voz comenzó a temblar, haciendo que hablara entre tartamudeos.

—¿Qué quieres decir? —preguntó la joven rubia con incertidumbre.

—La universidad... Está fuera del país.

—Oh...

Se hizo el silencio entre ambas, sólo se podía escuchar el bullicio de las personas a lo lejos, los pajarillos cantando, y el sutil movimiento de las hojas de los árboles.

Las semanas pasaron, Hayate, Carim y Nanoha habían presentado en total para cuatro universidades. El plan de la pareja choco-vainilla era simple, se irían en la que las dos quedaran.

—Estamos dentro, ahora sólo hay que elegir en la que queremos estar. —dijo Hayate, entusiasmada, pues las tres habían quedado en sus cuatro opciones. —¿Qué hay de ti, Nanoha-chan?

—Me aceptaron... —dijo con cierta melancolía.

Sacó su celular y le marcó a Fate.

—Tenemos que vernos. —fue directo al grano.

—Está bien. ¿Dónde?

Nanoha le respondió y colgó.

—Las veré después. —se despidió de choco-vainilla couple.

El cielo estaba despejado, pero en el aire se persivía añoranza y aflicción. Fate había llegado primero al lugar acordado, un lugar que le traía tanto buenos como malos momentos, la playa. Descalzó sus pies y se puso a caminar sobre la orilla del mar, permitiendo que el agua los mojara, después se sentó. Observando el horizonte, pronto se pondría el sol... Justo como aquella vez.

—La vista que se aprecia desde aquí es hermosa, todavía recuerdo la primera vez que vivimos aquí, de eso ya ha sido un largo tiempo. —sonrió nostálgica, rememorando aquellos momentos de sus recuerdos, se sentó junto a la joven de ojos Borgoña, los cuales la miraban intensamente. —Siempre me gustó que fuera tan silencioso, sólo puedo escuchar los sonidos de la naturaleza. —agregó. —¿Tienes mucho esperando?

Fate negó con la cabeza. —Felicidades. —añadió.

—Tú me estás felicitando incluso cuando no te he dicho si pasé.

—Pero lo hiciste, lo sé con sólo ver tu rostro. —repuso.

—Creí que no se notaba mi felicidad

—No se nota, es exactamente por eso que sé que fuiste aceptada.

La joven cobriza, medio sonrió.

—Esa no era única razón por la que quería verte. —confesó.

—Lo sé.

—Tal parece ser que lo sabes todo. —rió quedamente. —Elegí este lugar porque no quiero que mi último recuerdo de él sea uno triste. Yo... —su voz se hizo un poco más aguda, estaba conteniendo las lágrimas, tragó saliva muy pesadamente antes de poder hablar de nuevo. —Yo estaré bien de ahora en más, no te voy a decir que te olvidaré, puesto que eso sería mentira, no voy a pensar en tanto en ti, aunque estoy segura que terminaré haciéndolo ocasionalmente. Espero que seas feliz, que continúes tu vida y que la sonrisa permanezca en tu cara. Cuando te vi alejarte lentamente en aquella ocasión que estuvimos aquí, finalmente lo comprendí. —la primer lágrima se derramó. —Esa fue una de las peores noches que he pasado en todo lo que llevo de vida, lloré como nunca antes había llorado, me sentía frustrada, tenía todos mis sentimientos encontrados, y a pesar de sentirme la persona más miserable del mundo, no hacía más que pensar en cómo te sentías tú. Te conozco, Fate-chan, sé que no fue fácil para ti verme en ese estado, darme la espalda y marcharte, porque eres una persona muy noble y amable, incluso quizá te estés sintiendo mal por haberlo hecho, no quiero que te sientas de esa manera, por eso tomé esta decisión de hablar contigo. —suspiró hondo, dejando caer otra lágrima. —Tú y yo hemos terminado, me da tristeza decirlo, la verdad, pero debo hacerlo. Como ya te dije, yo estaré bien, a partir de ahora, me alejaré de ti, así que no te preocupes más por mí, no te sientas culpable, sólo continúa tu vida, yo seguiré la mía. Me reconforta, de cierto modo, el hecho de que amor, en nuestra relación, no faltó, por ende no podemos decir que terminamos porque dejamos de amarnos, justo en este momento, te sigo amando, Fate-chan,con todas más fuerzas y casa latido de mi corazón, creo que lo seguiré haciendo por un tiempo más. Pero una relación no es capaz de mantenerse a flote con sólo amor ¿no es verdad? —sollozó levemente. —Lamento no haber podido cumplir tu deseo ¿lo recuerdas? Me pediste que me quedara aquí, siempre...

—Yo lamento no haberte dado un final feliz... El final feliz que tanto mereces. —articuló Fate, con voz quebrada.

Se quedaron la una junto a la otra, observaron la que sería, probablemente, la última puesta de sol que verían juntas. Nanoha se acurrucó en la joven rubia.

—Me preguto si me seguirás amando incluso cuando el sol termine de ocultarse. —dijo Nanoha, en un quedo susurro.

—Siempre. —contestó, llorando.

—Debo irme ahora, te veré en la graduación. —dijo, mientras se levantaba y se sacudía la arena de su ropa. —Fate-chan... —se giró hacia ella. —Tal vez no tuvimos un final feliz, pero tuvimos una gran historia.

Siempre es el mismo cielo, los mismos días.

A parte de que no estás aquí, no hay nada diferente.

Pensé en dejarte ir, en olvidar todo.

Pero no, aún no soy capaz de hacerlo.

Te anhelo, te anhelo, ¿Por qué te anhelo tanto?

Cada día, tu nombre llamo, y lo repito una y otra vez.

Te extraño, te extraño, ¿Por qué te extraño tanto?

Y ahora, como un hábito, comienzo a gritar tu nombre, incluso hoy.

Día a día siento que estoy muriendo, ¿Qué debería hacer?

Te amo, yo te amo, no sabes cuanto te amo.

Y ahora, sin poder decir esas palabras te dejé ir.

Lo siento, yo lo siento, ¿Puedes escuchar mi voz?

Mi última confesión, ¿La escucharás aunque sea tarde?

Te amo.

Fate se encontraba frente al espejo, no podía reconocer a la persona que veía, lágrimas caían, sólo un corazón vacío es lo que quedaba, lo único que la mantenía caliente era la taza humeante de café, todo lo que estaba pasando era un absurdo, todo.

—¿Qué haces? —le preguntó Hayate, quien había entrado a su habitación y vio a Fate sentada frente a la ventana.

—Nada, sólo observo la lluvia caer. —contestó con su tono de voz lúgubre.

—Ni siquiera está lloviendo… —repuso, la castaña. Le solía verla así, pero Fate no se dejaba reconfortar, cada vez que lo intentaba ella la alejaba.

—¿En serio? —dibujo una sonrisa triste en sus labios. —¿Entonces por qué siento como si estuviera viendo un estruendoso diluvio?

—Porque has dejado ir al sol que solía iluminar tus días, ahora todos son nublados, llenos de una incesante lluvia.

—Ha sido lo mejor.

—¿Lo mejor? Según tú, ¿Para quién? —estaba cansada de escucharla hablar de ese modo. —Ella está destrozada, tú estás destrozada…

—Se le ve más feliz… Con el tiempo volverá a sonreír tan radiantemente como solía hacerlo.

—Estás muy equivocada. —la castaña no quería iniciar una discusión, porque para empezar, no tendría sentido. Lo que no se explicaba es de dónde rayos sacaba que Nanoha se veía más feliz cuando es más que obvio que su alegre actitud es sólo una actuación.

Tanto Nanoha como Fate no podían simplemente decirse adiós, ambas asumían la ruptura a su manera, una trataba de aparentar estar bien, la otra ni siquiera lo intentaba, el sufrimiento era el mismo, sólo que Nanoha lo disfrazaba. ¿Cuál era más doloroso? Probablemente el de Nanoha, pues se forzaba a sí misma a sonreír, cuando por dentro estaba llorando a cantares.


¿Muy deprimente? ¿Le faltó? ¿Me quieren matar? XD

Lupis-san: Bueno, cada quien tiene su manera de pensar, pero para mí la infidelidad empieza cuando dejas de amar a la persona, en cuanto a lo otro, tienes razón y precisamente ese es el punto, el amor va más allá de amar.

Haru-san: Disculpar, el drama no puede faltar, además creo que era necesario, bueno no tanto pero sí xD

Tsunade-san: Oh... lo lamento mucho, en verdad, es que soy bien mala para ordenar mis prioridades. muchas gracias por tus halagos hacia mi escritura, en verdad, aún hay cosas que debo mejorar, pero me alegra mucho que te guste. Cuando lástimas a la persona que amas, lo único que piensas es en protegerla, siendo tu la culpable, pues lo que les pasa por la cabeza es alejarse, una vez más, gracias por halagar lo que escribo.

wolfy-san: Ohh, muchas gracias por tu comprensión, eres una persona muy noble.

sakuradakota: lo siento D: mi intención nunca fue hacer llorar a nadie, perdonar. la comunicación es fundamental para mantener una relación, lamentablemente estas dos, más Fate, tiende a crearse cuando no debería, pero bueno, veamos que sale de esto. (Te abrazo) ¿Te hice sentir mejor?

Vanes-san: ... Lamentablemente... lo es .-. xD Broma, Nah, quién sabe.

Anty: WTF ¡Mujer, ahora debo comprar otra puerta! ¡¿Estás demente?! Las puertas de roble y caoba no son baratas TT-TT además tenía acabado de madera de pino, insensible xD Jhajha Nada de clones, sólo llega un punto en la vida en el que te das cuenta que estás actuando como un estupido, eso le sucedió a el. Ahora lo sabes xD ese suegro loquisho. Jhajhajha Wiii Li, inculcando lecciones de vida desde tiempos inmemoriales. Gracias a ti por leerlas.

Sachiko-san :Jhajhajhajha Te pasas,lo del accidente para mí, a estás alturas se vería muy forzado, así que Nah, lo primero... maybe. terminaré escribiendo una novela como las mexicanas xD

Danael-san: Unos buenos sapes... lo considerarse xD Jhajha Si Fate fuera un chico aplicaría la de: "Fate-chan, estoy embarazada" XD lamento haber demorado tanto, pero en verdad no fue fácil para mí.

mashiro: ... Lo siento... quisa ahora se ha roto aún más... perdonar Mashiro-san, te compensaré con KumikoxReina

guest1: ... lo siento, no fue así ;-;

Guest2: Nada de lágrimas, muestre su machosidad xD okay no, pues la verdad ya está en la recta final, 2 o 3 caps más, 5 a lo mucho :T Gracias a ti por leerlos, en serio y aprecio que te guste mi manera de escribir.

guest3: aquí esta lul

guest4: no soy cruel... soy... soy... rayos soy cruel .-.

ivit: ¿Lloraste? realmente lloraste... lo lamento... disculpame, en serio. Siento si me pierdo es que soy muy vaga, me toma dos a tres días escribir un capítulo, bueno uno y medio, luego ya es cuestión de edición.

Guest5: ... no shores ;-; jhajha sin drama no podría hacer una historia

Noe: exacto, qué es eso de juzgar y sacar conclusiones antes de tiempo xD LOL las novelas mexicanas me dan risa xD Bueno, es que mira, cuando alguien ama, realmente el orgullo se deja de lado, eso sí, la dignidad no se debe de perder, esforzarte por reconstruir las cosas es algo que vale la pena, hasta cierto punto, ya cuando ves que la otra persona no está dispuesta a poner de su parte, entonces sí. jhajha Sigueme inspirando please ¿Noelia? XD okah no, fue lo primero que me vino a la mente. De hecho, pobre joven xD

fer: me gustó lo que escribiste, en serio, fue justo lo que quería dar a entender, pero tú lo hiciste de una forma más concreta. Y la verdad me encantó, quería ponerlo en este cap pero no me sentía bien el hacerlo sin tu consentimiento, así que ¿Me dejarías ponerlo en el siguiente?

desconocido: Ya no eres tan desconocido pues ya te conozco, de cierta forma xD

¿En serio lloraste? ... vaya... yo en serio no me lo esperaba, quiero decir, no lo sé, en serio me sorprendí cuando empezaron a decir que lloraron ;-; perdonar . Bueno yo llevó escribiendo desde los 10-12 años, no dejaré de hacerlo, esta fue la primer historia que hice pública y pues en verdad es una alegría para mí que haya personas que les guste lo que escribo a pesar del drama xD wiiii tengo una identidad secreta xD

Chat'de'Luna: creó que te asombrara el giro que ha dado la historia

Eso fue todo, lectores, confidentes, de nuevo, sugerencias y comentarios, cualquier cosa, sientan de libres de decirlo.