Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por EBay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Tres, dos, uno... ¡Estamos al aire!
Summary: "¿Qué tal amigas? Les habla Isa. Amor, desamor, ¿algún corazón roto el día de hoy?—las palabras 'al aire' estaban encendidas de un color rojo en un pequeño letrero, me acomodé los auriculares y apreté el botón del número uno que estaba encendido en blanco". OoC. TH. AU. Bella & Edward.
Nuevamente dando las gracias, esta vez le toca a Zaida Gutiérrez Verdad, Beta de Élite Fanfiction que me está ayudando a corregir las imperfecciones que esta floja deja por ahí en cada capítulo.
Capítulo 16: Guerra de titanes.
—Bien, bien, ¿qué te dicen tus estrellas ahora, Allie? Ellas deben ayudarme, ¡fueron quienes me metieron aquí en un principio! —Mordí la uña de mi dedo pulgar incesantemente—. Yo no quiero enfrentarme a esos dos. Dios, qué desagrado… ¡Odio los problemas, me producen estrés y cansancio!
—Bueno, Bells, tendrías que haberlo pensado antes de tener dos chicos.
Abrí mis ojos de par en par y acomodé mis gafas.
—Primero, yo no tengo dos chicos. —La apunté con mi dedo índice—. Seth fue mi primer amor hace bastante tiempo, y el acosador ese… Él está en la friendzone porque lo merece. De hecho, todo esto que está pasando es culpa de Mike… —Fruncí el ceño—. Sí, Mikey tiene la culpa de todo.
—No puedes culpar a nuestro pobre jefe siempre, Bella.
—Puedo hacerlo, y lo haré… ¡Esto es tu culpa, Michael Newton! —Suspiré y negué con mi cabeza—. Vamos Allie, ¿qué dicen las estrellas?
—Que te prepares a contestar el próximo llamado porque la canción está por llegar a su fin.
Ella tenía razón, estaban sonando los últimos acordes de Let Her Go.
Acomodé los auriculares sobre mi cabeza y carraspeé un par de veces para afinar voz. Angela, que estaba en la cabina de DJ junto a Ben, empezó el lento conteo con sus dedos. Tres, dos, uno… ¡Estamos al aire!
—¡Bienvenidos nuevamente a Corazón Radial! Hemos vuelto, esperando nuevos llamados… ¡Atrévete a compartir tus problemas con nosotros! Isa, quien les habla, junto con Madame Allie, estaremos más que dispuestas a ayudarlos.
El número tres parpadeó en rojo.
Yo tuve un poco de miedo al apretarlo, lo admito abiertamente, sin vergüenza alguna.
—¿Isa?
—¡Bienvenida!, ¿con quién tengo el gusto de hablar?
—Mi nombre es Esme, cariño. —La mujer tenía una dulce voz, al escucharla pensaba en una ama de casa horneando galletas con un delantal color rosa, siempre sonriente, esa sonrisa Pepsodent completamente cegadora, tal y como en un comercial de televisión.
—Esme, mucho gusto, ¿quieres compartir algo con nosotras?
—Quiero hablar de mi marido. —Oh, su tono de voz cambió rápidamente cuando pronunció la palabra "marido". Me enderecé en mi lugar y esperé a que continuara—. Carlisle, cariño, espero que estés escuchando esto… Aunque lo dudo, últimamente sólo tienes tiempo para ese trabajo tuyo.
—Oh, ¿tenemos un trabajólico aquí? —La mujer suspira al otro lado de la línea y tomo eso como un sí—. Supongo que no siempre fue así, ¿cierto?
—¡Claro que no! Antes era distinto, supongo que al principio de toda relación se ve solamente lo lindo. Se siente como si estuvieras todo el día caminando sobre una esponjosa nube, como si flotaras… ¿Me entiendes? —Asentí, olvidando que ella no podía verme—. Extraño esos momentos, la efusividad, el no saber lo que nos esperaba en un futuro, pero aun así ser felices por el presente que teníamos, juntos.
Iba a llorar o algo.
Suspiré con ensoñación y apoyé mi cara entre mis manos.
—¿Has probado hablar con él?
—¿Con Carlisle? ¡Es imposible! Si no está pendiente de ese teléfono suyo, o del beeper, o de la computadora, está durmiendo, si es que duerme alguna vez en su vida. Yo entiendo su compromiso con la comunidad, es bueno en lo que hace, uno de los mejores doctores pero… —Suspira con pesadez—. Supongo que estoy siendo egoísta.
—Nada de eso, mujer. —Fruncí el ceño—. Toda relación está conformada por dos, y ambas partes deben siempre poner una pizca de su persona para que perdure. Pienso que lo mejor que puedes hacer es conversarlo con él, si te ama, entenderá cada uno de tus puntos, tal vez puedan llegar a un acuerdo… ¡Tal vez él ni siquiera se da cuenta que te hiere de esa forma! —Hice una mueca con mis labios—. ¿Lo amas, Esme?
—Como el primer día que lo vi…
El número uno comenzó a parpadear, la luz roja era un poco molesta. Le indiqué a Alice que contestara por la otra línea a la persona que estaba haciendo su llamado, para así seguir con Esme y luego tomar ese pedido. Allie lo hizo, fue extraño ver cómo su rostro se contorsionaba mientras hablaba con quien fuera que estaba en la otra línea. Alice abrió los ojos ampliamente y me miró con sorpresa, y una pequeña sonrisilla que bailaba en sus labios de color púrpura el día de hoy.
—Compartiré la llamada. —Me informó y, sin darme derecho a réplica, apretó el botón, haciendo que una tercera persona se uniera a mi llamado… Otra vez.
—¡Tienes que dejar de hacer eso! —Murmuré entre dientes y luego carraspeé—. Esme, discúlpame, tenemos una tercera persona aquí con nosotros. —Le fruncí el ceño a Alice y continué—. ¿Con quién tengo el gusto de hablar esta tarde?
—Carlisle es quien habla, señorita Isa.
Claro, ¡claro que iba a ser el esposo descuidado!
—¡Carlisle! —Creo que mi voz rayaba en la histeria, yo iba a matar a Alice, diantres—. Un gusto tenerte aquí con nosotros, uh, supongo que has escuchado todo lo que tu esposa ha dicho, ¿no es así? —Desordené mi cabello, no quería causar un quiebre matrimonial al aire… digo, Dios, ¿cómo vivir con la culpa? Mal, Isabella, muy mal—. ¿Tienes algo que decir a sus palabras?
—Me hubiera gustado que Esme hablara conmigo acerca de esto. ¿No se supone que los problemas de pareja se solucionan en pareja?
—¿Hablar cuándo?, ¿cuando el teléfono celular parece una extensión más de tu cuerpo y levantas tu mano susurrando un "hablamos luego, estoy ocupado"? ¿O cuando no puedes despegar los ojos de la computadora y sólo asientes a cualquier cosa que te digo? ¡El otro día te dije que iba a dar a nuestro hijo en adopción y me dijiste "sí amor, sí, estoy contigo"! —Casi podría haber reído por eso, casi.
—Yo… No lo hice.
—Carlisle William Cullen, lo hiciste.
—¿Realmente acepté que dieras a Edward en adopción? —murmuró en una pequeña voz, como si no pudiera creer sus palabras—. ¿Qué clase de padre soy? —Él suspiró pesadamente—. Estaba trabajando… —Sonríe con cansancio—. Como siempre, y una de mis colegas me dijo que prendiera la radio. No sabía que estabas pasándola así de mal, Esme…
—Allie. —Alejé mi boca del micrófono y me quité los auriculares mientras ellos hablaban entre sí—. Ella… ¿Ella acaba de decir "Cullen" y él acaba de decir Edward? O tal vez ya me estoy volviendo tan loca como tú…
—Bells, creo que acabas de conocer a tus futuros suegros…
—¡Alice Brandon! —La petiza sólo sonrió y me colocó los audífonos de vuelta.
—Tú y Edward son iguales, ¡ambos se olvidan de mí!
—Nunca fue mi intención, cielo, lo siento, te amo, ¿cómo puedo compensarlo? —Solté un pequeño "aww" que pretendía pasara desapercibido, pero no funcionó de nada—. Ya ves, cariño, Isa está conmigo, ¿no es así, linda?
—Carlisle, tengo que ser imparcial por aquí. —Sonreí al escuchar su suspiro—. Y Esme, te dije que la mejor solución era hablarlo con él, creo que tu esposo está bastante inclinado a comprometerse más contigo, y tal vez podrías usar el mismo método con tu hijo.
—Creo, linda, que sería más efectivo si tú se lo dijeras a ese bribón.
Suspiré.
—Si vuelve a acosarme, yo le aviso. —Ellos rieron en la línea—. ¿Está todo bien entre ustedes?
—Juro que no volveré a ignorar a mi hermosa esposa, el trabajo me absorbe, pero nunca será lo más importante en mi vida, eso siempre será mi familia. —Un punto para el papá del acosador, sabe aceptar sus errores sin más, como un hombre hecho y derecho.
—Y yo prometo gritarle si vuelve a dejarme de lado.
Solté una pequeña carcajada por las palabras de Esme.
—Entonces, señores, ¡los declaro marido y mujer! —Sonreí cuando ellos volvieron a reír—. Nunca pierdan la esperanza, y recuerden, la buena comunicación es la base para una aún mejor relación. ¡Fue un placer tenerlos en el programa, Esme, Carlisle!
—¡El placer fue todo nuestro, cariño!
—Señorita Isa, un gusto… y por favor, dale una oportunidad a nuestro hijo.
—Es un tanto… especial, pero es un buen chico… ¡Y no sabes cómo de envidiada sería por mis amigas si pudiera decir que la famosa Isa es la novia de mi hijo!
—Uh, claro… haré el intento… ¡Nos vamos con Mirrors de Justin Timberlake!
Me quité los audífonos y suspiré sonoramente, recargándome contra el respaldo de la silla una vez que los acordes de la canción comenzaron a sonar. Este programa radial lo único que traía a mi vida eran grandes jaquecas, acosadores extraños, recuerdos del pasado, y un sinfín de cosas más que no quiero recordar porque el dolor de cabeza sólo incrementaría.
—¿Quieres una aspirina?
—¿Por qué no simplemente me cortas la cabeza?
Alice rio y negó con la cabeza, entregándome un vaso de agua y una pastilla blanca.
El resto de la tarde pasó sin mayores eventos.
Aparte de los dos trogloditas creyéndose dueños de mi tiempo y persona, y los padres del acosador número uno de Seattle, todo lo demás fue normalidad completa, aunque lo "normal" estaba absolutamente sobrevalorado. Cuando el programa llegó a su fin, Ben cerró con una última canción, Starring Role de Marina and the Diamonds. A veces Ben sacaba unas canciones raras que nadie conocía, como ésta, que…
Seh.
La letra me llegaba un poco cuando decía "prefiero caminar sola… Si no puedo tener el papel principal".
Como dije, dolor de cabeza por los recuerdos.
—Uh, ¿Bella?
Giré la cabeza hacia la puerta y me encontré con James, quien asomaba la mitad de su cuerpo por ésta. Su rostro tenía una extraña mueca de pesar, sus labios estaban fruncidos en un penoso mohín. Era como si estuviera mirándome con lástima o alguna emoción similar a esa. Definitivamente era lástima. Me enderecé en mi silla giratoria y fruncí el ceño, preparándome para lo que estuviera pasando y que lo hiciera sentir esas cosas por mí.
Lástima.
Detestaba abiertamente la lástima.
—¿Qué es lo que pasa ahora, James? Siempre tienes esa expresión en tu rostro cuando quieres darme una mala noticia. —Él puso cara de cachorrito abandonado bajo la lluvia, algo adorable con esos ojos azules que se gasta el hombre.
—Creo… Creo que no es buena idea que te vayas de la radial.
—¿Por qué? —Me levanté de la silla y caminé hacia él, con todas mis cosas a mano—. ¿De qué me perdí?
—Bella, será mejor que te quedes aquí, hablo en serio. —Traté de quitarlo de mi paso, pero el trancó la puerta rápidamente. Oh Dios mío. Fruncí el ceño y me crucé de brazos, James suspiró y desordenó su largo cabello rubio—. Por favor no me mires así, no desconfíes de mí, sólo quiero cuidarte.
—¿Cuidarme de qué? James, si no me explicas en este mismo momento lo que… —Fuera se escucharon unos ruidos que me confundieron aún más—. ¿Qué está pasando? —Me estaba entrando el nerviosismo. Abrí mis ojos ampliamente y cubrí mi boca con ambas manos—. Oh, Dios, ¿están asaltándonos?, ¿es esto alguna especie de secuestro? ¡Alice está ahí fuera!
Comencé a golpearlo con mis puños para que se quitara.
Digo, no podía hacer mucho, pero Alice era como una pulga, los secuestradores asesinos violadores del hacha podrían tenerla amordazada o algo, ¿qué iba a hacer la enana con esa altura que tenía? ¡Nada! Empujé a James con una fuerza que no sé de dónde diantres salió y abrí la puerta de la cabina de un sopetón. Me arrepentí inmediatamente al ver lo que sucedía.
¡Oh, caracoles! ¡Estábamos siendo atacados por una horda masiva de periodistas hambrientos por una primicia!
—¡Bella, escóndete!
Eso fue lo que gritó Mike, sólo eso necesitaron para comenzar con la preguntas.
Los flashes de las cámaras comenzaron a cegarme, sus incesantes preguntas estaban desorientándome.
"¿Bella es tu verdadero nombre?"
"¿Por qué le mentiste a toda la gente de Seattle?"
"¿Por qué abusaste de la predisposición de la adorable de Tanya para que ocupara tu lugar como imagen?"
"¿Qué es lo que tramas?"
"¿Es verdad que eres virgen?"
¡Qué les importaba a ellos si era virgen o no!
Corrí a lo largo del pasillo, siendo seguida por la multitud de periodistas. Esto era lo que no quería, ¿y cómo habían entrado a la estación? Escuchaba sus pasos al seguirme por toda la radial, creo que estaba corriendo en círculos, no lo sabía, mantenía mis ojos cerrados y simplemente corría. ¡Era algo para anotar en mi diario el que no me haya ido de bruces contra el suelo! Aunque, claramente, no podía apelar a mi buena suerte el día de hoy. Cuando iba doblando ya por la millonésima esquina -la radial ni siquiera era tan grande y se sentía como si hubiera corrido horas-, una mano jaló de mi brazo bruscamente. Solté un ahogado grito cuando me vi encerrada en un cuarto oscuro.
—Eres un… ¡Podrías haberle hecho daño!
—Cierra la boca, viejo, ¡acabo de salvarla y tú te quedaste mirando como un idiota!
Pestañeé un par de veces y acomodé mis gafas, no podía ver nada debido a la oscuridad.
—Estaba pensando en un plan para traerla sana y salva con nosotros.
—Sí, bueno, recuérdame nunca dejarte a cargo de planear nuestra boda, probablemente terminarías para cuando Bella y yo tuviéramos unos cuantos niños.
Creo que tenía un tic en el ojo.
Creo, sólo creo, que me estaba volviendo loca.
—Esto no puede ser. —Moví mi cabeza repetidas veces y suspiré—. ¿Seth?, ¿Edward?
—Uh, buenas noches, Bella.
—Hey, gatito gruñón.
—¿Qué está…? —Comencé a tocar la pared tentativamente tratando de buscar el interruptor. Aunque lo que estaba tocando se sentía más blanco que una pared. Uno de ellos carraspeó detrás de mí, haciéndome dar un leve respingo.
—No me opongo a los toqueteos, cariño, pero tenemos compañía.
Quité mi mano del torso de Edward rápidamente y él rio.
—Ya quisieras tú que yo tratara de tocarte por voluntad propia.
—Acabas de hacerlo, Bella.
—Pensé que eras la pared, si hubiera sabido que eras tú probablemente me habría alejado. —Di un paso hacia adelante—. Como estoy haciendo ahora. —Di otro paso y esta vez choqué con otro cuerpo—. Genial, simplemente genial. —Seth colocó sus manos en mi cintura para estabilizarme.
—Con cuidado, pequeña.
— Uh, sí, yo… ¿Seth, podrías quitar tus manos…?
—¿La estás tocando? ¿Bella, está tocándote? Cortaré tus manos, tú, sucio anciano decrépito… ¡No toques a Bella! —Luego de las exageradas palabras de Edward, se hizo la luz, finalmente. Él había encontrado el interruptor, estábamos en la cabina que pertenecía a Jessica y Lauren.
Ya saben, "Las nenas del caserío".
Edward tenía su cabello despeinado y observaba a Seth con sus verdes ojos entrecerrados. Seth, cabe decir, seguía con sus manos sobre mi cintura posesivamente. Él… ah, él seguía igual de guapo a como lo recordaba, con su pulcro cabello castaño que estaba ligeramente largo y esa barba tenue que cubría su mandíbula. Tan varonil, tan… Idiota. Recuerda Bella, es un idiota más. Me separé de su cuerpo con cuidado, sin mirarlo directamente, yo creo que aún no estaba preparada para eso.
¡No lo veía hace bastante tiempo!
Una de sus manos se posicionó bajo mi barbilla y levantó mi rostro, tal y como hacían en las películas. Puede que luciera como una idiota viendo al amor de su vida y, bueno, demándenme. Sonrió dulcemente y sus ojos siguieron el gesto de sus labios, mostrando pequeñas arrugas en la comisura que lo hacían ver aún más guapo. Creo que Rosie me golpearía si viera cómo estoy comportándome en estos momentos.
Ah…
Es que… él… era… Taaaaan de ensueño.
—Oye, oye, quita tus manos de su cara…
Y el acosador llegó a romper el momento.
Edward se acercó a nosotros dando grandes zancadas y alejó la mano de Seth de un manotazo, se interpuso en medio de nosotros para así alejarnos y se cruzó de brazos como un niño enfurruñado. Miraba pausadamente entre Seth y yo, ninguno de los tres habló por un largo momento, hasta que recordé por qué estaba aquí.
—¿Qué hacen ustedes aquí?
—Te dije que teníamos que hablar —respondió el acosador encogiéndose de hombros. Frunció el ceño y abrió su boca, pero la cerró rápidamente, luego de unos segundos volvió a abrirla para hablar—. Que conste que no acepto esto de la friendzone del todo, yo… ¡Vamos!, ¿es en serio? —Hizo sobresalir su labio inferior exageradamente. Sonreí sin poder evitarlo.
—¿Qué estás haciendo tú aquí, Seth?
Ahora que mi mente había vuelto a su estado de madurez, y había dejado a la niña enamoradiza atrás, podía hablar con Seth como si fuera cualquier persona más, alguien completamente común y corriente, un simple mundano, y no el primer amor de mi vida. Seth rascó su nuca con incomodidad y sonrió tímidamente, ¡estos dos eran completamente distintos!
—Y yo dije que lucharía. —Le dio una leve mirada a Edward—. Esta vez no perderé.
—Ustedes… —Negué con mi cabeza y solté un suspiro exasperado—. ¡Están locos!
—Por ti —dijeron al unísono.
Cerré mis ojos y conté hasta tres mentalmente.
—Creo que acabo de vomitar un poco en mi boca por culpa de ustedes. —Rodé mis ojos—. Escúchenme bien, los dos. —Los apunté a ambos con mi dedo índice—. Estoy teniendo problemas mayores aquí que lidiar con… ¡Con hombres como ustedes dos!, ¡tú! —Apunté a Seth e hice una mueca con mis labios—. No puedo creer que tengas la cara para aparecerte frente a mi así… ¡Dijiste al aire que fuimos novios!
—¡Sabía que era mentira!, ¡toma esa viejo!
—¡Cállate Edward! —Chillé y él siguió mi orden como un niño bueno, sellando su boca imaginariamente—. ¡Lo dijiste Seth! ¡Habíamos prometido nunca decirlo! —Él tuvo la decencia de lucir avergonzado. Levanté mi palma frente al rostro de Edward cuando él iba a hablar nuevamente, para hacerlo callar—. Yo… te felicito, realmente, porque finalmente te hayas puesto los pantalones para dejar a esa mujer destructiva.
—Ouch, golpe bajo a la hombría…
Miré feo al acosador cuando volvió a murmurar entre dientes, sólo tratando de molestar a Seth.
Él se encogió de hombros como si fuera inocente.
—Bella, escúchame por favor. Sé que cometí errores… Sé que eras sólo una niña.
—Amigo, no tiene nada que ver una cosa con la otra.
Seth hizo una mueca con sus labios cuando lo llamé amigo y algo fantástico pasó, Edward se puso junto a él y palmeó ligeramente su hombro.
—Sé lo que se siente la friendzone con esta mujer, ya ves, jodidamente horrible, ¿no? —Seth se encogió de hombros y luego asintió ligeramente a las palabras de Edward, como si fueran viejos amigos de la vida que han vuelto a reencontrarse.
Raros.
Los hombres eran tan raros.
—Y tú, Edward… —Suspiré con cansancio—. ¿En serio Edward, en serio?
—¿Qué? —Alzó sus cejas y miró a todos lados—. ¡¿Qué?!
—Pensé que te había dejado todo claro.
—Sí, sí. —Le restó importancia con un movimiento de su mano—. Eso de "te quiero, pero como amigo", "no eres tú, soy yo" Créeme, he estado ahí, he hecho eso… Lamentablemente te tocó el amigo equivocado.
—Uh, yo realmente no dije…
—Bella, me gustas.
Pestañeé y luego asentí lentamente.
—Eh, está bien, yo…
—No, mírame cuando te hablo. —Edward se acercó a mí con su andar felino y desgarbado, posó su mano izquierda sobre mi hombro y con la otra tomó mi barbilla firmemente entre sus dedos. Él inclinó su cabeza hasta que nuestros ojos estuvieron a la misma altura. Sus orbes refulgieron bajo la tenue luz—. Me gustas.
—Te escuché la primera vez.
—Yo siempre lucho por lo que quiero. —Sonrió de lado y dejó un rápido beso sobre la punta de mi nariz—. Y, aunque pienses lo contrario, te quiero a ti. Así que sí, fui un idiota… —Ladeó su cabeza y se cruzó de brazos una vez más—. Soy un idiota, hice ese pacto con Jacob, yo no lo niego, ¡fue tu culpa que comenzaras a gustarme!
—No, no realmente, yo no hice nada.
—¡Sí! Hiciste esa cosa… Esa cosa de ser tú.
Entorné mis ojos por su absurda excusa.
—Tu "pacto" con Jacob me está costando caro, ¿sabes que hay un montón de periodistas ahí fuera persiguiendo mi trasero?
—Yo también perseguiría tu trasero. —El muy descarado me dio una leve mirada de pies a cabeza—. Sip, definitivamente lo haría.
—Tú… ¡No vuelvas a mirarla de ese modo! —Seth empujó a Edward por los hombros.
—Yo voy a golpearlo si vuelve a hacer eso, Bella.
Y Seth lo hizo, él volvió a empujarlo por los hombros.
Edward frunció el ceño y se giró para hacerle frente, también lo empujó.
Y ahí se armó el caos.
Se los digo.
Ellos comenzaron con esta estúpida danza entre ambos donde se empujaban como… no lo sé, pero sólo hacían eso, se empujaban desde los hombros y se miraban con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados. Yo cada vez más llegaba a la conclusión de que los hombres que me gustaban tenían algo fallado dentro de su cerebro. Seth estaba primero, y ahora Edward quien, bueno, me caía bien, ¿sí? No es que me gustara tanto, me caía bien, eso. Pero el caos no terminó ahí, porque cuando me apegué a la puerta para que estos continuaran con su Dirty Dancing (1) tranquilamente, puede que haya quitado el pestillo a la puerta.
Puede que los periodistas estuvieran afuera todo este tiempo.
Y puede que ellos hayan encontrado su primicia.
. . . . . . . . . .
"Guerra de titanes, ¿o baile de graduación?"
"La locutora estelar de Corazón Radial, Isabella Swan, quien se ha visto en situaciones mediáticas hace apenas unos días cuando se reveló que la rubia mujer que vemos en los afiches no es ella en realidad, fue fotografiada por primera vez, ¡y vaya qué fotografía! Nuestros cazas noticias la encontraron in-fraganti cuando discutía con estos dos señores que muestra la fotografía.
¡Parece que la reina de los corazones también tiene problemas con el suyo!"
. . . . . . . . . .
Gemí al ver la fotografía que salía en la portada del Seattle Daily. Ahí estaba yo con un rostro cubierto en pavor, me parecía al tipo de la pintura "El grito" de Van Gogh, se los digo, hermana gemela de ese cuadro. Y de fondo salían Edward y Seth como si estuvieran bailando un vals amorosamente los dos. Era… era un cuadro demasiado gracioso para ser verdad, Rosalie no había parado de reír desde que había visto la fotografía. Ella estaba encerrado en su habitación y seguía riendo escandalosamente, yo no sabía qué hacer con todo esto. Ahora ni siquiera podría salir a comprar un poco de pan tranquilamente, ¿iban a estar esos tipos escondidos en los arbustos frente a mi hogar todo el maldito día?
Dejé el periódico sobre la mesa de centro y me alejé de la ventana.
—¡Ugh, yo no pedí esto!
—¡Tienes que admitir que es gracioso, Bells!
—¡Cierra el pico, amiga Rose!
—¡Juro que un día de estos mataré a ese idiota de Emmett si vuelve a llamarme "amiga"!
Reí por sus palabras y decidí relajarme de los sucesos del día anterior.
Pero claramente eso no iba a ser posible, porque siempre que intento relajarme llega alguien a arruinarlo. O sucede algo que no me lo permite. O suena el teléfono tal y como está sucediendo ahora. Solté un grito lleno de frustración y jalé de mis cabellos con premura, tomé el aparato del demonio con mis manos y contesté con un tanto de brusquedad. Me convertí literalmente en piedra cuando escuché la voz al otro lado de la línea. No, esto no estaba pasando, ¡llamen a los bomberos, al FBI, llamen a todo el mundo, que ocurrirá una masacre!
—¿Aló?, ¡¿mocosa?!... ¡Renée, esta cosa no funciona! —Escuché cómo la abuela Marie golpeaba el teléfono con algo—. ¡Renée, esta cosa se rompió!, ¡tienes menos años que yo y ya está roto! ¡Estos son los productos del futuro, unos completos fracasos, demandaremos al cabrón que lo inventó! ¿Cómo es que se llamaba?
—Uh, ¿a-abuela?
—¿Bella?, ¿mocosa? ¡Habla, con un demonio, que no te escucho!
—¡Estoy aquí, abuela!
—¡Que bien, ya era hora! —Ella siguió hablando—. ¡No, ya lo arreglé Renée! Con unos golpecitos y todo volvió a la normalidad, ¡así reparábamos las cosas en mis tiempos! —La abuela rio y los vellos de mi nuca se erizaron—. Ahora, mocosa, vas a escucharme y pondrás mucha atención.
—S-Sí, abue.
—Tu madre me llevará a esa ciudad descarriada en la que vives, ¡sé todo acerca de tu problema!
Lo que temía se había hecho realidad, ¡la abuela lo sabía todo!
—Uh, abuela, no es necesario que vengas…
—¡Cierra el pico, claro que es necesario! —Me encomendé a Dios para que me resguardara mientras la abuela se quedaba por estos lados—. La abuela necesita recrearse, y mi nietecita tiene dos bombones siguiendo su trasero… ellos van por tu trasero, mocosa, la herencia Swan que te he dejado.
—¡Abuela! Ellos no son míos y definitivamente no van por mi trasero… —Me puse de pie y observé mi reflejo en el espejo de cuerpo entero que teníamos en la sala de estar. Mhm, no estaba tan mal, puede que tuviera un poco de razón en eso.
—Cállate y escúchame. ¿Qué parte de diviértete no entendiste? ¡Te lo mandé en ese correo que escribió Renée a mi nombre!... ¡Renée, no le llegó el estúpido correo, te dije que una carta era más efectiva!
—Abuela, abuela, me llegó tu correo, lo recibí.
—¿Entonces?, ¿a qué estás esperando? ¡La abuela quiere escuchar de esas aventuras tuyas en persona! —Gemí internamente por eso, ella se escuchaba tan entusiasta, como si venir a verme fuera como ir al circo y yo era la principal atracción—. Llevaré un poco de mi ungüento.
—No necesito tu ungüento rejuvenecedor de vaginas, abuela.
Suspiré con pesadez.
Esto era inevitable de todos modos.
La abuela Marie soltó un ensordecedor grito al otro lado de la línea que me dejó sorda.
—¿Es que aún eres virgen, mocosa? ¡Y teniendo dos guapetones esperando por ti! En mis tiempos yo no habría podido resistirme, si tan sólo tuviera unos años menos…
—¡Abuela!
—Está bien, está bien, ya hablaremos de eso. ¡Nos vemos en unos días, nietecita! La abuela te quiere.
—Adiós, abuela, también te quiero, nos vemos. ¡Saluda a mamá y papá de mi parte!
La línea se quedó en silencio por unos largos segundos.
—¡Renée, Charlie, la mocosa aún es virgen! ¡Debe tener repelente contra guapetones en la vagina!
Sí, tener a la abuela Marie conmigo aquí en Seattle iba a ser otro dolor de cabeza.
¡Buenas noches!
Finalmente el capìtulo arriba, ¡muchas gracias Zaida por el beteo! se los subo rapidito porque no tengo mucho tiempo, esperando como siempre que lo hayan disfrutado, ¡finalmente aparecerá la abuela Marie por estos lados! espero tenerles el capítulo lo mas pronto posible, cualquier cosa sobre él lo pondré en el grupo como lo hago, o si tienen preguntas y algo me mandan un mensaje y ya, no me enojo ni nada hahahaha ¡Nos estamos leyendo!
¡Muuuuchas gracias por sus reviews, alertas y favoritos!, pero sobretodo, ¡gracias enormes por su paciencia!
Lamb~
