Cerró los ojos.

Suspiro larga y profundamente.

Cayó boca arriba en la enorme cama que se encontraba justo detrás de ella, mientras sentía como su cuerpo se hundía entre el colchón y las almohadas alrededor, protegiéndola solo un par de segundos del mundo exterior de donde acababa de regresar, todo confuso, todo despiadado, sin absolutamente ningunas ganas de regresar a el.

Giro su cuerpo hacia un costado lentamente, mientras alargando un brazo lograba tomar uno de sus peluches favoritos con forma de oso y lo acercaba a su pecho para abrazarlo con fuerza y oler su familiar aroma a infancia y niñez.

Oh sí. Lo necesitaba tanto…

Poco a poco su cuerpo fue eliminando la tensión acumulada de los últimos dos días anteriores, en donde por si fuera poco, ocurrió el mayor ridículo de su vida frente a todos los estudiantes de su universidad, la mayor decepción sentimental que jamás imagino haber sentido y a la par de todo lo anterior, la nueva e inesperada adicción por él…

Él…

Abrió los ojos.

Sintió un escalofrió sobre su espina dorsal al mismo tiempo que mordía su labio inferior con cierta inseguridad. Abrazo con más fuerza su peluche favorito y suspiro, intentando no pensar en todo lo que había hecho y todo lo que había sentido las últimas 12 horas, en las cuales no necesito más que una cama y muchas, pero muchas energías para aguantar toda la montaña de sensaciones que logro experimentar y que nunca imagino vivirlas alguna vez…

Y menos con Goku.

-Goku- Susurro contra su oso de peluche, haciendo un pequeño recordatorio en su cabeza de todas y cada una ves de las veces que perdió el total conocimiento en medio de orgasmos y arranques frenéticos de energía causados por un insuperable éxtasis sexual. Ufff, habrían sido demasiados como para contarlos, y siempre el siguiente era más fuerte y ella podía disfrutarlo más y más y más…

"¿En qué demonios te metiste, Bra?"

La pregunta hizo eco en su cabeza, tratando de analizarse a sí misma y a su idílico estado de niña boba y enamorada. ¿Qué acaso ese era el objetivo? ¿Enamorarse? ¿Permitir ser poseída una y otra vez por Kakaroto, un saiyajin de clase baja, y hacerlo sin ganancia alguna más que el placer personal que eso le provocaba?

¡NOO! ¡NO BRA!

"Tu objetivo era claro, era directo. Lo tenías todo fríamente calculado, no había una sola cosa en la que no hubieras pensado, todo marchaba a la perfección. ¿En qué momento comenzaste a involucrar sentimientos al plan? ¿Cuándo comenzaste a sentir por lo menos simpatía por ese asqueroso saiyajin de tercera? Ohhh, si tan solo Papá lo supiera…Es decir, no es que fuera el fin del mundo ¿No? solo me enamore perdidamente del hombre más fuerte del universo archirrival de mi padre. ¿Y qué?... ¡PFFF!"

Dejo caer su cabeza al colchón, mirando el techo de su cuarto. Quiso encontrar normalidad dentro de sus incoherentes ideas, fracasando en el intento. Gruño como respuesta a su desesperación.

"¡Ay!, es que no puedo evitarlo. Es taaaaaan lindo y taaaaaan tierno… ¡Y esa manera de moverse cuando lo hacemos! ¡OMG!"

Inevitablemente, comenzó a ruborizarse. Cayendo en la cuenta de que su cuerpo estaba respondiendo al corriente con sus cada vez más pervertidos pensamientos.

"¡Y luego Goten! ¡Ohhh por Kami, Goten! ¿Qué diablos pensaba al buscarlo todo el tiempo? No me daba cuenta que solo sentía por el un capricho pasajero, que en realidad él no significaba nada y a la única que quería molestar y fastidiar era a la sucia perra de Pan…"

De pronto, entre todos sus pensamientos turbios. Una sonrisa maléfica asomo en sus facciones.

"Cierto… Tal vez mi plan no se fue totalmente a la basura. ¡Realmente Pan debe de estar destruida! Ohm pobrecilla. Ella tenía tantas ilusiones de que su abuelo la viera bailar y se sintiera orgulloso. ¿Y cuál fue su sorpresa? Abuelito no llego a su baile por estar con su PRIN-CE-SA!"

La sonrisa ahora se hizo más amplia, al tiempo que separaba a su oso de ella y miraba al peluche con mucha ternura y amor. "Está más que claro que el me ama solo a mí y que daría cualquier cosa para que yo fuera feliz" y dando un pequeño suspiro de amor, acerco al oso a su rostro y le planto un sonoro beso. "¡Y cuando se entere de que es MI NOVIO y que por mí la abandono a ella se querrá morir de la tristeza!"

Y finalizando el pequeño momento de reflexión del día, la realizada princesa soltó una carcajada malévola mientras rodaba sobre la cama con su oso entre sus brazos y cierto guerrero saiyajin en sus pensamientos, lista y ansiosa para volver a verlo y gritar a los cuatro vientos que el hombre más poderoso del universo era suyo y de nadie más.

¿Y eso en que la convertía a ella?

¡En la mujer más poderosa del universo!

….

….

….

-Tienes un bonito departamento, Trunks.

La inesperada interrupción del silencio sepulcral al que estaba acostumbrado siempre que estaba en su departamento lo sorprendió levemente, mientras rodaba sus azules ojos hacia la fuente de donde había provenido tal oración.

Cayó en la inmaculada imagen noble de una chica sentada sobre su cama, mirando hacia todos lados alrededor con sus inocentes ojos azules y un manto hecho de una larga cabellera rubia cayendo sobre su espalda y hombros, pareciendo tan ajena a todo lo que ocurría en ese momento allí en su cabeza. Sin saber si quiera los terroríficos actos que el mismo había hecho en ese mismo lugar en donde ella estaba sentada unas horas antes.

Seguramente saldría corriendo, despavorida y con la pulcra intención de jamás volverlo a ver… Si supiera.

Frunció el ceño. Solo el hecho de pensar en ella alejándose comenzó a ponerlo en un estado incomodo e impaciente. No sabía por qué, pero le gustaba verla.

¿Quién diablos era ella?

-No hablas mucho ¿verdad?- Preguntó tímidamente la joven, dándose cuenta de la mirada penetrante que el saiyajin tenía sobre ella.

Parecía un poco loco, pues tenía la mirada perdida y muy distante a la realidad. Pero al mismo tiempo… Era muy guapo y algo en sus facciones denotaba que estaba sufriendo en silencio, que tenía mucho que decir pero tanto que callar. ¿Por qué una persona tan millonaria, joven y sana podría sentirse así? ¿No había nadie en ese mundo que le ayudara?

O simplemente… que lo acompañara en su sufrimiento.

-Mediterráneo.

De pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por la ronca vos del hombre parado a unos metros frente a ella, quien no dejo de mirarla un solo momento mientras observaba como reaccionaba ante su respuesta.

-¿Qué dijiste?- Pregunto de nuevo la rubia, mirándolo con mucha atención.

Ese hombre le interesaba en sobremanera. ¡Qué callado! ¡Qué enigmático! Era un gran triunfo para ella poder comenzar una conversación normal con él. ¡Y lo estaba logrando!

-El diseño del departamento es Mediterráneo.

Bajo la mirada una vez que dio fin a su respuesta. Sentía como sus mejillas se ruborizaban. ¿Qué demonios estaba ocurriendo con él? ¿Acaso esa chiquilla lo ponía nervioso? O es que los actos pasados que cometió lo avergonzaban a tal punto de no poder ver a una inocente criatura a los ojos...

Bah. Tonterías.

-¿Con que Mediterráneo, eh?- Marron volvió a mirar alrededor, analizando cada punto de la habitación como que si de una inspección se tratase, culminando con una amplia sonrisa y un asentimiento de cabeza. -¡Pues me encanta!

Acto seguido (y para sorpresa de Trunks) se colocó en pie ágilmente y comenzó a dirigirse a las amplias ventanas que daban una imponente vista a la ciudad, cortesía del pent-house del último piso en el cual estaban en ese momento.

Puso una mano sobre el cristal, mientras sentía el hipnotismo de las llamativas luces de los edificios, autos y anuncios debajo de ella, viendo todo tan diminuto y lejano. Parecía que volaba por un momento, mientras una ráfaga de aire levantaba algunas doradas hebras sobre su frente.

-Es hermoso- Susurro.

-¿Por qué sigues aquí, Marron?

La vos justo detrás de ella la sorprendió por un momento, pero no la asusto ni reacciono ante la cercanía del hombre sobre su espalda. Decidió quedarse allí, viendo el hermoso paisaje urbano y sintiendo el lento respirar del magnate asesino sobre su hombro.

Eso le gustaba. La tranquilizaba.

-¿Te molesta que este aquí?- Fue lo único que se le ocurrió contestar.

¿Y si él le decía que se fuera? Por alguna razón desconocida, ella se sentiría sumamente triste. ¿Por qué? No lo sabría, pero ese hombre hizo algo en ella desde el momento en que la tomo del cuello en el pasillo hace poco menos de una hora, y fuera cual fuese la razón, estaba segura de que no quería dejarlo, y, aunque fuera en silencio, ella sería feliz allí.

En ese acogedor departamento mediterráneo, con ese sepulcral silencio que odiaba y ese sujeto, hermano de su mejor amiga, tan callado y distante, pero tan misterioso y solitario.

-Me molestaría que te fueras- Fueron las últimas palabras del hijo de Vegeta, articuladas lenta y silenciosamente en medio de la obscura noche, antes de que la silueta femenina junto a él se volviera para quedar frente a frente el uno con el otro, mirándose a los ojos, intentado entender. Intentando comprender el porqué de sus repentinos sentimientos.

Y segundos después, uniendo ambos cuerpos en un fuerte abrazo y un apasionado beso.

Un beso, que logro domar a la bestia.

Por lo menos esa noche.

…..

…..

…..

El espejo no era amable.

El reflejo que le mostraba no le gustaba en lo más mínimo.

Suspiro, rendida ante la baja autoestima que en ese momento afloraba ante su desnudez, pálida, llena de estrías y arrugas consecuencia de la edad y las emociones fuertes anteriormente sufridas durante toda su vida.

Toda su maldita, emocionante y riesgosa vida.

Lento, como si le doliera, llevo una temblorosa mano a su seno izquierdo. Palpándolo con agoniosa tristeza, intentando elevarlo a la altura de cuando era muchísimo más joven y ambas mamas eran relucientes y atrevidas, dignas de llamar la atención de cualquier hombre alrededor y hacer tener una hemorragia nasal a cualquier viejo pervertido entrenador de artes marciales.

Oh, tiempos aquellos.

-Ya no eres la joven y hermosa Bulma Brief- Susurró, abatida.

¿Cómo entonces? Se preguntó, confundida. ¿Cómo alguien tan joven, guapo y carismático como Son Goten se atrevió si quiera a fijarse en ella? ¡Debió de estar muy ebrio como para tener sexo con ese vejestorio que tenía delante suyo! Y es que la había acariciado con tanta ternura y amor, recordaba sus besos tan habidos de pasión. ¡Oh, y sus brazos! La manera en que la envolvía entre ellos, acercándolo a su pecho y mordiendo su cuello…

Esa noche ella lo disfruto tanto.

Sonrió levemente, mientras a su mente venia la imagen de la mañana siguiente, en donde en medio del primer shock de encontrarse desnudos y abrazados, comenzaron a pelear y a gritarse para finalmente después, unirse en un despiadado beso, obligándolos a olvidar todo al instante y solo enfocarse en quererse y gozar del momento, juntos y sin nadie más en el mundo…

De pronto, su rostro adquirió una tonalidad sombría y su sonrisa desapareció en un segundo.

-Soy una maldita traidora- Se escupió de pronto, cubriendo su rostro con ambas manos. Ya no podía ver su reflejo jamás sin sentirse culpable de haber cometido el peor acto que una mujer puede siquiera atreverse a pensar…

Traicionar a su hija.

"Como pude meterme con el novio de mi hija. ¡Por todos los cielos! ¡¿Qué clase de madre soy?! Ella lo ama tanto… Si se llega a enterar de lo que hicimos nos odiara con toda su alma. ¡Oh, SOY LA PEOR!"

Lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas mientras sentía que el mundo comenzaba a derrumbarse sobre sus hombros. Ella había jurado nunca jamás interponer a alguien por sobre su familia ni mucho menos lastimar a alguno de sus hijos por su propio placer. ¡Siempre se dedicó a atender las necesidades de sus bebes y velar por la felicidad de cada uno! Nunca imaginando que acabaría de esa manera…

"Ellos saben cuánto los quiero. ¡Nunca les demostré lo contrario! No pueden culparme por tener un pequeño rato de felicidad con alguien a quien amo…"

Callo sus pensamientos de pronto, abriendo mucho los ojos y palideciendo ante la reacción de sus propios sentimientos.

-¿Qué demonios acabo de pensar…?- exclamo, tapándose la boca inmediatamente después.

El corazón comenzó a latirle más deprisa. Una gota de sudor resbalo por su frente y sus propias piernas temblaban, frágiles e inestables. ¡¿Qué diablos le estaba ocurriendo?!

Ósea, ¿Ella? ¿ENAMORADA?

"NO… Es imposible. Goten siempre ha sido para mí como un sobrino ¡Es el hijo de mi mejor amigo! Por el amor de Kami. Bulma, tienes que reorganizar tus ideas, tienes que calmarte y no dejarte llevar por estúpidos impulsos sentimentales. ¡No eres una colegiala, maldita sea! Solo tuvieron una noche de pasión desenfrenada… ¿Ok?... Si sabemos que es un Dios del Sexo y que en mucho tiempo no te habías sentido así de viva y llena de energía. ¡Pero solo fue eso! ¡Solo SEXO!"

Poco a poco fue separándose del espejo solo para girarse y comenzar a caminar hasta la cama, en donde se dejó caer boca arriba, agotada y queriendo por un momento desaparecer de todos e irse lejos, muy lejos.

Lo suficiente como para que nadie pudiera encontrarla y ella pudiera finalmente liberarse de todo y disfrutar de un poco de soledad.

Sí, eso deseaba…

Y que de pronto llegara Goten y la besara con pasión…

-¡NO BULMA!- Grito entonces, dándose cuenta de a donde la conducían de nuevo sus pensamientos. Exasperada, llevo ambas manos a su cabeza e intento por todos los medios olvidarse de ese lindo rostro, ese sensual cuerpo y esas amorosas caricias. -¡Necesito distraerme! ¡Necesito algo en que ocuparme! ¡LO NESECITO AHORA!

Casi con urgencia, se colocó rápidamente de pie y camino al tocador en donde comenzó a buscar alguna prenda que ponerse, encontrando una apenas indicada para mostrar en público, miro el traje por un segundo y encogiéndose de hombros decidió que era lo mejor para poder huir de ese encierro que la estaba consumiendo viva, y comenzó a vestirse sin muchos miramientos.

"Solo hay un hombre en todo este planeta tierra que puede hacerme olvidar a Goten de una buena ves"

Y terminando de subirse el cierre de su ajustado vestido, echo por última vez un fugaz vistazo a su enorme espejo en la pared. El reflejo que observo aun no le gustaba ni agradaba en lo más mínimo y solo tercio a acomodarse lo más decente posible sus cabellos y dirigirse a la puerta de salida antes de arrepentirse de lo que estaba a punto de hacer.

No miraría de nuevo el espejo jamás.

El espejo no era amable.

….

….

Aterrizó finalmente.

Observo la amplia casa que se levantaba frente a él, tan familiar.

Le traía tantos recuerdos. Tantas imágenes en su cabeza…

Sonrió levemente, antes de decidirse a entrar y tener un poco de calma después de dos agitados y emocionantes días.

Agitados, emocionantes y los mejores días de su entera vida…

Su sonrisa se ensancho aún más al revivir en su cabeza las últimas 12 horas, en las cuales cada segundo valió oro alado de la mujer que amaba, nunca dejando de besarla ni abrazarla, haciéndole el amor una y otra vez a diferentes ritmos e intensidades, todas y cada una más deliciosa que la anterior.

Recordaba a Bra, debajo de él. Siempre viéndolo directamente a los ojos, tan ruborizada, tan excitada. En cada beso el bebía su saliva, se embriagaba con su aroma a mujer, se perdía entre sus piernas y quejidos.

"Quisiera estar así, Goku, junto a ti en esta cama… Así para toda la vida"

Sus palabras eran siempre lo más hermoso que él podía escuchar en esos momentos, y nunca dejo de verla con esa mirada de enamorado que el siempre traía desde que admitió sus sentimientos por ella. Y se declaró mentalmente esclavo de sus besos una vez probo ambos labios rosas, tan finos y letales, que ella nunca se cansaba de usar contra él, siempre inundándolo de besos en el rostro, cuello, pecho…

"Go… Goku… Te amo…Ah" Le había gemido al oído en una de tantas veces mientras hacían el amor, sintiendo cada parte de ambos cuerpos unirse en un pleno éxtasis, tan intenso que por un momento el no estuvo seguro si fue su imaginación o realmente ella lo había dicho. Y no fue hasta que clavo sus ojos en los de ella que pudo darse cuenta, de que la Princesa de los Saiyajin era tan suya, como el de ella.

Fue simplemente perfecto…

Abrió la puerta, intentando adivinar qué cosa cenaría esa noche, ya que si algo le sobraba en ese momento era hambre. ¡Y cómo no! Si después de tantas horas de desgaste sexual lo único en lo que podía pensar su cabeza era en algo para recuperar fuerzas y poder descansar por varias horas hasta por fin poder volver a ver a su amada.

Era realmente lo que más ansiaba en esos momentos.

-Vaya… Miren quien está aquí-

La interrupción a sus más hambrientos pensamientos solo causo en el cierto desconcierto ante la vos inesperada que provino directamente desde el interior de la obscura habitación, causa por la cual el no pudo divisar muy bien de quien se trataba ni ubicarlo entre el espacio.

Estrecho los ojos al ver una sombra al fondo, parecía un hombre…

La luz de pronto ilumino toda la estancia, revelando ambos cuerpos presentes y una casa un poco desordenada en la acción. Goku entonces sonrió un poco más tranquilo, al reconocer la figura y rostro de su hijo frente a él.

-Goten, me alegra verte.

Olvidando de pronto toda hambre y cansancio, comenzó a ir hasta su joven vástago dispuesto a darle un caluroso abrazo. Tenía días sin verlo y siempre contar con su compañía era algo que le agradaba en sobremanera.

A pesar de que, muy en el fondo, la culpabilidad se incrustaba cada vez más en su conciencia, pues sabía que el corazón de su hijo le pertenecía justamente a la mujer que horas antes le juraba amor eterno.

Justo antes de levantar sus brazos, fue detenido por un brusco ademan del saiyajin más joven, indicándole que se detuviera, causando entonces una leve expresión confusa en su padre.

¿Y ahora qué?

-Papá, ¿Por qué te fuiste ayer de la presentación de Pan?

Oh, esa pregunta sinceramente no se la esperaba.

Bufo, un poco exasperado. Cierto, su nieta Pan, se supone que tendría que buscarla para pedirle unas disculpas y decirle lo orgulloso que estaba de ella por la presentación, tenía que inventar alguna excusa temporalmente mientras planeaba la manera en hacer pública su nueva relación, la cual esperaba por todos los medios no causara mayores problemas entre su familia.

Se rasco la cabeza, intentando pensar en que responder. Goten aún no estaba listo para saber la verdad sobre Bra. ¿Y es que acaso algún día estaría listo para saberlo? Sabía que su hijo la amaba con locura y que sería un fuerte golpe para el saber que sus sentimientos no eran correspondidos…

Y que al que realmente amaba su chica era la persona que el menos se imaginó…

Vaya dilema.

-Alguien requería de mi presencia en el inframundo.

Trago saliva, nervioso. Intento sonreír y parecer relajado, pero admitía que él era el peor actor en lo que se trataba de engañar a las personas. Goten también lo sabía.

-Papá, ¿en dónde diablos estabas?

El joven Son se cruzó de brazos intentando ser lo más paciente posible ante las mentiras y evasiones de su padre. ¿Qué pudo haber sido tan malo como para no querer decírselo a su propio hijo? Ellos siempre habían tenido una confianza inquebrantable, no lograba comprender.

-Fui a ver a alguien que necesitaba de mí, eso es lo único que puedo decir- Susurro con cierta pena el mayor, desviando la mirada hacia otro lado. Rogaba a todos los Dioses por que el no quisiera obtener más información que esa, pues ya no podría idearse mejores respuestas.

El suspiro largo y exasperado de Goten solo demostró lo enojado que estaba en ese momento, confundiendo aún más a su padre y haciendo del pequeño intercambio de palabras un momento más que incómodo para ambos.

-¿Tienes idea- Comenzó diciendo, con cierta rabia en sus palabras –Lo que Pan sintió cuando te fuiste?

Y mirándolo directamente a los ojos, lo apunto con su dedo índice. -¿Tienes idea de cuánto sufrió por TU culpa?

-¿Mi culpa?- Respondió rápidamente el saiyajin de cabellos alborotados, sintiendo la confusión y el remordimiento comenzar a inundar su cabeza. –Pero ella sabe cuánto la quiero…

-¡NO ES CIERTO!- Exclamo en vos muy alta el joven guerrero, al mismo tiempo que golpeaba la pared que tenía a su lado, causando en la misma una visible grieta y un leve temblor en la estancia. Ahora su última gota de tolerancia se había acabado y su irritabilidad se hacía cada vez mayor a medida que observaba la inocente indiferencia de su progenitor. -¡¿Has intentado por lo menos buscarla para pedirle unas disculpas?! ¡¿SABES POR LO MENOS DONDE ESTA AHORA?!

-Goten, cálmate- Fue lo único que Goku atino a contestar, ante la agresividad de su hijo. Admitía que sus palabras hacían un enorme impacto en sus sentimientos, sintiéndose aún más triste por saber que lo que decía era verdad.

-¡NO ME PIDAS QUE ME CALME!-Grito de pronto el hijo de Milk avanzando con rapidez hasta el causante de su estado, tomándolo por el cuello con fuerza. -¡Como quieres que me calme si ya he callado por más de 26 años todo lo que siento!

Las manos de Goku se colocaron sobre las de su hijo, intentando con la más resistente de las paciencias que lo soltara. Ahora su actitud era seria, incluso expectativa. Algo no andaba bien, el comportamiento de su hijo no era normal.

-Goten…

-¡Siempre nos has dejado por otras personas! ¡Siempre te dedicaste a hacer feliz a todo el mundo menos a tu propia familia!

Las lágrimas comenzaron a llenar los tristes ojos del joven Son, mientras articulaba cada palabra con desprecio y dolor hacia el rostro de su padre, aun sin soltar su camisa entre sus puños.

-¡Crecí sin padre! ¡Vi como mi pobre madre trabajo tantos años por mantenernos y que saliéramos adelante! ¿Y dónde diablos estabas tú? Entrenando a otros imbéciles que ni siquiera tenían algo que ver contigo. O ayudando a otras personas que no te necesitaban tanto como yo a ti…

-¡Basta!-Exclamo de pronto Goku, tomándolo con fuerza de las manos y utilizando más del promedio de su poder para retirar los agarres de Goten sobre sus ropas, el cual comenzó a forcejear intentando liberarse del agarre.

-¡Y ahora que finalmente veo como tratas con amor a tu nieta! ¡Que le prestas tanta atención y le haces creer que la quieres…!- El joven guerrero bajo la mirada al suelo, deteniendo de pronto su forcejeo y arranque ante el contacto de su padre, quedando tan quieto e inmóvil, simplemente sollozando. –Es entonces, cuando decides traicionarla y abandonarla de esta manera, como lo hiciste con todos nosotros…

-No hijo- Contesto Goku, soltándolo para poner sus manos en los hombros de su abatido vástago, intentando mirarle con la más amorosa de las miradas y la más cálida de las sonrisas. –No digas eso, por favor. Sabes que yo los amo mucho a los dos y que haría cualquier cosa por ustedes…

-Calla- Sentencio Goten, finalmente levantando el rostro y mirándolo a los ojos. La misma mirada llena de enojo y rencor. –Necesito que vengas a ver esto.

Y soltándose bruscamente de él, comenzó a caminar hacia las escaleras. El hijo de Bardock no necesito mas incentivo que la duda y comenzó a caminar y a subir las escaleras inmediatamente después. Sabía que cualquier cosa que ocurriera después, no sería nada bueno.

La puerta a donde se dirigían era el antiguo cuarto de Gohan, en donde durmió muchos años cuando era niño y adolescente, en donde paso tantos momentos felices alado de su familia y amigos, además de estudiar y repasar libros bajo las tiranas ordenes de su madre.

Nadie dormía allí desde hacía mucho tiempo.

Goten abrió la puerta lentamente, el interior pudo verse obscuro y con un cierto olor que el saiyajin de cabellos alborotados no lograba distinguir aun, aun que le parecía familiar, mientras intentaba acostumbrar su visión a la tenue visibilidad del interior.

Una vez dentro, pudo observarlo con claridad.

Palideció, sintiendo su corazón comenzar a latir fuertemente dentro de su pecho.

Un sudor frio comenzó a recorrer su frente y manos, intentando por todos los medios pensar o decir algo ante la desgarradora imagen que tenía delante.

-No…-Susurro, sintiendo las lágrimas comenzar a inundar sus ojos.

La única vos que pudo oírse en medio de la obscuridad y ambas personas dentro del cuarto, hizo eco hasta en el último de sus huesos, causando un escalofrió en cualquiera que lo escuchara.

-A-Abuelito…

Continuara…

Notas del Autor: Chaaaan! CHAAAAAAANNNN!

¡Hola a todos! Ya sé que me odian por tardarme tanto. Pero mejor tarde que nunca ¿cierto? Jeje.

Ok, aprovechare estas semanas para escribir el siguiente capítulo. Cuenten, ¿Qué les ha parecido este? Por favor escríbanme todo lo que piensen, sientan, recomienden, critiquen…

Respondo comentarios en el siguiente capítulo, un agradecimiento a todos aquellos lectores que me estuvieron presionando todo este tiempo para que yo subiera un capitulo, enserio disculpen, pero la inspiración cuando no llega, pos no llega y ya.

¡Abrazos desde México!

#AlexanderMan