Vale, aceptaré todas vuestras críticas, no tengo perdón... Por suerte, he podido conseguir tres capitulos más! Asi que actualizaré en un par de días o así de nuevo :) Gracias por seguir leyendo.


Al ver que Hinata se mantenía a raya, sin dejar de mirarla, ella atacó primero. Se lanzó como una fiera a por la chica, que tuvo el tiempo justo de apartarse de la trayectoria. Luego, se encararon con las armas. Sakura la atacó con un kunai y Hinata se defendió. Como si de un duelo de espadas se tratase, comenzó a escucharse el chocar de los aceros, rápido y profundo. Naruto se estaba poniendo histérico. Si, confiaba en Hinata y sabía que podría ganar, pero no en ese momento. Sakura era mucho más mayor y su rabia y su odio la daban fuerzas. Hinata se golpeó contra otro de los árboles y esquivó de casualidad cinco kunais con otros tantos sellos explosivos. Entonces Hinata tuvo una idea, pero necesitaba tiempo. Por suerte, había dado con el punto débil de Sakura: ella era mucho más rápida que aquella mujer. Empezó a moverse con soltura, dibujando un círculo alrededor de ella. Y necesitaba que ella no se moviera.

- eres una fracasada – la provocó – no has conseguido ninguno de tus objetivos nunca

- ¡cállate, maldita! – gritó, lanzando kunais hacia el lugar de donde provenía la voz

- Primero fue Itachi. Te dejó por aquella mujer que cuidó de él cuando tu no quisiste hacerlo – siguió Hinata

- ¿¡tu como sabes eso!? – preguntó, histérica, sin dejar de lanzar kunais

- Sé mas de lo que te crees – cada vez la confundía más y estaba fallando – y ahora has intentando venir a por Naruto pero también le has perdido

- ¡por tu culpa!

El siguiente kunai sí que la dio. Uno la rozó la cara, haciéndola un pequeño corte y el otro en el brazo, abriéndola una brecha, aunque no muy profunda. Hinata lo ignoró, sin dejar de correr. Tenía que lograr ponerse en un ángulo donde su visión con el Byakugan fuera perfecta.

- Cuando pierdes a un ser querido es tan solo culpa tuya. – siguió distrayéndola - No eches a los demás una culpa que debe pesar sobre ti – la gritó

- ¡voy a matarte, lo juro! ¡así nunca más interferirás en mi camino! – enloqueció la chica

- Pues aquí me tienes

Hinata había dejado de "esconderse" tras los árboles y estaba frente a ella. Parecía serena. Todo lo contrario que Naruto, que creía estar muriéndose por dentro de los nervios y más al verla sangrar.

- "¡maldito zorro estúpido! – Gritó en su mente – cuando no tienes que meterte, vas y lo haces y ahora que necesito tu fuerza y tu inmunidad, te quedas parado. Eres un bastardo" – pensaba el rubio

- Hasta aquí llegaste, mocosa malcriada

- No, hasta aquí llegaste tu – contradijo la chica

- ¡maldita!

Con ese grito se lanzó a por ella. Iba con el kunai siempre por delante y Hinata sonrió. Lanzó el único kunai que tenía ella y Sakura, para apartarlo, utilizó el suyo propio. Justo lo que Hinata había planeado. Sakura se encontró metida de bruces en el círculo de chackra de Hinata. Unos hilos invisibles la impedían salir, pero se lo tomó a broma. Intentó atacarla y entonces algo la golpeó fuertemente. Miró a Hinata, muy sorprendida y se dio cuenta de que la chica había movido tan solo su brazo. Sus ojos eran ahora el Byakugan en vivo y su concentración se podía sentir en el ambiente. Naruto observó desde fuera como una cúpula casi invisible las rodeaba. Y podía ver como Sakura parecía moverse aparentemente contra su voluntad. Hinata había conseguido dominar aquella técnica por fin. Estaba utilizando las redes de chackra para golpear a Sakura sin que ella se acercara. Aún así, la chica se revolvió y lanzó contra ella varios shurikens, y aunque la rozaron, Hinata los ignoró. Hasta que llegó un momento en el que Sakura cayó al suelo y no volvió a levantarse. Hinata no soportó mucho más la presión que le provocaba aquella concentración tan alta y también se cayó al suelo, aunque consciente. Y triunfante. Naruto hubiera dado cualquier cosa por acercarse, pero su cuerpo seguía sin responderle.

- ¡Hinata! ¿¡estás bien!?

- Perfectamente – susurró ella, respirando entrecortadamente

- ¿¡como has hecho eso?!

- Ya te lo contaré luego – le evadió

Cansada, logró acercarse a él muy lentamente, para desesperación del rubio. Al llegar a su lado, se dejó caer sobre su pecho, suspirando. El chico hizo todo cuanto pudo para moverse, pero tan solo consiguió levantar un poco su mano derecha, y luego tuvo que dejarla caer, ya que no podía con ella. Frunció el ceño.

- me basta con tu calor – susurró ella, al ver su desesperación

- lo siento, yo… quería haberte ayudado. ¿estás bien? Ese corte no me gusta

- es una heridita de nada, hombre. No te preocupes más.

- ¿y ella? – preguntó

- Creo que está inconsciente – dijo ella, con los ojos cerrados

- ¿Cómo lo hiciste?

- Utilicé la técnica que me ayudaste a perfeccionar para concentrar el chackra en varios puntos del suelo y así formar la bola. Luego tan solo tenía que mover el chackra a mi antojo. Y solo la golpeé, no la atravesé, que podía haberlo echo – se quejó – de echo, debería de haberlo hecho – se arrepintió

- Bueno, bueno, tranquila. Ya esta, se acabó. Ahora, relájate. Me gustaría abrazarte, pero…

- No importa, Naruto. Te siento igual de cerca así – le susurró al oído besándole suavemente el cuello – te quiero…

Él solo sonrió. Pasaron varios minutos en silencio. El viento seguía soplando suavemente, moviendo el pelo de Hinata, que se había quedado dormida ya que estaba agotada después de toda aquella cantidad de chackra que había usado. Entonces, una sombra se cruzó utilizando el viento. Pero Naruto le vio.

- ¿Qué haces aquí? – le preguntó

Él no contestó, simplemente se acercó al cuerpo de Sakura y lo cargó, para luego desaparecer como había llegado. Naruto se había puesto tan nervioso, que la tensión había hecho desaparecer el poco veneno que quedaba en sus venas y ahora podía moverse, aunque un poco lento. Levantó a Hinata con dificultad, apoyado en el árbol. Caminó sin despertarla hasta su habitación en el hospital. Tumbó a la chica en la cama y utilizó un trozo de tela para vendarla la herida. No quería que nadie rompiera aquella atmósfera de silencio que tenían. Cuando terminó se tumbó al lado de Hinata, que poco tardó en removerse y acomodarse de nuevo en brazos del rubio. Él la acarició el pelo con suavidad, respirando hondo. Realmente no sabía lo que sucedería después de aquella confesión, mucho menos cuando todos se enteraran. Pero, la verdad, poco le importaba siempre y cuando la tuviera a ella a su lado.

La semana siguiente fue de lo más ajetreada. Apenas faltaba una semana más para que terminaran las clases en la Academia y todos los alumnos andaban a carreras con sus exámenes. Incluida Hinata. La chica llevaba unos días cómo embobada a causa de Naruto, y él lo notó, por eso un día habló seriamente con ella para que se dejara de bobadas y se pusiera a estudiar a lo que ella respondió con un apasionado beso. Además, Sasuke no había vuelto a aparecer, y Naruto tampoco había vuelto a ver a Itachi. Por su parte, Sakura también había desaparecido de la faz de la tierra, por lo que todo parecía ya tranquilo. El viernes de la semana anterior a las notas de la Academia, Hinata le rogaba a Naruto en la puerta de entrada de la casa.

- por favor, déjame quedarme aquí, Naruto – pidió por enésima vez – el martes tengo un examen muy importante y necesito prepararlo mucho. Además, en clase ya no hacemos nada de provecho. Venga, por favor

- ¿y si te pasa algo mientras estoy fuera? No de eso nada, que tu eres demasiado problemática cuando estás sola

- No hables como Shikamaru – le pidió – venga, por favor, por favor… tengo que aprobar, sino no me lo perdonaré nunca. por favor…

Volvió a doblegarse a su mirada.

- de acuerdo, pero con una condición – avisó

- la que sea.

- No te quedarás sola

Acto seguido, el rubio se concentró y dividió su chackra en dos partes. Entonces, bajo una nube de humo, salió otro Naruto, absolutamente idéntico. Hinata le miró, perpleja.

- ¿me vas a dejar con un clon? – preguntó

- No es un clon normal. Por sus venas, corre algo de chackra. En caso de peligro, podrá hacer algo hasta que yo venga, ya que me enterare de inmediato.

- ¿de veras? Eres increíble – le susurró

- Vale, vale, pero ahora a estudiar.

- De acuerdo

Antes de subir a su cuarto, le dio un beso de refilón. Él la recriminó con sus ojos, pero sonrió a medias. Mientras Naruto llevaba a los demás a la Academia, Hinata subió a su cuarto. Para su sorpresa, aquel clon la siguió y entró con ella en la habitación. Cuando ella se sentó en la cama, el clon adoptó la costumbre de Naruto de sentarse en el alféizar de la ventana. Le miró, sonriendo y luego volvió a sus libros. Pero llegó un momento en el que se agobió. Entonces le preguntó a él.

- por casualidad… ¿no serás también inteligente?

- Soy algo más que eso – apunto el clon

- Ah, estupendo – se alegró ella - ¿te importaría ayudarme con esto? Es que ese día… falté a la clase – confesó

- Veamos…

Al igual que el autentico rubio, se sentó a su lado en la cama, rodeándola con los brazos. Ella se sonrojó, ya que eran tan iguales que sentía como si aquel personaje fuera de verdad Naruto.

Tras hacer unos recados importantes, estuvo pensando en acercarse a casa de Itachi. Quizás pudiera hablar con él de aquel tema que tanto le reconcomía. Pero optó por no hacerlo, ya que no quería encontrarse con Sasuke después de todo lo sucedido. Mientras caminaba hacia la casa de nuevo, comenzó a sentir un cosquilleo inexplicable en el estómago. No le desagradaba del todo, pero le preocupaba. Apuró el paso y, contra más se acercaba a la casa, se sentía todavía más nervioso. Temiendo que aquella reacción fuera por que a Hinata le había pasado algo malo, volvió corriendo, sintiendo demasiada fatiga para tan solo estar corriendo. Al llegar subió a toda prisa y abrió la puerta de golpe. Aquello era lo último que pensaba encontrarse allí. Las persianas estaban bajadas, creando un ambiente oscuro y tranquilo. Pero lo que más le impactó fue lo que encontró allí dentro: él mismo besaba con pasión y lascivia a Hinata, que se entregaba a sus besos y a sus caricias sin decir nada más que los suaves jadeos que salían de su garganta. Hinata al verle de reojo plantado en la puerta, se separó de aquella réplica, respirando entrecortadamente. Ahora entendía por qué se sentía nervioso y fatigado; aquello que su clon había sentido había repercutido en él, haciéndole sentir el calor de Hinata en su propio cuerpo. Antes de que Naruto se enfadara más, el clon desapareció por su propio pie, esfumándose entre una nube de humo. El rubio se acercó a la chica, que se tapó con la sábana de inmediato, avergonzada. Aunque no habían pasado de caricias superficiales, su ropa estaba desordenada.

- ¿estás bien? – susurró

- Lo siento, lo siento, lo siento mucho – repitió ella en voz baja – pero es que… se me fue la cabeza yo…

- No, perdóname tú a mí. no me di cuenta de que, una parte de mi se quedó aquí con él y… perdona – musitó él, sin mirarla – no quería que te pasar esto, no quería que te hiciera daño, yo…

- Naruto, no – le cortó ella, sin alzar la voz – no me ha hecho daño, simplemente…

- Intentó utilizarte – dijo él

- No. Fui yo quien no quiso detenerlo, Naruto – confesó Hinata, bajando la mirada – simplemente eras tu – acabó

- ¿de verdad no te ha lastimado? ¿no quisiste… detenerlo? – la preguntó, alzándola la cara por la barbilla

- No – contestó, aún sonrojada – no quise… no pude…

- Pero tu… ¿de veras querías esto? – susurró

- Te quería a ti – susurró ella

- Pero… pero… Hinata tu… - tartamudeó – tu eres…

- Sí, Naruto, soy virgen – confirmó ella, sin apartar la vista de él – pero te quiero. Y quiero… es decir, no me hubiera importado que tu… que tu… - dijo, con dificultad

- Quiero que seas mía, Hinata – dijo entonces él, con los ojos iluminados tenuemente

- Quiero ser tuya, Naruto – le susurró al oído.

El rubio la abrazó con fuerza. Ella correspondió a su abrazo, respirando hondo. Cuando se separaron y se miraron a los ojos, Naruto sonrió y la acarició la cara.

- te amo, pequeña – susurró

Ella no pudo ni contestar de la emoción que la embargó en ese instante. Se lanzó a besarle directamente. Estaba dispuesta a entregarse a él y no iba a detenerse.