UFF!! Hola a todos!! Después de casi dos semanas sin actualizar, estoy aquí dispuesta a que me sacrifiquen como la vaca que soy, para saciar su sed de venganza hacia mi persona. (Eso sonó exagerado… no lo de la vaca, creanme!)

Como estan? Yo aquí contenta, porque me he tomado unos dias para poder hacer lo que me gusta… escribir, y como ya sabian este capitulo estaba escrito, pero al revisarlo… me di cuenta que tenia menos de dos mil palabras. Y yo me dije, si publico eso tan corto... terminaré degollada a la vera de un camino (Virtualmente hablando). Así que me puse algo de pilas, y lo termine. No es tan largo… pero se deja leer… Creo que les dije que este capitulo aparecía Draco… pues léanlo… no aparece hasta el final… pero creanme que el próximo, estará para alquilar balcones… y entablarme demandas por violencia física y verbal…

Ahora si, Agradezco todas las salutaciones por mi cumpleaños… La pase bomba, como dicen en mi país. Lo que mas agradecí, el DVD de la quinta película de Harry Potter… Y el CD de James Blunt, el ultimo, que lo recomiendo porque esta muy bueno!!

A las muchachas de México que me mandaron las mañanitas virtuales… les digo gracias, Porque saben una cosa? Cuando yo participaba del coro de mi escuela primaria… tuve que hacer un dueto con una chica. Y adivinen qué canción fue? Si, las mañanitas… y me salio tan lindo… ah esas épocas… Es una canción tan especial para mi, así que doblemente agradecida!!

A todas las que me avisaron del plagio de algunas de mis historias, gracias... es casi imposible tener control sobre esto... hay una en especial que me enfermó Ginnylovehp o algo parecido, que en su fotolog, ni siquiera dice de quien es el fic... y lo peor, es que la felicitan por su fic tan bueno!! Oye, tu, al menos ten la decencia de decir que no es tuyo!! Gracias a Cesspupe, y creeme, ya recibi tu explicacion y la entiendo... no hay que confiar mucho en la web, dejame decirte... y sobre mi fic y el tuyo.. lo lei y te soy sincera no le encuentro mucho parecido, pero ya me diran las muchachas si te sales del camino!! Gracias por avisarme, pero no salio la pagina donde plagian otra de mis historias... Y a ver si no entendemos, hay tantos escritores, mucho mejhores que yo... y se van a andar copiando de un fic...

Ahora si, los dejo con el mini capitulo!! Espero que les guste….

Capitulo 21

Ginny salió de la oficina de Harry, y sin decir nada a su amiga, se metió dentro del ascensor. Hermione la miraba tratando de averiguar que habia pasado en esa oficina. Habia visto salir a una ofuscada Romilda Vane, revoleando el abrigo de piel y meterse en el ascensor para oírla gritar de rabia, pero eso solo le habia dado a entender que su amiga y cuñada, habia salido ganadora entre el reto de esas dos. Después espero para ver salir a Ginny, enseguida, pero espero diez minutos, quince… la secretaria le ofreció un café y ella par matar el tiempo lo acepto. Cuando salió Ginny miro el reloj… mas de una hora, y se pregunto que podría haber estado haciendo mas de una hora encerrada allí dentro. Miro nuevamente a su amiga que se acomodaba el cabello, y se retocaba el labial. Abrió los ojos sorprendida, y le dio un golpe en el brazo

- ¿Por que me golpeas? – le pregunto, mirándola como si Hermione hubiera perdido la razón.

- Eres… eres… una… - Ginny bajo la mirada y guardo el lápiz labial en su bolso.

- ¿Que?

- No me digas que estuviste discutiendo mas de una hora con tu marido sobre tu cámara…

- Eh…

- ¡Ginny!!

- ¡No¿Satisfecha con la respuesta?

- ¿Que estuviste haciendo? – Ginny la miró con una sonrisa traviesa y un brillo en los ojos que nunca Hermione habia visto en su amiga – No me digas que….

- Si no quieres que te lo diga – resopló y se acomodo la falda.

- ¡Al menos abotónate la blusa como corresponde!! – dijo riendo – no puedo creerlo. Tu que ibas a sacarle los ojos…

- Bueno, casi lo consigo, pero Harry es algo persuasivo…- rio.

- ¡Degenerada!!

- ¿Yo? – dijo parándose con las manos a la cintura como solía hacerlo Molly.- ¡Y que me dices de esa arrastrada!! Te juro que si llegaba dos minutos tarde, se la montan en el escritorio….

- ¿Eso hiciste tu, eh?

- ¡Basta ya Hermione!! – dijo colorada- Lo importante es que esa estupida no logro su cometido.

- Que es…

- Engatusar nuevamente a Harry.

- Como si fuera fácil…

- Ay Hermione… - dijo saliendo de elevador y perdiéndose entre la multitud que se aglutinaba en las puertas del edificio- Harry es un animal de costumbres… - se estremeció al decir eso, pero su amiga no lo notó – que una mujer como Romilda se le regale, para él es una oportunidad que no debe perder.

- Por eso te le regalas tu…

- Yo soy su esposa… - dijo ajustando su abrigo – tengo derechos sobre…

- No me digas que crees tener derechos sobre Harry.

- Si… el derecho que me da firmar con su apellido. – lo dijo con tanta seguridad que hasta ella se asombró.

- ¿Desde cuando estás orgullosa de ser su esposa? – Ginny hizo señas al taxi, y se metió sin decir nada mas. – te hice una pregunta

- ¿Que? – dijo haciéndose la desentendida.

- ¿Desde cuando te sientes con la necesidad de defender a tu esposo?

- No lo defiendo de nada.

- Tú sabes a lo que me refiero...

- Pues en verdad, no sé a que te refieres…

- ¡No hagas ese juego conmigo Ginny! – dijo ofuscada – ¡te hice una pregunta y tu me evades respondiéndome lo mismo que te pregunto!! – Ginny rio – ¿vas a contestarme o no?

- Yo no defiendo a Harry…

- Pero te viste en la obligación de tener sexo con él para plantarte en su territorio… como una leona defendiendo su lugar en la manada… junto al macho león – el chofer del taxi ahogó una carcajada, las dos chicas lo miraron y este, rojo, se acomodo en su asiento y continuo manejando.

- Siempre haces lo mismo – dijo Ginny – ventilando mis intimidades a todos.

- Respóndeme – dijo en susurros – Por que lo hiciste…

- Porque… no sé por qué lo hice… ¿contenta?

- No te creo.

- No me creas – Hermione bufó – y si estás tan segura de saber por que lo hice¿por qué no me lo dices?

- Tienes miedo de perderlo… - le soltó sin anestesia.

- ¿Que? – el chofer se asustó por el grito y dio un volantazo – ¡Y usted fíjese por donde va, si no quiere que terminemos estrellados!! – chilló

- Usted podría dejar de pegar esos gritos… ¡me asusto!!

- Bueno… siga por favor – El chofer farfullo algo así como "mujeres histéricas", pero Ginny no lo escuchó. Miraba a Hermione con el ceño fruncido – ¿qué quieres decir con que temo perderlo?

- Así es – dijo seria – ¡y no me mires así!

- Yo… no te miro de ninguna manera – dijo.

- Si, estás haciendo esa mirada tan característica en todos tus hermanos… ¡cuando quieren decirme que estoy delirando!!

- Pues… así parece.

- Pues no lo creo.

- No tengo ganas de discutir… - dijo Ginny y trato de terminar el tema. – Hoy tendré un estupendo día de compras…

- ¿Temes que te diga lo cierto no?

- No, temo que termines desquiciada de verdad… cada vez que te veo me convenzo que te hace mal convivir con mi hermano… parece que la idiotez es contagiosa.

- Por eso te revolcaste con Harry en su oficina…

- No fue por una idiotez.

- Y hasta que al fin lo confiesas… estabas planteándole a Harry que no eres una de esas… sus tipas.

- No soy una de sus tipas… ¡y no soy su tipa!!

- No te enojes… solo estoy tratando de plantear mi hipótesis.

- Mi vida no es una simple comprobación científica Hermione…

- Entonces dime a qué le temes… porque dices odiarlo y cuando estas con él te conviertes en un manso cordero…

- No soy una corderita…

- Yo te diré algo que puede acercarse a la verdad... y espero que no lo tomes a mal…

- ¡No! Anda, no me has dicho nada aun, para que me lo tome a mal – dijo con sarcasmo – Anda, suelta la sopa, que quiero escuchar tu argumento. Quiero ver que me dices – y cruzo sus brazos divertida.

- Te acuestas con él porque te sientes terriblemente atraída hacia Harry… - Ginny se quedo mirándola con la boca abierta, incapaz de sentir o decir nada.- Y lo que te hace actuar así es el miedo…

- Miedo… - rió – ¿y miedo a qué si puedo saber?

- Miedo a caer… miedo a que Harry te deje.

- Estás…

- No… y el mayor temor que tienes es que dejes de ser una cabezota, como tu hermano y aceptes de una vez por todas que te has enamorado de Harry…

- Yo no estoy enamo…

- Niega que no te moriste de celos al ver a Romilda en su brazos.

- Basta ya Hermione…

- Besando sus labios…

- Hermione, te digo que… – su rostro tomó un tinte rojizo y sus músculos faciales se tensaron, mientras Hermione seguía metiendo el cuchillo donde mas le dolía, y lo que menos quería admitir… - deja ya de decir tonterías...

- … Y que la lengua de esa asquerosa, se meta en la boca de tu Harry, y se trabe en lucha con…

- ¡YA BASTA¡ESTAS DELIRANDO!!! – dijo entrecortadamente – creo que fue una mala idea venir contigo a comprar los regalos.

- ¿Me estas corriendo?

- No, solo te digo que dejes de fantasear, porque ya me cansaron tus absurdas conjeturas… - no hablaron más durante el viaje. Hermione desvió la mirada hacia la ventanilla y observo muda el paisaje de Londres. Ginny miro un instante a su amiga, y luego se recostó sobre al asiento, cerrando los ojos tratando de pensar en las palabras de su amiga… y deseo que lo que Hermione le dijera fuera el producto de una mente trastornada… porque si alguna de sus hipótesis se demostraba como cierta, ella estaría completamente a merced de su esposo.

Harry se tomó un tiempo para relajarse en la ducha. Sabía que debía volver a su oficina, porque tenía demasiados papeles que leer, y acuerdos que firmar, pero no le importo. "De que sirve ser el dueño de todo si no puedo tomarme un tiempo para mi" Se dijo, mientras se acomodaba el húmedo cabello y se miraba al espejo. "Eres irresistible para las chicas, eh?" dijo para si mismo y lanzó una carcajada, al recordar la reciente pelea entre Romilda y Ginny. Se sintió gratamente complacido, al ver que su esposa, peleaba por él. Le dio esperanzas, verla así, toda sacada, refregándole a esa zorra de Romilda, el anillo y gritándole a los cuatro vientos que era su esposa. Sonrió. Ella estaba de alguna manera celosa. Pero eso lo hizo borrar su sonrisa de repente… si ella dijera las palabras mágicas... si ella dijera que lo amaba. ¿Donde quedaría todo el ardid de la venganza¿Donde se sentarían las bases para hacerla pagar por el dolor de verse alejado de su familia? Si él mismo habia dicho que cuando ella cayera a sus pies, la dejaría… Y cuando él mismo sabía que era lo que mas esperaba… que ella se enamorara… estaba tan confundido. Se convenció que seria mejor esperar a como los acontecimientos se daban. El tiempo seria el encargado de saber cual sería el destino de ellos. Salió de su cuarto y camino tranquilamente por el pasillo, hasta toparse con la puerta del cuarto de Ginny. Era un imán, aun sabiendo que ella no estaba dentro. Giró lentamente el pomo, y un embriagante perfume a jazmines lo ataco en cuanto puso un pie en la alcoba. Esa alcoba parecía un claro, en un bosque cargado de oscuridad… un claro que sólo dejaba filtrar la luz del sol, cuando ella estaba ahí, sentada en el tocador, cepillando, su rojiza cabellera, que observándola desde algunos ángulos, y de acuerdo a como le daba la luz, dejaba ver algunos destellos dorados. Eso lo descubrió una mañana… una vez que ella se hubiera dormido, después de una agotadora noche. La luz del sol se filtraba por la ventana, dando de lleno en su cabello. Se quedaba ahí, un rato observándola, su rostro tranquilo… su respiración pausada. Sus largas pestañas, que acariciaban casi sus mejillas… La graciosa forma de fruncir la nariz, cuando él la acariciaba. Adoraba a esa mujer… mas cuando podía observarla embelesado, cuando ella nunca se diera cuenta que la miraba con amor. Se acercó a la pequeña cama. Las sábanas de algodón... las mas simples, en donde se enredaban una y todas las noches posteriores a la pelea del abrigo de piel. Algunas veces trataba de vencer la tentación de sentir esa piel tan suave, entre las sabanas de seda de su cama, en su habitación… Su rojo pelo y su piel tan pálida, contrastando con el negro brillo de sus sábanas… Sintió su piel erizarse. Suspiro unos instantes tratando de serenarse… salió de ese cuarto y bajó las escaleras. En la sala estaba Dobby y Winky esperándolo.

- ¡Mi señor… usted aquí tan temprano!

- Yo… tuve un inconveniente. – tomó su abrigo – Dobby…

- Mande usted…

- La señora…

- Dijo que vendría temprano… salió con la señora Weaslibi….

- Hermione.

- Salieron por las compras de Navidad…

- Bien…

- ¿El señor vino en coche?

- No… solo me aparecí…

- Desea algo de especial para esta noche – Harry sonrió. Lo especial que esperaba para esa noche, de seguro no se lo daría el elfo.

- Me gustaría que cenáramos cordero al horno…

- Sus deseos son órdenes… - dijo el elfo y desapareció junto a la elfina, por el pasillo, hacia las cocinas.

- Ay, Dobby… - suspiró – si Ginny pensara igual que tu… - y de un movimiento de su larga capa, desapareció.

Cuando la puerta de la cámara 786, se abrió, Ginny tuvo que entornar los ojos por el brillo que los galeones irradiaban dentro del inmenso habitáculo. Montañas de monedas de todos los metales, llegaban hasta el techo de la cámara. Ginny pensó que con solo la décima parte de lo que allí Harry tenía, podría haber pagado el tratamiento de sus padres. Hermione resopló asombrada, a su lado. Ginny miró a su amiga, que tenía los ojos bien abiertos, como si no creyera lo que estaba viendo. Fue cuando recordó las palabras de Romilda Vane, esas que la catalogaban de "poca cosa" por sus ropas, y que pronto Harry se cansaría de ella. Se apoyó en una de las paredes de la cámara, siendo observaba por el duende. Hermione se acercó preocupada.

- ¿Te encuentras bien? – le preguntó.

- ¡Merlín! – dijo al cabo de unos instantes – yo solo quería mis setenta galeones… - Hermione, lanzó una risita tonta.

- Pues creo que Harry entendió mal - Ginny la miró – Debe haber al menos diez millones…

- Romilda tiene razón – dijo cortándola.

- ¿Que?

- Esa estupida… tiene razón - bajó la mirada a su sencillo vestuario – ¿te fijaste en la ropa fina que llevaba, su cabello, bien arreglado, y su cara tan… perfecta a causa de todo ese maquillaje?

- Pero… a pesar de que la mona se vista de seda…

- Lo se, pero eso no quita que se vista bien, que use perfumes caros… y que se maquille y peine como…

- ¿Que te sucede? – dijo Hermione– nunca has sido insegura con tus cosas Ginny…

- Los hombres importantes como Harry, se ven atraídos como moscas a la miel, por esa clase de mujeres…

- ¿Y cual es el punto?, al Harry que yo conozco, te aseguro que esos detalles no le interesan, Ginny.

- Pero ahora es distinto… Ya no es el mismo Harry de antes, Hermione – dijo mirando esa montaña de dinero – Harry es… tiene otros roces sociales y yo… bueno, no sé… Mírame, me visto tan…

- Te vistes como una persona normal que trabaja por su dinero – dijo ella enojada – y no como Romilda que solo tiene que pasar por la cama de Harry o de cualquier otro tipo, y luego recibir una bolsa de oro.

- Yo no quiero ser una mujer que se viste vulgar… quiero ser digna de… - la miró. Hermione sonrió.

- Si eso quisieras – dijo agachándose y tomando una cuantiosa cantidad de galeones – podemos ir al Londres muggle, y visitar algunas tiendas exclusivas – dijo mirándola con picardía.

- ¿Tu crees? – dijo Ginny sonriendo al fin – ¿no se enojará Harry?

- ¿Que te dijo cuando te dio la llave?

- Que dispusiera del dinero como quisiese.

- Bien… ya tienes la respuesta – dijo metiendo los galeones en una bolsa – Vamos cambiaremos estos por Libras… ya veras que esa Romilda no tendrá que decirte nunca mas…

- Lo hago por mí… – dijo agachándose y tomando el doble de monedas, que recogiera su amiga – de todas maneras es mi dinero. – y sonrientes salieron dispuestas a pasar toda una jornada en las tiendas.

Al mediodía, estaban sentadas en una de las mesas del Caldero Chorreante, con una gran cantidad de bolsas y cajas. Ginny estaba exultante, y su sonrisa le iluminaba el rostro. Luego de salir del banco, las dos se encaminaron hacia el centro de la ciudad, y lo primero que hicieron fue ir a un salón de belleza, donde les retocaron las uñas, y les arreglaron el cabello. Rieron a carcajadas cuando al salir, el cabello de Ginny llamaba más la atención que de costumbre, cuando su pelo, irradiaba un color parecido al del sol cuando despunta al alba. Después fueron a Harrod's, y visitaron todas y cada una de las tiendas de departamentos… compraron zapatos, carteras, de diferentes tamaños y materiales, botas, sandalias; y un sin fin de prendas de vestir de grandes modistos, no solo ingleses, sino también franceses e italianos. Ginny se aventuró y compró también, un teléfono móvil.

Ahora ya cansadas, estaban tratando de ordenar todos los paquetes, y regalos que habían comprado. Tom, el tabernero del Caldero Chorreante, se acercó con el menú y dos cervezas de mantequilla que las muchachas le agradecieron fervorosamente. Después de pedir la orden, y quedar solas en la mesa, Hermione miró a su amiga que miraba un paquete en especial.

- No te preocupes – Ginny la miró – a él le gustarán…

- Tu crees?

- Definitivamente – tomo un trago de cerveza - me muero de hambre… hacia tiempo que no salía de compras de esta manera

- Dímelo a mi – dijo sonriendo – la mayoría de las veces que salíamos con mamá a comprar ropa, siempre llegábamos a las tiendas de segunda mano… - miró con nostalgia hacia la pared de la taberna, recordando épocas pasadas – pero así y todo disfrutábamos hacerlo juntas – Hermione le tomó la mano

- Ya verás que pronto volverás a hacerlo… - ella asintió, y levantó la botella de cerveza como para brindar – porque todo se dé cómo lo esperamos – Hermione chocó la botella con la suya.

- Porque así sea – bebieron un sorbo de cerveza – ¡Me encantó pasar el día de compras, y contigo!! Usualmente, tengo que soportar los rezongos de Ron, porque compro una prenda que para él es un gasto inútil.

- Si, eso dice cuando tiene que pagar, porque cuando te ve vestida con esa prenda…

- Y más si es ropa interior… - dijo con picardía.

- Eres imposible…

- Acaso Harry no…

- Hermione… - dijo metiéndose la botella a la boca y tomando un trago de cerveza para no contestar.

- De seguro, no duras ni dos segundos con la prenda en cuestión – Ginny sintió ahogarse, y no tuvo mas remedio que escupir la cerveza, mientras Hermione, se mataba de la risa. – Anda, cuéntame… ¿se entusiasma con tu ropa interior?

- Basta ya – dijo dándole un golpe en el brazo – pero si te interesa saberlo…, solo basta con que observes la cantidad de prendas que compre, para reemplazar las anteriores…

- ¿Por que?

- Es… demasiado efusivo con mi ropa interior – miró a su amiga que abría los ojos sin poder creer lo que escuchaba – las rompe en dos segundos – rieron a mas no poder, de la situación, siendo observadas como dos desquiciadas, por la gente que habia en la taberna.

- La he pasado tan bien contigo Ginny. No recuerdo haberme divertido tanto, alguna vez, cuando salía de compras…

- Yo tampoco – dijo Ginny – pero aun no termina nuestra odisea… - Hermione la miró – quiero ir a ver a mis padres…

- Si, ya lo habíamos pensado.

- Pero quiero llevarle un regalo a ellos… Harry le lleva revistas a papá – dijo sonriente – y a mamá, chocolates de Honeydukes, la tienda de Hogsmeade…

- Y tú quieres…

- Ir a Hogsmeade a comprarlos…

- Pero…

- Anda solo nos costará un revuelo de capa… destino, decisión desenvoltura…

- Las tres D – dijo sonriendo su amiga.

- ¿Que dices, te animas?

- Está bien… - Ginny acercó uno de los paquetes que tenía cerca, y sacó de allí su nuevo teléfono móvil – ¿Sabes cómo usarlo?

- El dependiente me indicó un par de cosas… pero ya habíamos tomado un curso en el ministerio acerca de este fantástico medio de comunicación.

- Es solo un teléfono – dijo Hermione torciendo los ojos.

- Lo sé, pero no deja de ser fantástico – Sacó de su cartera un papelito.

- Y eso…

- Bueno, Remus una vez me dio el teléfono de la oficina de Harry… y este de aquí es el de su teléfono móvil… solo Remus lo tiene…

- Y ahora tu.

- Si, Remus dijo que era de vital importancia que yo lo tuviera.

- ¿Y que vas a hacer?

- Voy a llamar a Harry, para contarle que ya tengo teléfono y que voy a ir a ver a mis padres…

- ¿Que?

- Que voy a llamar a mi esposo… - marcó el número de teléfono y esperó. Después de sonar al menos cinco veces, alguien respondió.

- ¿Bueno?

- Eh….

- ¿Quien le dio este número de teléfono¿Y quien demonios es el que me molesta en horas de trabajo? – rugió desde el otro lado del auricular.

- ¿Harry? – preguntó, con voz temblorosa.

- ¿Ginny? – preguntó sorprendido.

- Si…. Soy yo.

- ¿Cómo sabes…?

- Remus me dio el número de tu teléfono personal¿no te molesta?

- ¿Que estás haciendo ratita?

- Yo… estoy en el Caldero Chorreante con Hermione… estuvimos haciendo las compras de Navidad.

- ¿Pudiste sacar tu cuantiosa suma de dinero de Gringots? – preguntó burlón.

- Yo… saque un poco mas¿no te molesta verdad?

- ¿Vaciaste la cámara? – dijo divertido.

- ¡No¿Como crees? Solo saque unos galeones mas¡pero te juro que luego lo devuelvo!

- No hace falta, te lo dije, es tuyo… además, con lo que hiciste en esta oficina, creo que te lo has ganado…

- Yo te llamaba para contarte que me compré un teléfono…

- Bien…

- Y algo de ropa…

- Okay… ¿Irás a casa temprano?

- Antes de las seis. Quiero ir a ver a mis padres… - silencio del otro lado de la línea – ¿Harry?

- Quiero que llegues temprano… tengo ganas de seguir la amena charla, que comenzamos esta mañana. – Hermione vió que Ginny se sonrojaba furiosamente.

- Estaré temprano.

- Adiós ratita… -y cortaron.

- ¿Y bien… – dijo Hermione – se enojo?

- No – dijo cerrando el celular y guardándolo en la cartera.

- Que suerte que tienes – dijo Hermione risueña – Ron me gritaría dos meses si, llego a gastar un galeón. – Miró a su amiga, que no le contestó, y para peor, tenia la cara pálida, como si hubiera visto un fantasma, a sus espaldas. Hermione no comprendió el por que de ese cambio tan repentino en Ginny, hasta que se dio vuelta y lo vio. Caminando decidido, se acercaba a la mesa nada más y nada menos que Draco Malfoy. Su cuerpo ya no lucia tan espectacular como antes. Estaba mas delgado y su antigua piel pálida, habia cambiado tornándose mas rosada, seguramente a causa del sol caribeño. Hermione miró a Ginny que no le quitaba los ojos de encima al joven.

- Draco – solo pudo gesticular Ginny, cuando el joven se detuvo frente a ellas, sin quitar la mirada de la pelirroja.

- ¿Cómo estas Ginevra – dijo serio – podemos hablar? – Ginny se altero. Sabía que si decía que si, tendría problemas con Harry. Tembló al saber que los detectives que la perseguían le irían con el cuento de su encuentro con su antiguo novio. Pero aun así, tenia que hablar con él, se lo debía, por tantos años juntos. Suspiro y asintió.

- Hermione – dijo Draco – ¿Podrías dejarnos a solas? – Hermione miró a su amiga.

- Está bien Hermione – dijo recuperando el habla.

- Yo... – dijo levantándose – Estaré cerca de la barra, por si me necesitas… - dijo mirándola intensamente, a lo que Ginny agradeció con una sonrisa. Hermione se levantó y fue al encuentro de Tom.

- Siéntate Draco – dijo ella tranquila – Creo que llegó el momento de darte la explicación que te mereces….

Nota de la autora: Si, se que estuvo flojo, pero bueno… déjenme saber su opinión… este capitulo fue algo así como "La calma antes de la tormenta". Y creanme, se le viene un tsunami a Ginny…

Un mensaje final a mis amigos de Venezuela: Se que no soy quien para opinar de algo que no me compete, porque no soy de ese país, pero el domingo, voten por el No al referéndum… Amigos de Venezuela, piénsenlo bien, un presidente verborragico no es sinónimo de un presidente serio… Un presidente que no acepta la diversidad de criterios, no es un presidente en el que se pueda confiar… Disculpen que me entrometa, pero es algo que no podía dejar pasar.

Saludos Silvia