Kuroko no basket y sus personajes pertenecen a Tadatoshi Fujimaki yo solo los visualice en otras circunstancias.


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Capítulo 20 Noche juntos

- Y bueno esa fue toda la historia – terminó por decir Takao

- Oi, Kise deja de llorar, pareces una niña – Habló Aomine aunque tenía a Sakurai con la cabeza escondida en su cuello llorando igual de emotivo que el rubio y uno que otro de los presentes (Furihata y Momoi)

- Es que es tan romántico, ¡yo quiero un novio como Midorimacchi! – exclamó el rubio ganándose una patada en la espalda por parte de su novio

- Te jodes Kise, tú ya está conmigo – Dijo Kasamatsu con el ceño fruncido

- Es broma Kasamatsu-sempai, yo tengo a mi sempai que también hace cosas para demostrar cuanto me quiere – dijo besando a su novio y el resto comenzó a reír por ver a mayor sonrojado hasta las orejas.

Kuroko estaba ahora en el sillón individual sobre el regazo de Kagami mientras este lo abrazaba y veían a todos aquellos que los rodeaban.

- Pero ¿por qué no nos querían decir nada? Que falta de confianza – habló Kise con un puchero indignado

- El único que sabía nuestra situación era Akashi y la verdad no pensaba que duraríamos tanto tiempo hablándonos después de lo que pasó en secundaria pero Takao me convenció de no ser tan cerrado con mis amigos - Todos hicieron expresión de awwww, sonrojando a Midorima y provocando las risas de Takao.

La noche continuó entre conversaciones, risas y bromas. En algún punto de la noche, Furihata, ya con algunos tragos encima pudor por fin dirigirle la palabra a Akashi, aunque eso no evitaba que estuviera tenso, había sentido todas y cada una de las miradas que el pelirrojo le había dirigido pero no quería hacerse ideas equivocadas - tal vez no ve de donde personas tan geniales podían entablar amistad con un don nadie como yo – se auto-convenció de ello

Kuroko notó como esos dos empezaban a llevarse bien, así que se limitó a observar, no tenía pensado intervenir a menos que el lado sádico de Akashi saliera a relucir, aunque era extraño, se le veía demasiado tranquilo, podía decirse que hasta relajado.

Con Akashi presente, el salvajismo y descontrol de la fiesta anterior, se quedó en el olvido, obviando las bromas pesadas de Aomine en las que Kagami siempre caía y el grupo entero riendo por las ocurrencias de ambos.

Las felices parejas también disfrutaban de lo suyo aunque con moderación, pero no eran ciegos, personas como Sakurai, Kuroko y Takao podían notar a la perfección la intensa mirada de "muérete" que Akashi le dirigía a Kagami cada vez que tocaba a Tetsuya, ya sea para abrazarlo, darle un beso o lo más descarado que llegaba a hacer que era acariciar su rodilla. O la mirada con mezcla de curiosidad e intriga que le dirigía a Furihata que en ese momento se encontraba fumando en la terraza ante la mirada atónita del resto con la misma pregunta en la cabeza.

- ¿Furihata Kouki fumando? -

Mientras el castaño se sentía, nervioso y atontado además de que estaba aún más tenso que al principio ya que discretamente Akashi y el habían intercambiado números sin que nadie se diera cuenta, una obra maestra que implicó anotar el número en la pantalla dejando su teléfono visible para el pelirrojo en la barra de la cocina mientras rellenaba su bebida, para regresar encontrando que había recibido un mensaje de un número desconocido.

Asunto: Me sorprendes

De: Desconocido

Mensaje: Más vale que lo guardes y no le digas a nadie

- Akashi Seijuurou

Por su parte el pelirrojo no sabía en qué momento se le había ocurrido poner su nombre y no solo su apellido en el mensaje

A cada minuto que pasaba Momoi se sentía cada vez más fuera de lugar, especialmente desde que su compañía (Furihata) había sido tomado por Akashi para una conversación que ella encontraba sin sentido, ¿a quién le importaban los desórdenes mentales y las psicopatías? estaban en una fiesta, pero bueno para ella Akashi no estaba precisamente cuerdo, buscando con quien platicar, terminó robándose a Kise y Kasamatsu que en ese momento estaban con Aomine.

- Aun sigues con la idea de quedarte con ese chico - le preguntó el rubio

- Ya te dije que si Ki-chan, yo lo quiero y será mío - contestó la pelirrosa

Kasamatsu los observaba discutir y de vez en cuando miraba al chico en cuestión, no entendía como una chica se podía aferrar tanto a algo que era más que obvio, jamás sería para ella, hasta él que casi no había tratado con el chico podía notar a la perfección que ese par estaba perdido el uno por el otro, solo esperaba que la pelirrosa no hiciera ninguna estupidez y se llevara a su novio entre sus problemas, todos veían el favoritismo de Akashi con el mismo peliceleste y a lo que sabía de él, era una persona con la que no deberías meterte.

Ninguno durmió mucho esa noche, las pláticas, bromas, risas, música, y el ambiente en general siguió hasta casi entrada la mañana aunque ya para esta hora Ryou estaba perdido en el mundo de los sueños con su cabeza en el regazo de Aomine que seguía platicando con Kagami y Akashi que se les unió una vez que Furi había caído rendido en una de las habitaciones, siendo un poco más cordial con el pelirrojo más alto para no amargar el ambiente, ahora que estaba tomado era más fácil hablar con él.

Kise también se había ido a dormir a eso de las 6 a.m. junto con Momoi, Kuroko platicaba un poco con Kasamatsu quien resulto ser bastante agradable para conversar. Ambos se llevaron bastante bien pero aún eran vigilados por la mirada de los dos pelirrojos en el lugar.

La mayoría se despidieron a eso de las 11 de la mañana para irse cada quien a su casa, los únicos que se quedaron en el apartamento con Kise fueron Aomine y Sakurai por que el castaño aun no despertaba.

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- ¿Kuroko quieres ir a almorzar a mi casa? - preguntó Kagami al más bajo para alargar un poco el tiempo que le quedaba con él

El peliceleste asintió, y ambos se fueron por un rumbo un poco diferente al que habían planeado, a fin de cuentas era otro fin de semana que pasaría solo en casa, de ser así prefería a su actual acompañante

Por otro lado...

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Furihata caminaba pensativo, jamás pensó que conocería al pelirrojo que tanto admiraba y ahora hasta tenía su número, esa noche había sido de lo más extraña. Iba despreocupado hacia el apartamento de su hermano cuando un mensaje llegó a su teléfono

Asunto: Conversación

De: Akashi-san

Mensaje: Nos veremos pronto para continuar con nuestra charla, un gusto conocerte

Furihata casi se desmaya, lo vería de nuevo y el chico pelirrojo remitente del mensaje que lo veía a lo lejos sonrió antes de subir al auto que llegaba por él, ese chico castaño parecía un personaje interesante, tenía una forma tan simple de ver el mundo que le intrigaba de verdad ya que su mente siempre veía lo situación más compleja, lo que no entendía es porque le ponía cosas innecesarias a sus mensajes para él, de nuevo.

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Almorzaron algo que Kagami había preparado, terminando alrededor de las 2 p.m. para después acomodarse en el sillón a ver una película de la cual no vieron ni los primeros 15 minutos antes de caer profundamente dormidos.

La tarde se les fue en dormir plácidamente abrazados uno al otro, cuando Kuroko abrió los ojos, el azul del cielo que se alcanzaba a distinguir por la ventana, se había perdido completamente en el negro de la noche.

Trató de moverse pero no pudo hacer mucho ya que el pelirrojo estaba firmemente abrazado a su cintura, tomó su celular de la mesita de centro frente a él, no tenía mensajes, ni llamadas de sus padres, decepcionante, llevaba poco más de 36 hrs desde la última vez que piso su casa y aun así, no les importaba.

Ya se había acostumbrado, últimamente el juego de la familia feliz cada fin de mes se había terminado y de nuevo rara vez veía a sus padres, no quería regresar a una casa oscura, vacía y sobretodo fría, pero tampoco quería seguir importunando en el apartamento del pelirrojo.

- Kagami-kun – lo llamó después de quedarse un poco viendo la cara del chico dormido.

- ¿Qué pasa Kuroko? – dijo aun con los ojos cerrados, estaba más dormido que nada.

- Tengo que irme a mi casa

- No, mejor quédate a dormir – dijo todavía sin despertar del todo sorprendiendo como nunca a Kuroko

Pasaron unos minutos en silencio antes de que el pelirrojo se diera cuenta de lo que había dicho y se levantara de golpe.

Se miraron a los ojos en silencio por unos momentos hasta que el peliceleste habló

- Si-si no te molesta, po… dría quedarme – dijo aun dudando lo que estaba diciendo, una noche ahí o una noche en su fría casa era obvia la respuesta pero el chico había estado prácticamente dormido cuando la invitación salió por lo que aún podría cambiar de opinión.

- Cl-claro! – respondió el pelirrojo fingiendo estirarse para ocultar que se había sonrojado - Pero aquí no, creo que no es muy cómodo – dijo mientras tomaba a Kuroko de la mano para llevarlo a su habitación, la cama era bastante grande, había muy pocos muebles en realidad.

Kagami sacó una playera y un short deportivo para que Kuroko se pusiera a modo de pijama y mientras el peliceleste se cambiaba en el baño, él se cambiaba de ropa en su habitación preguntándose qué tanta de su fuerza de voluntad sería necesaria para no asaltar al chico durante la noche.

Cuando vio a Kuroko tuvo que tragar duro, la camisa que le prestó le quedaba algo grande, bastante a decir verdad ya que dejaba descubierta su piel desde el cuello hasta llegar casi al hombro y solo se podía divisar el borde del short deportivo que traía debajo. Se golpeaba mentalmente, no sabía que tenía ese chico que lo hacía sentir de ese modo tan extraño.

Ambos se metieron a bajo las sabanas pero al haber dormido toda la tarde realmente no tenían mucho sueño por lo cual daban vueltas sin parar cada uno a un lado de la cama sin decir palabras y solo con el sonido de la ropa de cama acompañándoles hasta que después de dar vuelta por encima vez en una hora, quedaron uno frente al otro.

- ¿No puedes dormir? – Kagami preguntando lo obvio sacó una pequeña sonrisa de Kuroko que solo negó con la cabeza en respuesta

- Supongo que ya dormimos lo suficiente – dijo abrazando al peliceleste de modo inconsciente, últimamente sentirle cerca parecía una necesidad.

Kuroko se acomodó en su pecho, la seguridad y calidez que le brindaban esos brazos le gustaba en demasía.

Comenten el error de mirarse a los ojos y sobraron las palabras, unen sus labios de nuevo en un beso lento, de esos que pocas veces se ha dado entre ellos debido a que les hace conscientes de que sus sentimientos están ahí, tan reales como ellos mismos. Su beso se extiende, el tiempo ya no significa nada y sus manos comienzan a palpar hasta donde alcanzan.

Separan sus labios, lo suficiente como para respirar no quieren ni un centímetro más de distancia entre ellos, se unen de nuevo en un beso más intenso, más íntimo, sus lenguas se encuentran como si fuera la primera vez pero a la vez tan conocidas después de estos meses con esa rutina, se acarician y deleitan con el sabor de la boca ajena, se abrazan con fuerza, sin intensiones de detener aquello, al contrario quieren sentirse más, es Kagami quien rompiendo el beso comienza a bajar por su cuello besando y lamiendo cada porción de esa nívea piel a su alcance, no está pensando solo se deja llevar por su textura, por su aroma y la necesidad que tiene de probarla toda, se saber a ese chico entre sus brazos completamente suyo.

Kuroko le deja hacer, lo desea tanto o más que el otro, el jamás había experimentado algo así, esa sensación de cariño, de que la otra persona te quiere y desea en igual medida, inclina la cabeza sin darse cuenta permitiendo al otro tener vía libre hacia otro tanto de su piel.

A partir de este momento el tiempo dejó de correr, la mano del más bajo comenzó a acariciar por debajo de la camiseta del pelirrojo recorriendo por todo el borde del short que llevaba puesto para dormir, su piel era cálida al tacto y parecía no molestarle ya que en ningún momento detuvo su tarea en el cuello y ahora hombro del otro.

Las caricias comenzaron a esparcirse por parte de ambos y mientras Kuroko se debatía mentalmente si podía o no quitar la prenda superior de Kagami, este último no dudo ni un segundo cuando decidió que su playera le estorbaba.

Aprovechando ese segundo en que la prenda era despojada de su cuerpo Tetsuya también quitó aquella que le estaba estorbando para sentir mejor la piel del otro bajo sus dedos, tras esto sus labios se encontraron de nuevo apasionados, descontrolándose en aquel beso que les cortaba la respiración ya que en cuanto su ropa fue sobrando el calor fue aumentando en la habitación.

Las caricias volvieron al ataque ahora pudiendo sentir a placer la piel del otro al grado de querer llegar a memorizarla, el calor parecía ir en aumento y su corazón ya no latía sino que su movimiento tan frenético era fácilmente comparable con un zumbido.

Dejo de pensar, las manos del pelirrojo se pasearon por su abdomen subiendo para con roces lentos acariciar sus pezones haciendo vibrar cada célula de su cuerpo, las sensaciones le eran indescriptibles, se dejaron llevar por el roce de sus manos por un largo rato aunque a ellos les parecía que el tiempo se había detenido en ese instante.

Kagami se colocó sobre su cuerpo pero sin dejar su peso caer sobre el más bajo, sintiendo su interior ardiendo por la necesidad y el deseo de un momento a otro comenzó a mover sus caderas frotando su erección con la contraria bastante notable a pesar de que aún tenían las pendas inferiores puestas, esos roces robaban cortos gemidos del peliceleste apenas audibles pero que en ese silencio parecían incluso capaces de provocar eco en la habitación.

Kagami estaba dispuesto a seguir, tener al peliceleste entre sus brazos aceptando cada caricia que le daba regalándole un suspiro, una sonrisa, un estremecimiento más, todo le era maravilloso, pero ¿y si continuaban y todo terminaba?, de nuevo sus miedo atacaban.

Besó de nuevo sus labios tratando de encontrar la verdad en ellos, una respuesta a lo que debía hacer, todo le decía que sí pero el mismo miedo lo frenaba, no quería entregar su corazón de nuevo para salir herido.

Se perdió en un par de besos más hasta que terminó por abrazarlo con fuerza a su pecho, sintiéndose cada vez más cálido, más tranquilo, más seguro y deseando que ese momento no terminara. Pero no lo dejaría así por lo que antes de cortar todo contacto se recostó de lado y con la espalda del peliceleste pegada a su pecho tomo el miembro de ese chico que lo tenía bajo su poder y comenzó a mover su mano arriba y abajo llenándolo de placer y de esos hermosos gemidos que ahora eran un poco más audibles.

El chico invisible no tardó mucho en llegar al orgasmo por completo en la mano del pelirrojo, la mejor experiencia que había vivido hasta ese momento, nunca había llegado tan lejos con alguien que no fuera su pareja y solo había tenido una, que había hecho de ese tipo de experiencias algo para nada agradable.

Después de tranquilizarse un poco se recargó en el pelirrojo sintiendo la erección de este en su cadera, se removió un poco, no quería dejarlo así, volteó a verlo a los ojos pero justo cuando dirigía sus manos la resorte del short para quitarlo el chico de ojos rojos lo detuvo, negando con la cabeza.

- No es necesario, solo quédate así, solo quédate conmigo - fueron sus palabras mientras lo abrazaba de nuevo como lo hacía cuando empezaron con aquello varias horas atrás, porque si, su sesión de caricias había durado varias horas.

Kuroko aceptó el abrazo sabiendo que no llegarían más lejos, se sintió un poco rechazado pero a la vez eso le demostró que había algo más que deseo y solo pudo acrecentar su felicidad, lo supo desde ahí, ya no sentía solamente cariño por el pelirrojo pero igual se decidió en ese momento a no decirlo.

Se recostaron de nuevo quedando dormidos, la paz que sentían en compañía del otro no se podía ni medir, ni explicar, era única e inigualable estaban seguros de ello.

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Se levantaron ya bastante entrada la mañana, se la pasaron desde el desayuno en medio de bromas y juegos sin decir una palabra de lo ocurrido la noche anterior, amaba ver esas sonrisas y expresiones que el de ojos celestes hacía solo cuando estaba con él, ya que cuando estaban con los demás nunca las veía y eso le hacía tener algo más de confianza, sentirse un poco más seguro de él, de que todo eso era solamente suyo.

Todo estaba bien hasta que poco después de medio día recibió una llamada que reventó su pequeña burbuja de felicidad.

- ¿Diga? - habló el peliceleste a su celular

- Con un amigo mamá, salimos a desayunar - volvió a decir y a dejar el silencio para que su progenitora hablara mientras era observado por el pelirrojo

- ¿Ahora? - suspiró - Esta bien voy para allá, llego como en 10 minutos - dijo para terminar la llamada

Tomó su mochila y sacó un pantalón de mezclilla azul y una playera negra, se suponía que las usaría para cuando saliera de la fiesta para su casa pero con la sorpresa de Akashi y lo bien que se la estaban pasando la verdad es que se quedaron todos con el uniforme exceptuando al rubio y a su amigo de Kioto.

- Debo ir a casa Kagami-kun - dijo y fue al baño a cambiarse si su progenitora lo veía llegar con el uniforme puesto sabría que no había llegado a su casa desde el viernes, salió un poco más arreglado incluso su cabello que parecía un nido de aves cuando se despertó esa mañana estaba peinado ahora.

Kagami lo vio con gesto preocupado, después de esa llamada su semblante había vuelto a ser serio, no le gustaba verlo así.

- Te acompaño - le dijo y se metió a su cuarto a cambiarse sin esperar respuesta

Salió solo unos minutos después con ropa deportiva, y tomaron rumbo a la casa del peliceleste.

- No te hubieras molestado - dijo el peliceleste

- No es molestia, además no me gustaría que te metieras en problemas por mi culpa - Kuroko sonrió ante el comentario para después seguir caminando tomados de la mano aunque casi una calle antes de llegar a su casa, soltó la mano del más alto, no quería tener problemas con sus padres si llegaban a verlo así.

Con un beso rápido en la mejilla marcó su despedida media calle antes de llegar a su casa para correr a la misma y adentrarse sin mirar atrás, el pelirrojo solo miraba atónito era extraño ese comportamiento pero lo dejaría pasar, nada se comparaba con lo que había sentido la noche anterior.

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La tarde se le fue en hablar con su madre de cómo le fue en la semana. Cuando había preguntado por su padre ella solo le dijo que tuvo que hacer un viaje por el trabajo, Kuroko se sorprendió ya que todos los viajes de esa índole generalmente los hacían ambos padres, sin embargo, se calló su sospechas.

Ya algo tarde su madre por fin le había soltado y lo mandó a la cama a dormir porque al día siguiente tendría que ir a la escuela era la última semana antes de que comenzaran sus vacaciones, fue entonces que sacó su uniforme sucio de la mochila y revisó las bolsas de la chaqueta para asegurarse de que no le hubiera dejado nada que se pudiera arruinar en la lavadora y fue cuando se encontró con el sobre que Akashi le había dado durante la fiesta.

Estaba en su casa y solo en su habitación por lo que no había problema si leía el contenido ahora. Sacó la hoja que estaba ahí dándose cuanta de que no era una carta, al abrirla pudo ver un hermosos dibujo de una rosa azul celeste, con solo unas pocas palabras al final.

- No es imposible ser amigos -

Una sonrisa surcó sus labios y después sus lágrimas comenzaron a salir pero por que se sentía feliz, eso era verdad. Pegó el dibujo en el espejo de su cuarto y lo contempló por un momento.

- Claro que no es imposible, Shige - dijo en voz alta para sí mismo. Recordandose que antes que cualquier cosa ellos eran amigos y eso no tenía por qué cambiar.

Observó el dibujo sólo unos momentos más antes de irse a su cama con la felicidad plasmada en el rostro, parecía que poco a poco todo estaba tomando su lugar.

Esa noche a pesar de que ya no estaba en brazos del pelirrojo, pudo dormir con tranquilidad y descansar plenamente, a fin de cuentas lo vería al día siguiente.


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Otro capi, no me maten juro que el momento se acerca, está muy, muy cerca nos leemos pronto y gracias por leer