CAPITULO
20
- como sigue.- el muchacho se acerco a preguntar, se sentía su aflicción.
- los doctores dicen que ya no pueden hacer nada…- contesto su abuela, tratando de tapar sus lágrimas con un pañuelo.
- solo debemos esperar un milagro, debemos tener fe. – Karen estaba sentada con la cabeza agachada
- eso no servirá de nada.- contesto en tono amargado a la actriz.
- ¿Donde esta ella? Elenanor se acerco a él.
- La llevaron a la delegación
- Ojala que se pudra en ese lugar, no quiero que salga.- Richard solo miro a Karen.
- dicen que esta como loca, no hace más que gritar su nombre.
- Mi madre se quedara internada para siempre, no tiene otra salida.
- Yo preferiría verla en la cárcel.
- Basta Karen. Pensemos solo en Terry. ¿pudiste localizar a Adelaide? – miro a su nieto.-Terry la llama en su delirio.
- No. Nadie me da noticias de ella. Dicen que después de la discusión que tuvo con su tío Archie salió de la casa.
- Ya son dos días que no aparece. Ojala que venga pronto, quizá ella pueda hacer el milagro.
- Creo que el milagro también lo necesita esa pobre chica, no deja un instante de sufrir. Contesto consternada por la situación Eleonor Becker.
- Papá sigue encerrado en su despacho, no se que puedo hacer.
- La joven Britter, daba vueltas alrededor de su sala
- Cálmate Rose. Tu mamá decidió por fin ir a hablar con él.- trato de tranquilizarla Albert.
- No se si eso sea bueno tío Albert. Mi madre esta muy resentida con él, como de seguro estará Adelaide. Es por eso que no regresa.
- ¿Dónde estará? – dejo por momento su serenidad.- Estoy tan preocupado. Ya no se donde buscar.
- No eres el único. Richard no deja de preguntar por ella. Dice que el señor Granchester la llama.
- Es verdad. Espero que pueda verla pronto. Terry no esta muy bien.
- ¿lo sabrá Adelaide?
- Quizá. Después de ver tirado a Terry, ella se quedo en shock. La trajimos a casa y no salió para nada.
- Ver como el hombre que tanto odiaba le salvo la vida.- hablo con tristeza.-la mujer se volvió loca.- dijo de pronto, recordando a Susana.
- Justifica todo por el amor enfermizo que le tiene a Terry. Espero que todo esto termine.
- Para que eso ocurra debe aparecer Adelaide. Ir con Terry y contarle todo. Si no lo ha hecho es porque debe seguir en shock. Solo recordar lo que papá hizo.
Flash back
- ¡Tú la tenías ¡ - grita iracunda.
- ¿Dónde la encontraste?- Richard miro el sobre en sus manos.
- Olvidaste asegurar tu cajón
- Es una falta de respeto que hallas revisado mis cosas.- trato e intimidarla.
- ¡como pudiste tío ¡- no escucho lo que le dijo y siguió enfrentándose.- yo confiaba en ti, mamá también ¡Tú la traicionaste.
- No lo hice.- reacciono molesto.
- Como llamas entonces lo que hiciste
- Protección. Era la única forma de mantenerte alejada de los Granchester, compréndeme. Yo no quiero que pases por lo de tu madre.
- No te has puesto a pensar, que mi madre paso por lo que paso, por culpa a personas como tú. Personas que interfirieron en su camino, poniendo pretextos estúpidos para tapar su envidia, su orgullo herido.
- No me puedes culpar del sufrimiento de tu madre.
- Quizá el de ella no, pero del mío si. No creo poder perdonarte tío, ruega que mi madre halla sido una santa como tanto predicas, porque solo así ella te podrá perdonar.
- ¿Por qué esos gritos? – annie salió alarmada de su recamara al escuchar los gritos.
- Vamos. Cuéntale a mi tía que escondiste la carta que mi madre te dio. Que permitiste que sufriera creyendo una mentira. Pero sobre todo que no cumpliste con el ruego de una moribunda, que supuestamente amabas mas que nada.
Fin flash back
¿y Jhon?
Fue a buscarla otra vez. Ojala tenga suerte.
Solo espero que no sea tarde.
- ¿Cuanto tiempo nos quedaremos aquí?
- Hasta que mi cabello se vuelva azul.
- Bien. Cambiare mi pregunta. Cuando te comportaras con madurez y saldrás a enfrentar a los demás.
- Hasta que mi cabello se vuelva azul.
- Yo podría dejarte un ojo azul, si tanto te gusta ese color. ¿Sabes que lo único que pide es verte?
- Me lo haz repetido varias veces.
- Adelaide se encontraba sentada mirando el paisaje, en la casa abandonada que una vez la llevo Richard. Su primo la observaba desde un sillón.
- Le echaste en cara a tu tío por no cumplir con el deseo de una moribunda, ¿no haces lo mismo con el señor Terry?
- El no va a morir.- se defendió rápido.
- Esta grave.
- Él no puedo morir.- la frase salió sin que lo razonara.-yo no quiero que muera.- su tono era triste.
- Detecto afecto en tu frase. Me parece o la fría Adelaide tiene sentimientos.
- No molestes.
- Te salvo la vida, no crees que lo mínimo que podrías hacer es estar a su lado.
- No se que haría al verlo, no se si debo contarla la verdad, no se como tratarlo.
- Cuando lo veas lo sabrás.
- No estoy preparada.
- Cuando lo estés, ojala no sea tarde.
- No me ayudas Jhon.
- No vine a eso. Tienes una deuda de honor con ese hombre, y en la familia…
- No me hables de la familia. ¿sabes? Ojala que no fuera una Mcarteen, ojala la mentira hubiera durado más. No debí descubrir esa carta. Esa mentira que me hicieron creer, era una forma de comprender el desamor de mi padre y el odio de mi abuela. Pero ahora ya no me queda nada. Se que no me quieren, que me detestan…y eso me duele.
- Adelaide ya no hablaba con amargura como antes, su voz estaba cargada de una desolación profunda. Algo que se siente cuando ya no te queda nada, eso creía ella.
- Puedo leerla.- miro la carta que estaba en la mesita.
- ¿para que? .- su primo solo encogió sus hombros.-Tómala
Amado Terry.
Esta carta que deseo con todas las pocas fuerzas que me quedan llegue a tus manos. Son las últimas líneas de una mujer que te amo como nunca pensó amar a nadie. Una mujer que su primer pensamiento y el último serán para ti. Esta mujer va a morir Terry, se que es dura la forma en que te lo digo, pero ya me canse de enviarte cartas explicándote de mi enfermedad, que me llevara a mi ultima morada.
Por favor no quiero que suene a reproches mis líneas, es solo la letra de una mujer dolida con la vida, que no permite el consuelo de ver tus hermoso ojos azules para reflejarme e irme con una sonrisa en paz.
Antes de irme debo confesarte algo, que me dolió desde siempre y no te conté porque no quería que llevaras este mismo dolor. Tuvimos un hijo Terry, una vida dentro de mí, un ángel que como tal volvió al lugar que pertenecía. Estuve embarazada pero perdí a tu hija a mi segundo hijo. Te pido perdón, confesarte esto hasta ahora, pero no quería irme con secretos. Perdóname por no ser una mujer para ti, y por ser una madre para nuestro hijo. Ahora que veo a mi hija Adelaide, sueño que es nuestra hija, que es mi regalo por lo que perdimos.
- La leíste.- volteo a ver a su primo.
- solo lo necesario. No se si debas confesarle la verdad.
- ¿Seria una alegría o sufrimiento para él?
- Crees que tu madre te lo perdonara.
- ¿a que te refieres?
- No ir al llamado del hombre que mas la amo. Vas a permitir que pase lo mismo que le paso a ella.
Por primera vez Adelaide no supo que contestar, se quedo en silencio, meditando las palabras de su primo. No estaba haciendo lo que tanto le dolía a su madre. Ella sabía que la llamaba. ¿No seria perversa no ir al llamado de un hombre que te necesita solo una vez?
Se puso de pie y miro a su primo de nuevo.
- ¿Puedes llevarme?
- No se que mas hacer, me siento tan inútil.
- No es tu culpa hijo,- Elenanor abrazo a su nieto.- hiciste lo que pudiste.
- Es que desea tanto verla. – lo miro desesperado.-No se donde mas buscarla.
- Hiciste lo que pudiste, lo haces a pesar de tu propio dolor. Se que la amas…
- Pero debo aprender a amarla como lo que es…mi hermana.
- Richard. –Eleonor no podía soportar ver la tristeza de otro Granchester y no hacer nada.
- Lo intentare…intentare.- trazo de fingir resignación.- Aunque no podre hacerlo sin mi padre.
- Veras…Terry saldrá de esto,- trato de creerlo ella misma.- lo hará.
- Karen…debemos ser fuertes. El doctor ha sido claro.
- Yo no perderé las esperanzas. Terry se pondrá bien, cuando ve a…- la voz de Karen se corto al ver a alguien.
- Adelaide.- susurro Richard, al verla por fin.
- Viniste.- sonrió triste Eleonor
- ¿Donde esta?- trato de esquivar miradas.
- Te llevare con él. – se acerco Eleonor, la tomo de la mano y le dirigió al cuarto.-Gracias por venir.
- Tengo que verlo.
- ¿Le dirás la verdad?
- ¿es correcto hacerlo?- la miro esperando ayuda, pero ella solo le abrió la puerta, dejando esa decisión en manos de la chica.
Ella entro, se quedo sin moverse por unos momentos, la imagen de ese hombre, tan gallardo que ella conocía, no se parecía a nada; al hombre que estaba acostado en esa cama, lleno de aparatos médicos. Dio otro paso cuando escucho los susurros de Terry.
- Adela…Adelaide. – el actor la llamaba.
- Si. – se acerco a la cama, tomo su mano.- Vine a…
- Despedirte.- abrió los ojos y enfoco su mirada en ella. Trato de sonreír.
- No diga eso.- contesto angustiada.
- Pero es…la verdad. Quería tanto ver tu rostro, ya me despedí de mi hijo.
- Solo faltaba su hija.- dijo para si misma.
- Tú eres mi gran sueño.- apretó con las pocas fuerzas que le quedaba, sus manos.- El fruto del verdadero amor, valió la pena todo sufrimiento al saber que tu eres mi hija.
- Encontré la carta que mamá te escribió.- Adelaide no podía soportar su mirada llena de amor, darse cuenta de toda la esperanza que significada para ese hombre. En ese momento, al ver los ojos de amor que le dedicaba se dio cuenta de lo que tenía que hacer. - Tú eres mi papá.
- Lo sentía,- dijo Terry, con emoción.- la vida tenía que haberme dado algo.- las lágrimas comenzaron a caer por su rostro, ante la declaración que le hizo Adelaide.
- No te agites, por favor.- rogo la muchacha.
- Dime…- Terry jalo de su mano.- por favor…una vez
- Papá, papá.- Adelaide lo llamo con tanta emoción, que ella misma sintió que la mentira que había dicho para alegrar a ese hombre era verdad. Se sentía feliz por llamarlo así. No pudo contener las lágrimas.
- La carta.- por un momento la mirada de Terry se distrajo, cuando vio la carta que la chica sostenía.
- Ella….- le enseño la carta.- te leeré el ultimo párrafo, es para ti.
Sé que nos volveremos a ver, si no es aquí, en otro mundo, donde no existirán circunstancias ni destinos que nos separen.
Nos vemos mi amor, y cuando llegue el momento, te esperare con mi sonrisa más grande y el beso mas apasionado.
Tuya candy.
Terry, sintió que era su amada quien le recitaba esas líneas, por primera vez en mucho tiempo ese hombre mostro una sonrisa sincera, verdadera. La que solo podía lograr candy. Y ahora lo hacía para ella.
Como ella se lo decía, se volverían a ver. Y él quería también entregarle una gran sonrisa y darle los besos que la vida no había permitido.
Terry Granchester cerró los ojos frente a su madre, y a la joven que creía lleno de gozo que era su hija.
Hola¡¡¡
Les saluda Lady, si la escritora fuga de este fic, aunque no lo crean aun vivo. Jeje
Este capitulo va para todas ustedes que me esperaron y sobre todo pudieron entenderme, mil gracias para ustedes y un infinito agradecimiento por la oportunidad que me brindan al leerme y escribirme comentarios.
Sé que muchas querrán fusilarme por el fin de Terry, pero siempre sentí tanto amor en ello dos en el anime, que no puedo creer en la posibilidad de que estén separados, y ver a nuestro galán ser feliz en brazos de otra.
Estoy pensando en un epilogo, ¿creen que se quede así es mejor?
Un abrazo y saludos desde la calurosa Lima.
Lady
