Capitulo 21: El Libro de Mudora.
-¿Segura que hacemos lo correcto, Impa?
-Si, debemos ir nosotros mismos por ese libro, no podemos seguir arriesgando a los niños.
Le respondió Impa a Joruji, mientras cabalgaban en unos caballos prestados por Talon, junto a ellos estaban Jael y Darunia. Amanecia y habían decidió que lo mejor era que fuera solo ellos cuatro por el Libro de Mudora sin nadie mas, pues a pesar de tener el ejercito goron y zora a su disposición, Impa pensó que lo mejor era infiltrarse en el castillo sin llamar la atención de su nuevo gobernante.
-Déjenme repasar una vez mas el plan- pidió Jael- Entraremos por la red de drenaje del mercado a un costado de la entrada y desde allí seguiremos hasta el pozo del castillo¿verdad?
-Exacto, a estas alturas el mercado así como el castillo deben estar llenas de criaturas de Ganondorf y no podemos arriesgar vidas inocente trayendo aquí al ejercito para que se inicie una batalla- respondió Impa.
-El estilo infiltración no es lo mío- se quejo Darunia- Pero estoy dispuesto a pelear con toda mi fuerza cuando llegue el momento.
-Así se habla- sonrió Joruji, luego volteo a admirar la grandiosa Espada Maestra que tenia en su poder.
-¿Seguro que no se dio cuenta cuando se la quitaste?- le volvió a preguntar Impa.
-Seguro- respondió el guerrero- Link y los demás dormían placidamente, no fue muy difícil quitárselas, solo espero que no se den cuenta de que les falta hasta que ya estemos de vuelta.
-Si Ganondorf nos descubre esa será la única arma que nos podrá ayudar.
-Bien, ya es hora- sonrió Jael a la vez que señalaba la entrada del ducto de drenaje.
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-¿Cómo es que no la mataste?
-No pude, la defendieron con la Espada Maestra.
Kai debía darle explicaciones a su poderoso abuelo Ganondorf debido a su decisión de no matar a Yadira, había decidido que lo mejor era mentirle.
-Quiero a esa niña muerta y a la espada Maestra en mi poder, esa es la única manera de apoderarme de la Trifuerza sin que Vaati arruine mis planes.
-No te preocupes abuelo- dijo Kai- No importa lo que deba hacer, no dejare que nadie intente detenerte- diciendo esto se marcho del salón- ... pero tampoco pienso lastimarla a ella.
Mientras tanto, en el Rancho Lonlon ya los niños se habían percatado de todo, Link fue el primero pues su espada había desaparecido, rápidamente buscaron a los demás y se percataron también de la desaparición de Impa, Joruji, Jael y Darunia.
-Nos abandonaron- se quejo Zelda.
-Seguramente pensaron que seria peligroso para nosotros y decidieron ellos mismos ir por el libro- supuso Yadira.
-Pues yo no puedo quedarme aquí sin hacer nada- dijo Link- Se llevaron la Espada Maestra y nos tratan como niños después de todo lo que hice para conseguirla.
-¿Qué vas a hacer?- le pregunto Cristóbal.
-Tomare uno de los caballos del rancho y cabalgare hasta el castillo.
-No pueden hacer eso la señorita Impa me pidió encarecidamente que los cuidara- dijo Talon pero al ver la mirada decidida y furiosa de los cuatro niños sintió un frió en la espina y se retiro asustado- ... pero... ustedes seguro pueden- dijo retirándose rápidamente del lugar con una leve sonrisa.
-Yo también voy- dijo Ruto.
-Y yo- agrego Adelein- mi magia puede serles útil.
-Muy bien, en marcha- dijo Navi.
-¿Tu también vas Zelda?- le pregunto Link a la bella princesa.
-Por supuesto, es mi niñera la que esta allá ¿sabes?
Los niños fueron al establo y Malon les entrego los mejores caballos aunque les advirtió que salieran por la entrada trasera pues si los soldados de ambos ejércitos los veían salir pensarían que algo malo ocurre y los seguirían.
-No puede ser- se lamentaba una vez mas la pequeña Zelda.
-¿Qué ocurre?- le pregunto Link preocupado.
-Debo compartir el caballo contigo.
-¿Pero que tiene de malo?
-Estoy acostumbrada a cabalgar sola.
-Pero no podemos sacar todos los caballos, no debemos abusar de la confianza de Malon, en ese caballo viajaran Cristóbal y Yadira, en el de allá Ruto y Adelein y en este tú y yo.
-No quiero... no quiero.
-Ya va a empezar, otra vez- dijo Navi molesta.
-¡Ya basta!- le grito Link a Zelda antes de que iniciara otra de sus famosas pataletas- Lo único que haces es quejarte de todo solo cuando queremos ayudarte, te quejaste de la comida, de tu cama, de nosotros y ahora no quieres compartir un simple caballo.
-Pero... Link- trato de calmarlo Zelda impresionada.
-Nada de Link, desde que te conozco has sido una niña berrinchuda pero es hora de que cambies esa actitud, no puedo creer que aun después de todo lo que a pasado sigas siendo tan consentida, pues te diré algo, si no subes a este caballo conmigo te quedas aquí.
Zelda, y los demás, quedaron boquiabiertos, jamás habían visto a Link tan molesto y nadie se esperaba que si alguna vez se enojara se descargara contra Zelda. La pequeña princesa se subió silenciosamente al caballo y quedo ubicada tras Link. De esa forma lo pequeños iniciaron su viaje hasta el castillo.
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-Mientras tanto, en el reino Oscuro.
-Seguramente ya te habrás dado por vencido- le decía Artemisa a su hijo Vaati.
-Para nada madre, talvez Yadira ya no este en mi poder pero vendrá hacia mi, por su propia voluntad, y me liberara con la Espada Maestra para destruir Hyrule de una vez por todas.
-A veces pienso que perdiste la razón, hijo mío.
-¿Perdí la razón?- Vaati sonrió maliciosamente- ¡Perdí la razón por culpa de las diosas y la estúpida tarea que me encomendaron!¡ Perdí la razón por tu culpa!
-No digas eso hijo mío, será posible que ni en la muerte me puedas perdonar.
-¡Nunca! No puedo perdonar a nadie¡Nadie merece vivir!¡Ese no es mas que un mundo corrupto y traicionero que no merece ser salvado!- en ese momento se calmo y saco la foto de una bella joven que mantenía en su bolsillo- incluso la única persona que ame me traiciono.
-Ella no te traiciono hijo, Roskat solo quería salvarte.
-¡¿Llamas a esto salvarme?!- Vaati apretó su mano con fuerza- Ella me traiciono... ella y esas patéticas hechiceras- entonces volvió a reír maliciosamente- pero no pudieron con migo, jejeje, ni la muerte puede vencerme... y ya falta muy poco para que todo esto termine, ya falta muy poco para regresar a Hyrule y acabar con el y sus malditas diosas... ¡ Dyn, Nayru y Farore van a sentir mi furia!
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-¿Segura que lo viste por aquí?- le volvió a preguntar Jael a Impa, ya se encontraban en la biblioteca del castillo.
-No te preocupes, esta por aquí- le respondió Impa sin cesar de buscar, afortunadamente la habitación estaba vacía, al parecer a los ogros, moblins, lagartos y stalfos de Ganondorf no les interesaba la lectura.
-¡Lo tengo!- se alegro Impa al ver el libro exactamente donde lo había visto por ultima vez, clara señal de que nadie, jamás, había entrado a la biblioteca aun durante la invasión.
-¿Ese es el Libro de Mudora?- se pregunto Joruji al ver el enorme ejemplar de tapas verdes con letras de oro en la cubierta, empolvado por el paso del tiempo y escrito en hylian antiguo, afortunadamente Impa era capaz de poder leerlo.
-Perfecto, salgamos de aquí rápido- exigió Darunia- Este lugar me da escalofríos.
-Como se nota que jamás has entrado a una biblioteca- se burlo Jael.
Mientras tanto, en la entrada a la ciudadela los niños hacían su entrada, frente a todas las criaturas que estaban en el mercado.
-¡Tomen esto!- dijo Cristóbal arrojándoles una formula que transformo a varios enemigos en inofensivos conejitos.
-¡De mi no escapan!- grito Link cortando lo que se le atravesaba con una espada que le presto Ingo.
-¡Por el poder de los zoras!- Ruto disparo una poderosa bola de fuego desde su boca.
-¡Piro!- Usando su magia de principiante Adelein creo una ola de fuego que acabo con muchos enemigos.
De esa forma los niños se abrían camino hacia el castillo, de repente un enorme orco portando un hacha apareció frente a ellos y los ataco con furia.
-Demonios- se quejo Navi- Este debe ser el difícil.
-A por todas Cristóbal y Adelein- les animo Link.
-Lo tengo- grito Cristóbal.
-No te preocupes- agrego Adelein.
Cristóbal bebió una formula de color celeste y tras unos instantes comenzó a correr, cada vez corría mas rápido y lo hacia alrededor del monstruo para distraerlo.
-¡Esta es la formula de la velocidad!
-¡Link, encantare tu espada para que sea mas fuerte!- diciendo esto Adelein roció un polvo brillante sobre la actual espada de Link- ¡Forzium!
-Vaya- exclamo Link asombrado- No será la Espada Maestra pero se siente como si lo fuera.
Link corrió hasta el monstruo y le clavo la espada por la espalda provocando su muerte inmediata.
-¡Chicos, tenemos problemas!- grito Navi al ver como eran rodeados por dodongos tan grandes y feroces como los que atacaron la caverna de los gorons.
-Do... dodongos- exclamo Adelein- y son miles.
-¿Qué están tramando?- dijo Kai quien apareció sobre uno de los dodongos- ¿Acaso tanto desean morir?- pregunto mirando a Yadira.
-Veo que decidieron entregarse por su cuenta- de repente Ganondorf apareció frente a ellos justo junto a Kai- Son buenos niños.
-Nada de eso, venimos para intentar acabar contigo y de paso con Vaati- le desafió Link.
-Al parecer alguien debe enseñarte modales- diciendo esto Ganondorf alzo su mano y disparo una esfera de energía que salió disparada contra el pecho de Link dejándolo muy adolorido.
-No... me acabaras... ¡con eso!- grito Link poniéndose de pie nuevamente.
-¿Y que tal esto?- dijo Ganondorf disparando una segunda esfera de energía.
-¡No¡Link cuidado!- grito Zelda quien rápidamente saco al joven rubio de la trayectoria de la esfera que termino golpeándola a ella.
-¡Zelda!- Cristóbal rápidamente atrapo a la princesa antes de que se estrellara contra el piso- Esta...
-Esta bien- dijo Yadira al tocar a Zelda- Solo esta inconsciente.
-¡Ahora tu, mi pequeña llave!- sonrió Ganondorf mirando a Yadira.
-Ni te atrevas- Cristóbal se interpuso desafiante en su camino.
-Kai, venimos por el Libro de Mudora para acabar con Vaati- Yadira comenzó a comunicarse telepáticamente con Kai, una clara prueba de que ya comenzaba a entender sus poderes- Sin duda en el debe salir todo sobre el.
-El libro...- respondió Kai después de salir de la impresión de esta nueva manera de comunicarse- Lo acaban de tomar los adultos de vuestro grupo.
-¡Si no te quitas te quitare yo!- le grito Ganondorf a Cristóbal mientras corría a el a toda velocidad, de repente un rayo golpeo el estomago del príncipe de la oscuridad y lo dejo tirado en el suelo.
-¡No te atrevas a hacerles daño- le desafió Joruji blandiendo la Espada Maestra junto a Impa, Jael y Darunia.
-¡Joruji!¡Tu tenias mi espada!
-¡La Maldita Espada Maestra!- grito Ganondorf enfurecido mientras se ponía de pie- ¡Ni con la Espada Maestra podrán vencer esto!
Ganondorf dio un silbido y al instante mas de 50 orcos como el que acababan de derrotar comenzaron a salir del castillo.
-¡Destrúyanlos y tráiganme la Espada Maestra!- ordeno Ganondorf.
-¿Qué haremos?- pregunto Jael desesperada.
-¡Son muchos!
Entonces Yadira dejo a Zelda suavemente en el suelo y camino hacia delante quedando frente a sus amigos.
-¿Qué haces Yadira?- pregunto Cristóbal sin comprender.
Entonces Yadira cerro sus ojos, levanto sus brazos y tras respirar profundamente abrió sus ojos mientras dio un potente grito, sus ojos y su boca emitieron un brillo blanco potente, luego todo su cuerpo emitió el mismo blanco potente frente a sus impresionados amigos. El brillo comenzó a desvanecer a los orcos y cegó al príncipe de la oscuridad y su nieto momentáneamente.
-¡Escapemos ahora!- ordeno Yadira.
Rápidamente todos salieron de la ciudadela asegurándose de que no eran perseguidos y en unos momentos se encontraban cabalgando hacia el rancho, estaban tan impactados que nadie se atrevía a peguntar o decir nada sobre lo que Yadira acababa de hacer.
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-Amalia me acaba de llamar- le comunicaba Mónica a su marido- dicen que llegaron bien a Italia.
-¿Dicen?
-Si, no me vas a creer pero Link fue con Amalia.
-¡Link fue con Amalia!- exclamo Mario asombrado.
-Si... papá le pasa algo- le pregunto Alfredo al ver a Mario tan agitado, de repente Mario cayo al suelo respirando con dificultad- Papá... ¡papá!
-¡Ay!... Link- se quejo Amalia en el aeropuerto, acababan de llegar a Italia y esperaban un taxi para llegar al hotel.
-¿Qué te paso?
-No se... de repente sentí algo... creo que al abuelo le paso algo.
-¿A tu abuelo?
A esa misma hora, en Chile, Mario era derivado de urgencia al hospital de Temuco.
-No puedo creerlo- decía Alfredo mientras esperaba afuera junto a Mónica y Lali, su preocupada madre y esposa de Mario- Esto debe ser por su enfermedad.
-Alfredo tranquilízate- le pedía Mónica- me pones nerviosa a mi también.
-Por favor no te lo lleves todavía- rezaba Lali llorando en un rincón- Primero Cristobalcito y ahora el, no por favor.
-Mamita, por favor no llore- le pidió Alfredo abrazandola.
-¿Los familiares del señor Mario Araya?- pregunto un doctor saliendo de la sala.
-Somos nosotros- se apresuro a responder Alfredo- ejem... yo soy su hijo.
-Buenos días, señor...
-Alfredo.
-Señor Alfredo, mire, como usted sabrá su padre padece de leucemia mieloide. Hoy el tuvo un ataque debido a la alta concentración de glóbulos blancos que produjo su medula ósea...
-¿Doctor, esta el bien?
-Lo que pasa es que la enfermedad ha ido avanzando mas rápido de lo que esperábamos, necesitamos rápido un transplante de medula ósea pero... debido a su edad existe una gran posibilidad de que su cuerpo lo rechace y eso seria fatal.
-No puede ser- lloro Lali abrazada a Mónica.
-Por el momento hemos logrado estabilizarlo pero debe mantenerse conectado a un respirador artificial pero lo mas importante es que debe someterse a un tratamiento de quimioterapia inmediatamente.
-Entiendo doctor.
-Hay algo más, su padre dice que necesita hablar con usted, generalmente no permitiría esto debido a su estado pero insistió en que necesita decirle algo y dada las circunstancias.
-Si doctor... si me permite.
-Por supuesto, adelante.
Alfredo entro a la habitación donde se encontraba su padre, la imagen de su progenitor en tan mal estado conectado a varios tubos y jeringas en los brazos casi lo hacen llorar.
-¿Alfredo?... hijo mío...
-Aquí estoy, papá, no se preocupe- le dijo sosteniendo su mano mientras se le escapaban unas lagrimas- el doctor me dijo que se va a poner bien.
-Hijo... yo se que no me queda mucho...
-No diga eso papá.
-Necesito que me escuches... debo contarte la verdad sobre mi... sobre mi mundo.
Continuara...
