Título: Propiedad del Rey
Autor ORIGINAL: Red Autumn
Traductora: Darkkie (aka Jun, aka VaniaHepskins)
Pareja(s): Legolas/Aragorn, Arwen/Aragorn (implícito)
Clasificación: PG-13 a NC17 – Slash, violación, Angustia, Pensamientos oscuros, violencia, MPREG.
Advertencia: Muy, muy oscuro. Muchas descripciones gráficas físicas y mentales. POR FAVOR, POR FAVOR CONSIDEREN LAS ADVERTENCIAS.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Tolkien y sólo a él. Sólo los tomé prestados para darle vida a mi universo fantástico.
NOTA: Este fic es AU (Universo Alterno) Galadriel no tiene poder/ No existe anillo / No hay Sauron ni Mordor.
21. Al fin la luna llena
Fingiendo estar cansado esta noche, me retire temprano. Después de extinguir todas la velas, rápidamente me deslice en la cama – ya estaba vestido para el viaje. Jalando las mantas hasta esconder las ropas, me recosté y traté de calmar mi corazón palpitante; y espere.
La recámara estaba levemente iluminada. Sólo la luz de la luna llena alumbraba el cuarto. Estaba mortalmente silencioso excepto por mi propia respiración y mi corazón que resonaba fuertemente a mis oídos. Espere con trepidación en la oscuridad, rezando para que Estel no apareciera por la puerta. Esperaba que quien fuera que me iba a rescatar hubiera pensado en ese problema.
Estaba extremadamente acalorado bajo las mantas. Aparte de que mi propio embarazo generaba mucho calor, estaba cubierto de capas de ropa, y una capa con capucha. Podía sentir la transpiración correr por mi frente.
La mayor parte del día, había sido incapaz de estarme quieto, caminando y casi quitándome los zapatos. Mi cuerpo entero estaba demasiado pensionado que no me podía relajar ni siquiera al comer más que un par de bocados. Varias veces, el bebé me pateaba, creo que molesto o simplemente dándome ánimos para seguir; no sabía cual. La ansiedad me estaba usando y aun durante mi siesta, era incapaz de deshacer los nudos de mi cuerpo.
Pase la mitad del día decidiendo que necesitaba llevar conmigo y que usar que me pudiera mantener más abrigado sin atraer demasiado la atención. Al fin, no hubiera nada que pudiera traer conmigo excepto armas pero esas no me estaban permitidas tener tan cerca. Mi opción era usar los colores de Mirkwood que eran los mejores por que servían para confundirme con el bosque. También escogí una capucha oscura, por que necesitaba esconder mi rubio cabello, por que era muy atrayente a muchos ojos mortales.
La espera había sido agonizantemente lenta y no me había dado cuenta de que estaba dormitando hasta repentinamente un suave ruido de roce me despertó. Mi corazón latía con fuerza una vez más mientras mis manos temblaban de emoción. Hubo un suave murmullo antes de que la puerta se abriera lentamente. No me atrevía a sentarme por que no quería revelar las ropas que estaba usando debajo, en caso de que Estel pasara a través de la puerta.
Las Luces del correr se filtraron a la habitación. Tenía miedo de no saber quien podría entrar. No podría explicarle a Estel cuando él viera las ropas que estaba usando.
Para mi alivio y aprehensión, dos figuras oscuras entraron. Estaban ligeramente corvados, trayendo algo pesado con ellos.
"¿Legolas?" vino una suave voz. Era melódica y ligeramente entonada, como la voz de una mujer. El propietario de esa voz vino de puntitas hasta mí mientras el otro dejaba un largo paquete en el piso.
Me tomo unos momentos para darme cuenta y mi boca se abrió muy grande cuando vi quien estaba parada a mi lado.
"Vamos, debemos irnos ahora," Susurró Arwen. Sus ojos pasaron de mi a la figura aún arrodillada en el piso. No dude en obedecerla.
Con un poco de maniobra inteligente y su ayuda, pude sacar mí pesado cuerpo de la cama fácilmente. Cuando camine hacia fuera, la otra figura se puso en pie tomo el gran paquete del suelo; y camino hacia nosotros.
Esta vez, vi el rostro del otro cómplice a pesar de que no sabía de quien se trataba. Vestido con el uniforme guardia de palacio estaba cargando a otro guardia en sus brazos pero éste estaba inconsciente – atado y amordazado. Depositó el cuerpo inmóvil en la cama y arregló una almohada bajo la túnica. Luego, subió las mantas sobre su cabeza y la ajusto rápidamente antes de asentir con satisfacción. Era una inteligente manera de comprarnos más tiempo antes de que alguien descubriera que el cuerpo en la cama no era el mío.
"Vamos," dijo Arwen, moviéndonos hacia la puerta.
Antes de que saliera fuera de la habitación, el guardia dio un vistazo fuera para asegurarse que el área estuviera libre. Mientras tanto, Arwen me indicaba la capucha detrás de mí y rápidamente la jalé para cubrir mi cabeza, escondiendo mí cabello dentro.
Corrieron delante de mí a pesar que se alentaron al bajar para ayudarme con mi peso, no estaba acostumbrado a saltar con el peso delante de mí y no era capaz de ver donde mis pies se paraban. Estaba temeroso, por que no quería tropezar y caer, causándonos heridas a los dos. El esfuerzo era muy evidente por que me agitaba mucho al respirar. Para agregar más trabajo, las patadas ansiosas del bebé me hacían detenerme a mitad de camino mientras trataba de calmarlo.
Aún a pesar de que era tarde, había algunos cuantos sirvientes corriendo con algunas de sus últimas tareas antes de terminar la noche. Había también guardias de palacio marchando por los corredores, asegurándose de que ningún intruso intentara hacer alguna locura.
Varias veces, los pasábamos por que no teníamos otra alternativa. Para evitar las sospechas, Arwen caminaba a mi lado sosteniendo mi brazo mientras yo bajaba mi cabeza y usaba mi capucha para cubrir mi rostro. Ella tenía que inclinarse un poco conmigo, pretendiendo estar murmurando algo a su compañera. Su cómplice marchaba detrás de nosotros, siendo el guardia de la Reina.
Los otros guardias daban un rápido saludo a la Reina y luego seguían caminando sin darle un segundo vistazo a su compañía mientras que los sirvientes saludaban o hacían reverencia, tampoco mirándome. Nadie se atrevía a molestar a la Reina o preguntarse por que ella estaba en el palacio a esa hora.
Había muchas vueltas y largos pasillos antes de llegar a un corredor más pequeño y oscuro. Había pocos adornos aquí y apenas iluminado por antorchas. Parecía como si fuera poco utilizado. Continuamos caminando hasta que finalmente hicimos una parada en frente de una pesada puerta de roble. Las bisagras hicieron un fuerte ruido al tronar cuando se abrió. Mire a los lados con nerviosismo, temiendo que el ruido hubiera atraído las sospechas de alguien. Por suerte, nadie se nos aproximo.
Poca luz de la luna llena podía penetrar por las cortinas, dándonos la ventaja de seguir el camino. El cuarto estaba polvoriento y los muebles estaban cubiertos con mantas blancas. Mientras que no me supiera el camino, Arwen y el guardia me guiaban hasta que llegamos a una sólida pared donde un gran papel tapiz le cubría. Arwen hizo algo detrás de un librero para después escuchar un clic. El guardia rápidamente levanto el final del papel tapiz y con una mano empujó la pared. Reveló lo que tenía que ser un túnel por que inmediatamente sentí el aire soplar en mi rostro. El aire enrarecido y húmedo.
Mientras Arwen cerraba la puerta secreta detrás de nosotros, el guardia rápidamente encendió una antorcha. Con la luz de una antorcha, era capaz de ver que nosotros estábamos dentro de un pequeño túnel, lo suficientemente ancho para que dos gentes caminaran una al lado de la otra y con suficientemente alto para caminar sin tener que inclinarse mientras camináramos.
Sin decir una palabra, nos movimos tan rápido como podíamos mientras el guardia llevaba la antorcha para mostrarnos el camino. Arwen estaba tomada de mi brazo para guiarme mientras yo tenía mi otro brazo alrededor de mi vientre para tranquilizar al bebé. Algunas veces, la miraba a ella. Había tantas preguntas que yo quería hacerle – especialmente el por que me ayudaba a escapar. Pero ahora no era el momento.
Repentinamente, el guardia hizo un alto abrupto. Ambos nos sorprendimos y preocupamos por que alguien nos hubiera descubierto. Escuché los ruidos de la noche. Extinguió la antorcha, dejándonos en la oscuridad nuevamente. Antes de que mis ojos se acostumbraran al cambio repentino, sentí que dos brazos me guiaban para salir.
Una fresca brisa bombardeo mi rostro vi las estrellas encima de mi, titilando brillantemente. ¡Libre al fin! Mis pulmones parecían explotar al llenarse con ese aire de libertad. Era como el aire más dulce que jamás había respirado.
Sin embargo, el peligro no había terminado. Teníamos que escapar de allí tan rápido como fuera posible. Nos movimos con precaución (tanto como lo permitía mi condición) entre la maleza y los árboles, hacía el ruido de caballos resoplando impacientes.
Una vez que pasamos los árboles, vi a otro hombre sosteniendo las correas de los cuatro caballos en su mano. Cuando me acerqué más, me sorprendí que de fuera Faramir. Sonrió pero no habló. Sin vacilar, los dos hombres me ayudaron a subir al caballo (mi dignidad sufrió). Después de que todos habían montado, hicimos nuestro camino por las sombras del bosque.
Quería montar más rápido pero era demasiado brinco para mí, así que todos disminuyeron su velocidad por mi propio bien. Arwen montaba a un lado mío en silencio, sus ojos exploraban alrededor de nosotros de cuando en cuando. Estaba también muy nerviosa. Faramir estaba detrás de nosotros, protegiéndonos de inesperados ataques. El guardia ocasionalmente montaba solo y regresaba después para reportarnos si el camino adelante estaba libre para nosotros.
La vulnerabilidad e impotencia me estaban llevando al límite. Estaba tan tenso, tan temeroso de que lo que no podía hacer; no poder escapar de sus redes. Había pasado antes y no deseaba enfrentar su castigo nuevamente. Cada pequeño sonido me hacía saltar, aterrado de que Estel y sus hombres nos atraparan. Si eso pasaba, no había nada que pudiera hacer ya que no podía huir.
Después de muchas horas cabalgando, finalmente escuché las protestas de mi cuerpo. Mi espalda me dolía terriblemente y mis hombros estaban duros debido a mi constante ansiedad. También sentía mucho sueño. Había abusado de mi cuerpo hasta el límite y ahora estaba pagando por ello.
Inclinándome levemente sobre Arwen, le informe a ella que necesitaba descansar. Sintió y jaló su rienda para detener el caballo. Faramir vino hacia nosotros inmediatamente, sorprendido de que hubiéramos parado.
"¿Algo pasa?" preguntó con preocupación.
"No. No. Sólo estoy cansado, eso es todo," le expliqué a él y hice un movimiento para bajar del caballo. Faramir rápidamente desmontó de su caballo y vino a mi lado para ayudarme a bajar. Le agradecí para después hacer un poco de ejercicio para disminuir mi dolor en mi espalda y dejar que la circulación regresara a mi ya dormido trasero.
"No podemos hacer un fuego esta noche. Estamos aún en la frontera de Gondor," Arwen dijo por primera vez.
"Eso está bien para mi, mi lady. Sólo necesitaba un poco de descanso. Mi espalda me está matando." Empecé a caminar alrededor de un arbusto.
"¿A dónde vas?" Faramir preguntó.
"Necesito descargarme un poco. El bebé hace pipi también, sabes." Le respondía detrás del arbusto que había escogido.
"Oh," dejo Faramir y si no fuera por la oscuridad, estaba seguro de que se había sonrojado. Luego escuché a Arwen reír ligeramente detrás de él.
Cuando el guardia finalmente regresó, Faramir le informó que nos teníamos que detener y descansar en la noche.
"Muy bien tenemos unas pocas horas de descanso por que debemos poner tanta distancia como sea posible de Minas Tirith," advirtió el guardia. Le agradecía las pocas preciosas horas que podíamos descansar.
Verificamos alrededor y decidimos acampar donde más árboles y arbustos pudieran cubrirnos a nosotros y a los caballos. Los dos hombres tomaron turnos para mantener las guardias. No proteste de ser excluido de la guardia esta vez por que estaba realmente cansado y me dormí tan pronto y mi cabeza descanso en la camisa enrollada que Faramir me ofreció.
Una mano aterrizó en mi hombro para despertarme con espanto.
"Sshhhh… Soy sólo yo, Faramir. Tenemos que prepararnos para irno. Ahora." Susurró. Asentí adormecido.
Mirando a mi alrededor, encontré que Arwen se acercaba a otro hombre que no reconocía. Estaban murmurando algo que parecía serio. Entrecerré mis ojos y observé más de cerca. Vi la semblanza del guardia quien estuvo con nosotros anoche.
Como si supiera que los estaba observando, se volteó y me sonrió. Luego empezó a caminar hacia mí mientras Arwen iba a atender a su caballo. De un vistazo, Note por primera vez que el tenía largas trenzas que resplandecían con la luz sobre nosotros. Ya no tenía el uniforme de guardia ni algo parecido a ropa élfica.
"confío en que descanso bien, Príncipe Legolas", susurró suavemente. Su voz sonaba extrañamente melancólica. "Por favor, llámame Fernion, sin títulos." Le corregí.
"Muy bien, Fernion. Mi nombre es Galadfin." Mis ojos se abrieron con asombro. Era elfo. Sonrió a mi reacción. "Soy de Imladris. He sido guardia personal de Lady Arwen desde el día que llegó a Gondor para su matrimonio con el Rey Aragorn," continuó.
Asentí enmudecido. "Gracias por ayudarme a escapar" respondí.
"No necesita agradecerme. No tengo nada que ver con esto. Fue idea de Lady Arwen y Faramir," reveló.
"¿Estás listo, Fernion?" Faramir nos interrumpió. Asentí y fui a mi caballo. Nuevamente, me ayudaron a montar el caballo para después partir. Esta vez, cabalgábamos lado a lado.
"Gracias a mi Lady Arwen y Faramir por salvarme. Estoy profundamente agradecido con ambos."
"Sólo llámame Arwen," interrumpió ella antes que Faramir pudiera decir algo. Asentí.
"Con este poco progresos, espero que no sea en vano," expresé mi miedo.
"No te preocupes. No descubrirán tu escape hasta mañana," Galadfin dijo con seguridad.
"Drogamos a Aragorn y no se despertara por dos días. Para ese entonces, espero que piense que nos dirigimos a Imladris y trate de ir hacia allá para interceptarnos," aclaro Arwen.
"Si lo hace, ya estaremos muy lejos y podría llevarle día para atraparnos," Faramir respondió esta vez. De nuevo asentí entendiéndoles. En silencio, ore por que el plan funcionara; Estel no era un hombre a quien hacer tonto fácilmente.
"Nuestra meta es llegar a Lothlorien y buscar refugio de Lord Celeborn y Lady Galadriel. Una vez fuera de la frontera de Gondor, nos encontraremos en los límites de Rohan a Lorien. No podemos confiar en los Rohirrim por que podrían enviarle mensaje a Gondor e informarles nuestro destino," Dijo Arwen explicando los detalles de su plan de escape. "En tu condición, la velocidad no es nuestra opción. Usaremos las sombras de los bosques para escondernos durante el día. No nos detendremos a menos que sea necesario".
"¿Por qué no podemos ir directamente a Mirkwood?" dije ansioso de regresar a casa.
"No nos podemos dar el lujo de hacerlo. Para el momento en que pasemos Lorien, Aragorn podría capturarnos. Luego no habrá posibilidad de escape," Galadfin explicó.
Di un profundo suspiro. Parecía que no podría ver a mi familia todavía. Sin embargo, podría ver Lothlorien por primera vez y ver a Haldir otra vez.
Repentinamente, sin una palabra, Galadfin se puso a la cabeza del grupo para limpiar el camino para nosotros.
"¿Arwen, Haldir está…- No estaba seguro de decir la palabra – vivo?
"Sinceramente, no lo sé Fernion. Yo ya estaba fuera de Lothlorien cuando llegaron las noticias de tu desaparición. Para cuando llegué a Gondor, Aragorn se había ido para ayudar con tu búsqueda. Luego fui informada de tu muerte. Inmediatamente me prepare para dejar Gondor y atender tu funeral en Mirkwood pero ciertos chismes que escuché me hicieron quedarme por algunos días más. Arwen no me miraba sino observaba al frente.
Sabía a lo que se refería.
"Siento haber sido hostil, Fernio. Fue inapropiado de mi parte," Arwen se disculpó y esta vez, ella me miro. La tristeza cautivaba su rostro. "¿Me perdonarás?"
Inconscientemente, suspire profundamente. No eran sus disculpas lo que yo buscaba sino su entendimiento a mi predicamento. Aún a pesar de que ella no lo aceptaba, al menos ella lo conocía.
"No sabía Arwen. No hay nada que perdonar. Es Estel quien debería de disculparse," dije. El daño estaba hecho y los tres sufríamos por eso. No sólo eso, Faramir había sido envuelto en el asunto. Ahora el problema era más grande. Por ayudarme, Faramir tendría que abandonar a su hermano en Minas Tirith y sufrir las consecuencias de nunca regresar a Gondor mientras viviera.
El silencio se hizo entre nosotros. Cuando la primera luz del día se alzo lentamente sobre el horizonte, fuimos capturados por su belleza.
No había visto un amanecer por tantos meses y los había extrañado tanto. Amaba ver como el gran, círculo rojo empezaba a alzarse enviando los colores a través de las nubes que llenaban el cielo. Al mismo tiempo, el cielo mismo cambiaba de colores de azul oscuro a rojo y luego a rosa antes de finalmente volverse azul claro. El día nunca era el mismo y era lo fascinante de eso.
Durante nuestra jornada, averigüé muchas cosas de mis salvadores. Después de su discusión con Aragorn, Arwen había dejado de hablarles a todos. Yo entendía que como una amante y compañera, estaba profundamente herida por las noticias. Fue Faramir quien le aclaró el malentendido y le dijo la verdad.
Arwen había tomado la decisión de visitarme entonces esa noche, para ver por si misma lo que ella aún negaba. Al principio, ella había admitido que quería quedarse en Gondor y criar al niño. La oferta era tentadora por que ella tendría de vuelta a su esposo y el niño lo educaría ella. Todo volvería a la normalidad.
Sin embargo, después cambio de opinión y decidió dejar Tierra Media para ir a Valinor. Ya no había nada para ella allí. La noble persona que era ella no podía vivir con la culpa de mantener el secreto de todos, especialmente de su padre y hermanos. No podría ser capaz de mirarlos a los ojos y mentirles. No quería mentir por Aragorn – su compañero que había traicionado su confianza y amor.
También aprendí de Faramir, que Aragorn le había confrontado en una agresiva manera. Se trataba del Estel que conocía muy bien – la necesidad de establecer su territorio y defender su propiedad. Por suerte, Boromir estaba cerca para tranquilizarlo y evitar que se pusiera peor. Después de que yo le expliqué la situación, al menos Estel tuvo la decencia de disculparse con Faramir por su mal comportamiento.
Ahora mi corazón estaba ansioso de saber sobre mi familia y de todos los demás. Quería saber que estaban a salvo. Podía imagina cuanto sufrimiento habían pasado con mi muerte. Sólo esperaba que mi adar no hubiera muerto a causa mía. Ya había sufrido mucho cuando mi nana murió.
Por lo largo de la jornada, Galadfin había sido nuestro explorador y cazador. El regresaba a nosotros con algo que había capturado o frutas que había recolectado. Arwen se quedaba cerca de mí todo el tiempo, dándome masajes para aliviar mi espalda y ayudándome con los calambres en mi pierna que estaba sufriendo. La jornada había sido poco movida para mi, pero no me quejaba. Fararmir cuidaba la retaguardia para nosotros, haciéndose el mismo útil con todo lo que Arwen y yo necesitáramos.
Anhelaba por el día en que finalmente llegáramos a Lorien. Estaba consciente de que Aragorn podría atraparnos cualquier día. Podía imaginar la mirada de su rostro cuando descubriera el guardia en mi cama. No quería saber que castigo nos depararía si nos atrapaba.
Al menos este pensamiento me había alentado a soportar este sufrimiento. No era nada comparado con la prisión eterna.
