Holaaaaa, volví, rápido para mis últimos estándares. En este capítulo hay un ligero salto en el tiempo de un poco más de un mes, para que no se confundan demasiado. Les advierto que pueden sufrir exceso de glucosa después de leer esto ¿saben por qué? Porque por fin... en este capítulo empieza todo chicas, de ahora en adelante empieza la verdadera historia. :)

disfrútenlo, lentamente...


Capítulo 20: Estomago de mariposas

Jacob sonrió más amplio y la apretó más fuerte contra su pecho. "Bell… yo te extrañe también, mucho."

"Ugh-ah" se quejó, sintiéndose un tanto insegura con sus pies tan lejos del suelo. "Jake, ah-"

"Oh, perdón" Jacob se disculpó regresándola cuidadosamente al piso. "Es que, no lo sé, hace tanto tiempo, Isabella Swan… Bella, Bell BellyBells" ella tuvo que reírse, hacía mucho que no escuchaba ese nombre, o cualquiera de ellos para el caso.

"Jake, Jakie" dijo por sí misma, la sonrisa en su cara imposible de quitar. "Lobito…"

Jacob soltó una carcajada. "Por favor no te burles de mí. Acabo de volver a verte, necesito ponerme al día antes de empezar a golpearte" él bromeó golpeando su puño contra la palma de su mano y sonriendo tan ampliamente como Bella. "¿Quieres pasar?"

"Sería de ayuda, sí" se ríe. Se muerde el labio cuando Jacob se aparta del camino para dejar a la vista el bonito y lujoso recibidor de la casa. Da unos pasos experimentales hacia adelante, escuchando el sonido de sus pies en los azulejos del piso cuando su cuerpo siendo arrancado de esas mismas baldosas y dando vueltas en el aire lo sobresalta. "¡Jacob!" grita alarmada.

Jake no le presta mucha atención y solo la aleja lo suficiente para mirarla directamente a los ojos. "No sé, como que hay algo diferente en ti, ¿acaso engordaste?" Bella resopla como respuesta a las risas de Jake. "O puede ser, un corte de pelo, cambio de imagen y ¡ah! De género… pero solo es una suposición"

"No has cambiado ni un poco ¿verdad?" pregunta cuando sus pies están seguros de nuevo en el suelo. Jacob se encoje de hombros.

"Bueno, sigo igual de encantador, si a eso te refieres" dijo, un claro gesto de modestia de su parte, y señaló el camino por el pasillo del recibidor. "Por aquí Bell"

Bella le dio una mirada divertida. "¿Sabes? es Brent ahora" comenta, tomándole la palabra y caminando en reversa por el camino que señaló.

"¿Ah sí?" Jacob le siguió el juego, persiguiéndola por el pasillo. "No me digas"

"Uh-huh" murmuró. "Brent Swan"

"¿Brent Swan?" una de sus cejas se levantan. "¿Bromeas? ¿Te dejaste el mismo apellido?"

"Sí, lo sé, una mala idea" admitió. "¿Pero sabes lo difícil que es falsificar documentos? Es una pena que no me hubiera encontrado con J. Jenks antes"

J. Jenks era un abogado lo suficientemente listo y bueno para guardar secretos como para falsificar todos sus documentos de vida, era una pena que ya hubiera estado viviendo con los chicos para cuando Jake la había contactado por primera vez hace unos meses y le hizo el enorme favor de encargarse de ese asunto, hubiera podido cambiar mucho más de lo que hizo.

"Mmhh, es un tipo un tanto… nervioso, no sabía si era bueno o malo, pero hizo un gran trabajo ¿Te llegaron los documentos?" preguntó Jake, deteniéndola antes de que chocara con una puerta abierta.

"Gracias. Y sí, fui ayer por ellos." Dijo, al borde de la risa por su descuido. "Jake… no tenías que venir…"

"Pero quería" espetó.

Bella negó con la cabeza y Jake suspiró llegando tomar su mano. "Siéntate" dijo, apuntando al sillón individual en lo que ahora ella se daba cuanta era la sala de estar. Asintió y le hizo caso, viendo como él se sentaba en el otro sillón a un metro de ella.

Bella miro a su alrededor, contemplando los diferentes cuadros que había en la habitación y la puerta de cristal enorme que daba a un jardín que, al menos desde aquí, parecía bastante espacioso. "Es una casa muy bonita" señaló. "¿Cómo-¿Tú-"

"En realidad no es mía" dijo Jacob. "Es de la familia de Seth, ellos vivieron aquí por un tiempo hace años, y me la prestó para quedarme unos días. Lo que él no sabe es que serán mucho más que unos días" sonrió.

"Seth…" Bella suspiró con una sonrisa. "¿Cómo está?"

"Viejo" Jacob se acomodó en el sillón. "Pero no ha crecido un centímetro, eso te lo aseguro. Como tú tampoco lo has hecho, según veo"

"Gracias, ya tengo suficientes bromas en cuanto a mi estatura" Bella dijo, rascándose la nuca en la parte donde la peluca le daba comezón.

"Tienes un mal corte" Jake indicó, obviamente burlándose.

"Mira quien habla, ¿Qué le paso a tu cabellera hasta la cintura, sr. Quileute?"

Jacob le hizo una mueca. "Una vez más, no te burles de mis raíces. Sólo digamos que cuando tratas de encontrar un trabajo de verano la gente te juzga por el largo de tu cabello" dice con una expresión quejumbrosa. "Mmh, bueno, pero ya habrá tiempo para hablar de esas cosas más tarde, ahora, quiero que me cuentes sobre este, Eduardo"

"Edward" corrige.

"Sí, ese, ¿qué hay con él?"

Bella suspiró con cansancio "Edward no es importante ahora. La que me preocupa es Alice". Tenía su opinión con respecto a ello, pero sabía que la de Jacob sería muy diferente.

"¿Qué hay con ella?"

"Es muy, curiosa, por no decir entrometida" Dijo pasándose las manos por su mandíbula y cuello. "No me malentiendas, de verdad he llegado a tomarle cariño en los últimos meses, pero es un poco inconveniente para mi situación"

"Te entiendo perfectamente" Jake aseguro. "Te he dicho varias veces que lo mejor para ti es irte de esa casa. No necesitas esto" apuntó directo hacía ella, señalándola de pies a cabeza. "sé que crees que lo necesitas, pero no es así. No puedes crear una vida entera a base de mentiras, para empezar no es sano y-"

"¡Jacob!"

"No, me vas a dejar hablar de esto, la última vez que lo intente me colgaste pero ahora me vas a oír" Bella rodo los ojos, ya iba a empezar. "Bell, puedes irte conmigo, piénsalo, sólo tú, yo, y un pequeño cuartito en Miami, ¿no suena como el cielo?"

"No en absoluto"

"Bueno, ¿me vas a decir que vives mucho mejor ahora?" Bella negó con la cabeza, Jacob no entendía. No se trataba de vivir cómodamente, si así fuera jamás se hubiera tomado tantas molestias, no, se trataba de sentirse a salvo más de que realmente estarlo, sólo quería vivir en paz.

Jake resopló. "ough, no me digas que es ese Edward"

"¡No!" negó.

"¿Entonces qué? Por lo que me has contado es igual o peor que Alice. Prácticamente te obligo a mentirle cuando te descubrió hablando conmigo la otra noche, y ¿Cuánto crees que durara su silencio?"

Bella no lo miro mientras alzaba sus piernas y las cruzaba tipo indio en el pequeño sofá individual. ¿Cuánto duraría el silencio de Edward? Era algo se había preguntado día tras días desde que se vio obligada a decirle esa mentira, lo único que le quedaba era esperar que al menos fuera capaz de mantenerla para sí mismo, si no es que ya había aflojado la lengua…

Jake dudó un momento inspeccionando la expresión en su rostro hasta que finalmente soltó una pequeña carcajada. "¿O es que su silencio ya no duró?"

Bella expulsó todo el aire contenido en su pecho y se tapó los ojos con las manos, un segundo antes de volver a su expresión seria. "Francamente no lo sé. Hmm… ayer tuvimos una discusión, llegue justo en el momento en que Alice estaba diciendo cosas muy comprometedoras con respecto al silencio de Edward. Me enoje como era natural y él me siguió y me dio la explicación más impredecible de la vida"

"¿Qué te dijo?"

"Algo acerca de un programa de televisión, la verdad ni siquiera lo recuerdo"

"¿Y le crees?"

Bella frunció el ceño "No lo sé" admitió. "Claro que le dije que sí pero, no se sí creerle, no parecía muy sincero cunado me lo dijo, no soy tan tonta como cree… "

"Bueno, está bien, hablaremos de eso después" Jacob se recostó más en el sillón de doble plaza. "Y no trates de escabullir el tema, estábamos hablando sobre tú, yo y Miami"

"Ahg, por favor hablemos de otra cosa, ¿Cómo está tu padre?" Jacob resopló.

"¿Cómo va a estar? Preocupado por ti, ¿sabes hace cuanto que no teníamos noticias tuyas?"

"¡Jacob! ¿Le dijiste?" Bella reclamó.

"Bell, él no dirá nada, es sólo un viejo angustiado por la niña que vio crecer como su hija" Bella rodó los ojos, pero se lo concedió. Ella también echaba de menos a Billy, así como también echaba de menos a Sue, a Seth, incluso a Quil y Embry, tenía tantas ganas de verlos a todos.

Jacob la miro, esperando su respuesta, pero no estaba preparada para que ellos supieran nada, no por ahora. "De acuerdo, um ¿Qué tal Leah? ¿Ustedes dos siguen saliendo?"

Un escalofrió recorre el cuerpo de Jacob.

"Debes de estar de mente, esa mujer iba a matarme si no acababa con eso pronto"

"Te dejo ¿verdad?"

"Sí" dijo Jacob malhumorado, logrando una pequeña risa escapara de los labios de Bella. Diablos, había extrañado esto. "Pero está bien, yo sabía que en el fondo ella quería a Sam, además no nos llevábamos nada bien y yo, yo soy un aventurero, ella no estaba lista para mi"

Bella levantó su mano derecha y abrió su boca para protestar, cuando sintió un peso caer en su regazo. Como primera reacción lo único que vio fue una inmensa bola de pelos en sus piernas pero después de unos segundos pudo distinguir las largas y puntiagudas orejas rosadas apuntando en su dirección y el suave pelaje felino acariciando contra su muslo.

"Ouh, ¿y quién es este pequeño aquí?"

"Ese es Dylan" Jake informó, un tanto divertido por la creativa aparición del gato.

Dylan era totalmente blanco por todo lo que abarca su pecho, patas, la parte baja de su cola, hocico y parte de su cara, mientras que en la parte superior de su cuerpo y orejas es de un color entre verdoso maleza y marrón, su nariz y orejas son rosadas y sus bigotes tremendamente largos acompañando unos ojos esmeralda preciosos, le recuerdan a…

Sacude la cabeza.

"Es hermoso" dice ella finalmente, Jake le da la razón con un sonido estrangulado.

"Es una lástima que tendré que levarlo al refugio"

"¿Qué? ¿Por qué?"

"Cuando llegue él ya estaba en la casa. Llame a Seth para saber si sabía de él pero dijo que no tenía idea. En fin, no es el gato más amable con los extraños y nadie en la manzana querría cuidar de él así que…"

Bella apartó la vista de Jacob para ver a Dylan revolándose entre sus piernas, ronroneando alto y fuerte y mirándola con esos ojos enormes y brillantes.

"oww"

"Tampoco es nada tonto, al parecer"

"¿Por qué no te lo quedas tú?"

"¿Bromeas? Soy un hombre de casi dos metros, no viviré con un gato"

Dylan ronroneo más fuerte, cerrando sus ojos y aferrándose a su muslo para rascarse las orejas contra él. "ohh, está bien gatito, te prometo que no iras al refugio" Dylan le dio un pequeño lengüetazo a la mano que Bella estaba utilizando para rascar su oreja y la dejo continuar.

"Tú, no tienes fuerza de voluntad" Bella se encogió de hombros. "Bien, así que seremos tú, yo y el gato"

"Jake, no me iré a Miami contigo"

"¡Oh por favor! ¡Será divertido! Sólo quiero sacarte de este horrible estilo de vida que escogiste para ti" Jake se quejó y Bella negó con la cabeza. "¿O que´? ¿Tienes miedo de no poder soportar estar tan cerca de "este cuerpo"?" preguntó Jake, un tono a la vez seductor, divertido y atractivo lo suficiente para sonar ridículo. "Ya has caído por él antes ¿crees no poder resistirlo?"

Bella se burló. "No seas tan modesto. Sabes tan bien como yo que lo nuestro no funciono y no tendría caso intentar de nuevo."

Los labios de Jake se torcieron en las esquinas. "Aún me amas, lo sé" le guiño un ojo.

Ella se río, Jacob bromeaba, lo sabía, pero era agradable de cierta forma, recordar los viejos tiempos, esos cuando ella y Jake se la pasaban todo el día corriendo en la playa, cuando su vida era casi perfecta.

"Mhh, hablando de cuerpos" Él recordó, rápidamente levantándose de su lugar en el sillón y buscando algo por debajo de la mesita al lado. "traje lo que me pediste"

Jacob le lanzó una pequeña caja al regazo, provocando que Dylan se espantara y saltara de su lugar entre las piernas de Bella, la piel de su lomo ligeramente erizada. Bella escarbó en el contenido de la caja hasta que dio con lo que buscaba. "Oh, Jacob, de verdad no esperaba que lo hicieras"

"Ni me lo menciones. Literalmente. Un montón de gente se me quedo viendo cuando lo compre"

Observó bien la contextura suave del material con que estaba hecho en ligante de pecho*. Era suave pero a la vez fuerte y se veía bastante resistente, lo mejor era que era de exactamente el color de su piel, así que no habría posibilidad de que se transparentara. Además, era sin duda una alternativa mucho más segura que botarga que usaba para esconder su pecho, y hacía demasiado calor como para estar cubierto por todo eso.

"Muchas gracias Jake"

"Ya, ya, olvídalo. Debo decir que cuando lo pedí ni siquiera sabía lo que era, fue una vergüenza. Y no estaba seguro de haber escuchado bien cuando lo dijiste, te oías muy cortada" se quejó.

"Bueno, eso es tu culpa, ¿no conoces lo celulares? Hola, siglo XXl" Bella puso los ojos.

"Te cedo esa Bell, y no creas que olvide de Miami, pero ahora si es tiempo de ponerse serios" Jacob declaró, en efecto volviéndose a sentar frente a Bella y mirándola directamente a los ojos, haciéndola sentir un tanto incomoda, sabía lo que venía. "¿Cómo te ha ido con la policía estos últimos días?"

Ella suspiró. "No saben nada. Nunca saben nada."

No hasta que es demasiado tarde- pensó.

Vagamente sintió las manos de Jake tomar las suyas, pero hace mucho se había convertido en un gesto tan familiar que apenas se percató de ello. "Lo perdieron en California hace ya más de seis meses y…" sorbió un poco su nariz, sintiendo un agudo dolor bajar desde el centro de su cabeza. "y no han sabido nada desde entonces"

"lo siento" Jake murmuró. "B, ¿Cuándo fue la última vez que tú, um, o que él te-?"

"Ocho meses" respondió rápidamente, sin necesidad de Jake terminar la pregunta. "Es el tiempo más largo que he conseguido… Jake, está funcionando, esto" dijo, apuntándose a sí misma. "por eso es que no puedo irme contigo, además no quiero ponerte en riesgo, te quiero demasiado para eso" le dio un suave apretón a la mano entre a las suyas y oyó a Jake suspirar fuerte.

"Está bien" aceptó. "pero no me voy a ir, y eso no está a discusión"

Bella sonrió, "Okay" Jacob le devolvió la sonrisa, frotando su pulgar en el dorso de su mano. "De verdad. Siento que me habría vuelto loca si no te hubiera tenido toda esta semana, por lo menos para hablar por teléfono"

"De nada, Bells. Y ahora que estoy aquí sabes que me tienes para cualquier cosa, y no dejare, bajo ninguna circunstancia que vuelvas a la comisaria sin mí. De ahora en adelante seré como tu sombra" le devolvió la sonrisa.

"Gracias, Jake. Oh, vaya ya es tarde" exclamó cuando sus ojos viajaron hacía la ventana y al reloj de pared que daba las 7 en punto, no era ni de cerca como había llegado tarde la última semana pero todavía era tarde de cualquier modo, había olvidado por completo como rápido el tiempo pasaba cuando estaba con Jake. "Ya debería irme, perdón, te llamare al teléfono que me diste ¿de acuerdo?" corroboró poniéndose de pie.

"ohg, Belly-bell, ni siquiera tuvimos tiempo de divertirnos" bueno, ahora Jacob le estaba dando los ojos de perrito también. "Vamos quédate, hay una piscina atrás, una enorme televisión plasma y un Xbox con 50 juegos" ofreció, muy orgulloso de sí mismo.

"No creo Jake, tal vez, ¿mañana?"

Una sonrisa socarrona se escabulló por la cara de Jacob, había una propósito oculto ahí, algo que no podía descifrar. "Tal vez es hora de que conozca a "los amigos de Brent" Insinuó.

Bella se mordió el labio, considerando la posibilidad.

.

Edward no había podido conciliar el sueño en todo el día, incluso no durante clases. Claro que puede ser el resultado de tres litros de café, sin embargo eso no lo detiene de seguir llenando su taza cada media hora.

Hoy había sido un día terrible en el hospital. Una interna había confundido los documentos de tres departamentos diferentes y pasaron casi dos horas tratando de adivinar cuál era cual, después, cuando al fin habían encontrado el papeleo una señora de unos 50 años había derramado sopa caliente en él haciendo que saltara e hiciera volar las hojas por el aire mientras moría quemado.

Así que es una pequeña maravilla la paz que podía respirarse en el departamento en esos momentos. Alice y Rosalie se fueron hace ya casi una hora, ambas con una diminuta sonrisa y un gesto de despedida con la mano. Edward sospecha que Alice todavía se sentía incómoda por lo de la tarde anterior, después de todo ella no sabe nada sobre lo que paso dentro del cuarto de Brent después de que él logró entrar, además claro de que había conseguido calmar al pelinegro. Hace una nota mental para hablar con ella después.

Al parecer Emmett y Jasper tampoco habían tenido el mejor día en la tienda, ya que habían llegado arrastrando los pies, comieron algo de refrigerados y se acostaron en medio de la sala sin una palabra. No que se quejara.

Cuando la puerta de la entrada se abre diez minutos para las ocho, Edward estira su cuello tanto como puede para ver a Brent entrar a la habitación calmadamente, con una sonrisa en sus labios y una caja negra en el brazo.

Le lanza un asentimiento rápido con la cabeza y Brent le responde de la misma forma con un rollo de ojos. Murmura un saludo en voz baja a los tres y se va directo a su cuarto.

Ni siquiera se preocupa ya sobre donde pasaba Brent todo el día, pero eso no significaba que no olvidara que había prometido decírselo en algún momento y obviamente tendría que saberlo, pronto. De todos modos ¿Qué gran cosa podría estar haciendo? ¿Ir a un bar gay?…

No, eso es perturbador. Destierra ese pensamiento tan pronto como aparece.

Se levanta del sillón y se encamina a su propia habitación mientras los chicos se quedan viendo la televisión, dejando atrás su taza de café y su tarea de Bioquímica.

Ahora, no es que el estuviera tratando de espiar. En realidad no. No esta vez de cualquier forma. Él simplemente oye el sonido del papel y las bolsas de plástico moviéndose antes de escuchar un muy fuerte suspiro de alivio desde adentro del cuarto y poco después una caja de cartón cayendo al piso. Es algo que las personas oyen comúnmente cuando viven juntas, él no está siendo entrometido de nuevo, lo sabe, fue totalmente un accidente, lo que no sabe y definitivamente no entiende es porque sigue diciéndose eso a sí mismo una y otra vez, cuando sabe que no está mintiendo.

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Es una semana bastante tranquilo después de un día como ese. No hay nada nuevo, y cada uno está cada vez más adentrado en su rutina. Alice y Jasper salieron por su aniversario en miércoles y el mismo día Emmett tuvo que acompañar a Rosalie al teatro a ver una obra a la que le había pedido que la acompañara meses atrás, así que como de costumbre, no pudo negarse.

El jueves Edward había tenido un importante proyecto que hacer por lo que se vio en la necesidad de ir a la biblioteca y ya que Brent (milagrosamente) había estado en el departamento en esos momentos se tomó la libertad de invitarlo, y contradiciendo todos los pensamientos y suposiciones de Edward él había aceptado, aparentemente la biblioteca era el único lugar al que podrían ir juntos en las siguientes semanas.

Había algo diferente en cuanto a Brent últimamente, para variar. Sólo que esta vez él no hablaba tanto acerca de su carácter, está vez hablaba… físicamente.

Su, emgh, estructura, su, cuerpo… no se veía tan delgado y cuadrado como antes. Es decir, él aún era delgado, pero ahora había una pequeña curva en su cintura que era visible incluso a través de los enormes suéteres y camisas que usaba, y su pecho y caderas eran… más definidas, si se podía decir así, no se veía tan forzado, no inclusive en la actitud, Edward cada vez disfrutaba más pasar tiempo con él, más ahora, que apenas lograba verlo en las tardes y uno de los dos siempre tenía algo que hacer. Era sólo un poco frustrante.

Y es cerca de un mes después que ambos están caminando, con la esperanza de encontrar un lugar para comer luego de otro espantoso viaje a la biblioteca, cuando Edward se da cuenta de que a veces observa a Brent por razones que van más allá de preocuparse por su bienestar. Brent ha comenzado a ser más libre a su alrededor y Edward no puede dejar de notar, como el color en sus mejillas está ahí, incluso cuando no está sonrojado y como sus pupilas se abren gradualmente cuando están demasiado cerca o cuando Edward le deja tomar su ipod mientras comen algo y comparten sus audífonos, y sobre todo no puede no notar, lo impresionante que es.

Y parece que no puede limitarse solo a eso, buscando sus ojos flotando sobre los hombros y el pecho de Brent, que empieza a darse cuenta la manera en que sube y baja cuando su corazón esta acelerado, y luego arrastrarlos hacia abajo para detenerse sobre su esbelta cintura y las caderas anchas. Él va a atrapar a sí mismo haciendo esto y luego apartar la mirada con aire de culpabilidad, una y otra vez, hasta que llega el momento en que deja de pensar en cómo Brent iba a reaccionar si pudiera leer sus pensamientos y esperar que nadie notara el rubor que seguramente mancha sus mejillas calientes.

Por lo general tiene que aprovechar las mañanas antes de que Brent tenga que salir con cualquier estúpida excusa, así que comienza a levantarse más temprano, listo para cuando Brent se levanta de la cama y vaya a la cocina a hacer el desayuno. Edward normalmente se sienta y lo mira. Hablan y escuchan canciones en la radio, pero Edward tiene demasiadas oportunidades para ver a Brent, para rastrillar sus ojos sobre su cintura, sobre su vientre plano, sobre sus delgadas manos yendo de aquí a allá y moviéndose frenéticamente cuando trata de explicar algo. Demasiado tiempo para trazar el ángulo de la línea de su mandíbula con los ojos, para mirar a sus pestañas largas y oscuras, para atraparse a sí mismo mirando los labios de Brent, frunciendo el ceño, curvándose sobre las palabras de una canción, extendiéndose en una deslumbrante sonrisa.

Su estómago se llena de sentimientos extraños y no sabe qué hacer con él, pero él sabe que sus mejillas enrojecen cuando él mira lejos y pretende estar preocupado por los hilos sueltos de su ropa para que Brent no notara su incomoda mirada. Pero Brent ya lo está mirando, con una ceja levantada mientras tira de un pedazo de fruta en su mano y se lo mete a la boca. Edward está seguro de que nunca había sido tan celoso de un pedazo de comida en su vida.

Es vagamente consiente de la boca de Brent creando formas fascinantes mientras le hace preguntas de las que no está totalmente poniendo atención, mirándolo fijamente con sus ojos chocolate acaramelado, hasta que el tiempo lo traiciona y ambos tienen que irse, y él debe aguardar hasta la noche, si tiene suerte, antes de poder verlo de nuevo.

Por lo que así pasan diez días más, hasta que todo se le viene abajo.

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"¿Edward?"

"¿Sí?" Edward levanta la vista de su ipod para ver a Brent sentado frente a él en el sillón individual, con los tobillos y las manos cruzadas. Se ve un poco conmocionado, casi nervioso, algo que no ha visto en algún tiempo, sus ojos vuelan por la habitación y vuelven hasta Edward, tan grandes y brillantes como siempre.

"Sé que prometí acompañarte a la biblioteca hoy, pero, ¿sabes? En realidad preferiría-"

"Oh, ¿quieres hacer otra cosa? No me importaría en lo absoluto, el trabajo no es para esta semana, de todos modos" Edward dice, rápidamente soltando el aparato en sus manos. Él es el primero en admitir, al menos a sí mismo, que ya no necesita ir a biblioteca, pero extraña pasar tiempo con Brent y esto se ha convertido en una especie de cosa juntos, pero estaría completamente dispuesto a cambiarlo, sí eso es lo que él quería.

Brent no responde por un momento, inspeccionando las facciones de Edward. "Umh, yo… iba a decir posponerlo" dice en un murmullo a lo que Edward pone mala cara. Él no había cancelado ninguna de sus salidas antes, no una entre ellos, no en las últimas semanas. Edward inclusive había estado haciendo una lista de reproducción con las canciones favoritas de Brent para esta tarde, desde que se enteró de como el otro chico adoraba pasar horas y horas en silencio con los audífonos en sus oídos.

"¿Por qué?" cuestionó.

"Bueno, la verdad es que hay algo que me gustaría hacer hoy y que no he tenido tiempo de hacer antes." Intentó explicar, aunque sólo confundió más a Edward.

"¿Necesitas ayuda? Para, sea lo que sea que estés haciendo" Brent negó con la cabeza, desviando la vista a la alfombra por un segundo.

"No, gracias. Ahm, de cualquier forma, estaré de regreso a las dos, prometo que esta vez lo digo en serio" dijo rápidamente en cuanto se dio cuenta de la expresión de incredulidad en el rostro de Edward.

"Okay, si tú lo dices"

Brent sonrió poniendo los ojos en blanco. Descruzó sus tobillos y se paró de su lugar en el sillón para acercarse a Edward y se puso por delante de él, golpeando su mano con los dedos un par de veces para captar su atención hasta que finalmente miro arriba.

"Hey, de verdad lo siento, estaré de vuelta antes de que Emmett pueda volverte loco" prometió.

"¿estarás aquí en veinte minutos?" Brent se rio con disimulo. "Las dos es muy temprano, aun así podrías acompañarme a la biblioteca" hizo notar. Aun antes de saber que Brent iba a salir ellos no planeaban irse hasta después de las tres algo así, no entendía por qué sí Brent iba a estar de vuelta tan temprano no podrían salir de todos modos.

Él abrió y cerró la boca, pensando en ello. "Ya veremos más tarde ¿sí?" dijo simplemente, dejando a Edward en la sala solo y dando la vuelta a su habitación, volver diez minutos después, y salir por la puerta, otra vez.

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"Entonces, no me has hablado acerca de tu trabajo ¿Cómo te va con eso?" Edward cambió su posición junto al teléfono para ponerse más cómodo y se apoyó en su otra pierna, ya cansado.

"Bien, mamá. Me pagan bien para lo que hago y sólo trabajo tres días a la semana, así que es el trabajo idóneo para cualquier universitario" dijo, una respuesta ensayada que había usado para su entrevista de trabajo.

Era la 1:35 y él no sentía del todo bien. No tenía idea de porqué, sólo, había un mal presentimiento flotando en todas partes. Alice estaba demasiado tranquila considerando que Brent había salido en fin de semana, y normalmente cuando eso pasaba casi le salía humo de las orejas; además, Jasper estaba cocinando, lo que por sí solo ya era un mal presagio; Rosalie estaba viendo un programa de maquillaje en la sala y a su lado Emmett estaba tratando de alimentar al osos de peluche en sus brazos, y él no sabe por qué, pero está seguro que lo que sea que Brent este haciendo es este momento, tiene que ser horrible para él.

"Me alegro, cariño. Pero dime, ¿no hay alguien de quien yo deba saber?" Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de su madre en el teléfono. Tenía alrededor de 20 minutos sólo poniéndose al día con ella, hablando del más reciente proyecto de su padre y de las nuevas remodelaciones de edificios que había conseguido en su trabajo; y aunque Edward no lo expresara ni actuara de acuerdo a ello, él estaba muy agradecido por la momentánea distracción de Esme.

"¿Qué quieres decir?"

"Me refiero a, tu sabes, alguien más especial para ti de lo que podría ser Rosalie o Alice"

Edward suspiro y rodó los ojos. "Sí te refieres a que sí estoy saliendo con alguien, entonces no mamá. No estoy saliendo con nadie y no hay nadie con quien planee salir con, por si tenías el pendiente" dijo firmemente, asegurándose de no dejar lugar a duda y apretando el tabique de su nariz con los dedos.

Escuchó a su madre suspirar al teléfono. "¡¿Qué?!" prorrumpió.

"Nada cariño, es sólo que me preocupo por ti."Esme soltó un sonido afligido. "Sé que no estás solo y tienes a tus amigos, pero nunca te he visto ser realmente cercano a alguien, como si pudieras decir cualquier cosa. Dejaste de ser así conmigo cuando cumpliste los 11 y ahora, apenas te veo, sólo quiero estar segura de que estas bien"

"Estoy bien" anunció. "Mi vida no es cuento de hadas, pero no me quejo"

"Cómo todos los padres, no me queda más que culpar a la pubertad" Esme dijo al otro lado de la línea, tratando de ponerle algo de humor a la situación. Edward casi podía verla poner una mueca sarcástica y estaba a punto de replicar cuandoun segundo antes oyó el sonido de las bisagras de la puerta chirriar un poco como alguien la abría demasiado perezosamente lo interrumpió.

Sacó su cabeza por la puerta de la cocina, sólo un poco, para ver a Brent adentrarse lentamente dentro del departamento. Edward se sorprendió. Valla, una novedad, que en verdad había llegado a tiempo.

Se precipitó un poco hacía adelante y se detuvo cuando se dio cuenta de Esme todavía hablando en el teléfono y retrocedió de modo que el cable no estaba siendo estirado a su mayor capacidad. "Escucha mamá, te diré algo ¿sí?, te prometo que sí me llego a interesar en una chica serás la primera en saberlo ¿Qué te parece?" Esme hizo un sonido inconforme, seguramente adivinando las siguientes palabras de su hijo. "Lo siento, me tengo que ir, te llamare mañana si quieres"

"Más te vale Edward Anthony Cullen" amenazó ella, Edward apenas tomando conciencia de ello. "Hasta luego, cariño. Salúdame a todos de mi parte."

"Adiós mamá" colgó.

Brent todavía estaba en la puerta cuando Edward salió de la cocina. Por alguna razón, empezó a sentirse un poco cohibido mientras se deslizaba hacía la sala, sonriendo a un Brent dubitativo y frunciendo el ceño antes de cambiar su atención completamente a la persona detrás de él.

Brent no estaba solo.

Justo detrás de él a una distancia menor de lo que podría decir son treinta centímetros había un hombre enorme que sobrepasaba al muchacho por casi una cabeza, de piel morena y cabello negro y cuales ojos cafés oscuro estaban puestos fijamente en el pelinegro.

Vio como las otras cuatro personas en la habitación repetían exactamente su misma mirada, inmediatamente inspeccionando al hombre en la puerta de entrada.

Rosalie parecía más que nada curiosa, dejando de lado el control e inclinando ligeramente la cabeza al encontrarse con la figura de hombre. Alice más bien se veía francamente perpleja. Emmett… Emmett se veía tan perdido como la mayoría del tiempo y Jasper parecía no importarle en lo más mínimo. Edward por otro lado no podía disimular la ligera capa de hostilidad que cubría sus facciones.

"Chicos" Brent dijo, abriéndose paso por el lugar. "Este es… Jacob" murmuró suavemente, tomando cuidado de sus palabras y tomando al hombre del brazo para empujarlo por el cuarto. La expresión de Edward enfriándose diez grados. "Jacob, estos son los chicos, Edward, Alice, Rose, Emmett y Jasper"

El hombre, Jacob, alzó su mano derecha en un rápido saludo

Todos los demás en la habitación estaban igual de congelados en su lugar como él lo era. ¿De dónde había salido este tipo? ¿Del sombrero de un mago? No tenía sentido ¿por qué Brent traería a un perfecto desconocido al departamento?

Por el rabillo del ojo vio a Alice darle una mirada sospechosa.

Edward trató de no mirar a Brent pero su mirada seguía deslizándose de nuevo a su cara, a pesar de que podía notar perfectamente como él se esforzaba por rehuir de sus ojos, aun así dejando que sus características permanecieran perfectamente suaves

Jasper hizo un sonido vago en la parte posterior de la garganta. "Uhh-uh. Hm, hola, um Jacob. Lamento si sueno descortés pero, ¿Quién eres, exactamente?"

Brent saltó a la pregunta, antes de que el hombre pudiera decir palabra. "Jacob es un viejo amigo " explicó, poniendo una mano en el pecho de este para callarlo. Los ojos de Edward se ensancharon levemente, sobre todo porque Brent no era de hacer ese tipo de cosas. Levantó una ceja en su dirección, esperando algún tipo de dato más, el cual le fue concedido sin mucho entusiasmo. "De hecho, he estado pasando un gran cantidad de tiempo con él desde que llego a la cuidad hace unas semanas, y ya que siempre están tan interesados en como gasto mi tiempo, pensé que era hora de que se conocieran…" masculló, moviendo nerviosamente sus dedos a sus costados.

Rosalie fue la primera en volver a hablar. "Bueno… Jacob, mucho gusto" dijo ella, abriendo la boca, casi en shock.

"Igualmente" el hombre dijo en un tono neutral, siendo esta la primera vez que hablaba desde que había cruzado esa puerta.

Nadie más dijo nada.

Está bien, esta era la situación más incómoda que había vivido en mucho, mucho tiempo.

Brent tosió una carcajada nerviosa. "Okay, me alegra que se conociera chicos, hm bueno después de este encantador momento creo que acompañare a Jake afuera" dijo girando y dándole una mirada significativa a Jacob, quien le mostro una expresión crispada llegando a tomarle la mano y dándole los ojos socarrones.

Los ojos de Edward se agrandaron por sí mismos hasta casi la muerte y él trató de volver a tragar su estómago. Hizo una mueca mortificada a la llamarada de resentimiento, casi de furia que sintió en ese momento ¿Qué, estaban bromeando? ¿Este tipo de repente aparecía de la nada y ahora era la gran cosa?

En cambió vio como el rostro de Rosalie repentinamente se llenó de comprensión y en algún momento entre cuando esta fulminando a Jacob con la mirada recuerda las palabras de la rubia hace semanas. Creo que alguien encontró a su persona especial…

Él parpadeó, esperando a que el reconocimiento se hunda en él…

Oh no, ¿y si de verdad había estado yendo a un bar gay?

De pronto sentía que tenía ganas de vomitar.

"Vuelvo en un minuto. Vamos, Jake" Brent dijo, todavía sosteniendo la mano del individuo y volviendo en reversa su pasos para salir, dejando la puerta abierta a su paso.

"un placer" escuchó una voz grave decir antes de desaparecer por el pasillo del edificio.

Como el empezaba a salir de su trance vio como los demás hacían lo mismo. "bueno, eso fue inesperado" declaro Rosalie.

Alice casi se lanzó hacia ella, ocupando el lugar en medio de la sala. "No lo dices enserio ¿cierto? Llevó más de un mes esperando por este momento desde que tú, pequeña Barbie sabionda te encargaste de poner este pensamiento en mi mente" chilló, dando pequeños brinquitos emocionados.

"Lo sé, pero él… no es exactamente lo que había esperado"

"¿De qué están hablando?" Jasper las interrumpió, irritado de que, nuevamente hablaran en su extraño lenguaje secreto de chicas.

"De este… "Jake", no lo sé, me imaginaba a alguien diferente, más… bajito, ¿qué se yo? Más aniñado, no tan… grandote y-"

"Sexy" casi ronroneó Alice, ganándose una mirada anonadada de todos en la sala. "¿Qué? Por favor, no me van a negar que Brent resultó tener muy buenos gustos… "

Edward resopló exasperado. "Ok, ¿podemos dejar de hablar de esto? Esto no es, y repito, no es lo que están pensando"

Emmett se burló. "si como no, cálmate Edward está claro que obviamente Jacob es el novio de Brent, por más extraño que parezca"

"Lo que definitivamente hace" Jasper dijo rápidamente.

"Él dijo que era un amigo" Edward argumento.

"Porque no está afuera, dah" Alice espetó, como si fuera la cosa más obvia del mundo, lo que en realidad tipo de si era. "Edward ¿Qué te pasa? Creí que estabas bien con Brent siendo gay, parece que te disgustara que… "

"No es eso" interrumpió.

"Entonces ¿qué?" cuestionó. Edward trató de pensar en algo que decir pero nada salió, su rostro apretado en la concentración mientras Alice exigía una respuesta. "Es sólo que no creo que haya nada entre ellos, al menos no nada serio y definitivamente no de ese tipo" ella le mandó miradas lascivas.

"Bueno, por lo que sabemos han estado pasando juntos al menos 8 horas diarias desde hace bastante tiempo, no veo razón por la cual no podría ser serio" hizo notar.

"porque…" dudó. "Porque no. No, no lo creo…"

Edward se enfrentó a otras cuatro caras desconcertadas a su alrededor. "¿Por qué me ven así?" preguntó, sintiéndose repentinamente inseguro. No hubo respuesta.

"No sabían que podían ser tan cortantes" la voz recelosa de Brent resonó por toda la sala en el silencio. Edward se dio la vuelta y lo vio recargado contra el marco de la puerta, con una mueca de desagrado y enojo claramente falsa.

Alice casi se desmorona en su lugar, inmediatamente corriendo hacia Brent y poniendo su mejor cara de perdonperdonperdon, pero eso todos lo veían venir. "Brent, lo sentimos, es sólo que nos tomaste por sorpresa. Prometemos que la próxima vez seremos más amables"

"¿La próxima vez?" Edward cuestionó indignado.

Emmett se rio. "Sí, viejo. Tal vez, incluso lo invite a jugar en mi xbox"

Edward abrió la boca, impresionado con la facilidad en que todos de una segundo a otro habían aceptado la presencia de ese tipo que ni siquiera conocían. Un tipo que podría ser un idiota, un ladrón, alcohólico, drogadicto, estafador, y tantas, tantas otras cosas que no estaban tomando en cuenta. Brent no era bueno para juzgar a la gente, a él le caían bien todos, ese era un comportamiento fuera de lo común y debía ser revisado antes de que le cause un problema. Era antinatural.

Rosalie asintió. "Yo seré tan gentil como puedo ser sin verme falsa"

"Yo ni siquiera le hablaré de historia para ahuyentarlo." Prometió Jasper.

"Con eso me es suficiente, gracias " Brent sonrió, dejando entrever sus dientes por entre sus labios. "¿Edward?" Brent dijo, expectante.

"Yo… " dudó, sin atreverse a decir nada que pudiera traer abajo su sonrisa. Internamente se quejó. Estaba tan jodido. "Yo… mejor me iré a mi habitación, tengo trabajos atrasados que hacer" dijo entrecortadamente.

"Espera- " Brent exclamó justo cuando él se disponía a seguir su propio camino. Edward lo miro con la pregunta en sus ojos. "Creí que querías que te acompañara a la biblioteca " recordó.

"Sí, bien… ya, ya no tengo ganas, ¿sabes?" se excusó, dando media vuelta hacía el pasillo y azotando la puerta de su habitación.

.

Tic tac, tic tac, tic tac, tic tac, tictactictactictactictac

Es todo lo que su cerebro es capaz de pensar durante las siguientes seis horas tictactictac una y otra vez, una y otra vez. Lo estaba volviendo loco.

Al principio había tanteado la posibilidad de hacer las tareas de toda la próxima semana para intentar distraerse, ¿pero cómo se suponía que se concentrara en matemáticas y elementos químicos en ese momento?, ¿qué no sabían las instituciones educativas que la gente también tiene problemas, una vida que no implica estar pegado a un libro para siempre? Que falta de desconsideración. Ya siente adolorido el entrecejo por fruncir el ceño durante tanto tiempo.

No es de la manera en que Alice piensa. No es que este molesto porque Brent sea feliz, sólo… preferiría que su felicidad proviniera de otra parte que no tuviera nada que ver con… bueno, eso. Y no es por egoísmo, o porque no está de acuerdo con las relaciones homosexuales, es que…

Suspira.

El problema es que ni él mismo puede explicarlo.

Y es por eso pasa hora tras hora, en su cuarto pensando y repensando sobre ello sin llegar ninguna conclusión definitiva. Sin embargo, luego de tanto tiempo escuchando el maldito sonido del reloj de pared y mirando al techo ociosamente, Edward está empezando a sentirse… un poco inquieto.

Quizás.

Sólo un poco.

Razón por la cual decide levantarse de su lecho de pre-muerte (como ha empezado a llamar mentalmente a su cama) y despabilarse un poco. El completo lugar ha estado en demasiado silencio durante el último par de horas como para si quiera considerar la posibilidad de que haya alguien además de él.

Sale de la habitación y se traslada hacia la cocina para agarrar algo del refrigerador. Un sándwich mordido. Suspira. Bueno, podría ser peor.

Cuando sale de la cocina y da la vuelta para volver a su habitación se queda quieto cuando se enfrenta a la vista de Brent recostado (o mejor dicho, casi tirado) sobre el sofá de tres plazas, con una pierna y un brazo en el piso y un libro descansando en su garganta, con los ojos cerrados y haciendo un pequeños sonidos entre ronquidos y jadeos involuntarios. No puede evitar una diminuta sonrisa al verlo.

Se acerca y se inclina un poco para quitarle el libro de la cara, asustándose cuando Brent salta repentinamente despierto y jalando el libro por su propia cuenta como un acto reflejo. Parpadea sutilmente, sorprendido de encontrarse viendo inesperadamente a los brillantes ojos achocolatados del muchacho.

"Hey" Edward murmura lo más suavemente que puede, enfrentándose a los ojos somnolientos de Brent. Ellos todavía están sosteniendo el libro por las esquinas de la tapa y Brent lo mira ligeramente confundido.

"¿Qué haces?" pregunta, a la defensiva.

Edward reflexiona en este hecho, antes de contestar. "Iba a quitarte el libro de la cabeza antes de que lo llenaras de baba" señala en libro en sus manos con un leve tono petulante. Brent parecía evaluar la situación y finalmente asintió y soltó el libro, aun viéndose un tanto perdido.

"¿Y tú? ¿Qué haces?" preguntó, tomando por completo el libro entre sus manos y cerrándolo.

"Dormir" Brent resopla en el sarcasmo, enderezando su espalda en una posición más cómoda.

Edward pone los ojos, volviendo sobre sus pies y sentándose en el espacio vacío del sofá. "No me había dado cuenta. Me refería a antes, de todos modos, ¿por qué duermes aquí? Deberías aprovechar el hecho de que tienes un cuarto propio al que no se meten a roncar cada noche" dice.

Vio a Brent mostrar una sonrisita fugaz, solo para convertirla en una línea plana y dejar sus ojos fijos en los dedos de sus manos aferrados a sus muslos. "Trataba de descansar un poco. " confiesa. "Estaba pensando, me vino el sueño y aproveche" dijo frotándose los ojos con las yemas de los dedos.

"¿Qué, todavía tienes problemas para dormir?" Brent asintió.

Edward recordaba las innumerables ocasiones en que había notado cierta dificultad de Brent para dormir; tales como bostezos contantes a extrañas horas del día y profundas ojeras bajo sus ojos cada semana, y recuerda, con mucha definición a decir verdad la única vez en que consiguió una respuesta sin siquiera pensar en ello.

"¿Por las pesadillas?" Brent deja escapar un fuerte suspiro. Levanta la cabeza de sus manos y sólo se le queda mirando a Edward y de repente parece mucho mayor. Sus ojos son tan cansados. Desgastado. Vino otro asentimiento.

Ambos mantienen el silencio por un rato más. Hace mucho que dejo de ser un silencio incomodo, salvo en las raras ocasiones en que uno de los dos se siente incómodo por su cuenta, por lo demás ellos han aprendido bien. Tienen mucho para charlar, pero también tienen mucho que callar, por ambas partes, Edward se ha dado cuenta, así que está bien. Antes él tenía una extraña necesidad de saber y conocer todo lo que fuera posible, ahora esa necesidad esta inexplicablemente satisfecha.

"¿Qué lees?" pregunta, curiosamente dándole la vuelta al libro entre sus dedos. "¿John Green?" Brent se encoje de hombros, recomponiéndose rápidamente de su anterior estado de descompostura. "He oído que es bueno para generar resistencia a las lágrimas"

"No tienes que decírmelo" medio-sonríe.

Edward se relame los labios, inspeccionando el espacio a su alrededor. "¿Dónde están los chicos?"

"Salieron. Pienso que estaban un poco raros. Alice no paraba de mirarme y sonreír y Emmett seguía diciendo "Bien hecho, hombre, lo hiciste bien" o cosas por el estilo" hizo una mueca, viéndose extremadamente confundido.

Edward alza sus cejas fingiendo confusión, no, no, este no es buen camino, cambia el tema, cambia el tema.

"Mhh, vi a Brook en la escuela el jueves, preguntó por ti, se veía… desanimada" la verdad era que "desanimada" era un eufuismo. Ella estaba, genuinamente, a punto de tirarse de un puente.

Nunca se había dado cuenta de lo terriblemente dramática que podía ser. Es decir, había llegado a la universidad todavía vestida con su piyama y con su cabello recogido en un molote despeinado por encima de su cabeza, con los ojos por el piso. Era difícil inclusive verla.

Brent cerró los ojos y negó con la cabeza, poniendo su cabeza en el descansa brazos del sofá y frotándose las sientes con ambas manos.

Él era tan poco paciente con este tema.

"La llame ayer. Rosalie fue a mi habitación y no descanso hasta que lo hice, después de fingir cerca de cuatro veces" admitió. Edward soltó una risa sutil. "Me comprometí a hablar con ella en algún momento pero… digamos que no le di una fecha, así que; tengo que pensar que es exactamente lo que le diré. Es decir, de verdad necesito que abandone esa extraña enajenación que tiene por mí. Está poniéndome los pelos de punta." Y como para remarcar en hecho aplasto un mechón rebelde de nuevo a su lugar simulando una mueca exasperada.

"Hu-huh" murmuró, perspicacia cruzando su rostro. "Y eso… ¿qué? ¿Tiene alguna razón? Además de que, obviamente le hace mal a ella, o es que, te molesta por… alguien más" insinúa tan suavemente como puede. Demás está decir que no es mucho.

Brent le da una mirada malsana y Edward casi toma de nuevo sus palabras. Lo ve estudiar su rostro y al parecer ve algo allí que hace al brillo de sus ojos regresar, devolviéndole al Brent que conoce, no al que apenas ha visto un par de veces, dispuesto a dispararle en cualquier segundo si fuera necesario. "Lo siento. No entiendo a lo que te refieres. "

Edward considera callar y hacerse el loco, pero si ya empezó con esto no tiene sentido retroceder, por lo que toma todo el valor que puede conseguir y dice. "Me refiero a sí… ¿Ha-Hay alguien por quien no quisieras que Brook, ah… exteriorizara su interés por ti?"

Brent no parece disgustado cuando sus ojos se ensanchan como los de un venado. "Oh"

"¿Entonces?" Edward cuestiona.

"¿Entonces qué?"

Edward suspira en sus adentros, pareciera que Brent estaba tratando de hacerlo más difícil para él apropósito. "¿Hay acaso algún chico que… que te… gusta?" tartamudea como un idiota y su estómago da un vuelco nervioso.

Él rehúye la pegunta, se ve casi divertido.

"¿Por qué te importa?"

"Tú me importas" Dice, y el infierno que no está preparado el revoloteo que se despierta en su pecho con esto. Tiene que ir a un médico, esto está adquiriendo peor con cómo pasan los días.

Brent medio sonríe a él y-oh, dios que ahí estaba otra vez, el maravilloso color rosado en sus mejillas apoderándose poco a poco del resto de su cara. "Yo ah… gracias. Tú también me importas, creo" y por alguna razón el "creo" lo arruina todo. Porque él sabe, él no cree, Edward sabe que Brent le importa más de lo que está dispuesto a admitir y detesta el hecho de que Brent no lo haga. Él no quiere ver al pequeño pelinegro lastimarse, ni física, ni emocionalmente, ¿Por qué Brent no puede sentir esto, y decírselo, y así él podría dejar de sentirse tan estúpidamente extraño todo el tiempo que sus ojos vagaban sin rumbo por su cuerpo?

"Tú sabes, no necesitas un chico para ser feliz" hizo el esfuerzo de sonar tranquilizador, sintiendo las palabras más en serio de lo que sonaban.

"Ya lo sé" Brent dice, y en un inesperado ataque de sensibilidad avanza hasta Edward poniendo ambos brazos alrededor de él en un abrazo suave, y haciendo a Edward meter la nariz de lleno en su cuello y- wow, que es un bonito cuello.

Alto. Para ahí mismo, Cullen.

Edward sólo se deja envolver por los brazos de Brent como si fueran una segunda piel y rodea su cintura con sus brazos tan firmemente como le es posible desde esta posición. Su corazón está palpitando rápidamente en su pecho y suspira dentro del cuello de Brent, sintiendo su estremecimiento casi de inmediato. Se siente distinto, nuevo. No es como si nunca lo hubiera tocado antes, claro que siempre habían sido toques bruscos, empujones juguetones, no algo como esto. El corazón de Brent está palpitando también, puede sentirlo golpear junto a él casi tan rápidamente como el suyo. Él no sabe qué pasa, hay algo caliente en su tacto que se inicia en las yemas de los dedos de Brent contra su brazo y termina en las suyas propias en la cintura del otro chico, y siente… sí, sí, esas son mariposas en su estómago lo que le molesta y-oh, se siente tan condenadamente bien…

Oh mi dios, ¿Qué me está pasando?

.


*Ligante de pecho: O ligante, es lo que usan en el pecho los chicos Ftm, (o transexuales, de femenino a masculino) antes de la operación para cubrir sus pechos. El resultado en increíble pues logra que no se note absolutamente nada y se vea como una superficie completamente plana.

N/A: Holaaaaa, espero estén tan emocionados como yo de al fin empezar con esto, lo mejor se está acercando…
por suerte este mes pude actualizar rápido ya que me dieron un cambio de horario temporal de mis clases, pero no les puedo prometer seguir así, esos sí, no tendrán que esperar medio año nunca otra vez.

Necesito sus opiniones para sentirme viva, preferiblemente laaaaargas opiniones, así que porfa, porfa, porfa, dimeeeeeee…