hola chicas, aquí estoy de nuevo trayéndoles esta linda historia. Para mi fue hermoso escribir este capítulo. Espero que les guste y me dejen sus comentarios.

Miles de besos, nos leemos pronto!

Bestseller

Capítulo XX

Capítulo beteado por Zaida Gutiérrez Verdad

Beta Élite Fanfiction www facebook com/ groups/ elite. Fanfiction

Playlist:

Marcha nupcial — Wagner

When a man loves a woman — Michel Bolton

Amarte es un placer — Luis Miguel

Los siguientes días son dedicados casi exclusivamente a la planificación de la boda.

Si bien no estoy muy entusiasmada con la idea de una boda tan apresurada con Emmett, sé que es la única forma de proteger a mi hijo, o al menos quiero convencerme de eso.

Con Emmett decidimos que la boda será íntima y sólo su familia y algunos allegados de ambos serán invitados. En total serán cerca de setenta personas.

He decidido no invitar a Alice y Esme, son mis amigas y las quiero y necesito a mi lado, pero tengo terror de que Edward se entere de la boda antes de que sea un hecho.

Irina y Kate, mis futuras cuñadas, me ayudaron en la elección del vestido de novia. Tuvimos sólo un mes para el gran evento, por lo que decidimos contratar a una costurera de la zona que realmente era muy buena en su trabajo. Ellas dos, junto a Leah, serán mis damas de honor, el cortejo estará a cargo de los mellizos y Lucy.

Como un remolino el tiempo pasa, alejando la tristeza y, al ver cada día los indicios de la nueva vida que llevo en mi interior, comienzo a tener más esperanza.

La boda será el nueve de agosto, una semana antes Leah viene al viñedo a hacerme compañía.

Estamos sentadas en un banco un poco alejado de la cabaña.

—¿Estás segura de casarte tan rápido? —pregunta mi amiga.

—Sí Leah, te juro que estoy convencida de que esto es lo mejor que puedo hacer. Merezco ser feliz, merezco un hombre que me ame, que me proteja, que me trate bien y me valore, y ese hombre es Emmett.

—Si tú lo dices te creeré, sino me avisas y salimos corriendo de inmediato.

Abrazo a mi amiga y nos dedicamos a pasar el resto de la tarde entre recuerdos de nuestros días en la universidad.

Por la noche, luego de cenar, como hacemos a diario, Emmett viene a mi habitación. Esa noche por primera vez mira mi vientre con atención, si me pongo de costado puede ver cómo se aprecian los indicios de mi embarazo.

—¿Qué haces cariño? —pregunta Emmett situándose a mi lado.

—Ya se nota —digo acariciando mi bultito.

—Sí, este pequeño ya está haciéndose notar. —Toma mi barbilla y me hace mirarlo a los ojos—. Estás volviéndote más hermosa.

Le devuelvo la mirada con los ojos llorosos y lo abrazo. Él me da un suave beso en los labios y luego nos vamos a la cama.

. . . . . . . . . .

Es la noche anterior a la boda y yo aún no puedo escribir mis votos matrimoniales, he encontrado un recorte de cuando era niña, el cual elegí para entregárselo a Emmett, creo que es perfecto para nuestra unión. Con mucho cuidado tomo una pluma y lo escribo en papel que simula ser un pergamino.

SABIDURÍA
Érase una vez, una isla donde habitaban todos los sentimientos... la alegría, la tristeza, y muchos más, incluyendo el amor.
Un día se les fue avisado a sus moradores que la isla iba a hundirse...
Todos los sentimientos se apresuraron a abandonarla, abordaron sus barcos y se prepararon a partir apresuradamente. Sólo el amor permaneció en ella, quería estar un rato más con la isla que tanto amaba, antes de que desapareciera. Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el amor comenzó a pedir ayuda,
Se acercó a la riqueza, que pasaba en un lujoso yate, y el amor dijo:
—Riqueza, llévame contigo.

La riqueza contestó:
—No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti...
Le pidió ayuda a la vanidad, que también pasaba:
—Vanidad, por favor ayúdame.
—Imposible amor, estás mojado y arruinarías mi barco nuevo.
Pasó la soberbia, y al pedir ayuda, contestó:
—Quítate de mi camino o te paso por encima.

Como pudo, el amor se acercó al yate del orgullo y una vez más solicitó ayuda. La respuesta fue una mirada despectiva y una ola casi lo asfixia.
Entonces, el amor pidió ayuda a la tristeza:
—Tristeza, ¿me dejas ir contigo?
—Ay amor, tú sabes que siempre ando sola y prefiero seguir así.
Pasó la alegría, estaba tan ocupada que ni siquiera oyó al amor llamarla...
Desesperado, el amor comenzó a suspirar, con lágrimas en los ojos. Fue entonces cuando una voz le dijo:
—Ven amor, yo te llevo.
Era un anciano. El amor estaba tan feliz que olvidó preguntar su nombre. Fue llevado a la tierra de la sabiduría y una vez allí, el amor preguntó a ésta:
— ¿Quién era el anciano que me trajo y salvó mi vida?

La sabiduría respondió:
—Era el tiempo.
—¿El tiempo? ¿ Pero por qué el tiempo quiso ayudarme?
Y la sabiduría respondió:
—Porque sólo el tiempo es capaz de ayudar y entender a un gran amor.

Me voy a dormir, por primera vez en tres meses, sola. A mitad de la noche me despierto y al fin puedo escribir mis votos.

A la mañana siguiente mis tres damas de honor me despiertan con el desayuno en la cama, y poco a poco me preparan para la ceremonia.

Me doy un baño de burbujas y perfumo mi piel con aceite de jazmines, luego me pongo la ropa interior de encaje y finalmente, cubierta con una bata de raso blanca, salgo para que la estilista me maquille y peine.

La amable mujer cubre mis ojeras y aplica un suave maquillaje en mi piel, mi cabello lo deja suelto con unos bucles en las puntas y sujeta la parte superior de forma que no caiga sobre mi rostro. Las chicas ayudan a ponerme el vestido, que es muy sencillo, con corte princesa y unas diminutas mangas, y también colocan un velo en mi tocado.

Leah se asegura de que todo esté en orden, y luego de darme el ramo, me toma del brazo para ir rumbo al patio donde se celebrará la ceremonia. La marcha nupcial empieza y lentamente camino al altar.

Nada es como me lo había imaginado, siempre soñé entrar al altar del brazo de mi padre y encontrarme con el hombre que amaba, con el amor de mi vida, aquí me iba a encontrar caminando sola hacia el que consideraba mi mejor amigo.

Respiro hondo y me esfuerzo por no recordar a mis padres en estos momentos. Tomo coraje y camino detrás de Irina, Kate y Leah, que desfilan hacia el altar luego de que los pequeños derramaran pétalos de rosa blancos sobre la roja alfombra.

Cuando levanto mi cabeza y miro fijamente a Emmett, la paz que me había abandonado momentos antes de la boda se hace presente. Recobro la tranquilidad que tanto necesitaba, la ceremonia empieza con palabras del sacerdote sobre la importancia de esta unión. Cuando menos lo pienso estoy tomada de las manos con quien será mi marido, pronunciando mis votos.

—Desde este momento yo, Isabella Swan, te tomo como mi mejor amigo para toda la vida. Prometo honrarte, animarte, y apoyarte durante nuestro caminar juntos. Cuando el pasaje se haga difícil, prometo permanecer junto a ti y alentarte para que, a través de nuestra unión, podamos lograr más de lo que podríamos lograr solos. Prometo trabajar nuestro amor y siempre hacer de ti una prioridad en mi vida. Te amaré con toda mi alma. Este es mi voto solemne.

Emmett me regala una sonrisa que marca sus hoyuelos y procede a tomar la palabra.

Hoy, Isabella, uno mi vida a la tuya, no solo como tu marido, sino como tu amigo, tu amante y tu confidente. Déjame ser el hombro en el que te apoyas, la roca sobre la que descansas, el compañero de tu vida, desde este día caminaré junto a ti. Isabella, te tomo como esposa, ante estos testigos prometo amarte y cuidarte durante el resto de nuestras vidas. Te tomo con todas tus virtudes y tus defectos, del mismo modo en que me ofrezco a ti con todas mis virtudes y mis defectos. Te ayudaré cuando necesites ayuda, y te pediré ayuda cuando la necesite. Te elijo como la persona con la que compartir mi vida. Prometamos amarnos el uno al otro y compartir hasta nuestros pensamientos más íntimos, prometamos sostenernos valorarnos. Quiero vivir cada día como si fuera el último, y prometo nunca acostarnos enfadados. —En ese momento todos sonríen—. Si el dolor entra en nuestras vidas, juntos lo superaremos.
Mientras envejezcamos y lentamente cambiemos, podremos mirarnos a los ojos y saber que lo que tenemos juntos nunca desaparecerá. Con cada aliento que exhalemos crecerá nuestro amor hasta que sea la muerte quien nos separe.

No me percato hasta que Emmett delicadamente levanta mi velo y seca mis lágrimas, estoy tan emocionada de tener a alguien como él a mi lado, de saber que es tan grande su amor.

—Por el poder que me concede Dios, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia. —Tras pronunciar esas palabras, Emmett me regala el beso más dulce y cargado de amor que he recibido.

Los invitados aplauden fuertemente y él me toma en brazos y me hace girar, demostrando así su entusiasmo.

—Te amo —susurra en mi oído.

—Yo también —respondo, y aunque sé que este amor no se acerca al que siento por Edward, sé que mi ahora esposo ocupa un lugar privilegiado en mi corazón.

Todos se acercan a saludarnos y felicitarnos, nos sacamos fotos y disfrutamos del banquete que se ha preparado. Luego de nuestro primer baile como esposos, nos despedimos de todos.

Por la tarde abordamos un jet que nos llevará rumbo a Cancún, donde durante una semana disfrutaremos nuestra luna de miel.

Una semana en Cancún nos da la tranquilidad que necesitábamos, nos une como pareja, tenemos algo así como "citas", donde Emmett cada minuto que pasa me da razones para enamorarme de él.

Pasamos mucho tiempo en la playa, por lo que después de mucho mi piel comienza a tomar un color bronceado, y todo está haciéndome volviendo una mujer feliz, realmente estoy encantada de volver a ser la misma Bella de siempre, la que despierta con una sonrisa, la que canta a cualquier hora y la que vuelve a sentirse viva.

Todo eso se lo debo a Emmett y al empeño que pone en cada momento en cumplir con sus votos y hacerme inmensamente feliz.

La última noche que pasamos allí me lleva a cenar a un restaurante donde sirven comidas típicas mexicanas. Pedimos tacos, quesadillas, pollo en salsa de mole rojo con arroz y tamales.

Cuando estamos terminando de cenar aparecieron los mariachis y Emmett se pone de pie, le ofrecen un sombrero como el que usan los músicos y todos se ponen a cantar "Amarte es un placer", conozco esa canción porque Renée era fanática de Luis Miguel, pero nunca pensé que mi marido pudiera estar dedicándome una canción con una letra que dijera tanto.

Las lágrimas empiezan a rodar por mis mejillas. Realmente soy afortunada por tener un hombre como Emmett en mi vida, y sé que mi bebé también será muy afortunado por tenerlo como papá.

Nos abrazamos y besamos entre los aplausos de los otros comensales y podemos ver que algunos nos sacaban fotos al reconocernos.

Luego de eso, decidimos marcharnos a nuestra habitación para una sesión de besos antes de dormir.

¿Les gustó el capítulo? ¿Qué les parece esta nueva etapa en la vida de Bella?