Nanjing (Parte II)
Los guardias de seguridad habían puesto a los chicos en un vehículo que tenía una cabina trasera cerrada, ellos iban esposados y sentados a espaldas del otro. Hacía un par de minutos que habían empezado a transportarlos desde la Torre de Zifeng hasta lo que suponían, sería la estación de policías, no podían creer que así terminarían las cosas para ellos.
-Todo fue una maldita trampa – Dijo Syaoran por primera vez desde que estuvieron en la fiesta.
Sakura suspiró, se encontraba de espaldas a él – Caímos como tontos, me dejé deslumbrar porque supuestamente tendría información sobre mis padres y Kero.
-No te eches toda la culpa de esto – Le pidió el chico – Debí dejar el arma en la habitación, pero ya era costumbre que la tuviera encima todo el tiempo, aunque no la utilizara.
La chica tenía ganas de volver a llorar, pero no quería hacerlo, sabía que eso no iba a solucionar para nada su situación, por lo que trató de controlarse y volvió a hablar – Tuvimos que haberlo previsto cuando nos dijeron que nunca habían enviado de viaje a nadie, fue más que claro.
-Sí, pero Takeshi supo comprarnos con esta misión al decirnos que obtendríamos información importante para nosotros – Resaltó Syaoran – Quizás todo estuvo planeado desde el comienzo.
-Pero ¿por qué nosotros? Ni siquiera conocíamos a Takeshi antes de solicitar su ayuda – Respondió ella desesperada.
-No tengo la menor idea, pero no pienso dejar que gane – Dijo él decididamente tratando de forcejear con las esposas.
Sakura pudo darse cuenta de que él se estaba moviendo mucho detrás de ella, sabía que sus intenciones eran quitarse las esposas y luego ayudarla, pero ambos sabían que sería dificil, esas cosas solían ser bastante complicadas si no tenían las llaves. Por lo que Sakura, suavemente tomó la mano de él a pesar de las esposas y la apretó, haciendo que él se detuviera.
-Sé que siempre quieres arreglarlo todo, pero esta vez no hay solución – Respondió ella con la voz quebrada mientras apretaba más la mano de él – Tenemos que aceptar lo que hicimos.
Syaoran suspiró – Sé que no hicimos cosas buenas, pero demonios, nuestras intenciones eran nobles… Aún lo son porque no pienso darme por vencido para ayudarte a encontrar a tu familia y a Kerberos, solo debemos ser pacientes y fuertes en todo momento.
Sakura suspiró tratando de calmarse, aunque en realidad, las palabras de Syaoran siempre lograban ese efecto en ella. Él apretó su mano y la acarició cuando volvió a hablarle – Recuerda que no importa lo que pase, todo va a estar bien.
Y aquellas palabras fueron justo las que necesitó Sakura para tranquilizarse, ella empezó a jugar también con la mano de Syaoran que tenía apretando y solo pensaba en cuán feliz sería si de alguna forma, de la que sea, esas esposas se cortaran y ellos pudieran salir de ese lugar, sabían que no habían hecho cosas buenas desde que se metieron en el negocio de Takeshi, pero sus intenciones seguían siendo las mejores ya que querían salvar a sus seres queridos. Sakura pensó aquello con mucha fuerza sin dejar de apretar la mano de Syaoran, y sin quererlo, volvió a susurrar una palabra inconscientemente – Sword.
Seguido de ello una luz volvió a invadir las palmas de las manos unidas de Sakura y Syaoran sin que ellos se dieran cuenta, y de un momento a otro, las esposas se rompieron, dejándolos libres. Ella abrió los ojos asustada, no porque había dejado de sentir la presión de las esposas, sino porque sintió la presencia del sol.
Ella se giró para mirar a Syaoran quien la mirada feliz porque eran inexplicablemente libres, sin embargo, lo que ella dijo lo dejó casi sin palabras – Acabo de sentir a Kero, está vivo.
Él no sabía ni cómo reaccionar, ante todo – Y ¿qué hiciste para romper las esposas?
-No tengo idea, fue igual que en el evento de motociclistas – Respondió ella temblando de la emoción – Sólo sé que sentí a Kero.
-Pues yo sentí como si un cuchillo o algo así hubiese roto las esposas – Explicó él mirando los objetos en el suelo.
-Como una espada ¿verdad? – Preguntó Sakura recibiendo un asentimiento de cabeza por parte del chico – Yo dije inconscientemente Sword, estaba pensando en esa carta.
-Lo volviste a hacer – Susurró Syaoran impresionado y desconcertado – Usaste una carta sin el báculo, y ahora sentiste a Kerberos porque Sword está bajo su mando.
Sakura asintió y ambos se quedaron unos minutos solo mirándose impresionados por su descubrimiento, sin embargo, cuando recordaron dónde estaban y hacía donde estaban siendo transportados despertaron de su pequeño trance, y fue Syaoran el primero en hablar.
-Tenemos que salir de aquí ahora, más tarde analizaremos esto más a fondo, porque ya no es una coincidencia que pasara – Dijo él acercándose a la puerta por dónde los habían subido – ¿Cómo demonios nos zafamos de estos tipos?
- ¿Puedes forzar la puerta? – Pregunto ella.
-Es muy pesada, acabaría haciendo mucho ruido y nos descubrirían si quiera antes de que la pudiéramos abrir – Explicó él frustrado.
Sakura miro la puerta pensativa – ¿Crees que si usamos una carta Sakura logremos abrirla a tiempo?
-Veamos que tipo de carta podría servir – Respondió él.
La chica asintió y se apresuró a abrir el cierre escondido en su vestido específicamente diseñado para guardar las cartas Clow en cualquiera de su ropa. Sin embargo, antes de sacar las cartas la ojiverde se llevó una sorpresa grande cuando encontró el arma que les había dado Takeshi al empezar a trabajar, nunca la había usado y los guardias no se dieron cuenta de que la tenía, por eso no se la quitaron.
Ella la tomó entre sus manos y Syaoran la vio y tuvo una idea al instante – Puedo volar la cerradura con eso, tal como hice cuando fuimos con Ryo ¿recuerdas? Funcionó de maravilla.
-Pero haríamos demasiado ruido – Respondió ella preocupada.
-Es más rápido que intentar con las cartas – Dijo él.
Sakura miró el arma y suspiró, acto seguido se la pasó al chico mientras ella miraba las cartas, hacía mucho tiempo que no las usaba y se sentía rara, por suerte nunca las dejaba en casa y en ese momento es cuando más lo agradecía, entre las primeras que encontró fue una de las que más usó en su infancia y supo que esa era la que los sacaría de ese aprieto.
-Ya sé cómo saldremos de aquí rápidamente – Dijo la chica sacando la llave en forma de estrella que colgaba en su cuello, cerró los ojos y pronunció el hechizo que se sabía de memoria, para que después de un destello de luz el báculo de la estrella estuviera en sus manos después de tanto tiempo. Ella miró a Syaoran y le habló – Es hora de hacer esto.
Él asintió con la cabeza y le dijo que se hiciera a un lado, cuando disparara el arma no habría marcha atrás, debían ser muy rápidos, se pusieron en posiciones y luego de que Syaoran tomó un respiro hondo apuntó hacia la cerradura y luego sin más le disparó haciendo que esta se rompiera. El joven chino se acercó rápidamente hacia la puerta y la empujó para que esta se abriera de golpe, al mismo tiempo que sentían como el vehículo se detenía, los guardias de seguridad evidentemente habían escuchado el balazo.
- ¡Ahora, Sakura! – Le dijo él a la chica.
La aludida rápidamente lanzó la carta y la apuntó con su báculo mágico – ¡Fly!
Seguido de pronunciar esas palabras unas alas aparecieron en espalda, al mismo tiempo que ella corría y tomaba a Syaoran del brazo y le hablaba – ¡Sujétate fuerte de mí! – Y siguiendo las indicaciones de la chica ella dio un salto fuera de la cabina del vehículo y ascendieron a los cielos dejando atrás a las autoridades desconcertadas.
Sakura voló lo más rápido y alto que pudo para que los guardias de seguridad no los vieran y se metieran en más problema, mientras que Syaoran se agarraba fuertemente de ella, nunca había volado y mucho menos escapando de la policía, aunque si dejaba por fuera ese hecho, tenía que admitir que no era del todo malo, de hecho, la brisa de la noche pegaba contra sus caras haciéndolos sentir cierta tranquilidad por haber escapado sanos y salvos, eran libres.
- ¡Lo logramos! – Dijo él emocionado mirando a la chica – ¡Estuviste fantástica!
Sakura tuvo que admitir que se sonrojó mucho al escuchar aquello, sin embargo, no pudo evitar darle una sonrisa – Gracias, pero no lo habría hecho sin ti… Sigo tremendamente asustada.
-También yo – Respondió él sintiendo su corazón ir a mil por horas – Sobre todo porque nunca había volado así.
-Pues disfruta de la vista, te aseguro que cuando te acostumbras resulta ser bastante divertido – Dijo ella sonriendo y abrazándolo con fuerza para que no cayera.
- ¿A dónde se supone que vamos? – Preguntó Syaoran.
-No tengo la menor idea, tú eres el que nació en China, no yo – Respondió Sakura asustada – ¡No tengo la menor idea ni siquiera por dónde estoy volando!
-Vale, yo nací aquí en China, pero nunca había estado en Nanjing – Admitió Syaoran – Creo que estamos perdidos.
-Genial, perdidos en una ciudad extraña a mitad de la noche sin techo, sin dinero y siendo buscados por la policía, y para más vestidos de gala – Respondió ella – No podemos regresar al hotel ¿qué haremos?
-Creo que deberías aterrizar, es momento de pedir indicaciones – Dijo él viendo hacia abajo – Ehm, mejor espera a estar cerca de en una calle un poco más concurrida, será más fácil perder a la policía.
-Está bien – Acertó ella – Disfruta de tu primer viaje volando conmigo.
Syaoran no pudo evitar sonreír ampliamente, la verdad es que no había tenido la oportunidad de decírselo, pero con el vestido blanco y las alas que salían de su espalda no podía evitar pensar en ella como un ángel, y pues sentir cierto cosquilleo en el estómago, sobre todo porque iban sobrevolando el cielo de China, aquello solo podía ser mejor con una sola cosa.
Él se acercó a ella y le dio un beso en los labios, la verdad es que Sakura no se lo esperaba para nada, sobre todo cuando ella misma le negó uno esa misma noche antes de ir a la fiesta, sin embargo, tuvo que admitir que después de todo lo que pasó algo había cambiado y en efecto, necesitaba ese beso y no se negó de corresponderlo con la misma energía, después todo, no todos los días podía volar el cielo de una hermosa ciudad besando a Syaoran.
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-Llevamos una hora caminando, y la única suerte que hemos tenido fue perder a la policía – Dijo Syaoran recorriendo las calles de la ciudad.
-Hemos pasado un montón de hoteles, pero todo el dinero que trajimos sigue estando en el hotel – Respondió Sakura – ¿Dónde está tu billetera?
-Justo aquí – Dijo él sacándola de su bolsillo – Pero es inútil, no tengo mucho dinero en mis tarjetas, y todos los pagos que nos hizo el idiota de Takeshi fueron en efectivo, solo tengo un poco de eso aquí y no creo que sea suficiente para los hoteles que vimos.
Sakura suspiró frustrada – Terminaremos pasando la noche debajo de un puente.
-Por lo menos lo haremos con elegancia ¿no crees? – Bromeó él refiriéndose a sus trajes de noche.
-No es tiempo para bromas, cuando las calles empiecen a quedarse solas voy a comenzar a angustiarme – Dijo la ojiverde sentándose en una banca junto a una mujer de avanzada edad, para ese momento se encontraban en el paseo junto al río Qin Huai que cruzaba la ciudad.
La verdad es que, si no estuviesen escapando y buscando un lugar seguro y no tan caro donde pasar la noche, podrían disfrutar de la vista de aquel hermoso sitio colmado de luces, sin embargo, no era su caso. Sakura estaba que dejaba los tacones de lado y caminaba descalzada hacía donde sea que fueran.
Syaoran suspiró y se sentó junto a la chica, dejándola entre él y la señora a su lado – Vale, hicimos una completa locura, pero podría ser peor ¿no crees?
-Aún no logro verle el lado positivo – Respondió Sakura – Exceptuando este hermoso lugar dónde estamos justo ahora, si no estuviera tan cansada y asustada podría disfrutarlo mucho.
-Pienso lo mismo que tú, nunca había estado en esta parte de China y me resultaría interesante, sino estuviéramos escapando – Dijo Syaoran tomando su mano – Me alegra saber que por lo menos no estoy solo, o me estaría volviendo completamente loco.
Sakura al sentir el roce de palmas y escuchar aquello no pudo evitar sonrojarse, las cosas entre ellos no estaban muy claras desde las últimas horas, de hecho, desde la última tarde en Japón ella estuvo evitando todo contacto físico con él, incluso le negó un beso, pero él había escogido los momentos perfectos para descolocarla, y la verdad es que en cierta forma lo agradecía, ya que la tranquilizaba mucho, aunque por otro lado complicaba un poco las cosas, todo se estaba dando demasiado rápido con él para ser una relación únicamente sexual, estaban pasando los límites.
-Syaoran ¿qué haremos a partir de ahora? – Preguntó ella cortando el silencio – No podemos quedarnos en Nanjing toda la vida, tenemos cosas que resolver.
-Lo sé, estaba pensando en quizás podríamos ir a Hong Kong en autobús, por eso no he querido gastar el poco dinero que tengo en mis tarjetas – Respondió él suspirando – Pero no estoy listo para enfrentar a mis padres, no tienen ni idea de las verdaderas razones por las que me fui a Japón y ahora de la nada volveré.
Ella apretó su mano, sabía cuan distante era la relación del chico con sus padres, aunque para ese entonces ya no lo era como cuando iban a la escuela – Creo que tenemos que contarles todo, no podemos esconderlo más tiempo si queremos resolverlo.
Él la miró completamente sorprendido – ¿Estás segura de que quieres hacer eso?
-Sí – Admitió la ojiverde – Desde un principio debimos hacerlo ¿no crees?
-Lo sé – Acordó el joven chino – Pero vamos un paso a la vez, necesitamos un lugar donde pasar la noche.
Sakura estuvo a punto de decirle algo más al chico, sin embargo, la mujer que estaba a su lado les habló de repente en chino – Disculpen mi atrevimiento, pero no pude evitar escucharlos ¿necesitan un lugar dónde hospedarse?
-Ehm, sí – Respondió la chica en el idioma, debido a que recordaba haber recibido lecciones de chino en sus clases particulares, estaba un tanto sorprendida de que aquella mujer les hablara como si nada – ¿Conoce usted algún lugar que no sea demasiado caro y en el que nos puedan recibir justo ahora?
La mujer sonrió – Así es, mi casa y no pagarían nada, escuché que están cortos de dinero y me disculpo de nuevo por meterme en sus asuntos.
Los chicos se sorprendieron mucho ante la respuesta y fue Syaoran el siguiente en hablar – No se preocupe, pero ¿está usted segura? Sería mucho abuso considerando que no nos conoce.
-Oh, pero conozco a los jóvenes como ustedes – Dijo la mujer suspirando – Enamorados y recién casados.
La cara de los chicos fue un auténtico poema en ese momento, y es que ninguno se esperaba que la mujer dijera algo como eso, en efecto los confundió como una pareja recién casada debido a que él iba con un traje elegante y Sakura con un vestido blanco, estaban a punto de aclararles que aquello no era cierto, sin embargo, la señora siguió hablando.
-Yo hice exactamente lo mismo con mi esposo, nos casamos a escondidas y muy jóvenes, pero no nos importó, y sabemos lo que se siente que tus padres no te apoyen, y también escapamos de casa como ustedes dos – Relataba la mujer soñadoramente mientras los chicos se sonrojaban – Y así como ustedes, no teníamos dinero ni un lugar dónde pasar nuestra primera noche de casados, por eso mismo mi esposo y yo nos prometimos ayudar a esas parejas que se encontraran en la misma situación sin recibir nada más a cambio.
Los chicos seguían sin poder creer como la mujer había malentendido toda su conversación, ya que estuvieron hablando sobre el caso de los padres de Sakura, y de su escape de la policía, pero en efecto, si lo ponían como una escapada por amor sonaba incluso mejor que lo que en realidad había sido.
-Mi niña ¿pero acaso no tuvieron ni siquiera dinero para un anillo? – Preguntó la mujer viendo el dedo anular de la chica sin nada.
Syaoran creyó que ella iba a negar toda la historia, sin embargo, se sorprendió mucho con su respuesta – No, sucede que él me lo propuso con esto – Y seguidamente le mostró la llave en forma de estrella que colgaba en su cuello – Es un collar muy especial.
-Sí – Respondió Syaoran siguiendo la historia – Y es que ella no es como las demás, y por eso quise darle algo diferente.
-Vaya par de románticos – Dijo la mujer emocionada – Me gustaría saber más sobre su historia, aunque ya escuché un poco, me disculpo de nuevo por eso – Ella fijó su vista en el joven – Con qué eres de Hong Kong ¿no?
-Así es – Dijo Syaoran tratando de crear una historia con sentido – Me fui a Japón a estudiar cuando era muy joven y ahí fue donde la conocí, tuvimos una relación que terminó por un tiempo por la distancia… Pero no encontré a otra como ella, por lo que volví a Japón en contra de la voluntad de mis padres.
-Exacto – Siguió Sakura – Estuvimos viéndonos en secreto por un tiempo, pero mi hermano me descubrió un día, y pues les dijo a mis padres, se enojaron mucho porque lo mantuvimos en secreto por mucho tiempo.
-Oh amor prohibido, te entiendo – Dijo la mujer completamente conmovida – ¿Y de qué problema estaban hablando? Sonaba como algo realmente serio.
Los chicos habían logrado no mentirle demasiado a la mujer, de todas formas, aquella se parecía mucho a su historia, sin embargo, no podían hablarle para nada de su verdadero problema, así que Sakura fue rápida, aunque sabía que descolocaría por completo a Syaoran.
Ella se acercó a la mujer para hablarle en voz baja, pero lo suficientemente alta para que el chico a su lado escuchara – Sucede que estoy embarazada y no se lo dijimos a nadie.
Syaoran por poco se ahoga, no podía creer que ella se atreviera a decir eso, sin embargo, siguió escuchándola – Teníamos planeado casarnos antes de saber que estaba embarazada, pero las cosas cambiaron cuando nos enteramos, así que nos escapamos para casarnos en secreto y así poder dar la noticia sin demasiados dramas.
- ¡Oh un bebé! ¡Qué hermosa noticia! ¡Felicidades para ambos! – La mujer casi que lloraba de la felicidad.
-Gracias – Respondió Sakura – Y pues, ahí tiene nuestra alocada historia.
-Pero por Dios ¿qué hacemos aún aquí? – Dijo la mujer levantándose de la banca – Tenemos que irnos ahora mismo, no es bueno que estando embarazada estés fuera tan tarde… Además, ustedes dos tienen su noche de bodas por delante.
Aquel comentario sin duda hizo sonrojar mucho a los chicos, quienes empezaron a levantarse para seguir a la mujer hasta su casa, entonces Syaoran se reparó en algo y habló – Disculpe, pero ¿podríamos saber su nombre?
-Me llamo Kumiko – Respondió ella sonriéndoles.
-De verdad, le agradecemos mucho esto, señora Kumiko – Respondió el chico – Yo me llamo Syaoran y ella es Sakura.
-Nos ha salvado la vida hoy – Dijo la ojiverde.
-Oh, no se preocupen, me encantan los jóvenes enamorados como ustedes – Contestó la señora Kumiko caminando.
Los chicos sonrieron, se sentían mal por tenerle que mentirle a esa mujer en cierta parte, sobre todo porque estaba siendo sumamente amable con un par de extraños, sin embargo, ella había sido su salvación de pasar la noche en las calles de Nanjing, y era algo de lo que estarían siempre agradecidos.
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N/A: ¡Hola a todos mis queridos lectores! Espero que hayan tenido un buen fin de semana. Por acá les traigo el capítulo del desenlace de lo que fue la misión fallida de los chicos y la trampa de Takeshi, sé que los dejé picados la semana pasada. Por otro lado, quiero saber que opinan sobre este pequeño giro con la señora Kumiko, sin duda la conversación se prestaba para malinterpretarla por completo desde mi punto de vista y por eso no pude desaprovechar la oportunidad.
Les aseguro que este viaje a China apenas está en sus inicios, así que pónganse cómodos. Además, muchos me reclamaban que los chicos no estaban usando la magia para escapar, pero consideren que no todos saben de su existencia, por lo que deben ser cuidadosos, y pues en este capítulo les he dado razón de ser de Kero;) Espero de corazón que les haya gustado.
Nos vemos el jueves sin falta, les mando besos y abrazos a todos.
