¡NUEVO XIAOLIN RUMOR! ¡PARECE SER QUE XIAOLIN CHRONICLES SE ESTRENA ESTE 26 DE AGOSTO DEL 2013! ¡ESTRENA SUS TRES PRIMEROS EPISODIOS EN CARTOON NETWORK! ¿SE HARÁ REALIDAD ESTE RUMOR? ¡TODOS CRUZAMOS LOS DEDOS A QUE SÍ! ¡GRACIAS CHRISTY POR ESE REGALO TAN ESPECIAL! ¡SÍIÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!
Xiaolin Showdown... al estilo egipcio
Géneros: Acción/Aventura/Fantasía/Amistad/Humor
Rated: K+ (por si acaso, no sé que se me va a escapar...)
Sinopsis: En el caluroso Cairo, Egipto, cuando existían faraones y se creían en dioses un joven escriba llamado Omi es seleccionado por su sabio maestro, el sacerdote Fung para ir en busca de las 75 piedras preciosas faltantes de la pirámide del dios Ra antes de que llegue la luna sangrienta, el periodo justo que espera el poderoso y malvado hechicero Chase Young para reaparecer y tomar el trono. Junto a su mejor amigo, Dojo, emprende su primera misión de encontrar a otros tres jovencitos valientes y dispuestos a los que ayudarán en su tarea de detener a este problema antes de que sea demasiado tarde, no solo para Egipto, si no el mundo entero.
¿Qué es esto?: De acuerdo, esta no es una parodia de una película. Es un remake de la historia como tal, es como los Power Rangers (supongo que sabrán a que idiota serie les estoy hablando) que hace versiones y versiones plagiadas de los verdaderos cocos japoneses que es la misma historia, pero narrada diferente, nada innovador. Una versión alternativa contada por mí. Esto se me ocurrió así sin más, me inspiré escuchando unas canciones ahí y aquí salió. Podría ser que en un futuro hiciera una historia como esta como mi próximo proyecto luego de Xiaolin Showdown: The Last Episode, o yo que sé, si se me ocurre algo bueno la podría hacer. Nada es seguro. Lamentablemente sabrían lo que tratarían los primeros capítulos. Casi todo va a depender de ustedes, mi querido público. Total, este es el último cuento y espero que lo disfruten mucho como yo. ¡Nos leemos al final!
Cast:
Todo el mundo como ellos mismos... XD
En el caluroso Cairo, Egipto, que no se llamaba así, pero nosotros vamos a ir directamente a la realidad. En la época en que existían todavía faraones, se creían en dioses, existía muy lamentablemente la esclavitud y no había nacido Brad Pitt, falta mucho para eso. Nacieron dos hermanos gemelos, en vista que no podían haber dos faraones y los egipcios en aquel tiempo eran muy poco tolerantes, se pusieron a jugar el tinmarin de dos pingüe y el elegido resultó ser un tal Dashi. Porque mientras la madre pensaba el nombre, alguien estornudó y la muy tonta creyó que en vez de decir "achí" o el sonido que uno generalmente parece decir cuando uno estornuda, dijo "Dashi", y como tenía tan poca imaginación se lo puso.
Sin embargo, un viejo sabio ciego recitó una profecía al faraón poco después de que estos bebés vinieran al mundo y dijo que uno de los bebés iba a traer el fin del Egipto tal y como lo conocen, ustedes saben cómo se ponen de irritante estos señores cuando exageran que viene el fin del mundo. Entonces, nuevamente se pusieron a jugar el tinmarin de dos pingüe y salió elegido el otro hermano de Dashi, Chase (que tuvo más suerte al escoger el nombre, porque era el nombre del amante de su majestad del mes pasado). El faraón decretó que a su hijo lo ahogarían aprovechando que era un recién nacido todavía para evitar esta tragedia griega, sin embargo, su madre vino y salvó a su hijo. Vino por la noche a su cuna, lo agarró y puso una piedrota (verde, ¿dónde sacó tanta fuerza la mujer?) en lugar de su hijo. Los muy brutos de sus guardias, a plenas horas de la madrugada, agarraron la piedra (sin notar que no era un ser viviente) y fue a quién sacrificó botándola en el río Nilo.
La madre de la criatura sabía que no podía criar a su hijo si iba a estar todo el tiempo bajo la lupa del marido así que se lo dejo a una pordiosera, que algunos rumoreaban que era una vieja hechicera. En fin, pasó el tiempo y Dashi se convirtió en un joven príncipe bastante orgulloso, flojo y bueno como ustedes lo conocen. Chase, por su otro lado, era un poquito más serio y alegre también, ah bueno como son los jóvenes. La viejita a la que mencioné a vísperas del episodio, resultó que sí era una gran hechicera que decidió transmitir todos sus conocimientos a su "primogénito". Una vez Chase hizo una tontería (porque quería mostrar que no era un niño de mami que vive con una vieja) y terminó por mostrar sus poderes a luz de todo el mundo, alguien vio eso y como la magia está totalmente prohibida a no ser que seas un mago (el miedo de que el pueblo pueda revelarse), se lo contó al guardia y total... Mataron a la vieja y encarcelaron a Chase, pero antes de muriera frente a sus ojos, ella le confesó que él era un príncipe y blablablá, le pidió que tomara venganza en su nombre.
Chase desarrolló un odio profundo hacia la realeza (aún cuando esa viejita no era su madre, la quería más que a nada) y no solo aceptó tomar venganza contra la familia real si no el de asesinar a todos, se volvió loco, se despelucó. Se escapó haciendo uso de su magia. Empezó su rebelión aparte. Dashi, quien había tomado el trono y sabía sobre su hermano (algún día ese señor tenía que saber la verdad, no se la podía ocultar toda la vida), sabía que tenía que prepararse para la lucha. Aún cuando tenía un ejército a su disposición no podía hacer nada en comparación con los seres mágicos que podía invocar Chase. Entonces, Dashi decidió hacerle una ofrenda a Ra (el dios supremo de Egipto, ya saben) y le pidió ayuda, se fue a su templo a orarle y eso, le prometió un sinfín de cosas. Ra se dejó tentar y aceptó ayudarle, se apareció en sus sueños y le dijo que aquella túnica que llevaba puesta cuando fue a orarle (una túnica que su padre le dio cuando ascendió al trono) la había encantado, y que cada piedra tenía una habilidad mágica especial que podría combatir contra la magia negra de Chase. Sin embargo, aquellas piedritas podrían hacer más que levitar una cosa, podían hasta despertar a un ejército de estaturas de piedra (en la pirámide de Ra hay cientos). Y bueno, Dashi fue obediente, despertó a las estatuas de piedra y les dijo: ¡Vayan allá a combatir!...
El reinado de Dashi atravesó por aquellos difíciles tiempos, la guerra se prolongó hasta que finalmente pudo vencerlo. Lo condenó al destierro. No sin antes de prometerle que iba a vengarse y blablablá. Dashi no pudo disfrutar mucho de años tranquilidad pues que falleció inmediatamente, pero antes arrancó las joyas incrustada en la túnica y las arrojó por ahí. Creó un campo de fuerza que podría mantener a esta amenazada aislada por mucho tiempo y la podría preservar sus descendientes. Sin embargo, el hijo era un tipo estúpido y su reino se cayó literalmente, vino otro y bueno la cosa continúa... Nos asentamos en otros tiempos, pasaron años y aquella historia era tan solo una historia vieja que nadie sabe a ciencia cierta si sucedió. Pero esta es definitivamente la historia favorita del joven Omi, ¿quién es? Él es un niño de piel amarilla y huérfano (¿no les da tristeza?), que nadie sabe de dónde vino. Era un escriba aprendiz y su mentor era el sacerdote Fung. Aunque pasaba la mayor parte del tiempo trabajando muy afanosamente las veinticuatro horas del día con su mentor Fung aunque fuera un poco pesado, Omi sabía cómo llevarlo con entusiasmo cada minuto del día porque lo hace parecer emocionante a contrario de otros niños que se la pasaban jugando. Y en resumen, los demás niños lo ven como un bicho raro, porque cada vez que lo invitaban a jugar o "x" cosa, Omi siempre decía que tenía trabajo por hacer, antes de ser adulto le iban a salir arrugas y canas (imposible porque es calvito). Sin mencionar a los niños malvados que lo molestaban porque les era muy difícil asimilar a alguien diferente tanto física como psicológicamente. Como verán, este Omi si sale, pero se la pasa encerrado en su esferita y fajándose duro... ¿Por qué lo hacía?
Omi esperaba algún día trabajar en el palacio como un gran escriba ya que había notado que era "un trabajo hermoso" para gente de su mismo estatus. Aunque no sea el fantasma Casper, es amigable a su manera. En sus pocos ratos libres le encantaba husmear por las historias con su amigo Dojo, el único amigo que tiene, pobre, los pergaminos de papiros que cuentan las desventuras que vivió su pueblo años atrás. Una de las materias favoritas de dicho joven era la historia, que sin la llegan a conocer, no es tan aburrida sino interesante, o es lo que yo interpreto. Omi tumbaba el estante pa' bajo y se sentaba a leer los pergaminos que tenía más cerca, los desenrollaba y leía en voz alta para su amigo. ¿Por qué no agarraba uno y lo leía simplemente? Porque Omi, bueno está creciendo, es un chico que presenta la peculiaridad que es un niño bastante bajito y su manita no alcanzaba al último estante. Era más fácil derribar el estante. Resultó que un día, encontró esa historia que ahora les estoy hablando. Le pareció algo extraño porque la última vez que la "oyó" tenía como seis o siete años y su mentor la había leído para él y cuando la buscaba para leerla él mismo, nunca la encontraba. Nuestro Omi egipcio tiene once años y a esa edad que desinteresadamente iba en la búsqueda de algo en qué leer, encontró su cuento favorito. ¿En qué se diferencia del Omi chino que conocemos? Bueno pues, creo que es más por el modo de vida, porque en personalidad no sé si hay mucha diferencia, búsquenlas ustedes mismos porque tengo una flojera para decírselas. ¡Zas! Por un breve recordatorio de su amigo Dojo, descubrió que iba llegando tarde a su clase. Omi puso los ojos fuera de sus órbitas, soltó un grito ahogado, se levantó sin recoger la estantería. Se fue recogiendo en busca de los útiles que necesitaba, metió el pergamino entre sus cosas y salió disparado como flecha al templo (que servía como escuela). Pero seguramente ustedes querrán vivir el momento con diálogos, bueno, me tomé la molestia de subtitularlos para ustedes con el Traductor Google (recuerden que Omi y Dojo hablan en el idioma egipcio). Fue más o menos algo así:
-Pero mira qué tenemos aquí, ¡Dojo, mira, es la antigua historia de los hermanos príncipes!
-No me digas...
-Sí, sí, aquí está todo escrito. Creí que este pergamino se había perdido, me he pasado días y noches buscando este pergamino y finalmente lo encuentro, me pregunto por qué antes no lo había visto... –dijo felizmente mientras le daba vueltas y vueltas, se restregabas los ojos y se pellizcaba para comprobar si era un sueño o la realidad.
-Alabado sea Ra, entonces Omi, ahora que encontraste tu amado pergamino ¿puedes ser tan amable de ir más a prisa?
-¿A qué te refieres?
-Quiero decir que faltan medio cuarto de segundo para que llegues justo a tu clase...
-¡¿QUÉ YA QUÉ...?! ¡¿POR QUÉ NO ME DIJISTE ANTES?!
Sí, algo así fue, el punto es que retomamos con Omi enfrentando la turba de gente para llegar a tiempo. Ágilmente atravesó a la estampida de gente que se movía, estorbándole el camino. Bajaba la cabeza cuando era necesario, saltaba por encima, se desviaba, cuando corría tenía la delicadeza de no pisar la cola de un gato. Este Omi tiene buenos reflejos. Le faltaba cruzar el otro extremo para llegar al templo, justo a tiempo a su clase, cuando tenía todo el camino obstaculizado. Omi se aventura a correr, salta sobre una carreta y así va avanzando. Salta de regreso sus pies a la senda, sin darse cuenta que la carroza real venía a toda marcha hacia él por evitar atropellar al niño que está parado en medio, el cochero malogró una difícil maniobra que hizo que el carruaje se cayera para el piso. Que terrible, era el carruaje de la princesa CleoKimiko, la hija del faraón vigente. La princesa era una mujer, no, no era una mujer todavía, era una muchacha preciosa de largos cabellos negros y mirada penetrante, pero a pesar de todo, tenía fama de un mal genio. Seguimos a Omi que entra al tiempo que cierran las puertas.
Se sienta junto a los demás alumnos a recibir sus clases. Siguiendo su rutina ordinaria. El programa de estudio de los escribas era similar a uno normalito, solo que este abarcaba una mayor complejidad porque a los estudiantes se les enseñaban los tres modelos de escrituras que existían en aquel tiempo. Y para colmo era su primera clase en ese día en particular. Omi era un buen estudiante (sus esfuerzos valían la pena al fin y al cabo) tanto para las actividades intelectuales (Omi tenía una excelente memoria que ejercitaba todo el tiempo para no perder la práctica y la interpretación) como físicas (era bueno en la natación y se desenvolvía exitosamente en el gimnasio, quizá por eso ya descubrimos cómo era que se movía tan bien allá afuera), aunque metía la pata de vez en cuando en ortografía ya que según su estricto profesor (en aquel tiempo las clases eran impartidas por los sacerdotes) le comentaba a su mentor de que el argot de Omi era el peor de la clase. Cosa rara del asunto, ¿no?
En fin, Omi no se daba por vencido ya que era un muchacho muy perseverante. Y parecía que hoy no iba a ser diferente, ante el gesto de desagrado de su profesor al revisar la ortografía de su composición elaborada. Omi suspiró profundamente. Era hora de su clase de cálculo, (del cual era también muy bueno)... Este profesor, era de los que dejaba a sus alumnos reunirse en grupos mientras los supervisaba, si bien la evaluación era individual, pues que era una clase un poco difícil. Omi siempre se quedaba solo, aun cuando el profesor intentaba meterlo en un grupo, sus compañeros no le hablaban... Tal vez porque diría que estaba muy ocupado sumando o restando lo que sea, o simplemente que era un bicho raro, Omi fingía que no le importaba y seguía haciendo sus cosas como si nada. Esperando que viniera la hora de religión. Al parecer encontramos la única cosa que Omi no es bueno: haciendo amigos, (¿no se les parte el corazón?).
Al final del día tenía como cientos de deberes. No hay problema, Omi era un muchacho listo y recibía la ayuda del sacerdote Fung, el hombre más listo que se ha visto en todo el Cairo, o eso opinaba Omi quien admiraba mucho al sabio sacerdote Fung. Como esta pobre criatura no tenía padres, lo único que le quedaba en su joven vida era este templo, su amigo Dojo y su mentor. El chico caminó a paso lento de regreso a su templo. Miró el horizonte. Ya estaba oscureciendo. Apenas regresó el templo. Dejó sus cosas a un lado. Su amigo se le acercó reptando y como siempre le preguntó por sus notas. Omi no sabía si él lo hacía por cortesía o porque estaba interesado.
-¿Y cómo estuvo?
-Como siempre –no tenía mucho que conversar porque se contaban casi todo. Omi hacía un recuento de lo que había aprendido y visto durante el día en la escuela, el tiempo que no estaba con él. Omi se dirigió a su rincón de siempre para adelantar, sin embargo, eso no significaba que tenía que posponer el tiempo que dedicaba a observar el firmamento. Al principio nunca mostró interés por las cosas que podían suceder allá arriba hasta que Fung le hizo cambiar de parecer. Omi miraba detenidamente arriba, luego se sentaba a comparar con lo que había en los pergaminos. Cuando estás en el templo tienes un acceso fácil para todo el conocimiento que el Egipto guardaba recelosamente, últimamente se había quedado más tiempo porque había observado algo extraño. Debido a sus horas en la escuela, podía descifrar estos jeroglíficos y pictogramas tan extraños que le parecían anteriormente.
-¿Has visto algo interesante? –preguntó Dojo por como Omi arrugaba la frente y miraba del pergamino al cielo, y viceversa, varias veces. Omi frunció el entrecejo y murmuró unas palabras en un tono inaudible:
-Qué extraño –Omi se levantó y se fue.
-¡Eh, no me dejes así, no me dijiste que viste! ¡espérame! –Dojo lo siguió rápidamente.
Casi se desfallece cuando termina de alcanzar a Omi. Ese muchacho si corre. Él se dirigió a la sala donde los sabios tenían como una plataforma que era como un diagrama del cielo, en el que se consultaba para saber cuando había sequía y llovía y preparar las cosechas para cuando acaecían esos tiempos. El diagrama era un dibujo circular, Omi comenzó a girar y a girar, y echaba miradita en el pergamino. Como yo no soy astróloga ni vivo en la época de Omi, mejor estemos con Dojo a ver qué está pasando.
-¡Ajá!
-¿Me vas a decir finalmente qué está sucediendo? –preguntó Dojo directamente fastidiado al sentirse tan ignorado, eso quisiera saber yo también.
-Mira Dojo, parece ser que dentro de poco la luna va a tapar el sol... ¿tú crees que Ra nos quiera decir algo? –preguntó Omi, incapaz de decidir por sí mismo si era bueno o malo lo que iba a pasar y como siempre hacía cada vez que tenía una duda, iba a consultar con su maestro. Corrió rápidamente en su busca. ¿Dónde podía estar ahora que lo necesitaba? Pero Dojo lo detuvo, ahora mismo estaba en una reunión con los sabios. Omi se detuvo. Dio una pataleta en el suelo como frustrado.
-Sabes bien que no puedes interrumpir una junta, te traerá problemas –aconsejó Dojo. Omi lo miró por el rabillo del ojo. Eso es cierto, tiene razón esta criatura parlanchina. Omi era de esos que acataban perfectamente la normativa, pero en situaciones de riesgo... El sacerdote Fung lo entendería. Dojo le susurraba por debajo que era una idea espantosa. A Omi no le importó y abrió la puerta, explicando la situación muy rápidamente. Los sacerdotes giraron sobre sí mismos, ofuscados. El sacerdote Fung se distinguía de los demás, por su forma de vestir que lo autodefinía como el líder. Los clérigos intercambiaron miradas. Omi jadeaba. Dojo se golpeó la frente con la mano. Fue una explicación algo choreta, se entendía como:
-¡Sacerdote Fung, sacerdote Fung, lo vi, acabo de verlo, en el cielo, el sol y la luna se van a cruzar! –el sacerdote sacó a Omi, después de mirar a su séquito varias veces. Omi recuperó el aliento y volvió a repetir su explicación, aclarando como fue que lo hizo. Añadiendo que estaba preocupado porque temía que algo malo sucediera. Sin embargo, el sacerdote lo vio a los ojos y le dijo con voz amable que no podía volver entrar así en una reunión con los sabios, que no tenía que mortificarse por nada, y que volviera a su cuarto.
-¡Pero mentor, lo he comprobado...!
-Sin más palabras, vuelve a tus aposentos, al entrar de esa manera estás deshonrándome.
Omi tragó duro, bajó la cabeza y se retiró. Devuelta a sus aposentos, que no quedaban muy lejos. Omi se quedó mirando la ventana, refunfuñando y sin tener nada mejor que hacer. Dojo serpenteó a su lado.
-Te dije que era una mala idea, pero ¿alguna vez me haces caso? No...
-No sigas Dojo, entendí el mensaje, pero mis instintos de tigre me dicen que hay algo que va mal… –suspiró Omi, estremeciéndose. Se echó un largo bostezo. Tenía sueño. Tal vez por qué madrugó muy temprano. Bueno, mañana sería un nuevo día, es mejor echarse un sueñecito. Se retiró de la ventana. Por lo visto, Omi egipcio tampoco sabe ni ha dormido en una cama decente, ¿no lo creen?
Un nuevo día comienza en el Cairo. Y Omi, como siempre, estaba listo para enfrentarse a un nuevo reto. Se alistó rápidamente. Y salió de sus aposentos, a tomar su desayuno del día. Este día en particular fue bastante silencioso para Omi, parecía que los sacerdotes se habían esfumado misteriosamente. Siquiera a Dojo lo encontró durmiendo en su lugar de siempre, holgazaneando. Seguramente algo andaba mal. Omi se fue en busca si había una luz de vida en el templo, no encontró a nadie por muchas veces que aclamó sus nombres y preguntaba si había alguien por ahí. Ustedes ya se imaginan. El corazón de Omi comenzaba a dar unos enormes saltos a medida que iba avanzando. Se dio la media vuelta. Dio un respingo.
-¡Mentor Fung, casi me mata del susto!
-Hola Omi, ¿rodando solo? ¿qué buscas?
-Es que... es que me pareció bastante raro que hubiera tanto silencio en el templo, que fui a ver si pasaba algo. ¿Está todo bien, mentor Fung? –el sacerdote iba a contestar cuando Omi dijo de repente-: siento mucho mi intromisión en la reunión de anoche, no lo culpo de que esté tan molesto conmigo, quizás tenga razón y he estado sobreactuando... No lo volveré a hacer.
-No estoy enojado contigo, parece ser que el Gran Dashi te mostró todo lo que necesitabas ver anoche –los ojos del pequeño se agrandaron ante tal respuesta.
-¿Ah? –el maestro solamente le pidió que lo siguiera con un ademán. Lo llevó a un cuarto que nunca antes había visto. Omi sabía que el paso a ese lugar estaba determinadamente restringido para él, únicamente los monjes podían darse el lujo de entrar. Era un cuarto pequeño, pero mostraba un enorme lienzo encima de sus cabezas que describía el mismo cielo. Rápidamente el sacerdote Fung le explicó que era cierto lo que les había dicho ayer en plena reunión, pero se supone que debía mantenerse en secreto, aquello que Omi había visto se llamaba "eclipse". Omi repitió la palabra, como tratando de desvelar su significado.
El sacerdote le explicó que el fenómeno no era frecuente y sucedía cada vez que la luna tapaba el sol, en su lugar quedaba a la vista una luna sangrienta. Que era el período preciso para que las fuerzas oscuras se volvieran más poderosas que nunca y volvieran a arremeter. Se veían envueltos en un manto de oscuridad que durará por diez mil años de oscuridad si no hay nadie que lo detenga.
-¡Qué terrible!
-Es mucho peor de lo que te imaginas Omi, este período es lo que espera el hechicero malvado Chase Young para retornar.
-¿Chase Young? Pero eso significaría... ¡significaría que...!
-Significaría que tu historia predilecta es tan real como esta habitación, tú y yo. La gente ya se ha olvidado de esto y si se lo decimos ahora, creerán que es tan solo un mito, incluso ya hemos hablado con el faraón, pero él también se niega a creer, creemos que lo tomas más que un asunto de superstición es por miedo. Nomás los sabios que sabían que este día de la batalla llegaría tarde o temprano.
-¡¿Y no hay nada qué se pueda hacer?!
-Un ser humano promedio no puede combatir contra la magia negra, eso sería imprudente y arriesgado. La única manera que existe es recuperar a tiempo todas las piedras preciosas que Dashi usó en la primera guerra e incrustarlas de nuevo en la pirámide para despertar al ejército, y prepararse para una nueva batalla.
-Bien, ¿y dónde están?
-Nadie lo sabe, chico… –Omi se estremeció cuando se dio cuenta de que Dojo se deslizaba por sus hombros- Dashi los ocultó hace mucho tiempo, tal como lo indica la leyenda.
-Bueno, entonces tendríamos que ir a recuperarlos, ¿no?
-Hablas como si fuera todo tan fácil, ¿no fue muy claro cuando dije que los ocultó? Nadie sabe la ubicación exacta de dónde están. Habría que sacudir medio Egipto para hallarlas.
-Oh grandioso –Omi puso los ojos en blanco-, bueno si trabajamos juntos y nos repartirnos por todos lados, estoy seguro que deberíamos encontrar algo.
-La búsqueda no solo consiste en preocuparnos por dónde están las piedras preciosas, si no en asegurarnos de obtenerlas antes que el bando contrario –comentó el sacerdote Fung.
-¡¿Qué, ellos también la buscan?! ¡¿pero por qué si esas piedras les hacen mal?!
-La buscan precisamente por eso, saben que si las tienen el bando contrario será su fin… –intervino Dojo- además, que a los sabios, podrán ser eso y todo, pero ya no son lo que eran antes –Dojo se mordió el labio inferior cuando vio que el mentor Fung le envió una mirada asesina. Omi no tuvo que preguntar a qué se refería exactamente, ambos sabían que el señor Fung tenía como cincuenta y pico de años, pero ya no podía ser como antes... Omi tomó una decisión...
-¡Lo tengo! Voy a ir a buscarlas yo mismo.
-No, Omi, es arriesgado... –comenzó a sermonear Dojo. Pero el sacerdote Fung lo detuvo.
-¿Estás seguro? Vas enfrentar fuerzas oscuras que pondrán a prueba todas tus habilidades, tu ingenio y tu lealtad; pero sobretodo conocerás lados de ti mismo que te podrán asustar y una vez que has dado un paso adelante, no puedes regresar, ¿está claro? –Omi tragó duro, pero a pesar de las duras palabras de su maestro, estaba decidido a arriesgarse. El sacerdote Fung le entregó una lista de cosas que seguramente serían importantes en su viaje. Dojo continuaba estupefacto que el mentor lo dejara irse así como así, Omi apenas es un niño y nunca había viajado más allá de las fronteras de la ciudad, a lo mejor ni tenía la menor idea de cuáles son esos peligros. O posiblemente... Había un motivo oculto tras todo esto. Entre las cosas que le entregó, estaba el agua y algo de comida, un pergamino mágico que le diría cuales son las piedras a buscar, a Dojo (que le serviría de rastreador en la búsqueda, además de un medio de transporte que le serviría más adelante en su aventura) y dos frases sabias:
-Recuerda, mi joven escriba, el viaje de mil kilómetros comienza con un simple paso* y si quieres tener la victoria ganada búscate amigos, ellos serán tus armas más valiosas. ¿Quedó claro?
-¿Claro? ¡Eh digo, sí claro clarín como el agua!... –se rió nerviosamente Omi sin entender que quiso decir con eso último. Intercambió miradas con su amigo verde, a quien esperaba que tradujera lo anteriormente dicho. Dojo solamente ladeó la cabeza, e inmediatamente él adquirió una segunda forma mucho más voluminosa y titánica. Omi no se contuvo cuando su quijada se le cayó del asombro. Los dos salieron por la ventana, no sin antes que el chico le prometiera a su viejo maestro que no iba a defraudarlo. Entretanto, un cuervo espiaba a las tres figuras y su vista ahora se fijó en el chico y su mascota. Su ojo captó una imagen y ésta se la redirigió a su amo. En su bola de cristal. Su amo un hombre aparentemente joven, de cabello como alas de cuervo, piel pálida, perfectas facciones, ojos color caramelo y con una aguda vista clavó la misma en el objeto curvilíneo resplandeciente.
-Con que... ¿este es el enviado de los sabios? ¿un niño y su mascota? –se oyeron unas risas secas, pero no era de aquella voz aterciopelada. Éste hizo un ademán, callando a su séquito felino-. Hum... Quizá no aparenta una amenaza mayor, pero debo admitir que comparte un parecido asombroso con mi hermanito, ¿será posible? Cualquier cosa es posible. Una pequeña flamita, sin que nadie la detenga, puede crecer más y más y causar una enorme destrucción. Será mejor cerciorarme y no perder de vista a nuestro nuevo amiguito, ¿no lo creen? –les preguntó maquiavélicamente Chase, mirando de reojo a sus felinos, quienes volvieron a retomar la misma sonrisita estúpida y maliciosa de antes.
Bueno, aquí lo tienen el episodio final de este proyecto. Francamente no esperaba que este fic tuviera muchísimo éxito (lo digo en serio, este fic es popular) ¡Más de 1.000 visitas! ¡YAY!
Pero en vista de que no los voy a dejar así como así, sin nada que leer y no los voy a dejar de joder en ningún momento. Y si me preguntan que serían los otros. Kimiko claramente se vio que era la princesa del Nilo, Raimundo podría estar trabajando para el mundo del espectáculo divirtiendo al faraón y a su hija y Clay, campesino, estaría al contacto con su amada tierra.
Aquí les informo que el capítulo primero de Los Juegos del Destino ¡ESTÁ PUBLICADO! lo pueden buscar en la página principal de Xiaolin Showdown de aquí (no olviden que es rated M) o búsquenlo en mi perfil. No lo he terminado. Estoy la etapa cumbre. Es posible que esté en el capítulo 19, cuando lean esto, no lo había subido antes por flojera, mente en blanco (no se me ocurre nada), escribo para otros fics: The Last Episode (decidí cambiarle el nombre a The Ultimate Challenge, no más el contenido de lo que estoy planeando para este fic) y ¡De 20 parodias y no sé que más!; entre otras razones (que son personales). A propósito, antes de que se vayan a hacer su vida, ¿cuál es el corto que más les gustó? Yo tengo varios así que hice un top 5, del que más me gustó pero me quedé fascina hasta el "bueno...", este es el mío:
Xiaolin Showdown... al estilo egipcio
Koizora al estilo Xiaolin Showdown
El Retrato de Chase Young
Los Tres Mosqueguerreros
Monster al estilo Xiaolin Showdown
Esperando que les haya gustado este último cuento, ¡nos vemos en otro proyecto!
Mensaje para ubby09: ¡¿Qué onda, ubby09?! Tus lindos comentarios me hacían falta. Me alegran el día como este último. Basta, no soy un artista, soy una cerda. Lo que pasa es que hasta ahora solo has conocido mi parte benévola. Créeme no pensarás lo mismo de mí si llegaras a conocer mi otro lado, pero como me caes muy bien, espero que no la conozcas nunca. Parece que has vuelto a acertar con el gran final, les tenía guardado una obra de mi propia creación, un remake del Xiaolin Showdown mismo.
Sí, le costó, debiste haber visto su cara cuando se enteró que tenía que dejar a un lado sus hábitos de galantería para ser un pobre muchacho inseguro del amor. Sí, a todos nos quedó muy claro que no debíamos meternos con ella. Muchas gracias, aún cuando no comentaste todo el tiempo, me alegro que hayas seguido la historia hasta su fin.
Esperando que te haya gustado este capítulo, me despido, espero volverte a ver pronto, ubby. ¡Hasta siempre!
Mensaje para love and peace 16: ¡Holis! Sí, verdad, pero a Raimundo le gusta. Es un poco masoquista. Sí, estuvo linda la escena, quería algo así (no podía poner como Chase hacía su trabajo y luego mataba a la cliente, no le gustará a él y menos a mí detallarlo). Esta es la parodia, no es propiamente una película si no una parodia de mi serie favorita de todos los tiempos. Muchas gracias por seguir la historia, espero volverte a ver pronto. ¡Hasta siempre!
