A pesar de que nunca lo hubiese podido pensar, aquello estaba yendo mejor de lo que podían esperar ninguna de las dos chicas. Desde aquella conversación aclarando las cosas entre Rachel y Quinn, la relación entre ellas se había normalizado, ya no existía tensión cuando se veían o despedían, la única tensión que existía ahora en ellas era la sexual cuando estaban más de unos días sin verse.

Lo único malo de aquellos días era que Quinn tenía más trabajo del deseado como redactora de la revista y más ahora que Sue había decidido pasarse unas semanas de vacaciones para abandonar el ritmo de la ciudad. Por otro lado Rachel también estaba bastante liada, después de los fallos de Jesse y su ausencia un par de noches, Derek había tomado las medidas que deseaba Rachel y había puesto al sustituto del actor en su lugar, lo que había provocado que los ensayos casi todos los días regresaran para que Brody, el nuevo chico, llevara la obra a la perfección e impedir los problemas anteriores. Brody era un chico alto y guapo, haciendo pequeños papeles en musicales desde que había llegado a la ciudad, fuerte y con cierta tendencia a pasear sin camiseta en los ensayos. Dato que hizo que inevitablemente Quinn se sintiese celosa de aquel chico pero que evitó compartir con Rachel, sabía que no debía de sentir aquello, confiaba en Rachel plenamente, sabía que la chica no la traicionaría por nadie más.

Sus extraños horarios les llevaban a aprovechar los ratos libres para pasarlos en el apartamento de una o de la otra, básicamente en el de Rachel para evitar los comentarios burlescos de Santana cuando veía a Quinn actuando dulcemente con la morena como nunca antes la había visto. La latina estaba al corriente de todo lo que ocurría en aquella relación, Quinn siempre iba a hablar con ella cuando tenía alguna duda sobre como comportarse o si se agobiaba porque aquello fuera demasiado rápido, Santana estaba siendo una santa con ella, debía de reconocerlo, la quería más que nunca.

Sin embargo había algo que la latina siempre evitaba compartir con su amiga, la mayor parte de la vida de Quinn y Rachel como pareja, o como lo que fueran, transcurría en el interior de uno de los apartamentos, exceptuando alguna comida puntual o salida para hacer la compra. Quinn parecía estar omitiendo aquel detalle, o al menos aún no se lo había comentado a su amiga, estaba feliz, más que nunca podía decirse y ella no iba a ser quien fuera a arruinar aquel buen humor que la gobernaba últimamente.

Santana llegó a casa una noche y se las encontró en el sofá, viendo una película, debía reconocer que la escena era muy tierna, Rachel estaba apoyada en el pecho de Quinn que la rodeaba con un brazo y con el otro acariciaba su mano, nunca imaginó ver a su compañera así de suave y dulce con alguien por eso era inevitable que hiciera bromas al respecto cuando las encontraba así y sabía que era la culpable de que pasaran más tiempo en el otro apartamento, pero para que negarlo, le venía bien tener el apartamento para Britt y para ella.

Los días iban transcurriendo y la confianza entre Rachel y Quinn seguía aumentando, cada vez les parecía más extraño pasar más de un par de días sin verte, la rubia se había adueñado completamente del coche de Rachel, la morena no lo utilizaba apenas y a ella le había hecho falta para un par de reportajes e investigaciones de la revista, prefería pedírselo a Rachel antes que a Santana.

Ese hecho, le había permitido ir a recoger a la chica al teatro varias veces después de sus funciones, como buen coche de persona famosa tenía los cristales tintados, lo que impedía la visión del interior desde el exterior, evitando que nadie viera quien era la persona que había recogido a Rachel en varias ocasiones.

Quinn había decidido seguir los consejos de Santana y dejarse llevar, simplemente prefería no sobrepensar lo que ocurría, se dejaba llevar cuando estaba con Rachel por lo que estaba sintiendo, no pensaba en el futuro, solo en el momento que compartían.

Aquella tarde volvían caminando al apartamento de Quinn después de haber compartido un rápido café por la insistencia de Rachel en volver a casa por su cansancio. Llegaron al rellano de la puerta y Quinn buscaba las llaves en su bolso mientras Rachel se encargaba de distraerla depositando besos en su cuello.

-Si sigues distrayéndome así nunca voy a encontrar las llaves- dijo la rubiaque era incapaz de apartar a la morena-Rachel- volvió a pedir

-Está bien- aceptó separándose un poco y esperando que Quinn abriera aquella puerta, entraron riendo al apartamento tonteando cuando escucharon unas voces.

-Santana debe de estar con Britt- explicó la rubia caminando hacia la sala con Rachel tras ella agarrada de su mano, cuando entró y vio quien estaba allí se paró en seco provocando que la morena se estrellara contra ella confusa.

-¿Qué pasa?- preguntó Rachel doliéndose por el choque.

-No sabía que vendrías Quinn- dijo Santana entrando en escena- te habría avisado de que estaba aquí…

-Sam!- exclamó Rachel cuando salió de detrás de Quinn.

-Oh dios mío, Rachel Berry- dijo Sam cuando la vio y se levantó del sofá para ir a abrazarla- no me creo que estés aquí.

-Hacía meses que no te veía- seguía diciendo la morena que parecía haberse olvidado de la presencia de Santana y Quinn que seguía muda.

-La vida en Hollywood es intensa, no paro de hacer cosas y todo gracias a Santana- explicó orgulloso el muchacho.

-Espera, espera- interrumpió la morena- ¿Santana es tu agente? No puede ser.

-Lo que oyes, se me da bien mi trabajo, deberías contratarme- intervino la latina en aquella conversación, que pudo ver como su compañera seguía inmovilizada y le dio un codazo para despertarla.

-Me alegra verte Quinn- intervino entonces Sam aprovechando el momento de silencio.

-Y a mi- por fin había conseguido hablar, no podía estar de nuevo ante aquella situación absurda de que Rachel conociera al único chico con el que se había besado cuando no estaba con ella- ¿De qué os conocéis?- se atrevió a preguntar.

-Fuimos juntos al instituto, estábamos en el Glee Club y hemos mantenido el contacto- explicó el chico alegre por ver a su vieja amiga.

Aquella situación permaneció durante un rato más, en el que Sam y Rachel no pararon de hablar de como habían cambiado sus vidas y de algunos de sus excompañeros de instituto. Quinn miraba la escena y seguía la conversación realizando algún comentario cuando Rachel la miraba o le preguntaba algo, solo quería que el rubio se marchara de allí para poder hablar con la chica y explicarle lo que había ocurrido en LA antes de que ella lo descubriera de otra forma.

Agradeció cuando Sam dijo que debía marcharse, pero maldijo a aquel chico cuando sugirió que sería una gran idea salir la noche siguiente a divertirse por la ciudad y recordar viejos tiempos. Aquella idea no le hizo mucha ilusión a Rachel, cosa que Quinn agradeció pero terminó cediendo tras los ruegos de Santana y Sam aunque extrañada porque la rubia no insistiera, siempre era ella la que quería salir y le parecía extraño que esta vez no mostrara interés. Sam se despidió de las tres chicas y las dejó en el apartamento por fin solas.

-Rachel, vamos a la habitación- le pidió Quinn.

-¿No quieres cenar?- preguntó extrañada la chica, que ya iba camino de la cocina, pero la rubia negó con la cabeza- ¿Estás bien?

-Vamos a la habitación, por favor- volvió a pedir hasta que Rachel aceptó aquella petición y la siguió.

-¿Qué ocurre? ¿Ha pasado algo?- preguntó preocupada una vez Quinn cerró aquella puerta.

-¿Cuánto cariño le tienes a Sam?- preguntó nerviosa la rubia.

-Bastante, siempre me cuidaba en el instituto y hemos mantenido el contacto a pesar de la distancia y los años- explicó la morena sin entender aquello- Quinn dime ¿que pasa?

-¿Recuerdas que te dije que fui a Los Ángeles con Santana cuando nos peleamos?- tuvo que mirar a Rachel para poder verla asentir con la cabeza antes de continuar- pues en ese viaje conocí a Sam.

-Me lo ha dicho, que fuiste con Santana para pasar unos días y salisteis- explicó la morena.

-¿No te ha dicho nada más?- preguntó la rubia que quería saber cuanto sabía Rachel.

-¿Qué debería haberme dicho?- Rachel devolvió la pregunta esta vez más intrigada

-Pues…- se debatió entre decir la verdad a Rachel o ocultársela pero sabía que si quería que aquello funcionara debía ser sincera- nos besamos la noche que salimos y me ofreció pasar la noche en su casa- finalizó suspirando.

-¿En serio? ¿No había otro?- dijo por fin después de un largo silencio y de asimilar aquello que había oído- ¿Tenía que ser otro amigo mío?

-Lo siento Rachel- se disculpó la rubia que no tenía ganas de pelear- nosotras no estábamos juntas y yo no sabía que os conocíais.

-¿Fuiste a su casa?- preguntó ignorando la disculpa pero Quinn lo negó rotundamente- ¿por qué?

-Porque aún pensaba en ti y acostarme con él no me iba a impedir hacerlo- dijo la rubia apartando la mirada avergonzada por lo que acababa de reconocer.

-Entonces solo os besasteis- Quinn lo afirmó con la cabeza- no habéis vuelto a hablar ni a veros- una vez más la rubia le dio la razón.

-Lo siento Rachel- se disculpó la rubia- lo siento mucho, de verdad.

-No pasa nada Quinn, no estábamos juntas- en el fondo no tenía derecho a recriminarle nada, no estaban juntas en ese momento, estaban peleadas y la rubia tenía derecho a hacer lo que quisiera, pero le había dolido enterarse de aquello- solo me fastidia que sea alguien conocido ya sabes por lo de Finn.

-Lo imagino, ¿sigues queriendo salir mañana con él?- preguntó insegura.

-Sigue siendo mi amigo y tú ahora eres mi chica así que no veo el problema- respondió orgullosa la morena.

-¿Soy tu chica? - no se creía lo que acababa de oír.

-¿Tú que crees?- dijo mientras se acercaba a ella y la agarraba por la cintura para pegarla a su cuerpo- sino lo fueras no haría esto- dijo mientras depositaba besos por el cuello de Quinn que la hacían desconcentrarse en asimilar lo que Rachel acababa de decirle, ¿su chica?- tampoco haría esto- esta vez comenzó a desabotonar la camisa de Quinn mientras la acariciaba- y mucho menos esto- la morena metió su mano por los pantalones de la rubia para llegar a su zona íntima lo que la hizo enloquecer y olvidar todo lo que Rachel estaba diciendo.

-Santana está abajo- dijo en un momento de cordura antes de dejarse llevar por completo.

-Esto compensará la de noches que no nos ha dejado dormir- bromeó Rachel antes de empujar a Quinn sobre la cama y volver al trabajo que estaba haciendo, seducirla y demostrar que era solo suya, de nadie más.

Rachel se esforzó aquella noche, más que ninguna anterior en demostrarle a Quinn que era suya, Finn o Sam o el pensamiento de cualquier otro con ella le dolía, la rubia era suya, era un pensamiento egoísta, lo sabía pero le encantaba, por fin había encontrado a alguien especial con quien poder ser ella misma y compartir su vida y no iba a dejarla marchar ni dar la oportunidad a nadie de intervenir. Desde que lo suyo con Quinn era algo más serio se había dado cuenta de que era una persona celosa, nunca se lo había dicho a la rubia, no quería asustarla pero no le gustaba cuando debía quedarse hasta tarde trabajando con algún compañero o si salía con Santana a tomar algo alguna noche. La presencia de Sam y saber que la había besado había vuelto a traer ese sentimiento, probablemente consecuencia de la inseguridad y la desconfianza, y fue lo que le llevó a pasar toda la noche con Quinn, haciendo de todo menos dormir.

Aquel sábado se levantaron demasiado tarde, era lo que tenía pasarse toda la noche sin dormir, pensó Quinn cuando vio la hora, se giró para encontrar a Rachel profundamente dormida a su lado y sonrió por haber sido capaz de ser sincera y que la morena se lo tomara tan bien, o eso pensaba ella, pero entonces recordó algo que había dicho, ¿su chica? ¿cuando hemos decidido eso? Pensaba que iríamos lento, se respondió a si misma. Perdida en esos pensamientos notó una mano agarrándola de la cintura, Rachel la atraía hasta su cuerpo para darle un beso de buenos días y acomodarse en su pecho, debía reconocer que era muy adorable cuando despertaba de esa forma.

-Es tarde Rach- la informó consciente de que la morena no debía saber que hora era.

-Quiero seguir aquí contigo- pidió abrazando más fuerte aún a Quinn.

-Tienes que irte a casa, cambiarte, preparar las cosas, ir a ensayar y luego tienes función y cuando acabes hemos quedado para salir con Sam- dijo enumerando todo lo que le quedaba por hacer aún.

-No es nada divertido que me recuerdes todas mis obligaciones- protestó Rachel que seguía sin moverse.

-¿Salir esta noche es una obligación?- preguntó la rubia.

-Bueno ya sabes que a mi no me gusta mucho eso de salir- empezó a decir nerviosamente Rachel que ante aquella pregunta se había separado de Quinn que comenzó a poder caras raras por la divagación de la morena- pero supongo que no pasa nada, es normal y hace tiempo que no veo a Sam y…

-Rachel- la interrumpió la rubia que ya sabía que a la chica le pasaba algo cuando hablaba de esa manera- si no te apetece no vamos, no pasa nada.

-No puedo hacerle eso a Sam, además nunca he salido contigo y con Santana así- dijo ya más calmada, era cierto que no tenía muchas ganas de salir, había aceptado por compromiso, pero ahora no podía cancelarlo.

-De acuerdo, vamos a comer algo- Quinn se levantó cambiando de tema y caminó hacia la cocina seguida de la morena para prepararle algo antes de que se marchara a su apartamento- te recojo entonces luego a la salida del teatro y ya vamos con Sam y Santana- la informó antes de despedirse de la chica.

-No hace falta Quinn- respondió Rachel.

-No me importa Rachel, te recojo y así no vas sola andando- volvió a ofrecerse la rubia.

-No Quinn, ve con ellos y os llamo cuando salga para ir donde estéis- Quinn la miró sin entender porque le negaba tanto aquello poniendo mala cara- no tienes porque estar esperando a ver a que hora termino de la función y arreglarme- se justificó.

-Rachel de verdad no me importa- odiaba cuando la morena actuaba de esa forma, la noche anterior era su chica, tema del que aún no habían hablado, y ahora no podía ni ir a recogerla para acompañarla.

-Tengo que irme, te llamo cuando salga para ver donde estáis- dijo Rachel dando por finalizada aquella conversación y marchándose del apartamento, dejando a Quinn confusa por la actitud que había mostrado.

-Berry es cabezota- dijo Santana que había oído aquella conversación.

-No se que le pasa, quería ir a recogerla, me hacía ilusión y se ha negado- dijo Quinn intentado comprender.

-Déjala, es rara ya lo sabemos- dijo Santana justificándola e intentado creer que de verdad no había un motivo oculto por el que Rachel no quisiera que Quinn la buscara.

No era cierto, Rachel quería que Quinn fuera a buscarla, le había encantado que la chica se ofreciera a acompañarla para que no tuviera que caminar sola pero su obsesión le había superado, la última vez que Quinn había ido a buscarla en persona al teatro habían terminado unas fotos de ellas en las revistas y no quería que se repitiera de nuevo y en parte seguía molesta por lo de Sam aunque intentara negarlo. Hasta el momento no había tenido que pasar mucho tiempo en la calle con Quinn y cuando lo hacía era en lugares poco comunes lo que le otorgaba tranquilidad. No se avergonzaba de Quinn, al contrario le encantaría poder mostrar de verdad lo feliz que era en ese momento de su vida pero una vez más seguía teniendo miedo de lo que pasaría después. Desechó esos pensamientos de su cabeza y se dispuso a hacer todo lo que aún no le quedaba por delante aquel día, comenzando por un pequeño ensayo antes de la función de ese sábado.

Horas después salía de aquel teatro cansada pero arreglada y lista para pasar la noche con sus amigos y su chica, llamó a Quinn que no tardó en hacerle saber el bar donde estaban tomando unas copas, no quedaba lejos del teatro por lo que caminó hasta el. Respiró profundamente relajándose antes de entrar, los vio de pie en una mesa alta redonda con un par de cervezas hablando y se acercó a saludarles.

Dio un gran abrazo a Sam, el primero de los tres, seguido por Santana a la que dio un abrazo pero más rápido y llegó Quinn, se quedó sin respiración al verla, estaba realmente guapa, hacía tiempo que no veía a la rubia con un vestido tan pegado, maquillada y peinada de manera perfecta. Quinn se acercó sonriente a ella para darle un beso a modo de saludo pero Rachel con una maestría descomunal consiguió que aquel beso tuviera como destino su mejilla, reacción que dejó a Quinn extrañada.

Rachel se sentó junto a la chica, consciente de lo que acababa de hacer evitó su mirada y pidió una cerveza al igual que sus amigos. Las conversaciones iban y venían entre ellos, Sam poniéndose al día con Rachel, Santana intentando averiguar cosas de cuando la actriz estaba en el instituto, Quinn pidiéndole que le dejara hacer un reportaje sobre él porque quería ganar puntos como nueva redactora y mientras las cervezas no paraban de llegar a la mesa.

Cuando creyeron estar suficiente afectados por las cervezas que se habían tomado, Santana tuvo la genial idea de irse a una discoteca a bailar, la latina y Sam estaban pletóricos, a Rachel no le terminaba de convencer la idea y a Quinn le daba igual, solo quería saber porque la morena llevaba actuando raro con ella todo el día. Primero había sido el negarse a que la recogiera, más tarde le esquivó el beso y mientras estaban en el bar casi no habían hablado, es más podía jurar que ni la había mirado, esperaba que en la discoteca se relajara y hablara con ella.

Pagaron la cuenta de la bebida y se marcharon, a la salida un par de chicas pararon a Sam para hacerse unas fotos con él, el chico ya se había convertido en alguien muy conocido en el mundo del cine. Decidieron ir caminando a la discoteca elegida por Santana, un supuesto local de moda con mucho espacio para bailar y disfrutar, Quinn intentó conseguir un minuto con Rachel mientras caminaban pero no lo consiguió y decidió esperar un poco.

A la llegada a la discoteca iban a hacerles pagar una entrada, pero el portero, al reconocer a Rachel y a Sam como dos personas famosas les dejó entrar sin ningún problema, es más les garantizó que podían acceder a la zona VIP si lo deseaban. Aprovecharon aquella ventaja para beberse un par de copas y chupitos gratis invitados por los camareros del club. El alcohol hacía efecto y la razón empezaba a inhibirse, bailaban los cuatro amigablemente, pero Santana aprovechó un momento de confusión y se llevó a Sam a la barra ya que Quinn le había pedido un minuto con Rachel.

La morena ni se enteró de que estaban solas hasta que la rubia aprovechó el ritmo de la canción para agarrarla de la cintura y pegarla a su cuerpo, esta vez no se le iba a escapar, iban a hablar o lo que fuera allí mismo. Al principio Rachel siguió el ritmo que marcaba Quinn moviendo con su cuerpo pegado a ella, se estaba dejando llevar y era producto del alcohol, en un momento de cordura se separó de ella poco a poco, pudo verla mirándola a los ojos fijamente, conocía aquella mirada de la rubia, la deseaba mucho en aquel momento y nada iba a pararle los pies pero cuando Quinn se aceró a la cara de Rachel, la chica volvió a hacer un rápido movimiento para terminar diciendo al oído de la rubia que debía ir al baño.

Aquello fue la gota que colmó el vaso para Quinn, ya la había rechazado demasiadas veces en un día, por lo que decidió seguirla al baño, donde la arrinconó para hablar con ella.

-Rachel- dijo provocando que la morena se asustara al girarse, no se la esperaba allí- ¿Qué ocurre?- iba a ser directa, no tenía ganas de rodeos.

-¿De qué hablas? Está todo genial- respondió la morena haciendo uso de sus dotes como actriz, como si no pasara nada.

-Y yo soy morena- dijo irónicamente la rubia que no tenía ganas de aguantar aquello- ¿Se puede saber que te he hecho?

-No has hecho nada Quinn- contestó más relajada y se acercó para acariciar a Quinn, sabía que debía calmar a la rubia.

-¿Entonces por qué estás así de…. distante?- fue la palabra que decidió utilizar en lugar de rara, seria, sin hablarme…

-No estoy distante Quinn- negó la morena que sabía que aquella explicación no era suficiente- estamos con más gente- se dio cuenta de que iba delatarse por lo que siguió hablando- Sam, Santana, ya sabes.

-¿Y eso es motivo para ignorarme o esquivarme cuando iba a darte un beso? Dos veces- dijo Quinn dolida claramente por aquello.

-Estás exagerando Quinn, no ha sido queriendo- se acercó a ella y la besó dulcemente, llevaba toda la noche queriendo hacerlo, no podía negarlo, le costaba resistirse a la rubia-Volvamos a bailar con los chicos.

Rachel agarró la mano de Quinn por primera vez en toda la noche para arrastrarla a la pista de baile de nuevo, la rubia no se había quedado muy convencida por aquella conversación pero decidió que no era el momento, Rachel no estaba dispuesta a hablarlo. Desde ese momento la actriz se había relajado más y estuvo bailando con Quinn más que antes, manteniendo siempre las distancias pero permitiendo algunos roces y caricias compartidas con ella. Con aquella actitud Rachel consiguió su objetivo, Quinn volvía a sonreir y estar tranquila junto a ella.

Tras varios bailes más decidieron que era hora de marcharse, había sido una noche divertida pero era tarde y ya no podían beber o reír más de lo que lo habían hecho. Cogieron sus abrigos y se dispusieron a salir, pero para su sorpresa al atravesar la puerta de salida se vieron iluminados por varias cámaras de fotos, al parecer el dueño del club se había enterado de la presencia de Rachel y Sam allí y había aprovechado para conseguir algo de publicidad a su favor y había llamado a la prensa.

Rachel maldijo toda aquella situación cuando supo lo que estaba ocurriendo, caminó deprisa por la acera para evitar cuanto pudo aquellas luces, Quinn que la vio como se adelantaba decidió alcanzarla y siguiendo a la rubia iban Sam y Santana. Cuando por fin Quinn agarró a Rachel del brazo para frenarla pudo ver la cara de la morena, estaba seria, preocupada, por lo que sugirió que a pesar de la cercanía de los apartamentos cogieran un taxi y evitar toda aquella situación. Primero dejaron a Sam en su hotel, el chico le dejó su número de teléfono a Rachel para que le llamara y despedirse antes de marcharse de regreso a LA.

-¿Tu apartamento o el mío?- le preguntó Quinn insegura a Rachel, había pasado los últimos días en el suyo y no sabía si la morena querría dormir esa noche en su apartamento.

-Me da igual- respondió Rachel sin prestar atención.

En ese momento algo se activó en el cerebro de Quinn, los fotógrafos, Rachel estaba así por ellos, no le gustaban, no le gustaba la prensa ni que hablaran de su vida y el verlos allí su actitud se había vuelto seria y preocupada. Indicó a Santana que se quedarían en el apartamento de Rachel, quería que la morena se sintiera cómoda y nada mejor que su casa. Entraron en silencio al apartamento donde Rachel se dirigió a su habitación para ponerse el pijama y meterse en la cama, Quinn la había seguido sin decir nada.

-Rach… ¿Estás bien?- preguntó al tumbarse junto a ella.

-Si Quinn, pero estoy cansada, necesito dormir- fue la respuesta de Rachel que ni siquiera miró a la rubia- hasta mañana.

Quinn se quedó callada, quería hablar con Rachel, tenía demasiadas dudas que volvían de nuevo a ella después de aquella noche, ¿por qué había afectado tanto unos estúpidos fotógrafos? ¿Por qué la había rechazado de esa forma casi toda la noche? ¿Le pasaba algo o… era por estar en público?

A pesar de sus grandes ganas de hablar sabía que no iba a conseguir nada esa noche y lo único que pudo hacer fue abrazar a Rachel antes de dormir que estaba de espaldas a ella. La morena que seguía despierta se sintió culpable al sentir aquel abrazo, Quinn no tenía ninguna culpa de lo que ocurría, era su culpa, de sus miedos y debía ser capaz de contárselo de una vez, terminó derramando una lágrima en silencio.


Aquí estoy de nuevo! Estoy muy liada =( pero os prometo que seguiré el ritmo de mínimo una actualización a la semana! Dejen sus reviews y como les gustaría que continuara la historia :)

Un saludo! Gracias por todo