CAPÍTULO 20
REGRESO A PONYVILLE

El tren del Imperio de Cristal con destino a Equestria recorría las montañas del Imperio. En su interior se encontraban un joven dragón y cuatro ponis, tres yeguas y un semental. Por un lado había una pareja de yeguas unicornios que se bajarían en Ponyville junto con el dragoncito en tanto que los otros dos equinos seguirían viaje hasta Canterlot. El semental hubiese querido que su hijo les acompañará a casa pero este último decidió permanecer en el Imperio junto a su esposa, aunque a cambio les prometió visitarles dentro de poco en la capital de Equestria, en donde de todos modos debía presentarse dentro de unos días para reclamar su antiguo título como jefe de la guardia. El macho era observado por una unicornio de pelo morado y blanco la cual no paraba de darle vueltas a todos los acontecimientos que durante los últimos días habían vivido todos en el Imperio.

«Por un lado lamento que Shining no nos acompañará pero en parte me alegro. Él y su esposa merecen un tiempo a solas» pensó Twilight Velvet.

HACE UNA HORA.
Trixie, Twilight, sus padres y Spike se encontraban en la estación del Imperio de Cristal para partir de regreso a Equestria. Celestia se había ido dos días antes en su carruaje real, el día anterior a la vuelta de ésta última ella y Cadence habían hecho unas declaraciones conjuntas a los cristalinos desmintiendo ciertos rumores falsos en contra de la alicornio blanca. Cadence ofreció un carruaje a su familia, lo suficientemente espacioso para todos pero ellos prefirieron el tren, por lo que Shining y su esposa acudieron a la estación a despedirles.

En serio, podéis volver en carruaje que es más rápido.

Ya hemos molestado bastante—respondió Velvet a su nuera.

¿Qué? No. La familia esta para ayudarse mutuamente.

Además aquí la única que ha sido una carga y molestia soy yo—mencionó desanimada una unicornio azulada.

No digas eso, Trixie—le respondió otra unicornio morada.

En ese momento sonó el altavoz de la estación.

PASAJEROS AL TREN, PASAJEROS AL TREN. SUBAN AL TREN POR FAVOR.

Bueno… es hora—Twilight abrazó primero a su hermano y a Cadence—Gracias, muchas gracias.

No fue nada, cariño—respondió la alicornio rosa.

Ha sido un placer poder ayudarte, hermanita.

Los señores Sparkle y Spike igualmente se abrazaron a los príncipes de cristal. Trixie solamente permaneció quieta mirándoles y manteniendo un mínimo de distancia con el grupo, pero para su sorpresa Cadence se aproximó a ella y la abrazó.

Esfuérzate en Ponyville, Trixie.

Lo haré, princesa. Trataré de reconciliarme con sus habitantes.

Ese es el espíritu.

Shining imitó a su esposa y abrazó a su posible cuñada aunque sin demasiada emoción ni calidez.

DE VUELTA AL PRESENTE
Una unicornio azulada se encontraba sentada mirando cabizbaja por la ventana. Ella pensaba que Celestia y todos los demás fueron demasiado magnánimos con ella. La chica había cometido un secuestro más una invasión y tiranía de todo un pueblo ¿Y ni siguiera la encarcelaban?

«Debí negarme a esto y pedir ir a la cárcel. De todos modos voy de camino a una prisión, una magnifica pero que sigue siendo una prisión. Los aldeanos de Ponyville no me perdonaran y no les culpó. Twilight seguirá defendiéndome y por tanto seguiré siendo una carga para ella y una mantenida»

—¿En qué piensas, Trixie?—se interesó la yegua morada.

—En que… no… No creo que me perdonen.

—Verás cómo sí. Puede que al principio les cueste pero al final lo harán.

Mientras la yegua de pelo morado y blanco conversaba con el semental.

—¿Nervioso, querido?

—¿Tú no? Después de todo lo que ha pasado…

—Pero todo se está arreglando.

—…

—… No pongas esa cara de ajo, querido. Hablemos de algo alegre. ¿Recuerdas la que se organizó en la estación del tren cuando todos vieron a Cadence y Shining?

—Ah sí. Ja, ja, ja, ja. La gente es muy exagerada.

HACE DOS HORAS
El grupo compuesto por los señores Sparkle, su hija, Spike y Trixie llegaron a la estación del Imperio de Cristal. Cadence y Shining acudieron a despedirles, cuando los cristalinos vieron a sus príncipes allí se montó un escándalo. Unos se inclinaban, otros les saludaban y les pedían una foto, un autógrafo o ambas cosas. La prensa se acercó a ellos.

Altezas ¿Se marchan ustedes del imperio de cristal?

¿Adónde se dirigen?

¿Quién asumirá la regencia del Imperio de cristal durante su ausencia?

Cadence dando un suspiro tuvo que responder a todas las preguntas y explicarse ante las masas para tranquilizarlas. Igualmente ambos príncipes tuvieron que atender al público firmando algunos autógrafos y haciéndose algunas fotos hasta que la guardia de la estación se unió a Shining para despejar al público y que dejasen tranquilos a los príncipes.

«Ni siguiera puedo despedirme tranquilamente de mi familia. A veces preferiría no ser princesa» pensó Cadence para sus adentros.

DE VUELTA AL PRESENTE
Ambos esposos estaban riéndose de la qué se organizó en la estación. En su momento fue desagradable pero el paso del tiempo lo convertía en una anécdota divertida.


EN CANTERLOT
Celestia se encontraba en uno de los salones en compañía de Luna. Ahora que supuestamente todo se había arreglado con la familia Sparkle ambas hermanas intentaban relajarse y descansar un poco. Aunque para una princesa descansar era difícil porque casi siempre surgía algo que requiriese de su presencia y atención.

—¿Qué pasará ahora con Trixie, Cely?

—Convocaré a un tribunal de Canterlot.

—¿Y su abogado?

—Si ella no logra contratar ninguno se le asignará uno de oficio.

—Entonces ¿Todo se ha solucionado?

—No del todo, Luna. Twilight aun está un poco resentida conmigo y no estoy segura de que al final funcione su relación con Trixie. Por ahora se han calmado las cosas pero… temo que a la larga vuelva haber dificultades.

—Cambiando de tema. Me alegra que Dark Mist vuelva a trabajar para nosotras.

—Sí. No esperaba que al volver os encontraría a los dos reunidos, hermanita.

—Simplemente él y yo hablamos mientras estabas fuera. Le dije que le necesitábamos.

—En fin… Me alegra que regresara. Aunque me sorprende que aceptase después de cómo le traté. Hiciste bien en ayudarle.

DOS DÍAS ANTES
Celestia se encontraba en su carruaje real de camino a Canterlot, faltaba poco para llegar e incluso se podían ver las montañas. Uno de los pegasos que guiaban el carruaje se dirigió a la princesa.

Majestad, vamos a descender.

Conforme, soldado.

El carruaje aterrizó en los jardines del palacio puesto que los pilotos no querían llamar la atención aterrizando en la ciudad. Nada más bajar Celestia hizo brillar su cuerno y ayudó a sus soldados a soltarse del carruaje.

Gracias a todos ustedes. Sé que han sido unos viajes duros y les he pedido mucho. Vayan a descansar. Iré a ver a mi hermana.

Sí, majestad.

Uno de los soldados acompañó a la alicornio al interior del palacio y el resto se retiró.

Es posible que la princesa Luna este en el salón del trono.

Celestia asintió sin decir nada.

Luna realmente se encontraba en el salón del trono. Celestia iba a llamar a la puerta cuando ésta se abrió y salieron varios ponis de ella, ellos se inclinaron a ver a la alicornio blanca quien les reconoció, eran algunos de sus ministros, estos intercambiaron algunas palabras con la monarca del sol pero ella respondió que les vería otro día porque en ese momento tenía asuntos importantes que tratar con su hermana. Seguidamente la princesa del día entró en el salón del trono donde se encontró a Luna reunida con otro poni, este último era un un bat-pony. El visitante tenía el pelaje grisáceo, melena y cola negras, ojos marrón claro, casi llegando a un color como medio miel acaramelado. Su cutie mark es un cerebro con engranajes. Respondía por Dark Mist. Luna corrió a su hermana y la abrazó mientras que el semental solamente se quedó mirando fijamente a ambas yeguas.

Bienvenida, majestad. Creo… que debo marcharme.

El bat-pony comenzó a caminar hacia la puerta.

Espérese por favor.

¿Sí, su majestad?—respondió el aludido a Celestia pero sin mirarla.

El bat-pony estaba parado frente a la puerta.

Lo siento, Dark Mist. Me equivoqué con usted y lo lamento. Tenía razón y si hubiese escuchado sus consejos a tiempo me habría ahorrado muchos problemas.

No tiene por qué disculparse, majestad. Usted es la princesa regente y eso implica tomar decisiones e imponerlas en caso necesario—respondió el semental girándose para mirar a Celestia.

—… Aun así siento lo que paso entre nosotros. Quiero que vuelva a ser mi consejero.

El aludido dirigió una breve mirada a Luna quien asintió sonriendo pero la otra alicornio no pareció darse cuenta de este gesto, quizás porque su hermanita estaba a su espalda en tanto que al semental lo tenía de frente.

Será un honor regresar a vuestro lado.

—… ¿Cómo? ¿Así sin más?

«Mmm. Tiene razón. Debería pedir algo»

Quiero un aumento del 15% con respecto a mi salario anterior. Y los días que he estado despedido no constaran como tales sino que figuraran como baja por asuntos propios.

Muy hábil. Eso le favorece a la hora de tu jubilación al no haber interrupción de tu vida laboral.

Así es. ¿Acepta?

Mmm. De acuerdo. Creo que te debo una asique por esta vez acepto.

Gracias, majestad. Con el permiso de ambas me retiró—respondió el semental marchándose al tiempo que Celestia soltaba un suspiro.

DE VUELTA AL PRESENTE
—No esperaba que aceptases sus condiciones, Cely.

—Él le echó morro al asunto. Sabía que quería que regresase y me pillo en un momento en que estaba un poco sensible y fácil de convencer. En fin… no es para tanto porque puedo permitirme sus condiciones sin problemas. Aunque… me sorprendió encontrármelo contigo en la sala del trono. Te estuvo ayudando en mi ausencia ¿Verdad?

—Así es. Solicité su consejo.


EN OTRO LUGAR
El tren se detuvo en la estación de Ponyville donde se bajaron Trixie, Spike y Twilight, los padres de esta última continuarían camino a Canterlot. Para sorpresa de ambas unicornios casi todas las manes las estaban esperando en la estación, salvo Pinkie Pie.

—¡Chicas!—Twilight abrazó a sus amigas—¿Qué hacéis aquí?

—Oh, querida. Todas recibimos una carta urgente de la princesa Cadence anunciándonos tu vuelta, nos dijo incluso el día y la hora prevista a la que llegaba tu tren.

—Entonces decidimos venir a recibirte, dulzura.

—Así es. Ya tenía yo ganas de verte de nuevo, cerebrito.

—Que bien que volviste, Twilight—mencionó suavemente Fluttershy.

—Esperad un momento, chicas. ¿Dónde está Pinkie?

—Dijo que se iba unos días fuera para visitar a su familia—explicó la poni granjera.

Spike saludó animadamente al grupo de yeguas. Trixie únicamente permanecía cerca de Twilight sin intervenir pero finalmente habló.

—Chicas… yo… Me esforzaré para compensar mis errores. Prometo que ya no usaré magia oscura ni embustes. Aunque admito que echaré de menos ser una feriante.

Todas se miraron entre ellas.

—Tal vez no tengas que renunciar al teatro, solooo… hazlo de forma responsable—respondió la pegaso amarilla ganándose las miradas de todos.

—Quizás Fluttershy tenga razón. Lo del teatro podemos ir viéndolo poco a poco. Ahora vamos a casa.

Las manes se encaminaron hacia el pueblo, el camino a Ponyville no se hizo difícil pero su entrada en la aldea sí. Muchos ponyvillenses miraban mal a Trixie y más de uno rumoreaba en contra de ella. La aludida no dijo nada, sentía que se merecía ese desprecio. Twilight se sentía cada vez más y más indignada.

«¿Cómo se atreven? Mi maestra me dijo poco antes de volver que había hablado con ellos, entonces ¿Por qué nos reciben así?

TRES DÍAS ANTES
Twilight se encontraba preparándose para marcharse a la estación cuando entró Celestia en su habitación del palacio de cristal. Ambas yeguas se saludaron aunque la unicornio lo hizo de forma inexpresiva.

Ah. ¿Sigues molesta conmigo, mi estudiante?

Sí, menos que antes pero sí.

Lo comprendo.

—…

Solo quería que supieses que hablé con los habitantes de Ponyville para desmentir ciertos rumores sobre ti.

¿Rumores?

¿No lo sabías? Bueno… quizás no. Ahora… estás en otro Estado… Se llegó rumorear que pretendías imponer tu propia monarquía independiente en el pueblo junto con Trixie.

¿Qué tipo de acusación absurda es esa? En primer lugar no se puede hacer eso legalmente y en segundo lugar ¿Por qué iba a hacer tal cosa?

Rumores que se inventa la gente pero no te preocupes. Ya me he encargado de tranquilizar a los aldeanos.

—… Gracias.

Ah. Twilight por favor no estés así conmigo. Me duele verte tan apagada.

¿Y cómo quiere que este? Usted ha sido una segunda madre para mí y cuándo le confesé mi condición sexual vos…

Lo sé—interrumpió Celestia haciendo un esfuerzo por contener las lágrimas—Tú también eres como una hija para mí, lamento no haber sido más empática contigo en su momento pero quiero que vuelvas a confiar en mí. Quiero que volvamos a tener la relación de antes, yo estoy dispuesta a ello ¿Y tú, Twilight?

—… Sí. Sí quiero

Celestia abrazó a su estudiante, ésta última tardó un poco en reaccionar pero acabo devolviendo el abrazo.

DE VUELTA AL PRESENTE
Poco a poco las manes se había ido dirigiendo a sus respectivas casas. Fluttershy se quedo en su árbol que estaba a la entrada del pueblo; Applejack al poco rato se fue a su granja; Dash se fue precipitamente para su casa asegurando que tenía algo que hacer; Rarity acompañó a Twilight y Trixie a la biblioteca, cuando estaban a punto de llegar un tomate volador fue lanzado por alguien hacía Trixie, Twilight la apartó recibiendo ella el tomatazo en su lugar y quedando con la cara teñida de rojo.

—¿Quién ha sido? ¡¿Quién ha lanzado eso?!—gritó molesta Rarity.

Las tres unicornios vieron a varios vecinos que les miraban molestos, especialmente a Trixie, cualquiera de ellos podía ser el autor del tomatazo pero nadie respondió. Las tres unicornios decidieron entrar en la biblioteca.

—¿Cómo se han atrevido?—se indigno Twilight yendo al baño para limpiarse, Trixie la miró cabizbaja pensando que era su culpa y Rarity entró con ella al aseo.

—Cariño, hay algo que no entiendo. Fuiste la única en darte cuenta de que ese tomate iba dirigido a Trixie, entonces ¿Por qué no lo levitaste directamente en vez de usarte a ti misma como escudo?

—… Pues porque…—Twilight se quedo en blanco y se llevo el casco a la cara—Maldita sea. Tienes razón. No caí en eso. ¿Por qué no levite el tomate o lo frené con cualquier hechizo.

«¡Maldita sea! Que tonta soy» pensó Twilight para si misma.


UNA HORA DESPUÉS
Los padres de Twilight llegaban a la estación de Canterlot, a ellos se les hizo largo el viaje de vuelta desde el Imperio de cristal y hasta su casa había por lo menos media hora de camino caminando. Al principio los dos pensaron en tomar un taxi pero entonces se dieron cuenta de que les quedaba poco dinero encima asique optaron por ir hasta su vivienda a casco. Al cabo de unos 35 minutos llegaron a su casa. Night entró primero y encendió la luz de la entrada.

—Prepararé algo de cena, querida. ¿Qué te gustaría?

—Algo ligero por favor.

—Entonces una ensalada. Si quieres aséate un poco mientras la preparo.

—Gracias, iré al baño.

Velvet se fue al baño a ducharse para quitarse el cansancio del viaje, mientras Night Light se lavaba los cascos en la pila de la cocina antes de ponerse a cocinar. Para cuando la yegua salió del baño su esposo había puesto la mesa y preparado una ensalada de lechuga, tomate, cebolla, pepino, pimiento verde y aceitunas negras; la cual servía de guarnición a unas espinacas tostadas al horno con bechamel.

—La cena está servida, señora—mencionó el semental haciendo una cómica reverencia a su esposa quien soltó una risita.

—Gracias, querido.

Ambos se sentaron y comenzaron a comer.

—Delicioso. Lástima que los chicos nunca heredaron tu habilidad en la cocina.

—Cierto, querida, salvo Spike. Él sí llegó a aprender a cocinar pero curiosamente Shining y Twilight nunca tuvieron ninguna habilidad para las artes culinarias.

«Ni yo tampoco. Los chicos heredaron mis nulas habilidades como cocinera» pensó con un poco de tristeza Velvet recordando que en casa siempre cocinaba su esposo, incluso cuando sus hijos eran pequeños. Algunas veces ella lo había intentado pero siempre quemada algo o se liaba con los ingredientes. Cuando Shining cumplió 11 años intentó hacerle un pastel para celebrarlo pero con tan mala suerte que en vez de azúcar uso mostaza picante y no se dio cuenta en su momento. Su hijo después de catarlo se puso malo de la tripa durante una tarde entera, al examinar el pastel fue cuando todos se dieron cuenta del error de la mostaza y ella desde entonces no volvió a hacer ningún dulce.

FIN DEL CAPÍTULO 20.


Hola, bronies y lectores.

Sé que este capítulo fue corto pero la técnica de discontinuidad narrativa aun es un poco difícil para mí. Esta técnica consiste en que la historia va alternando el presente con el pasado de forma constante, en este caso el pasado fue redactado en cursiva o letra itálica para distinguirlo del presente sin demasiadas dificultades. Mmm, no es probable que vuelva a usar esta técnica en los posteriores capítulos pero todo es posible, xd.

De momento ya vimos el regreso de Trixie al pueblo y como a los aldeanos no les gustó que regresase.

Pinkie se fue porque no quiero usarla durante un tiempo. En su momento la poni rosa volverá a aparecer pero no inmediatamente. Si Pinkie Pie estuviese en el pueblo sin duda les habría hecho a Twilight y Trixie una fiesta de bienvenida facilitando el perdón de esta última y no quería eso. Si Trixie es perdonada no ha de ser un perdón tan fácil, tiene que trabajárselo y es por eso que el elemento de la risa se mantendrá ocupada y al margen de momento.

Por fin sabemos de quién ha heredado Twilight sus dotes culinarias. Pobre Twilight Velvet, en serio que me entristecí por ella cuando escribí el final del capítulo.

A veces sucede que los diferentes tipos de comida pueden tener diferentes nombres en los distintos países de habla hispana. Si tienen alguna duda les aconsejo consultar el google-imágenes.

Eso es todo por ahora.

Un saludo.
Nos leemos.