Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo los tomo prestados para esta loca historia.


Sé que no tengo perdón; exactamente un mes de retraso; pero sucedieron varias cosas que hicieron que me tomara tiempo.

Estaba a punto de actualizar, solo me faltaba parte del capítulo y la corrección pero pasó que mi abuelo, una persona muy importante y sagrada para mi, falleció y no pude despedirme de él, aun sabiendo que se encontraba muy mal.

Me puse muy triste y deprimida; pero también debí avisar que todavía tomaría tiempo para escribir, les aseguro que cada día no paraba de abrir mi cuaderno o la laptop para ver si salía algo y podía escribirlo, pero nada.

Y con eso, agregar que pedí permiso en el trabajo para viajar ocho horas a otra ciudad e ir a dar el último adiós, y ahora estoy haciendo dobles turnos prácticamente para que no me descuenten los días que falté… ufff es agotador.

Mil disculpas; espero no vuelva a suceder de nuevo.

Sin más les dejo el capítulo.

¡Lo siento!


CAPITULO 18

La Amiguita


- ¡Ay Bells, en serio cuanto hubiera querido que te mudaras conmigo! - la castaña soltó una carcajada y botó todo el aire que estaba conteniendo escuchando aquella exclamación

- Irina, no empieces con eso de nuevo; solo estamos a dos horas y media de distancia -

- ¡pero eso es en avión! - levantó la voz, Bella tuvo que alejar el auricular de su oído - ¡para aquellas personas que somos pobres, nos queda veintiún horas en auto -

- ¡que más quieres, pasas por Las Vegas! - ambas rieron por esa extraña conversación que estaban teniendo - yo iría, en serio, pero tengo que encargarme de varias cosas por aquí -

- si, algo así Alice me comentó, ¿cómo van los eventos? ¿cómo están los perritos? -

- todo va bien, afortunadamente ya no hay sobrepoblación y la gente está tomando conciencia; hubo varios partos y los cachorros fueron adoptados, solo espero que al final de esta semana las madres sean esterilizadas y adoptadas -

- ¡oh, cariño! aquí, en Phoenix no es novedad que los perros caminen en las autopistas y ver a pequeños atados en el poste, con el inmenso calor que hace tenemos que salir a patrullar por algún rescate, y es peor cuando se juntan casos -

Bella suspiró y continuó su larga conversación con su mejor amiga.

Irina fue una de sus mejores amigas de la universidad, estudió con ella veterinaria pero no quiso ejercerla de la manera en como la castaña lo hacía, sino quería entrar a como dé lugar a ser parte de los rescatistas; así que, mitad del tiempo es doctora en la AHS de Arizona y el resto es rescatista. Sonrió recordando como unos chicos estaban maltratando a unos perros y ellos terminaron maltratados.

Recordó ese "¿dónde está mi piedra?" mirando a todos lados buscando alguna para lanzarla hacia los estúpidos que estaban haciendo chillar a un pobre perro.

Al final ellos terminaron con calzón chino y un golpe terrible en donde más les duele.

Es ahí cuando Bella aprendió a defenderse sola y golpear a todo aquel que tratara de sobrepasarse con ella.

- bueno Bells, te dejo, al parecer no me estás oyendo -

- ¡que! ¡no! ¡Irina, si te estoy oyendo, es solo que recordaba cuando me enseñaste a patear huevos! - una carcajada se oyó por toda la habitación haciendo que Mia y Wisky levantaran la cabeza asustados

- ¡esa fue buena! ¡a que sí! -

Ambas se despidieron con pesar entre risas, Irina tenía que descansar para continuar con su trabajo y Bella tenía que prepararse para su salida con Edward.

Miró la hora y se levantó del sillón; era sábado por la noche y día después de haber visto a Edward casi ahogarse con el anillo que su hermano puso en su postre.

Rió a carcajadas metiéndose a su habitación.

Literalmente Edward casi mata a Emmett cuando recuperó su color y toda la fuerza que había perdido al desesperarse por no poder respirar; primero lo miró mal durante toda la celebración, quiso quitarle el espumante y abrir el corcho en dirección de su cara para que le duela al menos algo.

Bella tuvo que frenarlo, de nuevo, a patadas.

Se miró en el espejo y sonrió al ver otra vez sus ojos brillantes y esas mejillas rojas; todo el mundo tenía razón cuando decía que el amor te hace ver más bonita.

El timbre sonó y respingó por el susto; se apresuró a la puerta y la abrió con una sonrisa enamorada quitándola casi al instante al darse cuenta que solo era su cuñado con un montón de cosas.

- ¿qué haces aquí? - preguntó nerviosa e irritada, Jasper la miró de pies a cabeza y asintió de manera sugerente

- ¡muy buena! - siguió mirándola de arriba a abajo, levantó las cejas y miró a la castaña con una sonrisa - ¿es mi imaginación o es que tienes más trasero que otros días? -

- ¡vete a la mierda Jasper! - chilló Bella completamente sonrojada - ¿para qué has venido? -

- Alice me mandó a traerte estos tuppers con comida - se encogió de hombros - ella me dijo que podía hacerte compañía ya que todos los sábados te quedas en casa - pero de nuevo la miro de pies a cabeza e hizo una mueca - ¡no me digas que hoy saldrás! -

- ¡eso a ti no te importa! -

- ¡claro que sí! ¡soy tu cuñado y necesito saber a dónde vas! -

- ¿porque Alice te botó de la casa? -

- ¿me estas cambiando de tema? -

- ¿es comida de la última recepción que hizo? -

- Bella - una voz de advertencia la hizo quedarse callada, miró detrás de Jasper y se dio cuenta que Edward vendría en cualquier momento; pensó que si él era inteligente, primero, no estacionaria su auto cerca si veía el auto de su cuñado, y segundo y lo más importante no se atrevería a tocar la puerta

- ¡qué cosa! - chilló nerviosa - ¡tengo que salir, tienes que irte! -

- ¿existe algo que quisieras decirme? - miró con desesperación el reloj de la pared y frunció su ceño más nerviosa que antes, faltaba pocos minutos para que apareciera y todo se fuera al diablo - te sigo notando nerviosa -

La castaña se dio cuenta de la posición que Jasper tenía, aquella ceja levantada y sus brazos cruzados, aquello era un imposición, ella tenía que decirle de una vez por todas lo que sucedía o él no se iría de ahí; pero no podía hacerlo, no quería hacerlo, quería al menos tener esa satisfacción de tener a Edward para ella sola, de tener una relación para ella misma, que se guardara por completo en su memoria y dijera; "esto lo pasamos solo nosotros dos, sin que nadie lo supiera".

Llegó la hora esperada, y conociendo a Edward como de puntual era, el timbre no sonó; suspirando con alivio sonrió imperceptiblemente calmándose a su paso; sacudió las manos y caminó un par de pasos.

- saldré con una amiga de la universidad; ayer me contactó y queremos ponernos al día -

- ¿quién? - preguntó el rubio aun enarcando sus cejas - si puedo saberlo claro -

- ¿y a ti que te importa? - preguntó con el ceño fruncido, Mía apareció de pronto y empezó a gruñir al rubio al notar el estado de su dueña - desaparece antes que le dé carta blanca a Mía para arrancarte lo que no te sobra -

Jasper abrió los ojos con sorpresa y bajó las manos ocultando todo su aparato reproductor; Bella rió a carcajadas y tuvo que jalar de la correa a Mía para evitar cualquier destripamiento en su departamento mientras éste salía apresuradamente del lugar.

Suspiró cansada y corrió a su cuarto por su celular; tenía cuatro llamadas pérdidas y dos mensajes; no dudo un minuto más y llamó de vuelta.

- ¡Bells! ¡te estuve llamando como loco! ¿pasó algo? - preguntó Edward con voz desesperada, Bella soltó una risita nerviosa y se sentó en el borde de su cama

- Jasper vino de sorpresa -

- ya lo estoy viendo salir, tuve que estacionarme en otra cuadra para que no me vea ¿ya puedo subir? -

Sacó su abrigo del armario y luego tomó su bolso con todas sus pertenencias esenciales; oyó la puerta y salió de la habitación enfundada en su abrigo de color turquesa.

Abrió la puerta y lo primero que vio fueron flores; un aroma no tan sutil y demasiado fuerte asaltó sus fosas nasales; esta vez eran jazmines de color morado; la castaña sonrió y quitó las flores de su mano, detrás del ramo vio a un cobrizo sonriente y los ojos chispeantes.

No se contuvo más y ambos se acercaron para besarse apasionadamente; Edward tanteó el terreno y cerró la puerta con su pie, Bella suspiró con alegría y soltó risitas furtivas cada vez que su novio trataba de morderle el labio.

Ambos se miraron con una sonrisa tonta y se dieron un pequeño beso en los labios.

- hola - dijeron al mismo tiempo, soltaron carcajadas y avanzaron a los sillones para sentarse

- hola gordita - Bella lo miró mal y meneó la cabeza con una sonrisa

- hola gordito - volvieron a besarse; esta vez, Edward metió la mano debajo de su blusa y acarició la tersa piel de su novia, ésta tiritó de frio y se alejó de él con una sonrisa tapándose el abdomen - no es que no quiera, respetemos el mes - frustrado se alejó de ella y botó todo el aire

- maldito mes - susurró tapándose la cara - no voy a aguantar Bella - la castaña miró mal a Edward y este sonrió a medias - ¿estaba bromeando? -

- más te vale Edward -

- bien, bien, ¿que vino a hacer Jasper? -

- solo me trajo comida - se encogió de hombros y abrazó a Edward por la cintura recostando su cabeza en su pecho

- ¿o sea que ya no iremos a cenar? - Bella miró a Edward desde su sitio y sonrió encogiéndose de hombros de nuevo

- ¿eso quieres? -

- lo único que quiero es pasar tiempo contigo -

Ambos se quedaron desparramados en el sofá, escuchando la respiración de otro, Bella sonrió jugando con un botón de la camisa de su novio y Edward mantenía los ojos cerrados aspirando ese aroma frutal y cítrico que hoy tenía la castaña.

Para Edward cada día su aroma era diferente, quien sabe y cuantos perfumes tendría, pero amaba ese aroma que ella desprendía.

Bella se levantó de su sitio y sonrió dirigiéndose a la mesa de la sala, cogió los tuppers y los llevó a la cocina; los metió al microondas y esperó pacientemente a que estos calentaran; mientras, puso el calentador en la hornilla y preparó todo para preparar una infusión.

¡Infusión! ¿Quién diría que ambos tenían ese extraño gusto por tomar infusiones y disfrutar de la bebida caliente?

Sonrió levantándose en puntillas para alcanzar los filtrantes que necesitaba; casi al instante notó que otra mano los alcanzó por ella; bajó la mano y sintió el pecho firme de su novio, y cuan pegado a ella estaba.

¡Solo estaba pensando en filtrantes! - chilló su mente, y ahora él la tenía acorralada en la cocina, a punto de quemarse porque la tensión sexual que había en el ambiente era muy notoria.

- ¿vas a querer tomar té? - preguntó en una octava más alta, Edward rió en silencio haciendo que su pecho vibrara y mandara espasmos a todo el sistema nervioso central de Bella; tragó en seco

- ¿tú que es lo que quieres? - preguntó en su oído de manera sensual, besando el lóbulo de su oreja, pasando un dedo por su cuello, haciendo que ella se estremeciera por completo

- yo quiero tomar té y tú - volvió a hablar en otra octava más alta, Edward sabía que la estaba torturando y la estaba desesperando, pero quería jugar sucio, ya no aguantaba estar más de manitos sudadas con ella; quería tenerla para él, quería estar con ella en todos los sentidos

- yo quiero comer...te - se retiró rápidamente , tropezando con los pies del cobrizo; trató de disimular la respiración errática que tenía y miró a Edward con los ojos entrecerrados, éste solo tenía una sonrisa inocente en el rostro - yo solo digo la verdad - agregó levantando las manos regresando al salón

Bella tuvo que tragarse todo lo que estaba a punto de salir de su boca, y dudaba seriamente que fuera arcoíris o unicornios alabando a su novio; estaba segura que sapos, serpientes y muchos cocodrilos saldrían de ella solo para insultarlo.

Mojó su rostro y se calmó al instante, no dejaría que eso la perturbara, aunque haya quedado excitada y con ganas de querer tener sexo en la cocina.

¡Quién iba a creer que una nueva fantasía fuera agregada a mi lista! pensó con sarcasmo.

Sacó los tuppers del microondas y los colocó en platos; pensó que quizás era buena idea hacerlos calentar más y voltearlos accidentalmente encima de sus pantalones para que así no volviera a insinuarse; pero luego pensó que quedaría marcado de por vida y no quería eso.

Mía apareció de pronto trotando en la cocina, Wisky al parecer estaba arrastrando su plato para pedir comida; ella sonrió y dejó de lado la comida de su novio y la de ella; abrió los cajones y les sirvió esta vez un aperitivo especial; estaba feliz y quería olvidarse de aquello que sintió hace unos segundos.

- ¿amor? - preguntó el cobrizo a lo lejos, la castaña rodó los ojos, no hizo caso y se dedicó a acariciar a sus perros, escuchó pasos y acarició con más ganas a Wisky - ¿Bella? -

- que - contestó, Edward frunció su ceño al ver que todo el cabello le cubría el rostro, solo podía deducir por su voz que estaba molesta

- cariño, por favor, no te molestes -

- no estoy molesta -

- pero si tu voz lo dice todo... - la castaña sonreía con malicia, todavía ocultando su rostro; tuvo que dejar de sonreír y correr su cabello para que el la viera.

Volteó intempestivamente y levantó su mano; el cobrizo la ayudó a levantarse, pero no se dio cuenta de las segundas intenciones de su novia y tarde fue su reacción cuando notó que una mano poco a poco bajaba por su pecho; el solo abrió los ojos como platos y una sonrisa estúpida se formó en su rostro.

¡Hoy iba a campeonar!

- ¿te gusta? - preguntó con una sonrisa mortal

- ¡sí!... ¡ah! - exclamó con la voz entrecortada y adolorida al notar como es que su pantalón era tirado hacia arriba; ver a la castaña con una sonrisa de suficiencia y una mueca desdeñosa

- a mí no, así que ahórrate ese jueguito del te miro, te toco y al fin te follo, que no caeré -

Edward miró a Bella retirarse de la cocina con todos los platos en una bandeja y una sonrisa de yo no fui en el rostro. Realmente quiso ahorcarla pero el sabía que tenía que darle tiempo.

¿Tiempo?

¡Tiempo sus calzones!

No iba a soportarlo pero tenía que hacerlo, solo porque el estar con Bella era toda una dicha y una tortura, propiamente dicha.

Llegó el lunes y Edward fue a trabajar como acostumbraba, dejando a sus perros encerrados, Pocho lloró de tristeza al verlo marchar y Aslan empezó a rascar la puerta para que le hiciera caso.

Fue hacia la oficina y se encontró con que tenía que ir a una conferencia de prensa, rodó los ojos y alistó sus cosas, Félix a su lado lo miraba con desdén.

¡Tremendo traidor sentado al lado de su cubículo!

Felizmente Bella se había encargado de él; quizás mas adelante podría utilizar a su novia para vengar a todos sus enemigos.

Con ese pensamiento salió del edificio.

Subió a su auto y de nuevo vió aquel abrigo de su novia que todavía no podía ser devuelto; el sábado haba sido exiliado del departamento de su novia, y todo por culpa de aquellos perros. Después de haber sido dejado con los crespos hechos se fue a la sala a comer con Bella y lo hicieron hasta que de un momento a otro apareció Wisky dándole cabezazos en el pie; quiso botarlo pero lo dejó pasar.

Animadamente continuaron degustando la comida vegetariana que Alice mando a preparar para una importante reunión de negocios, entre risas, chistes y recordándole a Bella que tenían que engordar juntos.

Cuando terminaron se sentaron juntos en el sillón y se recostaron el uno con el otro, pero esta vez fue Mía la que apareció mirando fijamente al cobrizo.

Y es ahí cuando de la nada la golden trató a como dé lugar de hacerse un espacio entre ellos, al final quedando sentada apoyada en Bella.

Wisky subió como sea y se apoyó en el regazo de su dueña; Edward bufó todo lo que pudo y Bella se dedicó a acariciar a sus perros.

¡Yo quería esas caricias! pensó estacionando el auto fuera del local donde tenía que grabar la conferencia.

Tiró con fuerza la puerta de su auto y volvió a recordar su expulsión; botó a Mía de manera sutil y ésta cayó estrepitosamente golpeándose la cabeza; se ganó un gruñido por parte de Wisky; ahí Bella entendió que no fue accidental sino a propósito.

- todo por esos perros - susurró acercándose a recepción; la secretaria lo miró interrogante y él sonrió - ¿la conferencia del secretario de comercio exterior? -

- quinto piso, tome el ascensor -

No hizo caso a la mujer que iba mirándolo de pies a cabeza como si fuera un lobo hambriento; suspiró cansado, detestaba estar en conferencias de estado pero era su trabajo.

El cobrizo salió bufando de aquella reunión con todos los datos necesarios para colocarlo en la prensa, subió de nuevo a su auto y suspiró frotándose el rostro, ya casi acababa el día y necesitaba un vaso de Wisky.

Manejó a toda velocidad hacia su trabajo y dejó todo listo para que al día siguiente saliera en la versión matutina todos los acuerdos a los que se llegaron entre el condado de Bellevue y Mercer Island.

Mirando el reloj de la pared observó que era buena hora para recoger a Bella.

Sonrió de manera socarrona y masajeó sus sienes, solo tenía que esperar veinte minutos más; vio a Félix levantarse y caminar donde Carmen entregándole su trabajo; así que él no desaprovechó la oportunidad y como venganza movió la silla cuando Félix estuvo a punto de sentarse.

Un estruendo se escuchó por toda la oficina, el señor Vulturi salió a ver qué pasaba y sonrió al ver al mastodonte en el piso.

Riéndose a carcajadas salió de la oficina.

- ¿Amorcito? - preguntó llevándose el teléfono al oído ya que repiqueteaba sin cesar - ¿aló? -

- gordo, gordo, no vengas a recogerme, tengo una intervención de emergencia -

- pero... -

- gordito lo siento pero creo que va a demorar, te llamo más tarde ¿sí? -

Tres horas más tarde y siendo casi las once de la noche, Edward se quedó dormido con el celular en la mano en uno de los sillones de su departamento; afortunadamente tenia calefacción o si no se moriría de hipotermia por el frio de toda la ciudad.

De pronto escuchó un ladrido, pisadas, dos ladridos, gruñidos, chillidos y una sacudida.

- ¡Edward! - abrió los ojos y se encontró con el rostro de su amada a escasos metros

- éste es el mejor sueño que he tenido - murmuró con una sonrisa en los labios; quiso alcanzar la mejilla pero sonó un manotazo y un quejido - ¿eres real? - vio a la castaña rodar los ojos

- no, soy de papel y me puedo arrugar -

- aaaaahhhhh... - Bella no hizo otro movimiento, Edward se quedó mirándola por otro rato más, esta vez sin alzar la mano ni tratando de tocarla; ella no hizo más que reír a carcajadas, y el cobrizo se dio cuenta que realmente estaba ahí, con él.

Trató de cogerla de la cintura pero ella hábilmente se escapó

- ¡no -oh! -

- ¡por favor, gorda! ¡ven a dormir conmigo! -

- ¡estas congelado! -

- ¡por favor! -

- primero me tienes que ayudar... - no dijo más, tiró de él, lo arrastró a su habitación, hizo que se sentara en el borde de la cama y rebuscó por todo su armario un suéter bastante grueso, se lo puso tratando de no tocarlo demasiado ya que tenía el torso descubierto y aquellos músculos tonificados la estaban distrayendo; agradeció mentalmente que llevara puestos pantalones de chándal porque, sino no se hacía responsable de daños y perjuicios.

El cobrizo se dio cuenta que ya estaba subiendo al auto de la castaña, arrugó su frente preocupado por cualquier locura en la que le estaba metiendo, pero se quedó callado al aspirar el aroma del auto de la castaña.

- ¿qué vamos a hacer? - preguntó una vez Bella arrancó el auto dando unas vueltas bruscas

- vamos a robar a un perro - se despabiló por completo sentados recto en el asiento

- ¿acaso he escuchado mal? -

- vamos a robar un perro - repitió Bella bufando

- ¿cómo? ¿dónde? ¿porque? -

- tu solo estarás de vigía, yo haré todo -

- ¡ah! ¡olvidaba que tenías experiencia! - la castaña achicó los ojos y lo miró de reojo

- ¿estás tratando de decir algo? -

- ¿no? -

- ¡Edward! -

- ¡es solo que haces mal en hacerlo! -

- y yo no soporto ver sufrir a un animal - ambos quedaron callados y suspiraron al mismo tiempo

- soy un perro y estoy sufriendo porque no puedo verte -

La castaña sonrió relajando sus hombros, soltó una carcajada y exhaló todo el aire que tenía.

- Edward, me estás viendo ahora - él solo sacudió la cabeza

- los perros no vemos de noche -

No pudo contenerse y soltó otra carcajada aún más fuerte, Edward esta vez la acompañó con las risas; Bella meneó la cabeza mirando de reojo a su novio y suspiró calmándose en el acto cuando vio que se acercaban a su destino.

- me das miedo cuando miras así - dijo de pronto Edward mirándola fijamente

- ¿no que los perros no veían en la noche? -

- ¡ay, ya deja el chiste! ¿realmente nos meteremos a robar a un perro? - preguntó esta vez preocupado

- si, recibí una llamada, vine por la tarde un rato y observé que lo tienen en mal estado, pregunté por qué no lo llevaban a la veterinaria y parece que no les importa -

- Bella, parece, no te aseguraste si no les importa -

- ¡al diablo con eso! ¡mientras yo esté viva, hare lo posible para rescatar perros, así me robe alguno! -

Bajó de la camioneta eufórica y llena de determinación; Edward la siguió muy de cerca al darse cuenta que se trataba de una zona residencial; corrió a escondidas y miró hacia los postes de luz, no había cámaras cerca, respiró con tranquilidad; así evitarían cualquier encarcelamiento en el futuro. Miró a su novia trepar el cerco enrejado de una casa de dos pisos, y él realmente se quedó pasmado cuando en la oscuridad sacó un perro entre brazos, algo grande; vio a su novia sonreír al mirarlo y lo levantó animándolo a que se acercara para ayudarla.

Como pudieron bajaron el perro, al parecer tenia algunas heridas en la columna, incluyendo las descamaciones que estaba sufriendo el pobre animal.

Casi de inmediato las luces se encendieron, ambos se miraron sorprendidos y tuvieron que moverse rápido; dejaron al cachorro en la camioneta y se escondieron agachándose detrás de la camioneta.

- ¿todavía están con la luz prendida? - Edward miró por una de las esquinas y asintió al ver que había movimiento en la casa

- se han levantado tenemos que irnos, pero ya - Bella asintió temerosa y respiró hondo, Edward cogió de su brazo y la hizo sentarse de nuevo al verla parada

- ¿no dices que tenemos que irnos? - susurró Bella molesta

- ¡tenemos que ser cuidadosos! - contestó con el ceño fruncido

- ¿y ahora que vamos a hacer? - una voz casi llorosa salió de los labios de la castaña, su pecho subía y bajaba cada vez que trataba de calmarse, el cobrizo tuvo que apretarse el puente de su nariz, todavía molesto

- tenemos que empujar el carro -

- ¡¿qué?! - casi gritó Bella pero una mano tapó su boca y Edward le indicó que guardar silencio

- ¡tienes que empujar el auto, yo iré adelante! -

- ¡no! ¡no puedo! ¡es una camioneta Edward! -

- ¡está bien, está bien, yo la empujaré! - respondió frustrado - tienes que abrir la puerta y manipular el volante cuando estemos a cuatro casas -

- bien -

Edward empezó a empujar la camioneta con fuerza pero no pudo en su primer intento, quería ponerse a llorar porque realmente era de esas camionetas algo antiguas de las cuales una que otra parte del auto era de metal pesado y eso era lo que lo tenía sufriendo; le dijo a la castaña que ayudara y ambos empujaron el auto, cayeron de rodillas cuando empezó a moverse, Bella tuvo que irse adelante y Edward siguió empujándolo durante varios metros más.

- ¡vamos Edward! ¡tú puedes! -

- ¡es fácil decirlo desde donde estás! – respondió con la voz entrecortada y sudando frío

- ¡con esos músculos que manejas y el cuerpo tan tonificado que tienes! ¡tú puedes gordo! ¡que se note esas sesiones de gimnasio! -

- ¡ni siquiera voy al gimnasio, además tú me has dicho que estoy gordo! -

- ¡claro, cuando te conviene eres gordo! -

Después de una agotadora corrida empujando el carro, Edward pudo al fin subirse a la camioneta, miró a Bella con el rostro fruncido y una mueca furiosa.

Eras pasadas las tres de la mañana, tenía que madrugar y encima había hecho un esfuerzo físico bastante agotador.

¿quién lo despertaba ahora que iría a su departamento?

- ¿gorda, sacaste las llaves de mi casa no? - Bella miró a su novio de reojo y se removió nerviosa en su sitio

- no soy gorda - respondió automáticamente mirando el espejo retrovisor, se dio cuenta que ya casi llegaban a Fremont

- por favor, no cambies de tema, dime que tienes mis llaves -

- se supone que tienes unas de repuesto - exclamó estacionándose en el edificio del cobrizo - llegamos, nos vemos más tarde - pero Bella solo vio a un Edward frotarse el rostro con impaciencia y oyéndolo decir una sarta de incoherencias ahogadas por sus manos

- si no fueras mi novia simplemente te delataría y hasta te estrangularía para convertirte en llave -

- pero Edward eso es imposible - la castaña quiso reírse de su broma pero Edward la calló con una mirada - lo siento gordito en serio, se me olvidó, pero es que se supone que tienes que tener una de respuesta ya sea con el portero o en algún lugar -

- la tiene Emmett, y conociéndolo no me la dará con tal de pasar un día fuera -

- yo te ayudo a pedirla - el cobrizo vio a su novia hacer puño y un gesto desafiante, pero el meneó la cabeza

- es inútil - de pronto sonrió en la oscuridad absoluta - tendrás que llevarme a tu casa y pedir a Emmett que me traiga en la mañana la llave -

- ¡que! ¡no! ¡no vas a dormir en mi casa! -

- ¿de quién fue esta loca idea? -

Bella cerró con fuerza la puerta al bajarse del auto; habiendo dejado al perro en la veterinaria con Kate que estaba de turno, tuvo que llevarse a Edward a su departamento; así que ahora estaban en el ascensor, de nuevo, enfrentando ese extraño momento en donde todo se ponía de color rojo y sentían un calor tan excitante que ambos querían pararlo.

Bella con una ducha y Edward desnudándola de una vez por todas.

Al diablo el mes.

La acorraló en una de las paredes y la sujetó con fuerza de su cintura, Bella no puso reproche alguno y subió las manos hacia su nuca, tirando de algunos mechones de su cabello; aquel robo había sido tan, tan pero tan excitante que de pronto sintió que ella era Jane y su Dick la estaba besando con locura, solo que ella había efectuado todo.

Sonó aquel fastidioso timbre de llegada y ellos no se preocuparon por separarse, simplemente salieron a trompicones de aquella caja móvil, Edward llegando poco a poco a bajar el cierre de su suéter y Bella recorriendo con precisión los músculos del tonificado abdomen de su novio.

- ¡ah! - suspiró cuando sintió que pasaba una mano por su seno por encima de su sostén - Edward no - suspiró aun besándolo, él solo sonrió acariciando con fuerza su seno izquierdo

- ¿no? - preguntó cuando sintió que Bella estaba tratando de bajar su pantalón de chándal, su erección era muy notoria y se pegó aún más a ella haciéndola gemir

- ¡sí! - continuaron besándose rodando por las paredes intentando llegar a la puerta

- ¿sí o no? - preguntó Edward desabrochando el sostén y volviendo a pellizcar sus pezones

- ¡no sé! - chilló al sentir de nuevo sus manos, ella empezó a acariciar su espalda baja y quiso tocar aquellos glúteos que siempre veía moverse, quería sentir si realmente estaban tan firmes como pensaba

Pero una puerta se abrió de pronto y ambos quedaron paralizados, Edward se quedó con el rostro escondido en el cuello de la castaña tratando de encontrar su respiración y Bella con los ojos abiertos como platos con la mente chillando, ¡porque ahora!

- ¡pero si es Isabella! - la castaña abrió los ojos aún más cuando reconoció aquella voz, Edward levantó la cabeza y no dejó por nada del mundo que se le separara, menos cuando de manera dolorosa tenía que contenerse de volver a cerrar la puerta y seguir besándola con pasión - ¡amiga! - añadió aquella voz, Bella quiso despegarse de nuevo de Edward pero sintió sus manos firmes en su cintura por debajo del suéter y tuvo que darse la vuelta despacio

- tapate la carpa por favor - susurró, Edward rodó los ojos y pensó en millones de cosas para bajar aquella erección - ¡Irina! ¡qué haces aquí! -

- ¿creo que acabo de malograr su momento? - preguntó mirándolos sonriente, Edward rodó los ojos y sintió que ya podía separarse de la castaña - ¡pero pasen, están en su casa! -

- ¿en serio que haces aquí? - preguntó la castaña entrando a su departamento, seguido de Edward y luego Irina quien cerró la puerta

- ¡sorpresa! - chilló la joven rubia de delgada figura enfundada en un camisón muy fino y una bata de seda - ¡solo quería darte una sorpresa! - corrió a los brazos de Bella y la abrazó con demasiada fuerza

Edward vio como ambas se abrazaron, pero notó algo extraño, el ambiente estaba raro, se sentía raro; vio a la rubia aspirar su aroma como él lo hacía, tocar su cabello y ponerlo detrás de su oreja; de pronto un montón de alertas sonaron dentro de su cabeza cuando vio el casi beso en los labios, muy cerca, en la comisura; vio a su novia sonrojarse y empujarla juguetonamente.

¿Se estaba perdiendo de algo?

¿Acaso su novia era bisexual o algo así?

El cobrizo abrió los ojos como platos al ver de nuevo ese arrumaco que se daban.

- ¿y quién es este chico? - preguntó de entre todo el saludo efusivo y cariñoso que se dieron ambas jóvenes - ¿no me lo presentas? -

- bueno, te diría que es un vagabundo que estoy ayudando pero como nos viste en un momento... raro - Edward frunció el ceño cuando vio a Bella quedarse pensativa - es mi novio, es solo que no se lo tienes que decir a nadie, por favor -

- ¿wow? ¿desde cuándo? ¿Bella Swan con novio? - Edward entrecerró los ojos y quiso llevar su mano hacia el cuello de la rubia

- desde hace poco; Edward, ella es Irina, una amiga de la universidad, ¿en serio, a qué hora llegaste? -

- llegue hace media hora, de verdad que iba a ser una sorpresa, me iba a meter en tu cama en medio de la noche como en los viejos tiempos - ambas rieron mientras que Edward quedó con la boca abierta por escuchar tal comentario

- debes estar cansada, te prepararé el cuarto de huéspedes - Bella desapareció por el pasillo aun con el suéter desecho pero poco le importó; Edward se quedó parado, examinando a la visitante

- ¿te quedaste mudo? – Irina lo miró de pies a cabeza con una sonrisa de suficiencia y Edward reconoció al instante que no se iban a llevar bien, para nada

- es solo que tengo una curiosidad - respondió, sonrió de lado y se dio cuenta que eso no afectó en el comportamiento de la chica - ¿te gusta mi novia cierto? - Irina dejó de sonreír y se acercó a zancadas al cobrizo

- desde hace mucho tiempo - Edward tragó en seco y sintió el peligro en toda la sala - vine porque quizás podía cambiar de opinión pero me encuentro con que tú eres su novio -

- cosas que pasan - asintió con una sonrisa encogiéndose de hombros, Irina frunció su nariz y lo miró mal - Bella es mi novia y creo que no está interesada en ti -

- la puedo hacer cambiar de opinión -

Afortunadamente Edward se quedó a dormir en la cama de Bella, Irina se fue al cuarto de huéspedes insultándolo en silencio; Bella no se dio cuenta pero silenciosamente se había armado una guerra entre la joven visitante y el cobrizo.

Bella tuvo que poner almohadas al notar que Edward trataba de meterle mano por donde quiera, al final le hizo jurar que no harían nada malo y solo dormirían.

- ¿gorda, cuánto tiempo se quedará tu amiguita? - Bella giró en su sitio y miró los ojos brillantes de su novio

- está de pasada, se irá el fin de semana en la tarde porque tiene que ir a no sé qué sitio ¿porque? - el cobrizo se le quedó mirando y acarició su mejilla con delicadeza

- no sé si ya lo sabes, pero ella te mira raro - frunció su ceño y acarició los labios con su pulgar - no sé si sabes a lo que me refiero -

- no te estoy entendiendo -

- ¿nunca te preguntaste si era raro que se metiera a tu cama? -

- ¡ah! - casi gritó Bella, soltó una carcajada y abrazó a su novio pegándose a él, éste no desaprovechó y rodeó su cintura con posesividad

- ¿creo que ya me entiendes cierto? - preguntó preocupado - ¿ella es lesbiana? ¿tuviste algo con ella? ¿eres bisexual? -

La castaña soltó otra tanda de carcajadas las cuales fueron amortiguadas por el pecho de su novio, lo miró entre los pequeños destello de luz que provenían de la ciudad y suspiró calmándose; ver a su gordo preocupado era completamente nuevo y gracioso.

- ¿temes que te cambie por ella? -

- no es eso lo que te pregunte, pero ya que lo mencionas, si - soltó de nuevo otra carcajada - por favor Bella -

- no soy bisexual y sí, siempre supe que Irina es lesbiana -

- ¿y no te incomoda que te muestre su afecto? - preguntó dándole un beso en la mejilla, Bella se apoyó en sus codos y lo beso en los labios, se separó y lo miró a los ojos

- al inicio si, fue raro, pero luego me acostumbré, Irina, por más lesbiana que sea y siempre haya estado tras de mi - el cobrizo abrió los ojos asustado - es mi mejor amiga, siempre conté con ella, pero no me gusta y le dejé en claro -

- pero ella cree que puede hacerte cambiar - Bella meneó la cabeza y sostuvo la cara de su novio, lo besó de manera apasionada y sonrió mirándolo a los ojos

- ¿tú crees que te cambiaria? - Edward dudó un poco y sonrió - ¿crees que cambiaría a un bombonazo que está gordo y con sobrepeso por una rubia descomunal? – el cobrizo soltó una carcajada muy fuerte y meneó la cabeza

- no -

- entonces no lo dudes, y duerme ya, mañana no iremos a trabajar, así que llamaras y dirás que estas mal y yo dejaré a cargo a Rosalie, ¿te parece? -

- ¡ahora puedo decir que soy el perro más feliz del mundo! -

- y yo sigo diciendo, si los hombres ladrasen… - Edward besó su frente y ambos se acurrucaron, notó que poco a poco Bella se fue quedando dormida pero él se quedó con la interrogante y la tremenda preocupación en su mente; Irina estaba dispuesta a todo, y no podía ni pensar en la semana que tenía por delante con la amiguita.


Hola chicas:

Como ya expliqué al inicio, ¡perdón!

Tengo que agradecer a muchas, mis chicas del facebook, por sus reviews, y por agregarme a alertas y favoritos.

Gracias a aquellas chicas, mis chicas de T.E.F. que me dieron sus palabras de aliento y muchos ánimos para soportar el terrible día de despedir a mi héroe.

Hanna Diaz: Gracias por tu review, me alegra que te gustara eso de los gordos, y sí, dueños de los restaurantes, veremos cómo les va cuando aparezcan los padres :D nos leemos.

Yoliki: Gracias por tu review y me alegro que te guste la historia, y por esa risa, seguro que te divertiste, nos leemos un abrazo.

ED12345: ¡Bienvenida! Es la primera vez que te leo, gracias por tu review y por leer la loca historia, espero leerte de nuevo.

Tecupi: Gracias por seguir la historia, Tecupi, realmente tiempo sin leer tus comentarios y me entristece haber dejado un poco abandonada la historia, espero leerte de nuevo, un abrazo.

Vero Grey Cullen: Gracias por tu review, y gracias también por animarme a seguir escribiendo, un abrazo, espero leerte de nuevo.

Tata XOXO: yo tambien tengo miedo cuando Bella conozca a toda su familia; como puedes leer eso del mes es pura tentación, vamos a ver si caen estos dos; Gracias por tu review.

Tade: amigaaaaaaaaaaa igual te dejé esperando la respuesta de la rubia, y me alegro que te guste, un abrazo, Gracias por tu review.

Zafirocullen22: Gracias por tu review, me alegra que te alegre leer la historia y te divierta a montón, nos leemos, un abrazo.

PaolaPattinson: Gracias por tu review, lo de las patadas es genial, yo también cuando lo escribí me los imaginé y super divertido; un abrazo y me alegro que te guste la historia, nos leemos.

Ale74: No te preocupes Ale, más adelante se sabrá esa historia, que es también parte principal y en la que entran todos, y con lo de Harry, realmente no lo sé :P jajaja, es secreto :P Gracias por tu review y nos leemos de nuevo, un abrazo.

Isis Janet: Gracias por tu review y por estar pendiente, un abrazo.

Emily: ¡Bienvenida! Perdón por no actualizar como normalmente lo hago, es la primera vez que sucede, espero no volver a reincidir, me alegra que te guste y gracias por pasar a leer esta locura, yo te mando saludos y un abrazo desde Arequipa (aunque soy de Cusco), nos leemos.

Bien chicas

Misión Cumplida.

Próxima actualización: sábado 14 de marzo.

Seré puntual :D

Un abrazo a todas, las quiero.

Amyel.