Capitulo 20

-De ninguna manera me quedaré a vivir en la casa de este mocoso, eso sí que no. –protestó Toya Kinomoto mientras bajaba las escaleras en compañía de su hermana menor. –Buscaré un hotel y listo, pero no me quedaré aquí más tiempo, además…

-¡TOYAAA! –gritó Nakuru interrumpiendo lo que el joven decía una vez que este se hallaba al pie de la escalera, y acto seguido saltó hacia él abrazando su cuello. –¡Tanto tiempo sin verte! La verdad es que el tiempo te ha favorecido mucho querido Toya.

Pero Kinomoto no contestaba, se había puesto pálido del susto y totalmente serio.

-¿Qué pasa Toya? ¿Has quedado impresionado por mi gran belleza y por eso no dices nada, no es así?

-Aki…Akizuki, ¿qué es lo que estás haciendo aquí? –dijo él recuperando la compostura.

-Na-ku-ru. Después de tanto tiempo aún me llamas por mi apellido, hay que ver. Y bueno, acompaño a Eriol en su viaje. Aunque… -añadió con seriedad inusitada al oído de su ex compañero de la preparatoria. –Sólo lo acompaño porque tenía la esperanza de volver a verte y estoy muy feliz de que así sea.

-Sueltame, Akizuki

-¡No quiero! –y dicho esto, comenzó a tironear del joven hasta llevarlo a otra habitación. -¡Tenemos mucho de que hablar! ¡Oh, ha pasado taanto tiempo sin verte querido Toya!

-Bueno…creo que nuestra amiga Sakura ha logrado calmar el temperamento de Kinomoto, ¿no es así? –dijo con una sonrisa Eriol, que se acercaba nuevamente al grupo después de la pequeña charla con Shaoran.

-Esto…sí, algo. Dijo que entiende lo que pasa y que se irá a vivir a un hotel en el tiempo en que esté aquí.

-Si quiere puede quedarse aquí. –añadió Li, más por cortesía que por placer.

-No creo que él lo prefiera Li, después de todo nunca le has caído bien al hermano de Sakura. –replicó Tomoyo con una sonrisita.

-Buenos días. –dijo con una afable sonrisa Yukito Tsukishiro. –Lamento mucho haberme quedado dormido, ¿ya han desayunado?

-¡Yukito! –le contestó aliviada Sakura. –Por un momento creí que el despertar de Yue te había afectado negativamente y…

-Relájate Sakura, sólo me quedé dormido. Puede que se deba al despertar de Yue, pero no es nada grave quedarse dormido, ¿no es así? Además es fin de semana y… -un leve gruñido interrumpió al joven maestro de primaria. –Oh, lo siento mucho es que muero de hambre. ¡Siento como si no hubiera comido en semanas!

Y luego de las risas generales, el joven jefe del clan Li le ordenó a su leal asistente Sota Xing que dispusiera un abundante desayuno para Tsukishiro. Y cuando el asistente recibió las indicaciones de lo que quería decir precisamente abundante en relación al gran apetito de la identidad falsa del guardián lunar no pudo menos que quedar realmente admirado. Y es que Sota adoraba comer y estaba fascinado con saber la proporción de alimentos que el joven Tsukishiro podía ingerir. Y además parece un hombre fuerte y saludable, no hay duda de que comer en abundancia puede ser muy saludable. Pensó el joven ignorante de que en su dulce infancia tanto Sakura como Shaoran le decían lo mismo a Yukito en su afán de llamar su atención.

-A propósito Sakura. –agregó el hambriento Yukito, mientras se disponía a desayunar. –Me muero por probar las deliciosas cosas que preparas, estoy seguro que eres una excelente cocinera.

-Esto…yo, no sé…aún me falta aprender mucho y…no sé… -dudó la antigua cardcaptor.

-¡Sakura es la mejor cocinera de todas! ¡Es una de las más destacadas en sus clases y hace los postres más exquisitos! –intervino con alegría la hija de Sonomi Daidouji.

-Tomoyo…no exageres, creerán que dices la verdad y no es así. No soy una gran cocinera. –murmuró apenada Kinomoto.

-Claro que lo eres Sakura, además no estaría mal que nuestros amigos se deleiten con tus sabrosos postres. Eso sin contar que te servirá para "ejercitarte" durante este tiempo ya que no podrás ir al instituto.

-¿No podré ir? –preguntó confundida la aludida

-Sakura, es mejor no arriesgar tu vida yendo al instituto. Podrías recibir un ataque allí y al haber muchas personas quizás resulten heridos. –intervino Shaoran ante la confusión de su querida Sakura.

-Oh, yo…lo entiendo. Es sólo que todo me ha tomado por sorpresa, pero está bien. Cuando todo esto termine recuperaré mis clases perdidas. –repuso con una sonrisa la joven de ojos verdes. –Esta bien, cocinaré unos postres para todos. Sólo tengo que ir a comprar los ingredientes necesarios…

-No creo que todos aquí quieran tener una indigestión, monstruo. Yo que tu les ahorro ese problema, después de todo lo que tu cocinas pocas veces es comestible. –interrumpió Toya Kinomoto ingresando al gran comedor en donde Yukito desayunaba en compañía de todos sus amigos. Aunque el joven hijo de Fujitaka no ingresaba sólo, porque Nakuru colgaba alegremente de su cuello. –Yuki, ¿cómo has estado? Tanto tiempo amigo.

-Hola Toya, veo que algunas cosas no cambian, ¿verdad? –añadió divertido el aludido.

-¡Hermano, no es justo que digas eso de cómo cocino! Sabes que me esfuerzo mucho

-Pensándolo bien, haz lo que quieras Sakura. Una indigestión no le vendría nada mal a Nakuru, a ver si con eso baja de peso. –bufó irritado.

-¿¡QUÉEEE!? ¿¡TOYA, ACASO INSINÚAS QUE ESTOY GORDA!? –gritó la joven guardiana dejando momentáneamente sordos a todos los presentes, pero de un salto se desprendió del cuello de Toya y comenzó a contemplar su figura que ella misma describía como "una figura que irradiaba sensualidad" –Mírame bien, ¿acaso vez algo mal en mi hermosa y sensual figura? ¡Me cuido mucho y procuro mantener mi peso siempre!

-Quizás no estés gorda, pero que pesas…pesas, y mucho.

Pero la joven Akizuki no había oído estas últimas palabras, ya que él había herido su…¿orgullo femenino? Para nada, había herido su vanidad. Porque con el paso de los años, Nakuru Akizuki era cada vez más y más vanidosa, es por eso que detestaba que alguien le dijera que había algo fuera de lugar con su cuerpo, puesto que se amaba y le gustaba presumir su "sensual figura" a todo el mundo.

-Bueno mocoso. –dijo el hermano de Sakura con total seriedad pero sin disimular lo mal que le caía Shaoran Li. Aunque todos sabemos que nuestro querido joven chino no le cae para nada mal, sólo son sus celos de hermano mayor lo que lo hacen ser así con el pobre Li. –Es tiempo de que hablemos bien sobre lo que está pasando. Quiero que me digas TODO, desde qué es ese Consejo de no sé qué hasta qué es lo que le pasa a mi hermana.

Y así fue que mientras Sakura y Tomoyo, acompañadas por el pequeño Kero; fueron a comprar lo que necesitaban para hacer un delicioso cheesecake de fresas. Postre favorito de la bestia del sello desde que Sakura había aprendido a cocinarlo a la perfección, con algunos toques particulares que ella misma le daba y que le daban un sabor único al delicioso postre.

-Lo primero que necesito saber es qué es exactamente ese Consejo, Li. –dijo decidido Toya Kinomoto.

-Bien… -suspiró el joven chino, pues sabía que la explicación podría ser larga si su acompañante no captaba de primera mano lo que hacía el Consejo. –El Consejo de Magia Oriental, es la única organización de magia existente en el mundo. La principal función del Consejo es mantener en secreto respetuoso la existencia de la magia en el mundo.

-Espera…no se supone que si también debería existir otro Consejo…¿pero de magia occidental?

-Y existe, pero es una organización mucho más pequeña y es dependiente del Consejo de Magia Oriental. Supongo que esto es porque con el paso del tiempo la magia ha perdido su esencia en tierras occidentales y la gente se ha vuelto más incrédula. En occidente hablar de magia es hablar sobre cuentos para niños, aunque en oriente se le da una acepción más…importante. No sé cómo decírtelo de manera más entendible.

-No soy idiota, Li. Sé lo que quieres decir.

Luego de un leve fruncimiento del ceño de Shaoran, una risa ahogada de Eriol y un llamado a la atención por parte de Yukito hacia su mejor amigo. El joven chino continuó.

-En fin, el Consejo protege la identidad de la magia. Está prohibido realizar demostraciones de magia en público y sobre todo si estas ponen en riesgo la vida de inocentes, no acatar esta orden puede provocar hasta una pena de muerte o reclusión en la cárcel especial del Consejo por hasta 10 años. En caso de terminar en aquella cárcel, uno se encuentra totalmente imposibilitado de usar su magia.

Sin embargo, a pesar de que hacer de público conocimiento la existencia de la magia es algo total y absolutamente prohibido, existen clanes mágicos en el mundo. Como el mío. Que tienen como responsabilidad ayudar a mantener ese equilibrio y evitar los desastres que se producirían si todo el mundo se enterara de la existencia de la magia e intentara obtener poderes por todos los medios.

-Bueno, ¿pero quién fue el desgraciado que maldijo a mi hermana? –preguntó Toya que, a pesar del tono de sus palabras, estaba muy pensativo.

-Aún tengo mis dudas y es por eso que prefiero no sacar conclusiones erradas. Pero de lo que sí estoy seguro es de que quien lo hizo practica Magia del Caos. Un tipo de magia muy antiguo y poderoso, de hecho es la magia más poderosa existente. Verás, existen diversos tipos de magia, pero esta es un conjunto de todos los tipos de magia existentes. Así como Sakura es una maestra de cartas, Eriol un sabio hechicero reencarnado y yo un hechicero que conjura los elementos también existen hechiceros y hechiceras que conjuran sólo el agua o sólo el fuego. Están quienes conjuran con la naturaleza, con las fuerzas de la gravedad, etc. Pero como te dije, la Magia del Caos es un conjunto de todos los tipos de magia existentes unidos en uno sólo.

-¿Eso quiere decir que esa magia es invencible?

-No, existe un poder que aún no se ha manifestado en ninguna persona o en ningún clan en más de dos siglos. Ese poder es el único capaz de vencer a este tipo oscuro de magia, y se llama Magia de la Vida. Esto es algo que recién ahora comento con ustedes, Sakura aún no lo sabe. Y es que todavía no estaba completamente seguro acerca de la Magia de la Vida ya que mis conocimientos sobre ella eran escasos, hasta anoche que me la pasé investigando.

De pronto el silencio reinó entre los presentes. La única forma de vencer aquella magia que maldecía a Sakura y la condenaba a la muerte era con un poder que se creía extinto, ¡y que no se había manifestado en nadie por más de dos siglos! Los hombres reunidos no hicieron más que sumirse en las profundidades de sus pensamientos, cada uno pensando con su propio punto de vista particular sobre la situación que envolvía a alguien que todos ellos querían mucho y de formas muy diferentes: Sakura Kinomoto.

-¡Diablos! –gritó Sebastian Doyle, que no dejaba de vigilar por un segundo a sus contrincantes. Pero ahora ya no lo hacía con el gran espejo que poseía en su habitación, ahora mismo…frente a todos sus subordinados y cómplices lo hacía por un espejo completamente redondo y de mediano tamaño, en cuyo marco había extraños símbolos gravados. –El imbécil de Li descubrió lo de la Magia de la Vida. –dijo con desprecio. –Tendremos que adelantar nuestros planes, lo antes posible. Y hasta que todo quede coordinado, comenzaremos a desatar el caos en Tokyo y en todo Japón.

Sus Seis fieles subordinados asintieron al unísono mientras Zhao analizaba la situación con preocupación, dentro de poco todo terminaría y por su propio bien y el de su clan esperaba que salieran victoriosos. Aunque el pobre jefe ignoraba las verdaderas intensiones de su cómplice y el hecho de que él era no más que un peón en su gran juego. Pero antes de que pudiera decir algo ante la reacción de su compañero inglés, éste gritó.

-¡Seis, comiencen con el caos en las mayoría del país! Hagan lo que sea necesario, pero desaten la furia de los elementos. Yo personalmente me ocuparé de Tokyo. –añadió con una sonrisa siniestra. Y luego abandonó el recinto dando un sonoro portazo.

Con un apuro poco usual en él se dirigió a su habitación y poniéndose frente a su gran espejo místico visualizó a su querida novia en compañía de la que se creía su amiga, ambas caminaban alegremente por las calles de Tokyo haciendo algunas compras de alimentos. Pero esa visión motivó otra sonrisa oscura e invocando todo su poder, el maldito recitó:

-Por el poder del maldito, fuerzas oscuras de la naturaleza. Abran paso a su poder destructivo y encierren en sus entrañas a todo aquel que se cruce en su paso. Sometan a la oscuridad de la infratierra a aquellos que lo merezcan. Tu Di Gong, dios de la tierra haciendo uso de tu poder invoco a las fuerzas oscuras dormidas en tu persona. –una espada de luz oscura apareció en sus manos y con toda su fuerza la hundió en el reflejo de Sakura en su mítico espejo. -¡Obedezcan mis órdenes los invocados por mi poder, háganlo en nombre del Maldito!

Y fue entonces cuando todo Tokyo, y cualquier otra persona ignorante de la verdadera situación habría alegado que todo Japón fue el que tembló, comenzó a temblar incansablemente mientras la gente corría presa del pánico ante tan terrible terremoto. En la residencia Li, todos se quedaron mudos del susto y en menos de un minuto Spinel Sun, Ruby Moon y Yue estaban en sus formas originales, pues se podía sentir con claridad que aquel inusual terremoto era causado por fuerzas oscuras.

-¡Mi hermana y Tomoyo están allí afuera, debemos ir a buscarlas ahora mismo! –gritó Toya mientras los guardianes, Eriol y Shaoran corrían hacia la salida.

En ese momento, Tomoyo y Sakura se habían detenido bruscamente y esta última había contenido a Kero quien estaba a punto de transformarse a su verdadera forma estando dentro de la bolsa de compras.

-¡Espera Kero, no puedes transformarte aquí! –gritó la joven de ojos verdes

-¡Sakura, Sakura allí! Por ese callejón, nadie verá a Kero –intervino Tomoyo y acto seguido corrieron en la dirección señalada.

Pero apenas se habían adentrado dos pasos en el callejón cuando la tierra comenzó a abrirse a sus pies y rápidamente Kerberos actuó transformándose a su forma original y volando con las dos chicas sobre su espalda. Sin embargo, tal como ocurriera con la carta de la Tierra hace tantos años atrás una columna de roca se irguió de la nada y la Bestia del Sello logró esquivarla a duras penas. Pero en el brusco movimiento, Tomoyo se había desprendido de su agarre y ahora caía en picada hacia el vacío.

-¡TOMOYOOO! –gritó con desesperación la antigua cardcaptor y antes de que pudiera ordenar a Kero que fuera por ella, ambos habían quedado atrapados entre gruesas columnas de roca maciza. Los ojos verdes de la joven se inundaron de lágrimas y lo último que vio fue la imagen de su adorada amiga cayendo al vacío.