La autora aparece de detrás de un mueble, con la cara roja de vergüenza y un escudo que pidió prestado por ahí para cubrirse de los tomatazos y demás cosas que, está segura, su público (amado y respetable) le tirará sin pensarlo dos veces.

Se aclara la garganta y comienza con las explicaciones y excusas.

"Hola, mis queridos y fieles lectores, aquí estoy nuevamente, después de una excesiva y odiosa sequía inspiradora, con un capítulo más. Que espero de corazón que les guste. Costó mucho hilar las ideas y hacer que todo se conectara con todo, pero confió en que será de su agrado, a mi me gustó mucho.

La demora también se debe a que las pasadas semanas han sido un poco locas acá en mi país. Por si no lo saben o no han leído mi bio, soy de Chile y hace poco nos afectó un terrible y horrible terremoto que dejó simple y llanamente un desastre, mucha pena y mucho sufrimiento. Por suerte yo vivo en la capital, y acá no fue tanto, aunque si se movió el piso… y bien feo… pero bueno, ya saliendo adelante.

Así que esas son las razones de mi demora, principalmente.

Sinceramente espero que les guste este cap. Lo hice con todo mi cariño. Y ya me alargué demasiado así que pasen y lean… y sobre todo DISFRUTENLO."

La autora hace una reverencia y sale apresuradamente del escenario.

Capítulo 21

Cho Chang miró hacia la habitación y sonrió. Todo había salido a pedir de boca. Ahora nada se interponía entre ella y su principal objetivo. Harry Potter sería de ella. Tomó nuevamente el teléfono móvil y el distorsionador de voces, pero a último minuto se arrepintió de llamar. Había pasado poco tiempo desde que Tom hiciera la llamada anterior y no quería levantar sospechas, además había visto innumerables películas como para saber que a estas horas todos los teléfonos estarían intervenidos, incluyendo los móviles. No había que arriesgarse… no tenía sentido. Aquella zorrita no le daría problemas mientras estuviera sedada y ella debía ir a una cita con su manager para arreglar su siguiente presentación en un importante evento benéfico. Nadie sospecharía nada. ¿A quien se le pasaría por la cabeza que la sofisticada y hermosa modelo estaría involucrada en el secuestro de una mujer?... Nadie lo sabrá nunca… eres intocable Cho.

- Te dejo en excelentes manos, perra… - murmuró al ver como Tom se acercaba a darle un suave beso húmedo en la boca. Vio como Hermione se removía, inquieta y desorientada y salió de la sucia habitación sin decir nada más.

Tom sintió la puerta abrirse y luego cerrarse de un portazo. Cho le había dejado solo con su víctima. Volvió a mirar a la chica que estaba semiinconsciente sobre la cama y le acarició nuevamente el cabello. Era una mujer bella… su pelo, su rostro, sus labios. Buena caza la de hoy, Tom pensó. Se levantó con agilidad y tras echarle una última mirada a la chica salió de la habitación. Debía darse una ducha e ir a comprar algunos víveres. No quería que su huésped pasara hambre.

**

Un día y una noche completos habían pasado desde que todo había pasado y Harry no había pegado un ojo más que unas cuantas horas. Se sentía inútil y desesperado por no poder hacer algo para encontrar a Hermione. La echaba de menos, extrañaba tenerla en sus brazos, acariciar su rostro, besarla… ¿Dónde podía estar?, el detective Jordan había ido por la mañana a darles un informe detallado sobre los avances de la investigación, pero los resultados no eran nada auspiciosos. Era como si a Hermione se la hubiera tragado la tierra.

Unos golpes en la puerta lo distrajeron de sus pensamientos, musitó un suave "pase" y la puerta se abrió dando paso a su padre y Sirius, ambos se veían igual de cansados como debía estarlo él.

- Tú madre dice que bajes a comer algo… - dijo James sentándose junto a él en el borde de la cama. – Está preocupada porque no has probado bocado desde ayer por la mañana…

- No tengo hambre… - murmuró. - ¿Cómo está ella? – preguntó. Sabía que su madre se sentía culpable por lo que había pasado. Aunque Harry le había dicho que no lo hiciera, que ella no podría haber echo nada en contra de un hombre armado.

James suspiró. – Más tranquila…

Sirius se acercó también a su ahijado y le dio unas palmaditas en la espalda como apoyo. – Todo se arreglará, Harry… ya verás como pronto sabremos donde está y la traeremos de vuelta.

- ¿Jordan ha dicho algo sobre Cho? – quiso saber. Desde que Luna y Ginny habían dicho que era la única persona que podría tener algo en contra de Herms nadie había podido sacarle de la cabeza que quizás algo de cierto tenía aquello. Que él supiera, la única persona que le había declarado la guerra era ella… y él sabía que aquella mujer era capaz de muchas cosas…

- Tiene a un par de hombres siguiéndola, pero según nos han dicho, no hace más que ir de cita en cita en lujosos restaurantes de Londres… - dijo James con fastidio. Harry sabía que su padre también albergada dudas respecto a la modelo. – Según nos enteramos será uno de los rostros en el desfile de beneficio del fin de semana… el de la Fundación Bruces… si tiene algo que ver con todo eso, sabe ocultarlo muy bien. Hasta el momento no hemos podido descubrir nada que la haga culpable de algo.

Harry sintió como una oleada de furia le recorría el cuerpo al pensar que aquella bruja podía tener algo que ver con la desaparición de Hermione. Debía haber algo, cualquier cosa que les hiciera dar con el paradero de aquella mujer. Pero al parecer se había cubierto bien. No hacia otra cosa que no fuera ir al salón de belleza, eventos, restaurantes de lujo, nada que le hiciera sospechosa... según las palabras de Jordan. De pronto se le ocurrió una idea. Miró a sus amigos. – Sé como podemos averiguar algo… - murmuró. Todos lo miraron. – Si es que Cho tiene algo que ver… lo está haciendo porque cree que si hace desaparecer a Herms de mi vida… me tendrá de vuelta en la suya ¿no lo creen?.

- ¿Qué tienes en mente? – preguntó Sirius.

- Llegó la hora de que le haga una visita a Cho… - dijo decididamente.

**

Cuando Cho supo que Harry Potter la esperaba en el lobby del hotel casi no lo pudo creer. Luego sonrió con arrogancia. ¿Qué pensaría la idiota de Granger si se enteraba que su amorcito había venido a ella solo a días de que hubiera desaparecido?, pero eso tenía arreglo… haría que se enterara, y disfrutaría con su dolor. Suspiró, las cosas no tendrían porque haber sido así, pensó. Esa mujercita no debió entremeterse entre ella y Harry jamás, y como sus intentos porque se separaran de una manera más civilizada tuvo que recurrir a su antiguo amigo Tom para solucionar sus problemas. No era la primera vez que tenía que hacerlo, pero esperaba que fuera la última. Contaba con que ahora, sin la intromisión de esa mujercita, Harry se diera cuenta de que estaban destinados a estar juntos, y una vez casados podría disponer de todo el dinero que quisiera… ese era su principal motivo, Harry podría proveerle de cosas que con sus honorarios de modelo no podía costear… y una de ellas era Tom Riddle. Aquel hombre se estaba volviendo más costoso a casa día, y ya no podía pagarle por sus eficientes servicios. Pero no podía dejar de hacerlo… Tom sabía muchas cosas, había hecho muchas cosas por ella… favores a los que gracias pudo escalar en el complicado y competitivo mundo del modelaje de altar costura. Sin Riddle nunca habría podido ocupar el lugar de alguna modelo mucho más reconocida… después de todo, los pequeños accidentes de cada una, fueron gracias a sus talentos. Aún recordaba a la primera de todas, una morena alta, de impresionantes curvas que amenazaba con su lugar en un cotizado desfile en Praga… bastó llamar a Tom y la morena no apareció sino hasta dos días después… y no lucía como una modelo, precisamente.

- Una lástima, porque sí era bonita… - pensó mientras caminaba hacia la salida.

Harry la vio acercarse con el desplante propio de una mujer que está acostumbrada a que todo el mundo la observe. Traía un ajustado vestido que resaltaba sus curvas y un sombrero de ala ancha que le hacía ver toda una dama de sociedad. Su rostro reflejaba una sonrisa altanera que le hicieron revolver el estomago, sus ojos brillaban con malicia al acercarse.

- Debo decir que esta visita es una verdadera sorpresa… - dijo Cho cuando tomaron asiento nuevamente en la mesa.

- No veo porque… - dijo él llevándose la copa de vino a los labios. – Siempre estuviste muy segura de que regresaría a por ti.

Cho rió y también tomó su copa. – ¿Debo entender entonces que ya te hartaste de la desabrida de Hermione Granger? – preguntó.

Harry recurrió a su mejor cara de póker para responder. Si Cho tenía algo que ver todo lo que estaba pasando debía ir con cuidado de que no se diera cuenta de que sospechaban de ella. – No era la mujer adecuada para mí, sin clase, sin mundo… sin dinero. Tú en cambio eres sofisticada, una mujer hermosa y con su propio dinero, así que descarto el que estés interesada en el mío… además, lo pasamos muy cuando estuvimos juntos ¿no es así?...

Cho rió y apretó más su bolso. Si Harry supiera… - ¿Estás tratando de seducirme, Harry?

- ¿Está funcionando, Cho? – preguntó él de vuelta fingiendo una carcajada.

Cho pasó su mano por encima de la mesa y entrelazó los dedos con los de él. – No es necesario que lo hagas, cariño…

Harry sonrió, hasta ahora las cosas se estaban dando como lo planeaba. Sólo esperaba que pronto pudiera encontrar a Herms…

**

Hermione escuchó la grabación sin dar crédito a las palabras que se decían en ella. Ese no podía ser Harry… simplemente no podía ser él diciendo todas esas cosas. Su mente, cansada y afligida no quería admitir que esa voz era la del hombre al que amaba diciendo que se había olvidado para siempre de ella. ¿Cuánto tiempo llevaba encerrada en aquel lugar para que Harry se olvidara de ella? ¿días, meses, años? Tenía la cabeza llena de nubes y lagunas, ya no recordaba porqué estaba ahí, encerrada. Pero una imagen se mantenía intacta en su mente, la de unos preciosos ojos verdes que la miraban con intensidad y amor. Harry... pensó. Esa no era su voz, no lo era en absoluto.

- Si lo es, querida. – dijo la voz de una mujer desde el otro lado de la puerta. Una voz que no escuchaba muy a menudo, pero cuando se hacia presente era como si un odio le recorriera las venas. Aquella voz era majadera, burlona y sumamente cruel. – No tiene sentido que te engañes pensando que no lo es. Ese es tu adorado novio diciendo que no te ama.

- Mentira… - logró decir con esfuerzo. Cada vez que hablaba sentía la garganta quemarle. - ¿porqué me haces esto? Ni siquiera sé quien eres…

- Y nunca lo sabrás… te vas a podrir aquí adentro, cariño. Y nadie te recordará.

Hermione no dijo nada. la garganta le dolía y tenía los ojos cansados. Tenía claro que estaba drogada, lo había estado desde que la llevaron a ese lugar. Un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar al hombre, el cómplice de esa mujer, que pasaba todas las noches, le hablaba en tono burlón, meloso a veces y otras con una lujuria difícil de disimular, le recorría el cuerpo con las manos y reía sádicamente cuando ella trataba de apartarse, sin éxito. Aquello era un infierno, una horrible pesadilla de la que quería despertar. Quería estar con Harry, sentirse segura en sus brazos…

- Ahora él es mío – dijo la mujer entonces riendo. - ¿te conté que me llevará a una cena benéfica esta noche? No te preocupes, seré una maravillosa compañía y vendré a contarte después como fue todo…

- Es hora de que te vayas – dijo entonces la voz del hombre sorprendiendo a Hermione, no había sentido su presencia. – Mi invitada y yo tenemos… cosas que hacer.

A Hermione le recorrió otro escalofrío. Por favor, que termine esta pesadilla.

- Que lo disfrutes. – dijo entonces. Hermione oyó el sonido de los tacones alejarse.

- Bien, querida… es hora de tu medicina. – dijo Tom entonces acercándose a ella. Hermione hizo esfuerzos vanos para alejarse y no tomar aquellas píldoras que la dejaban casi inconciente. Cuando bebió deseó que la hicieran perder el conocimiento por completo. No quería sentir ni ver lo que aquel hombre le hacía.

**

Todo iba de acuerdo al plan, pensó Harry. Esa noche llevaría a Cho a la cena de beneficencia, aunque le costara todo el esfuerzo del mundo comportarse como un caballero, y la haría sentir la mujer más especial del mundo.

- Ya sabe señor Potter… cuando esté lo suficientemente distraída le pone este chip en el bolso. – decía el detective Thomas mientras le mostraba un diminuto botón tecnológico.

Harry asintió sabiendo que era la única manera de seguirla sin poner en riesgo a Hermione, porque no le cabía ninguna duda de que Cho tenía algo que ver. Habían tratado de hacerlo del modo convencional, esperar fuera de su departamento, seguirla a los centros comerciales o a cualquier lugar que se dirigiera, pero hoy había pasado algo que les había puesto en alerta. Cho se había desaparecido de la vista de los detectives durante dos horas sin saber donde estaba. Se les había perdido cuando iba en el metro, cosa que nunca hacía, y luego había aparecido nuevamente como si nada.

- Si vuelve a desaparecer sabremos exactamente donde está. – dijo Sirius, que estaba a su lado.

- Espero que esto resulte.- murmuró Ron cuando lo vio bajar las escaleras. Todos estaban allí, como el primer día, se respiraba en el ambiente que aquella noche pasaría algo.

Eran las 8 de la noche cuando Harry recogió a una despampanante y sonriente Cho en la puerta de su edificio. Pero a él no le produjo más que asco y odio saber que aquella mujer, sentada cómodamente a su lado en el auto, estaba involucrada con el secuestro de Hermione. Pensó en ella, en como estaría y en lo que estaría pasando encerrada, en manos de una rata asquerosa. La amaba más que a su vida y haría cualquier cosa con tal de recuperarla, tenerla sana y salva en sus brazos. Ver sus preciosos ojos y su radiante sonrisa el resto de su vida sería el mayor de los premios. Iba a salvarla, por dios que lo haría. Y mataría al bastardo que la tenía retenida. Apretó con fuerza el volante y tuvo que hacer un esfuerzo para controlarse. Esa noche tenía que salir perfecta y que Cho no sospechara nada. Su seguridad en sí misma la haría caer.

- Es maravilloso, Harry… hace mucho tiempo que no venía a este tipo de eventos – le dijo cuando entraron al salón de fiestas. – es un lugar precioso… me imagino que Potter's Desing tuvo algo que ver en esto ¿no es así?

Harry asintió. De pronto recordó que había estado con Hermione en aquel mismo lugar mucho antes, cuando acababan de remodelarlo todo. Se había mostrado maravillada con aquello. Dios, cuanto la extrañaba. Pero pronto la tendría de vuelta, de eso estaba seguro.

- Iré por algo de beber ¿quieres? – le preguntó, Cho asintió.

Se sentía de maravilla volver a aquel mundo de lujos y glamour, pensó. Sería divino contarle los detalles a su "huésped".

Dos horas después Harry ya estaba cansado y harto de su acompañante. ¿En que momento podría dejar el chip?. La respuesta, por suerte, vino solo cinco minutos después, cuando Cho se levantó para ir a bailar con un conocido y dejó su bolso sobre la mesa. Con disimulo y cuidando de que no lo viera deslizó la mano por encima de la mesa y tomó el bolso. Puso apresuradamente el chip dentro, en un lugar que no lo viera al abrirlo y luego se levantó hacia la pista para pedir un baile con ella. La función tenía que continuar hasta el final.

**

El punto rojo en la pantalla estaba quieto en un cuadrado y no dejaba de emitir un pequeño bip cada vez que prendía y apagaba, intermitentemente, algo que a Harry y a todos en la sala los estaba volviendo locos. Había dejado a Cho en su departamento hacia dos horas y luego se fue a casa de sus padres, donde todos ya veían como el chip de rastreo estaba funcionando. Pero no había ningún cambio. Cho estaba en casa, porque el chip también.

- Esto es una perdida de tiempo…- murmuró Ron entonces frotándose los ojos. Los tenía rojos y con visibles ojeras. – Deberías arrestarla, Dean y hacer que confiese a la fuerza.

- No es tan simple, Ron, y lo sabes. – dijo Draco en tono cansado. Ya habían tenido esa misma discusión más de una vez.

- ¡Miren! – gritó entonces Ginny señalando la pantalla.

Todos vieron como el punto de luz, antes quieto, ahora se movía de un lado a otro. – Comienza a rastrear, Travis. – ordenó Dean entonces a uno de sus oficiales.

- Está saliendo del edificio… - dijo el oficial mirando datos y planos en un monitor. – por la velocidad a la que se dirige parece que va a pie.

- Jones, Forest… el sospechoso va a pie…

- Tenemos contacto, jefe… va caminando hacia la estación de metro que está a unas dos cuadras… ¿la seguimos?

- No, podría sospechar que la seguimos… suban al auto y esperen mis instrucciones, cuando sepa en que dirección va el subterráneo que tomé les avisaré para que sigan ese camino…

- Entendido...

- Vamos, señor Potter…. Querrá estar presente cuando rescatemos a su novia. – dijo entonces el detective sonriendo por primera vez desde que todo había empezado.

Harry asintió y ambos salieron rápidamente. Draco los acompañaba.

- Espero que todo salga bien. – murmuró Luna abrazando a su esposo. James hizo lo mismo con Lily y el padre de Hermione con su esposa se miraron esperanzados. Si todo resultaba muy pronto tendrían a Hermione de vuelta.

**

Lo primero que hizo sospechar a Tom Riddle de que algo no ababa bien fue el silencio de toda la calle. Generalmente a esa hora siempre solían ladrar perros, clamando algo de comer. Sin embargo esa noche, todo estaba demasiado calmado. Miró a Cho, que entraba a la sala luego de hacerle una visita a la chica. Se veía contenta y pagada de si misma. No la culpaba. Estaba consiguiendo todo lo que quería, y de paso el se ganaba una buena recompensa y un juguetito para mantenerse distraído. Se regocijó al pensar en lo que tenía planeado para cuando Cho se fuera. Esa noche poseería a su rehén, ya no pensaba dilatar más aquel asunto.

- ¿Porqué estás sonriendo así? – preguntó Cho sentándose frente a él.

Tom se encogió de hombros. – sólo imaginaba la fiesta a la que iré más tarde… cuando te vayas.

- Así que esta noche es la noche… que bien, te estabas tardando. – dijo ella sonriéndole. – Bueno, como no quiero estropear tus planes será mejor que me vaya…

Se puso de pie y fue entonces que Tom notó el resplandor que salía de su bolso. Un resplandor minúsculo y de color rojo suave. Cho protestó cuando él le quitó el bolso de las manos y sacó su contenido encima de la mesa.

- Pero…Tom, ¿qué demonios haces?...

Él no respondió enseguida, registró las cosas y lo vio, diminuto y redondo… No puede ser pensó. – Idiota, has dejado que te pusieran un rastreador. – le dijo gruñendo.

- ¿Un rastreador…? ¿pero de que me estás hablando? – dijo ella. Lo miraba como si hubiera perdido la cabeza. – Nadie ha puesto nada en mi bolso… no me he separado de él en toda la noche.

- Pues explícame entonces que diablos es esto. – le dijo mostrándole el dispositivo. – Es un chip de rastreo… por eso todo está tan calmado allí afuera ¡Como no lo supe antes! Alguien debió ponerlo en tu bolso cuando estabas distraída o algo…

Cho volvió a mirar el pequeño aparato, no más grande que un botón, que desprendía una tenue luz rojiza. Atónita aún por que fuera un chip para rastrearla pensó en algún momento de todo el día en que hubiera dejado su bolso… entonces lo supo.

- Ese maldito de Potter – dijo. – Debió ponerlo en mi bolso esta noche, en la cena… cuando fui a bailar con…

La frase quedó a la mitad. Tom le había dado una bofetada y la miraba con los ojos desorbitados. – ¡Zorra estúpida! Has traído a la policía hasta mí…

Hermione escuchó el ruido de cosas caer al suelo, gritos y luego el silencio. Algo pasaba, podía sentirlo. Por una vez, desde que la habían llevado a ese lugar sintió esperanza.

**

El cerco estaba completo. Si querían escapar los atraparían de igual modo. No tenían por donde escapar. Cho Chang iba a pagar por todo. Con ese pensamiento en la mente Harry vio como los efectivos policiales rodeaban el edificio de donde provenía la señal del chip de rastreo. Un edificio de mala muerte en uno de los lugares más peligrosos de la ciudad. Hermione está ahí dentro pensó con aprensión.

- Bien, los tenemos rodeados – dijo Dean Thomas, luego tomó la radio. – A mi orden entramos al edificio. Con cuidado chicos, pueden estar armados y recuerden que hay una mujer retenida ahí dentro.

Harry tragó con fuerza, se moría de la preocupación de que algo le pasara a Hermione. Sintió la mano de Draco en su hombro, dándole su apoyo.

- Todo va a salir bien, Harry. – le dijo. Él asintió, todo iba a salir bien.

De pronto desde una de las ventanas iluminadas vieron la sombra de un hombre. – Si no quieren que le haga daño a la señorita es mejor que me dejen ir… - gritó para luego volver a entrar. Segundos después volvió a salir, esta vez acompañado.

A Harry le dio un vuelco el corazón. - ¡Herms!

Hermione oyó su voz y entonces sintió que todo estaba bien. Harry dijo en su mente. Pero de su garganta no salió ningún sonido. Aún se encontraba bajo los efectos de los sedantes. Trató de enfocar la vista, de verlo, de sonreírle para que supiera cuanto lo amaba.

- Ya lo saben, si no quieren a la chica muerta, apártense de mi camino.

Hermione gimió cuando el hombre la empujó nuevamente dentro del reducido cuarto. Al principio no sabía que ocurría, la habían sacado a rastras de donde la tenían encerrada y luego la llevaron hacia la ventana. De lo único que tenía plena conciencia era de Harry gritando su nombre.

- ¿Qué vamos a hacer, Tom? – dijo entonces la mujer con voz histérica. Hermione trató de enfocar la vista para verla mejor.

- ¡Cierra la boca! Todo esto es tú culpa… - dijo él, furioso.- pero si me hundo, tú, encanto, te hundes conmigo ¿oíste?... creo que escucho movimiento en las escaleras, maldición, nos tienen cercados.

Harry y Draco observaron como los efectivos de la policía de ponían en movimiento nuevamente. Ambos se miraron, sabiendo que pensaban lo mismo. Un solo movimiento y aquel sujeto mataría a Hermione.

- No tenemos alternativa, tendremos que entrar por la fuerza al departamento – dijo entonces Dean.

- Pero eso sería arriesgado, si este hombre los ve entrando no dudará en hacerle daño a Hermione. – objetó Draco.

Harry miró nuevamente hacia el edificio. Era la única manera de hacerlo, pensó frustrado.

**

Horrorizada Cho vio como tres hombres armados entraban en el departamento de manera rápida. Tom, a su lado, profirió una maldición y rápidamente se abalanzó sobre Hermione, la puso delante de él, como escudo y le apuntó con un arma.

- Quédense donde están, o juro que la mato. – advirtió, todos se quedaron en su sitio.

Cho no lo podía creer, todo su plan, su magnifico plan, cuidadosamente estructurado se venía a bajo cual castillo de naipes. ¿Qué demonios iba a hacer ahora? Estaba rodeada de policías, con Tom, que se había vuelto loco, apuntando a Hermione y ella en medio de todo aquel caos. Maldito Harry, si tan solo hubiera sido más lista, si hubiera intuido que aquel repentino interés por ella no era otra cosa que una farsa… era culpa suya, había sido lo suficientemente idiota para dejarse engañar por Harry, por creer que de verdad quería estar con ella.

- Mátala Tom… - dijo entonces con odio. Él la miró. – dispárale de una maldita vez….

- Baje el arma… está rodeado, no hay salida – le advirtió Dean apuntándole a su vez con un arma.

Tom presionó aún más el arma en al sien de Hermione. – Un paso y juro que la mato.

**

Draco sujetó fuerte el brazo de su amigo, de lo contrario estaba seguro de que saldría corriendo hacia el edificio y seguramente eso complicaría las cosas.

- Tranquilízate, Harry… no es momento de ponerse histérico o dárselas de héroe. – le dijo.

- Déjame en paz Draco, es Hermione la que está ahí arriba – gritó.

- Lo sé, pero si entras ahí solo pondrás nerviosa a Hermione y furiosa a Cho.

Entonces ambos se quedaron quietos y helados al oír unos disparos desde el interior del edificio. Como en cámara lenta reaccionaron y sin importarles anda corrieron hacia allá.

**

Hermione vio como el hombre que la tenía sujeta se desvanecía a su lado y oyó el grito de terror de la mujer. Fue entonces cuando cobró plena conciencia de todo lo que estaba pasando, como si aquel disparo le hiciera reaccionar, vio como tres hombres armados se acercaban, policías, uno inspeccionó el cuerpo y los otros dos sujetaron a la mujer, que se retorcía a su lado y maldecía. Ella apenas fue conciente de eso, porque su atención seguía fija en el cuerpo desangrado del hombre que le había tenido retenida… un escalofrío recorrió su cuerpo. Todo parecía indicar que la pesadilla había terminado.

- Herms…

Levantó la vista con cuidado para encontrarse con los ojos verdes y preocupados de Harry. Luego vio todo negro y se desvaneció.

Harry corrió hasta ella para sujetarla justo a tiempo. Se veía pálida, demacrada y estaba sucia. Pero a él le parecía un ángel, uno hermoso, y suyo… por fin de vuelta al lugar que pertenecía, junto a él.

- ¿está muerto? – preguntó a Dean apuntando con la cabeza el cuerpo en el suelo.

- Si…

Harry asintió, luego se volvió hacia Cho, que era sujetada por dos policías. – Me encargaré de que te pudras en la cárcel… vas a pagarme esto. – amenazó.

- Lo hice por ti, Harry… por nosotros. – respondió ella llorando amargamente. – Nunca serás feliz con ella ¿es que no lo entiendes? Tu destino es estar conmigo. – luego comenzó a forcejear. – Voy a salir, Harry… y cuando lo haga te juro que acabaré con ella. Voy a matarla… voy a matarla.

- Llévensela de aquí. – ordenó Dean entonces. Los policías la sacaron mientras ella seguía gritando.

Draco se acercó a Harry, que sostenía a Hermione en brazos. - ¿está bien? – le preguntó. Se veía excesivamente pálida.

- No lo sé… - respondió mirándola detenidamente. – Salgamos de aquí. Hay que llevarla a un hospital.

Draco asintió. – llamaré a Gin. Querrán saber que todo está bien.

Harry asintió. Si, pensó, ahora, con Hermione en sus brazos y segura, todo estaba bien.

Continuará….