Es viernes y como siempre digo, lo prometido es deuda y aquí tienen el capítulo que espero y sea de su agrado :D
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Capítulo 21
—Allen— alargo un poco más el nombre del susodicho— Estoy aburrida-
—Y yo ocupado Road— le respondió sin levantar la vista de los papeles que tenía en manos.
—Vamos a jugar algo, venga que tienes toda la tarde metido entre esos muros de papel— La desesperación en la voz de la más joven hizo que levantará la cabeza.
—Por qué no pruebas ese nuevo juguete que te mandaron de tu fabrica, como se llamaba ¿lelo?— Intento animarla un poco.
Después de aquella abrupta presentación las cosas entre ellos se habían relajado mucho y Road había terminado estimándolo mucho, claro que eso no cambiaba el hecho de que le seguía doliendo la muerte de Tikky, pero ya habían pasado 5 años desde entonces.
—Se llama Lero, pero ya lo probé y es aburrido—
—Entonces no vas a fabricarlo — respondió por decir algo.
—Por supuesto que sí, que no llene mis expectativas no quiere decir que a los niños no les vaya a gustar—Así eran los asuntos, cada juguete de la empresa Milenio debía primeramente ser enviado a la dueña del ese sector para que lo analizara y diera su visto bueno y en algunas ocasiones daba órdenes para modificar ciertos aspectos que siempre terminaban siendo un éxito.
El albino no respondió ya que había vuelto a centrar su atención en los documentos que tenía presentes.
—No puedo creer que tengas tanto trabajo, ni siquiera catas los productos que vendes y siempre estas más ocupado tú que yo— Le reclamó la pelimorada al ver que la atención del otro Noah estaba en otras cosas.
Pero tampoco recibió contestación.
—¿Sabes qué? Iré a decirle a Alma que te estás estresando de más con el trabajo y necesitas un respiro, te aseguro que no tardará en venir y sacarte de aquí, ya sabes en el plan que se pone, "No permitiré que te estreses por tonterías" —Terminó por imitar la voz enfadada del que se encontraba ausente.
—A diferencia de ti, yo tengo que manejar dos sectores de la empresa Milenio, a eso súmale tu constante parloteo y las restricciones de Alma, y te aseguro que termino debiéndole mucho al tiempo— Sus ojos eran dos fríos cristales que demostraban lo enojado y estresado que se encontraba.
La chica solo atino a quedarse en silencio, era rara la vez en que el peliblanco se enfadaba y ahora parecía estarlo, aunque por lo que recordaba lo había visto con mucho más trabajo y aun así con una linda sonrisa en su rostro, al menos para ella.
—No estás así por las empresas— La verdad le llegó de repente al notar la diferencia entre ese y los otros días.
La tensión en los hombros del hombre frente a ella aumentó y eso le dio la prueba que le faltaba.
—Es por la carta que nos envió el Conde— Terminó de aclarar en tono neutro.
El bolígrafo se rompió entre las manos del Ingles ante la mención de su tan "adorado" padre.
Ese día les había llegado a ambos una invitación por parte del Conde Milenio para que lo visitaran en su lecho de muerte, la salud del hombre había empezado a decaer hacía tres años y ahora se encontraba hospitalizado en un centro en Inglaterra. Otra razón por la tensión del segundo más joven Noah ya que desde que se había marchado de aquel país luego de su encarcelamiento no había regresado, y más que una invitación había sido una orden disfrazada. Ambos Noah habían hablado con sus hermanos y todos y cada uno de ellos había recibido la misma carta, el mismo día y a la misma hora.
—No quiero volverlo a ver— Sentencio fríamente el albino.
—Pero está muriendo— Una nota de tristeza era palpable en la voz de la joven mujer, ahora ya conocía la historia completa, claro que eso no cambiaba que para con ella el hombre había sido siempre amable— Tienes que ir— recordó esforzándose en resaltar el tienes.
—Lo sé— Cansado se lleva una mano a la cara para frotarse el puente de la nariz, le era tan estresante todo ese asunto— Estaré ahí en la fecha y hora acordada, pero no me quedaré ningún día más y tampoco pienso viajar antes.
—Yo pienso partir mañana, por eso quería aprovechar el tiempo hoy para estar contigo— La mirada llena de pena y desdicha caló en el otro.
—Eso es chantaje emocional— sin embargo ya se estaba levantando de su silla para salir con la menor.
—Pero sirvió— apunto sin una pisca de vergüenza— Pasemos por Alma, a él le encantara que cenemos en aquel restaurante de comida mexicana.
—No pedo creer como es que le gusta tanto sufrir, siempre termina lo bastante enchilado y con dolor de estomago por comer tanto picante.
—Pero has de admitir que es delicioso—
Una sonrisa glotona asomo por la cara del ojiplata, desde luego no importaba que comida fuera a él le gustaban todas.
Se encontraban en el Aeropuerto despidiendo a Road, la tarde se encontraba helada, acababa de iniciar el año y con ello el clima seguía tan frío como en diciembre sino es que más.
—Bueno pequeña cantante, espero y nos podamos ver pronto— La voz de Alma era cándida luego de ese tiempo en convivencia con la joven Noah desde luego se habían encariñado lo suficiente para extrañarla.
—No me digas así— protesto ante el apodo, aunque le encantaba.
—Nos vemos en una semana— dijo Allen y para sorpresa de los otros dos abrazó a Road como si nunca en su vida la volviera a ver —Sí cuando nos encontremos allá me notas diferente quiero que sepas que no va a ser por ti, nunca por ti— le susurro al oído mientras la estrechaba un poco más para luego soltarla.
Al separarse la pelimorada tenía la confusión pintada en su rostro, sabía por cuanta propio que el albino podía llegar a ser sumamente cambiante por su problema de personalidad, pero la advertencia era un poco alarmante, se preguntaba que tanto podía diferenciarse el Allen que conoció al que se encontraría en Inglaterra.
—Está bien, nos vemos luego— Sin más la joven mujer se alejo con paso energético, desde hacía minutos que estaban llamando para abordar.
Ambos se quedaron viendo como el avión partía, el silencio era cómodo ya que formaba parte de la personalidad de ambos y a la vez les era totalmente ajena.
—No le informaste sobre los experimentos del conde ¿cierto?— la voz del moreno era lo suficiente tranquila para que se notara la seriedad de la situación.
—De nada sirve esa información ahora, ella fue la primera— Intentó no ponerle atención al tema ya que era algo sumamente tenso.
—Bien sabes que no fue la primera, ya que en ese laboratorio en el que estuviste hubieron muchos conejillos de Indias en los que experimentar, tú mismo eres uno de ellos—
—Fue la primera de su propia familia con la que experimento, fue la primera totalmente exitosa que tuvo—La pena era palpable en su voz.
Detuvieron la charla mientras salían de la zona de espera y no la reanudaron hasta que llegaron al estacionamiento donde ambos subieron al coche, Alma iba al volante.
— ¿tendrá secuelas? — Pregunto aún molesto el japonés.
—Mientras se mantenga alejada de los Akuma o cualquier droga hecha con materia oscura no debe de haber problema— Su voz era triste, una de las razones por las cuales se había alejado de Inglaterra era para investigar más esos laboratorios en los que estuvo cautivo en su más tierna Infancia.
Los resultados habían sido una cruda realidad ya que el mismo conde era quien estaba a cargo, por un error de uno de los recolectores él había sido aceptado, por lo que cuando el conde se entero del fallo en su sistema lo había modificado y hecho mucho más discreto. Uno de los resultados era que influía mucho el tipo de sangre y la genética propia de las personas en la aceptación total de la materia oscura en el organismo, y el Conde previendo eso empezó a experimentar con ADN lo más semejante al suyo que serían sus propios hijos, en todos y cada uno de ellos los resultados habían salido positivos el único error era el mismo Allen pero este al ser su nieto no tenía mucha importancia, además de que tenía como extra la otra cara de la moneda en su cuerpo la inocencia.
—¿Qué pasará si ella llega a tomar algo de eso? —
—Las células de pigmentación se verán afectadas por lo que posiblemente cambie el color de ojos y piel, también sus sangre se verá afectada por lo que los vasos sanguíneos se abrirán paso por la piel posiblemente en la frente ya que es una parte sumamente sangrante y lo bastante débil, no estoy seguro si será en otros sectores del cuerpo, en dado caso sería en lugares con mucho paso de sangre pero sin que las abiertas sean mortales ya que también afecta al sistema inmune de una manera muy singular.
—No puedo creer que alguien sea tan bestia como para experimentar con sus propios hijos—
—Dudo mucho que ella se meta en el mundo de las drogas por lo que está a salvo—
—Pero sigue siendo inadmisible— Protestó el japonés muy molesto.
Allen ya no respondió, no valía la pena hacerlo ya que pensaba exactamente igual que su compañero. La ultima parte del transcurso la hicieron en un completo silencio, no era incomodo pero tampoco agradable.
Al llegar a su edificio departamental estacionaron la camioneta y ambos tomaron el ascensor, puesto que tenían el último piso, el cual compartían ya que abarcaba toda la planta y tenía varias recamaras, una cocina, una sala, un baño, lo ideal para que pudieran vivir cómodamente y sin necesidad de estar apretados o de sentirse solos.
Ambos pasaron por la puerta de entrada y cuando Alma tomo rumbo a su propia habitación Allen adelanto su mano y lo tomo del brazo.
—Se que lo que hizo el conde no está bien, pero no veo al porque debemos preocupar a Road con asuntos que no le traerán consecuencias— Él no quería seguir así con Alma, ambos eran bastante introvertidos en las cosas muy personales y estar en una situación tan tensa no era saludable.
—Entonces quieres que nos quedemos callados ante los actos de esa cosa—El desprecio en su voz se incrementó bastante.
—Solo quiero evitarle a Road ese sentimiento— se acerco un paso para quedar más junto de el asiático— Al fin y al cabo nosotros estamos haciendo todo esto para evitar que vuelva a pasar— su mano se deslizó hasta llegar con la de Alma y entonces entrelazo sus dedos dándole un suave apretón— Se mejor que nadie lo que se siente estar dentro de una jaula viendo todo y cuando por fin pareces ser libre no poder decir nada por miedo a que hieran a los que más quieres.
Pasados unos segundos el pequeño apretón en su mano fue contestado y Alma se giro para abrazar al albino.
—No me voy a quedar callado cuando la vuelva a ver— declaró fuertemente— Después de todo el hombre ya estará muerto y no tendremos que preocuparnos tantos— acto seguido tomo el rostro del menor y lo beso.
El beso era demandante, cargado de furia y pasión.
—Pero veamos el lado bueno de que nuestra pequeña cantante no este por aqui— su voz se torno un poco más ronca debido a la pasión— vamos a tener más tiempo para ciertas actividades muy gratificantes.
Sin esperar respuesta se volvió a apoderar de la boca del ojiplata que gustoso lo recibió, haciendo de el beso una lucha por el control sobre el otro.
—Ahora así le llamas— declaro el Noah cuando se separo pero al igual que Alma hizo, ataco la boca del otro para cubrir la respuesta.
Las manos empezaron a resbalar por los cuerpos explorando, excitando.
—Ya sabes me gusta la ambigüedad— Con las manos en las caderas del otro empezó a empujarlo hacia las habitaciones.
Allen no se quedaba atrás sus manos estaban por debajo de la camisa del otro haciendo que la piel le hormigueara dejándole con ganas de más.
—En estos momentos odio la ropa— farfullo por lo bajo mientras levantaba la prende y la hacia pasar por encima sin desabrochar ningún botón.
—Cuidado esa es mi nariz— exclamó el moreno mientras desatoraba un botón para que la camisa pasara sin más incidentes.
La boca del otro ya recorría su pecho desnudo dejando un ligero rastro por donde pasaba, había tomado el control y no pensaba dejarlo así por lo que usando un poco de fuerza tomo a allen por la cadera levantándolo mientras lo besaba, la reacción fue automática una pierna del Inlges se enrosco en su cadera haciendo que las erecciones se frotasen y ambos gimieran complacido.
—¿Tu habitación o la mía? — Susurro sobre los labios del otro.
—La tuya es…—Los labios del moreno volvieron atacarlo impidiéndole terminar la frase, mientras casi lo llevaba en brazos—
Al separarse el albino le mando una mirada de reproche por no dejarlo terminar.
—Está más cerca, ya lo sé— aclaró mientas abría la puerta de cuarto— es la escusa que pones siempre— Una sonrisa de superioridad adornó su rostro haciendo que Allen resoplara.
Pero no le duro mucho tiempo ya que la pasión los consumía y pronto estuvieron sobre la cama haciendo volar las prendas que les restaban y entregándose por completo a las sensaciones.
—Es mi turno de estar arriba— mencionó Allen mientras se sentaba ahorcajadas en las piernas de Alma y empezaba a besar todo a su alcance dejando desatendido cierto punto para frustración del otro.
—De acuerdo tu vas arriba pero yo voy dentro— dijo de un jalón tan rápido que se le fue el aire, el albino lo miro mal ya que no esperaba esa contestación.
Por lo que tomo una parte del miembro de Alma y empezó a acariciarlo.
—No lo creo— seguido de eso engullo lo que traía entre manos haciendo que el otro soltara un grito nada digno y empezara a gemir más alto.
—Es… mi— entre bocanadas de aire intentaba expresarse pero esa maldita boca hacia maravillas dificultándole el hacer alguna frase coherente que no fue pedir por más—cuarto, yo soy…— el otro había incrementado el ritmo haciendo que lo último se perdiera en un lugar de su mente, cerró los ojos con fuerza sintiendo como el orgasmo empezaba a surgir desde sus huevos y subir, pero una mano firme apretó la base del mismo impidiendo descargarse, gimió de pura frustración.
Abrió los ojos que no sabía cuando los había cerrado y levanto su cabeza para ver la sonrisa triunfante del albino que aun estaba entre sus piernas sosteniendo su erección.
—Mierda Allen esa es una forma de tortura— su necesidad era grande y la frustración aun más.
—Como tu dijiste que querías ir adentro no tengo porque hacer tanta distracción si es mi trasero el que no estará en algo cómodo—
—Sabes que te encanta—
—Tienes razón y a ti también así que ponte a trabajar—su mano izquierda se deslizo por debajo del oriental hasta que encontró lo que buscaba y empezó a menearlo de un lado a otro.
—Podrías dejar mi cola en paz— la extensión negra se movió saliendo del agarre del albino.
—Lo siento es que me encanta eso, es algo llamativo— Alma también había tenido un pasado en un laboratorio pero en otra parte del mundo, el no tenía defectos que se vieran a simple vista como sucedía normalmente con la inocencia, ya que Alma fue un sujeto de pruebas con materia oscura y en vez de deformar una parte de su cuerpo termino con una pequeña cola terminada en punta como de flecha, toda ella de color negro, que la ocultaba siempre enroscándola en sus caderas.
—Pero creo que nos quedamos en algo más interesante que una sola parte de mi cuerpo— con un rápido movimiento invirtió los papeles dejando debajo de su cuerpo al albino.
Sus labios se posaron demandantes y el beso se extendió mientras las manos no dejaban de acariciar la blanca piel.
Las palabras fueron sustituidas por jadeos y gemidos que inundaron la habitación conforme sus cuerpos de estremecían y chocaban contra si en una danza de ritmo intenso en la que ambos se entregaban con lujuria.
Pronto llegaron a la cúspide del placer, todo explotó dejando a su paso la sensación de placer intenso que siempre los acompañaba después del sexo.
Alma salió del interior de joven y se recostó al lado mientras cubría a ambos con las sabanas, Allen se acomodo entre sus brazos buscando calor.
El silencio volvió, pero no es algo que le importara mucho a Alma ya que se sentía adormecido por el intenso orgasmo. Sus parpados pesaban y su respiración se fue nivelando cuando estaba a punto de caer dormido la voz de su compañero lo detuvo.
—Esto no está bien—la oración tenía un matiz de tristeza que lo hizo voltear a verlo aun oscilando entre permanecer despierto o rendirse al sueño.
—Pues a mí me pareció fa…buloso— Un bostezo le gano la partida a mitad de la frase.
—Un monstruo no debería sentir todo esto— La frase logró que su sueño se fuera por completo y la tensión entrara nuevamente a su cuerpo.
—No somos monstruos, lo son quienes nos hicieron esto— Para aclarar su punto de vista tomo la mano izquierda de Allen para que la contemplara— Tú no quisiste esto y los sabes.
Para mayor sorpresa, el albino soltó una ligera risita mientras entrelazaba los dedos con los suyos.
—No me refería a lo que nos hicieron— su voz a primera instancia sonaba relajada, pero tenia un eco melancólico— Me refería a mí— Sus ojos se encontraron con los oscuros de su acompañante y en ese instante Alma supo que a quien tenía entre sus brazos era a Allen Walker en su parte más blanca.
—Sabes que no somos tan diferentes así que cada insulto dirigido a ti va también por mi—inconscientemente lo abrazó con más fuerza, cada vez que se mostraba así de vulnerable le surgían un feroz instinto de protección.
—Son muchas las igualdades pero hoy note la diferencia más cruel de todas— se detuvo solo para tomar un poco de aire— Tú todavía puedes sentir.
La afirmación lo dejo pasmado, pero no tardo en interrogar.
—¿A qué te refieres? —Su voz sonó más tensa de lo que le hubiera gustado demostrar pero no tenía muchas alternativas.
—Puedo recordar que se siente el cariño, el amor, la tristeza, la culpa y todos los sentimientos que algún día tuve, pero ya no lo siento — su voz pareció quebrarse en la última parte.
—¿No me convierte en un monstruo no arrepentirme de todas las vidas que he tomado, incluida la de mi esposo? — su voz era baja casi un murmullo que si no ponía atención se perdería con el eco de la ciudad.
—Ya ni siquiera extraño a nadie, hace años que no veo a Lavi pero no me afecta en lo absoluto, también hace tiempo que no me afecta estar lejos del samurái o las personas con las que un día compartí la oficina o una celda, ellos son solo imágenes nítidas sin significado alguno para mí.
—En la tarde cuando nos despedíamos de Road vi en tu mirada la nostalgia y el cariño que le tienes, yo no pude sentir nada— la mano derecha trazaba los contornos de su cara mientras hablaba con un tranquilidad escalofriante.
—Te equivocas, todavía puedes sentir— detuvo la mano en el momento que se poso sobre su mejilla y con cuidado la condujo a sus labios donde le dio un suave beso— En el aeropuerto le diste un abrazo a nuestra pequeña cantante y yo creo que intentabas quedarte con algo de ella, no querías que se fuera.
—La abrace para ver si podía sentir algo, creí que si podía expresar algo con mi cuerpo mi alma empezaría a sentir, pero me equivoque y me di cuenta que cuando la volviese a ver sería una foto más del pasado que no tendría mayor importancia para mi.
—Pero ayer estabas lo bastante alterado por la carta del conde, aun tienes sentimientos— afirmo con vehemencia.
—Tienes razón el odio y el desprecio también son sentimientos, mas no eran míos…— Se quedo en silencio, Alma sabía lo que seguía "esos son sentimientos del músico".
Al no tener como rebatir ese hecho solo se limito a abrazarlo hasta que la distancia entre sus cuerpos fuera nula. Podía sentir la respiración del otro en su pecho suave y constante, como se relajaba un poco más estando así.
Eso le dio una idea de último momento y separándose apenas un poco para poder mirarlo a los ojos pregunto.
—Y yo, dime ¿qué es lo que sientes? —La sorpresa lleno las orbes plateadas y Alma sintió una victoria.
Pero la inocente mirada comenzó a cambiar, una sonrisa burlona adorno el rostro haciéndolo ver totalmente diferente.
—Un gran placer luego de tan gratificantes actividades — la mano que anteriormente estaba acariciando se rostro bajo por su pecho hasta quedar encima de su entrepierna donde la movió un poco para dejar en claro el punto.
—¿ Y Allen? —Pregunto intentando mantener su cuerpo bajo control ya que esa mano a pesar de haber dejado de moverse se había quedado en aquella sensible parte de su anatomía— Gracias a tu acertado comentario acabo de recordar nuestra conversación anterior a esto y estoy seguro que Allen sí tiene sentimiento ya que estaba preocupado por Road.
—A decir verdad no Allen no estaba preocupado— dijo separando su mano izquierda de la del japonés quien la mantenía aferrada— La preocupación era mía, si Road llega a saber esto y después cae en depresión será muy fácil para alguien de nuestro nivel que empiece a consumir akumas y eso echaría por la borda todos nuestros planes, que halla sido la voz de Allen quien lo expresara es diferente él lo sabe.
—Pero no contesto mi última pregunta, ¿qué es lo que Allen siente por mí? —Clavó sus ojos en los muros de plata que lo miraban altivamente.
—Te ve como su igual— lo oz era serena y alejada de su normal ironía— Alguien que ha pasado por un sendero parecido al suyo y que ha tomado decisiones aun más parecidas, así es como te ve, si quieres que te lo describa en un sentimiento sería empatía.
—Entonces todavía siente— no pudo evitar al suspiro de alivio que salió al comprobar eso.
—Pero no por mucho tiempo, él se está extinguiendo— la voz sombría del catorceavo no le permitió relajarse— Ya no puede salir y tampoco le importa, los pocos sentimientos que le quedan son solo una sombra de los míos, que es con lo que logro mantenerlo vivo.
—Es por eso que estaba irritado después de la carta, porque tu lo odias demasiado como para que esté tranquilo—
—Chico listo, comprendiste rápido la situación — Dijo mitad en broma mitad en serio, pero el otro no respondió ya que se había quedado paralizado.
—Si todos sus sentimientos son una sobra de los tuyos, ¿qué soy yo para ti? — La idea era descabellada pero era en lo primero que había pensado y eso lo había sorprendido muchísimo.
La tensión en el cuerpo que abrazaba se hizo presente de manera bastante rápida, pero luego de unos instantes los brazos que anteriormente estaban tranquilos se movieron para salir del abrazó y alejarse cuanto antes de su lado.
Se levanto de la cama y con la confianza que le era tan propia al músico abrió uno de los cajones del cual saco un pijama y se la puso a prisa.
—Hoy he hecho esa pregunta a tus dos personalidades ya ambas la han evadido— hizo que su voz sonara lo bastante burlona para provocar a su amante.
—Tienes razón no debí dejar que Allen se saliera de esto dejándome las explicaciones a mi, pero para que no te amargues las noche también yo te contestare— Se dirgio a la salida abrió la puerta y cuando estaba fuera se giro y enfrento la mirada oscura.
—Yo estoy enamorado de ti— sin otra cosa que decir retomo su marcha cerrando la puerta tras de si, dejando a un más que impactado Alma Karma.
