He vuelto. Sinceramente se que no tengo perdón por tarda tanto.
Pero he tenido tantos problemas que ni saben. No las aburriré contándolos pero espero que me entiendan.
Es algo cortito pero igual espero lo disfruten.
HOSPITAL
Una sensación de cosquillas me saco de mi aturdimiento. Al principio era casi imperceptible pero al rato podía sentir claramente la sensación en mi rostro y cabello. Somnolientamente abrí los ojos para encontrarme con unos hermosos luceros verdes que yo conocía muy bien.
― ¿Edward? ―pregunte un poco aturdida. No recordaba claramente que había pasado.
―Hola― me contesto Edward con una sonrisa triste. Sus dedos siguieron bailando por mi cabello y rostro, sacando un mechón, volviéndolo a poner en su lugar o acariciando mi frente o mejillas sin decir nada, limitándose a observarme casi con…. ¿adoración?
Pude notar la melancolía en sus ojos.
― ¿Qué sucede? ― cuestione mientras intentaba sentarme, me costó un poco incorporarme pero lo hice.
― Soñé algo hermoso, pero imposible― susurro como si me contase un secreto.
― ¿En serio? ¿Qué fue eso? ―
― No puedo contarte. Podría molestarte de alguna manera ―
― Claro que no, mi cielo ― susurre mientras tomaba su mano entre las mías ― Nada podría hacerme molestar contigo, mi amor ― Se sentía tan bien susurrarle palabras cariñosas a él. Era algo que deseaba con ansia.
Su mirada denotaba confusión y eso me asusto a mí.
― ¿Qué va mal? ―
― ¿Me llamaste "mi amor"? Significa que…. ¿no fue en sueño? ― Su mano apretó un poco la mía.
― ¿Creíste que habías soñado lo de ayer? ¿Creíste que habías soñado que te dije que te amo? ― pregunte un poco atónita.
― Cuando desperté no estabas y…..y…..y no tenía sentido. Solo podía haber sido un sueño. No podía ser otra cosa ― hablaba con dificultad, como si no pudiera creerme.
― Edward, tranquilo. Mírame. Si paso, no fue un sueño. Yo te amo ― lo acerque a mí y le di un casto beso en los labios.
― No estabas ― susurro.
― Lo siento. No quise…― fui abruptamente silenciada por los suaves labios de Edward.
Cuando se separo de mi, descanso su frente contra mi hombro y sus brazos me rodearon.
― Gracias a Dios, no fue un sueño ― lo escuche murmurar con alivio mientras me apretaba más hacia él.
Estuvimos un buen tiempo así. Juntos, abrazados, solo disfrutando del otro. Nos recostamos en mi cama y no volvimos a hablar. Llego un punto que el volvió a quedarse dormido, pero yo no pude. Estuve despierta viendo su rostro. Su expresión no era la misma, claramente podía ver lo tranquilo que estaba y no había mejor sensación que esa, la de verlo bien.
Podría decir que para mí esa noche fue como un sueño también. Fue uno de los momentos más hermosos de mi vida porque los compartí con él. Pero en el diario vivir no podíamos estar así, al menos no frente a todos. Especialmente no frente a Jasper.
Quizás no era una mala persona, lo había demostrado. Tenía culpas, demasiadas, y por esas mismas culpas estaba dispuesto a alejarnos si veía cosas que él consideraba como impropias.
¿Pero que tenia de impropio que yo quisiera estar con él? ¿Qué mal había en que yo le amase o él lo hiciese conmigo?
Aun así no quería arriesgarme a que me alejasen de él.
La mañana estaba hermosa y fresca. Un perfecto clima para pasarlo en el jardín.
Edward y yo pasábamos todo nuestro tiempo ahí, mientras podíamos.
Nos sentábamos escondidos entre los árboles, donde nadie podía vernos y ahí nos acurrucábamos juntos. Ese era uno de mis momentos favoritos del día. Estar junto a él y decirle "Te amo".
― ¿Qué piensas? ― pregunto Edward sacándome de mi ensoñación.
― En nada. Solo que te quiero muchísimo ― conteste juguetona mientras tomaba su mano para volver al edificio.
― Pues yo aun mas, muñequita ― ya no me molestaba su apodo, la verdad era una forma realmente dulce de llamarme.
Mientras atravesábamos el patio me empecé a sentir mal. Sentía como la luz del sol me daba de lleno en la cara y me hacía perder la visibilidad. Todo me daba vueltas y sentía que no podría mantenerme de pie.
Lo último que alcance a susurrar fue su nombre: Edward.
Abrí los ojos pesadamente. La luz me segó inmediatamente, todo era demasiado brillante ¿significaba que estaba muerta? no lo creo. Tarde un par de minutos en enfocar la vista de manera que pudiese intentar reconocer el lugar. Aunque me fue imposible.
Después de un rato de confusión a mi mente llego un nombre.
―Edward― mi voz sonaba muy ronca, me era irreconocible.
Sentí un apretón en mi mano. Gire mi cabeza suavemente para ver quién era.
―Tranquila. Tranquila― reconocí la voz de Alice casi de inmediato.
― ¿Dónde estoy? ― logre articular con dificultad.
―Estas en un hospital. Te internaron por una descompensación y…. no sé que otro termino medico usaron. El punto es que estabas muy débil y casi anémica―
― ¿De verdad? ― exclame con sorpresa, la verdad sentía que me estaba muriendo pero por lo que decía Alice era poca cosa.
―Así es. Pero la verdad me has dado un gran susto. ― pude escuchar la voz ahogada de Alice en esas palabras
―Lo siento― fue lo único que pude decir.
Iba despabilándome con el pasar del tiempo.
― ¿Y Edward? ― volví a preguntar de un salto. Intente sentarme pero Alice hacia presión contra mí para que no lo hiciera.
―Tranquila. No te levantes, tienes una intravenosa puesta y puedes dañarte la vena si te mueves―
―No importa. ¿Dónde esta Edward? ―
―No lo sé, Bella. Debe seguir en el psiquiátrico. Vine directamente a este hospital porque me llamaron. Pero Edward debe estar bien. Tranquila―
Intente hacerle caso. Sabía que no ganaba nada con alterarme, pero la verdad me estaba costando mucho trabajo el hacerlo. Deja pasar unos minutos para aclarar mi mente y poder formular alguna pregunta. Cerré los ojos en un intento de superar el estupor provocado por los medicamentos. Paso mucho tiempo antes de que pudiese empezar a hablar de nuevo.
― ¿Desde cuándo estoy aquí? ―
― Desde ayer. Me llamaron al mediodía―
― ¿Cuánto tiempo estaré aquí? ―
― No lo sé Bella. La verdad, no se mucho ―
― Perfecto ― ironice.
― No te molestes conmigo ―
― Perdón Alice. Aunque ahora que lo pienso, ¿Qué ha pasado contigo? Tengo tanto tiempo sin verte ― comente
― Yo… lo siento ―
― ¿Por qué me rehúyes?
― Yo no lo hago ―
― Claro que sí. Me evitas, y evitas ir al hospital desde…. desde el día en que mencione a Jasper ― murmure lo ultimo para mi, recordando lo que él me había contado.
― Conoces a Jasper, ¿verdad? ―
― Claro que no ― contesto pero sin verme a los ojos.
― Alice, dime la verdad. Soy tu amiga, confía en mí ― debía presionar para obtener una respuesta.
― No puedo Bella. Tengo miedo ― y ese miedo se reflejaba claramente en sus ojos.
― Eres Mary Alice Brandon, ¿verdad? ― En el momento que solté esas palabras sus ojos casi se salen de sus cuencas.
― ¿Qui…quien te…. dijo eso? ― pregunto con el horror en su rostro.
― Ese es tu verdadero nombre ¿no es así? ―
En un momento Alice estaba sentada en su silla y la otra estaba abrazándome y llorando desconsoladamente.
― Por favor no le digas a nadie. Por favor. No quiero volver. Por favor Bella ― rogaba una y otra vez.
― Alice, tranquila. Mírame― le pedí gentilmente. ― No tienes por qué estar asustada. Solo quería que me dijeras la verdad. Así que no llores, ¿si? ― dije mientras limpiaba sus lágrimas
Ella me observo por un momento antes de contestarme.
― Sí, soy Mary Alice Brandon. ―
Ahí tienen, lamento la demora y lo corto del capitulo.
Intentare actualizar pronto, lo prometo.
Pues espero que lo disfruten. Besos a todas.
CARPE NOCTEM
