Capítulo XX.
Nos fallaron dos palabras
Y sabernos perdonar
Que fácil era haber dicho lo siento...
Genzo no sabía qué hacer. Ahí tenía a Lily, frente a él, bailando muy animada y de forma algo sensual... El portero estaba a punto de sucumbir en el caótico remolino de sentimientos que se desataron por tener a Lily tan cerca de él, Genzo quería abrazarla, besarla y llevársela de ahí para después...
"Ah, que me comporto como idiota", pensó Wakabayashi. "¿Por qué me costará tanto trabajo el decirle quién soy?".
Porque cabía la posibilidad de que ella huyera, así de simple. Genzo tendría que encontrar la manera de decirle a Lily quién era él, y al mismo tiempo evitar que ella escapara. Al diablo con todas esas estúpidas pretensiones de dejar que Lily fuera feliz con otro, con solo verla Genzo supo que nunca sería feliz a menos que consiguiera que esa mujer estuviera a su lado para siempre y el portero prometió que no descansaría hasta que la doctora no lo perdonara y aceptara volver con él.
"Hubiera sido más fácil decirte que te amo, aquella vez hace cinco años", le dijo Wakabayashi a Lily, mentalmente. "¿Qué hubiera pasado de haberte pedido que te quedaras conmigo? ¿Estaríamos aun juntos, me habrías perdonado? ¿Y esos dos niños que vi... serían mis hijos? ¿Nuestros hijos? Vaya, él es genial y se parece tanto a mí... Pero ella es idéntica a ti en todo, hasta en la mirada..."
- ¿No tienes sed?.- preguntó Genzo, después de bailar un buen rato algunas canciones bastante candentes con Lily.
- Un poco.- reconoció Lily.- ¿Vamos al bar?
- No me lo perdería.- sonrió Genzo.
"Qué cosa más estúpida acabo de decir", se recriminó Genzo. "¿Por qué me comporto como un idiota estando con ella?".
Lily, a su vez, también estaba muy nerviosa y no quería que Genzo descubriera quién era ella, por temor a que él la dejara a media pista de baile. Cierto era que no habían cruzado muchas palabras (cada uno por temor a delatarse), pero no se necesitaba decir nada cuando se hablaba el idioma del amor (Dios, Alisse tiene razón, soy más cursi cada vez ¬¬). Los gestos, los movimientos, los pasos de baile, todo era como una especie de ritual de apareamiento el cual Genzo y Lily estaban disfrutando al máximo. Hubo un par de canciones en donde Lily había gozado de lo lindo repegándose al cuerpo de Genzo y bailando muy sensualmente ante él, como siempre quiso hacerlo. Lily se sentía tremendamente feliz, como si se hubiese ganado el premio Nobel y quizás más aun, el estar cerca de Genzo la habían sentirse llena de vida. Hubo un momento en donde Lily se cansó de traer los zapatos de tacón pero por ningún motivo quiso dejar de bailar, por temor a que Genzo se encontrara a otra. Por suerte, él quiso ir al bar, dejándolos a ambos fuera de cualquier temor.
- Bailas bien.- comentó Genzo, mientras ambos tomaban sendas limonadas.
- Tú también.- respondió Lily.
- Ni siquiera he preguntado cómo te llamas.- aventuró Genzo, queriendo hacerla hablar, en un intento por decirle quién era él.
- ¿Eso importa?.- Lily sonrió muy nerviosa.- Esta noche, todos somos desconocidos.
- Quizás.- replicó Genzo, decepcionado.
"O por lo menos, hasta la medianoche", pensó él.
"Ojalá me hubieras pedido que me quedara contigo", pensó Lily, mirando a las parejas que bailaban. "Me hubiera quedado contigo... O más bien, ojalá hubiera tenido el valor de decirte lo que siento por ti, o de decirte que estaba esperando dos hijos tuyos... Vaya, ojalá pudieras conocer a Jazmín y a Daisuke... Los dos sacaron tu cabello, pero es él quien se parece más a ti... ".
- Tienes unos ojos muy bellos.- comentó Genzo.- Solo había visto en una mujer unos ojos como los tuyos.
- Gracias.- Lily respingó.- Me han dicho eso muchas veces.
- ¿Sabes?.- Genzo jugueteó con su sombrero.- Ella fue alguien muy importante para mí...
No, eso era demasiado, Lily no creyó soportar el que Genzo le contara sobre Aki Yamazaki o sobre cualquier otra mujer, de manera que se puso bruscamente de pie y le tendió la mano a Genzo.
- Estoy lista, me he recuperado y esa canción me encanta.- dijo Lily, sonriendo de forma en como solo ella sabía hacerlo.- ¿Vienes?
Obvio que Genzo no le iba a decir que no, así que no tardo, no perezoso, tomó la mano de Lily y la siguió a la pista de baile. La canción era más bien movida, pero Lily le echó los brazos al cuello a Genzo y éste tomó a Lily por la cintura. Ambos se vieron a los ojos nuevamente y dejaron que la música los llevara...
Pero nos sobraba orgullo
Y nos faltaba humildad
Y puse tanto esfuerzo en ser el primero en hablar
Que cuando uno se atreve es tarde ya, tarde ya...
Karl estaba algo aburrido, más que nada porque a pesar de que había muchas chicas que se le insinuaban, él no le hacía caso a ninguna... Por el recuerdo de Elieth... Schneider seguía molesto con ella, pero para qué negar que seguía amando a su esposa... Y más que nada, tenía deseos de volver a verla...
De pronto, frente a él hizo acto de presencia una joven vestida mucama francesa, con su cabello rubio recogido bajo la cofia. Karl admiró el ligero con el que ella sostenía sus medias negras y de ahí se pasó a sus piernas, caderas y demás.
- Vaya, vaya, las cosas que uno se encuentra.- murmuró Schneider, con una sonrisa maliciosa.
Claro, él seguía amando a Elieth pero estaba molesto con ella, ya que aun sentía muy fresca la huella de la mano de ella sobre su mejilla, así que Karl se fue tras la misteriosa y sexy mucama francesa, sin imaginarse la sorpresa que le esperaba...
Elieth, por su parte, se había cansado de huir. Alguien disfrazado de vampiro no dejaba de acosarla, con palabras dulces y propuestas indecorosas hechas en francés. En cierto modo, Eli se sentía halagada de que aun casada y con un hijo siguiera llamando la atención de los hombres, pero debía cuidarse ya que a pesar de estar aun enojada con Karl, él seguía siendo el padre de sus hijos.
- ¿Dónde se habrán metido estas mujeres?.- se preguntó Eli, ya que ni Débora, ni Marie ni Erika ni Lily estaban presentes y no era de extrañarse. La mansión era enorme y había muchísimas personas ahí.
Y entonces, al pasar por una esquina, Elieth vio a un hombre disfrazado de mosquetero, muy guapo y muy misterioso, el cual le lanzó una mirada de libidinosa a la chica, pero aunque Eli se sintió perturbada y atraída por ese desconocido, no se detuvo porque no quería engañar a su esposo. Sin embargo, él empezó a seguirla y parecía no tardar en darle alcance...
Jean Lacoste era un mujeriego empedernido. No había mujer que se resistiera a sus encantos, solo bastaba con que él usara el idioma del amor para que todas cayeran rendidas a sus pies. Y la mucama francesa no iba a ser la excepción. Rubia, delgada y de buen cuerpo, un poco baja de estatura, pero bien proporcionada, la joven se le había metido a Jean por los ojos y de ahí no se le iba a salir hasta que ella no cayera en sus garras. Así pues, el francés se dedicó a perseguir a la mucama francesa por toda la mansión, la cual sorprendentemente no caía ante sus encantos. Lacoste no estaba dispuesto a darse por vencido, hasta que notó que tenía competencia: un mosquetero rubio andaba tras de la chica también, y Jean supo que no podía ser otro más que Karl.
Schneider estaba tomando algo para refrescarse, mientras agarraba fuerza para ir tras de la joven, cuando Lacoste se le acercó con un vaso en la mano. El francés lucía enojado y el alemán no entendía el por qué.
- ¿Qué te sucede, Schneider?.- increpó Jean.- Deja de acapararte a todas las mujeres del mundo.
- ¿De qué me hablas, Lacoste?.- replicó Karl, sin comprender.
- Que estás persiguiendo a mi chica.- explicó Lacoste.- La mucama francesa, yo la vi primero.
- ¿Y eso qué?.- replicó Schneider.- Yo no veo que ella te haya hecho caso.
- Tú eres casado, déjale algo a los solteros.- gruñó Jean.
- Tú sales con dos mujeres, ¿para qué quieres a una tercera?.- cuestionó Karl.
- Eso debería darte lo mismo.- replicó Lacoste.- Ya te dije, ella es mía.
Schneider sabía que Jean tenía razón, pero por algún motivo el alemán no quería que el francés le pusiera las manos encima a la chica. Al demonio con todo, Karl iría tras la mucama francesa y a ver a quien le hacía caso ella. Y mientras tanto, Elieth seguía escondiéndose de sus dos enamorados, buscando inconscientemente al joven disfrazado de mosquetero y preguntándose en dónde estaría él...
- Hasta que te apareces.- comentó Débora.
Eli, por no fijarse por donde iba, tropezó con Deb, quien pareció estar feliz de verla. Al parecer, ella también era acosada por alguien, un joven vestido de conquistador español. Las primas se pusieron al corriente sobre sus respectivos acosadores y por un momento ambas consideraron la posibilidad de irse de la fiesta, pero dado que Lily no aparecía por ninguna parte, las dos jóvenes desistieron de la idea: era casi seguro que la chica las mataría si se iban sin ella. Así pues, Deb y Eli decidieron esperar, además de que a ninguna de las dos les desagradaba el estar siendo acosadas…
- Bueno, quizás lo mejor sea quedarnos juntas.- comentó Elieth, como quien no quiere la cosa.
- Sí, quizás.- asintió Débora.- Así nos dejarán en paz…
Sin embargo, entre tanta gente era difícil no perderse y hubo un momento en donde se formó una cola de conga, llevándose a Deb. Así pues, Eli se quedó sola, mirando a lo lejos el mosquetero que la miraba con insistencia…
Elliot, al igual que Lyn, llegó tarde a la fiesta debido a un asunto de trabajo. Él tuvo que quedarse hasta tarde con un cliente y ella llevó a una pareja indecisa a conocer París, cosa que les quitó a ambos un tiempo muy valioso. Quizás si ellos no hubiesen tenido esos contratiempos, hubiesen podido encontrar a Genzo y a Lily antes de que éstos se encontraran entre ellos, pero los caminos de la vida no son lo que uno piensa... (Anda pues).
Así pues, Elliot llegó ya tarde, disfrazado de Fantasma de la Ópera, con una máscara que le cubría medio rostro, tal y como lo exigía el traje. El joven estaba dejando su capa cuando apareció Lyn, disfrazada de Gatúbela. La chica llevaba un traje ajustado de cuero, el cual era lindo pero no lucía tan espectacular en el cuerpo de Lyn. Sin embargo, Elliot sonrió al verla, ya que de momento pensó que se trataba de Lily (tan bien que la ha de conocer) y se acercó a ella.
- Hola.- saludó Elliot a Lyn, fingiendo la voz.- Estaba esperándote.
- Hola.- Lyn respingó de momento, ya que dudó que él fuera el hombre que ella estaba esperando, pero el joven la trataba con mucha familiaridad.- Lo siento, se me hizo tarde...
Lyn miró de arriba abajo a Elliot, como si quisiera asegurarse de que él era el hombre que ella buscaba. El joven era alto, pero no se veía tan fornido como Genzo, y esos ojos no se notaban tan oscuros aunque la luz en sí no era mucha y quizás Lyn podría confundirse... Sin embargo, ¿qué otro hombre podría estarla esperando en ese lugar?
Y por otro lado, Elliot se convenció de que esa chica era Lily, aun cuando la estatura no era más o menos la misma ni tampoco el cuerpo, pero Elliot no conocía tan bien a Lily como él quería creer y se dejó llevar por el brillante resplandor de los ojos de Lyn, emocionada como estaba por la fiesta. Así pues, Elliot desechó todas sus dudas y tomó a Lyn por Lily.
- No te preocupes, yo también acabo de llegar.- sonrió Elliot.
- ¡Ah!.- Lyn suspiró de alivio.- Suerte que quedamos en vernos aquí.
- Así es.- Elliot le ofreció su brazo a Lyn.- ¿Vamos?
- Vamos.- respondió Lyn, sonriendo y tomando el brazo de Elliot.
Así pues, los dos jóvenes entraron a la ya animada fiesta, sin saber que a bastantes metros de ellos, y muy pegaditos, Lily y Genzo bailaban acercándose cada vez más el uno a la otra, sin poder evitarlo...
Volverte a ver
Hoy daría media vida por volverte a ver...
Y recuperar el tiempo que se me escapó...
"¿Qué estoy haciendo?", se preguntó Lily, a sí misma, al sentir las manos de Genzo tomar su cintura y apretarla contra él. "No debe saber quién soy... ¿Pero de qué hablo? De seguro me quiere para un momento... Pero aunque fuera una sola noche, no me importaría...".
Lily recargó su cabeza contra el pecho de Genzo, como lo hizo alguna vez en alguna fiesta, tantas noches antes. Ella no quiere moverse, quiere quedarse entre esos fuertes brazos para siempre...
"¿Qué hice?", se preguntó Genzo, a sí misma, mientras sostenía el cuerpo de Lily entre sus brazos. "Deseé durante tanto tiempo el volverte a ver y ahora que te tengo no puedo ni decirte más de tres palabras seguidas...".
Genzo aspiró el aroma de Lily cuando ella se recargó contra él, sintiendo la calidez de su cuerpo. Él desea que el tiempo no pase, que se detenga y se quede en ese momento y que el mundo y la vida le concedan la oportunidad de ser feliz...
Hubo un momento, en donde Lily alzó su cara y Genzo se acercó a ella. El maldito sombrero del Zorro le estorbaba, pero entonces Lily se lo quitó con suavidad y ya no hubo nada que se interpusiera entre ambos...
Lily cerró los ojos y Genzo disfrutó cada segundo del proceso; lentamente, él se acercó a ella saboreando de antemano esos deliciosos labios sabor frambuesa y cuando los tocó fue mil veces más increíble de lo que los dos se imaginaron. No fue un beso pasional o vulgar, fue un beso lleno de un amor guardado por cinco largos años... Lily abrazó a Genzo con fuerza y él a ella, y simplemente, los dos dejaron que el mundo siguiera girando... Con ese beso tenían más que suficiente por el momento...
Y cada vez faltaba menos para la medianoche...
Y decir lo siento una y otra vez
No me sirve la razón si tu no estas si no estás aquí...
Notas:
- Volverte a ver, interpretada por Aleks Syntec.
- Mil gracias a mi amiga Elieth por las ideas que me dio para los disfraces de los personajes y por ayudarme con las dolls.
