No soy rubia, ni inglesa, ni millonaria por tanto no soy J.

"Qué triste quedé aquella noche
¿te acuerdas mi vida?
nomás te alejaste
y nada supe de ti"

"Estés sola o no, tendrás que seguir adelante. Pero recuerda que aunque estemos solos estamos unidos en la soledad"

Miel y regaliz

Capítulo 21:

Volviste por fin

-¡Basta ya James, me estás poniendo nerviosa!

El aludido levanto la cabeza desconcertado y probablemente más nervioso de lo normal, hacía ya tres días que habían venido a Cokeworth, el recatado pueblo donde vivían los Evans, una matrimonio de adultos que según habrían dicho James habían engendrado al ser más bello del mundo, pero claro, eso no lo decía en voz alta porque si no su porte de hombre duro se derrumbaría, aunque claro está, Lily sabía perfectamente cómo romper ese porte y volverle un hombre de los más ñoño, como hubiera dicho Peter.

La señora Evans era una mujer robusta, probablemente si James hubiera conocido a la señora Weasley la hubiese comparado con ella y hubiera dicho que él carácter agresivo y cariñoso era un gen propio de las pelirrojas, el pelo lo llevaba largo hasta los hombros y algunas canas enmarcaban su cara, unos ojos grandes, como los de su hija, de un color marrón, sus ojos no destacaban por bonitos destacaban por el cariño que emanaban de ellos, a sus ojos le seguían una nariz larga y afilada que se disimulaba con la gafas que llevaban encima de ella y por último tenía los mismos labios de su Lily, eran rojos y carnosos. Puede que la señora Evans no destacase por su belleza, puesto que esa nariz aguileña y ese cuello largo no eran unos rasgos muy favorecedores pero probablemente el aspecto era lo de menos, la madre de Lily lo recibió con los brazos abiertos, James recuerda que antes de que pudiera saludarles educadamente ya estaba inmerso en los brazos de la señora Evans, que lo abrazaban con tanto cariño que le recordaban a los de su madre.

Por el contrario el señor Evans, era una persona extremadamente delgada, posiblemente los huesos de las mejillas le sobresalían un poco más de lo normal pero no era por lo que comía porque si había visto una persona que comiera más que ese hombre podría haber sido Sirius o Remus después de la noche de luna llena. El padre de Lily tenía el pelo rizado y castaño, lo llevaba bastante corto para que solamente me pudiera ver el inicio del caracol del pelo, para que no se llegase a formar, los ojos de este eran tan verdes como los de Lily, y tan bonitos como los de ella, a pesar de que los de este no brillaban de la forma de los que brillaban los de la pelirroja. El señor Evans era más alto que James probablemente más alto de lo que era Sirius, y le gustaba fumar, desde que James había llegado a casa no lo había visto ni un minuto separado de su pipa, incluso cuando comía la tenía al lado. Cuando James lo conoció lo único que hizo su futuro suegro fue estrujarle la mano fuertemente y sonreírle como si él supiese algo que el moreno no, una actitud que James le dio miedo, un miedo asfixiante que impidieron que James siguiera con su idea y lo pospusiera y los pospusiera durante tres días.

Pero lo que realmente había aprendido el moreno de sus futuros suegros era que podía confiar en ellos, se les podía ver reacios a la vida que llevaba Lily llena de cosas que ellos no entendían, pero querían que sus hijas fueran felices y si la causa de su felicidad era un joven de 19 años moreno de metro ochenta, que hacía bromas, y que subía en una escoba voladora no lo iban a impedir.

Estaban cenando en la mesa, la señora Evan había preparado un pastel de carne que poco tenía que envidiar a los de Hogwarts, y James no paraba de revolverse el pelo nervioso.

-Lo siento-dijo el moreno bajando la mano donde estaba el anillo, escondido debajo de su chaqueta.

-¡James!-volvió a decir la pelirroja más pequeña al ver el tic nervioso que empezaba a manifestar su pierna derecha, la que estaba junto a la pierna izquierda de Lily.

Lily estaba cansada del comportamiento de James estos tres días, desde que había subido al tren, o más bien desde la mañana que se había graduado, el moreno se estaba comportando de forma rara, no comía casi nada, su madre se estaba empezando a preocupar y cuando le había preguntado a su padre que era lo que podría pasarle el hombre solamente se había reído y le había dicho que le diera tiempo al chaval. ¿A que le tenía que dar tiempo? ¿A que se cansara de ella y la dejara?, ¿era lo que se estaba planteando desde el día de la graduación? ¿Dejarla? ¿Por eso se había puesto más nervioso en casa de sus padres? ¿Estaría ella forzando mucho la relación?

-Cariño, ¿te encuentras bien?-la pelirroja mayor miraba a el moreno con una mirada cómplice, demasiado alegre para que fuera una preocupación sincera.

-Si, yo, yo, solo…-a Lily no le paso desapercibida la mirada que James y sus padres, el asentimiento de su padre (no si dejar la pipa) y la mirada efusiva de su madre.

-Yo, señor Evans, puede que no me conociera de antes pero prometo cuidar a su hija-dijo James cada vez más nervioso.

- O por Dios chaval, no estamos en el siglo diecinueve, no me lo diga a mí, díselo a ella- dijo el mayor haciendo un ademán con la mano en la que sujetaba la pipa.

Por centésima vez en esa noche James se removió el pelo nervioso, haciendo que Lily le cogiera la mano y se la dejara en el regazo.

-Ya, James, para por favor y solamente dímelo- dijo con una sonrisa no muy segura.

-Está bien, está bien. Lily, sabes que me justaste desde probablemente principios de quinto, nunca me había fijado en ti, fue la primera vez que un Slytherin te llamo ESO, nunca había visto a una persona levantar la cabeza con orgullo y contestar "Si, ¿te importa? Pues te jodes" te había convertido en ese pequeño momento en el centro de mi universo, soñaba contigo, respiraba tu nombre, el rojo y el verde de repente no había hecho tan buena combinación juntos y, reconozco que mis primeros intentos de filtreos fueron penosos e infantiles, ¿pero qué esperabas? Era penoso e infantil, toda la culpa la tenía Sirius. En sexto descubrí que ya no podría vivir sin ti, intentaba mirarte cuando tu no mirabas, intentaba que los profesores me pusieran de pareja contigo y luego cuando nos besamos creí que el mundo había confabulado en mi contra, ¿Por qué me daba la sensación más maravillosa en ese momento y luego me lo apartaba? Pero luego todo se arreglo y me di cuenta que mis sentimientos no eran simplemente que me gustaba una chica, me había enamorado hasta la médula de ella y por fin llego ese día, el día en que aceptaste ser mi novia, se convirtió en el día más feliz de mi vida así que Lily Evans-dijo el moreno poniéndose de rodilla y sacando la caja del anillo- ¿podría hacer que este día sea el segundo mejor de mi existencia diciendo que sí?

Lily probablemente se quedó sin habla en ese momento, por el rabillo del ojo veía como su padre miraba con orgullo la escena y como su madre se limpiaba las lágrimas con el pañuelo rosa de tía Gladiss. Ni en su más remota imaginación habría pensado que James estaba nervioso por esto, no se imaginaba que James fuera de los chicos que se arrodillan en el suelo y les muestran un anillo completamente de diamantes que probablemente costaba más que la casa de sus padres, simplemente había imaginado que era de los chicos que después de jugar un partido de quidditch se acercaban y te lo pedía sin más, sin un discurso emotivo y sin, por Merlín, había intentado pedir su mano a su padre. Pero tenía que acostumbrarlo porque lo que sí que sabía del moreno es que era dado a las sorpresas y si esas sorpresas iban acompañados por un anillo como ese por ella mejor que mejor.

La cara de James estaba roja con un tomate, y se estaba poniendo nervioso, Lily solamente miraba al vació y no decía nada.

-Lily, por favor, di algo o esto va a comenzar a ser muy muy embarazoso.

Lily por un momento pareció reaccionar y volvió a mirar a James a los ojos.

-James, sabes, al contrario que tú me gustaste desde el primer momento, cuando entre a ese vagón del tren lo único que pensé fue "idiota" idiota por ser tan guapo, idiota por ser tan gracioso y idiota por ser simplemente James Potter, y a cada broma que hacías me sentía yo más tonta, ¿Cómo podía gustarme un chiquillo que se tomaba todo a broma? Y cuando empezaste a intentar salir conmigo, mi cuerpo se derretía quería gritar a los cuatro vientos que sí pero mi parte razonal (la que suelo dominar) me decía que te olvidara, como podía salir con un hombre que creí que la vida era un cachondeo, si pensaba así seguramente yo simplemente era una novedad, un desecho, un chicle que te has comprado nuevo no te ha gustado su sabor y luego lo tirabas al suelo y sin querer si te pegaba al zapato sin posibilidad de sacarlo, porque sabía que si salía contigo iba a ser imposible de olvidarte. Y el día que nos dimos nuestro primer beso me dio miedo, miedo por todo eso pero cuando desapareció Hermione y nos ayudaste a todos sobre todo a Sirius me di cuenta come eras de verdad y cuando descubrí lo de Remus descubrí tu verdadera faceta, no te lo tomabas todo a broma simplemente intentabas que tus amigos fueran felices, intentabas hacerles sonreír incluso cuando tú te encontrabas mal y descubrir todo eso James no hizo que me gustaras más, hizo que me enamoraras y por todo eso James sé que cuando nos casemos serás el mejor padre para nuestros hijos.

James vio por el rabillo del ojo como su futura suegra se limpiaba las lágrimas y el señor Evans intentaba disimuladamente limpiarse una solitaria lágrima que corría por su mejilla.

-¿Eso es un sí?

-O por Merlín James, claro que es un sí-dijo sonriendo y James por fin pudo ponerle el anillo en la mano, no sin esfuerzo ya que sus manos temblaban como la gelatina. Y la besó, la besó como si no hubiese mañana, probablemente fuera cierto porque un estruendo y muchos gritos hicieron que se pusieran alerta.

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Un potente rayo de luz mañanero entro por la ventana y el bulto que había en la cama empezó a removerse hacia los lados gruñendo, cuando no aguantó más se destapo la cara y se inclinó, provocando que todo se moviera en sintonía con su estómago que empezaba a pedir a gritos un baño.

Si había una cosa que probablemente Sirius odiara más que la casa de las serpientes eran las resacas, y esta debía ser una de las fuertes puesto que lo único que recordaba del anterior día era el reloj de la cocina en forma de gato y una cabellera castaña, probablemente había estado mirando su foto otra vez, cada vez que se emborrachaba miraba su foto, aquella foto que le sacaron mientras estaba inconsciente, aquella que él hizo la copia y se quedo, nadie lo supo, fue un secreto entre él y la varita.

No sabía dónde podía estar, y seguramente su reacción era estúpida, no habían salido ni dos meses, pero ella le salvó, le salvó ese día que los dementores atacaron Hosmeage, y no lo decía de la forma en la que uno salva a alguien y este le debe la vida, desde ese día ella había pasado de ser un simple capricho por ser la chica nueva a pasar a ser otra persona, una diferente, una con tanto valor que era capaz de arriesgar su vida por dos personas que hacía poco que conocía.

Todo el tiempo que pasó en la enfermería lo pasó por ella, por las mañanas estaba él y por las tardes estaba Lunático, él sabía perfectamente lo que sentía su amigo por ella, lo veía cada vez que la miraba y él había sido tan egoísta que había aprovechado las inseguridades de su amigo para salir con ella. Pero él veía cosas que los demás no veían, se daba cuenta como sus ojos se movían frenéticamente debajo de sus párpado, se daba cuenta de las pequeñas arrugas que se formaban en su frente y de cuando cerraba la boca más fuerte para no chillar, pero cuando se concentraba podía notar el poder que había en la habitación, el poder que provenía del pequeño cuerpo tirado en la cama. Y Sirius cada vez la quería más, y cada incógnita que se volvía la joven para Sirius era más irresistible, más prohibida.

Pero cuando desapareció el mundo se le cayó encima, él sabía porque la habían secuestrado, sabía que la culpa era de él, ¿Cómo podías querer tanto a alguien y luego causarle tanto daño? Si solamente le hubiera regalado otra cosa, si tan solo hubiese dejado de ser un Black orgulloso y no le hubiese quitado el collar, que su madre quería más que a él, no hubiera desaparecido. Pero ¿Por qué secuestrarla? ¿Por qué simplemente quitarle el collar y noquearla?

Y con su matutino tazón de culpabilidad Sirius se levantó de la cama directo al baño que se encontraba en el pasillo. Pero nada le hubiese preparado para lo que veía, la dueña de sus pensamientos se encontraba tirada, o lo más parecido a ella, porque ya no se parecía a ella, Sirius podía ver como su piel había empezado a ser una simple capa que cubría sus huesos dejándolos casi a la vista, el pelo característico de la castaña que siempre lucía enmarañado ahora estaba peor y en algunas partes se podía ver como había algunas calvas.

¿Hermione?-dijo el moreno sosteniéndose en el marco de la puerta puesto que sus piernas habían dejado de funcionar-¡¿Hermione?!-al vez que no recibía respuesta de la castaña se acercó gateando a esta y le dio la vuelta, su hermosa cada ahora era lo más parecido que había visto un esqueleto en su vida, los pómulos le sobresalía dolorosamente, las ojeras era los más lila que había visto en su vida que contrastaban con la palidez de su cara, tan blanco como, como… como un muerto.

-Hermione, no, Hermione, no por favor-dijo el moreno que intentaba encontrarle el pulso temblorosamente-¡Hermione despierta!-par entonces este ya estaba llorando y buscando a tientas su varita, cuando la encontró no dudo en ningún momento y se apareció en San Mungo

Se apareció en la recepción, en único lugar permitido para aparecerse, las recepcionista no estaba y al parecer hoy no era un día muy transitado porque todo estaba más vacío de lo normal como si el personal estuviese en otro lugar mucho más importante.

-¡AYUDA!-Sirius casi no podía hablar del nudo en la garganta que tenía-¡Ayuda, ayuda por favor!- pero no tardó en aparecer una medimaga por el pasillo

Sirius levantó la vista y por lo poco que sus ojos vidriosos le permitieron ver pudo reconocer al individuo.

-Señora Longbottom ayúdala, por favor-dijo antes que alertara a todos los medimagos y despegaran a Hermione de su lado con la promesa de que la iban a cuidar.

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La calle Golden, era un completo escándalo, la gente corría por todas partes, todo el mundo gritaba, los afortunados que tenían coche lo cogían para salir de aquí, lo que ocasionaba más escándalo por la gente que intentaba huir además del coche y algún que otro había sido atropellado, pero siendo el caso más grave un simple empujón, los menos afortunados que no tenían coche corrían calle abajo, sin pensar que eso no les llevaba a nada.

James y Lily habían salido de la casa rápidamente encontrándose ese panorama, a simple vista parecía que fuera un simple atentado, pero ellos dos sabían lo que era, no por menos había sido educados durante 7 años en una escuela de magia y había vivido ya los inicios de la guerra entre mortífagos y las otras personas que no lo eran, porque ellos a pesar de querer exterminar a los sangre sucia se enfrentaban a todo tipo de gente que no respetaba su ideología.

Lily miró donde estaban sus padres, en la entrada de esa gran casa blanca, estaban asustados, había visto esa mirada de determinación de su hija, una mirada que si hubieran conocido a su nieto la habrían asociado con él, su madre tenía los ojos húmedos y a su padre se le había caído la pipa al suelo al contemplar lo que ocurría fuera.

-James tengo que ponerles a salvo, no están seguros aquí siendo los padres de una maga-dijo Lily cogiendo del brazo a su prometido.

James la miró preocupada a ella y luego a sus suegros, miro el brazo por el que le había cogido Lily, tenía sujeta la varita, y por un momento se sintió débil, ¿como podía dejar que su futura mujer participara en una guerra que era tan peligrosa para ella?, pero luego vio la determinación en sus ojos, sabía que no podría decirle que se fueran lejos y no volvieran hasta que el atentado parara.

-Está bien, llévatelos a casa y yo aviso a la orden.

Y mientras Lily cogió a sus padres y se desapareció, James envió un patronus a la orden alertándolos que los mortífagos estaban atacando la calle golden de Cokeworth.

No tardaron en venir miembros de la orden, apareció Moody (que en ese tiempo simplemente estaba loco) Peter apareció enfundando su varita con torpeza, Alice y Frank también aparecieron, por primera vez vio en Alice una expresión de seriedad aterradora, también estaba Hope, con su pelo agarrado en una coleta alta y una mirada de odio infinito, el último que apareció fue Remus con el pelo alborotado y algún arañazo de más y muchos más miembros de la Orden pero no los reconoció, técnicamente ellos aún no estaban dentro de la orden, por tanto aún no habían ido a ninguna reunión.

-¿Y Lily? ¿Está bien? ¿Donde está?-Preguntó Alice preocupada al ver que no estaba.

Cuando Lily se decidió a contestar Lily apareció a su lado.

-¿Has dejado a tus padres en casa? ¿Les has puesto un hechizo anti intrusos?

-Si, por supuesto James, ¿Quién te crees que soy? ¿Pet..-pero antes de terminar la frase se calló al ver el público que tenían-¡Peter has venido!-dijo en un intento de disimulo que al merodeador no se le pasó desapercibido.

James miró a los miembros de la orden, buscando a alguien.

-Cariño, ¿has avisado a Sirius?

La pelirroja le miró con las cejas fruncidas.

-¿Sirius? Sirius no estaba en casa, me imaginé que estaría ya aquí-dijo Lily mirando buscándole con la mirada.

-No, esto no está bien, el no desperdiciaría una ocasión como esta para enfrentarse a los mortífagos- dijo Remus que se había contagiado de la preocupación de sus amigos.

-Sirius tenía que estar en casa, ¿lo habéis visto estos días?-dijo el de gafas.

-No, Sirius no ha querido que nos acercáramos a vuestra casa en estos días-dijo Peter.

-Pero…-empezó a decir James pero un grito de Moody le impidió seguir.

-Ya basta chicos, ya os preocuparéis por vuestro noviecito en otro momento, que por si no os habéis dado cuenta estamos en medio de un atentado mortífago.

Y como si esa frase les hubiera puesto en alerta inminente todos empezaron a moverse por parejas, Alice y Frank, Remus y Peter, Hope y un chaval moreno y con una cicatriz en la cara, Lily y James, y muchos más, todos fuero en contra del rumbo que llevaba la gente, hasta que se encontraron con los mortífagos y con una grata sorpresa, que de grata no tenía nada, Lord Voldemort estaba en cabeza de todos ellos matando sin discreción a todos los muggles que se ponía en su camino.

Moody con su mítica frase "alerta permanente" se despidió adentrándose en la pelea junto a su pareja.

Todos luchaban, todos lanzaban hechizos a discreción , sin pensar en él, simplemente lanzaban el que les venía a la cabeza, ya no era una simple pelea contra unos Slytherin furiosos dentro del recinto escolar o una simple representación en clase de DCAO, ahora estaban en una lucha real, con mortífagos reales y con maleficios reales, ahora ya no podías dudar en lanzar un hechizo o estabas muerto, que se lo dijeran a Frank que había dudado un momento y ya llevaba una raja en el brazo de arriba abajo, que al parecer sangraba mucho, pero él parecía ajeno al corte que llevaba, solamente pensaba en derribar a todos los mortífagos que le fueran posible.

Lily veía cuerpos por todas partes, cuerpos de personas que conocía, en la acera de enfrente se encontraba el señor Wilson que le daba piruletas cuando era pequeña y le contaba batallitas de cuando fue a la guerra, delante de ella estaba la señora Bilinsky, que tenía la misma edad que su madre y nunca pudo tener hijos, su perro era lo único que tenía y el mismo yacía encima de su dueña lanzando aullando en forma de lamento, y enfrente de ella estaba el señor Snape corriendo, un mortífago le perseguía, cuando el señor Snape se calló, miró al mortífago y le aguantó la mirada, Lily espero que el mortífago lo matara pero no hizo nada dando le tiempo a ella para acercarse y actuar, pero se paró en seco cuando escucho la conversación.

-Que vas a hacer Severus, ¿me vas a matar? ¿A tu padre? ¿Sangre de tu sangre? No te atreves eres demasiado cobarde.

-No me provoques padre, tú tienes la culpa de que ella muriera, a tu lado ella se moría por dentro, tú le pegabas y ¡ahora está muerta por tu culpa! Así que no me provoques.

-¡VAMOS! ¡HAZLO COBARDE!-dijo el señor Snape tirado en el suelo, ya no parecía aquel hombre con traje y corbata que se paseaba con la cabeza alta todos los días ahora parecía un despojo de la humanidad tirado en el suelo con la corbata caída, la chaqueta rota y los pantalones manchados de hierba.

Severus levantó la varita-AVADA

-Protego!-Dijo la pelirroja antes de que pudiera matar a su propio padre-Sev para, no hagas nada que te puedes arrepentir.

Los ojos que había detrás de la máscara le miraron sorprendidos ¿Qué hacía ella allí?

-No sabes lo que él ha hecho, si lo supieras lo que hizo no estarías pidiéndome que perdonara su vida.

-Está bien, no sé lo que hizo, pero ¿tienes que convertirte en lo mismo que él? ¿En un abusador? Tú no eres así.

La persona de detrás de la máscara lanzó una risa amarga llena de sarcasmo y dolor.

-Tú ya no sabes quién soy Lily, ya no soy el niño que conociste, ahora soy esto, estoy es lo que quiero.

EL señor Snape hacía tiempo que había huido pero parecía que el moreno no se había dado cuenta y si se había dado cuenta lo había dejado pasar.

-¡Bien entonces atácame! Soy todo lo que odias Snape, soy todo lo contrario a lo que quieres, soy una sangre sucia, no dejabas de recordarme en Hogwarts.

Severus apartó la vista incapaz de mirarla.

-Tú eres diferente-dijo con la voz tan baja que a Lily casi puedo escucharlo con el jaleo de la lucha.

-¿Diferente? Soy una sangre sucia Snape, mis padres son muggles, ¿Qué me hace diferente de ellos?

-Ellos no son tú- y con esas palabras desapareció con un humo negro que dio un aspecto teatral a su huída.

-Maldito imbécil-dijo entre dientes la pelirroja y luego se dirigió a la pelea con su prometido que luchaba muy concentrado contra Bellatrix.

La morena se reía como loca mientras luchaba, el pelo lo tenía en una extraña posición que le daba ese aire de lunática que le caracterizaba.

-Ohh, mira James, tu amada ha venido al rescate.

-Cállate zorra-dijo Lily cuando se metió en la lucha, tenía que reconocer que la morena sabía cómo moverse él una batalla, esquivaba los hechizo con una facilidad gatuna, y no les daba tiempo casi para lanzar hechizos a ellos, lo único que podían hacer era defenderse.

-¿Y mi primito? ¿No ha venido? Qué pena tenía información que a lo mejor le interesaba-dijo mientras se reía histéricamente.

James y Lily se miraron rápidamente asustados, sabían perfectamente de que iba la conversación.

-¿DE QUE ESTÁS HABLANDO?-dijo la pelirroja mientras se protegía de un cruciatus.

-Oh te daré una pista, año y medio

-¿DONDE TENÉIS A HERMIONE?-dijo James mientras le lanzaba un expelliarmus.

La morena se volvió a reír de forma preocupantemente lunática.

-Os daré otra pista no se puede mover-dijo sacando la lengua de forma divertida

-HIJA DE PUTA-dijo James y con un movimiento de varita la noqueó dejándola tirada en el suelo

Un grito de enfado se escuchó por toda la calle, Voldemort estaba furioso y caminaba altivamente hacía Lily y James, los mortífagos que estaban a su alrededor se apartaban con una reverencia y seguían luchando, pero Voldemort no les hacía caso, no veía a nadie más que la pelirroja sangre sucia ya a Potter, un traidor a la sangre.

-Vosotros-dijo el Señor tenebrosos, el pelo castaño le caía un poco por la frente y los ojos de réptil, con algunas arrugas incipientes, centellaban de ira.

Y así es como Lily y James se metieron en su primera pelea contra el Señor Tenebroso, las luces iban y venían, pero la pareja Potter tenía muy poca ventaja en la lucha, solamente podían protegerse y los hechizos que lanzaban tenían muy poca potencia comparado con el nivel del magro oscuro.

-Una sangre sucia y un traidor a la sangre, que pareja más bonita hacéis, los dos vais a morir, pero primero tú-dijo señalando a la pelirroja-cuantos menos sangre sucia haya en el mundo mucho mejor.

Pero antes de que la maldición mortal tocara a la pelirroja un rayo rojo la alejo del lugar, haciendo que el verde erosionara el suelo.

-¡NO!-Alice y Frank llegaron rápidamente para ayudarles en la pelea, y así sin saberlo ellos empezaron una profecía que tardaría unos años en ser revelada.

Todo terminó cuando Dumbeldore se aparecía en la batalla provocando que Tom Riddler perdiera ventaja y tuviera que retirarse.

Los aurores no tardaron mucho en llegar, como siempre tarde, y se encargaron de los muggles muertos y de los que había presenciado todo, cambiando memorias y limpiando las escenas del crimen.

Dumbeldore miró a su Orden, tenía una mirada que ninguno de ellos había visto nunca, melancólica y alegre.

-Chicos, estoy orgulloso de vosotros, siento no haber venido antes pero he recibido una llamada de emergencia-dijo con un brillo en su mirada, de hecho venía de San Mungo- pero lo habéis hecho genial, os habéis enfrentado a ellos sin vacilar y no ha habido bajas en vuestra primera batalla seria con mortífagos, pero ahora tenéis que ir a San Mungo que os curen, porque a pesar de que no ha habido bajas lucís de pena-dijo en forma de broma para intentar suavizar el ambiente, de hecho todos tenían cortes, cortes profundos y muy feos que había sido hecho con magia negra, posiblemente el menos dañado fuera Peter por alguna extraña razón.

James abrazó a Lily y le besó en la mejilla, que estaban saladas de haber llorado la pérdida de su amiga Hermione, no hacía mucho Bellatrix había dicho que su amiga había muerto. Miró a sus amigos, Remus tenía la camisa rota con un corte en todo su estómago, en el brazo tenía un sarpullido raro y su cuerpo mostraba claros signos de agotamiento, Alice y Frank, estaban abrazados, este la abrazaba de forma protectora mientras la rubia lloraba, no por nada hacía nada que se había enfrentado al señor tenebroso, de alguna forma tenía que expresar su emoción y estrés, Hope había perdido su larga cola de caballo probablemente un hechizo cortante desviado, en la mejilla tenía un corte y el pantalón estaba roto dejando ver una raja profunda en su muslo izquierdo, Lily tenía algunos cortes en los brazos y el brazo quemado de caer al suelo y restregarse en él, el tenía un corte en la cara y por dentro todo le abrasaba de cruciatus que le había envidado Voldemort el que parecía menos herido era Peter que simplemente tenía un sarpullido en el cuello y la ropa sucia.

Todos ellos se aparecieron en San Mungo y fueron recibidos por una ornada de medimagos listos para curarles, la mayoría de ellos ya estaban curando a los otros miembros de la Orden.

Después de treinta minutos todos ellos fueron curados.

James observó a sus amigos parecían mucho mejor, las heridas había desaparecido sin dejar marca y ninguno tenía ya la cara de cansancio es más parecía descansados y a pesar del shock estaban felices, habían salido vivos de una batalla con Voldemort y sus mortífagos.

-¿Estáis bien todos?-pregunto Alice, preocupada por sus amigos, cuando todos asintieron ella sonrió contenta.

-¿Vamos a ir a ver a tu madre?-le preguntó la rubia a su futuro marido.

-Ya he mirado, pero está ocupada con un paciente que al parecer han dado la alerta roja por él y todo los medimagos libre tiene que ir.

-Bueno pues entonces nos vamos. Adiós chicos-dijo Alice y se despidió de todos abrazándolo, y junto a su prometido se desaparecieron.

-Nosotros también nos tendríamos que ir, he dejado a mis padres en mi casa y estarán asustados, vamos a recepción y nos vamos con polvos flu-dijo la pelirroja.

-Yo también tendría que ir a ver a mis padres, pero no tienen red flu, así que adiós chicos-dijo Peter y con un movimiento de mano en forma de despedida se desapareció, dejando solamente a Hope, Remus, Lily y James.

Los cuatro bajaron a recepción donde había una chimenea en la que podían viajar hacía sus respectivas casas, pero lo que no esperaban era encontrarse a un Sirius ausente sentado en una silla mirando al vacío.

-¡Sirius!-dijo James, el aludido miró hacia sus amigos desconcertados-¿Cómo te has enterado?

Sirius función el ceño.

-¿enterarme de qué?-dijo el moreno.

-Del ataque, el ataque a la calle de los padres de Lily-Dijo Remus mirándole desconcertado ¿Qué hacía allí si no sabía lo del ataque?

James y Lily se miraron de forma cómplice, los ojos de Lily mostraban dolor, pero probablemente el mejor lugar para decírselo era aquí, había medimagos por toda parte, aunque en este momento parecían estar desierto, y podían atenderle rápidamente si le daba un ataque de pánico o se desmayaba. Lily simplemente asintió con la cabeza.

-Sirius, tengo que decirte algo sobre Hermione, Hermione está-pero Sirius parecía no hacerle caso, solamente veía a la Señora Longbottom que venía por el pasillo.

El moreno se levantó rápidamente, tan rápido que James se cayó al suelo de la impresión. Los demás simplemente miraron las escena extrañados, ¿Por qué Sirius había ido tan rápido hacía la madre de Frank, normalmente huía de ella? Cuando la conoció por primera vez, una vez cuando tenía cinco años y de forma extraña se rompió el brazo y tenía un ojo morado, fue ella la que le atendió y le calló tan mal a Sirius que después de eso huía de ella cada vez que venía a que le curaran, pero lo que los demás no sabía era que ella fue la única que se preocupó cuando vino con el ojo morado y el brazo roto, la única que le preguntó si se lo había hecho alguien, la que le afirmo que no le iba a pasar nada si lo contaba y la que le prometió que si volvía otra vez con signos de violencia doméstica llamaría a los servicios sociales mágicos. Desde entonces el huía de ella, tenía miedo que su padre se enterara de la conversación y le pegara otra vez, porque si, su padre le hizo eso, y a pesar de ser un mago de sangre pura se desahogaba como un muggle.

-¿Cómo está? ¿Está bien? ¿Esta viva? ¿Por favor dígamelo?-Sirius hizo tantas preguntas que se le atragantaron todas en la boca.

-Tranquilo, está estable, le hemos dado una poción nutritiva y le hemos puesto suero intravenosa, entiende que la situación en la que vino era horrible, estaba casi muerta ya, si hubierais tardado un minuto más hubiera muerto, ahora está durmiendo, Hermione Legendre está bien.

Sirius cayó en la silla más tranquilo, pero los demás tenía los ojos desorbitados, Lily cayó en el suelo llorando, Hope se apartó en una esquina con los ojos rojos, James no sabía dónde acudir, si a su hermano o a su prometida y Remus, Remus había entrado en shock, tenía los más abiertos de los normal, parecía que había echado raíces en el suelo y en el momento que la medimaga dijo Hermione su mente desconectó y solamente miraba la puerta donde estaba la castaña, estaba viva.

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Hola a todos ya estoy aquí con un nuevo capítulo, espero que os guste, es bastante largo : ) voy a estar fuera 13 días y no voy a poder escribir nada así que el próximo capítulo va a tardar un poco más.

Criticas, tomatazos y halagos (viva la vanidad) en un review, me encantaría que me dijerais si os ha gustado el capítulo, ¿ya sabéis que un review adelgaza, estiliza y mejora el cutis?