Tal como les prometí, aquí tienen otra actualización y en la tarde/noche volveré a actualizar ;)
CAPÍTULO 21
"Encuentros Inesperados"
Parte 2
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- ¿Qué escondes ahí Blaine?
- Nada, estoy revisando unos apuntes, es todo.
- No me mientas, te vi guardar un papel en esa carpeta, y por la forma en que mirabas a todos lados es porque ocultas algo.
- Es sólo un papel sin importancia.
- Entonces muéstramelo.
- Es… no es nada…
- ¿Y por eso te pones así de nervioso?
El chico empezó a respirar agitadamente y bajó la mirada.
- ¡Blaine Devon Anderson Rothschild, entrégame ese papel ahora!
El moreno sacó la hoja de la carpeta y con pasos lentos avanzó y se la entregó con manos temblorosas. El hombre leyó detenidamente y luego lo miró enojado – ¿Un siete? ¿Sacaste un siete? ¿Por qué rayos sacaste un siete? Tu única responsabilidad es estudiar para obtener buenas calificaciones.
- No es… no es una nota… importante.
- ¿NO ES IMPORTANTE? ¡ESTO SE VERÁ REFLEJADO EN TU PROMEDIO!
- N…oo… no lo… hará. Es sól…o una prueba de… de diagnóstico que el profesor… el profesor aplicó pa…ra determi…nar qué tanto hemos apr…endido de… de la materia.
- ¿Y por eso no te preocupaste por estudiar?
- Fue una prueba sorpresa.
- Un siete es una mala calificación, quiere decir que no estás prestando la suficiente atención en clases y eso es inadmisible – gruñó enfadado.
- Lo hago, pe… pero es una… materia difícil – soltó un gemido de angustia cuando vio a su padre sacarse el cinturón.
- Entonces tienes que esforzarte más. Mientras más te cueste entender algo, debes ponerle más empeño. Así que no es un justificante para que sacaras esa calificación tan mediocre.
- Pero… pero – soltó un grito al sentir su piel arder y doler ante el primer cinturonazo.
- Además, no creo que no sea una calificación importante porque de ser así, no me la hubieras ocultado – soltó otro golpe – y encima me mentiste diciendo que eran unos apuntes.
- Papá por favor, ya no, duele, por favor Nooo – las lágrimas surcaban su rostro a medida que recibía un golpe tras otro.
¡PAPÁ NOOO! ME DUELEEE… ¡PAPÁ POR FAVOOOR!
- ¡Blaine! ¡Blaine abre los ojos! ¡BLAINE! – lo sacudió con fuerza y el moreno lo empujó, arrinconándose en el extremo de la cama y abrazándose a sus rodillas de forma protectora.
- Por favor ya no.
- Blaine, tranquilo, soy Sam. Hermanito, cálmate, tuviste una pesadilla – lentamente se fue acercando hasta quedar de frente y le acarició el cabello – shh, ya pasó, fue sólo un mal sueño – poco a poco lo obligó a soltarse y lo tomó del mentón haciéndolo elevar la cabeza hasta que sus ojos se encontraron – tranquilo, vamos, respira conmigo, inhala 1, 2, 3… exhala – le secó las lágrimas y sintió rabia, la misma rabia de hace tantos años atrás cuando veía a su amigo tan roto y angustiado por un castigo que sus padres le habían dado. Él sabía que la pesadilla de Blaine había sido más bien un recuerdo evocado por alguna razón de su subconsciente y le dolía tanto que estuviera así.
Mientras lo envolvía con sus brazos, no dejaba de preguntarse cómo era posible que un recuerdo lo alterara tanto, al punto de estar en ese estado deplorable, temblando, ahogándose con el llanto y la dificultad para respirar. Detestaba lo que sus padres le habían hecho a su mejor amigo, porque indudablemente había dejado secuelas, tal vez no físicas pero sí emocionales. Sin embargo, no entendía qué había desencadenado esto. Eran demasiados años los transcurridos y el moreno estaba bien, había superado todo, tenía una vida tranquila, lejos de cualquier tipo de maltrato.
Burt lo había acogido como a un hijo y lo había apoyado en todo, incluso cuando empezó la universidad y entró en estado de pánico porque algunas materias eran difíciles y su rendimiento no era bueno. Su reacción ante tal acontecimiento era por reflejo involuntario, el temblor, el nerviosismo, el miedo, pero Burt no hizo otra cosa que tratarlo con amor y platicar con él hasta hacerle entender que no había nada de malo si no era un alumno perfecto y que estaba orgulloso del esfuerzo que le ponía a todo. Ya tendría oportunidad de mejorar las calificaciones o de llevar otras materias, sólo debía tomarlo con calma y ajustarse a su propio ritmo.
- Hey, ¿te sientes mejor? – el cuerpo de su amigo aun temblaba, pero en menor grado y su respiración se había normalizado.
- Sam, lo lamento. Yo…
- Shh, tranquilo, todo está bien, ya pasó, fue un sueño.
- ¡Gracias! Gracias por estar siempre para mí, desde que éramos niños.
- Los hermanos siempre están para cuidarse y protegerse.
Luego de eso le preparó un té y se quedó a su lado hasta que se durmió. Fue una noche pesada porque el ojimiel tuvo varias pesadillas hasta que amaneció y parecía que finalmente había logrado conciliar el sueño de forma apacible.
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Kurt despertó sintiendo los cálidos rayos acariciar su rostro, fue abriendo los ojos lentamente mientras los tallaba con sus dedos. Se levantó sintiéndose fresco y renovado, se lavó y bajó para preparar el desayuno de sus hijos pero se sorprendió al ver en la mesa algo de comer y una nota de Coop donde le decía que lo habían dejado dormir porque estaba muy cansado y ellos ya eran grandes como para hacerse cargo de sus cosas y que ahí quedaba su desayuno servido.
El ojiazul suspiró al reconocer que sus hijos ya no eran unos niños pequeños, se habían levantado, probablemente Cooper los había llamado, pero aun así, se despertaron, desayunaron y se fueron a clases y a él lo dejaron descansar.
Ahora estaba en casa, viendo un programa en la televisión. Era un diseñador famoso y dueño de su propia marca, así que trabaja a su propio ritmo y ese día no tenía ganas de hacer nada, sin embargo estaba aburrido y acongojado, así que luego de darse un baño, salió al centro comercial para distraerse y no pensar en todo lo que lo ponía triste cuando estaba solo en ese lugar tan lleno de recuerdos.
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- Sam, ¿podemos hablar?
- Sólo déjame terminar estos cuadros y hablamos… ¿o es algo urgente?
- No, sólo necesitaba decirte algo.
- Eso suena como algo importante, así que esto puede esperar – bajó la tapa de la computadora y se dio la vuelta para quedar de frente al ojimiel.
- ¡Gracias! Verás… no quiero hacer lo de ir a la preparatoria otra vez, tener que pasar por esa presión de estudiar y…
- ¡Oh! – Sam entendió inmediatamente por qué se habían originado esos recuerdos en forma de pesadillas, era ese temor de volver a pasar por aquella experiencia – Pero sabes que ahora no será igual, nadie te va a presionar para que seas un estudiante modelo, sólo serás tú, a tu ritmo, a tu antojo, realmente no es relevante porque no es como si de verdad te fueras a graduar y…
- Lo sé, créeme que lo sé y estuve pensando en eso desde que me desperté, pero simplemente no puedo. Para mí fue una experiencia agridulce, hubieron muchas cosas maravillosas que viví y disfruté sin lugar a dudas, pero también estaba toda la presión, mis padres… esos recuerdos son demasiado fuertes y no quiero lidiar con eso.
Además de que fue la época en la que conocí a Kurt y… bueno… sé que me va a afectar mucho, simplemente no quiero. Como tú mismo dijiste hace un instante, no es algo relevante, no tengo que hacerlo y no quiero.
- Está bien, sólo fue una idea que tuve, pero no tienes que hacerlo, es cierto. No quiero que te pongas mal ni te desenfoques de la importante: tu carrera. Todos tus esfuerzos deben estar centrados en eso.
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Kurt estaba sentado en una banca tomando un helado, había pasado tres horas haciendo compras, recorriendo almacenes y estaba cansado, así que había decidido a hacer una pequeña pausa y ahora disfrutaba de una delicia de chocolate con menta y trozos de almendras, el resto del espacio de la banca estaba ocupado por todas las bolsas con compras que había realizado.
Arrugó la nariz cuando vio a alguien de espaldas tratando de sentarse en los escasos centímetros libres que quedaban, lográndolo pero resbalando a los pocos segundos y lo escuchó gruñir – personas desconsideradas que se creen los dueños de las bancas y pueden usar todo el espacio sin pensar en los demás.
¡Esa voz! Era la voz de… ¿Blaine? Observó al sujeto ponerse de pie y sacudirse, usaba ropa juvenil, además de que era más delgado, así que sólo había una posibilidad - ¿Tom? ¿Eres tú?
El moreno giró y se quedó sin aliento por unos segundos – ¡Kurt! ¡Hola! ¡Qué sorpresa!
- Lo mismo digo. Lamento ser una de esas personas desconsideradas que se creen los dueños de las bancas y pueden usar todo el espacio sin pensar en los demás – citó textualmente las palabras del chico.
- ¡Oh! – se sonrojó por la vergüenza – No quise decir eso, es sólo que he recorrido el piso completo y todos parecen querer las bancas para sí mismos y… lo siento.
- Yo lo siento, no me di cuenta de que ocupaba todo el espacio, voy a acomodar esto, sólo me tomará unos segundos.
- Te ayudo – empezó a mover las cosas y se acomodó en el extremo – Gracias, mis pies te lo agradecen.
El ojiazul soltó una pequeña risita que a Blaine le parecía tan adorable. Luego de eso un silencio algo incómodo se instaló entre ellos, pero el ojimiel decidió romperlo – Entonces, ¿aquí vives?
- Bueno, eso sería difícil debido a que es un centro comercial, pero…
No pudo terminar la frase sin hacer reír al moreno ruidosamente, lo que le erizó la piel porque era tan Blaine, ese sonido, esa forma de carcajearse y soltó el helado sin darse cuenta, terminando todo esparcido por el suelo.
- ¿Estás bien? ¿Kurt? ¿Kurt, qué tienes? ¿Kurt?
Una mano lo meció haciéndolo salir de sus pensamientos y volteó a mirar al chico – disculpa, es sólo que recordé algo que…
- No tienes que disculparte, ¿estás bien? Te pusiste algo pálido.
- Estoy bien, como te dije sólo me acorde de algo, es todo – soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo – Mira este desastre, debo encontrar con qué limpiarlo, no puedo dejarlo así.
Blaine salió corriendo, dejando a un ojiazul totalmente estupefacto. Se levantó con cuidado de no pisar el helado esparcido a sus pies y miró hacia los lados como buscando algo que sirviera para limpiar. Encontró un par de servilletas en una de las bolsas, pero no servía más que para coger el cono y cuando se estaba agachando vio una mano llena de servilletas empezar a recoger todo, alzó la cabeza y sus ojos se encontraron con los dorados con un destello de verde.
- Yo lo limpio – susurró sin dejar de mirarlo. Un celular sonó rompiendo el hechizo entre los dos – es mi teléfono, luego contesto – dijo apartando la mirada y dirigiéndola hacia el suelo.
- No tenías que hacer esto.
- Está bien, no hay problema – en cuestión de minutos había dejado todo resplandeciente, como si nada hubiese ocurrido – Listo, terminé. Ahora sólo voy a botar esto, enseguida regreso.
Kurt esperaba impaciente a que el chico regresara y sonrió tontamente cuando lo vio acercarse – Cuando saliste corriendo la primera vez, pensé que estabas huyendo de la escena del crimen.
Blaine soltó otra carcajada que hizo estremecer a su esposo – amo tu sentido del humor.
- ¿Qué cosa?
- Ah… yo… me… me refiero a que… tienes un gran sentido… del humor. Lo que dije… fue… fue una expresión, ¿sabes? – se rascó la nuca nerviosamente.
- Entiendo Tom – le sonrió – me da gusto si puedo hacerte reír… Amm, gracias por limpiar, como dije me dejaste atónito cuando saliste corriendo.
- No es nada. Y me fui rápido al patio de comida por las servilletas. Afortunadamente está cerca.
Los dos se miraron y permanecieron en silencio por un tiempo hasta que el celular del moreno volvió a sonar – mejor contestas, debe ser algo importante – el ojimiel asintió con la cabeza y se apartó un poco para hablar. Cuando colgó, luego de un minuto, el castaño estaba recogiendo las bolsas de la banca.
- ¿Ya te vas?
- Ah sí, debo regresar a casa.
- ¿No es muy temprano para que vayas a tu casa? Me refiero a que tus hijos deben estar en clases todavía.
- ¿No deberías estar tú en clases también?
- ¡Oh! No, yo estoy de vacaciones.
- ¿Vacaciones en esta época del año? Tom, sé que no es de mi incumbencia, pero deberías asistir a clases, no es bueno que te salgas de la escuela.
- No lo hago, sólo no estoy estudiando. Pero, gracias.
- ¿Por qué?
- Es… una historia…
- Lo lamento, no tienes que decirme nada. Apenas si nos conocemos y estoy indagando cosas de tu vida. Si no estás estudiando debe haber una razón seguramente. Discúlpame.
- Está bien, no hay problema. ¿Te puedes quedar? Un rato más, es todo. Tengo ganas de un helado y tú te quedaste sin el tuyo, así que, podemos ir a la heladería, ¿qué dices?
- Tom, no sé… Esto no es correcto, nos conocemos hace tres días y…
- No tiene nada de malo ir a tomar un helado. Me agradas y creo que te agrado, me gusta conversar contigo, eres especial. Vamos, es un helado.
Kurt soltó un pequeño suspiro – no entendía lo que le ocurría con este chico, todo se sentía tan familiar, era como estar con su esposo, la calidez, lo atento que era, lo que le hacía sentir después de tantos años juntos. Y ahora este chiquillo provocaba en él eso que sólo Blaine era capaz.
"Tal vez es el enorme parecido, sí eso es, sólo te evoca recuerdos" – pensó para apaciguarse y fue cuando vio esos ojos suplicantes que no pudo resistirse. Esos ojos, esa mirada era marca Blaine, nadie más en el mundo la tenía, ni sus hijos, aunque ellos habían aprendido a hacer la mirada de cachorrito, como le decían, ninguno tenía ese toque especial. No era posible que un perfecto extraño sea idéntico a su esposo y que tenga esa mirada, había algo raro ahí y quería averiguar qué era, así que decidió ir a tomar ese helado.
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- Papá, ya estamos en casa. ¿Papá?
- Te dije que había salido Sam, su auto no está en el garaje.
- Pero siempre está cuando llegamos de la escuela – entró a la cocina – No hay nada de comer preparado.
- Eso es culpa de Coop, como lo desligó de la responsabilidad de hacer el desayuno, entonces tampoco hizo la cena.
- Bueno Elliot, ¿qué te pasa? Durante el fin de semana volviste a ser el chico agradable de antes, pero bastó que estuvieras hoy en la escuela para que esa actitud arrogante y egoísta se hiciera presente nuevamente.
Papá tiene derecho a salir y distraerse. Además, estoy de acuerdo con Coop en que ya estamos lo suficientemente grandes como para ayudar a papá, preparar nuestro desayuno y esas cosas. Y por qué no, la cena también.
- Él es el menos indicado para hablar porque está en la universidad y sigue viviendo aquí a expensas de mi papá.
- Eso no es cierto, él ayuda en todo y si está viviendo aquí es porque metió tarde sus papeles para la residencia en el campus y ya no consiguió lugar. Luego iba a alquilar un departamento y trabajar para pagarlo, pero mis papás le dijeron que no era necesario que hiciera eso, que se podía quedar aquí todo el tiempo en quisiera y sólo lo va a hacer hasta que consiga habitación en el campus, de hecho ya metió los papeles para no quedar fuera nuevamente.
- ¿Cómo sabes todo eso?
- Coop es mi hermano, no debería asombrarte, lo sorprendente es que tú siendo también su hermano no lo sepas.
La puerta se abrió y los voltearon – hermanitos, ¿cómo así no están cenando?
- Porque papá salió quién sabe a qué hora y a dónde y no ha llegado todavía y no hay nada de comer – contestó el adolescente enojado.
- Bien, me da mucho gusto por él, porque pasa encerrado en la casa todo el tiempo y eso le hace daño. Es bueno que salga a distraerse.
- ¿Y quién hace la cena? Antes estaba papá Blaine, y cuando uno no estaba, el otro sí, así que siempre había alguien.
- Básicamente tú no quieres padres sino alguien que se ocupe de ti como si fueras un niño pequeño.
- No me jodas – dijo dándole un empujón y cruzando la sala para dirigirse a la planta alta de la casa.
- Eso fue grosero de su parte. No sé qué le ocurre.
- No le hagas caso Sam. ¿Qué dices si preparamos algo? ¿Llamaron a papá Kurt para preguntarle dónde estaba?
- No, desde que llegamos estábamos en esa absurda discusión – hizo una mueca de tristeza.
- ¿Qué ocurre?
- Extraño a mi papi, prometió mantenerse en contacto con nosotros y no ha llamado y su celular está apagado.
- También lo extraño, pero supongo que necesita algo de tiempo para reponerse. Papá Kurt nos tiene a nosotros para apoyarlo y ayudarlo a que no se deprima tanto, tratar de subirle los ánimos y demás, pero él no tiene a nadie. Supongo que debe ser muy duro y le está tomando un poco de tiempo sentirse listo para llamar.
- Tienes razón y eso me pone triste. A veces me pongo a pensar en lo que acabas de decir y creo que no es justo, si al menos uno de nosotros estuviera a su lado tal vez las cosas no serían tan difíciles para él.
