20.- El mundo muggle
Draco estaba nervioso en medio del comedor donde desayunaba su amigo y su profesor de pociones. Ambos le agradaban y por eso era tan difícil decirles lo que sucedió con su padre. Que su propio padre había tramado un plan para vengarse de ellos dos y el señor Weasley. A este último no lo conocía mucho, pero cuando visito la madriguera le pareció que era una persona "peculiar" pero en general, bastante agradable.
Antes de ser amigo de Harry, no hubiera dudado de que su padre hacia lo "correcto" con el diario que provoco la apertura de la cámara y el casi perder a su amigo, al profesor y a su amiga la "comadreja menor" como le llamaba cariñosamente. Pero luego de ser amigo del irritante pero leal Harry, no dudaba de que estar en ese comedor contándoles lo que su padre había hecho, era la decisión correcta.
—¿Entonces era este elfo el que me hizo todas esas bromas? —.
—Sí Harry, pero él creía estar cuidándote. No te enojes con él, ya estuvo castigándose—.
—Me es muy difícil no enojarme con él Draco—Dobby miraba a Harry con sus grandes ojos de forma suplicante—Está bien, está bien. Ya no me mires así. Te perdono. Pero no vuelvas a intentar salvarme la vida ¿Esta claro? —.
—Sí amo Harry, Dobby entiende, Dobby entiende—.
—Y ahora ¿Qué hacemos con el elfo Draco? —.
—Pues yo lo libere, pero insiste en cuidarme, supongo que podría ayudarles en la casa en lo que pienso a donde ir—.
—De eso nada joven Malfoy, esta noche la pasará aquí, enviare una lechuza a sus padres diciéndoles que está con nosotros y mañana hablare con ellos—.
—Pero profesor Snape, mi padre intento que el basilisco lo matará... no puede hablar con él—.
—Sigue siendo tu padre Draco. Y estoy seguro de que en estos momentos está muy preocupado por ti, furioso seguramente, pero preocupado de todas formas. Así que desayuna, subiré mientras tus cosas a la habitación de Harry, claro si no te importa compartir—.
—No quisiera molestar, el sillón estará bien—.
—De eso nada Draco, te quedas en mi cuarto y se acabó. Anda, come. Quede de ir al cine con Dudley y estoy seguro de que le dará gusto verte—.
Ambos niños se quedaron desayunando mientras Severus subía el baúl con las cosas de Draco, Dobby iba siguiendo al profesor por las escaleras viendo con sorpresa e interés los distintos aparatos de la casa.
—Son artefactos muggles Dobby, las demás casas de esta zona son muggles, Harry y yo somos los únicos magos que viven aquí, hay una squib unas casas más adelante, pero nada más. Y como Harry luego convive con amigos de su primo, decidimos mantener la magia a lo más indispensable, nada más, así que te pido que cuando haya muggles aquí, te ocultes, excepto por el primo de Harry. Él sabe sobre el mundo mágico más que cualquier muggle que conozcas—.
—Si amo Severus, Dobby será un buen elfo y ningún muggle lo verá—.
—Bien, no tengo una habitación para ti, pero quizás la alacena de las escaleras podría ser adecuada para tu tamaño—.
Severus dejo el baúl en el cuarto de Harry, y bajo las escaleras para enseñarle la alacena debajo de las escaleras, Dobby chillaba de alegría.
—Dobby nunca tuvo un cuarto, Dobby dormía en un cajón de cubiertos. Dobby es tan feliz—.
—Bien, te dejo con tu habitación, tengo arriba unos cojines que puedes usar de cama y hay ropa de cama en el cajón de abajo del closet. Sírvete lo necesario—.
—El amo Severus es tan generoso, con razón el amo Harry es tan buen niño—.
El elfo se deshacía en reverencias y agradecimientos hacia Severus, haciendo que este se sonrojara. A Severus jamás le gusto que los elfos domésticos vivieran para servir, aunque entendía que eso es lo que les gustaba, así que siempre que trato con elfos, procuraba ser amable con ellos, para que vieran que no todos los magos los veían como simple servidumbre y esperaba que Harry copiara ese comportamiento, cosa que se alegró en comprobar cuando vio que Harry se acercaba con un plato de hotcakes y un vaso de leche.
—Pensé que tendrías hambre Dobby, anda, come. Debes estar hambriento—.
Fue demasiado para el elfo, empezó a llorar como magdalena, diciendo lo buenos amos que eran, de la grandeza de ambos magos, de lo bondadosos que era y de lo feliz que le hacía que su amo Draco tuviera a ambos como amigos. Severus y Harry se miraron con cara de "no entiendo nada", mientras Draco se reía discretamente.
Después del desayuno y de un buen baño, Draco y Harry salieron al jardín a esperar a Dudley, no sin antes prometerle a Severus que estarían antes de la cena, le dio a Harry dinero para el cine y para comer algo por ahí, Draco miraba el dinero muggle como si fuera lo más interesante del mundo, jamás había visto billetes.
—No comas muchas papas Harry, la cena estará lista a las 6 así que los quiero aquí antes de esa hora. Y ¡Por Merlín! No dejes a Draco solo, ahora está en el mundo muggle y no quiero que se pierda—.
—No te preocupes tío, yo cuido a la princesita—.
—Tan bien que íbamos cararajada—.
—Bueno, ya váyanse, Dudley ya está saliendo de su casa—.
Efectivamente, Dudley ya estaba saliendo de su casa y se sorprendió de ver a Draco junto a su primo. Harry ya le había advertido que era mejor no decirle nada a Dudley sobre lo de su padre.
—¡Draco! Que sorpresa ¿Qué haces aquí? —.
—Aquí tu primo me hablo de algo llamado cine y sentí curiosidad así que vine a ver eso y de paso me quedare a dormir hoy aquí—.
—¡Qué bien! Primo, ya se cual película veremos, ¿Qué opinas de Parque Jurásico? —.
Harry sonrió, esa es justamente la que quería ver desde que la anunciaron en la televisión.
—Vamos Draco, esto te va a gustar—.
Los tres niños salieron disparados hacia la parada de autobús y Severus suspiro, lo que le esperaba a él era una tarea desagradable, escribió la carta lo mejor que pudo. Aun no podía superar su antipatía hacia Lucius Malfoy, pero a pesar de lo idiota que le parecía el patriarca, sabía que en cuanto se diera cuenta que su retoño se había fugado de casa, estaría preocupado. En cuanto termino de escribirla, la enrollo muy bien y se la ato en la pata a Hedwig.
—Hedwig, entrégale esto a Lucius Malfoy, si lo conozco bien, debe estar en el ministerio—.
La lechuza le dio un leve picotazo en el dedo a manera de despedida y salió volando. Ahora solo quedaba esperar a que Lucius Malfoy contestara.
Draco estaba maravillado ante lo que veía, una enorme pantalla donde se veía una imagen de un dinosaurio a punto de comerse a unos muggles que corrían aterrorizados de él, el rugido del animal hizo que se le cayeran algunas palomitas de su bolsa, Harry y Dudley le dijeron que las palomitas y el refresco eran parte de la experiencia de ir al cine, lo cual aun después de la explicación sobre qué se trataba, seguía intrigando a Draco sobre como hacían esas cosas llamadas películas, era como las fotos mágicas pero mejor. Y eso que aún no superaba el viaje en autobús, donde Harry tuvo que calmarlo diciéndole que el autobús se movía por sí mismo sin magia y que el ruido que oía (el motor) era perfectamente normal en este mundo.
Luego de la película, Draco llego a un lugar que podía ser considerado el paraíso, Dudley sugirió ir a las maquinitas que había en la siguiente esquina, ya que a la vuelta había un negocio de hamburguesas y consideraba que era fundamental que Draco probara su primera hamburguesa ese día. Jugaron con diversos juegos, en donde el rubio perdió varias fichas, pero no le importaba, eso era fantástico, tantos colores y luces, y todo eso sin magia. ¡Sin magia!, en ese momento se arrepintió de no haber pedido estudios muggles para las asignaturas del siguiente año, de seguro ahí vendría la explicación sobre el cine y estas cosas llamadas videojuegos.
Luego de que el rubio perdiera todas sus fichas en los juegos de pelotas y el boliche, Harry y Dudley prácticamente tuvieron que despegarlo de la puerta para llevarlo a comer su primera hamburguesa. Al principio Draco pensó que "eso" no podía ser comestible, ¿Por qué había un intento de ensalada sobre una especie de hotcake de carne con queso y todo eso en un bollo? Al menos las papas fritas y el refresco le eran familiares.
—Vamos princesa, no te hagas la melindrosa, dale una mordida—Dijo Harry incordiando a Draco.
—Pero ¿Están seguros de que esto es comida? —.
—Sí pruébala, es muy rica—Insistió Dudley.
Con reticencia, Draco acerco sus perfectamente blancos dientes hacia la hamburguesa y se atrevió a dar una mordida, apenas la carne toco sus papilas gustativas, un gemido de gozo se oyó en la mesa por parte de Draco.
—¡Oh Merlín! ¡Oh Morgana! ¡Esto es delicioso! Deberían servirlo en Hogwarts—.
—Quizás deberíamos sugerírselo a Dumbledore Draco—.
—Seguro que sí Harry, esto les encantaría a las comadrejas—.
—Me gustaría conocer su escuela chicos, la mía es aburrida, solo vemos matemáticas, literatura, física, química y esas cosas—.
—Bueno Duds, pociones es casi como química, solo que, en vez de quemar solo el recipiente de tu mezcla, las nuestras podrían vaporizar a alguien si lo hacemos mal—.
—¿Qué es eso de literatura? —Pregunto Draco.
—Es una clase donde nos hacen leer libros y luego analizarlos—.
—No suena muy interesante—.
—Es lo que digo, yo cambio cualquier día mis aburridas clases por una de sus clases, una sola—.
—Vamos Duds, seguro que hay algo interesante en tu escuela. Insistió Harry—.
—Bueno, física no esta tan mal y la maestra de química está un poco loca y nos deja hacer experimentos algo más peligrosos de lo que quiere el director, el otro día hicimos estallar un vaso a propósito sin tocarlo—.
—¿Cómo lo hicieron estallar si no podían tocarlo? Nosotros haríamos un hechizo, pero no sé cómo lo haría un muggle—.
—Con calor. Si llenas el vaso con un químico especial y calientas el vidrio a suficiente temperatura, este estalla, dependiendo de la mezcla del químico y la intensidad de calor—.
—Podría decirse que ustedes también hacen magia, ¿No lo crees? —.
—¡Ey! Gracias princesa, visto así ya no suena tan mal mi escuela—.
Draco le lanzo una papita a Dudley y se armó una pequeña guerra a escala donde las municiones eran papas fritas. Pararon luego de algunos minutos y se dirigieron a la parada de autobuses para llegar a tiempo para la cena. Cuando llegaron, Harry invito a Dudley a cenar.
—No puedo hoy primo, viene la tía Marge—.
—Lo lamento por ti Duds—.
—Ni que lo digas, bueno, nos vemos. Adiós Draco—.
Dudley entro a su casa y Draco y Harry se enfilaron hacia la casa donde Severus ya tenía lista la cena.
—Qué bueno que llegaron, ¡y de una pieza! Quién lo diría—.
Harry rodo los ojos, conocía muy bien a su tío y sabía que a este le gustaba ser sarcástico todo el tiempo.
—Vamos a refrescarnos tío, bajamos en un momento—.
—Bien, los espero en 15 minutos—.
Los niños fueron a lavarse y cambiarse la ropa, bajaron justo cuando Severus terminaba de poner la mesa con la ayuda de Dobby.
—Bien, a cenar niños. Dobby, tú también, y es una orden—.
Dobby iba a decir algo, pero Draco le dijo con la mirada que aceptara. Cuando se sentaron todos a la mesa y ya habían comido la ensalada, Severus empezó a decir sobre la respuesta del patriarca Malfoy.
—Draco, tu padre está muy molesto, y estaba bastante preocupado, como cerraste la red flu detrás de ti, no pudo localizarte, al parecer ya estaba pidiendo a los aurores ayuda. Por eso se alegró de saber que estas con nosotros, aunque insistió en hablar contigo mañana—.
—Pero yo no quiero hablar con él—.
—Mira Draco, es tu padre. Pero si te hace sentir más seguro, hablare primero yo con él, ¿Qué opinas? —.
—Está bien, si no hay más remedio—.
El resto de la cena transcurrió en paz y ambos niños se subieron a dormir, Dobby limpio los platos con un chasquido y Severus se fue a dar un baño caliente, mañana le esperaba la desagradable tarea de hablar cara a cara con Lucius.
Draco estaba nervioso, Severus iba a hablar con su padre, al parecer su padre si estaba molesto, eso no le preocupaba en realidad, su padre siempre se molestaba con él por cosas muy simples, era un cambio agradable que esta vez si se hubiera ganado el reproche de su progenitor. Lo que le preocupaba eran las consecuencias, sabía que su padre era peligroso, ahora lo sabía; siempre supo que su padre era seguidor de "quien-no-debe-ser-nombrado", pero a pesar de que apenas hace un par de años, el mismo reverenciaba la idea de un mundo donde él rigiera, ahora entendía que ese mundo utópico no era tal, que el precio a pagar, eran la vida de miles de personas, no solo magos, ahora sabía que no todos los muggles eran bestias-sin-cerebro, como alguna vez le dijera su padre, sino que había personas muy valiosas como su amigo Dudley, personas que hacían esas maravillas llamadas películas, que hacían esos videojuegos tan divertidos... no, definitivamente su padre no tenía idea de que hablaba cuando se expresaba así de los muggles. Y él había sido tan ciego a esa realidad, porque toda su vida vivió en el mundo mágico, si hubiera visto el mundo muggle como él lo hacía ahora, nunca podría pensar así nuevamente. Y todo eso se lo debía a su amistad con Harry.
Severus había salido hacia el callejón Diagon después de desayunar, ya que vería a Lucius en terreno "neutro", dejando a los niños al cuidado de Augusta Longbottom (Draco jamás imagino un día ver a la abuela de Neville tan cerca de él), Harry estaban ahora enseñándole a Neville como se pedía una pizza por teléfono, ya que su tío le había dado permiso de organizar un día de películas en su casa y Neville estaba maravillado con la televisión, Dudley se presentó con varias bolsas de papitas (que en opinión de Draco eran lo mejor desde las ranas de chocolate) y Augusta prefirió pasar su tiempo en la biblioteca con una taza de té que le llevo Dobby.
Dobby estaba feliz de tener a tantos amos que atender. Aunque hubo un pequeño incidente cuando Dudley lo vio. Como Dudley jamás había visto un elfo domestico le llamo Gremlin y abrió las cortinas con rapidez, mientras un extrañado Dobby no sabía cómo actuar ante el primer muggle que veía en su vida. Harry se había tirado en el piso riéndose de forma tal que parecía que se quedaría sin aire en cualquier momento. En cuanto se calmó un poco, le explico a su primo que el "gremlin" se llamaba Dobby y que era algo así como un "mayordomo" para magos. Luego de que Dudley se disculpara, el día continuo más tranquilo.
Draco y Neville estaban enamorados de las películas de dibujos animados, aunque luego de ver los "Aristogatos", insistían que esos gatos de seguro debían ser parientes de McGonagall y que eran probablemente animagos. Draco insistía en que el Merlín de "La Espada en La Piedra" era Dumbledore. Harry estaba muy divertido con esas teorías, pero tuvo que explicarles que ninguna era posible, que las películas en realidad eran miles de fotografías que se ponían una después de la otra y que por eso daban la ilusión de movimiento, y que el audio en las películas era un agregado "reciente", pues hasta hace décadas no existían las películas ni con color ni con sonido.
—Saben, deberían tomar "Estudios Muggles" el siguiente año, quizás podrían escribirle a Dumbledore o McGonagall y pedir que les agreguen la materia—Dijo Harry a sus amigos.
—¿"Estudios Muggles"? ¿Nos estudian? —Pregunto Dudley mientras comían una pizza que después de 10 intentos, logro pedir Neville.
—Es más bien una clase para conocer su mundo Dudley, al menos es lo que dice su descripción—Contesto Neville, mientras se comía su tercera rebanada.
—Uhmm, entonces estoy de acuerdo con mi primo, les haría bien conocer nuestro mundo, no puedo creer aun, que jamás hayan probado la pizza, visto una película, o siquiera las palomitas. Y debiste ver ayer a Draco, Neville, estaba todo ansioso cuando nos subimos a un autobús—.
—¿Qué es un autobús? —Pregunto Neville, haciendo que Harry y Dudley se rieran. Draco fue quien le explico que era un vehículo donde los muggles se transportaban para ir de un sitio a otro.
—Saben, deberían venir más seguido aquí, los llevaríamos a pasear y les explicaríamos algunas cosas, quizás mi papá pueda llevarnos al zoológico en su coche, es como el autobús Draco, pero le cabe menos gente—Contesto Dudley.
Los niños se dedicaban a planear ya sus siguientes salidas, mientras Augusta, que ahora se encontraba en la sala con un plato de sopa que Dobby insistió en traerle, veía de reojo a su nieto como siempre quiso verlo, riendo alegre con amigos, las clases con Severus estaban rindiendo frutos y veía que su nieto tenía cada día más seguridad en sí mismo. Y este acercamiento al mundo muggle, le abría toda una nueva visión del mundo a su nieto y por nada del mundo, permitiría que alguien empañara esta oportunidad, menos después de lo que habían vivido sus padres.
El sonido de la red flu saco a Augusta de sus cavilaciones y vio a Severus de regreso, mientras este transformaba su ropa de mago en ropa muggle.
—Siento la tardanza Augusta, Lucius no es un hombre fácil, insiste en que Draco debía regresar y atenerse a su decisión de cambiarlo a Durmstrang—.
—¿Qué fue lo que dijo Severus? —.
—Que si el chico no obedece, lo desheredará y que no podrá volver a su casa nunca. Me pidió que le comunicara esto y que tenía dos días para pensarlo—.
—Yo no quiero volver—La voz de Draco saco a ambos adultos de sus pensamientos.
—Draco, debes pensarlo muy bien. Si decides no regresar a tu casa, sería para siempre, tu padre está dispuesto a emanciparte de tu propia familia—.
—A mi padre no le importo mi seguridad este año. Ni la de nadie—Contesto con rencor Draco.
—Aun así, es tu padre, y soy la última persona que defendería a tu padre, pero sigue siendo tu padre. A él puede que lo odies, pero ¿Tu madre? —.
—Ella no hace nada que él no apruebe. Y yo no quiero volver, no solo por lo que les dije, sino porque aquí soy libre. Si sigo siendo un Malfoy, siempre estaré atado a la voluntad de mis padres, a lo que ellos decidan para mí, pero no estoy dispuesto a hacerlo—.
—...Quiero hacer las cosas que yo decida, y si para eso debo renunciar a mi familia, lo haré. Solo le pido de favor que me deje quedarme aquí hasta que encuentre donde vivir—.
—...Tengo dinero en Gringotts que esta solo a mi nombre, me lo dejo la tía Bella antes de... En fin, me alcanzara para vivir hasta que acabe Hogwarts y pueda buscar un empleo, si me organizo bien, creo que incluso podría pagar un lugar para vivir solo—.
—No es necesario Draco, puedes vivir aquí el tiempo que gustes, pero piénsalo, una vez que contestes a tu padre, sabes que no habrá marcha atrás, tu padre es un hombre muy necio—.
—Lo pensaré profesor, y gracias—.
Draco salió de la sala y regreso a la cocina donde sus amigos lo esperaban, Draco había dicho que solo iba por algo a su baúl y vieron cuando paso por la sala y que ya estaba Severus ahí hablando con Augusta.
—Draco, ¿Estás bien? —Pregunto Harry.
—Sí, solo que es triste que tu padre no te quiera—Dijo Draco con un par de lágrimas en sus ojos.
—Tranquilo amigo, ya se le pasará—Le decía Neville palmeándole la espalda.
—Se ve que nunca has conocido a los Malfoy. Ahí todo es apariencia. ¿Les importa si salimos? Creo que Harry menciono algo de un parque aquí cerca—Dijo Draco mirando a Harry, con una pequeña suplica en los ojos.
—Deja le aviso a mi tío y la abuela de Neville y nos vamos Draco—Harry salió y regreso en apenas unos minutos—Dicen que podemos ir, pero nos quieren de regreso antes de la cena—.
Los niños salieron de la cocina y se dirigieron al parque que estaba apenas a un par de cuadras de ahí. Mientras en la sala Augusta y Severus discutían lo que de verdad había tratado este último con el patriarca de los Malfoy.
—Me siento mal por mentirles Augusta, uno pensaría que con los años es más fácil, pero no—.
—Créeme, no es más fácil para mí tampoco, pero no quiero que mi nieto viva con ese temor. ¿Entonces? ¿Qué fue lo que te dijo Lucius además de que quiere que Draco haga lo que le ordenan? —.
—Me dijo que conoce la profecía, al menos una parte, accedí a compartir la profecía entera con él y se puso pálido. Supe entonces que él en realidad no sabía que era en realidad el dichoso diario, pero no esperaba que me dijera lo último—.
—¿Qué fue eso? —.
—Draco no nació en junio, sino en julio, nació un día antes que Neville. ¿Sabes que significa Augusta? Draco está en tanto peligro como Harry y Neville—.
—Pero ellos jamás se rebelaron a su señor—.
—De hecho, si lo hicieron, pero él nunca se enteró... —.
