Mentí porque soy una mala persona :D
Este capítulo es un desmadre.
A esa encantadora persona que me pidió un MitoKoga o KiKasa, aquí hay un toquecillo de MitoKoga y prometo que haré un capítulo de KiKasa, no diré cuando lo publicaré que luego miento malévolamente.
Kagami sentía como si le faltara el aire, sus manos, mejor dicho, todo su cuerpo estaba inestable, no podía parar de temblar, su corazón se encontraba acelerado, pero al igual que el resto, parecía confundido entre temblar o latir más rápido. Kagami no sabía que emoción era la que lo dominaba en este momento.
-No…-
-Kagami…-
-No, Tienes que…. ¡Tienes que hacer algo!-
-Taiga- Trató de llamarlo Tatsuya, pero él lo ignoró yendo a golpear a Midorima, siendo, por desgracia, atrapado al instante por Kise y Aomine.
-¡Kagamicchi no!-
-¡De qué te sirve esa estúpida bata si al final no puedes hacer nada!- Midorima solo miraba al suelo sin rastro de ese orgullo que siempre cargaba, su hermano alzó la mano para tocarlo pero al final se retractó. Murasakibara no comía dulces, Kise no hacía comentarios absurdamente escandalosos y Aomine no buscaba pleito.
-No es culpa de Midorima- Murmuró el moreno. Y él sintió que no podía respirar.
-Es mentira, ¡Es mentira!, Tetsuya no… Tetsuya no puede estar muerto- Terminó por susurrar cuando imaginó que estaría gritando y que sus piernas ya no podrían con su peso para este punto, pero hasta su cuerpo parecía haber olvidado que ya no podía más. Suave y lentamente Akashi ocupó todo su campo de visión.
-¿De qué hablas? Tetsuya no es el que está muerto, eres tú- Murmuró observándolo con ojos de diferente color.
…
-¡Kagami!-
-¿Eh?- Hacía calor, todo olía a humo, el aire era denso, respirar era difícil y había algo que lo hacía sentirse más pesado.
-¡Dios, Kagami, me asustaste!- Ese era… ¿quién? –Dime ¿Te duele algo?, ah, más importante, ¿Sabes dónde estamos?, ¿Recuerdas qué pasó?... ¡Kagami!
-Koga-senpai- Susurró él sin mucho sentido. Era extraño. Había un zumbido que no lo dejaba entender del todo lo que su senpai trataba de decir, solo podía notar la desesperación en el rostro del hombre, la misma desesperación que notó al escuchar el sonido que hacía el techo al romperse, la misma expresión que seguramente era un reflejo de la suya al entender que el techo había colapsado, atinando a empujar al castaño, y a la víctima que había estado cargando, hacia ese pequeño espacio debajo de las escaleras que, para su instinto, había parecido el lugar más seguro del mundo.
-La-la víctima… la persona, Koga-senpai…-
-Esta… está muerta Kagami… ya, ya no podemos hacer nada por ella, pero tengo que ayudarte a salir de ahí, ¿Puedes moverte?, Dios, ni siquiera debería moverte…- Pero en medio del balbuceo Kagami se esforzó en apartar los pedazos de… ¿Qué era? ¿Madera? En la parte superior de su cuerpo esperando tener éxito. Con un poco (mucha) ayuda de Koganei. Al momento descubrió que a pesar de aun estar un tanto aturdido y adolorido, sus brazos eran perfectamente funcionales, al igual que su pierna derecha, por desgracia la izquierda.
-Ka-Kagami-
-Mi pierna… está atorada- Ni siquiera sabía que mierda era esa cosa tan pesada, pero su pierna simplemente no se movía.
-¿Crees que está rota?- La extremidad se sentía demasiado entumecida para saber.
-No lo sé- Koganei pareció alarmarse y caminó con movimientos rápidos hacia la cosa que se interponía entre la libertad de Kagami y una muerte probable (Oh sí, cada vez estaba más despierto). La cosa malvada no se movió ni un jodido centímetro, lo que sí ocurrió fue una explosión algo lejana pero que provocó que el fuego se avivara, incrementando el calor y el humo.
-Ko-Koga-senpai-
-Aquí estoy Kagami, aquí estoy…-
¿Y si… este era?
Este era el momento en que Kagami ya no… volvería.
…
"Los tigres no ronronean. A pesar de ser felinos, sus mecanismos para demostrar felicidad son otros. Un tigre entorna los ojos o los cierra por completo cuando se siente relajado, esta conducta disminuye considerablemente sus defensas, por lo que solo la ejecuta cuando siente plena confianza en su entorno…"
Explicaba la voz saliendo de la televisión mientras un majestuoso tigre caminaba, corría y jugueteaba con otros tigres.
Tetsuya, recostado de costado en el sofá, escuchó gimotear a número 2, mientras el perro ponía toda su atención en la televisión y cambiaba su posición, pasando de estar acostado, a sentarse. Él se concentró en acariciarlo detrás de las orejas.
-Yo también lo extraño- Exclamó, a lo que el perro se acercó a lamerle la cara en una confusa combinación de gimoteos, lloriqueos y movimiento de cola, para terminar por dejarse caer muy pegado a él.
Número 2 había estado raro todo el día, siempre había sido un perro cariñoso, pero hoy estaba demasiado cariñoso, sumado a eso estaba el hecho de que Taiga no estaba aquí y que hoy se sentía terriblemente incómodo, fuera la posición en que se pusiera y con Braxton Hicks acechando desde la oscuridad y atacando minuto sí y minuto no (Ok, Tetsuya tenía que admitir que se puso algo dramático, pero hoy simplemente estaba siendo un mal día, incluso si a él no le gustaba usar esa expresión).
Metido como estaba en sus pensamiento, el sonido de toques en la puerta de la casa lo sorprendió más de lo que debería, obligándolo a estremecerse recibiendo una queja inmediata por parte de su bebé en forma de patada al riñón.
Se puso de pie con lentitud, siendo seguido por Número 2 con ausencia del entusiasmo que normalmente mostraba.
¿Estaría enfermo? Cuando Taiga regresara le diría que lo llevaran al veterinario. Y con eso en mente abrió la puerta.
-Hey Kuroko, vinimos a visitarte- Saludó Takao-kun al otro lado de la puerta, sonriente y con Midorima-kun al lado, que acomodaba sus lentes mientras en su otra mano sostenía una corona de flores, cosa que él se perdió observando.
-Es su objeto de la suerte- Exclamó Takao-kun notándose los problemas que estaba experimentando al tragarse las risas.
-Oh- Fue cuando recordó que no los había saludado. –Hola, gracias por venir, es bueno verlos, Takao-kun, Midorima-kun-
-Solo veníamos a invitarte a la boda y a dejarte esto en agradecimiento por ayudar a Kazunari la semana pasada, ya nos vamos- Explicó el peliverde al tiempo que tomaba una bolsa de compras de manos de su prometido (un sonrojado prometido que no dejaba de ver a su pareja) y le ofrecía la bolsa a Tetsuya.
Takao-kun logró recuperarse rápidamente de su faceta, "Amo a mi prometido aunque sea un Tsundere tapado pues eso solo lo hace más adorable"
-¿Eh?, Pero Shin-chan…-
-Nada de peros, debemos ir a casa para que descanses-
-Si yo no estoy cansado…-
-Ya que están aquí deberían pasar- Agregó él al tiempo que aceptaba la bolsa.
-Pero…- Trató de negarse, pero fue interrumpido por el gritillo de triunfo de Takao-kun.
-Gracias por invitarnos- Y el hombre entró como si de su casa se tratara.
-Kazunari- Trató de reñirlo el peliverde entrando en la casa igualmente.
-Trajimos algunos pastelitos- Agregó después.
-Prepararé algo de té- Exclamó Tetsuya.
-¡Yei!- Exclamó feliz el pelinegro. –El regalo solo son pañales-
-Oh, gracias, no era necesario que trajeran nada-
-Yo habría preferido traer algo como un mameluco o algo así, pero Shin-chan dijo que eso no sería tan útil como pañales y bueno, ya sabes cómo se pone cuando las cosas no se hacen como él dice.
-¡Kazunari!- Soltó Midorima con voz enfurruñada.
-Ah, creo que es el momento perfecto para felicitarlos por la boda y por lo que veo Midorima-kun ya sabe del bebé ¿no?- Kuroko jamás hablaría de la forma en que Takao-kun se sonrojó y sonrió como un tonto feliz (Oh, sí, Tetsuya también sabía hacer esa misma sonrisa). Por suerte o desgracia Midorima-kun no escuchó al estar ocupado tratando de esquivar a Número 2 para lograr acercarse a su pareja y por ende a Kuroko, demasiado para el gusto de Número 2 que gruñó, ladró agresivamente y se lanzó a morder los pies del peliverde, que no dudo en soltar un gritillo entre pánico y dolor, dejando caer la corona de flores, pisándola en el proceso de tratar de alejar al animal sin lastimarlo, asustándose al hacerlo, pensando que había pisado al perro, perdiendo el equilibrio y cayendo aparatosamente, confundiendo a Número 2 que se quedó sentado luciendo como si no supiera que mierda acababa de pasar, mientras Takao-kun reía a carcajada limpia y Tetsuya se preguntaba cómo era que todo aquello había ocurrido con tal velocidad que ni siquiera fue capaz de reñir a Número 2.
Tetsuya fue y colocó un poco de croquetas de Número 2 en uno de los platos del cachorro.
-Ven Número 2, a comer- El perro corrió felizmente detrás de él, por lo que fue fácil para Tetsuya encerrarlo en la habitación que compartía con Taiga. Una vez que el perro se supo atrapado (Y traicionado) comenzó a lloriquear y raspar la puerta. –Lo siento Número 2- Su perro era muy listo, pero cuando se trataba de comida no parecía poder pensar con claridad.
Una vez regresó con sus invitados, Midorima-kun ya no estaba en el suelo, aunque Takao-kun por otro lado seguía riendo (aunque no tan fuerte como antes).
-Ya basta Kazunari-
-Shin-chan no es mi culpa que no le agrades a Número 2, no te molestes conmigo- El peliverde lucía bastante enfurruñado por lo que decidió disculparse apropiadamente.
-Lo siento mucho Midorima-kun- El nombrado lo observó unos segundos para terminar desviando la mirada al tiempo que se acomodaba los lentes.
-Está bien, no te preocupes por eso, no es bueno para ti-
-Creo que Shin-chan es débil a tus peticiones- Exclamó Takao-kun casi como si quisiera que fuera un secreto entre Kuroko y él, pero con la clara intención de que Midorima-kun fuera capaz de escuchar.
-¡No lo soy!-
-Está molesto… ah- Y Takao-kun pareció perder el interés en molestar a su prometido. –Aunque Número 2 nunca me pareció un perro agresivo, incluso si Shin-chan no le ha agradado nunca.
-Oh, no, recientemente se molesta si ciertas personas se me acercan, un compañero del trabajo de Taiga dijo que era probable que fuera por el embarazo-
-Así que él quería protegerte de Shin-chan-
-Eso creo- Y las carcajadas de Takao-kun invadieron el lugar.
-Lo asustaste con tu cara de malandro Shin-chan-
Una vez sentados mientras el agua para el té se calentaba, Midorima hizo la gran pregunta.
-¿Dónde está Kagami?-
-Trabajando- Y la tetera comenzó a sonar.
-¡No debería haberte dejado solo!-
-No estoy solo, Número 2 está aquí-
-Kuroko hablo en serio-
-Yo también-
-Shin-chan no grites- Pidió Takao con calma, pero fue interrumpido.
-Tu fecha probable de parto es la siguiente semana, Kagami debería estar aquí-
-¿Cómo sabes mi fecha probable de parto Midorima-kun?-
-Yo… la calculé-
-Eres bastante acosador Midorima-kun- El sonido que Takao-kun hizo al tratar de tragar su risa fue algo bastante inolvidable.
-¿Qué hay de sus semanas de incapacidad por paternidad?, debería usarlas-
-Ah… no-
-¿Por qué no?-
-Es un secreto-
-Tú…- Dijo amenazadoramente.
-¡Shin-chan!- Riñó Takao-kun.
-Estoy preocupado por ti, ¿de acuerdo?- Terminó gritando liberando a su Tsundere interior, lo que atrajo un silencio denso e incómodo que Tetsuya decidió disipar.
-Lo sé, Midorima-kun, te lo agradezco- Exclamó mirando al hombre a los ojos provocando que este se sonrojara.
-No debí haberte gritado, lo siento… lo está guardando para cundo nazca el bebé, ¿cierto?- Se limitó a asentir. -Es que yo solo…-
-Estás preocupado Shin-chan, lo sabemos- Agregó Takao-kun sirviendo el té en tres tazas como si esta fuera su propia casa. –Bueno si no es interesante su amistad- Testsuya tomó la taza que le fue ofrecida, dejándola caer al tiempo que se doblaba un poco sobre sí mismo mientras trataba de recordar cómo era que debía respirar cuando sentía que todo dolía.
-¡Kuroko!- Escuchó en 2 voces distintas teñidas por el mismo toque de pánico y el exterior perdió sentido cuando el dolor se volvió el protagonista, nublando sus sentidos, sin dejar espacio para el miedo o para si quiera ponerse a pensar si sus acompañantes seguían hablando.
Cuando el dolor finalmente desapareció, fue capaz de sentir el amable masaje a su espalda y la cercanía del cuerpo de Takao-kun, así como la insistente mirada de Midorima-kun sobre su persona, mientras se encontraba de pie frente a él. Y ahora sí había mucho, mucho espacio para el miedo.
-Kuroko- Lo llamó el peliverde.
-Sí- Le sorprendió que su voz, si bien un poco falta de aire, saliera lo bastante clara y fuerte.
-¿Has tenido más contracciones?-
-Braxton-Hicks- Susurró.
-¿Qué?-
-Creí que solo eran Braxton-Hicks- Pensó que Midorima-kun suspiraría con frustración, pero en su lugar asintió y siguió dirigiéndose a él en forma amable y tranquila.
-¿Han sido así de fuertes como esta?-
-No-
-¿Han sido regulares?-
-No, por eso no les di importancia-
-¿Se te rompió la fuente?-
-No-
-De acuerdo- Dijo Midorima-kun asintiendo en forma pensativa, para terminar agregando la pregunta que Tetsuya no deseaba escuchar por nada en el mundo. -¿Quieres ir al hospital? Él trató de tragar saliva, pero simplemente no había nada que tragar.
Quería a Taiga aquí y ahora.
-Kuroko- Exclamó el peliverde atrayendo toda su atención. –Si tus contracciones no son regulares quiere decir que no has entrado en la fase activa del trabajo de parto, estás en la latente o incluso pueden ser Braxton-Hicks aún, es tu primer bebé por lo que pueden pasar horas antes de que entres en la fase activa, pero eso no quiere decir que es más fácil, incluso ahora podrías estar más cómodo en un hospital ("Y perfectamente monitorizado para saber si cualquier cosa por mínima que sea va por mal camino", pensó Midorima sin poder plasmarlo en palabras), por eso te pregunto. Podemos esperar para asegurarnos que tu trabajo de parto realmente a comenzado o podemos llevarte ahora al hospital, ¿Qué quieres hacer?- Tetsuya solo sabe que quiere a Taiga a su lado.
-Quiero esperar-
-De acuerdo-
…
Volveré a ti siempre.
No. Se negó todo su cuerpo.
-¡Kagami!- Le gritó su senpai. –Dios, no me hagas esto, vas a hacer que me infarte, no te quedes solo viendo a la nada.
-L-lo siento, senpai-
-Voy a quitar esa jodida cosa de encima de ti, vamos a liberar tu pierna y me importa una mierda si tengo que cargarte, saldremos de aquí juntos, porque somos compañeros, somos familia y porque si no, no podría volver a ver a Kagami-san a la cara-
Tetsuya.
Prometo volver a ti… siempre.
Kagami jamás entendería el alivio del tamaño de Jupiter que Koganei sintió al ver como algo en el interior de su Kohai hizo Click.
-Necesito quitarme esto rápido-
-Ya era hora- Susurró Koga (justo al notar la motivación del más alto), coordinándose para alzar, empujar y tratar de sacar la pierna.
-¡No está funcionando!-
-Tal vez… ¡Palanca!, necesitamos hacer una palanca-
-Senpai tu instinto es bueno-
-Gracias- Y era increíblemente ridículo que en este momento pensaran en dar elogios y agradecimientos.
De repente el castaño desapareció de su campo de visión, solo había humo, y calor, además de esa extraña luz que creaba el fuego, y silencio, un silencio que le dejaba con un zumbido de oídos y el crujir de la madera al quemarse.
-Ko-Koga-senpai, ¡Koga-senpai!-
-Aquí estoy Kagami, lo siento estaba buscando cosas para la palanca-
-La palanca- Kagami no era capaz de ver con claridad lo que su senpai hacía, no podía hacer nada para liberar su pierna…
Prometo volver a ti siempre
Una nueva explosión ocurrió mucho más cerca de ellos, explosión que lanzó escombros sobre él y que lo hizo perder a su senpai de vista, nuevamente.
-¡Sen-senpai!, ¡Koga-senpai!, ¡Senpai!- Un quejido se dejó oír.
-Ay, aquí… aquí estoy Kagami, creo que mañana voy a sufrir de las consecuencias de un latigazo- Y el hombre trató de reír terminando tosiendo. Kagami se permitió un suspiro de alivio que igualmente se convirtió en un deseo irreverente de toser –Bien, la palanca está lista. Escucha yo no soy muy fuerte, así que probablemente solo pueda levantar esta cosa por milisegundos. Tenemos que estar bien sincronizados. Voy a contar hasta tres y entonces usaré la palanca y tú moverás la pierna, ¿De acuerdo?-
-¡Sí, sí!- No le importó sonar desesperado.
-Bien… aquí voy… 1, ¡ahora!- Era al 3, era al jodid Kagami no le importó, la presión sobre su pierna desapareció lanzando una ola de dolor que quedó opacada por la adrenalina recorriendo su cuerpo, realizando un movimiento propio de un contorsionista, se alejó lo más que pudo de su prisión personal escuchando al instante como esa cosa caía nuevamente de forma pesada. Koga-senpai descanso contra la palanca mientras se concentraba en conectar sus miradas.
-¡Lo hiciste senpai, lo hiciste!- Koga parecía tan o más feliz que él, luego pareció recordar donde estaban.
-Luego celebramos, pero por ahora creo que deberíamos concentrarnos en salir de aquí-
-¡Cierto!- Y sin que se lo pidieran Koga-senpai se volvió su soporte.
Kagami estaba seguro que debía agradecer el no sentir su pierna…. O el resto de su cuerpo por todo lo que sabía, la adrenalina estaba al máximo, al igual que ellos y sus mentes tratando de encontrar la salida.
Sus pulmones ardían y comenzaba a sentirse mareado y con ganas de vomitar, Koga-senpai trató de pasarle su mascarilla, pero ya no había oxígeno saliendo. No necesitaron intercambiar palabras para que Koga entendiera lo que había pasado, soltando el tanque que ahora no sería más que un peso muerto.
Alegrarse porque su pierna había sido liberada, ahora parecía ser un sin sentido.
Kagami debía enfrentar la realidad. No había salida. Por la forma en que Koga-senpai lo veía, el hombre parecía haber llegado a la misma conclusión.
El mayor le hizo señas dándole a entender que debían recostarse, buscando la mayor cantidad de oxígeno posible, comenzando a arrastrarse, buscando una forma de salir… pero… ¿y si no había una salida?
…
5 veces.
Llamó a Taiga 5 veces y su esposo no contestó. Pensó en llamar a Riko-san.
Buscó el número en la agenda, presionó el botón verde para realizar la llamada, pero se arrepintió colgando al instante, justo para estar listo para recibir una contracción con todo su esplendor.
Alguien tomó su mano, y en el momento no importaba mucho quien era. Cuando la contracción terminó y pudo sentir que podía respirar con libertad de nuevo, se giró a observar a Takao-kun, y aunque se alegraba de tener al hombre como apoyo… no era Taiga.
-¿Necesitas algo?- "Taiga" exclamó su mente como si de un pequeño niño caprichudo se tratara.
-No, gracias, Takao-kun- Y ante su respuesta el hombre trató de darle una sonrisa de apoyo, proporcionando un ligero apretón a sus manos aun unidas.
-Kuroko- Exclamó Midorima-kun mirando el reloj de muñeca por enésima vez. –Tus contracciones...- Sea lo que sea que iba a decir él no quería escucharlo. –Se están volviendo más constantes y duraderas, Debemos ir al hospital Kuroko- Exclamó Midorima con voz calmada y rostro tranquilo.
No, Tetsuya no podía, Taiga aun no regresaba, Taiga aun no contestaba el teléfono, estaba asustado, todo podía salir mal… todo estaba mal.
Tapó su rostro con ambas manos.
Que tal si, que tal si Taiga estaba…
Volveré a ti siempre.
No podía ser…
…
Esto era raro porque mientras comían, corrección esto era raro porque mientras él comía, Taiga no dejaba de verlo, con plato en mano, palillos en la otra y sin hacer otro movimiento que parpadear.
-Taiga esto se está volviendo incómodo-
-Te Amo Tetsuya- El bocado que estaba por llevarse a la boca resbaló de entre los palillos haciendo un pequeño desastre sobre la mesa, para permitirse reír ante aquellas palabras dichas de la nada.
-También te amo Taiga- Y el hombre sentado junto a él sonrió como si hubiera recibido 20 panes de puerco ibérico, como si no hubiera escuchado lo mismo cientos de veces ya.
-Estuve pensando-
-¿Fue difícil?-
-Bastardo-
-Te amo- Taiga terminó por sonreírle para después aclararse la garganta, mirar el suelo y colocar su mano en la parte superior de su cuello. Todo junto hablaba de que esto era serio, por lo que guardo silencio y lo dejó continuar.
-Estuve… investigando-
-Ok- Y al parecer todo el mundo tiene miedo- Eso no era lo que esperaba.
-¿Eh?-
-Sí… ahm, nadie parece sentirse listo para el nacimiento de su bebé… nunca… al menos eso es lo que dice la gente en internet-
-¿Yahoo respuestas?-
-Y mibebé - Y aunque pensó que no podría terminó riendo bajito; sus conversaciones con Taiga siempre tendían a volverse ligeras y amenas.
-Nosotros hicimos todo lo que estaba en nuestras manos para que nuestro bebé esté bien, fuimos a todas tus citas-
-Sí-
-Comes balanceado- Tetsuya se giró a observar la comida adornando la mesa.
-Sí-
-Tomaste todas las vitaminas-
-Sí-
-Preparamos su habitación, le compramos ropa, pañales, biberones y todo lo que estaba en el libro "Lo que tu bebé necesita"- Esta vez solo sonrió sacando un poco de aire en un intento de carcajada.
-Leímos muchos libros-
-Y páginas en internet, muchas… Dios… Muchas- Taiga pareció perderse en el recuerdo de los cientos y cientos de páginas que visitó, pobre, lucía un tanto traumado, pero regresó en sí de inmediato. -Lo que quiero decirte es que está bien que estemos asustados, estamos bien y todo va a estar bien porque no solo vamos o estamos esforzándonos por hacerlo bien, vamos a hacerlo bien porque es la única opción- Y Taiga lució tremendamente determinado, como si visualizara la victoria recordándole a su Taiga de preparatoria.
Empujó la silla hacia atrás, realizando un esfuerzo sobrehumano (no, en serio, era sobrehumano) para levantarse, siendo imitado por un Taiga confundido y tal vez un poquitín asustado.
-Hey, Hey Tetsuya qué su…- Pero Taiga guardó silencio al momento que fue abrazado, era divertido como aquello siempre pasaba.
-¿Por qué estamos hablando de esto ahora?, ¿por qué seguiste buscando?- Y no, no era reproche, era simple curiosidad.
-Porque la primera vez me dijiste que estabas asustado y solo balbucee como idiota-
-No lo hiciste-
-Sí, lo hice-
-No lo hiciste-
-Lo hice- Se estiró para colocar un beso en la mejilla de su esposo para regresar a esconderse entre los brazos del otro.
-Eres tan vergonzosamente romántico-
-¿¡Eh!?- Y con eso su rostro comenzó a ponerse de un rojo imposible. Deseó tener una bolsa de papel. Tetsuya rio suavemente.
-Silly Taiga-
-Silly Tetsuya-
…
No importaba cuantas veces se repetía en su mente aquella seca línea que leyó en uno de los tantos libros que cayeron en sus manos.
Es normal estar asustado.
Nada funcionó como escuchar a Taiga hablar… pero ahora Taiga no estaba aquí.
Su bebé se movió, no de golpe y causándole incomodidad, si no suavemente, como si… como si también tuviera miedo.
Su bebé también tenía miedo.
Tomó una gran bocanada de aire, para sacarlo lentamente y colocar una mano sobre su vientre tratando de calmar a su bebé.
-Midorima-kun, Takao-kun, ¿podrían llevarme al hospital, por favor?- Midorima-kun asintió una vez, siendo acompañado por el asentimiento hablado por parte de Takao-kun.
-Claro Kuroko-
Su bebé tenía dos padres, así que mientras Taiga llegaba, Tetsuya se encargaría de todo.
Voy a volver a ti siempre, le había prometido su esposo, y él iba a confiar en aquella promesa.
…
Prometo volver a ti… siempre.
-No- Susurró, escuchando la tos de Koga-senpai de fondo. –¡No vamos a morir aquí senpai!-
-Idiota- Contestó con una voz falta de aire entre pequeñas tosecillas. -¿Quién dijo lo contrario?-
-¡Hey!- Sonó a lo lejos.
-¿Escu-escuchaste eso?- Murmuró Koga tratando de tragarse la tos.
-Sí- Dijo él como si no quisiera interrumpir el silencio a su alrededor, deseoso de que alguien más lo rompiera.
-¡Koga, Kagami!-
-¡Es la voz del capitán!-
-¡Koga, Kagami!-
-E Izuki-senpai…. ¡Aquí!- Comenzaron a gritar, sin ser capaces de moverse.
-¡Hey, aquí!-
Kagami (privado de oxígeno como estaba) no alcanzaba a entender en ese momento como era que sus senpai habían aparecido a través de la pared.
-Grandísimos idiotas, una vez que salgamos de aquí los voy a matar- Exclamó el capitán entre pujidos al comenzar a ayudar a levantarlos.
…
-¡Capitán!- Gritó Kagami desde la camilla de hospital con heridas limpias y pierna enyesada.
-Kagami- Exclamó el hombre con calma.
-¿Cómo está Koga-senpai?-
-Él está bien, despierto y bien- Y Kagami pudo respirar tranquilo. -Mitobe está con él, el idiota lo primero que hizo fue preguntar por ti- Kagami casi sonrió, pero la adrenalina finalmente desapareció de su cuerpo y ahora solo se sentía muy cansado. –Así que te las arreglaste para no tener huesos rotos-
-Pero sí un esguince de segundo grado, capitán-
-Que divertido- Kagami rio con pereza.
-Bueno, venía a decirte que Riko está llamando a Kagami-san-
-¿¡Qué!? No, no lo llamen, estoy bien-
-¡Claro que no lo estás Kagami, Por Dios!-
-¡Lo estoy yo…!-
…
Apenas y Kuroko puso un pie en el interior del hospital, en compañía de Midorima-kun y Takao-kun, su teléfono sonó, mientras observaba a Midorima-kun acercarse al personal que atendía a los recién llegados.
Tomó su teléfono con tranquilidad, encontrando el nombre de quien llamaba en la pantalla; Riko-san, a pesar de lo que imaginó, su mano no tembló cuando presionó el botón para contestar.
-Riko-san, tengo que admitir que no me agrada cuando me llama-
-Aunque me gustaría sentirme ofendida, lo entiendo perfectamente, Kagami está bien- Pero de alguna forma, para Tetsuya, aquellas palabras parecían irreales.
…
-Le digo que estoy bien, no es necesario llamar a Tetsuya… por favor- Trató de pedir con un poquitín de respeto, pero no funcionó.
Y de forma extraña y confusa, como si de otra dimensión se tratara, una en la que las personas se teletransportaban, su esposo apareció por la puerta caminando a paso tranquilo mirándolo directo, obligándolo a conectar sus miradas.
-Buenas tardes Kiyoshi-san-
-Hola, Kagami-san-
-¡Tetsuya!, ¿Co-como llegaste tan rápido?- Exclamó. Y su pareja caminó hasta él, balanceándose ligeramente por el peso extra, logrando llegar a su lado, sentándose de forma incómoda en la camilla, luciendo un poco sonrojado y sudoroso por el esfuerzo (cosa que a él no le pareció para nada exagerado).
Y porque su capitán sabía leer el ambiente, los dejó a solas.
-Riko me dijo lo del techo colapsando y tú quedando atrapado y que Koganei-san te ayudó y sobre el esguince en tu pierna, ¿Cómo te sientes?-
-Estoy bien- Esta reunión se sentía rara, no le parecía como la última vez en que se había golpeado por una tontería, esta vez se sentía un poco temeroso, todo le parecía un poco fuera de lugar como si en cualquier momento todo comenzaría a distorsionarse hasta quedar en negro.
Y entonces la primera lágrima cayó del ojo izquierdo de su pareja.
-Te llamé… y no contestaste, me preocupé- Explicó su esposo procediendo a limpiar su cara, lo cual solo servía para irritarse la piel, pues más lágrimas seguían saliendo, por lo que él tomó las manos de su amado, buscando regresarles un poco de calor y estabilidad al encontrarlas frías y temblorosas.
-Lo siento- Su pareja negó suavemente.
-Taiga... ¿Cómo te sientes realmente? - Le preguntó de forma tan baja que Taiga creyó que el otro quería decirlo como un susurro. Y se encontró deseando poder odiar la forma en que Tetsuya podía parecer ver hasta su mismísima alma, pero mentiría si dijera que lo hacía.
-Hubo un momento en que creí que no…- Y sin poder evitarlo recordó el calor, la sensación de sentirse sofocado cada vez un poco más, la boca seca, el penetrante olor, la desesperación que cada vez ganaba más terreno. Ahora las manos de su pareja buscaban proteger las suyas -Pero hice una promesa- Y sonrió con todo lo que tenía aunque sentía que quería llorar -Y voy a volver a ti siempre- Su pareja se acercó a abrazarlo, colocando su cabeza contra su hombro, permitiéndole a Kagami aspirar el suave aroma de su cabello, uniendo más sus cuerpos, pudiendo sentir el vientre de su pareja, el refugio de su hijo, contra su estómago.
Y por curioso que sonara, se sintió protegido.
-Claro que vas a volver siempre, tonto-
-Lo sé, lo sé-
-Bienvenido, Taiga-
-Ya llegue, Tetsuya-
-¿Hoy no había ningún perro?-
-Idiota- Y entonces su esposo tomó aire, no como si lo necesitara, si no como si lo hubieran sorprendido y curiosamente el sintió algo cálido esparciéndose por la camilla.
-¿Qué?- Le preguntó a la camilla.
-Se rompió-
-¿Se rompió? ¿Qué se…? ¿¡Se rompió!?-
-¿¡Cómo que se rompió!?- Exclamó Riko abriendo la puerta de par en par. – ¡Hay que llamar a un médico, una enfermera, lo que sea!- Y entonces el Seirin se permitió entrar en pánico.
-Se…- Y lo que sea que Tetsuya fuera a decir (que a Kagami le sonaba a otro "Se rompió"), fue interrumpido por un quejido, sin estar seguro de que estaba haciendo tomó a Tetsuya de la mano, mientras con su mano libre lo mantenía muy cerca, experimentando un apretón de regreso con una fuerza que había olvidado se escondía dentro de su pareja.
-Te-Te-Te…- Mientras el parecía helicóptero, Tetsuya se había vuelto una espiral de respiraciones forzadas y ruidosas hasta que finalmente pareció relajarse sobre la camilla y contra el cuerpo de Kagami, y su mano, si bien no fue libre, al menos ya no sentía que iba a ser completamente hecha trizas.
-¿Tu mano está bien?-
-¡No te preocupes por eso!, ¿Está es la primera contracción que tienes?- Y al mirar a Tetsuya a los ojos lo supo. –Por eso llegaste tan rápido, ya estabas aquí-
-Midorima-kun y Takao-kun me trajeron-
-¿¡Y no pensaste en decirme nada!?-
-Estaba preocupado por ti, Taiga-
-¡Yo estoy preocupado por ti, idiota!- Y lágrimas volvieron a aparecer en el rostro de su esposo, lanzándolo a un ataque de pánico. -¡Ah!... Lo siento, no quise... ¿Te-te duele mucho?-
-Sí, duele mucho- le contestaron entre pequeños gimoteos. Kagami quería correr a buscar un médico, abrazar más fuerte a su pareja y cargarlo hasta encontrar quien pudiera ayudarlos,todo al mismo tiempo, olvidándose por completo de su pierna enyesada, haría lo que fuera para arreglar esta loca situación, para hacer sentir mejor a su Tetsuya. Pero al final no hizo nada de eso. -Me besas, por favor- Le pidieron con voz entrecortada. Se inclinó de inmediato a realizar la petición y justo así fue como el médico y la enfermera, los encontraron.
…
Kagami acababa de presenciar uno de los momentos más increíbles, perfectos, quita alientos del mun… no, del puto universo.
Ahora era un papá, era el papá del bebé más lindo que había visto (Y no importaba si Kagami no había visto muchos bebés o si su pequeño estaba cubierto de fluidos y lloraba demostrando el buen par de pulmones que le habían tocado).
En cuanto su hijo fue puesto en el mundo lejos de la calidez del interior de su papi, el doctor lo colocó sobre el pecho y abdomen de Tetsuya quien colocó una mano en la espalda del bebé de inmediato, para mirarlo a él y luego a su pequeño hijo, con la misma expresión de amor.
Cuando jugaban baloncesto, eran buenos para estar sincronizados todo el tiempo; esa sincronización los persiguió hasta este momento de sus vidas, en que soltaron una carcajada al unísono, acompañada de visión borrosa.
Kagami quería brincar, gritar, abrazar personas, pero al final atinó a besar la frente de su esposo mientras acariciaba la cabecita de Katsuya.
…
-Me estafaron- Susurró Tetsuya semisentado y recargado contra él, mientras Kagami estaba sentado con Katsuya en brazos.
-¿Eh?-
-Se parece mucho a ti, fraude- Kagami rio, sabiendo reconocer el tono divertido de Tetsuya.
-Tiene tus cejas- Agregó. –Por suerte para él- Su esposo se movió muy ligeramente (porque probablemente todo le dolía) y le acarició la ceja más cercana.
-A mí me gustan tus cejas y las de Katsuya también- El tiempo se detuvo, ambos se miraron y después se giraron a mirar a su bebé, porque era la primera vez que decían su nombre con su pequeño ya aquí.
-Kagami Katsuya, ¿eh?- Como si el niño supiera que le hablaban, creo un pequeño ceño fruncido acompañado de un pequeño pucherito, para terminar con una sonrisa un tanto chueca (que igual para ellos fue perfecta).
-Creo que le gusta- Y ambos se volvieron el destinatario de la sonrisa del otro.
EXTRA:
El equipo de bomberos Seirin tenía un nuevo miembro, nuevecito. Aunque hubieran querido saludarlo y recibirlo como era debido y justo como lo merecía, eso tendría que esperar, porque ahora su nuevo miembro estaba disfrutando de sus padres (que muy seguramente estaban locos por estar todo el tiempo con el nuevo miembro), así que se decidió dejarlos… por el momento, volverían mañana, por turnos, para no abrumar a sus queridos miembros.
Aunque claro eso no evito que dieran un pequeño vistazo a su miebro más reciente ciando fue traído por una enfermera y pasado a los brazos de su papá después de haber sido debidamente revisado.
-¿Quién es un bebé bonito?, ¡Tú lo eres, sí!- Exclamó la jefa comenzando un curioso parloteo sin sentido al tiempo que tomaba una foto con su celular (sin flash, obvio).
El capitán recordó cuando su pequeña Haruka estaba de ese tamaño, era un chico lindo. El teniente igualmente recordó a su hija, pero a diferencia de su capitán él exteriorizó lo lindo que el niño era.
Izuki trató de decir uno de sus juegos de palabras, lo tenía preparado, lo había planeado desde que supo que un nuevo miembro legaría pronto, pero cuando lo miró simplemente se paralizó, sintiéndose enternecido contestando un "Lo es", ante la exclamación del teniente.
Tsuchida se preguntó si podrían tener uno, su esposa y él, ¿Podría mimar al nuevo miembro?
Kawahara se avergonzó a si mismo llorando un poco, perdón, desbordándose por los ojos.
Fukuda gritó un inmediato "Puedo ayudar a cuidarlo, por favor, siempre" que comenzó bien y al final perdió un pco de sentido.
Furihata fue el primero en resaltar el parecido con su papá. "Aunque también tiene un aire a Kagami-san" terminó concluyendo.
Koganei gritó un "Quiero conocer al bebé" al observar la foto en el celular de Mitobe, quien miró igualmente la pantalla de su celular sonriendo desde su cómodo lugar con la frente contra la sien de Koganei sintiéndose ligero, tranquilo e inmensamente feliz por los otros dos miembros y la nueva adición.
Y si algo pensaron, todos al unísono fue dónde hacer la fiesta de bienvenida del miembro "Kagami Katsuya".
EXTRA 2:
-Eh… Shin-chan-
-¿Qué?-
-Kuroko desapareció-
-Qué… no-
-Te lo juro desapareció- Midorima miró a la derecha y luego a la izquierda.
-¿¡Cómo lo perdiste!?-
-Yo no lo perdí, estúpido Shin-chan, Tú por qué lo perdiste-
-Pero si viste que estaba hablando con una enfermera para… ¿Ya le marcaste?-
-No, no traje teléfono-
-Maldición…-
-Shin-chan… Shin-chan… Shin-chan…-
-¿¡Qué!?-
-No me siento muy bien- Y vómito terminó decorando los zapatos del peliverde. –Perdón- Y un besó fue colocado sobre cabello azabache, ocultando el sonrojado y avergonzado rostro de su amante contra su pecho.
-Está bien Kazunari, ven vamos a buscarte un asiento, y después te compraré un agua
-Señor ya puede pasar, hay un doctor disponible para atender su urgencia-
-Oh no yo… nosotros…-
-Nosotros no… ¿No necesitamos un doctor, Kazunari?-
-¿Qué?, No, Shin-chan, no lo necesitamos, esto es normal, ¿recuerdas?-
-Ah, sí-
-Insisto-
-Eh…-
Pasaría un rato hasta que el teléfono de Midorima sonara, escuchando la voz de Kuroko solicitando una disculpa, notando la voz de agradecimiento de Kagami de fondo, un tanto fingida, para verse interrumpidos de nuevo por una contracción.
Se lo diría en ese instante a toda la generación de los milagros… ¿Qué? ¿Venganza? Claro que no.
Gracias por leer y comentar.
Espero y fuera disfrutable este pequeño monstruo. El siguiente capítulo es un Kiyoshi x Hyuuga + Haruka.
Nos leemos
