DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
DECISIONES TOMADAS
CAPITULO 21
BPOV
Edward llevaba tres semanas en el hospital. Tres semanas en coma. Cada día le visitaban médicos y enfermeras que me miraban con compasión cuando salían de la habitación.
En estas tres semanas yo sólo había dejado el hospital una o dos horas cada día. Horas que aprovechaba para cenar con Anthony y leerle antes de dormir. Cuando Anthony se dormía después de haberme contado su día, yo me duchaba y volvía al hospital.
Charlie había vuelto a Forks pero Renée aún estaba en Seattle. Ella estaba casi todo el tiempo con Anthony y le había traído al hospital varias veces para que viera a Edward, dormido y demacrado en su cama.
Aún no habían dado con el paradero de Jacob, pero ya no tenían dudas de que fuera él el responsable del accidente de Edward.
Anthony aún seguía teniendo a su guardaespaldas y yo realmente lo agradecía ya que no podía ocuparme de cuidar de mi hijo.
Mi embarazo ya debía tener unas seis o siete semanas pero no había acudido a ninguna consulta con mi ginecóloga por lo que no podía asegurar que así fuera. Seguía sintiendo náuseas y mareos pero ya no hacía nada por evitarlos. No tenía fuerzas para pensar en mí.
Esme y Renée se preocupaban por mi salud ya que estaba perdiendo peso.
Angela venía al hospital algunos días a la semana con papeles que quería que yo revisara o informes que necesitaban mi aprobación. No había vuelto por el despacho, tampoco tenía fuerzas para ello.
- Hasta cuándo, Bella? – se quejaba mi madre esa tarde
- Hasta cuándo qué? – dije sin levantar la vista de un dossier que me había traído Angela el día anterior
- Hasta cuándo vas a vivir aquí en el hospital? Hasta cuándo vas a dejar a tu hijo al cuidado de otras personas? Hasta cuándo vas a abandonar tu vida y hasta tu salud?
- Contrataré a alguien que cuide de Anthony si tú ya no puedes hacerlo. Por lo demás voy a quedarme aquí hasta que Edward despierte.
- Y si no despierta?
- Despertará – respondí mirándola con odio
- Y si no lo hace?
- Lo hará – discutí – Deja ya de decir eso. Despertará. Despertará porque no me abandonará, no abandonará a su familia – lloré – Él no lo haría
- Cariño – me consoló mi madre abrazándome – Ya no es Edward. Tal vez no vuelva
- Basta – grité tapándome los oídos – Déjalo ya. Vete. – dije empujándola hasta la puerta
Me tumbé al lado de Edward llorando. Lo besé y lo abracé rogándole entre lágrimas que volviese con nosotros.
Dos días después al fin lo hizo.
Tenía su mano entre las mías mientras leía para él, cuando sentí sus dedos moverse entre mis manos.
- Edward? – le llamé nerviosa acariciando su mano
Sus hermosos ojos verdes finalmente se abrieron y me miró.
Mi corazón dio un vuelco mientras las lágrimas desbordaban mis ya cansados ojos.
- Oh, Dios, Edward, gracias a Dios – dije presionando el timbre para llamar a las enfermeras
- Quién eres? – susurró
- Soy yo, cariño. Bella, tu esposa. Edward, cielo – le llamé a la vez que entraban dos enfermeras junto con el médico
- No sé quién eres – se quejó y sentí mi mundo caérseme encima
- Por favor, debe salir de aquí – me dijo una enfermera empujándome hacia la puerta
Me dejé empujar mirando a Edward incomprensiva. Estuve varios minutos de pie en el pasillo simplemente mirando hacia la puerta de la habitación hasta que el médico salió.
- Acompáñeme, por favor – dijo guiándome a un consultorio – Siéntese – ordenó pero no pude obedecer
- Qué le pasa a mi marido? – susurré
- Es normal que esté un poco confundido. Ha pasado bastante tiempo en coma. Es normal que a su cerebro le cueste un poco reaccionar.
- Qué quiere decir?
- Ahora mismo lo llevarán para realizarle varias pruebas y estudios y luego podré darle un diagnóstico mejor. A priori sufre una amnesia retrógrada post traumática
- Explíquese – exigí
- Este tipo de amnesia generalmente es causada por una lesión que no penetra el cráneo. Suele ser transitoria y su duración dependerá del grado de daño causado.
- Cuánto tiempo le durará?
- No podemos saberlo
- Qué quiere decir?
- Podrían ser horas, días, meses o incluso años. Podría recuperar la memoria mañana mismo o no recuperarla nunca.
- Nunca? – sollocé dejándome caer sobre la silla
- Puede suceder. Pero en principio no existen razones para no ser optimistas.
- Qué significa ser optimista?
- Nada hace pensar que este estado vaya a ser permanente
- Algo hace pensar que no vaya a serlo?
- No en realidad – aceptó
Escondí mi rostro entre mis manos intentando encajar toda la información
- Qué se puede hacer?
- No mucho en realidad
- Qué?
- Sólo esperar
- Sólo esperar? – grité – Me está diciendo que mi marido no sabe quién soy y yo debo sentarme a esperar que lo recuerde?
- Algo así
- Algo así? Qué quiere decir con algo así?
- No hay mucho más para hacer.
Sonaron dos leves golpes en la puerta antes de que Carlisle entrara
- Bella, hija – dijo acercándose a mí y abrazándome
- No me recuerda, Carlisle – sollocé entre sus brazos
- Tranquila, cariño – me consoló antes de sentarse a mi lado para hablar él mismo con el médico de Edward
- Siento que no sean las mejores noticias, Dr. Cullen, pero debemos ser optimistas
- Lo sé. Gracias, doctor. Me enseñará los resultados de sus pruebas, por favor
- Desde luego.
- Qué debo hacer? Cómo debo tratarle? – pregunté angustiada
- De momento lo mejor será no llenar su cabeza con información que no será capaz de asimilar. Ir contándole datos de su vida a medida que él lo vaya requiriendo.
- Yo le dije que soy su esposa
- Lo sé y le ha afectado no recordarla
- Le hará daño? – pregunté ansiosa
- No. Pero será bueno que le brindéis la información poco a poco.
Salimos de la consulta y Carlisle insistió con llevarme a la cafetería mientras esperábamos que trajeran a Edward de vuelta a su habitación.
- Qué voy a hacer, Carlisle? – dije angustiada frente a una taza de té
- Tener paciencia, cariño – respondió cogiendo mi mano por encima de la mesa – Sé que es difícil pero debemos tener paciencia. Los recuerdos llegarán. – aseguró
- Estas seguro de ello?
- Confío en que sí
- Y si nunca me recuerda?
- Edward te ama, Bella. Lo siente sin importar si lo recuerda o no. Él lo sabía antes y lo sabrá nuevamente, ya verás.
- Pero si nunca podemos recuperar nuestra vida?
- Cariño, le tienes a él, le has recuperado a él
- Lo sé – confesé llorosa – Sé que debería estar agradecida, pero no puedo evitar sentir miedo
- Todos lo sentimos, Bells, pero él nos necesitará más que nunca. Imagina que él tendrá mucho más miedo que nosotros. Él no recuerda quién es, ni quiénes somos las personas que le rodeamos. Él debe confiar en desconocidos. Debe volver a descubrir sus sentimientos. Él debe estar aterrado. Nos necesita. A todos, pero sobre todo a ti.
- Tienes razón, Carlisle. No quiero ser egoísta. Sólo he pensado en mí cuando es en él en quién debo pensar primero. Le tengo conmigo. Eso es lo más importante.
Teníamos una dura prueba por delante pero la superaríamos. No teníamos otra opción.
Aquí les traigo un nuevo capi.
Les dejo un mini adelanto del próximo ya que el finde no podré contestar individualmente.
Bella estaba de pie alejada de la cama. Me miraba aprensiva sin hablar y me hacía sentir muy culpable no recordarla. Su rostro era tan dulce que me hería a mí casi tanto como a ella, no poder recordar nada sobre nosotros.
La miré esbozando una tímida sonrisa a la que respondió apocadamente también.
- Siento mucho no poder recordarte – confesé con tristeza – No quisiera herir tus sentimientos
Igual espero vuestros reviews.
Besitos
