La serie Once Upon a Time, sus personajes, y demás mencionados aquí, no me pertenecen.

Gracias a todos por leer, por seguir y por hacer de esta su historia favorita. rominamasi este capítulo está dedicado para ti, gracias por comentar.

Espero les guste el nuevo capítulo y sepan disculpar cualquier error. Es un poco de relleno pero tiene un par de pistas de lo que está por venir y es necesario para poder avanzar con la historia.

PD: rominamasi tu premio consiste en poder elegir algo que te gustaría ver, alguna escena en especial, algún tipo de situación o una interacción entre ciertos personajes; siempre y cuando no te alejes de la historia ni sea algo que genere un giro en la misma. Envíame los detalles por interno y tu deseo será concedido.

NOTA: Hay conversaciones que pueden resultar un poco susceptibles, tenga cuidado al leer por favor.


CAPÍTULO 21

HENRY

Me distraje un poco guardando mi almuerzo mientras mamá ponía un beso en mi frente y me pedía que me portase bien, y cuando estaba corriendo por la acera hacia el carro de ma me percaté que ella se había quedado aún detrás, besando a mamá un montón de veces y diciéndole lo increíble que era por haberle hecho un bocadillo para llevar al trabajo, y aunque todo eso de los besos a mi me sigue pareciendo asqueroso no pude evitar sonreír un poco, no lo diría aún pero el que mis mamás estén juntas, como si fuéramos una familia real, me estaba haciendo muy feliz; así que me subí al carro y esperé pacientemente a que ellas terminaran de decirse que se amaban y lo mucho que se iban a extrañar, como si no volverían a verse en meses o incluso en años, solo me hacían darme cuenta que yo nunca jamás seré así de cursi, por suerte eso es solo cosa de chicas.

No dije nada durante el camino y simplemente dejé que ma hablara por los dos acerca de lo increíble que iba a ser mi fiesta de cumpleaños.

—En serio chico, necesito una lista de los amigos que vas a invitar, no quiero dejar nada fuera de mi control, ¡Oh cielos! Estoy hablando como tu madre, he empezado a controlarlo todo.

—No te vuelvas loca, preocúpate cuando empieces a hornear pasteles de manzana.

—Está bien, pero en serio necesito la lista.

—No hay ninguna lista, quiero que esta vez se trate solo de la familia, es mi primer cumpleaños con todos ustedes.

—Bueno, lo que quieras. —Dijo mientras se estacionaba frente a mi escuela—. Henry.

—¿Sí?

—¿Está todo bien en la escuela?

—Sí.

—Puedes contarme cualquier cosa.

—Lo sé. —Dije agarrando mis cosas—. En serio te estás pareciendo a mamá.

Corrí hacia la escuela, llegando justo con el sonido del timbre para iniciar clases. La señora Giles nos hizo elegir parejas para resolver ejercicios de matemáticas, todos corrieron de inmediato por todos lados para elegir su compañero, excepto yo, a nadie realmente le gustaba trabajar conmigo, y como ese día Grace había faltado estábamos incompletos, así que ni siquiera la señora Giles podía obligar a alguien a sentarse conmigo.

A la hora de la clase de deportes, nos tocó esperar porque el señor Floyd estaba en una reunión, algunos se pusieron a jugar con la pelota, y yo aproveché para acercarme a Hanzel y Gretel, ellos estaban sentados en las gradas con otros compañeros.

—¿Qué quieres? —preguntó Gretel al verme.

—Nada… bueno es que… mi cumpleaños es el sábado y me preguntaba si les gustaría venir, será en el restaurante de la abuela…

—Yo paso —dijo Gretel y le dio con el codo a su hermano.

—Sí, ninguno de nosotros irá. —Dijo Hanzel riendo.

—Será realmente increíble, toda mi familia estará allí, ya saben, mis abuelos, será como una fiesta real, si estuviéramos en el bosque encantado…

—No hables como si supieras lo que era vivir en el bosque encantado —dijo Becker acercándose a nosotros—, tú nunca has estado ahí.

—No he estado allí, pero he estado en otros lugares, y toda mi familia es de allí…

—Eso no te hace uno de nosotros —comentó Hanzel, siempre queriendo impresionar a Becker—, ni siquiera estando en el bosque encantado podrías obligarnos a ir a tu estúpida fiesta.

—Hanzel tiene razón, no eres realmente un príncipe Henry.

—¡Claro que lo soy! —Dije enojado—. Emma es una princesa y Regina es una reina, podría nombrarme caballero si se lo pidiera.

—Solo eres un bastardo —Escuchar a Becker decir eso me puso furioso, pero me dolió que todos se rieran, unos cuantos más se habían unido a escuchar nuestra discusión y me hacían sentir como si tuviera algo que demostrar.

—¡Eso no es cierto! —Lo empujé con todas mis fuerzas pero aun así él no cayó al piso, y en lugar de empujarme también, solo se rió.

—Es verdad. ¿No es así muchachos?

Todos lo apoyaron en coro y Bill se puso a su lado frente a mí.

—Tu abuelo es solo un impostor, y todos saben que como no ganaron la guerra la única reina es la reina malvada, a menos que ahora si la ejecuten.

—¡Cállate! ¡No hables así de mi mamá!

—No te enojes Henry, solo intentamos explicarte cómo son las cosas en el bosque encantado, para que dejes de creerte lo que no eres. —Me di la vuelta al escuchar a Gretel hablando detrás de mí—. Incluso en este mundo eres un bastardo porque tu padre nunca te reconoció y ni tu propia madre te quiso, prefirió regalarte, y nunca te buscó.

No pude evitar que las lágrimas resbalaran por mis mejillas, y solo pude agachar la cabeza para que ellos no se burlaran de mí por llorar como un niño pequeño.

—Y tampoco eres realmente el hijo de la reina malvada, si ella tuviera un hijo propio sería un príncipe, incluso el sheriff podría casarse y tener un hijo que también sea un príncipe, tú nunca serás un príncipe de verdad. —Fue lo último que dijo Becker antes de que yo saliera corriendo de allí.

Había sido una idea estúpida intentar invitarlos a mi fiesta, ellos nunca han sido mis amigos y nunca lo serán, de no ser por mí ni siquiera recordarían quiénes son, y sin embargo lo único que he conseguido es que ahora me odien, incluso era mejor cuando era yo quien se alejaba de ellos.

Tomé mi mochila y salí por la parte trasera del colegio, iba a quedarme en el bosque hasta que fuera la hora de salida pero entonces me topé con mi padre, fue como una señal, con solo verlo me sentí mejor, no importaba lo que los otros dijeran, ahora tenía un papá que me quería, no era un bastardo.

—Hey chico, ¿no deberías estar en clase? —Dijo apagando su cigarrillo.

—No les diré a mis mamás que te vi fumando si tú tampoco les dices que me viste fuera de la escuela.

—Ese es mi muchacho.

Él rió y alborotó mi cabello. Dejé mi mochila en el piso y me subí al capó de su carro.

—No sabía que tenías un carro. Es muy chévere.

—Uno de los beneficios de ser el hijo del oscuro. ¿Quieres dar una vuelta?

—¡Por supuesto!

Me subí en el asiento de copiloto y ni siquiera tuve que ponerme el cinturón porque él tampoco se lo puso, dijo que era el mejor conductor que podría conocer, y que me enseñaría a manejar en un año o dos.

—¿Te molestan en la escuela?

—No —Mentí—. Hay chicos que son idiotas pero salí porque no quería estar en la clase de deportes.

—Sé lo de Emma y Regina, Emma me contó, no es que me sorprendiera porque la conozco desde hace mucho y siempre le gustaron las mujeres.

—¿Tú lo sabías?

—Sé muchas cosas sobre Emma que nadie más sabe.

—Van a casarse.

Cruzamos la línea de la ciudad y por un momento pensé que no era correcto irme sin que mis mamás supieran, pero solo sería una vuelta y nadie tenía que enterarse.

—No tienes que vivir con ellas si no quieres, puedes venir a vivir conmigo, será lo mejor para ti, en especial cuando vayas al colegio.

—En realidad está bien, quiero que se casen, así podemos ser una familia de verdad.

—Nunca serán una familia, Emma no está hecha para eso y Regina es la Reina Malvada.

—Ya no lo es, no me gusta que hablen así de ella, sé que hizo cosas malas en el pasado pero Emma lo sabe y la quiere, se casarán y seremos una familia.

—Lo que sea, de todas formas no son una familia. Y puede que sepas el pasado de Regina pero Emma también tiene el suyo, ¿quieres que te diga las cosas que ha hecho?

—No, no quiero. Quiero ir a casa. —Dije poniéndome el cinturón.

—Es increíble, ahora la mujer de familia es ella y me trata como un simple idiota, ni siquiera me importa que esté con esa mujer porque Emma siempre ha sido así, y no creas que eso del matrimonio va a en serio, es un truco…

—¡Basta! No quiero escucharte más.

—No me hables así, soy tu padre te guste o no, a menos que quieras regresarte caminando.

No volvimos a hablar después de eso, por suerte no estábamos muy lejos y a penas estuvimos de vuelta en la calle principal de mi escuela me bajé de su estúpido carro y me fui corriendo directo a la estación.

Ma estaba conversando con Robin, le entregó una placa y un arma y le dijo que le daría las llaves de la patrulla cuando obtuviera su carnet de conducir, tuve que esperar a que terminaran de hablar y luego nos despedimos de él y nos fuimos a casa. Ella volvió a preguntarme si todo estaba bien y se quedó tranquila cuando le dije que odiaba la clase de deportes, eso pareció funcionar con su detector de mentiras, porque de lo contrario no hubiese sabido qué decirle, no quería que nadie supiera lo que había pasado, en otras ocasiones había discutido con los chicos porque todos ellos hacían bromas del bosque encantado que yo no entendía o simplemente me ignoraban de todos los grupos, pero esta vez habían sido unos idiotas, así que ya no me importaba si nadie quería ir a mi fiesta, se arrepentirían de no haber ido cuando todos sepan que mis mamás van a casarse, entonces seré un príncipe de verdad, no importa lo que ellos digan.

XXXSQXXX


EMMA

Dejé a Henry en casa y luego tuve que volver a salir, necesitaba ir a casa por mis cosas, de preferencia en un horario donde no tendría que aguantar un drama por mudarme con Regina. Había hablado con David en la mañana, pero casi todo fue acerca de su posible ausencia ya que estaría ayudando a Mary Margaret con el asunto de las elecciones para el nuevo alcalde, y también de la incorporación de Robin al departamento. Los dos nos sorprendimos un poco al ver lo bueno que era portando un arma, sobretodo porque era su primera vez, pero era algo bueno ya que no necesitaría entrenamiento y cuando aprendiera a conducir podría encargarse de salir a patrullar sin ningún problema. David se encargó de enseñarle todo acerca del papeleo porque a él se le da mejor que a mí, el uso del teléfono celular por suerte se lo había enseñado Ruby e incluso le había dado su teléfono antiguo, así que no tuvimos problema con dejarlo probar suerte quedándose solo en la oficina toda la tarde.

Tuve tiempo suficiente para ir por mis cosas, y mientras guardaba algunas cajas en mi auto no podía dejar de pensar en el día siguiente, David me llevaría a conseguir el anillo para Regina, al parecer Leroy iba a ayudarnos, pensé que iríamos a una joyería pero era interesante tener que ir a la mina y encontrar un diamante para hacer el anillo perfecto para mi novia perfecta, no podía estar más emocionada de conseguir algo realmente especial para ella.

—Y yo que creía que te habías esfumado, empezaba a preocuparme amor. —Dijo Hook arrimándose en mi auto seductoramente, este tipo no pierde el tiempo.

—Me había olvidado que seguías aquí.

—Eso duele, pero me confirma que los rumores son ciertos, no tienes por qué huir de mí por haber probado la fruta prohibida de la reina, no soy celoso amor.

—Voy a tener que ocuparme de quién quiera que sea que está esparciendo rumores sobre mi vida privada.

—Estoy sorprendido Swan, meterse en la cama de la reina no es algo que cualquiera puede conseguir, lo digo por experiencia propia.

—Estoy segura que no eres para nada el tipo de Regina.

—Eso es porque no ha probado lo que es estar conmigo, hay algunos trucos que puedo enseñarle, tú y yo podríamos pasar un buen rato compartiendo apuntes.

—Ninguna de las dos cosas Hook.

—No seas egoísta Swan, sé que tú y yo tuvimos nuestro momento en Neverland, no tengo ningún problema en incluirla a ella en nuestros planes, siempre le ha gustado provocar pero estoy seguro que le llevo la delantera en cuanto a acción.

Preferí reír porque la verdad cada vez que lo escucho eso es lo que más me provoca, no es el primer hombre que se vanagloria de ser el mejor, y algo me decía que Hook estaba muy lejos de serlo.

—Jamás podrías compararte con ella.

—Me gusta por aquí, he pensado en quedarme y probar suerte —dijo besando su garfio—, y lo digo en serio amor, no soy celoso puedes llamarme cuando quieras, puedo ser un maestro para ti o para ella, ¿a quién le gusta llevar el timón?

—Cállate Hook, he intenta no meterte en problemas mientras estés por aquí.

Lo aparté para subirme en mi coche y marché sin prestarle atención a sus miradas y palabras provocativas, al menos era bueno saber que a alguien no le molestaba mi relación con Regina, inclusive si solo era por ser un pervertido. Eso me sirvió para ir de mejor ánimo y arreglar las cosas con Ruby.

Sin importar lo mucho que nos molestemos la una a la otra y terminemos en grandes peleas, podemos pasar página con total facilidad, sin rencores y sin venganzas por cobrar; es increíble pensar lo mucho que la considero como una verdadera amiga.

No hubo guerras de por medio y la abuela fue la primera en decir que sería un placer celebrar el cumpleaños de Henry allí.

—He visto a ese niño crecer, y muchos de mis consejos le sirvieron más de lo que crees. Puede que Regina no sepa cómo pedir ayuda pero cada vez que venía por aquí con el pretexto de dejarme una canasta de manzanas extras para que no se dañaran, en el otro brazo tenía a Henry llorando a gritos, podías verle la cara de alivio cuando se lo quitaba de los brazos a cambio de una taza de café y algo de comer. —Contó la abuela mientras nos tomábamos una taza de chocolate caliente.

—Siempre éramos las primeras en recibir una invitación para el cumpleaños de Henry… solía contratarme para acompañarlos a hacer todas las compras de la fiesta, y la verdad disfrutaba de ir de aquí para allá con ella y con Henry, compré mi auto solo de las propinas que me daba. —Dijo Ruby con una sonrisa—. Pero a tu madre no la dejaba ni mirarlo.

—Es bueno para todos tener un poco de paz, nos hemos pasado demasiado tiempo en guerras.

—Gracias por todo abuela, yo también estoy feliz de poder tener algo de paz.

—Hasta que todos sepan que te acuestas con Regina.

—¡Ruby! —La regañó la abuela.

—¡Es cierto abuela! Esto va a ser un verdadero caos.

—Y por esa misma razón debemos ser terreno neutral, nadie puede interponerse en el camino del verdadero amor.

—¿El verdadero amor? —Pregunté un poco nerviosa.

—Claro que sí, o porqué otra razón los idiotas se casan hoy en día. —No sabía si tomarlo como un insulto o un cumplido, pero tampoco sabía cómo discutir contra eso.

—Si ellas dos tienen el verdadero amor yo me casaré con Leroy. —Dijo Ruby abandonando la mesa.

—Pues me tocará conformarme con eso con tal de que dejes de andar de fiesta en fiesta.

Las dejé para que siguieran discutiendo sobre todos los novios que ha tenido Ruby en último año y regresé al fin a casa. Usé mi propia llave para entrar y Henry corrió a ayudarme con las cajas. Con Regina tuvimos todo arreglado antes de la cena, y luego nos sentamos en el patio trasero mientras Henry se esforzaba por conseguir una rana.

—Me alegra que Robin vaya a ayudarte a patrullar, mejor él que tú.

—¿Te preocupas por mí? —Dije bromeando.

Se levantó de su silla y se sentó en la mía, recostándose en mis brazos y sin dejar de mirar a Henry.

—Me preocupo mucho por ti, no quiero que hagas nada que te ponga en riesgo, no quiero que trabajes en horarios nocturnos y tampoco que trates con borrachos en bares.

—Soy el sheriff, tengo que hacer todas esas cosas.

—Eres mi novia y tu primera obligación es con nuestra familia.

—Puedo pedir un premio a cambio.

—Está bien, pero habrá un castigo si incumples tu palabra.

—Puedes castigarme cuando quieres señorita Mills. —Dije besándola.

—Henry no toques esa cosa sin los guantes.

—Ok mamá. —Contestó Henry sin perder a concentración en su cacería.

—¿No te interesa ser candidata a alcalde? —Pregunté acariciando su cabello.

—¿Por qué habría de interesarme?

—No lo sé, porque adoras tu trabajo y eres la mejor para el puesto.

—Para conseguirlo necesitaría que la gente votara por mí y nadie votaría por mí jamás.

—Ellos saben que eres buena en lo que haces, y Henry y yo podemos ayudarte con la campaña.

—No haremos ninguna campaña, tu madre puede quedarse con el puesto, no me interesa.

—¿Segura?

—Sí. ¿Hablaste con Henry?

—Lo hice, todo está bien.

—No me lo creo.

—Voy a mantener un ojo en él, pero si estuviera pasando algo nos lo diría, seguro está ansioso por su cumpleaños.

—¿Cómo van los preparativos? ¿Necesitas que te ayude?

—Todo está perfectamente controlado.

—¡La atrapé! —Gritó Henry corriendo hacia nosotros con una rana en las manos—. Tienes que besarla mamá, necesitamos comprobar que no vaya a ser un príncipe.

—Ni muerta besaría esa cosa, guárdala y lávate las manos.

—Pero mamá.

—Sin peros. Tienes que alistarte para la cama.

—¿Ma?

—Ya la escuchaste chico y yo tampoco besaré esa cosa.

—Odio cuando se ponen de acuerdo en mi contra. —Dijo mientras caminaba delante de nosotras sin dejar de renegar.

Era la primera noche en que oficialmente me había mudado con mi novia y mi hijo, y aunque lo normal sería celebrarlo haciendo el amor hasta el amanecer, en cuanto puse la cabeza sobre la almohada mis ojos se cerraron, no creo jamás haberme dormido en algún sitio con tanta facilidad, pero con Regina envuelta en mis brazos, dándome un beso de buenas noches y susurrándome lo feliz que la hacía que estuviera allí con ella, mi corazón y mi mente pudieron disfrutar de una calma que ni siquiera sabía que un día podría tener.

XXXSQXXX


REGINA

Dejé las compras en el auto y me detuve un momento en el restaurante a tomar un té, estaba a punto de cancelar e irme cuando escuché a uno de los enanos diciendo que Leroy había acompañado a David al hospital, mi corazón se saltó un latido cuando el nombre de Emma llegó a mis oídos, ni siquiera le pregunté lo que había sucedido, salí de allí y de inmediato me dirigí al hospital.

Si Emma estaba herida ¿por qué nadie me había avisado? Tenía que estar bien, tenía que haber sido algo sin importancia o algún error.

—¡No puedo dejarla pasar!

—¡Fuera de mi camino! —Empujé a la enfermera y le arrebaté los papeles de la mano, busqué el nombre de Emma en los registros y cuando el guardia vino tras de mí corrí hacia la habitación en dónde Whale la estaba revisando.

Me quedé paralizada en la puerta, agradecida de verla reír y protestar asegurándoles a todos que estaba bien, el simple sonido de su voz logró calmar mi corazón latiendo a toda prisa.

—¡No me importa quién sea, no puede estar aquí! —Dijo el guardia tomándome del brazo dispuesto a sacarme de allí.

Emma notó mi presencia y se levantó de la camilla en donde estaba sentada y vino hacia mí.

—¡Suéltala! —Dijo furiosa al guardia.

—Solo se permiten familiares.

—Bueno, pues ella es mi novia y si vuelves a tocarla voy a meter tu trasero en la cárcel ¿entendido?

El guardia abrió los ojos totalmente sorprendido y sin decir palabra se alejó de nosotras.

—¿Estás bien?

—Soy yo quién debe preguntar eso. ¿Estás bien? ¿Qué fue lo que pasó? —Dije notando el moretón en su pómulo izquierdo.

—¿Te importaría volver a sentarte para poder terminar de revisarte? —Dijo Whale—. No estoy interesado en ver su pequeño intercambio gay, y a menos que vayan a invitarme a participar tengo cosas que hacer.

—No tengo idea de cómo he permitido que mantengas tu licencia…

Emma me detuvo antes de poder poner mis manos alrededor del cuello del imbécil de Whale, haberlo traído en la maldición fue más castigo para mí que para él.

—Has cumplido tu trabajo, estoy bien, y la próxima vez que yo tenga que cumplir con el mío voy a meter a la cárcel a todos los pervertidos de este pueblo y tú serás el primero en mi lista.

Puso su mano en mi espalda y caminamos fuera de allí, nos topamos con David y él quedó en ir a la estación el resto del día para que Emma pudiera quedarse en casa, por primera vez me sentí agradecida con él.

—Me ocuparé de pagar la cuenta, no te preocupes.

—No será necesario, gracias.

—Soy tu padre, voy a pagar, vete a casa.

—Soy adulta, puedo pagar mi propia cuenta de hospital.

—Espera —dije en medio de los dos—. ¿No tienes seguro?

—No, nunca he tenido seguro y no lo necesito.

—Claro que lo necesitas.

—Me ha ido muy bien sin uno, y si no les importa quiero pagar mi cuenta con mi dinero y salir de aquí. ¿Está claro? —Su enojo estaba tan dirigido para David como para mí, y ni siquiera podía entender por qué, ya que era yo quién debía estar enojada.

David y yo compartimos una breve mirada y esperamos en silencio mientras ella firmaba su salida y pagaba la cuenta de hospital. Fuimos hasta mi auto y por lo menos desistió de la idea de ser ella quien maneje.

—Fue un simple accidente, Leroy me dio un codazo por error, me tropecé y me caí, no es para tanto, no he tenido una cirugía cerebral por Dios. Puede que tú y mis padres se odien pero te estás comportando igual que David, prácticamente me llevó a rastras al hospital. Soy perfectamente capaz de ocuparme de mí misma.

—De ser así no habrías terminado en el hospital y tendrías seguro médico.

—¡No tengo un jodido seguro porque era una jodida huérfana Regina! ¡La única vez que lo necesité fue cuando Henry nació y en la cárcel se ocuparon de eso!

—¿Y ese es tu plan de salud? ¿Ir a la cárcel para que paguen tus cuentas médicas?

—¡No todos tenemos una madre que fue amante del oscuro y aprendió a convertir la paja en oro!

—¡Eso no es cierto! Mi madre no fue amante de él…

—Oh por favor Regina, esperaría esa ingenuidad de Blancanieves pero de ti… —Dijo mofándose.

—¿Qué significa eso?

—Nada. Ni siquiera sé por qué demonios estamos hablando de eso.

—Porque eres lo suficientemente idiota para no aceptar que alguien se preocupa por ti, e ir por ahí sin un seguro médico es tan irresponsable que… —apreté con fuerza el volante e hizo lo posible por no enojarme más de lo que estaba—. ¿Qué hubiese pasado si tenías otro hijo después de Henry?

—Tener hijos es lo último que se me pasaría por la cabeza.

—No puedes hablar en serio.

—Irresponsable es traer hijos a este mundo…

—¡Y aun así tuviste a Henry!

—¡Estaba en la cárcel Regina, qué demonios podría haber hecho!

Pisé el freno deteniéndome a un costado de la carretera, estábamos a unas pocas casas de la nuestra, y simplemente no podía creer lo que acababa de escuchar.

—¿Hubieses abortado a Henry? —La miré pero ella me evitó totalmente mirando por la ventana—. Mírame y dime. ¿Si no hubieses estado en la cárcel habrías abortado?

—Ni siquiera tenía donde vivir, robaba para poder tener algo de comer y puede que Neal me haya traicionado enviándome a la cárcel pero yo sabía lo que hacía cuando fui por esos relojes robados… No era como Robin Hook ¿ok? Y lo último que quería era traer un niño a este mundo para que tuviera que pasar lo que yo pasé.

Me quité el cinturón de seguridad, alcancé su mano y aunque ella se resistió al principio logré entrelazar nuestros dedos.

—Lamento que hayas tenido que pasar por todo eso Emma, de verdad lo siento.

—He tomado mis propias decisiones Regina, no tienes nada que ver en eso.

—Y todas ellas te trajeron a mí... ¿Es malo que eso me haga tan feliz ahora?

Al fin me miró y sus mejillas estaban mojadas con sus lágrimas, mis pulgares no fueron suficientes para secarlas así que besé sus mejillas, su nariz y su boca.

—Amo cada parte de ti Emma, tus errores y todas las cosas buenas que hay en ti, no hay nada que me digas que me haga amarte menos, si me enojo es porque quiero ser capaz de cuidarte y hacerte feliz.

Sus manos envolvieron mi cintura, acercándome a su pecho, sus labios se estrecharon contra los míos en un beso necesitado.

—Quiero ser suficiente para ti.

—Lo eres.

—Parece que solo sé meter la pata, no hago más que equivocarme una y otra vez.

—Creo que eso es una de las cosas que más me encantan de ti, eso y la forma en que siempre cuidas de mí, incluso si es para defenderme de un guardia idiota que no me deja llegar a ti.

—Te amo tanto Regina, quiero tomarte a ti y a Henry y salir de esta ciudad, llevarlos lejos a un lugar dónde nadie sea capaz de lastimarlos ni apartarlos de mí.

—Este es nuestro hogar Emma, hemos huido y hemos llegado hasta aquí, no necesitamos seguir corriendo, estamos en casa.

—Te amo.

—Y yo te amo a ti.

Volvimos a besarnos apasionadamente y tuve que detenerla antes de que me subiera en su regazo y me hiciera el amor allí mismo, fue bueno porque cuando nos separamos nos dimos cuenta que estábamos fuera de la misma casa de la otra vez, y el mismo enano estaba de pie en su jardín mirándonos fijamente.

—¡Buenas tardes! —Gritó Emma hacia el enano.

—No lo saludes.

—Nos está mirando, qué quieres que haga.

—Seguro es un pervertido.

—Necesito preguntarle a Mary Margaret cuál de los enanos es, en serio creo que necesitamos borrar su memoria.

Llegamos a casa, nos bajamos del coche y ella corrió hacia mí para besarme, me levantó un poco del suelo mientras subíamos los escalones del porche y por poco tropezamos con una caja que estaba en el piso.

—¿Qué es? —Pregunté levantando la caja del piso.

—No importa, debe ser algo que encargué en la tienda para la fiesta —Dijo Emma abriendo la puerta y arrastrándome con ella dentro de la casa.

Dejé caer mis cosas en el piso al igual que la caja, mi espalda chocó contra la pared y los botones de mi blusa volaron por todo el recibidor. Me costó mucho más despojarla de su chaqueta y ella misma tuvo que quitarse el top blanco que llevaba. Coloqué mis piernas alrededor de su cintura y ella me quitó los tacones que se clavaban en su espalda mientras subíamos las escaleras. No podía dejar de besarla y mis manos ansiosas desabrocharon su brasier. Sus manos en cambio apretaban mis piernas y mi cadera.

Chocamos contra una mesa y el jarrón que había encima cayó al piso rompiéndose, pero eso no nos detuvo; lancé su brasier y su boca se perdió en mi cuello hasta que mi espalda golpeó el suave colchón, de inmediato me quité el brasier y ella no dudó en apoderarse de mis pezones erectos, luchando por arrancar la falda de mi cuerpo y logrando dañar mi tanga blanco de encajes que estorbaba en su camino.

Llegué al clímax demasiado rápido, era como si ella supiera exactamente la manera de tocarme para hacerme derretir y gritar su nombre en un instante. Mi pecho subía y bajaba agitado observándola quedarse desnuda frente a mí. Separó mis piernas y se ubicó entre ellas rozando mi intimidad con la suya, sujetando mis manos por encima de mi cabeza, nos miramos a los ojos y las dos llegamos juntas a lo más alto de nuestra pasión.

—No te detengas… por favor… hazme el amor otra vez.

Y fue exactamente lo que ella hizo.

XXXSQXXX

Los días parecieron pasar volando, cuando menos acordamos era sábado y todos estábamos en el restaurante celebrando el cumpleaños de Henry.

Emma parecía no poder parar, yendo de un lado al otro preguntándoles a todos si necesitaban algo, sin siquiera percatarse que todos parecían estar disfrutando realmente el momento. Henry no dejaba de hablar de su clase de ciencias y era bueno ver la cara de horror de Mary Margaret mientras él le contaba todo al doctor Hooper.

Podía simplemente sentarme todo el día y observarlos, no era necesario tener que interactuar con alguien aunque ciertamente tener a alguien además de Emma sería bueno, por suerte tenía a Tink pero no era como si podía obligarla a sentarse a mi lado todo el día, habíamos estado conversando desde que llegó pero había ido por un hot dog y se había entretenido conversando con Ruby, ella parecía no estar teniendo el mejor de sus días, y desde que Gold y Belle llegaron todo su buen ánimo se había esfumado dejando a una loba rabiosa detrás del mostrador, algo en lo que ciertamente coincidíamos porque aquél sujeto tampoco era alguien a quien quisiera tener que soportar en el cumpleaños de mi hijo, y la presencia de su inútil descendencia tampoco me alegraba el día propiamente; estaba tomando todo de mí el no levantarme y clavarle un tenedor en los ojos para que dejara de mirarme.

Justo cuando estaba intentando ignorarlo el idiota se sentó frente a mí.

—¿Se le ofrece algo señor Cassidy?

Él no pudo contestarme, Emma lo tomó del brazo y lo hizo levantarse.

—No quiero que te acerques a ella ni siquiera para preguntarle la hora, ¿te queda claro? —Dijo en voz baja, de no haber estado cerca no habría podido escucharlos.

Él levantó las manos y con una extraña sonrisa se alejó sin decir nada.

—¿Te dijo algo?

—No.

—Él es un idiota, por ahora es mejor mantenerlo alejado.

—Es lo que más quisiera pero es el padre de Henry.

—Hasta que se aburra y decida irse. —Dijo mirando a Henry—. ¿Estás disfrutando de la fiesta?

—Sí, y en serio necesitas dejar de preguntar eso cada cinco minutos, ni siquiera tus padres están dispuestos a seguirte aguantando. La fiesta es perfecta, siéntate y disfruta.

—¿Lo dices en serio?

—Sí, y Henry es el más feliz de todos.

—¿Puedo comerme tu pastel?

—Está bien, pero es el último pedazo que te comes, llevas tres.

—No es cierto.

—Los he contado y estoy segura que ni siquiera Pongo es capaz de comer tantos hot dogs como tú.

—Están deliciosos. Y tuve que comerme el tuyo porque no quisiste probarlo.

—He tenido suficiente comida chatarra por hoy y con eso me refiero a todo el año.

—Te amaré igual si subes de peso.

—Pues yo no, así que deja de comer tanto, te va a dar una indigestión.

—Quiero besarte.

—No.

—Eres mi novia, quiero besarte ahora.

—Acordamos que no lo haríamos, es la fiesta de Henry y le gusta ser el centro de atención.

—Está bien, pero voy a desquitarme en Halloween y esta noche. Solo por eso estoy feliz de dejar a Henry ir mañana con el idiota de Neal.

—Y esta noche con tus padres.

—Me gusta tener padres que cuiden de mi hijo para pasar la noche con mi hermosa novia.

—Y yo estoy feliz de que Henry esté feliz, pero si tus padres se lo llevan hoy para darle una espada a escondidas voy a cortarles la cabeza, y es en serio.

—Me prometieron que solo querían pasar un rato con él, es su primer cumpleaños juntos, lo hemos tenido todo el día, estoy más preocupada de que Neal permita que Gold le regale una varita mágica o algo así, me alegra que Belle esté con ellos.

—Gold no regala sus juguetes, es más fácil girar un cheque.

—No puedo creer que le haya regalado dinero, aunque supongo que es mejor que una vela encantada o una habichuela mágica.

—Al menos nadie ha superado mi regalo.

—Y voy a tener que castigarte por eso, encabezas la lista de los que lo van a echar a perder, ¿a quién se le ocurre regalarle un caballo?

—Tu padre le dio dos clases de equitación, si Henry va a aprender a montar va a ser por mí, no por un pastor.

—Competiste y ganaste, eso solo me da más razones para castigarte.

—Tú regalo también estuvo muy bien cariño.

—Te va a encantar cuando los lleve a usarlo.

—No voy a revolcarme disparando balas de pintura.

—Mary Margaret y David estarán en el equipo contrario, y ella dijo que tú anotarías los puntos ya que lo físico nunca ha sido lo tuyo y sería demasiado fácil ganarte.

Fue suficiente para sacar lo peor de mí, iba a hacerla comer polvo y quizá cambiar las balas de pintura por las de goma, no creía poder convencer a Emma de dejarme dispararle balas de verdad, pero ya pensaría en algo para hacerla arrepentirse de sus palabras, no iba a dejar que me ganara en ese estúpido juego.

Precisamente en ese momento, Mary Margaret tomó una copa y con la ayuda de un tenedor llamó la atención de todos, era como si no pudiera evitar querer ser siempre el centro de atención, desde que era una pequeña mocosa insoportable le gustaba que todos giraran alrededor de ella, ciertamente algunos hábitos no mueren nunca.

—Sé que Emma ya agradeció por estar presentes en este día tan especial para nuestro querido Henry, estamos muy felices de tenerlo como nieto, y no quiero aburrirlos escuchándome —por suerte para mí—, pero quería compartir con todos la buena noticia, y es que David y yo estamos haciendo todo lo posible por traer a este mundo un nuevo heredero, así que muy pronto estaremos embarazados.

El ruido de felicitaciones se perdió para mí y mi atención se centró totalmente en Emma, cómo era posible que su madre fuera tan insensible para no darse cuenta lo mucho que eso le afectaba a mi Emma. Me cambié de asiento para estar junto a ella, tomé sus manos y la hice mirarme.

—¿Estás bien?

—Claro que sí, no era como si no supiera, lo dijeron en Neverland y no me importa. Tú y yo estamos formando nuestra propia familia.

Acorté la distancia y rocé sus labios, fue un beso suave y delicado, solo un pequeño recordatorio de que no estaba sola. Si los demás se dieron cuenta no lo dieron a notar, era como si todos habían decidido ignorarnos y volcarse en la feliz pareja de idiotas, los haría desaparecer si eso hiciera feliz a Emma pero ese no era el camino, lo único que podía hacer era estar allí para ella y amarla como nunca nadie la había amado.