N/A: De nuevo, muchas gracias por vuestros comentarios. ¡Qué poquitos capítulos le quedan a esta historia! Me empieza a dar penita, pero... (y este "pero" os va a gustar) ya estoy trabajando en la tercera parte. Sí, la tercera. Con lo cual hay una segunda que adaptará los acontecimientos de la quinta temporada, así que os queda historia para rato. El siguiente capítulo transcurre justo después del 4x23: Atropello.
Capítulo 21: Sentido y Sensibilidad
Aaron Hotchner nunca se había considerado un hombre débil. Hasta ahora. Y no por el hecho de acostarse con Emily Prentiss, si no por anteponer un banal deseo a sus principios. Porque si preguntabas a cualquiera que le conociera, afirmaría sin ninguna duda que Hotch era un hombre íntegro. Pero con Emily había dejado de lado sus principios y eso le atormentaba. Ya no sabía que pensar. Si seguía así, su trabajo se vería afectado y la relación con su subordinada comprometida.
Pero si se tenía que arrepentir de algo no sería de haber mantenido sexo con su Agente, si no de lo ocurrido en Las Vegas. Esa había sido la primera ficha del dominó que hizo que todo se viniera abajo. Desde aquel día no pudo evitar seguirle el juego y aunque se reprendió a sí mismo por ello e intentó ser precavido, no lo logró. Desde Navidad aumentaron los flirteos y esos momentos íntimos, incluso se besaron el mismo día de San Valentín. Su primer beso, o al menos el primero en el que ambos estaban sobrios y eran conscientes de lo que hacían. Y es que Emily era una tentación para él. Ese era el problema, que le descolocaba. Podía quedarse embobado mirándola y eso le inquietaba, porque una cosa era el sexo y otra eran los sentimientos.
-¿Estás bien? –Le preguntó preocupada al ver su herida en la cabeza. El choque con el auto del SUDES había sido fuerte, tenía una ligera conmoción y una leve herida en la cabeza.
-Es solo un rasguño. –Dijo sin darle importancia.
-El Detective Quinn me dijo lo que hiciste. Fue temerario. –Si ella lo hubiera hecho, él la habría mirado con severidad, sin embargo su expresión era de preocupación.
-Tenía que hacerlo. Tú habrías hecho lo mismo. –Ella sonrió.
-Y tú me habrías dicho que fue imprudente. –"Claro que lo hubiera dicho" pensó él. Compartieron una mirada cómplice.
Era de locos. No quería dejar de verla a solas, no quería dejar de besarla y sentirla tan cerca, pero sobre todo no quería que esa confianza se esfumara. Eran cosas que se contraponían a su profesionalidad.
-¿Qué tal la herida? –Le preguntó Dave una vez hubieron despegado.
-Bien.
-Supongo que ahora no me propondrás una partida de ajedrez… -Comentó con ironía.
-Ahora no, me duele la cabeza.
-Rossi, me parece que hoy te vas a quedar sin cariñitos. –Se burló Morgan al oír la queja de su jefe. –¿Cuándo decís que os duele la cabeza es de verdad o solo una excusa? –Preguntó dirigiéndose a JJ y Prentiss que estaban sentadas en frente del moreno. Ambas se miraron y sonrieron.
-¿Por qué? ¿Te lo han dicho mucho? –Se burló Prentiss.
-A veces lo decimos porque nos duele de verdad.
-¿Y las otras veces? –Preguntó Morgan riendo. Las dos se miraron con complicidad. Reid se acercó interesado sosteniendo un café.
-En realidad el sexo es analgésico, ya que desencadena la liberación de endorfinas a través del sistema nervioso central y eso hace que el dolor de cabeza disminuya o desaparezca. –Comentó el joven doctor captando las miradas de los demás.
-Genial, ya no lo podéis utilizar como pretexto. –Dijo Morgan con suficiencia.
Luego empezaron a hablar de anécdotas que Hotch no quería oír en ese momento, de verdad le dolía mucho la cabeza, así que se fue a por un café y se tomó otro analgésico mientras repasaba un caso y empezaba a elaborar el informe. El viaje desde Oregón era largo así que al cabo de un par de horas todos estaban sumergidos en su música, un libro o simplemente durmiendo. Se acostó en el sofá y cerró los ojos. No podía parar de pensar en Emily y en la última vez que se habían visto a solas. Había recordado lo sucedido la noche que salieron pero tenía lagunas y le preocupaba la perspicacia de Dave. No creía que fuera algo evidente, pero su amigo le conocía mejor que el resto del equipo y era especialmente intuitivo en esos asuntos. Seguro que se debía a su ascendencia italiana…
-Hotch. –Notó como alguien le empujaba suavemente. Se había quedado profundamente dormido. Al abrir los ojos se encontró con la gentil sonrisa de JJ. –Ya estamos llegando. –Le agradeció que le despertara. No era conveniente estar tumbado y sin el cinturón abrochado mientras aterrizaban.
-Dave, ¿Puedes encargarte del papeleo hoy? –Le preguntó a su amigo cuando se dirigían a sus coches. –Creo que me iré a casa desde aquí. –Todos le miraron extrañados.
-¿Te encuentras bien? –Le preguntó Rossi. Sabía que estaban pensando lo raro que era que él admitiera que estaba cansado.
-Es solo que me duele la cabeza.
-Claro, no te preocupes. Yo me encargo del informe.
-No creo que debas conducir si te encuentras mal. –Aconsejó Prentiss.
-Solo es un dolor de cabeza. –Replicó molesto. Emily bajó la mirada y Dave se percató.
-Creo que Emily tiene razón. JJ, ¿Te importa acercarle a casa? Creo que tu casa es la que más cerca pilla de la de Hotch, y así podrás ver antes a Henry.
-Claro. –Dijo amablemente. Hotch cedió ante Dave y entró en el coche junto a JJ. -¿Seguro que estás bien? –Insistió una vez hubo arrancado.
-Seguro. Es solo que el vuelo era muy largo y el golpe fue fuerte.
-Inconvenientes de ser un hombre de acción. –Bromeó la rubia. –García me preguntó por ti, estaba preocupada. –Hotch la miró. –Me obliga a contarle todo lo que os pasa. Creo que a veces se siente impotente desde su sala. –Hotch la comprendía.
No pudo evitar pensar en cuando Tobias Hankel secuestró a Reid y tuvieron que ver cómo le torturaba. Más impotente se sintió cuando Cyrus secuestró al propio Reid y a Prentiss. Por lo menos, en el caso de Hankel podía ver lo que pasaba y, pese al miedo, se enfrascaron en la investigación para dar con su paradero. Pero con Cyrus no pasó eso. Oyó la paliza que le dio a Prentiss cuando la tenía a unos metros de distancia, entre esas malditas paredes que acabaron explotando. Ni si quiera podía escucharlo porque aún estaba mal del oído y se sintió completamente inútil. Las noches siguientes al secuestro, oyó esos gritos en sueños.
-Es natural. Cuesta quedarse mirando, esperando a que todo salga bien. –Su admiración por García creció todavía más, si eso era posible.
No tardaron en llegar.
-Descansa. –Le dijo la rubia con una sonrisa amable.
-Tú también. Hasta mañana. –Sonrió a su compañera. JJ era siempre tan amable y honesta… Siempre se preocupaba por él y tenía alguna buena palabra o gesto, pese a estar siempre saturada de papeleo y tener que compatibilizarlo con su vida de madre. Sin duda era una mujer ejemplar y un valioso miembro del equipo. Resopló ante el pensamiento, casi nunca se lo decía. Era necesario reconocer la labor profesional de cada miembro del equipo, pero también la parte más personal. Nunca estaba de más ser amable con la gente con la que trabajaba y que se preocupaba por él. Al fin y al cabo eran buenos amigos. Entonces recordó cómo le había contestado a Emily cuando ella simplemente se había preocupado por él. Su cara de sorpresa y su mirada tímida. Buscó su nombre en el móvil y la llamó, pero ella no lo cogió. Seguramente estaría ocupada, pensó.
Subió a su apartamento. Esas cuatro paredes se hacían muy grandes cuando no estaba Jack, que aunque debería ser cada dos semanas, a veces era cada más tiempo debido a su trabajo. Así que le llamó, necesitaba hablar con su hijo.
Estuvo un buen rato hablando con él. Le contó lo bien que se lo pasaba en el cole y lo que le gustaba jugar al fútbol con mamá. Decía que ella era muy mala jugando pero que le había dicho que a su papá se le daba muy bien y había jugado de niño. Hotch sonrió con ternura y le prometió que el próximo domingo le llevaría al parque a jugar al fútbol. Jack se despidió cuando su madre le anunció que era la hora del baño.
-Te quiero, Papá. –Se despidió.
-Te quiero, hijo. –Dijo para luego colgar. Le encantaba hablar con Jack, pero tras ese rato se sentía deprimido y solo. Le hubiera gustado estar con él para abrazarle. Al rato su móvil sonó sacándole de sus pensamientos.
-Hotchner. –Dijo sin mirar quien era.
-¿Sucede algo? Tengo una llamada perdida tuya, no escuché el móvil.
-No, no pasa nada. –Sonrió con tristeza. –Solo quería disculparme por haberte contestado mal antes. Creo que fui un poco desagradable.
-No te preocupes, no fue nada. –Se hizo un incómodo silencio. -¿Estás mejor?
-Me sigue doliendo la cabeza. –Confesó.
-Tengo que dejarte, voy conduciendo. –Hotch asintió decepcionado. –Mejórate.
-Gracias. Hasta mañana. –Emily se despidió desde el otro lado.
Era extraño, no le había gustado esa conversación. Emily no había hecho ninguna broma ni había coqueteado, parecía más una llamada formal. No tenía nada que ver con la vez que le llamó para que la auxiliase con la rueda o cuando le sorprendió en el aparcamiento. Quizás le molestó su contestación más de lo que él había pensado, o a lo mejor Emily estaba empezando a ser más sensata. Ya la conocía lo suficiente como para saber que normalmente era una mujer racional, probablemente más capaz que él de mantener la templanza ante una situación así. Porque ella no se iba a torturar a sí misma como lo hacía él, no porque no le importara, sino porque intuía que Emily sabía dejarlo al margen de su profesionalidad. Pero él era su jefe y su carácter era distinto.
Puso la televisión para distraerse. Era mejor no pensar en eso. Pasó de canal en canal con desánimo, no echaban gran cosa, así que dejó un documental en el canal de Historia. Se quedó traspuesto en el sofá y al rato oyó el timbre. Le extrañó, no esperaba ninguna visita. Se levantó y miró por la mirilla. Apoyó la cabeza contra la puerta al descubrir de quien se trataba. No creía que fuera conveniente abrir, pero ella sabía que él estaba en casa. Tomó aire y con calma abrió la puerta.
-Hola. –Saludó. Emily sonrió.
-Hola. –Le contestó ella. –Pensé que a lo mejor te venía bien algo de compañía. –Hotch la hizo pasar.
-Normalmente la gente quiere estar sola cuando le duele la cabeza. –Contestó secamente.
-Sí que estás irascible… -Dijo alzando las cejas. –En realidad era una excusa para verte. –Confesó desviando su mirada. A Hotch le descolocó su confesión. No supo qué decir, empezaba a preocuparle esa mirada tímida. A lo mejor tenía una idea equivocada sobre lo que sentía Emily y eso sí que era preocupante. –Además, tú viniste a verme cuando estaba mal, así que como buena amiga debía venir a cuidarte. –Dijo acercándose y mirándole de cerca. A Hotch le gustó oír la palabra "amiga", sabía que ella no había escogido esa palabra al azar. Una media sonrisa apareció en su rostro.
-¿Piensas cuidarme aunque esté insoportable?
-Con más razón. –Respondió segura. El semblante de Hotch se suavizó.
-¿Y cómo piensas cuidarme? –Emily le regaló una sonrisa traviesa.
-Bueno, resulta que mi doctor favorito me ha recomendado un método para aliviar tu dolor. –Dijo jugueteando con su corbata. Hotch se rió al saber a qué se refería.
-Resulta que ya tengo aspirinas… –Dijo siguiéndole el juego. Emily bufó divertida.
-Ah, bueno. Si tienes aspirinas entonces ya no me necesitas. –Dijo alejándose de él. Fue en ese momento cuando la realidad golpeó a Hotch de lleno.
Claro que la necesitaba. Ya no solo era deseo, se había convertido en necesidad. Necesitaba tenerla cerca, necesitaba su ingenio, su sentido del humor y su brillante mente. Pero también necesitaba oler ese aroma a manzana y café que tanto le gustaba. Le hubiera gustado decirle "Te equivocas, Em", pero no pudo… No podía admitir eso, ni podía dejar que ella lo supiera. Así que la única forma en la que pudo expresar lo que sentía en ese momento fue acercándose a ella y besándola como no lo había hecho nunca. Un ansioso beso cargado de desesperación y rabia que tomó por sorpresa a Emily. Y dejó que le consolara, que aliviara su dolor de cabeza, pero sobretodo dejó que Emily aplacara la angustia que sentía su corazón.
N/A: Por fin vemos la evolución de los sentimientos de Hotch, que en realidad se a ido gestando poco a poco. De ahí el título del capítulo, de una película que me encanta. ¿Qué os ha parecido? Reviews!
