No pude responder reviews por la falta de tiempo, pero saben que las y los leo siempre. Gracias por el apoyo que le siguen dando a esta historia.
CAPÍTULO 21
"Verdades Ocultas"
.
Otro día en el taller que impartía se llevaba a cabo, compartiendo anécdotas, momentos, sentimientos y tratando de ayudar a todos los ahí reunidos a superar su dolor.
- Para poder recuperarse de la pérdida, uno de los pasos más importantes es la aceptación. Cuando finalmente aceptamos que un ser querido ya no está con nosotros, entonces podemos avanzar, porque dejamos de aferrarnos al recuerdo, ese recuerdo que nos produce dolor y empezamos a entender que la vida continúa.
¿Cómo podemos saber que estamos en esa etapa? Simple, cuando los recuerdos ya no duelen ni pesan. Sí, es cierto que podemos en algún momento llegar a sentir nostalgia y desear que esa persona todavía estuviese a nuestro lado, pero tenemos plena conciencia de que no será así y sólo seguimos adelante sin dejar de recordar a aquel ser amado. Sin embargo las memorias que tenemos son de momentos de alegría, momentos compartidos y en los que fuimos felices y decidimos quedarnos con eso.
Ahora, Verónica ya compartió algo importante con nosotros, necesito que alguien más nos cuente lo que está sintiendo en este momento, vamos a descubrir juntos en qué etapa estamos. – empezó a mirar al gran círculo formado por todos los participantes – Vamos, no tengan miedo de expresar sus emociones, para eso son estos talleres, tienen que aprovecharlos y sacarles todo el jugo.
Varias personas empezaron a dar sus testimonios hasta que el silencio reinó por completo – ¡Muy bien! – dijo el ojiazul aplaudiendo, son ustedes muy valientes. ¿Quién más? ¿Qué tal tú, Walter?
El hombre suspiró y lo miró atentamente – Tengo que decir que estoy sacando mucho de esta experiencia, mucho más de lo que hubiera pensado. Honestamente yo creía que esto no era más que una tontería y sólo iba a perder mi tiempo, pero me he dado cuenta que no es así y me gusta estar aquí, me ha ayudado.
- ¡Eso es muy bueno Walter! Cuéntanos qué cosas has aprendido.
- Mucho, sólo que no sé cómo expresarlo porque... todavía duele.
- Eso es normal, pero duele porque todavía no has avanzado lo suficiente.
- No sé cómo avanzar.
- Has estado viniendo todos los días durante cada semana de este seminario y dices que has aprendido mucho, entonces ¿por qué no avanzas?
- No lo sé.
- Sí lo sabes Walter, vamos.
- No puedo.
- Claro que puedes, sólo creo que no lo intentas lo suficiente.
- ¡NO PUEDO MALDITA SEA!
- ¿Por qué?
- ¿POR QUÉ? – se puso de pie y encaró al castaño parándose a escasos centímetros de él – PORQUE MI HIJO ERA UN NIÑO Y AHORA DEBERÍA ESTAR JUGANDO, ANDANDO EN PATINETA, ESCUCHANDO MÚSICA ESTRIDENTE, PIDIÉNDOME DINERO Y PERMISO PARA SALIR CON SUS AMIGOS, VOLVIÉNDOME LOCO, HACIENDO LO QUE CUALQUIER NIÑO DE SU EDAD Y ESO JAMÁS VA A PASAR PORQUE ESTÁ ENTERRADO EN UNA CAJA.
Todos estaban atónitos y en un silencio absoluto observando. El hombre corpulento regresó a su silla y se sentó, empezando a llorar para sorpresa y tristeza de muchos.
Kurt lo miró por varios segundos y luego se acercó, acuclillándose frente a él y con voz tranquila empezó a hablar – Walter, estás atascado, no puedes avanzar porque sigues mirando hacia tras en lugar de hacia el frente. Entiendo tu dolor, todos los que estamos aquí lo hacemos porque hemos pasado por eso, pero no puedes permitir que la muerte de tu hijo se convierta en tu muerte y es lo que has hecho. Convertiste su muerte en la tuya y con eso fuiste arrastrando la muerte de tu matrimonio, de tu empleo y de todas las cosas que para ti eran importantes.
El hombre mordió su labio inferior y bajó la cabeza, inclinándose en dirección del castaño – no sé cómo recuperar mi vida – dijo casi en un susurro.
- Eres constructor, ¿cierto? – el hombre asintió con la cabeza – Entonces construye y sabes cómo hacerlo. Piedra por piedra, ladrillo por ladrillo, uno a la vez para conseguir una base firme y segura. Así es como debes hacer con tu vida. ¿Quieres intentarlo?
- Es que ni siquiera puedo entrar en una ferretería o en cualquier almacén donde vendan material de construcción porque...
- Porque seguías mirando hacia tras, pero no más. Acabas de dar uno de los pasos más importantes, aceptar lo que te estaba limitando, y ahora que ya lo sabes, puedes avanzar, a menos que quieras seguir yendo hacia tras.
- Quiero seguir con mi vida.
- Entonces, vamos a hacerlo – colocó su mano en el hombro de aquel hombre que lo miraba con tristeza y a la vez un poco de confianza – Iremos a conseguir unas cuantas herramientas y...
- No puedo, no estoy listo para entrar a un lugar así, yo sólo...
- Walter, escúchame, eres constructor, no conserje, y no estoy diciendo que tenga algo de malo serlo, porque todos los trabajos que se realizan con honradez y que ponen el pan sobre nuestra mesa son dignos, pero eso no es lo que eres, no es lo que amas hacer.
Luego de varios minutos de plática, al final aceptó ir e intentarlo.
Mike consiguió un bus del hotel y todos los participantes del seminario se embarcaron para apoyar a Walter en lo que sería su primer paso hacia una nueva vida.
»«»«»«»«»«
Durante el resto de la mañana estuvieron en uno de los almacenes más grandes de la ciudad, ayudando a su compañero a escoger toda clase de material y herramientas que pudiese necesitar.
Al comienzo Walter estaba reservado, pero antes de darse cuenta les daba consejos a los demás sobre sus hogares y se encontraba entusiasmado llenando el carrito de compras.
Cuando terminó de surtirse de todos los implementos, se dirigieron a la caja. Bajó la cabeza y cerró los puños con fuerza. El ojiazul se acercó y cruzó su brazo por el hombro del sujeto – ¿Qué ocurre?
- No puedo pagar por todo esto.
- Nadie dijo que tú lo harías. Yo te traje aquí y voy a pagar.
- No, no puedes... No voy a aceptar... Yo...
- Tranquilo, sólo pon las cosas en la banda eléctrica. Yo me encargo – le sonrió cálidamente.
Al finalizar, la cuenta superaba los $5.000 dólares. A Mike se le desorbitaron los ojos. Kurt quería reírse, nunca había visto a su amigo con los ojos tan abiertos. Negó con la cabeza y sonriendo sacó su tarjeta de crédito.
Cuando iban saliendo del local, Walter lo detuvo – gracias, gracias por recordarme que esto es lo que amo, por pagar las cosas... por absolutamente todo.
- No tienes nada que agradecerme. Lo hago con mucho gusto.
- Haces más de lo que deberías. Estoy seguro que pagar más de $5.000 dólares en herramientas para uno de tus clientes no es parte de tu seminario.
- Ni tú ni ninguno de ellos – señaló al grupo que iba subiendo al bus – son mis clientes, porque lo que hago no es un negocio. Ustedes son seres humanos valiosos que merecen la oportunidad de superar un momento difícil en sus vidas y si puedo ayudarlos con eso, soy yo quien está agradecido.
- Kurt Hummel, eres un ángel – suspiró – si alguna vez necesitas remodelar tu casa, ya sabes – le guiñó el ojo y el castaño le sonrió.
»«»«»«»«»«
Ya en el hotel, se bañó y se puso ropa más cómoda. Estuvo dando vueltas por toda la habitación durante casi una hora mientras pensaba sin parar. De pronto se detuvo y suspirando, tomó su abrigo del gancho, se lo puso y salió a toda prisa.
Blaine estaba poniéndoles fertilizantes a unas plantas cuando la campana de la puerta sonó – un momento, enseguida lo atiendo - dijo apresurándose en lo que hacía, ya que se encontraba solo en la florería porque Seb se había ido a hacer unas entregas.
- Buenas tardes, bienvenido, ¿en qué lo puedo ayu... – se quedó sorprendido viendo al hombre frente a él – Kurt.
- Hola – hizo una pequeña pausa y se armó de valor – No fui a su funeral.
- ¿Perdón?
- El funeral de mi esposo, no fui. No he hablado con sus padres desde el accidente, me alejé de todos sus amigos y los amigos mutuos que teníamos, tiré todas sus cosas, no quería nada que me lo recordara ni a su aroma o a los momentos que compartimos, no me hice cargo de Rocky, me mudé y dejé todo atrás.
El ojimiel sintió un nudo en la garganta – Kurt, yo no estaba presionándote para que me digas todo esto, ni quiero que pienses que te estaba juzgando de alguna forma ni tratando de incomodarte o cualquier cosa que pueda haber pasado por tu mente.
- Lo sé, es una decisión que tomé por cuenta propia. No quiero que haya secretos entre nosotros o mentiras de ningún tipo. Blaine creo que eres especial en verdad y quiero hacer bien las cosas contigo, o al menos lo intento. Merecías saber la verdad y por eso te lo estoy contando.
- Wow, no sé qué decir a eso. Te agradezco mucho que quieras ser totalmente honesto conmigo, eso realmente significa más de lo que te puedas imaginar. Y que me consideres especial es... soy una persona común y corriente que...
- No eres nada común y menos corriente, eres una de las personas más impresionantes que he conocido en toda mi vida y ya lo creo que eres especial, muy especial.
- Kurt – suspiró – tú también eres muy especial, único diría y puedo acotar que me alegra haberte conocido, pero también hay algo que debo decirte y... amm...
- Sólo dilo.
- Ok – respiró – soy una persona que ha cometido muchos, tal vez demasiados errores a lo largo del camino. De hecho, mi vida parece no sólo un libro sino una enciclopedia completa de errores, fracasos, desaciertos, confusiones, desatinos, metidas de pata y demás. Y en base a todo eso te digo que... no estás bien. Kurt tienes muchos problemas que necesitan resolverse.
El castaño rió y negó con la cabeza – no es como piensas.
- Claro que sí. Me refiero a que todos necesitamos a alguien que nos dé ánimos y nos apoye en determinados momentos y tal vez tú lo que necesitas es eso, quien te ayude a hacer las cosas que no te has animado a hacer hasta ahora.
- ¿Ahora sabes de psicología?
- No, obviamente no lo sé y mi intención no es ofenderte. Quizá no tenga tus conocimientos o experiencia para ayudar a otros, pero no soy ciego ni tonto, y me doy perfectamente cuenta de las cosas.
- Lo lamento, no quise ser grosero.
- Lo sé, lo entiendo. Y también sé que tienes que ir a hablar con sus padres, tienes que cuidar a Rocky, aunque no tengo idea de lo que sea.
- Es una cacatúa odiosa, escandalosa y que ensucia todo, pero él la amaba y me hizo prometerle que si algo le llegase a pasar un día, entonces yo debería ir al bosque y liberarla.
- ¿Y lo hiciste?
- No, no he hecho nada de lo que se supone debería haber hecho.
- A eso me refiero cundo digo que tienes problemas Kurt. Así como tú ayudas a otras personas a superar su dolor, a obligarse a hacer lo que deben y seguir con sus vidas, creo que necesitas a alguien que haga eso por ti y contigo.
- No Blaine, eso es...
- Kurt, deja de negarlo. Sabes que estoy en lo correcto. Tienes que dejar que te ayuden y te apoyen, una persona que sea tu fortaleza, tu soporte... Y si me dejas, quiero ser esa persona.
No pude responder reviews por la falta de tiempo, pero saben que las y los leo siempre. Gracias por el apoyo que le siguen dando a esta historia.
