Disclaimer: Los personajes aquí presentados pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es completamente mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento. ***ÚLTIMO CAPÍTULO***


Cap.21

Esperanza.

Un año después.

Me sorprendía cómo el tiempo volaba, parecía como si hubiera sido ayer cuando Bella estaba en el hospital, luchando por su vida, y su abuela, valientemente, había entregado la suya en una operación para salvar a su nieta.

La realidad es que ya había pasado de eso un año, y ahora, celebrábamos la boda de mi hermana.

—Cariño, ya vamos tarde, debes apresurarte— me llamó Bella, entrando en nuestra habitación con un brillante y fenomenal vestido que marcaba cada una de sus curvas, con la rehabilitación y recuperación, su cuerpo frágil había cambiado, seguía siendo pequeña y delgada, pero su aspecto había cambiado completamente.

—Lo siento, estaba distraído— mi hermosa esposa, ahora podía llamarla así, se acercó a mí y me arregló el nudo de la corbata con el que había estado luchando desde hacía media hora.

—Eres un desastre, Cullen, Alice nos matará a ambos.

—No puedo creer que se haya empeñado en que Carlisle, Emmett y yo la entreguemos en el altar— Bella me sonrió, cómo amaba su sonrisa.

—Es porque los ama mucho— asentí.

Recordé el día de nuestra boda, Bella aun estaba en recuperación después de la operación, pero ella ya no quería esperar para casarnos, fue una pequeña boda en la capilla de Forks donde sus padres se habían casado, la recepción fue pequeña, sólo con nuestra familia y amigos.

—Listo— anunció después de tratar de acomodar inútilmente mi cabello, el único día en el que mi cabello había estado más o menos decente, no sé por qué, fue el día de mi boda.

—Muchas gracias, señora Cullen— le dije besando rápidamente sus labios y tomando su mano izquierda, donde resplandecían sus dos anillos de compromiso y boda, y salimos del apartamento.

Salimos directo a la iglesia donde se estaría casando mi hermana, Bella se veía encantadora con su vestido azul y su cabello castaño brillando.

—Deja de mirarme, ¿Quieres?— dijo sonrojada, sus sonrojos eran mucho más fuertes de lo que solían serlo.

—No puedo evitarlo, mi esposa es demasiado hermosa— se sonrojó más pero se acercó a mí y mordió juguetonamente mi cuello.

—Cuidado, chica vampiro— ella rió alegremente, recordando el día en el hospital. —Estaba recordando el día de nuestra boda. — Ella volvió a morder mi cuello.

—Bueno, yo estaba pensando en lo que pasó después de eso— dijo seductoramente, demonios, mi esposa era demasiado deseable para su propio bien.

—Ahora dime quién eres tú y qué has hecho con mi esposa— se acomodó mejor en mi hombro y suspiro.

—Quizás en la noche la encontrarás.

—Eso espero— su risita totalmente infantil me hizo reír igualmente.

Llegamos justo a tiempo para la boda, Alice estaba despotricando en mi contra y lo único que logró que no me despellejara vivo fue algo que le dijo Bella al oído e igualmente por Rose, que no podía ser alterada de ninguna forma por su avanzado embarazo.

—Ally, recuerda lo que te dije— le volvió a advertir Bella antes de salir del cuarto donde nos encontrábamos todos junto con Alice.

—De verdad lo lamento, hermanita, sé que teníamos que estar media hora antes— ella negó y se enganchó a mi cuello.

—Fui toda una loca, descuida, lo importante es que ya estás aquí.

—Te ves hermosa, Candy Ally— sus ojos se anegaron en lágrimas pero se contuvo, y realmente se veía bellísima, no tanto como mi Bella en aquel vestido blanco ceñido que había utilizado, pero sí se veía preciosa con el vestido que la hacía parecer toda una princesa.

—No puedo creer que me esté cansando en este momento— dijo en forma de sollozo.

—Pues créelo pequeña, es hora— le dije besando sus mejillas en el momento que nuestro padre entraba.

—Ya es hora— confirmó nuestro padre, nos volvimos a abrazar cuidando de no arrugar su vestido y salí hacía el pasillo.

Todos estaban ya en sus posiciones, Alice entraría junto con mi padre, a un tercio del pasillo se encontraba mi madre, a un lado de Emmett, después estaba Rosalie, a otro tercio del pasillo, esperando por mí, al final estaba Bella, junto con Jasper, ella le estaba dando ánimos y ayudándole con los obvios nervios que se lo estaban comiendo.

Ella me sonrió, mientras seguía conversando con Jasper, la marcha nupcial comenzó y las puerta se abrieron, el recorrido iba a ser todo un espectáculo, justo al estilo Alice, suerte que el pasillo era realmente largo, mala suerte para los nervios de Jasper.

Alice se veía radiante entrando del brazo de mi padre, me voltee hacía Bella y la vi sonrojada, seguramente recordando lo mismo que yo, Alice se veía completamente serena y paciente caminando por el pasillo, mientras que Bella había parecido a punto de salir corriendo hacia mí el día de nuestra boda.

Mi padre entregó la mano de Alice a Emmett y éste le entregó la mano de mi madre a Carlisle, Emmett continuó llevando a nuestra hermana por el pasillo con nuestros padres detrás de ellos.

Pronto llegaron a nosotros e hicieron lo mismo, entregué la mano de Rose a Emmett y después tomé la mano de Alice.

— ¿Te sigue pareciendo una buen idea todo esto? — Alice rió y negó imperceptiblemente.

Llegamos hasta donde estaban Jasper y Bella, le entregué la mano de mi hermana a su futuro marido, tomando la mano de mi Bella.

Continuamos caminando lo que quedaba del pasillo, seguramente sí había sido una idea hermosa.

—Puedes creer que el orden en el que vamos es de acuerdo a la fecha en la que nos casamos— dijo Bella, divertida.

— ¿Te lo dijo Jasper? — ella asintió, yo reí, todo esto sólo podía ocurrírsele a alguien como mi hermana.

La boda transcurrió sin problemas, con los votos tradicionales para nuestra sorpresa y el obvio amor de Jasper y Alice.

— ¿Quieres saber qué le dije a Alice para que te dejara en paz? — soltó de repente Bella, sacándome de mi lugar por completo.

— ¿Que las manchas de sangre no van con un vestido de novia?— ella rodó los ojos y negó.

—Ahora los declaro, marido y mujer, puede besar a la novia— anunció el padre, con el beso de Alice y Jasper todo el mundo comenzó a aplaudir.

—Le dije que no podía dejar sin padre a mi bebé— las palabras de Bella hicieron que detuviera mi aplauso en ese preciso momento, ella sonreía y aplaudía, más como si se aplaudiera a sí misma por la reacción que provocó en mí que por los recién casados.

— ¿Estás embarazada? — pregunté con voz ahogada, ella volteó a verme con los ojos aguados y la sonrisa más grande que hubiera visto en su precioso rostro de ángel.

—Sí— me contestó apenas con un susurró.

No pude contenerme y la levanté dándole vueltas por el aire, ahí en medio de todos los asientos.

—El bebé, Edward, el bebé— me repetía Bella con una risa.

— ¡Nuestro bebé! — grité besándola intensamente, muchas personas nos voltearon a ver pero rápidamente regresaban su atención a la pareja de novios.

—Te amo— le dije con lágrimas contenidas.

—Te amo— me respondió ella de la misma manera, no sólo era el hombre más afortunado del mundo, también era el más feliz.

Ocho meses después.

Regresaba del hospital, temprano como siempre, ahora que había terminado mi residencia y mi especialidad en pediatría estaba por terminar, podía darme el lujo de estar con mi embarazada y hermosa esposa.

En un principio había estado tentado de especializarme en oncología, pero tenía recuerdos demasiado dolorosos como para hacerlo apropiadamente, por otra parte siempre me había gustado atender niños, para mí, no había nada mejor, salvo la sonrisa de Bella, que me hiciera sentir mejor que salvar a un niño.

—Bella, amor— la llamé, entré a nuestro dormitorio pero no se encontraba ahí, ni en ningún lado, en ese momento mi celular sonó.

—Diga— contesté al primer tono.

Cariño, no quiero que te alarmes, pero estoy yendo hacia el hospital, nuestro bebé está por nacer— Bella se escuchaba completamente serena y tranquila, eso no evitó que casi me desmayara por la noticia.

Edward, mamá y yo estamos llevando a mi hermosa y adorable hermana al hospital para que tenga al precioso bebé que espera, ¡Así es que será mejor que muevas ese trasero y vayas de una maldita vez al hospital! ¡Ahora zángano! — escuché cómo Bella le quitaba el teléfono a mi hermana y trataba de calmarla.

Amor, discúlpala, sabes que su embarazo la tiene muy mal, ven en cuanto puedas, yo estoy bien, te amo— Bella terminó la llamada antes de que pudiera decirle algo.

Tomé mis cosas que minutos antes había dejado sobre el sillón y salí rumbo al hospital, conduje como un loco, pero mi Bella me necesitaba, aunque sonaba totalmente tranquila, lo cual me sorprendía.

Logré entrar sin problemas ya que Carlisle había avisado antes y ya todos los demás estaban aquí, incluso Leah y Jacob, que se habían casado unos meses atrás.

—Te aseguro, Edward, tú no quieres entrar ahí— me dijo Leah, con obvia burla, igual lo dejé pasar y entré al cuarto de mi esposa.

— ¡¿Dónde rayos estabas, Cullen?! ¿¡Crees que es gracioso parir a tu hijo mientras tú vienes como si nada?! — Esme y Rose trataban de calmarla, seguramente el dolor era inaguantable.

—Lo lamento, mi amor, ya estoy aquí— ella comenzó a llorar, pareciera que Alice contagió a mi esposa con su demente humor.

Cinco horas más tarde, mi preciosa hija había nacido, durante los meses no habíamos podido saber qué sexo era, pues se había negado a dejarse ver, pero ahora, sabíamos que era una preciosa niña, tenía un poquito de cabello igual de castaño que el de Bella y unos enormes y preciosos ojos verdes.

—Es hermosa Bella, ¿Ya sabes cómo le vas a llamar? — preguntó Renee, ella y Charlie habían viajado desde Forks para el nacimiento de su primer nieto.

—Se llamará Esperanza, como mi abuela— dijo Bella con obvio cansancio pero con una enorme sonrisa en los labios, viendo embelesada a nuestra pequeña.

—Oh, cariño, eso es hermoso— dijo Renee, a pesar de que ya había pasado más de un año, ella seguía resintiendo el dolor de la pérdida de su madre.

—No puede haber un nombre más perfecto— le aseguré besando su frente.

Ella me sonrió y me besó ligeramente en los labios— Te amo— me dijo susurrando, y acariciando el pequeño rostro de nuestra bebé.

Toda la familia vio a nuestra pequeña, uno por uno, Emmett y Rose, junto con su pequeño Robert, visitaron a nuestra hija, después Alice y Jasper, seguidos de mis padres, después Jacob y Leah, estos fueron los últimos en irse.

—Creo que deberíamos ir pensando en pequeños Jacobsitos y pequeñas Leahitas, ¿no, cielo? — Leah le dio una gran mirada de advertencia que hizo temblar a Jacob, yo me reí por supuesto.

—Ya hablaremos en la casa, Jacob Black— por el trabajo de Leah ahora ambos vivían en Nueva York.

Se despidieron después de unos minutos más y antes de irse Leah nos guiñó el ojo a ambos.

—Está embarazada ¿Cierto? — Bella sólo asintió. — ¿Me dirás el por qué del nombre? — ella sonrió ampliamente.

—Me sigue sorprendiendo lo mucho que me conoces— suspiró y me tendió a nuestra bebé, me ponía un poco nervioso tomarla en brazos, pero se me hacía casi tan natural como estar junto a Bella.

—No sólo es por tu abuela, ¿cierto? — ella asintió, mientras me veía acariciar el rostro de nuestra hija.

—Es por lo que significa, la esperanza nos llevó a seguir luchando, a esperar por este momento, teníamos la esperanza de que nuestras vidas continuarían juntas, que yo no me iría, la esperanza nos ha traído a nuestra bebé, de haber perdido la esperanza, ninguno de nosotros estaríamos aquí— dijo con voz llorosa pero con una sonrisa, besando las manitas de nuestra bebé.

—Te amo— ella me sonrió y junto sus labios con los míos.

—Te amo— repitió ella, antes de volver a besarme.

Fin.


Un hermoso final lleno de flores y corazones. Hola mis hermosas, aquí está el capítulo final, realmente romántico y feliz, primero que nada quiero agradecerles su increíble apoyo siempre, creen en mis historias y eso lo aprecio de verdad.

Quiero decir algo: esta historia la hice pensando en todas esas personas que sufren y luchan día y día contra alguna enfermedad, es realmente una obra titánica, muchas veces no nos damos cuenta de esto, vivimos encerrados en nuestro mundo, lleno de preocupaciones que a veces no valen la pena (muchas ocasiones a mí me pasa así), pero darnos cuenta de la suerte que tenemos al estar sanos, con nuestra familia, y los seres que más amamos, es algo que siempre vale la pena.

Próximamente el epílogo, que será muy breve, mi semana está siendo de locos y apenas me di un respiro para subir el capítulo lo más rápido posible, espero la próxima semana ya estar más libre y subir el capítulo restante, e informarles sobre mis siguientes historias, como siempre miles de besos y lo mejor de lo mejor para todas, An