Las PPG no son de mi propiedad, pertenecen a Craig McCracken, yo sólo tomo prestados a los personajes para someterlos a un sin fin de ideas que se me pasan por la cabeza y por diversión. Los Oc's que aparecen en la historia son todos míos, al igual que la trama.

La canción del día de hoy se llama "Sick individual" de Halestorm. Va desde el inicio del capítulo hasta el corte, dónde regresa la perspectiva de Bloss.


Sick individual

Observó desde la seguridad de una prudente distancia, el espectáculo. Una cínica sonrisa adornando sus labios, mostrando a todo cuanto caminara frente a él su insolencia de mostrarse en un lugar público. Contenía la poderosa necesidad de soltar una carcajada, ocultando ambas manos dentro de los bolsillos del su pantalón caqui.

Exteriormente, era uno más en la inmensidad del gentío, todos pasaban de él con la misma facilidad con que era notado por otros, igual que ocurría en una situación así, dónde la gente se reunía para exponer sus dudas sobre una junta presidencial, no era para menos, ¿una nueva medicina? ¿Un nuevo experimento? Definitivamente la gente querría hablar, dar su opinión, quejarse sobre algo que no desconocían y les aterraba. ¿Cuántos años habían pasado ya? Y la gente seguía sin evolucionar en lo más mínimo.

Mejor, si aprendieran que los cambios no eran tan aterradores como ahora, ¿dónde quedaría la diversión para él?

Levantó la muñeca para consultar la hora en su reloj, tan sólo faltaban unos minutos para el inicio de la conferencia, unos minutos para que todas las piezas del tablero estuvieran en posición para su beneficio. Tan solo unos minutos de espera, era todo lo que necesitaba, ser paciente un poco más. Después de tanto tiempo planeando y asegurándose de que hasta el más mínimo detalle fuera revisado cuidadosamente, finalmente el día había llegado.

Casi deseaba que no fuera así.

Le dejaba un dulce sabor en el paladar saber que sus esfuerzos darían fruto dentro de poco, pero ese dulzor terminaba por amargarse con el recorrido del segundero provocado por la maquinaría del reloj. Ya conocía el final de la historia aun cuando apenas iniciaba, y en todas las estrategias que era capaz de realizar, perdía. La sonrisa seguía impresa en su rostro, causando nervios en las jovencitas que caminaban a su lado, ajenas al peligro. En respuesta, les guiñaba un ojo coquetamente. Protocolos de la sociedad, cuando un hombre tan bien parecido como él, de ojos miel salía al mundo, debía actuar como alguien acostumbrado a tener al mundo a sus pies.

Sus ojos viajaron a la casa blanca. No se encontraba muy lejos de su posición actual. Tendría que caminar cinco o diez minutos para llegar. Dejó caer los parpados y bloqueó todo tipo de sonido a su alrededor, volviéndose un murmullo, ronco.

Cinco… cuatro… tres, dos… uno.

Las pantallas exteriores se encendieron para mostrar el atril presidencial, frente al fondo azul siempre mostrando el escudo de los estados unidos. La diferencia, en lugar del hombre a quien todos identificaban como el presidente no estaba detrás del atril como era normal en ese tipo de situaciones. En su lugar, un hombre de mediana edad, cabello negro con canas asomándose por las patillas y arrugas en la comisura de los ojos, la edad empezaba a alcanzarlo.

Se aclaró la garganta, mirando nervioso al público reunido frente a él, consiente de la cantidad de personas que vigilaban sus movimientos desde la comodidad de sus hogares. Golpeó el micrófono con suavidad para comprobar la calidad de sonido, y comenzó a hablar.

Sin embargo, su atención no iba dirigida al hombre de la pantalla de televisión, había algo más que le atraía, sus piezas del tablero. Tomó del interior de su saco una tableta digital, en ella estaba mostrado un perfecto tablero de ajedrez, cualquiera que tuviera curiosidad de asomarse pensaría que estaba en una aburrida partida del juego.

—Veamos, blancos mueven primero —susurró para sí, arrastrando las piezas contrarias a su posición actual. La reina frente a todos, resguardando al rey. Los peones colocados a los extremos del tablero, dónde fuera fácil acceder a ellos, las torres seguían en su posición inicial, para esta estrategia particular no eran necesarias. Sólo había una pieza faltante un caballero—. Y ahora, es mi turno.

Sus labios cambiaron para transformarse en una turbadora mueca. Reemplazando el brillo de sus ojos por una sombra que distaba de provenir del flequillo. Aquella era su verdadera mirada. Manteniendo el gesto, deslizó su lengua bífida sobre sus labios.

El tiempo pareció detenerse a su alrededor, reemplazando la imagen del tablero por las cámaras de seguridad a las cuales, con tanto empeño Blossom intentaba acceder, tiró de la comisura de sus labios, revelando su perfecta dentadura. Bastó con tocar un simple botón, un diminuto movimiento que despejó el camino. Todas esas alarmas, esos percances que podrían arruinar su misión", desapareció. Siguió el recorrido de la pelirroja.

Se rehusaba a usar sus poderes, pues eso haría sospechar a su padre. Por eso pasó dos días poniéndose de acuerdo con el resto de las piezas para actuar. Los alfiles cuidaban desde la lejanía que las cosas no se complicaran mucho, Alice dijo en su momento:

—He visto tantas veces esto en las películas americanas, que me cuesta creer que realmente lo estemos haciendo —después dio un sorbo a su malteada. Alice es la reina de los clichés, y por supuesto, el vaso de unicel tenía un popote verde—. Tengo un mal presentimiento sobre esto, B —presionó el intercomunicador en sus audífonos, para informarle a su amiga de sus preocupaciones.

Blossom, desde el techo de la bóveda, arrastrándose por los ductos de ventilación, gruñó.

—Saldrá bien, todo lo que necesito es una probeta —argumentó, fijando la vista en el reloj en su muñeca, ¿había seguido bien las instrucciones?—. Mejor dime si voy bien, creo que giré en dónde no era.

Alexander, quien sorpresivamente accedió a revisar las fallas del plan, cuando Alice se acercó a preguntarle, revisó los planos impresos. Él mismo lo repitió varias veces en el camino, Kendal no estaría ahí para salvarles el culo cuando el FBI los descubriera. Subió los pies al tablero de comando.

—Vas bien, a unos diez metros está la bifurcación, ve a la derecha —los planos cayeron de sus manos. Suspiró con frustración alzando el cuello al cielo—. Esto es una mala idea, Blossom. Habla con tu padre y ya —segundos después, las bocinas gruñeron.

—¡Eres libre de irte a la mierda si lo prefieres, cara de culo! —Brick respondió antes de que alguien pudiera hacerlo. Todos eran conscientes de ello. En el ajedrez, el alfil suele proteger al rey, no viceversa.

Apagó la pantalla de la Tablet, todo avanzaba a la perfección, dentro de poco la pelirroja alcanzaría la habitación esterilizada, llegaría al lugar dónde él dejó una caja completa con las muestras del suero X, su trampa de niños. Regresó el aparto al interior de su saco, cerró los primeros dos botones cuando divisó a su acompañante a la lejanía. Esa odiosa, nefasta y repugnante niña de curvas exuberantes. Le sonrió y contoneó las caderas hasta alcanzar su altura. No reaccionó cuando le echó los brazos al cuello y lo besó.

—¿Todo en orden?

—Por supuesto que sí —respondió, esperando la reacción natural de su cuerpo, esperando por el cosquilleo.

Nada.

—Deberías estar en la asamblea, ¿qué haces aquí? —Princesa puso los ojos en blanco, recargó los nudillos sobre su cadera y sacudió la cabeza, ese gesto dejó ver con claridad las pecas de sus hombros.

—No soportó estar ahí. ¿Por qué hacemos esto para empezar? Pudiste acabar con uno de ellos, haz lo mismo con los demás, empezando por esa zorra de Blossom y…

Una opresión sobre su garganta acalló sus palabras. Atorando las palabras en dónde estaban. Dolor, ardor, miedo. Todas sus emociones se mezclaron en la boca de su estómago, incapaz de decir nada o pedir ayuda, el tiempo se detuvo a su alrededor. Con las piernas temblando por el pánico, fijó la vista en el par de orbes dorados frente a ella.

—Si no hubieses metido la pata, no habría tenido que alterar los planes. Los caballeros defienden a la reina, ¿qué se supone que haga sin uno de ellos? —ladró a centímetros de su cara, deseando cerrar la mano y acabar con la vida de esa niña, quitarla de su camino—. Tendrías que haber inmovilizado a Blossom, inyectarle el suero y volver. ¿Por qué involucrar al rubio? —sujeta como estaba, Princesa apenas era capaz de pensar.

—Se met-tió en mi c-ca-mino —murmuró, sintiendo la conciencia abandonarla.

—Pues tú te has metido demasiadas veces en mí camino —sus ojos refulgieron con intensidad, mostrando con claridad el odio que le tenía a la pelirroja—. La única razón por la que te mantengo conmigo, es por una orden mayor. De lo contrario, ten por seguro que hubiera preferido dispararte a ti, que a él —habiendo dicho eso, soltó su cuello.

Princesa cayó con un estruendo al suelo, tosiendo para recuperar el aliento, en ese momento se dio cuenta de que el tiempo volvía a correr con naturalidad, todos caminaban a su alrededor sin preocuparse en lo más mínimo. Recogiendo la poca dignidad que le quedaba, Princesa se levantó, mirando al suelo.

Era incapaz de levantar la mirada, no iba a dejar que nadie viera las laceraciones de su orgullo. Nunca iba a ser una chica super poderosa, eso ya era un hecho para estas alturas. Y comenzaba a creer, que tampoco iba a pertenecer del todo al grupo de Nexna. Recogió las tres gotas derramándose de sus ojos, respiró hondo, aunque sintió que los pulmones se incendiaban con ese gesto. Levantó la cabeza y miró al frente.

Las manos le temblaban a los costados.

Sólo le tomó diez segundos, exacto calmar su temor y recuperar el porte digno del que siempre alardeaba, el de Princesa.

—¿Necesito recordarte cuál es tu tarea? —Princesa negó, lo recordaba.

Mostrar la identificación a los oficiales, entrar a la sala de conferencias y de ahí desviarse a los laboratorios, los reales. Dónde podría monitorear los accesos y alarmas, permitirle a la rosita y sus amigos entrar por las muestras del suero.

—Entonces, ¿cómo es qué sigues aquí? —eso fue lo último que escuchó de Nexna durante el día.

Tal cual como estaba planeado, levantó la tarjeta ante el guardia, agente especial encargada del cuidado del profesor John Utonio, eso es lo que verían al leerla, con un asentimiento de cabeza le permitieron la entrada a Princesa, contoneándose avanzó por los pasillos, dónde la conferencia apenas llevaba unos minutos de haber iniciado, se asomó simplemente por mantener las apariencias, en realidad, le daba lo mismo si algo le ocurría al científico.

Luego de confirmar lo obvio, se decidió a apresurarse a ir dónde le correspondía.

No quería hacer enojar a Nexna más de lo que ya estaba.

Se sentó en la silla frente a las computadoras, específicamente ordenaron que nadie les interrumpiera, de otro modo algo podría salir mal, después de la muerte de Boomer… odiaba admitirlo, realmente se había emocionado cuando se enfrentó a Blossom, por primera vez era poderosa, por primera vez esa ridícula sabelotodo no podría detenerla. No fue hasta que Nexna tuvo que intervenir para acabar con el rubio, se dio cuenta de lo tarde que era, ya no podría inyectar el suero en ella.

Un escalofrío le subió por la espalda. Princesa no era alguien que le tuviera miedo a los demás, ni siquiera le temía a Él. Nexna era otro asunto. Él jamás la había amenazado de esa forma cuando formaron los Blitos.

Negó con la cabeza, más le valía concentrarse en lo importante, no iba a permitirse darle a ese enfermo metal el lujo de hacerla sentirse miserable. Encendió las computadoras, observando los monitores tal como lo había estado haciendo toda la semana. Asegurándose de que los guardias dejaran todo dónde debían.

Entonces recibió la alarma, alguien intentando acceder al programa de seguridad.

Una risita burlona fue todo lo que hizo. ¿Blossom de verdad era tan idiota como para creer que su juguete burlaría la seguridad de la casa blanca? Sí, de verdad lo era. Princesa presionó un botón en el teclado, abrió las cerraduras y apagó los sensores de calor. De cualquier forma, suponía que Blossom intentaría usar su aliento helado con esos. Recargó la barbilla sobre su mano, era aburrido, quedarse ahí sentada sin hacer nada.

Pero al mismo tiempo, prefería estar ahí. Era eso o fingir ser un guardia de Utonio tal como Nexna lo hacía. A unos metros de ellos, la camioneta de Alexander seguía estacionada, en realidad, era de su padre, pero a ninguno le importaba, podían subirse todos y les funcionaba para lo que querían. Sopló un mechón de cabello sobre su frente.

Una tecla más apagó las barreras principales para las cámaras. Eso les dejaría un obstáculo pasable para que no sintieran que todo era sencillo. No podían dejarles el camino libre pero tampoco querían que lucharan todo el día por intentar entrar. Escribió un mensaje hacia Nexna con eficiencia. Estaban por llegar a la cámara donde esperaba el suero.

Con la misma sencillez, respondió que dejara todo abierto, se suponía que era la zona menos resguardada, después de todo, el equipo médico tenía que entrar y salir sin problemas. Princesa desactivó todo tipo de seguridad posible, era la parte más fácil porque le habían marcado exactamente el procedimiento para apagarlo todo. Mientras tecleaba todas las ordenes escritas en el pizarrón, tarareaba para sí una melodía, siempre lo hacía, le ayudaba a recordarse que nadie podía pasar por encima de ella.

Finalmente, la habitación se volvió accesible para cualquiera.

Blossom entró en la habitación seguida por Brick. Al verlos, no pudo evitar sentir una amargura subiéndole por la garganta, el puro reflejo del odio.

Siempre creyó que Brick había ido a ella por voluntad propia, porque finalmente descubrió que la perfección fue hecha para permanecer junta. Y entonces Nexna la sacó de su fantasía, Brick sólo se revolcó con ella para que Blossom pudiera odiarlo, para que Mojo Jojo no usará el ella el veneno que ahora él tenía en su poder. La única forma de matar la sustancia X y al portador en el proceso.

Golpeó el escritorio vacío junto a ella al enfrentar la realidad.

Brick la había usado.

Observó, deseando activar la alarma y lanzar a todos los guardias hacia ellos, como Blossom y Brick discutían sobre lo que debían llevarse, gritándose en susurros los puntos débiles del plan, lo estúpido que parecía. En cada momento, ella le concedió la razón, era estúpido. Pero no podía hacer nada más, no había otra forma. Conteniendo la bilis, Princesa dejó que los dos tomaran la bandeja del suero, la única que contenía el suero, y se marcharan.

Siguió su ruta por las cámaras hasta que no quedó rastro de ninguno.

Apagó todas las pantallas y salió para reunirse con Nexna. Ya no estaba en su control nada de lo que ocurriría después, dependía de ellos, que siguieran actuando según el tablero.

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Cierro los ojos por enésima vez en el día. Viendo a Brick ir de un lado a otro como león enjaulado, dos días después y sigue comportándose como si algo horrible fuera a ocurrir de un momento a otro, sin importar cuantas veces se lo diga, ni como lo haga. Esta seguro. Algo va a ocurrir y cuando se dé cuenta que no es capaz de cuidarme, perderá la cabeza.

Simplemente así es él.

La idea es ocultarle a Jason y Kyle que algo anda mal, que estamos con los nervios a flor de piel. Pero Brick, con su necesidad de pensar diez mil veces las cosas, no hace más que empeorarlo. Simplemente agradezco que no hayan regresado de la cafetería. Quiero que se tarden, y hablo de una tardanza de media hora para darle tiempo suficiente a Brick de tranquilizarse. Alice ya lo intentó y fracasó.

Acordamos llamarle a Alexander, para guardar las apariencias, fingir que las cosas todavía estaban bien. Mantener las apariencias, fue idea de Alice en un principio, ahora tengo la sensación de haber hecho totalmente lo opuesto. Brick y Alexander nunca se llevaron bien, no cuando no era su novia, no cuando lo era. No ahora. Lo que más me aterra en estos momentos, lejos de parecer que no me infiltré a la casa blanca el fin de semana para robar unas pruebas de lo que bien podría convertirse en una medicina revolucionaria.

—¡Basta! —gruñe Brick dejándose caer frente a mí, sosteniéndome por los hombros—. Verte estresada me estresa más.

—Tal vez deberías dejar de rondar como un león —alzo los ojos hacia los suyos, notando un extraño escalofrío subirme por la espalda al hacerlo. Tiene esa mirada, esa expresión de perdona vida. Solo unas pocas veces pude verla cuando empezamos a salir por primera vez. Siempre ponía esa cara antes de iniciar una pelea.

Me encantaba verla.

—Los dos deben tranquilizarse —Alice cambia la página de su libro, deslizando el marcador azul sobre los renglones—, J y K sabrán que algo anda mal en el momento en que los vean. Nunca se muestran tan… tensos, especialmente cuando están juntos —muerde la tapa del marcador con el ceño fruncido—. Además, no querrán estar tensos entre ustedes y tensos cuando llegue Alex… —concediéndonos la gracia de su atención, cierra el libro. Pone su sonrisa de duende asecha puentes y recarga los codos en el libro—. Yo adoraría la escena, pero no sé los demás.

—Alice… por favor —pido en voz baja. Las manos de Brick se deslizan de mis hombros hasta mis muñecas, atrayéndome hacia él antes de poder evitarlo. La fuerza con la que tira de mí es suficiente para hacerme dar la vuelta y quedar recostada en su pecho. Una estúpida sonrisa aparece en mis labios, disfrutando del calor proveniente de su cuerpo.

—Está bien, prometo portarme bien —responde Brick, recargando la cabeza en mi hombro—. De cualquier manera, no sé porque invitamos a ese tipo a las reuniones, deberíamos ser sólo nosotros —levanto los ojos hacia él, inclinando la cabeza. lo único que puedo ver es su barbilla, el inicio de una barba de dos semanas—. Hablo en serio, ¿por qué?

—Quizá no sea tú amigo, pero es el de los demás —Jason se deja caer junto a Alice en la banca, frente a él una enorme bandeja con hamburguesa, papas y un vaso enorme de refresco—. Además, es agradable hablar con él, a mí me agrada —Kyle se sienta al lado opuesto de Alice, con una bandeja similar a la de Jason, menos papas, menos refresco.

—Me sorprendería si Brick y él se llevaran bien —remoja una de sus papas en la salsa de tomate, aunque remojar, queda corto para la acción. Sumergir suena mejor—. También podrías madurar un poco, Brick. es obvio que Blossom no va a saltar a sus brazos —Brick gruñe por la mera insinuación, apretándome contra su pecho con más fuerza.

La sensación es agradable, volver a pasar momentos tan mundanos con mis amigos que casi parece no haber ocurrido nada en los últimos meses, absolutamente nada. Podría decirse que lo que ocurrió realmente fue una "violenta" contienda entre mi actual novio y el antiguo, lo que redujo las cosas a la perfecta realidad que es el presente, después de tres años las cosas se arreglaron entre Brick y yo.

Cinco minutos después, Alexander se nos une. La única deferencia de inicios del semestre pasado es el estado actual de mi relación. Bueno, nombrarlo la única es egocéntrico.

Kyle, según nos ha contado en los siguientes quince minutos, ha cambiado de residencia, aparentemente, la señora que les rentaba el apartamento tuvo un ataque de poder y decidió que quería el apartamento de vuelta. En resumen, le dio un mes para desalojar o llamaría a la policía, alegando que habían "invadido" su casa. Alice se levanta con violencia, alegando que esa mujer no podía hacerlo, sin importar que tan enferma de poder estuviera, era contra la ley hacer algo semejante.

Sí, eso todos lo sabemos, Kyle acercó hacia ella el plato de papas para que tomara una. Continua al estar seguro de que Alice se ha relajado un poco.

—Después del susto inicial, la parte lógica de mi cerebro me dijo que buscara una solución, así que llame a Ryan para pedir su consejo, su padre es abogado así que pensé podría darme una buena perspectiva. Él dijo que efectivamente no podía echarnos simplemente porque se le inflaron las bolas, tampoco podíamos meter una "demanda" por la falta de tiempo. Me dijo que iba a hacer lo posible, para que mi madre y yo recibiéramos el dinero justo por el desalojamiento —con Alice gruñendo frente a él, como un perro listo para defender a su amo, Kyle se aclaró la garganta para seguir—. De cualquier forma, mi mamá y yo encontramos un piso muy cerca de la escuela, más barato que el lugar dónde estábamos antes. No les dije antes porque… bueno, estaba realmente tentado a pedirles que me ayudaran a empacar.

—Yo hubiera dicho que sí —respondo con tranquilidad, sintiendo el peso de la cabeza de Brick más pesado a medida que se queda dormido. Resisto la tentación de moverme para quitarle la comodidad y hacer que se despierte. En lugar de eso, muevo los hombros suavemente—. Las mudanzas pueden ser divertidas cuando tienen más manos ayudándote.

—Me daba pena molestarlos con eso… a decir verdad —se encoje de hombros, tratando de ocultarse de los ojos de todos.

Alice relaja su expresión, todos podemos confirmar que ahora vuelve a ser la misma de siempre. Recarga su mejilla sobre una de sus manos, mirando a Kyle con cierta nostalgia. Toma una papa de las que le extendió y se la come sin mucha emoción.

—A mí también me habría encantado ayudar, cuando vine a este país no empaque ni desempaqué nada, alguien trajo mis cosas —vuelve a meterse otra papa a la boca—. Bueno… supongo que las papas americanas no son tan malas —fue sólo un murmuro, una oración en voz baja que sólo yo pude escuchar, estoy segura de eso.

Ninguno de los chicos, pese a que la tienen enfrente, ha reaccionado. Alice sigue comiendo sin importarle acabarse las papas, y Kyle tampoco da muestras de que le importe mucho. Alexander y Jason, hasta ahora, son los únicos que no han dicho nada en la conversación, excluyo a Brick por obvias razones, parece haberse quedado dormido realmente.

Al asegurarse de que el plato de papas ha sido completamente vaciado, Alice se lo regresa a Kyle, quien arquea una ceja y le dedica una de sus miradas, aquella en la que pregunta silenciosamente si ya está satisfecha. Ella responde limpiándose los dedos con una servilleta.

—Creí que era mentira —Alice mira hacia Alexander—, eso de que los ingleses adoran las papas —cierra la pantalla de su portátil, frotándose el rostro con ambas manos. Está estresado, es posible que haya algo que se resista a él y no pueda resolverlo.

Fish and chips —responde ella, enfatizando su particular acento—. Y es lo más delicioso que podrás comer jamás en esta vida. Además de una verdadera pizza italiana pero, reconozco que ustedes los americanos hacen buenas combinaciones con la comida —asiente enérgicamente, si fuera posible, su nariz estaría estirándose hasta sacarle un ojo a alguien. Acompañando esa sonrisa burlona propia de ella—. Y ya que iniciaste la conversación, ¿tienes planes para este fin de semana? —antes de que Alice pueda meter mano a las papas de Jason, este las quita de su camino y golpea su mano.

—¿Yo? —por alguna razón, Alexander me mira antes de devolverle la mirada a Alice—. No lo sé, no estoy seguro, tengo que hacer una entrega el jueves pero…

—Entonces tienes tiempo, ¿cierto? ¿Ustedes también están libres? —dedica a Jason y Kyle su mirada de niña buena, esa de ojos brillantes que juran jamás haber roto un plato en su vida—. Estoy segura de que sí, Jason por lo menos nunca tiene planes.

—¿Desvelarme toda la noche aumentando mi experiencia en LOL te parece falta de planes? —Jason ajusta la montura de sus lentes sobre el puente de su nariz. La hamburguesa desapareció de su plato y le seguían el resto de los alimentos—. Pues no, no tengo planes.

Ante esa respuesta, sabiendo con anterioridad que ni Brick ni yo habíamos hecho algún plan para el fin de semana (cuando en realidad nos la pasamos discutiendo el fin pasado sobre el rumbo que llevaría nuestra relación actualmente), por nuestra parte tenía la confirmación de que iríamos, a donde fuera que estuviera pensando llevarnos. Por esa razón, cuando sus ojos azules encuentran los míos, le sonrío de vuelta. Alzo un pulgar para darle a entender que con, o sin quejas, Brick también irá.

—¿Para qué necesitas que estemos libres? —le pregunto luego de ver como Kyle niega con la cabeza. Al parecer, sólo él tiene planes—. Ya sé que es inicio de semestre y todo, pero me parece que empezar a vagabundear en estos momentos no es lo mejor.

Jason suelta una carcajada. Un gesto que dudaba ver en carne propia, el de todo estudiante que ya no está seguro de los motivos por los cuales todavía no se ha suicidado, y al mismo tiempo, es la de alguien que sabe que va a vale la pena todo el maldito dolor y los desvelos. Alexander menea la cabeza, incluso él ha hecho eso, lo vi cuando todavía estábamos juntos, lo veo ahora. No hay nadie que se salve de sentirlo.

Viendo la expresión de Alice, decepcionada por la respuesta de Kyle, comienzo a reír.

Lo extrañaba.

Maldita sea lo extrañaba demasiado. La tranquilidad, la calma, la paz. Esa maravillosa sensación dónde no hay nada ni nadie tratando de acabar conmigo, lejos del escalofrío recorriendo mi espalda alertándome sobre alguien que podría estar detrás de mí. Podría decir, con un ligero margen de error, que todo ha empezado a cambiar desde el momento en que mi mente se aclaró, recordar con claridad todos los detalles del mes que estuve cautiva es lo peor, sin embargo, también viene con sus ventajas. La seguridad, saber con claridad que hay alguien que ha estado agotando sus fuerzas hasta el extremo para acabar conmigo.

Sólo conmigo. Si no supiera que mis hermanas estarán a salvo el tiempo que sea, tendría rencor hacia ellas, ¿por qué sólo yo tengo que pasar por esto? Es algo que Boomer me dijo unos después de haber regresado de Alaska. No he podido sacármelo de la mente desde entonces y ahora menos quiero hacerlo.

—Los cobardes buscan derribar primero al rey, cuando en realidad deberían acabar con la reina —de acuerdo con su analogía, en el tablero, yo ejerzo el papel del rey, al que todos defienden y tratan de cuidar. Y mis hermanas se reparten el rol de la reina, quien tiene más poder que las demás piezas, la reina es quien decide si se gana el partido o se pierde. De acuerdo con la estrategia.

Prefiero que sigan persiguiendo al rey.

—Va a ser mi cumpleaños —murmura Alice, encogiéndose de hombros. Es de esas pocas que cuando se comportan como unos niños, lo encuentras adorable—. Yo, personalmente, no tengo alternativa y tengo que regresar a Southampton el fin de semana… me gustaría que vinieran —sus ojos alcanzan los míos.

Solo por un momento, veo un poco de miedo en ellos. A que ninguno de nosotros pueda estar ahí con ella, que pase esa fecha importante para ella sola con su familia, con su madre. Lleno mis pulmones de aire, presiono la rodilla de Brick para despertarlo y que así me deje levantarme. Gruñe al desperezarse, cuando deja de abrazarme por la cintura, voy hacia Alice y me siento junto a Alice en la banca. Ahora soy yo quien la abraza.

—No es como que fuera a decir que no, siempre quise ir a Inglaterra —sonríe con genuina felicidad. Me devuelve el abrazo, escucho como aguanta sus chillidos de felicidad.

—¿Por qué iremos a Inglaterra? —pregunta Brick, entrando en un pequeño grado de conciencia. Alice le sonríe maliciosamente, como alguien que ha ganado una batalla sin el más mínimo esfuerzo—. Escucha, te soporto a ti porque nunca había conocido un gnomo acecha puentes, pero no pienso tratar con más raritos.

—Menos mal, empezaba a creer que el viaje sería aburrido —Jason empuja a Alice por el hombro, en su propia forma de decirle que también vendrá con nosotros.

Alexander es el siguiente en mover la cabeza afirmativamente. Me da la impresión de que este viajecito a Inglaterra es lo que todos necesitábamos para bajar un poco el estrés, pronto comenzarán las tareas reales más aparte los proyectos finales, dentro de unos días más, volveremos a llorar sangre.

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Las únicas veces que volé en jet, fue porque K.E.N.D.A.L los desvió de su rumbo original para poder ir a dónde fuera que lo necesitara.

Ahora, viaje porque Alice puede darse el gusto de pedir un jet que haga un viaje instantáneo desde Kansas hasta Southampton de una noche a la otra. El jueves, luego de confirmar por última vez que todos teníamos tiempo para poder quedarnos tres días, levantó el teléfono y, mientras Brick terminaba de guardar sus últimas chaquetas de cuero idénticas a las que ya tenía en la maleta, Alice llamó a alguien que respondió bajo el nombre de Keith, balanceando los pies desde el sillón al otro extremo de la habitación.

Diez minutos después, había una camioneta negra aparcada fuera del edificio esperando por nosotros. No hubo oportunidad para despedirnos, para dar explicaciones largas ni justificar porque los dos salíamos de casa (mis hermanas también preguntaron) con una maleta cada quien. Yo sólo tuve la oportunidad de decirle a Butter que iría con Alice por su cumpleaños, Brick ni siquiera tuvo tiempo de avisarle a Butch que saldría.

No puedo negarlo, pero ver que no tuvieron tiempo de una despedida me deja un mal sabor de boca, como si tuviera la sensación de que algo malo va a ocurrir.

Sacudí esa idea de mi mente tan pronto apareció. Lo último en mi lista de planes para pasar el cumpleaños de mi mejor amiga. De modo que, asomándome a la ventanilla del lujoso transporte aéreo, veo las luces de la ciudad disminuir de tamaño hasta difuminarse con el mar y perderse en la oscuridad. Lo mismo que ocurrió con nosotros, ocurrió con Jason y Alexander. Apenas subimos a la camioneta, Alice les llamó para avisarles que esperaran fuera de su casa listos para partir, dentro de cinco minutos —aterradoramente— llegaríamos a casa de Jason y en otros cinco minutos —doblemente aterrador— a la de Alexander.

He descubierto algo, la velocidad puede unir a los hombres. Mientras el chófer de Alice manejaba como si fuera Toreto, Brick y Alexander competían por ver quien adivinaba la fuerza con la que tendría que frenar si salía algún coche de las callejuelas por las que pasábamos. Por supuesto, sólo yo tenía la sensación de que moriríamos.

Y eso solo mejoró hasta llegar al aeropuerto, hasta alcanzar la seguridad de los mullidos asientos en los cuales pasaría las siguientes horas. Por lo menos hasta llegar al aeropuerto de Londres, dónde volvería a ser víctima de las manías de conducción de Keith, el chófer de Alice. Hasta entonces.

Pero por ahora, intento concentrarme en el vuelo, en la calma que eso significa la felicidad de volar.

—¿Sucede algo malo, B?

—¿Por qué querías que viniera realmente, Alice? Sé que no es sólo por tu cumpleaños… ¿has discutido con tu madre otra vez?

—Sí… no… tal vez —se deja caer en el asiento frente a mí—. Cuando estábamos en la "misión: suero Utonio" mi mamá me envió un mensaje. Decía que más me valía asistir este año al festejo de mi cumpleaños o… —el tono de su voz baja conforme habla, ocultando la cabeza entre sus rodillas—. Mi instinto me dice que mi mamá tiene preparado un matrimonio para mí cuando llegué a casa, y no quiero llegar para encontrarme con eso. El último deseo de papá antes de morir fue darme la oportunidad de elegir, fuera cual fuera la situación, él quería que yo pudiera tener la decisión.

—¿Tú mamá no estuvo de acuerdo en eso? —Alice niega con la cabeza—. Bueno, ¿y qué me dices de tu amigo? Erh… Georg, ¿no podrías fingir estar enamorada de él para quitarte a tu madre de encima? —Alice arruga la nariz en mi dirección.

—¿Georg? Es agradable y lindo pero… no podría fingir amarlo, B, además es un bicho irlandés. Nadie nos creería la farsa —sacude la cabeza con la lengua de fuera. Parece que hablar de ese amigo en un plan amoroso no le parece tan aceptable como hablar de él como su compañero de travesuras.


He regresado para traerles el siguiente capítulo. Yo sigo llorando a Boomer (?), no lo dije en el capítulo pasado porque entonces no había sentido, Boomer, aunque estaba planeado originalmente para morir desde el inicio de la historia, no estaba planeado que fuera intensional. Bueno sí pero no. Bueno ustedes entienden, ya lo expliqué más o menos al inicio, todo fue culpa de Princesa, si no fuera por ella Boomer no hubiera muerto (no cierto, igual lo hubiera matado por motivos de plot) así que si van a odiar a alguien, odienla a ella.

Esté capítulo, en lo personal me causó ciertos conflictos para sacarlo a la luz. Comenzando por el hecho de que debía enfocarme en Princesa. ¿Pensaban que no tenía nada que hacer aquí? Pues se equivocaron, aunque no salga con frecuencia, su papel como villana en la historia es fundamental y necesita hacer sus apariciones oportunas. Me agrada que no esten todo el tiempo mostrando su maldad, los odias más con pequeñas acciones.

Por ahora no diré nada sobre el hombre misterioso, simplemente porque no quiero.

TsukihimePrincess: Sí podría congelarla y matarla, pero resulta que cuando lo pensé, me quedó una Bloss muy OP, y odio cuando los personajes quedan indestructibles, así que tendrá que esperar a otro momento, cuando no tenga una pierna rota y este sangrando (?)

Conno Berserker: ¡Llora más maldita, alimentame! *cofcof* quiero decir... Boomer no me era inutil puñetas, pero ya dije que su muerte era necesaria para el fic, además, si hubiera sido por mí no lo mataba (lel y lo maté). Mejor ve a llorar por tu comepatatas de muerte indigna. Descuida, Princesa tendrá una muerte más digna que la comepatatas.

Yo los dejo por el día, me retiro para seguir en mi letargo de no hacer nada y planear lo que ocurrirá en el siguiente capítulo, porque estoy en blanco, no he hecho ese bosquejo.

So, yo me despido.

LD.