Recapitulando.
"Señor Ishida… tengo algo que decirle" se le escuchaba segura.
"Dime" le replica, tratando de mantener la compostura, todavía meditando que plan de acción tomar con respecto a su sobrina.
"He pensado irme en un viaje, en el Digimundo… saber quién soy, para qué estoy aquí. Prefiero avisarle a usted para que alguien sepa a dónde me voy y no causar problemas"
"¿Adónde piensas irte?" aquella conversación había captado su interés.
"Por las montañas…" en realidad, ella no tenía idea y dijo lo primero que le ocurrió.
"¿Con que… a la montaña?"
"Sip, ahí mismo" replica sonriente
"Vamos entonces" agrega Gabumon.
"Aún no entiendo porqué vienen conmigo" dice atontada, no creyendo lo que escucha.
"Viajar en grupo es más divertido" responde Matt alegremente, "Además necesitas la supervisión de un adulto"
"Usted no es un adulto" dice entre risas diminutas la chica.
"Puede ser que no lo luzca pero mentalmente, lo soy"
Kioku se ríe un rato más y se dirige al árbol en donde dormía su mejor amiga y Lalamon. Recoge a su Digimon y lo lleva en brazos. Luego sacude levemente a Mizu,
"Este no es un adiós oficial. Es uno temporal"
"Kioku… no te vayas" suelta Mizu entre sueño. Aparentemente no sabía distinguir si era realidad o ficción.
"Lista para el viaje" pregunta Matt.
"Nunca había estado más preparada"
Lamento tener que dejarte ahí, mi querida sobrina... pero siento que es lo mejor para ti estar a solas en este momento
Capítulo 21: El Llamado de la Franqueza
Matt y Gabumon iban al frente de ella. La chica de cabello verde y ojos por igual caminaba tras ellos con su Digimon en brazos, quién dormía plácidamente y de vez en cuando soltaba pequeños gemidos debido a sus sueños. Cuando sus pequeños brazos se movían, Kioku no podía evitar reír un poco ya que le causaba cosquillas. La luna se encontraba en su máximo esplendor sobre ellos, mientras se hacían camino hacia las montañas. Humedad y un ligero rocío, eso era lo que sentían al caminar por el césped del claro pasaje. Nadie había dicho una sola palabra desde que dejaron a Mizu cerca al lago Ojo del Dragón. La atmosfera se estaba volviendo tensa, pero en buen sentido. Esa clase de tensión que a la misma vez te da algo de paz y tiempo para reflexionar cosas, y eso mismo hacía Kurumizawa.
"Después de lo ocurrido… ya no creo poder mirar a Mizu como antes" pensaba mientras caminaba a paso ligero, "Lo que me dijo Amane aún resuena en mi cabeza. Deseo sacarlo, pero le hice una promesa. De no contarle a nadie, ni a Lalamon… y menos a Mizu. Siguen ahí y no se van… maldición es la palabra. Mizu estaba, o más bien, está bajo una maldición. Ese día que la encontramos inconsciente en el bosque… si hubiera prestado más atención al dolor que ella sentía, quizás se hubiera podido evitar todo esto. Amane estaba convencida cuando me lo dijo. Satori sufre de los mismos síntomas desde que Akuma le hizo algo… y que era muy probable que le haya hecho lo mismo a Mizu"
La chica echa un largo suspiro y mira el estrellado cielo. Lalamon seguía privada en su mundo imaginativo y aparentemente no iba a despertar pronto. El esfuerzo puesto en batalla la habían dejado exhausta y, según lo que Amane le había dicho a Kioku, debía de darle por lo menos toda esta noche y parte del día de mañana en reponerse.
"No debería de sentirme culpable por el estado de Lalamon… pero aún así, lo siento. Si tan solo tuviera un Digivice, Lalamon hubiera podido Digievolucionar y así resistir un poco más. Me hubiera sentido de utilidad. Le prometí que ya no importaba tenerlo, que lo importante era el lazo… pero aún así, deseo tener uno"
Repentinamente se detiene y mueve su cabeza de izquierda a derecha, ambas colas siendo llevadas en esas direcciones, cubriéndole la cara de vez en cuando. El clip rosa brillaba con intensidad y los moños rojos que sujetaban su cabello danzaban en el aire.
"No, Kioku. No es momento de melodramas. ¿Cómo crees que se pondría Nozomu al saber que me encuentro así? ¡Debo de ser fuerte por mi hermano!"
Su mirada estaba llena de decisión y su paso aceleró. Matt y Gabumon notaron rápidamente su cambio de ánimo, ya que cuando los pasó, dio una ligera pirueta para acabar sonriéndole a ambos muchachos, quienes se ruborizaron un poco debido al súbito acto de lindura que acababan de presenciar.
"Gracias por acompañarme, Señor Ishida, Gabumon"
Aún sonrojados, ambos respondieron al unísono titubeando, "D-D-De n-n-nada…"
Kioku se rió tontamente y les dio la espalda, como diciendo que era hora que la siguieran a ella.
"¿Saben? Me alegro de hacer este viaje con ustedes. Por alguna razón algo me dice que si hubiera sido con alguien diferente no sería lo mismo. Sé que nos acabamos de conocer y todo, pero cuiden bien de mí. Haré lo mismo por ustedes. ¡Que empiece la aventura!"
xXx
El joven de cabellera rubia oscura se encontraba cargando a una dormida Kioku en su espalda, mientras que Gabumon llevaba a Lalamon. La diminuta Digimon se acurrucaba en su manto, ocasionando que él refunfuñara un poco ya que no le gustaba la idea de que en algún momento se la quitaran y su ser llegara a salir a la luz. Aún siendo humano, Gabumon continuaba con la vergüenza de que lo vean sin aquella prenda.
A Matt le estaba costando un poco seguir caminando ya que la chica pesaba, pero daba lo mejor de sí para llegar a algún lugar adecuado para pasar la noche.
"Me va a dar una hernia"
"No seas exagerado, Matt" respondía Gabumon, mientras luchaba con las manitos de Lalamon que no querían soltar su piel de Garurumon.
"Es que está pesada… mi cuerpo no es como el de antes tampoco… y el terreno no es de mucha ayuda que digamos" efectivamente, la superficie se iba haciendo cada vez más rocosa y se iba perdiendo el olor a humedad, para ser reemplazado por simple polvo.
"Pero si aquí no eres un adulto. No me digas que eras tan débil de joven" lo mira escéptico Gabumon. Algo le decía que Matt estaba mintiendo, por más bueno que pueda ser en ello, "En fin, eventualmente encontraremos un lugar"
"Ojalá que sea pronto, no creo aguantar más" con eso dicho, arregla sus manos en las piernas de Kioku y la hace saltar un poco para así acomodarla mejor, "Se le veía tan emocionada antes. De la nada quedándose dormida. Denme un respiro"
Mientras que hablaba por su cuenta, Gabumon se detiene un instante para oler el ambiente y termina desviándose un poco. Matt seguía de frente, mientras que el Digimon se abrió un poco a la derecha. El terreno era algo más inestable, pero daba la impresión de dar alerta roja. Lo único que veía era más oscuridad, pero aún así la curiosidad lo atrapaba. Decidido, dejó a Lalamon al lado de una roca y saco un par de ramas secas de unas grietas para que actuaran como su manto de reemplazo.
"Otra cosa que no logro comprender es, ¿cómo rayos ahora las niñas pueden llevar faldas tan cortas? Si yo fuera un depravado sexual, esta chica estaría en graves problemas" Matt proseguía con su charla, sin notar que Gabumon había desaparecido, "Oye, Gabumon. Has estado callado por un largo rato. ¿Te picó algún bicho?"
Al no obtener respuesta, el chico opta por dar media vuelta y ver que no había nadie, "¿Gabumon?"
"¡Matt!" a través de la densa oscuridad, una silueta se hacía camino, "¡Ven a ver lo que encontré!"
"Gabumon… ¿En dónde te habías metido? Me preocupaste al no verte" decía el rubio mientras alcanzaba a su camarada, "¿Qué encontraste?"
"La solución. Ya tenemos un lugar para pasar la noche. Ven, sígueme" con eso dicho, antes de llegar a él, Gabumon da media vuelta. Su manta volando en el aire y empezó a trotar hacia la oscuridad de hace unos minutos, "Sé que está oscuro, pero espera"
Como se le fue ordenado, Matt esperó con Kioku en la espalda y llega a divisar cómo Gabumon encendía una rama vieja con un par de rocas. Ésta se encendió, iluminando el lugar y desvelando una pequeña cueva. Llevándola un poco al exterior, pudieron notar que ya habían llegado a las montañas.
"Si la llegamos a subir podemos llegar a una zona, creo que la feudal. Me ha parecido escuchar que hay unos problemas ahí pero no estoy seguro. Lo mejor sería evadirla e ir a otro lugar" con eso dicho se agachó y recogió a Lalamon cargándola con un brazo y el otro lo utilizó para llevar la pequeña antorcha, por así decirlo.
"Hmm…" fue lo único que llegó a decir Matt mientras lo seguía, "¿Estás seguro que la cueva es…?"
"¿Segura? Me parece que sí. Va hasta lo más adentro de la misma montaña. Incluso hay unos peldaños para poder escalar hasta la cima. Aunque, a decir verdad, creo que ya estamos bastante arriba"
Con eso dicho, empezaron a subir hasta llegar a un lugar con un pequeño orificio en la parte superior de la cueva que permitía a la luz lunar entrar e iluminar la zona. Había un lago de agua clara y no parecía haber nada más. La humedad era algo más fuerte y a Matt le empezó a picar un poco la nariz.
Mientras exploraba la zona con una pesada Kioku en la espalda, le pareció ver lo que eran unas hojas y las acomodó un poco con el pie para poder dejarla descansar. Se encontraba respirando tranquilamente, en paz. Matt no pudo evitar sonreír y le cubrió las piernas para que no le diera aire y se resfriara. Como ya llevaba una casaca puesta, la del uniforme, no lo vio necesario. Más bien, el se quitó la verde suya y la uso para cubrir dicha parte del cuerpo mencionada anteriormente. El sueño empezó a llegar a él también y decidió buscar un lugar para recostarse. Gabumon prendió una fogata y dijo que haría guardia por si las dudas. Matt le respondió, diciéndole que cuando se canse que lo despierte y harían turnos.
Al día siguiente
Un fuerte estruendo los despertó. No sabían qué hora era, sólo que ya había amanecido y escombros de tierra les caían en la cabeza. Matt despertó siendo movido bruscamente por una Kioku de cabello suelto. Se le veía diferente sin las dos bolitas color rojo, hacían resaltar más el clip. Sin notar que el chico ya había abierto los ojos, le lanza su casaca verde encima, la misma que había usado para cubrirle las piernas, en la cara.
Poco sabían que en el exterior, Patamon y Veemon luchaban contra Satori Ibuki.
"¡Despierte! ¿Señor Ishida… escuchó eso? ¡Despierte, por favor!"
"¡Ya estoy despierto!" exclamó mientras luchaba contra su casaca en medio del temblor, "Creo que esto es un derrumbe, ¡hay que correr y salir de aquí! ¡Gabumon!"
"¡No hay a dónde huir, Matt! Esto es una cueva. Si el techo llega a colapsar, nos llevará hasta abajo" Gabumon se encontraba frenético, cargando a Lalamon quien seguía dormida debido a su esfuerzo del día anterior.
"¡Tiene que haber una solución a todo esto!" Matt se levanta y en eso siente algo cálido en su espalda, la niña lo había abrazado por detrás.
"Señor Ishida, tranquilícese, por favor. Todos estamos desesperados" su pelo le cubría la cara, y con las justas se le podía oír ya que había pegado mucho su rostro, "Hay que intentar salir por donde vino. No sé por dónde porque me quedé dormida, ¡pero hay que intentarlo!"
"Tienes razón, no sé qué es lo que me pasó. No suelo ser así. ¡Gabumon, no hay otra más que intentar salir!" al oír aquello, Gabumon le asintió y echó a correr.
Los tres iban cada vez más rápido, descendiendo los peldaños, tratando de ver algo de luz en el exterior. Kioku se sostenía de la mano de Matt e iba un poco más atrás que ellos. En eso, sus ojos divisan algo, algo que ellos dos no habían notado.
"¡Gabumon, frena!"
"¿Qué?" incluso sin quererlo, él termina deteniéndose y una gran roca cae a centímetros suyo, asustándolo a morir.
En el brusco movimiento que hizo para esquivarla, Lalamon sale volando al aire para terminar en el suelo y rodar cuesta abajo en un camino diferente. Aún dormida, no sintió nada.
"¡Lalamon!" Kioku se suelta de la firme mano de Matt y da media vuelta para ir tras su Digimon, "¡Lalamon!"
"¡Oye, espera!" grita Matt, decidido a seguirla.
"¡Matt! ¿A dónde vas?" Gabumon actúa de la misma forma y una imparable maratón empieza, con el objetivo de alcanzar a la rodante Lalamon.
Al ya tenerla cerca, Kioku se tira sobre ella y la llega a atrapar. Suspira al verla aún dormida y la limpia un poco ya que se había ensuciado con la tierra. De vez en cuando, el suelo daba movimientos cada vez más bruscos y le pareció escuchar algo debajo suyo. Matt acudió a la escena junto a Gabumon y le extendió la mano.
"¡Rápido, no hay tiempo que perder!"
Kioku asiente, perpleja, ya que le había sorprendido el acto de que la siguieran. Fue en ese instante cuando el terreno se separó en dos. Aún con las manos entrelazadas, tuvieron que soltarse y los tres terminaron separados por una gran grieta que se abría más y más. Siendo específicos, la grieta aumentaba en tamaño al disminuir la tierra que los sostenía a los tres. La zona de Kioku fue colapsando de poco a poco, hasta causar que pise en falso y se resbale. Con Lalamon en brazos, no pudo evitar soltar un grito mientras caía al vació y se aferró fuertemente a ella. Lágrimas de susto flotaban en el aire y Matt y Gabumon pasaron por lo mismo. Justo después de que callera, en menos de dos segundos ellos se encontraban flotando en el mismo vacío que la joven.
Gabumon jalaba su manta para que no se saliera de él y desvelara su rostro, pero aquello causó que Matt tuviera una idea. Podía apaciguar la caída si usaba la manta como paracaídas.
xXx
Ya casi llegando a un terreno plano, Gabumon se encontraba completamente ruborizado ya que su cara podía ser vista, el cuerno amarillo sobresalía de su rubia cabellera y los dos muchachos lo observaban, causando que se apene más.
"D-D-Dejen de mirarme…"
"Pero si eres muy lindo" le dice ella, tratando de aligerar la atmósfera. A pocos minutos llegarían al fondo de este vacío, lo podían sentir, "Ah, miren. Ahí"
Kioku señala unas rocas que parecían alineadas en formas de torres. Los tres iban abrazados entre sí y las esquivan fácilmente. Al llegar al suelo, Gabumon se suelta primero y Matt y Kioku luego, pero en la desesperación de Gabumon por querer recuperar su manto, ocasiona un evento entre ambos adolecentes.
Al jalarlo, la mano de Matt se resbala, perdiendo el equilibrio. Kioku, tras estar siendo sujetada por él, cae encima de él. Lalamon vuela nuevamente por los aires, para ser agarrada por Gabumon, pero cuando éste la recibe y termina de ponerse la piel de Garurumon termina viendo dicho evento.
Los dos acababan de darse un beso accidental. Ambos se levantan, Kioku se pone completamente roja y le empieza a salir humo de la cabeza.
"L-L-L-L-L-Lo…"
"F-F-Fue un a-a-accidente. N-N-no tienes p-p-porqué d-d-disculparte" Matt tartamudeaba más que ella.
"De acuerdo…" se le escuchaba algo más tranquila, "Esto no pasó. Nunca pasó"
"Exactamente, no pasó. Nadie tiene que enterarse" intentaron mirarse pero rehuyeron miradas. Era evidente que aún les daba algo de vergüenza.
Para aprovechar la ocación, Gabumon decidió hacer un comentario en voz alta, "Lo sabía, Matt. Te gustan jóvenes"
"¡Gabumon!" aquello hizo que se pusiera más rojo aún, "¡Cállate!"
"Hmm…" con eso dicho, lo miró con cara de incrédulo, "Esa reacción, junto a ese gesto. Debe de ser verdad"
"¡Te voy a matar!" con eso dicho, Matt saltó hacia su amigo y ambos empezar a correr en círculos.
"¡Es de esperarse, se comporta en algunas ocasiones como Mimi!"
"¡GABUMON, CIERRA LA BOCA!"
Kioku se encontraba más tranquila, pero en eso un recuerdo se le hizo camino a la mente. Una persona alta, de cabello marrón oscuro y ojos cafés.
"Señor Kamiya…", fue en ese momento que le chocó.
Gabumon seguía huyendo de Matt y cuando lo alcanzó y estaba listo para golpearlo, aun sabiendo que al hacer eso estaría dándole la razón al Digimon, escucharon a Kioku llorar con todo.
"S-s-s-s-s-s….s-s-s-s… señor Kamiya, ya no soy digna de usted" parecía como si hubieran abierto un caño en sus ojos. Las lágrimas no dejaban de fluir, "¡Fui robada de mi primer beso de amor por el Señor Ishida!¡Se suponía que iba a tenerlo con usted!"
"Esta chica… ¿está enamorada de Tai?" se pregunta Gabumon. Por alguna razón, Matt pone cara de disgusto, "¿Qué te pasa, Matt? ¿Celos?"
"¡No seas tonto! Es solo que me llega que Tai siempre sea el centro de atención" con eso dicho se olvida de su furia hacia Gabumon y va hacia ella para tratar de hacerla parar.
"Eso lo dice alguien quién por ser cantante tenía miles de acosadoras todos los días" tras decir eso en voz baja, Gabumon mira a Lalamon, ya que la llevaba en brazos y le dice, "Tienes suerte de tener un sueño profundo por no despertarte luego de todo este estruendo"
"¡No seas tan exagerada, niña!" le grita suavemente Matt al llegar hacia ella y le golpea en broma la cabeza. Ella calla y lo mira, "No es gran cosa"
"¡Claro que sí lo es! ¡Ladrón de pureza!" Kioku se levanta mirándolo mal y se lleva a Lalamon de los brazos de Gabumon, "¡Vámonos de aquí, Lalamon. No necesitamos la compañía del señor Ishida!"
"Pero… ¿qué hay de mí?" Gabumon se sintió ofendido al no ser mencionado mientras que la chica desaparecía en la oscuridad.
"Probablemente deberías de tener algo más de impacto" le dice Matt mientras se para a su lado.
"Es decir, ¿debo de ser un ladrón de pureza?" dice enfatizando las palabras que Kioku había utilizado.
"…" Matt no responde, apenado por el título que le acababan de poner, "¡D-De todas formas, hay que ir tras ella!"
"Ladrón de pureza... ¿todo acaba en Mimi, cierto? La pureza te persigue, Matt"
"Gabumon... si no te calles sobre ese tema juro que voy a quemar tu manto"
"¿Mimi? ¿Quién es Mimi?", dice pretendiendo ignorancia Gabumon.
Con los términos establecidos, ambos echaron a correr por la niña
xXx
"Pensé que les había dicho que no me siguieran" refunfuñaba Kioku.
Matt y Gabumon iban tras ella todo el camino.
"Nunca nos dijiste eso" responde Matt, sabiendo que eso la irritaría más.
La chica solo suspira y los mira, "Es imposible fingir que estoy enojada. Sé que ya se lo dije, pero lo repito. Me recuerda tanto a mi hermano que se me es imposible"
"¿Y yo qué?" aparentemente Gabumon sentía molestia por no ser mencionado nuevamente.
"Perdona, Gabumon. Tampoco puedo estar molesta contigo" le dice ella sonriendo.
"Así me gusta" replica él, satisfecho.
Repentinamente, Lalamon empieza a moverse en los brazos de Kioku. La pequeña estaba despertando. Se estiró lentamente, para después empezar a flotar en el aire al lado de su camarada.
"¿Kioku?" dice ella media dormida.
"… ¡Lalamon!" nuevamente llorando, la niña abraza a su Digimon, "Me tenías tan preocupada"
"Kioku, no me abraces tanto que me duele todo el cuerpo. Siento como si me hubieran golpeado" la pobrecilla estaba siendo casi asfixiada.
"Lo siento, es solo que me alegra saber que ya despertaste" se seca las lágrimas con su dedo y detiene su llanto, "Que alegría… que alegría"
xXx
Tras aquella emotiva reunión, los cuatro siguieron su camino sin saber a dónde terminarían llegando. Según Gabumon, se encontraban en lo más bajo de la montaña, pero que era posible encontrar una salida ya que se sabe que la zona feudal tiene una parte subterránea. Si ese rumor es cierto, podrían llegar a ella a través de este sendero.
"¿Qué es ese resplandor?" súbitamente, Kioku había hablado porque le había parecido ver una luz. Matt, Gabumon y Lalamon también la divisaron. Era un pequeño brillo que volaba en el aire y daba vueltas de vueltas. En eso se acercó a la chica de cabello verde y luego se alejo, "Es como si quisiera que lo siguiéramos"
"Kioku, no te acerques. Puede ser peligroso" le dijo Lalamon, temiendo por el bienestar de su amiga.
"Ella tiene razón. Con todo lo que está pasando en el Digimundo… es ya difícil incluso confiar en los típicos resplandores que te guían a la salida" dijo un dudoso Gabumon.
"No debes de ser tan cándida" es lo único que llegó a decir Matt.
"No se preocupe por mi señor Ishida" con eso dicho, va tras la luz, siendo seguida por Lalamon.
"¿Acaso el día de hoy es seguir a la niña debido a sus imprudencias?" se dijo a si mismo Matt mientras iba tras ella.
Gabumon estaba totalmente de acuerdo con sus palabras salvo que se ahorró otro comentario que concernía a una antigua compañera de grupo de cabello castaño y ojos color miel.
Kioku seguía tras la luz, quien la guiaba por un laberinto rocoso. Si no fuera por la iluminación que daba, no se iba a poder ver nada ya que la zona estaba muy oscura. Debía de ir con cuidado si es que no quería salir lastimada. El terreno era engañoso.
Luego de seguir a la luz por un largo rato, llegaron a lo que aparentaban ser unas ruinas. La luz se colocó ante unos escalones y, obedientemente, Kioku los subió para llegar a lo que eran cuatro pedestales. Lalamon, casi sin aliento, la alcanzó. Fue ella la primera en notar lo que había en cada uno.
"¡Mira, Kioku!"
Lalamon se acerca y les saca el polvo. Debajo de aquella suciedad se encontraban pequeños aparatos de distintos colores. Uno claro como el cielo, el otro verde como la maleza, uno gris como la ceniza y por último uno fucsia profundo, "No lo puedo creer…"
Kioku se encontraba sin palabras. Lo que más anhelaba tener esta justo en frente de ella y por poco podía respirar debido a la sorpresa. La luz se colocó encima de uno y empezó a dar brincos. La chica acudió al resplandor y levantó la maquinita que se le era indicada. Era la celeste.
"Mi… Digivice… pero… ¿Por qué habrá más de uno?"
Lalamon le responde, "Quién sabe…"
En eso la luz empieza a dar vueltas otra vez y un resplandor invade el lugar. Las tres que sobraban eran las que irradiaban dicha luz y una calidez empieza a llenar sus cuerpos. La luz que las habían guiado hasta ahí empieza a tomar forma humana, hasta que al frente de la niña, se manifiesta la pequeña Tenshi.
"Acéptalo, hija de la franqueza" le dice tomándole la mano y acercando el Digivice a su corazón, "Éste mundo te está otorgando un poder para que puedas salvarlo, está pidiendo ayuda. Yo necesito de tu ayuda"
"T-Tu eres…" fueron las únicas palabras que le salieron al principio, "Hacer… ¿Qué debo de hacer?"
"Debes de aceptarte a ti misma, de esa forma podrás sacarle el máximo provecho a tu don. No dudes, siempre mira hacia delante. No te dejes vencer por tus inseguridades, hija de la franqueza. Se te será impuesta una prueba y al pasarla, podrás aprovechar de tu poder" la Tenshi que se encontraba en frente de ella no era la que pocas veces había visto.
"¿Prueba? ¿Qué clase de prueba?" lo único que la chica podía hacer ahora era preguntar.
"Será impuesta por mi. Ésta la llevas dentro, en lo más profundo de tu corazón. Ahí es en donde se encuentra oculta. Si la llegas a pasar, serás capaz de aceptar a tu verdadero yo y así sacar a relucir tu gran potencial. Por más doloroso que sea afrontar la verdad, sé que lo lograrás. No debes de dejarte llevar por tus impulsos ni dejarte manipular por tu pasado, hija de la franqueza"
"¿En lo más profundo de mi corazón?"
"Así es. Puede ser que hayas aceptado al Digivice, pero él no te ha aceptado a ti. No eres la única que pasará por un evento similar. Tus otros compañeros van a afrontarla también"
"¿Compañeros? No soy la única..."
"No eres la única, hija de la franqueza. Puede ser que ellos no estén aquí, pero eventualmente vendrán cuando se les sea necesario venir" sigue explicando Tenshi, "Se te ve alegre, hija de la franqueza"
"Es que... ya había dado todo por perdido. Mi esperanza acaba de renacer... ¡puedo ayudar a Lalamon!" se le veía alegre y decidida, "Daré lo mejor de mí en la preuba. Sea lo que sea, lo afrontaré"
"Te voy advirtiendo que no es nada agradable lo que verás. Te hará llorar, incluso desear la muerte, pero eso te hará más fuerte, hija de la franqueza"
"Una última pregunta" había algo que la había estado molestando desde hace rato, "¿Por qué me dices hija de la franqueza?"
"Es que eres la hija de la franqueza, tal y cómo la portadora del Digivice fucsia es la hija de la fe, el portador del verde es el hijo de la voluntad y el gris de la honestidad" decia calmadamente Tenshi, "Se podría decir que ese es su emblema"
"¿Emblema?"
"Ya con el tiempo sabrás, pequeña" con eso dicho le extiende la mano izquierda, "Ahora, vayamos a la prueba"
Kioku le extiende la mano, "Estoy dispuesta a todo, por más duro que pueda ser... tan solo... tengo una pregunta más"
"No queda mucho tiempo, ¿cuál es tu duda, hija mía?"
"Soy... ¿soy una reserva? ¿Una elegida de reserva? Rellenando un espacio... ¿rellenando el espacio del portador original que no pudo venir?"
Tenshi no respondió.
Tras aquél acto, todo el lugar volvió a iluminarse. Lalamon, quién no había podid ver nada, se encegeció más, dejandola solo ver cómo las otras tres máquinas se elevaban y desaparecán a Dios sabe dónde. Cuando el brillo se detuvo, notó que Kioku no estaba en la escena.
"¿Kioku? ¡Kioku! ¡Kioku!"
Matt y Gabumon habían llegado algo tarde y solo escucharon los gritos del Digimon, "¿Qué sucede?"
"Kioku desapareció" les dijo ella, quien había empezado a llorar lentamente, "No se a dónde se fue, hubo un brillo y de la nada ya no la ví más"
"¿Desa...pareció?"
