Disclaimers: No soy dueña de PPG, esta historia está hecha sin fines de lucro. No soy dueña de PPG, esta historia está hecha sin fines de lucro.

"I NEED YOU"

Capítulo 21: ¡Te voy a vencer!

Mañana. Sólo veinticuatro horas más y me enfrentaré a Ronald frente a un jurado que ignora todo lo que he pasado, a ellos sólo le importa lo objetivo. Hace unas horas que esto da vueltas en mi mente, todo lo que podría pasar mañana, a pesar de que los abogados del Alcalde me aseguraron que el caso fallaría a mi favor no podía encontrar la calma. No podía concebir la idea de que Ron podría alejar a mis pequeños niños de mis brazos sólo por que su mente ha sido infectada por el odio descomunal que Princesa siente hacia mí. Suspiré y seguí mirando por la ventana del pasillo de mi escuela. Sí, me encontraba allí, pues sólo venía a dar las pruebas que mis amigos y hermanas se habían encargado de prepararme. Revolví unos pequeños mechones de mi ahora corto cabello (hasta un poco más arriba de los hombros) y mecí con cariño el coche donde mis bebés dormían plácidamente.

-Pareces preocupada.- como siempre Brick tenía la extraña preferencia por la aparición silenciosa. Me volteé y le sonreí débilmente.- Retiro lo dicho, afirmo que estás preocupada.

-¿Cómo no estarlo? Ron podría muy bien arruinar mi vida.- contraje mi ceño en signo de aversión.- Es un maldito y yo tengo tanto miedo que…- mi voz se quebró y de inmediato Brick colocó su mano en mi mejilla, deteniendo el camino de una solitaria lágrima.

-No te preocupes, bien sabes cuanto detesto a ese idiota del Alcalde, pero debo reconocer que hizo un buen trabajo esta vez.- pasó su mano por mi cabello y torció su boca.- ¿Por qué decidiste cortártelo?

-Empezó a tornarse molesto.- lo miré con una ceja levantada.- ¿Me veo mal?- él rió suavemente y se me acercó hasta que sus labios rozaron mi oído. Obviamente causando mi tonto sonrojo.

-Me molesta el hecho de que…te veas aún más hermosa.- y añadió con voz ronca.- Y me da miedo no poder resistirme.- lo alejé con una media sonrisa y la ceja izquierda levantada.

-Calma, semental, ya tengo suficiente con dos hijos.- él sólo rió y le alejó lo suficiente para que ambos sólo pareciésemos amigos.

-¿Es hora de que vuelvas a casa, no?- asentí levemente y observé como Brick fruncía el ceño y giraba su cabeza hacia la derecha para sonreír sarcásticamente.

Seguí el mismo trayecto suyo y pude ver como al final del pasillo estaba Princesa con una extraña mirada en sus ojos, de hecho no parecía ella pues tenía una expresión vacía, fría y casi pacífica, lo que normalmente difiere de su rostro lleno de malicia, envidia y arrogancia. Pareció darse cuenta de su propia expresión, porque frunció el ceño y una ya conocida sonrisa cruzó su cara pecosa. Caminó contoneando sus caderas y se detuvo a unos escasos metros de mi coche. Una mirada cansada, más bien arrogante, se posó sobre mis bebés. Sonrió y me miró con una mirada cargada de resentimiento.

-¿Nerviosa?- su voz retumbó por los pasillos.- Me pregunto que otra cosa podré quitarte después de ganar el juicio.

-No ganarás. Escucha, no sé que estupidez le metiste en la cabeza al imbécil de Ronald, pero te aseguro que jamás me verás vencida por una niña malcriada y envidiosa.- le dije con los dientes apretados por la ira.

-Ronald te demandó, no yo, te equivocas de rival.- dijo restándole importancia y jugando con su cabello.

-¡Por favor! Es más que obvio que tú estás detrás de esto.- sonreí con sarcasmo.- Ronald podrá ser un maldito manipulador e infiel, pero sé que no sería tan patán para hacer lo que está haciendo. ¡Tú le convenciste de esto! ¡Me envidias tanto que quieres quitarme todo lo que poseo!- le apunto acusadoramente con mi dedo índice.- ¡Bombón Utonio jamás se dejará vencer por ti, Princesa!

Aplaudió con gran sarcasmo y una expresión de aburrimiento en su cara. Me miró con ira y después pasó sus ojos oscuros hacia Brick y se relamió los labios, se veía la lujuria en sus ojos. Miré a Brick, pero este se limitó a reír por lo bajo.

-¿Qué? ¿Piensas que cederé ante tus "encantos"?- formó con sus dedos las comillas en la última palabra.- No tengo tan mal gusto, por lo general me gustan humanas, no las criaturas del averno.- reí suavemente y Princesa colocó sus manos en sus caderas.

-Claro. Como si ustedes fueran humanos.- levantó la ceja y ahora apuntó a Brick con el dedo índice.- Caerás, te lo aseguro.- ante esto caminó alejándose de nosotros con su usual paso contoneado.

-Bruja.- suspiré con cansancio y reposé mi espalda contra el ventanal de la escuela.

Brick me tomó por lo hombros y me guió hasta los casilleros del otro lado del pasillo y me dio un beso en la mejilla. Yo estaba con mis ojos cerrados, pero sabía que debía evitar el contacto físico con Brick estando en público, pues Ron y Princesa podrían utilizar nuestra relación en nuestra contra. Aún así el RRB rojo insistía en las muestras de afecto en público. Abrí mis ojos para encontrarme con la roja mirada del criminal, le separé de mí cautelosamente y tomé el mango del coche con fuerza y le sonreí.

-Nos vemos mañana, criminal de cuarta.- y me alejé con paso calmado.

-¡Adiós, nerd de hermoso trasero!- me devolví y le lancé una esfera de poder que él evadió fácilmente mientras reía. Imbécil, la próxima no fallaré.

-00-

-¿Qué piensas de esto?- decía Burbuja con una falda un tanto corta y una chaqueta que se ceñía a su bien proporcionado cuerpo, todo en color lavanda claro.

-Bueno quizás si usas eso el juez pueda olvidar todo este circo.- decía Bellota recostada en mi cama con expresión aburrida. Burbuja infló sus mejillas como niña pequeña. Yo sólo reí.

-¡Debo verme linda y sofisticada! No iremos a cualquier lado.- decía mientras buscaba otra cosa en esa enorme montaña de ropa que había trasladado hasta mi habitación.

-¡Burbuja, no iremos a una fiesta! Iremos a una situación crítica.- se quejó Bellota lanzándole una cojín justo en la parte posterior de la cabeza rubia de mi hermana menor.

-Deja que se ponga bonita, Bellota.- le dije con voz suave, pero ella sólo se limitó al fruncir el ceño. Estaba preocupada, pero no debía. Yo tampoco.- ¡Anda, Burbuja!, ¿qué debería vestir yo?

-¡Sí!- chilló emocionada y me lanzó inmediatamente un conjunto a la cara.- eso se te verá lindo.

-Eso fue rápido.- dijo Bellota expresando lo que yo tenía en mente.

Me coloqué la falda que me llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas y me pareció bien, no era muy ajustada, por lo que me dejaba caminar con libertad y no era ni muy larga ni muy corta. Pero, cuando comencé a abotonarme la blusa mi ceño empezó a fruncirse con más rabia cada vez y cuando me coloqué la chaqueta es cuando de verdad sentí la ira salir por cada poro de mi cuerpo. ¡La jodida blusa y la puta chaqueta no me quedaban!

-¡Bombón, cuidado si te pones en frente de mí de seguro los botones me arrancarán los ojos!- rió con grandes carcajadas mi hermana morena. La miré con furia ciega.

-¡Burbuja, esta porquería no me queda!- Burbuja me miró desde su posición en el suelo al lado de la montaña.

-Que raro, estoy segura que es de tu talla.- pareció meditarlo unos segundos y luego sonrió como quien descubre algo muy obvio.- ¡Por supuesto! Olvidé que con el embarazo tu busto creció, lo siento.

-¡Mentira! No soy más….- miré hacia abajo y vi los dos bultos de mi pecho y levanté mi ceja, ¿realmente estaban más grandes?

-¿De qué te quejas? Agradece que no quedaste gorda, sólo con un pequeño e insignificante rollito.- decía Bellota aburrida comiendo unas papas fritas.- Además siempre dijiste que querías tenerlos más grandes, ¿no?

-¡Cuando dije una cosa tan superficial!- pregunté indignada, jamás me habían acomplejado mis medidas.

-Cuando teníamos catorce y Burbuja tenía los globos inflados.- Burbuja la miró con furia.- y tú me dijiste que tú aún parecías niña o alguna idiotez así.- siguió comiendo desinteresada.

-¡Mentirosa!- le aventé la almohada que ella misma había lanzado.- ¡Burbuja, dame algo de mi talla o te juro que iré en pijama!

-Bien, no te alteres, ten este.- dijo con voz calmada pasándome otro conjunto de color grisáceo con ligeros tonos celestes, casi imperceptibles.

La falda era del mismo largo que la anterior, pero era algo más apretada, eso me disgustó un poco. La blusa se adaptó bien a mi pecho al igual que la chaqueta, pero ambas eran muy ceñidas. Mis mejillas se sonrosaron un poquito.

-¿No crees que es muy apretado?- Burbuja me miró con cara de "deja de quejarte, idiota"- ¿Qué? Era sólo una pregunta.

-Te ves bien, ya no molestes. Estoy guardando mis energías par vestir a Bellota.- ambas miramos al mismo tiempo a la morena.

-¿Yo qué?- estaba derrapada en la cama con unos anchos pantalones militarizados, una polera holgada que hace muchos siglos dejó de ser blanca y su cabello estaba tan enredado que parecía un monstruo hambriento. Unas gotitas resbalaron por nuestras sienes, de Burbuja y mías.

-Yo la retengo y tú atacas.- desplegué todas mis habilidades de líder para esta peligrosa misión.- Burbuja asintió con gran seriedad.- ¡Vamos!

-¿Qué hacen? ¡No, por favor no! ¡No la falda no, por favor, por lo más sagrado! ¡No!- su gritó debe haberse escuchado por todos lados, pues creí que quedaría sorda.

-00-

Me desperté a eso de las dos y media de la mañana. Abrí mis ojos y sólo observé la oscuridad de mi habitación. En su cuna, mis hijos dormían plácidamente y sonreí ante esa imagen tan bella. Decidí ir por un vaso de leche para calmarme. Salí de mi habitación y escuché los ronquidos de Bellota, me asomé por la puerta y la vi durmiendo como un lirón, con los brazos y piernas por cualquier lugar y con baba cayendo de su abierta boca. Esta chica jamás cambiaría. Mi padre no estaba, ya que adelantaría un trabajo para estar conmigo hoy en el juicio. Suspiré y me detuve en el pasillo. No debo temer, Ron es un imbécil y Princesa malvada y el mal jamás triunfa sobre el bien. Escuché unos murmullos en la sala que me sacaron de mis reflexiones. Estúpidamente me alarmé, pero pronto recordé que podría derrotar fácilmente a quienes se hayan atrevido a entrar a mi casa. Bajé flotando levemente casi sin respirar para atrapar a los ladrones, los murmullos se hacían más fuertes y me asomé por una pared para observar la sala. Gran fue mi impresión cuando reconocí en la oscuridad una cabellera rubia. ¿Burbuja? ¿Con quién hablaba? Me acerqué con el morbo de saber que hacía mi hermana menor.

-Es un poco tarde ¿no crees?- escuché sarcasmo en la pregunta.

-Sí, lo sé, estaba algo inquieto por lo de mañana y decidí dar un paseo, aunque es extraño que haya venido hasta acá y más encontrarme contigo en el marco de tu ventana.- esa voz, es muy familiar.

-¡Las coincidencias de la vida!- se escuchaba enojada, algo raro en ella. Me acerqué más y me refugié detrás del sofá.

-Sí, es muy sospechoso y estúpido a la vez.- la voz del chico se escuchó nerviosa. Esperen. ¿Burbuja con un chico en medio de la noche? Sonreí con perversión.- pero, es igual de sospechoso que me abrieses la puerta.

-Supuse que quizás venías con información de cierto tipo.- sentí como Burbuja se sentaba en el sofá donde yo estaba refugiada.

-Bueno, supe que Ronald intenta justificar la incompetencia maternal de Bombón con la relación de nuestros hermanos. Lo escuché decir que tenía pruebas irrefutables.- mi corazón se encogió. ¡Tonta, recién ahora me doy cuenta de que el chico es Boomer!

-Me tiene sin cuidado, los abogados del Alcalde lo tienen todo cubierto y ese patético sujeto no podrá hacer nada.- Gracias Burbuja. Yo también lo creo así. ¡Que decepción pensé que éstos se traían algo sucio entre manos! Mejor me voy antes de que me vean.

-Bien será mejor que me vaya.- dijo Boomer con su típica voz pacífica y carente de preocupación alguna.

De pronto, se quedaron en silencio y tuve miedo de moverme, pues me escucharían y estaría frita. Burbuja odia que la espíen o cosas por el estilo, así que contuve mi respiración y sentía como unas gotas de sudor caían por mi sien derecha. Sentí como Burbuja se paraba levemente de su asiento y luego caían dos pesos sobre el sillón.

-¿Pasa algo? Te has puesto bastante seria de repente.- como siempre su voz era tranquila, ya podía imaginar su expresión carente de emociones que a veces ponía.

-No pasa nada.- Burbuja habló con algo de brusquedad. Estaba molesta.- Supongo que es eso lo que me molesta.- Creo que en ese momento tanto Boomer como yo tuvimos que haber puesto la misma expresión de "WTF".

-No entiendo lo que intentas decir.- suspiró con pesadez. Y yo contuve mis ansías de respirar con normalidad.

Silencio nuevamente, siento como un peso deja de estar sentado y puedo deducir que es Boomer. Pero luego, con brusquedad, mi hermana deja el sofá y escuchó cómo Boomer emite un sonido de sorpresa. Nuevamente silencio. ¡Debo huir! Pero cuando me disponía a escapar sentí dos pesos caer al pobre y maltratado sofá, me quedé quieta con el terror escrito en mi cara. Luego escuché respiraciones agitadas, el sofá crujía levemente y escuché un largo suspiro de una voz femenina. Levanté una ceja y me volteé para ver como la mano de mi hermanita se asomaba por las orillas del mueble.

-Boo…Boomer.- ok, es oficial, mi cara debe ser un gigantesco tomate con ojos bien abiertos y boca abierta como caricatura. ¡Cómo carajo huyo!

-¿Te molestaba esto? ¿El hecho de que seamos sólo amigos?- quizás si me arrastro como cucaracha, sí, eso será lo mejor.- Que tonta eres, Burbuja.- sentí como gruñía con… ¿pasión? ¡Ah, debo escapar!

-¡Cállate, arruinas el momento!- cada vez me gustaba menos sus tonos de voz y esos gemidos que lanzaban.

-¡Qué mierda hacen! ¡Intento dormir, por la mierda, o paran sus cochinadas o los echo de mi casa! ¡Y qué carajo haces tirada en el suelo Bombón! ¡En esta casa abundan los idiotas!

-¡Bombón!- vociferó Burbuja con su cara muy roja, con su cabello desordenado y su pijama revuelto.

-¡Mierda, Bellota, estaba bien huyendo sin tu ayuda!- grité igualmente roja.

-Creo que mejor me voy.- se escabulló un desarreglado Boomer mientras las tres peleábamos como niñas pequeñas. Debo admitir que pelear así me divierte, me recuerda a cuando éramos niñas.

Esa estúpida y algo pervertida situación me quitó toda preocupación que tenía sobre el juicio. Así que volví a mi camita y dormí, pero no antes de darle un besito a mis hijitos.

-00-

Bien, basta de estupideces, ayer fue un día lleno de las típicas tonterías que pasarían en una comedia adolescente, pero el día de hoy Bombón Utonio debe ser una mujer madura y fuerte en espíritu. Caminé hasta que los tacos de mis zapatos hicieron un eco sordo en la gran sala. Miré con ojos seguros a mis hermanas y a mis padres, quienes parecían entender tan bien como yo la postura a tomar; mi hermana rubia había desaparecido todo rastro de felicidad infantil de su rostro y sus ojos mostraban seriedad y solemnidad, mi hermana morena mantenía una actitud de pacífica y controlada furia, sabía que no debía perder el control y mi padre mantenía una expresión que pocas veces había visto en su rostro: enojo, un enojo por esas personas que atentaban contra la seguridad de su hija y sus nietos.

-Estoy lista, esos dos no van a doblegarme.- suspiré y empuñé mis manos.

-Bombón, chicas, señor Utonio.- escuchamos la voz dulce de la señorita Bellum que en su rostro se veía una sonrisa de gran confianza.- Me alegro verlos con esas expresiones en sus rostros, vamos a ganar esto. Se los doy por sentado.- a su lado apareció el bajito Alcalde que sonreía con igual o más confianza.

-Señoritas, Profesor, él es Hugh Geller.- dijo presentando a un hombre de edad similar a mi padre con actitud bonachona.- él será el abogado que defenderá la posición de Bombón.

-Es un placer al fin conocerla, señorita Utonio.- me alargó la mano para estrecharla y con gusta y una sonrisa amable le correspondí el gesto, pero el señor me guiñó el ojo en un gesto de coquetería. Nauseas se presentaron en mi cuerpo.

-Vaya, el viejo no pierde oportunidad, ¿es este su respetable abogado, señor Alcalde?- me volteé para ver a un bien vestido Brick, sin gorra y con una expresión de "aléjate de ella, viejo cochino"

-¡Vaya, es un placer estar en presencia de los Rowdyruff Boys!- soltó mi mano y apretó y sacudió la mano de Brick, dejando a éste muy traumatizado.

-Bien, sólo aléjese, hombre extraño.- realmente estaba muy traumado.

-Como sugerencia, le pediré que los tres se alejen de las chicas.- todos le miramos extrañados.- es mejor así, no queramos que el jurado se pase al lado de Morebuck.

-¿Seguro que tiene todo bajo control?- le pregunté algo acongojada. El hombre me miró con seriedad, pero luego sonrió amablemente.- claro que sí, preciosa mía.

Mi rostro dio paso a una sonrisa algo perturbada y pude ver que tanto como el Profesor como Brick tenían una expresión furiosa en su cara dirigida exclusivamente hacia el abogado pervertido.

-Muy bien, creo que tenemos ganado el caso.- sonrió muy confiada mi hermana de cabellos negros.- ¿No lo creen así?

Todos asentimos con gran entusiasmo, pues no dejaré que esos malditos me arrebaten lo que es mío por derecho divino. Ganaremos el caso y viviremos muy bien todos como una gran y extraña familia feliz.

-00-

-Todos de pie para recibir al honorable juez Francisco Cooper.- decía un tipo de aspecto mortalmente serio.

Mientras todos en la sala nos poníamos de pie, un hombre de aspecto taciturno caminaba lentamente hasta postrarse detrás del impotente estrado de madera. Hizo un gesto flojo con la mano para indicar que nos podíamos sentar.

-Muy bien, el caso de Ronald Harper contra Bombón Utonio abre sesión.- suspiró cansado y revisó unos papeles de su escritorio. Miró por encima de sus lentes y se dirigió al abogado de Ron.- Bien, señor Swan, preséntenos su demanda.

-Señoría, mi cliente aquí presente.- señaló a un Ron de aspecto serio, pero que se deducía un intento por no relucir su sonrisa sarcástica.- demanda a la señorita Utonio con el propósito de obtener la custodia de los hijos de ella.

-¿Bajo que cargos sería tal petición?- preguntó el juez de aspecto aburrido.

-Bajo los cargos de incapacidad de la madre.- fruncí el ceño y me sentí con ganas de golpearlo.- Estimo que ella no es capaz de sostener a sus hijos.

-¡Objeción! No puede ofrecer como argumento su opinión, señor Swan.- mi abogado se había parado y miraba con seriedad a su contrincante.

-A lugar.- dijo el juez con voz fuerte y el abogado de Ron sólo asintió con desagrado.- ¿Presenta usted testigos?

-Así es, su señoría.- una sonrisa casi imperceptible se formó en el rostro del joven abogado.- llamo a la joven Princesa Morebuck.

-El jurado llama al estrado a Princesa Morebuck.- ante tal declaración apareció Princesa como siempre con su habitual contoneo de caderas.

-Señorita Morebuck, promete usted decir solamente la verdad y nada más que la verdad.- Princesa tenía su mano posada en el libro negro y su otra mano levantada en pose solemne.

-Lo prometo.- su voz era demasiado confiada, tenía ese brillo estúpido en sus ojos y una sonrisa cínica en su boca.

-Señorita Morebuck, ¿qué clase de relación tiene con el demandante?- le preguntó el abogado joven.

-Soy su novia.- dijo sin vacilar y con una falsa, pero amable sonrisa. Estaba fingiendo para los jueces.

-¿Y su relación con la presente acusada?- se giró y me dio una corta mirada.

-Somos compañeras de clases desde los cinco años.- declaró con sus ojos fijos en los míos.- también fui la líder de su grupo un corto periodo de tiempo.

-¿Puede usted describir la personalidad de la señorita Utonio en lo que puede apreciar en las horas de clase? Antes, durante y después de su embarazo.- me tensé y apreté mis puños contra mi falda.

-Así es. Antes del embarazo era como siempre, la típica chica dedicada al estudio, sólo salía con sus hermanas y con sus amigas. En ese tiempo estaba de novia con Ronald y nada estaba fuera de lo normal, seguía combatiendo el crimen.- suspiró con cansancio y tornó su mirada a una preocupada. Estaba actuando acongojada.- Durante su embarazo era muy inestable, probablemente por culpa de este estado. Era muy agresiva con todos, siempre que la veía estaba gritando a Ronald, a los RRB y a mi persona. Pude ser testigo que sus rabietas sólo llevaban a desgastarla a tal puto que ponía en riesgo tanto su integridad física como la de sus hijos.- posó su mano derecha sobre su frente.- y después de dar a luz no se le ha visto por la escuela, sólo da exámenes y desaparece sin entablar ningún contacto con nadie, en otras palabras, antisocial- se calló y su cara denotaba una falsa incomprensión hacia mi persona.

-Objeción, esto no tiene nada que ver con la presente demanda.- la voz potente de mi abogado me hizo sonreír.

-A lugar, por favor señor Swan, ¿su testigo puede comprobar la incapacidad de la acusada?- como ya era usual, el juez habló con voz carrasposa y cansada. El castaño abogado frunció el ceño.

-Señorita Morebuck, ¿cómo usted comprobaría la incapacidad de la acusada?- se plantó frente a ella y pude ver como Princesa me dio una corta mirada maliciosa.

-Tengo una prueba.- señaló con el dedo índice.- La señorita Utonio, como todos sabemos es una súper heroína, por lo cual, está siempre en constante peligro.- vi como el jurado asentía.- Pero, me parece que para ella este tipo de peligro no es suficiente.- me miró con verdadero odio.- pues ella mantiene una relación sentimental con un criminal, Brick Him.

Toda la sala empezó a cuchuchear, miré al jurado que parecía tan sorprendido como los que se encontraban a mis espaldas. Era obvio, ¿la perfecta Bombón con el psicópata de Brick? Sólo en las más bizarras historias, pero que lamentablemente era cierto. Pero, nadie debía saberlo.

-¡Silencio en la sala!- la poderosa voz del juez se hizo escuchar y todos callaron.- ¿Tiene pruebas de ello?

En una pantalla que había puesta a un costado del estrado se mostró la ya conocida foto mía con Brick, besándonos en el baño de la heladería. Mi cara ardió de a vergüenza, pues todos sabrían de ese acto tan privado, además estaba segura que sentía la mirada de mi padre, oh, estaré en graves problemas.

-Como verán, la señorita acusada está en un acto obvio de intimidad con el criminal más peligroso de Townsville.- el abogado con voz potente se dirigió al jurado.- ¿Cómo esperar que esos niños crezcan en un ambiente seguro, si la madre mantiene relaciones con criminales? Y digo criminales puesto que los dos RRB restantes también son amigos de la familia. Butch Him es novio de la tía de las criaturas, ¿Qué clase de educación se les dará?

La sala volvió a murmurar y yo sentía que perdía el control de mis manos, pues éstas tiritaban de manera incontrolable, pero tomé una gran bocanada de aire cuando el juez llamó al silencio total.

-No hay más preguntas, su señoría.- declaró el abogado castaño con una tenue sonrisa sarcástica hacia nosotros.

-¿Preguntas, abogado defensor?- miré al hombre a mi lado y éste se paró y caminó hacia donde Princesa le miraba con desdén.

-Señorita Princesa.- comenzó el hombre pervertido.- ¿Es cierto que usted fue en el pasado otra criminal más de nuestra noble ciudad?- sonreí con amplitud.

-Sí.- su respuesta escueta fue acompañada por una mirada de puñal.- en el pasado, como usted destacó.

-Muy bien.- se ajustó su saco negro.- y ¿es verdad que es bien conocida por sus berrinches y por su declarado deseo de ser parte de las Powerpuff Girls?- la cara de Princesa casi deja su máscara de inocencia, pero se contuvo.

-No sé bien si soy conocida por ello, señor, no tengo conocimiento de la opinión pública sobre mi persona.- dijo en todo inocentón, pero a la vez socarrón.

-Bien, déjeme facilitar mi pregunta.- se plantó frente a ella.- ¿Tiene usted una enemistad más bien criminal con la acusada?- Princesa no contestó.- Le recuerdo que está bajo juramento.

-Sí, todos en la escuela saben de nuestra enemistad.- sus ojos estaban a punto de apuñalar al abogado, claro, si pudiera.

-¿Ha actuado con intensiones criminales hacia mi cliente estos últimos dos años?- eso fue específico. Princesa puso cara de pensarlo bien.

-Una vez, cuando teníamos catorce.- ella se acomodó en el asiento.

-¿Qué fue lo que hizo?- mi abogado caminó lentamente por la sala mientras Princesa estaba en completo silencio.

-Le disparé con un láser especial. Le dañé su hombro derecho.- su voz era rasposa, estaba muy enojada.

-Vaya, la actual novia del demandante sucumbió ante un ataque de ira y lastimó a una persona, mi acusada en este caso. ¿Los niños podrán crecer junto a un padre que tiene tal novia?

-¡Objeción! El abogado no está realizando ninguna pregunta a mi testigo.- el abogado de Ron se paró con indignación.

-A lugar.- declaró el juez.- ¿Más preguntas, abogado defensor?- el señor Hugh negó con la cabeza y se vino a sentar a mi lado.- Puede retirarse, señorita Morebuck.

-Calma, Bombón, este niño no podrá vencernos.- me dijo en tono bajo y sonrió.- he desacreditado a su principal testigo.- le sonreí complacida.

-El jurado llama a declarar a Ronald Harper al estrado.- me había distraído en mis pensamientos y vi como el "proveedor de esperma" estaba sentado frente a mí.

-Señor Ronald, ¿es verdad que usted dejó a mi clienta?- ¡tonta! Debo poner más atención, no me di cuenta de que mi abogado le llamó a declarar.

-Así es.- dijo Ronald que ya había presentado el juramento.

-¿Cuándo exactamente, señor? ¿Y por cuáles circunstancias se separaron?- Ronald frunció el ceño para recordar cuando sucedió.

-Fue una semana antes de saber de su embarazo.- suspiró cansado.- y nos separamos porque le fui infiel con Princesa.

Sonreí, no sé muy bien por qué, pero lo hice, quizás fue al ver como algunos de los miembros de jurado contraían sus inexorables expresiones a una de desaprobación.

-¿Al saber del embarazo de mi clienta, usted se acercó a mostrar algún interés?- inquirió mi abogado al, ahora, nervioso Ronald.

-No.- agachó la cabeza con ¿culpabilidad? ¿Será que por fin recapacita sobre esta absurda situación?- Yo no mostré ningún interés, hasta cerca de unos meses después del parto.

-¿Cómo podrá usted sustentar a los hijos que desea? Porque, siendo Bombón Utonio, los niños estarán con una situación económica bastante acomodada y estable al ser carga del Profesor Utonio.

-Yo…- dudó, en su rostro se veía la desesperación. No sabía que decir.- Iré a la universidad, estudiaré y trabajaré. Princesa, ella ofreció darme sustento económico.

-Quien lo diría, Ronald es la perra de Princesa.- obviamente aquel comentario sarcástico y grosero era de mi hermana Bellota, sentada detrás de mí. Sonreí ante su comentario.

-No tengo más preguntas para el testigo.- declaró mi abogado con voz segura al mismo tiempo que el abogado opuesto negaba con la cabeza, tampoco tenía más preguntas. Iban a perder, se veía claramente.

-Se llama al estrado a la señorita Bombón Utonio.- bien, era ahora o nunca, todo lo que dijera podía condenarme o salvarme. Mis tacos hicieron eco y mi corazón latía fuertemente.

-Señorita Utonio.- el abogado me miraba intensamente con sus ojos verduzcos. Estaba frustrado.- ¿Es verdad que usted mantiene una relación amorosa con el líder de los RRB?

-No.- me miró sorprendido y sonrió con sarcasmo.- Es verdad que en esa foto se muestra que Brick Him y yo nos besamos, pero no pasó de ello.

-Pero, ¿es cierto que ambos mantienen una relación cercana?- asentí.- Bien, también es cierto que él y sus hermanos siguen siendo criminales activos, ¿o me equivoco?

Suspiré, miré la sala repleta de personas y el nerviosismo se apoderó de mí nuevamente. Mis ojos viajaron hasta unos que bien conocía, me estaban dando el valor necesario, casi sin querer esbocé una queda sonrisa y me relajé una vez más.

-Sí, lo eran.- me miró extrañado.- hace meses que no participan de ningún tipo de acto delictivo. A pesar de ser amigos, yo y mis hermanas le apresaríamos. Justicia sobre todo, señor.- mi voz resonó en la sala. La elevé sin querer.

-Muy bien, por favor mire a la pantalla de su izquierda.- me giré levemente y vi como en aquella pantalla se mostraban fotografías de mis hazañas como súper heroína.

En muchas no me veía tan mal, sólo unos rasguños, moretones y un poco de sangre loca por ahí. Pero, había algunas donde me veía asquerosa, tenía mi ropa rasgada, sangre en mi cara y mi cuerpo. Lo peor era que donde peor estaba era a causa de peleas con los RRB. Esto pintaba para mal.

-Ha protegido a nuestra ciudad desde su creación, ¿no?- asentí con seguridad.- ¿Cree que su espíritu justiciero se pudiese "apagar"?- le miré sin comprender.- Con sus hijos, durante lo que dure su niñez y adolescencia, ¿podrá usted mantenerse alejada de la vida que durante tanto tiempo ha llevado?

Hubo un silencio sepulcral en la sala, los ojos estaban posados sobre mí, pero los míos se fijaron en unos orbes color escarlata. De pronto sentí que sólo era yo en esa gran sala, yo y él sentado a varios metros con su postura fría y calmada. Apreté el dobladillo de mi falda y agaché mi cabeza y las imágenes de mis bebitos recostados en su cunita vinieron a mí, haciendo que una sonrisa orgullosa atravesara mi cara.

"Señorita Utonio"

¿Podría dejar de ser la justiciera para ser un simple humano? Todos los días ir a trabajar, y ser atrapada por la monotonía del día a día. Volver a casa y ser recibida por la cálida sonrisa de una niñita pelirroja, que quizás necesita mi ayuda con el chico que le gusta. Ver los ojos serenos de un chiquillo travieso que me insiste en que le ayude en sus tareas. Recostarme en mi cama junto a un hombre que me abrace y me sonría con cariño. Sonreí ampliamente

-¡Señorita Utonio, responda a la pregunta!- me sobre salté al escuchar la potente voz del juez y mis mejillas se colorearon de un rosado tenue.

-Sí, sería capa de dejar la vida de emoción para vivir en paz con mi amada familia.- confesé con una sonrisa amplia y verdadera, sentí como una tonta lágrima cayó por mi mejilla derecha.

-No más preguntas.- declaró el castaño abogado al verme directo a los ojos.

-¿Preguntas, abogado Geller?- mi abogado me miró y sonrió quedamente.

-No, no tengo preguntas, su señoría.- declaró con voz pacífica.

-Puede ir a sentarse señorita Utonio.- dicho eso me paré y caminé lentamente hacia mi asiento.- Descanso de 30 minutos para la declaración final del caso.

-Sí, ganaremos, dulzura.- lo miré esperanzada.- ese niño tonto no tiene pruebas suficientes, es una pérdida de tiempo estar aquí.

-Muchas gracias, señor Geller, en verdad agradezco su…- mi ceja tiritó con enojo y el señor sólo sonreía bonachonamente. Estaba acariciando mi rodilla al descubierto.- ¡No sea, pervertido!

-00-

-¡Vamos a ganar! Jamás he visto un caso tan patético como este.- declaró Bellota muy feliz abrazando a Butch.

-Así es, ese tonto de Ronald se arrepintió en el último momento.- decía Burbuja son una sonrisita inocente.- Princesa tendrá que pensar mejor su próximo ataque.

-Bien hecho, señor Geller.- felicitó mi padre al viejo pervertido. Este sólo negó con la cabeza.

-No hay que agradecer, ya que el señor Ronald se hundió solito en esto.- sorbió de su café.- primero, su testigo era Princesa, una criminal, segundo, él mismo no tenía convicción de su demanda y tercero, son unos imbéciles.- rió fuertemente.

-Sé que ganarás, Bombón.- sentí la mano de Brick sobre mi hombro y me sentí segura. La acaricié y me volteé a verle con una sonrisa grande y con un ligero rubor.

-Te ves demasiado adorable, por favor, no me tientes.- susurró sólo para mí con esa sonrisa de medio lado. Yo fruncí el ceño en tono juguetón.

-Sepárense, tortolitos.- me alejé de él al oír la voz de mi hermana morena y sólo la miré con ojos asesinos, como siempre ella sólo sonrió mostrando sus dientes.

-Bien, es hora de volver, darán la decisión del caso.- dijo el abogado con voz cantarina.

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-Bien, todos de pie para la decisión del jurado frente al caso de Ronald Harper contra Bombón Utonio.- el jurado entró con diversas expresiones en sus rostros.

-Nosotros, el jurado, encontramos a la acusada, Bombón Utonio.- mi corazón se detuvo unos momentos al oír las palabras del hombre de canoso cabello.- completamente competente de cumplir con sus deberes de madre.

-Fallo a favor de Bombón Utonio. Se acabó el caso.- suspiró cansado y aburrido el juez de voz grave y toda la sala vitoreó en mi favor.

No sabía que hacer, a pesar de que una parte de mí sabía que esto sólo fue una gran pérdida de tiempo y que seguramente ganaría, tuve miedo de que me quitaran a mi hijos. Ahora sentía que podía vivir en paz, que finalmente no me preocuparía de nada más, sólo de criar a mis hijos y obtener mi educación universitaria. Una sonrisa cruzó mi rostro y me paré muy feliz, realmente estaba dichosa de todo esto. Me volteé y abracé con gran gratitud a mi abogado, él me había ayudado y le estaba tan agradecida que una ligera lágrima abandonó mi ojo rosado izquierdo. De pronto, sentí una presión extraña en mi nalga derecha.

-¡Ah! ¡Viejo pervertido!- me separé del abogado, quien me miraba sonriente y despreocupado. Mi cara estaba roja y mi ceño fruncido.

-¡No creas que no lo vi!- Bellota le dio un zape al viejo y éste sólo se quejó y rió.- ¡Cochino!

-¡Hermanita, ganaste, podrás vivir por fin en paz!- mi hermana rubia me abrazó con gran fuerza y yo le devolví el gesto.

-Bombón.- solté a Burbuja al oír esa voz. Lo miré y él sólo pudo regresarme la mirada llena de arrepentimiento.- Lo lamento esto fue patético, no sé que me sucedió.

-Al fin te diste cuenta de que todo esto sólo fue una gran show.- le miré enojada y Ron sólo agachó la cabeza y asintió.- Sólo, aléjate, ¿está bien? Sigamos con nuestras vidas.

-Sí, será lo mejor.- se dio la media vuelta y caminó hacia Princesa que lo esperaba más lejos.- Me equivoqué al dejarte ir.- yo sólo suspiré cansada.

-¡Vete, imbécil, ya no tienes nada que hacer aquí!- gritó con sorna Bellota seguida por una gran risotada, la cual fue secundada por Butch.

-¡Felicitaciones, cuñada!- Butch me abrazó y me levantó del piso y yo sólo reí con soltura.

-Sabía que ganarías, Bombón.- Boomer se acercó y me sonrió algo apenado, seguramente por lo que pasó con mi hermana. Le sonreí y le abracé.

-¡Hija, mía, cuanto me alegro que por fin estarás bien!- mi padre me abrazó y me acarició la cabeza con gran amor.

-Lo sé, gracias, papá, te quiero.- y sonreí lo más feliz del mundo.

Sentí una mano sobre mi hombro, me volteé y vi como Brick me miraba con esa típica sonrisa de medio lado tan seductora. Me sonrojé y agarré su mano fuertemente y pude ver como sus ojos me decían "quiero besarte, ahora", pero aún no podíamos hacer oficial lo nuestro. Que pena, realmente quería abrazarlo, besar sus labios y desordenar su cabello.

-Pareces tomate.- me dijo con voz ruda y socarrona. Le miré feo.- que bien que perdió ese hijo de puta y la perra de Princesa.

-No seas grosero, idiota.- le pegué en el hombro y él sólo sonrió nuevamente.

Caminamos todos juntos fuera del gran juzgado, yo iba tomada de la mano de mi padre quien hablaba con el Alcalde que había llegado a felicitarme junto con la señorita Bellum, Burbuja hablaba felizmente con Boomer y Brick y los morenos se molestaban y reían estruendosamente. Realmente estábamos todos demasiado felices y nada podría estropearlo.

-Verte feliz me apesta, disfrútalo.- me susurró esa arpía de cara pecosa al pasar cerca de mí. Yo sólo sonreí con gran satisfacción.

-Sí, realmente disfrutaré mi vida feliz.- susurré, no importando si me escuchó, sólo quería expresar esta felicidad que me envergaba.


No, no estaba muerta, andaba de parranda jajaja, bueno, ya en serio, merezco que me asesinen de las formas más horribles, ¡me demoré un siglo en subir un nuevo capítulo! Pero, bueno, mi cerebro honestamente ha estado muy seco, pero ya retomé el ritmo de escribir fanfic. Espero me perdonen, fui una irresponsable. En fin, ruego que les agradara el capítulo y que se rían en la cara de Ron por llevar a cabo un caso tan patético(gracias a mi poco conocimiento legal jajaja, no me sirvió ver "Caso Cerrado" con la Dra. Polo xD) como sea, aún queda más por conocer de la vida de la tontita de Bombón. Cuídense mucho, fieles lectores, quien no me asesinarán...¿cierto? BYE