"Alejarme de ella parecía ser la mejor opción para ambos, bueno por lo menos para mí. Está bien que llevábamos una relación a escondidas por años, pero ¿por eso debía dejarme así? Según mi hermana, en su decisión había algo más pero no me molesté en descubrirlo. Tomé mi maleta, mi ropa y me marché pero ni la distancia pudo borrarla de mi piel.

Hoy me di cuenta de la verdad y estoy dispuesto a enfrentar lo que sea necesario para volver a tenerla en mis brazos, de donde nunca debió partir".

Esta es una historia de amor y desamor. Darien y Serena se amaron como nadie más lo ha hecho, pero las tradiciones y acuerdos familiares de la rubia, la obligaron a abandonar sus sueños, ilusiones y al hombre que amaba. Ahora Darien, tras conocer la verdad, seis años después, busca desesperadamente a la mujer que, sin permiso alguno, dejó su marca personal sobre su piel, para retomar lo que dejaron inconcluso años atrás.


Epílogo: la vida merecida.

Diez años han pasado desde la fatídica noche de bodas de Darien y Serena. La vida siguió su rumbo a pesar de los acontecimientos y para cada quien, trajo sus castigos y recompensas.

Kenji aún está tras las rejas y seguramente pasará allá sus últimos días. Ikuko lo visita cada sábado y, aunque al principio le dolió enormemente ver a su esposo encerrado, pronto se dio cuenta que era la único forma de mantener a sus hijos seguros. Ese hombre estaba trastornado y jamás recobraría la cordura.

Mina se sintió más desgraciada aún. Al llevarse el juicio de su tío apareció como posible cómplice, pero sus primos decidieron no alzar cargos contra ella. Al contrario, le perdonaron su actuar y siguieron tratándola como siempre y esa fue su penitencia: no perdonarse a sí misma lo que había provocado.

Los chicos hicieron sus vidas y construyeron sus propias familias. Aún se reúnen en la hora del almuerzo y comparten como una gran familia.

Darien y Serena, bueno, ellos, como dijo Seiya, tuvieron la vida que merecieron tener desde un principio, pero con algunas sorpresas de por medio...

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- Hola Setsuna, papá está ocupado? - una joven de largos cabellos rubios atados en dos coletas se apoyaba en el mostrador de la enfermera de cabellos verdes.

- Su último paciente salió hace dos minutos - le sonrió la mujer - Puedes pasar, Selene.

- Gracias! - corrió hacia la puerta y la abrió sin llamar.

En el escritorio, un apuesto doctor revisaba algunas carpetas. Aún conservaba unos rasgos jóvenes y su cabello seguía sin cambiar de estilo, según Serena, ese era su mejor encanto.

- Papi, podemos irnos ya? - dijo emocionada acercándose al sonriente moreno que la miraba con adoración - Recuerda que debemos pasar por mamá antes de ir a visitar a mi abuelito.

- Si, pequeña - Darien se puso de pié, colgó su delantal de dibujos y tomó su maletín del perchero - Amy te dejó salir temprano o te volaste una vez más?

- No me vas a dar un sermón - fingió enojo - Sabes que lo que hago se llama voluntariado - abrió la puerta y salió del consultorio seguida de su padre - puedo salir cuando quiera.

- No fui yo el que se ofreció para leerle cuentos a los niños de la unidad oncológica - se burló el moreno - Hasta mañana, Setsuna.

- Hasta mañana doctor, buen día, Selene - se despidió formalmente Setsuna.

- ya, papá - la joven hizo un ademán con la mano - se supone que hoy teníamos ensayo y ni siquiera debía venir al hospital.

- Como digas, princesa - rió y la abrazó por los hombros para salir juntos del hospital.

La historia de vida de Selene le había enseñado que el cáncer podía ser una enfermedad mortal, pero que la esperanza y la alegría, podían hacer de esa terrible enfermedad, algo mínimo y así, la vida podría disfrutarse al máximo, como lo había hecho Seiya.

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- Dónde están los duendecillos? - preguntó una rubia de largos cabellos rastreando con su mirada todo el teatro - Para de tocar, Endy, los duendes se volvieron a escapar - suspiró cansada y miró al niño de diez años que dejaba de tocar el violín y le sonreía.

- Eso es obra de Rini, te lo aseguro - el pequeñño llegó hasta el lado de la rubia - voy a buscarlos?

- No cariño, ya aparecerán cargados de dulces - sonrió y rebujó los cabellos negros como la noche del niño.

- Creo que nos equivocamos esta vez - Una voz muy conocida llegó desde la entrada del teatro - Esta vez no trajimos dulces - Darien levantó sus dos manos vacías y sonrió hacia la rubia y el pequeño.

- Seleeee! - el niño corrió hasta la rubia y se abrazó a ella - Me prometiste venir a ensayar - la regañó.

- No regañes a tu hermana, Endymion - Darien rebujó los cabellos del pequeño - Estaba leyendo cuentos a los niños del hospital.

- Pero...

- Pero nada mi amor - Serena llegó hasta ellos y le dio un tierno beso a su esposo - Sabes que Selene está muy ligada a esos chicos.

- Sí ya lo sé, por la historia suya y por la de Seiya - repitió el niño poniendo en blanco sus ojos - Ojalá lo hubiera conocido, no entiendo porqué tanto alboroto.

- Ya te lo hemos explicado - Selene le respondió con paciencia.

- Sí, ya sé que ni siquiera dejaste que me pusieran ese nombre para que pudieras ponérselo a un hijo tuyo - empujó divertido a su hermana mayor - Me reiré cuando o que tengas sea una niña!

- Ya veremos - Selene le sacó la lengua divertida. Esas discusiones eran típicas. Cuando sus padres le dijeron que tendría un hermanito, les prometió cuidar de él o de ella siempre, y lo cumplió, su hermano la adoraba y ella a él.

- Papá! - un grito salió desde el escenario y una pequeña de cabello rosa corría en dirección hacia su familia - Llegaste!

- A dónde vas señorita? - Serena la detuvo del brazo antes de que la niña alcanzara a Darien - Qué hiciste con mis duendecillos?

- Mamá, estábamos aburridos y fuimos a jugar a las escondidas - explicó como si fuera algo normal - ¿puedo saludar a papá?

Serena la soltó y sonrió al ver cómo Darien recibía a la niña de diez años en sus brazos. Recordó que cuando supo de su embarazo aún lloraba la pérdida de Richard Kou. La noticia había llegado para alegrar su hogar y cuando se enteraron de que eran mellizos, la vida cambió de color para todos.

- Sele, me darás clase de piano hoy? - le preguntó la pequeña a su hermana.

- Hoy no, sabes que hoy debo ir a visitar a mi abuelito - se disculpó la rubia mirando a su madre - Vamos, mamá?

- Claro - Serena se agachó y llamó a sus dos hijos pequeños - Tienen clase de música en unos minutos, no quiero que Rei me de quejas suyas cuando vengamos a recogerlos.

- Ya lo sabemos - respondieron los mellizos en coro - No tarden, quieren? - agregó Endymion.

- Regresaremos en una hora - respondió Darien antes de besar la frente de sus dos pequeños hijos- Vamos, pronto van a cerrar.

Darien, Serena y la mayor de sus hijos salieron de la academia en el auto del moreno. cada año, en esa fecha, los tres hacían una visita sagrada.

La jovencita bajó del auto apurada para comprar dos ramos de coloridas flores. Sus padres, la siguieron de cerca, abrazados el uno al otro hasta llegar al lugar donde Selene se sentó sonriente.

- Feliz aniversario, princesa - susurró Darien al oído de su esposa.

- Feliz aniversario, guapo - respondió ella mirando a su hija poner cada ramo en un lápida diferente.

- Hola tío Seiya, hola abuelito - la voz alegre de Selene - Estuve leyendo cuentos esta mañana a Tomoyo, la nueva niña beneficiada por la fundación y que tiene leucemia - siguió hablando tranquila a las tumbas - Espero que la tía Amy pueda ayudarla, tiene la edad que tenía yo cuando me hicieron el trasplante...

- Crees que dejará de hacer esto algún día? - Darien preguntó a Serena tras un minuto de silencio para saludar a su amigo y al hombre que los protegió.

- No lo dejará de hacer nunca - sonrió la rubia viendo a su hija hablar tranquilamente a las tumbas de Seiya y Richard Kou - El deseo de Richard está cumplido, ella nunca los olvidó, son parte esencial de su vida.

- Y de la nuestra, sin ellos creo que nunca nos hubiéramos reencontrado y que Endymion y Rini no existirían - besó la frente de su esposa.

- Tienes razón - se acurrucó más en sus brazos - podremos celebrar esta noche? - preguntó coqueta.

- Si Selene se queda con los chicos - le dijo en un susurro al oído - Planeo llevarte a un lugar donde solo estemos tu y yo.

- Sabes lo que te costará eso? - preguntó divertida sin quitar los ojos de su hija que seguía hablando tranquilamente.

- Un par de golosinas, una salida a comprar algún vestido y dos permisos para que salga con este chico... - enumeró el moreno divertido.

- Neflite, se llama Neflite - lo golpeó suave con el codo.

- Ese mismo... - dijo con algo de resentimiento en su voz - No me agrada mucho esa idea, pero por una noche pacífica contigo, no me importaría que ese chico la recogiera para ir al cine.

- Cuándo vas a entender que no es una niña, cariño - Serena quitó los ojos de su hija para mirar a Darien que tenía su mirada fija en la joven - Selene está viviendo su primer amor...

- Preciosa, si quiere vivir su primer amor, que lo haga cuando sea mayor de edad - sentenció divertido.

- Eres un celoso sin remedio - le dio un beso en la mejilla y volvió a ver a la jovencita - Selene, cariño, terminaste?

- Sí mamá - la joven se puso de pie y puso sus manos sobre las dos lápidas - En ocho días vengo a cambiar sus flores, los quiero - se giró para ver a sus padres - Feliz aniversario - corrió hacia Serena y Darien abrazándolos al tiempo.

Salieron del cementerio rumbo a la academia a recoger a los dos pequeños que estaban en clase. Hicieron una parada para comer un helado y finalmente llegaron a su casa antes de las siete de la noche.

- Mamá! - Rini entró en la habitación de sus padres como un torbellino - Verdad que tendremos que pasar la noche con Selene? - se limpiaba los ojitos que empezaban a inundarse de lágrimas.

- Sí cariño - Fue Darien quien contestó mientras se alejaba del armario poniéndose una camisa formal - No llores, amor - la guió hasta la cama y se sentó con ella en las piernas - Mamá y yo regresaremos mañana en la mañana.

- Pero... Pero... - la niña intentaba hablar pero sus palabras no salían por los sollozos - Yo no quiero que se vayan! - de los tres hijos, Rini era la más apegada a sus padres y por lo mismo, la más difícil de controlar cuando quedaban al cuidado de su hermana mayor.

- Se quedarán con Selene, ella les leerá cuentos, como mamá y les preparará algo rico antes de dormir - intentó consolarla abrazándola - Y llamaré a Luna y a Artemis para que estén cerca, vale?

- está bien - sorbió su nariz y abrazó a su padre - Qué van a hacer tu y mamá?

- Solo vamos a tener una cita, así como las de tu hermana con Neflite - le sobó los cabellos - ahora, me dejarás terminar de preparar?

- Sí - se bajó de la cama y salió de la habitación más calmada.

- Darien, creo que deberíamos... - Serena salió del baño, había escuchado la conversación.

- Deberíamos nada, princesa - la abrazó contra su cuerpo y le dio un apasionado beso - Solo nos escapamos una noche en el año... - le acarició la mejilla - debes dejar de consentirla tanto.

- Lo sé, pero, es que me recuerda tanto a Seiya... - soltó nostálgica - que me da miedo repetir la historia.

- Sus personalidades son muy parecidas, pero no es Seiya - la alejó un poco - Ahora terminemos de vestirnos, quiero quitarte ese vestido a la luz de las velas y con una botella de vino al lado - delineó la figura de Serena sobre la delicada tela que le cubría su cuerpo hasta un par de centímetros arriba de las rodillas.

- Oye! quédate quieto! - lo golpeó divertida y lo alejó antes de encerrarse de nuevo en el baño.

Darien caminó hasta su mesa de noche y sacó del último cajón el viejo diario de Seiya. Abrió la última página y la pasó. Buscó un bolígrafo en el cajón y se dispuso a escribir lo que por tantos años intentó escribir, pero que no lograba, por más que lo intentara.

" Seiya, hermano...

Debo agradecerte no solo que guardaras esto como muestra de tu amistad para que yo conociera a mi hija, sino por dejar todo preparado para que pudiera recuperar a la mujer de mi vida.

Sabía muy bien que Serena era y seguiría siendo el único amor de mi vida e hiciste todo para que por fin pudiéramos ser felices...

Hoy tenemos una hermosa familia gracias a ti, nuestra hija, porque también fue la tuya, es una hermosa jovencita con tu talento, canta como los ángeles y toca el piano como toda una profesional desde los diez años. Es una excelente concertista comprometida con cumplir ella misma tu sueño de ser el mejor músico.

Te ama, eres su inspiración y estoy segura que cuando sea madre, seguirá transfiriendo todo ese amor que te tiene a sus hijos, tu legado no va a morir, te lo aseguro.

Endymion y Rini me dieron la posibilidad de experimentar lo que me advertiste en este diario. Serena en embarazo es insoportable, hermosa, pero insoportable.

Son dos niños encantadores. Rini se parece mucho a ti. Es alegre, extrovertida y algo inquieta. Endy es más calculador y con un sentido de protección que a veces me recuerda a tu padre... Espero que se hayan reencontrado y ahora estén compartiendo juntos.

Por fin tengo las fuerzas para decirte adiós. Te dejo libre de cualquier atadura hacia nosotros y me encargaré de que tu historia nunca se borre de nuestra familia.

Ojalá volvamos a encontrarnos una vez más, mi hermano..."

- Papi - Rini entró en la habitación con una flor del jardín en sus manos haciendo saltar a Darien y cerrar de golpe el diario - Lamento interrumpirte, solo venía a traerles esto antes de que se vayan - le extendió la solitaria flor.

- Y esto porqué, amor? - preguntó confundido el pelinegro.

- No lo sé, para desearles un feliz aniversario y para darte las gracias por regresar cuando Seiya murió... - dejó la flor en la mano de su papá y salió corriendo.

"Espero no estar volviéndome loco, pero esas palabras no fueron de mi bebé... Será posible que Seiya y Richard... Olvídalo, Darien, es una locura"

ese pensamiento se quedó instaurado para siempre en la mente de Seiya, pero solo hasta el día de su muerte podría confirmar que en sus dos pequeños hijos vivían las esencias de las dos personas que se sacrificaron por su felicidad y la de la mujer que amó hasta el fin de sus días.


Llegó al final esta historia... Espero me perdonen por la demora para publicar estos últimos dos capítulos, pero el trabajo en el último mes se me triplicó y eso me impidió sacar mucho tiempo para escribir...

Lloré mucho escribiendo este final, espero que ustedes puedan sentir lo mismo que sentí yo al escribirlo y al despedirme de esta historia...

Los sigo leyendo en 180 grados y mil gracias por llegar hasta este punto conmigo...