Capítulo 21: Nuevos sueños
Rose
Las últimas horas de esa noche fueron intensas, habíamos sido acorralados por Strigoi cuando íbamos por Donovan, Samuel había sido mordido por ese maldito y Dimitri, Dimitri se dejó enceguecer por la ira, de una manera aterradora que me hizo recordar aquella vez en que me volví loca de rabia producto de la obscuridad del espíritu, ese día cuando ataqué a Jesse y desee matarlo con todas mis fuerzas. De alguna manera el verlo así me hizo entender tantas cosas, como su miedo a perderme ese día en la cabaña, su rechazo después de su restauración y ese sentimiento de culpa que parecía tomar lo mejor de él convirtiéndolo en una horrible máquina de matar, una máquina de matar que creía que acabar con todos los monstruos podría hacerlo redimirse de sus culpas. Sí, ahora lo entendía, porque yo también sentí miedo de perderlo cuando no me reconoció y continuó masacrando a Donovan, yo también pensé que no era bueno que me amara si me volvía loca con la magia del espíritu, yo también sentí culpa por la muerte de Masón, por dejar a Lissa para ir tras él, por usar a Adrián. Por supuesto yo sabía que sus sentimientos de culpa no eran para nada similares a los míos, pero ahora entendía de alguna manera porque se había negado a sí mismo la posibilidad de volver a amar y ser amado.
Ahora que lo veía ahí vulnerable ante mí, mirándome como si unos segundos atrás hubiese estado en la completa obscuridad y yo fuera algo luminoso que lo volvía de a poco a la vida, me di cuenta de que no mentía cuando dijo que me amaba, antes de salir de la casona, él aún me amaba, pero yo aún tenía mis barreras altas y aunque lo abracé y me sentí de nuevo conectada con él, aún no era suficiente para olvidar todo y correr nuevamente a sus brazos.
Una hora después de volver a la casona, nos dirigimos al sótano para restaurar a Sonya, que se había entregado porque sabía que la buscábamos y deseaba morir, algo bastante extraño para un Strigoi, pero por supuesto no iba a quejarme de que ella estuviera aquí por voluntad propia, eso facilitaba bastante las cosas, nos acercaba más a nuestro objetivo y una vez que estuviera restaurada lograríamos acercarnos más al hermano de Lissa.
Cuando entramos al sótano y la vi fue difícil no recordar a la maestra, aquella mujer extraña que amaba las plantas y podía hacerlas crecer en cualquier momento y lugar, a la mujer extraña que me había ayudado a sacar a Lissa de la academia. Cuando ella me reconoció pude ver que estaba sufriendo, al parecer una vida de violencia y muerte no pudieron acallar la obscuridad del espíritu. Así que le hice creer que acabaríamos con su vida, porque lo que en realidad haríamos sería acabar con la vida que ella conocía hasta ahora, cuando sentí que ella confiaba en mí me acerque más y le dije al oído algo parecido a lo que ella había dicho a Lissa años atrás en una clase, un poco después del accidente que mató a sus padres y a su hermano y también a mí por unos segundos "del sufrimiento han emergido las almas más fuertes, las almas más fuertes se forman a base de cicatrices". Después de esto Adrián desató su magia, su golpe en el corazón de la maestra fue limpio y muy bien ejecutado, gracias a las lecciones de Dimitri y entonces todo se iluminó el suelo empezó a temblar bajo mis pies y caí, había experimentado esto cuando restauraron a Dimitri, pero siempre me sorprendería, la fuerza del espíritu, desplegado en grande, era insuperable, era un milagro y ese milagro estaba ahora sollozando en los brazos de Adrián que la miraba enternecido, acariciando su cabeza, de una forma similar a cuando Lissa restauró a Dimitri.
Todos los guardianes estaban sorprendidos con lo que acababan de ver, Sonya ya no era un Strigoi y ellos habían sido testigos del cambio, poco a poco fueron dejando el sótano, dejándonos solos a los que debíamos encargarnos de ella en primera instancia, Adrián Sydney, Dimitri y yo. Antes de salir Gabor me había ayudado a levantarme y me preguntó si necesitaba que se quedara, pero yo lo despaché diciéndole que continuaríamos con lo que habíamos planeado. Prácticamente pude sentir la alegría que irradiaban los ojos de Dimitri cuando vio que había echado a Boris de la habitación
Nos dirigimos los cuatro junto a Sonya para dejarla en la habitación que le habíamos preparado, la primera guardia la haría Dimitri ya que yo debía descansar debido al golpe en la cabeza que había recibido en el callejón más temprano, así que cuando llegamos a la puerta de la habitación Sydney no me dejo entrar, por lo que me quedé un momento bajo el marco de la puerta, viendo como Sydney y Adrián acomodaban a Sonya en la cama, era impresionante como ella había superado sus evidentes temores a las criaturas de la noche y como parecía cada vez más cercana a Adrián, estaba comenzando a preguntarme si había algo más ahí, cuando Dimitri me habló.
— ¿Así fue conmigo?— por un momento pensé que hablaba de la forma en que Adrián y Sydney se miraban y se sonreían en ese momento — ¿Cuándo Lissa me restauró?
—Sí, bastante parecido, aunque creo que fue mucho más intenso para mí...contigo, lo viví prácticamente todo por el vínculo— le expliqué y por alguna razón me sonrojé ante sus inquietos y profundos ojos color chocolate, el calor subiendo lentamente por mi cuerpo, tal vez mis barreras no estaban tal altas como pensé.
—Entiendo— dijo con una pequeña sonrisa —Fue hermoso, un milagro como dijiste.
—Sí, un milagro— fue todo lo que pude decir, su tono de voz y su cercanía estaban provocando cosas en mí que no me había permitido sentir desde que llegó aquí.
—Deberías ir a descansar Roza— dijo dulcemente, hubiera jurado que quiso tocar mi rostro, pero lo pensó mejor y pasó su mano por su propio cabello —Antes de que Sydney se dé cuenta de que aún estas aquí— yo asentí y comencé a girarme para irme pero me voltee y dije
—Camarada, ten cuidado con lo que le aconsejas, no vaya ser que se arrepienta de sus decisiones después— él asintió y me regaló una sonrisa triste sin duda sabiendo perfectamente a que me refería.
Cuando me dirigía a mi habitación, decidí pasar a ver a Samuel, él estaba durmiendo y Danna estaba acompañándolo.
— ¿Cómo ha estado?— le pregunté en voz baja.
—Mejorando— contestó con seriedad — ¿Entonces, estas enamorada de Belikov?— preguntó Danna mirándome fijamente.
— ¿Qué te hace pensar eso?— pregunté de vuelta tratando de parecer indiferente.
—Bueno cosas, era obvio desde el principio que estabas afectada por algo importante, en un principio yo creí que era el estrés de la misión pero luego él apareció y como por arte de magia comenzaste a ponerle atención a los coqueteos de Boris, al principio pensé que querías darle celos a Adrián, pero luego en el callejón la forma en que reaccionó cuando Donovan te atacó y luego la manera en que se miraron antes del abrazo, es bastante evidente ahora que lo pienso, que la relación de ustedes fue bastante más lejos que sólo una de alumna y maestro.
—No voy a negar que nuestra relación fue más allá que eso, pero prácticamente terminó antes de comenzar.
—Bueno, por lo que yo vi podría volver a empezar.
—Tal vez— respondí mi corazón latiendo con fuerza ante la posibilidad —Debo ir a descansar— dije y me dirigí a la puerta.
—Rose sea lo que sea que decidas, no sigas haciéndole daño a Gabor— me pidió, yo solo asentí sintiéndome muy avergonzada.
Cuando llegué a mi habitación me cambie rápidamente ropa, poniéndome un cómodo y sexy pijama rosa que me había regalado Lissa, me recosté y cerré los ojos, pero no lograba quedarme dormida, demasiadas cosas habían sucedido hoy, pero lo que aún me daba vueltas en la cabeza era que Dimitri había dicho que me amaba, había dicho que nunca había dejado de hacerlo. Mis emociones estaban un poco revueltas así que decidí visitar a Lissa por el vínculo para distraerme un poco.
Estaba sentada en la oficina de Hans junto a Christian, tomando su mano con fuerza, evidentemente nerviosa, hace unos días atrás se les había informado que Tasha sería sometida a pruebas psiquiátricas, para establecer si estaba en condiciones de enfrentar un juicio, si la juzgaban, con todas las pruebas que había en su contra, el veredicto sería único, una condena a la pena de muerte por traición, así que esperaban que la resolución del psiquiatra les diera esperanzas de que la condena no sería tan drástica.
—Lo siento— les dijo Hans —Su salud mental es adecuada para enfrentar el juicio y las pruebas en su contra son contundentes— Lissa tenía sentimientos encontrados, sabía que la culpa de Tasha era irrefutable, pero Christian, él había perdido a toda su familia debido a sus horribles decisiones y Tasha le salvo la vida y era la única familia que le quedaba —Lo único que queda es esperar, el juicio, el cual no se efectuara hasta que Hathaway regrese de su misión, ella es una de las testigos claves en el caso.
Salí de su cabeza y me dispuse a dormir, me dolía mucho que Christian estuviera sufriendo, él se había convertido en alguien importante en mi vida, casi como el hermano que nunca tuve, pero Tasha, me negaba a sentir pena por ella, ella tomó sus propias decisiones y debía enfrentar sus consecuencias. Extrañamente después de quedarme dormida no tuve ninguna pesadilla, sino un lindo sueño, un sueño donde Dimitri ya no era Strigoi, un sueño donde Dimitri no me decía esas horrorosas palabras que ya no quería recordar, no, en este sueño él y yo estábamos en Baia, juntos en su casa con su familia, Yeva me sonreía y me decía que me estaba esperando y yo me sentía feliz, por primera vez después de muchas noches de pesadillas, no me sentí desesperada por despertar.
