CAP SUPER LARGO... PERO ESPERO QUE LO LEAN COMPLETO ^^ ADVERTENCIA DE UNA ESCENA- M


Capítulo 20

"No le temo a tu despedida: le temo a la desolación que inunda mi alma al saber que no he de perderme en tus ojos o fundirme

en tu piel nunca más". Litz Main"

Jin Hee abrió los ojos con dificultad. Sabía que no debía haber bebido. Ya era un hecho que no se llevaba con el alcohol. Miró a su alrededor y se sorprendió al no reconocer el lugar. ¡Era la habitación de un hotel! Echó un vistazo debajo de las sabanas y como suponía, estaba desnuda. Entonces… miró a su lado y allí estaba él, con una expresión de paz que jamás le había notado. Ahora lo recordaba todo, habían tenido sexo.

Dos semanas antes.

Jan Di viajó a Nueva York sin avisarle a Jun Pyo. Con lo adelantado de su embarazo, no podía darse el lujo de esperar en Corea. Él era una figura pública y seguro el nacimiento de su hijo sería noticia. Más, si la fecha no cuadraba con la de la boda. Debían casarse cuanto antes, y a eso iba a Nueva York, a pedirle matrimonio. Ella lo había rechazado tantas veces que ya él no tocaba el tema.

_No es que no quiera casarme contigo _le dijo ella la última vez_. Es solo que quiero lograr algunas cosas antes de convertirme en la esposa del Presidente del Grupo Shin-Hwa. Porque en cuanto eso pase, mi vida no volverá a ser la misma.

_¡Claro que no volverá a ser la misma! _exclamó Jun Pyo con su habitual arrogancia_. Para empezar, dejarás de vivir en esta ratonera… Y tu auto… ¡Ni siquiera quepo en esa cosa!

_¡Eh…! _Jan Di levantó el cucharón con el que servía la cena_. No creas que porque eres el Presidente del Grupo Shin-Hwa, no puedo golpearte.

_Y usted doctora, no crea que porque tiene ese cucharón en la mano, no puedo besarla.

Un instante después, sus bocas se unían en un beso.

_Si aún no quieres casarte _susurró él, cuando se separaron_. Te esperaré el tiempo que sea necesario. Solo que la próxima vez _agregó con una enorme sonrisa_, tú serás quien deba pedírmelo.

En eso habían quedado, y a eso iba Jan Di a Nueva York; pero en cuanto llegó al aeropuerto, se encontró con una fotografía en la portada de una revista de variedades que la dejó pálida. En aquella revista, vinculaban a Jun Pyo con la célebre hija de un magnate neoyorkino. Podría ser un rumor, lo cierto es que había muchas fotografías de ambos asistiendo a varios clubes nocturnos y eventos públicos. No quería dudar de él… pero algunas de esas fotografías resultaban comprometedoras.

Llegó a casa de Gu Jun Hee unnie esperando encontrar a Jun Pyo allí.

_¡Jan Di! _exclamó Jun Hee, completamente sorprendida_. No sabía que vendrías _concluyó, al tiempo que la rodeaba con sus brazos_. ¡No sabes cuánto me alegra verte!

La invitó a pasar y de inmediato pidió que llevaran su equipaje a la habitación de huéspedes. Diez minutos después, conversaban mientras se tomaban un té.

_¿Por qué no avisaste que vendrías? Estoy segura que Jun Pyo habría ido por ti al aeropuerto. Estará feliz de verte.

Jan Di bajó la mirada un poco dudosa. El artículo sobre el posible romance de Jun Pyo con la heredera de la familia Dunham, le causaba cierto malestar.

_¿De verdad crees qué estará feliz de verme?

Gu Jun Hee se sorprendió.

_¿Acaso lo dudas? A estas alturas… ¿dudas de mi hermano?

Jan Di le mostró la revista.

_Así que se trata de esto _dijo la otra, hojeando la revista.

_Son solo tonterías. No hagas caso... Los medios solo buscan vender.

_Pero no es solo lo que dice, hay fotos... Muchas fotos.

_Eso es porque Rebecca Dunham trabaja en la firma de abogados de su padre y ella lleva la cuenta del Grupo Shin-Hwa aquí en Nueva York. Además, desde la universidad ellos son muy buenos amigos; pero nada más.

Inconscientemente, Jan Di se llevó una mano al vientre y lo acarició con suavidad. Su hijo no había sido planeado; pero estaba feliz de llevar el bebé de Jun Pyo… y aunque estaba nerviosa, moría por darle la noticia. No se lo había dicho a nadie, quería que él fuese el primero en saberlo.

_Unnie, ¿a qué hora llega Jun Pyo?

Jun Hee miró su reloj.

_No creo que tarde mucho; pero si quieres, lo llamo para que venga enseguida _dijo, tomando su móvil.

_No es necesario _objetó Jan Di_. Descansaré mientras llega, el vuelo me ha dejado exhausta.

_Entiendo _aceptó Jun Hee_. Te acompañaré a tu habitación.

Jan Di se dio un baño y se durmió casi enseguida; pero fue muy poco lo que pudo dormir. La puerta se abrió estrepitosamente y un instante después, tenía a Jun Pyo sobre ella, llenándola de besos.

_¿Por qué no me avisaste qué vendrías? habría ido por ti.

_Quería darte la sorpresa _dijo ella con una sonrisa… Luego, sin saber por qué… se echó a llorar.

_¿Dije algo malo? _Jun Pyo estaba desconcertado_. ¿Qué sucede?

_No es nada _decía ella sin dejar de llorar_. Es solo que estoy feliz de que nada haya cambiado. Es que llegué a pensar… creí que tú… que tú y esa aristócrata neoyorkina tenían algo.

_¡Rebecca! _Jun Pyo vio su foto en la portada de la revista_. Ella es solo una amiga. No hay nada romántico entre nosotros, créeme.

Jan Di sonrió, en el fondo sabía que era así… Pero debido a su estado, estaba más sensible de lo normal. Aunque, con lo hermosa y fina que era Rebecca Dunham no era para menos. Cualquiera dudaría. Además, su familia era impresionante. Su padre, Robert Dunham no solo había sido gobernador, sino que pertenecía a una de las familias con mayor historia política en los Estados Unidos. Pero en cuanto Jun Pyo la besó, sus miedos desaparecieron.

_Estoy embarazada _dijo, cuando sus labios aún se rozaban.

Jun Pyo parpadeó nerviosamente y luego la tomó por los hombros.

Casi la zarandeó.

_¿Qué dijiste?

_¡Que vamos a tener un bebé!

Jun Pyo se puso de pie, caminó nerviosamente de un lado a otro mientras asimilaba la noticia. Y aunque Jan Di seguía su reacción muy de cerca, fue completamente sorprendida cuando éste la levantó en sus brazos gritando a todo pulmón que iba a ser padre; pero ella lo calló de inmediato.

_No lo digas tan alto, recuerda que aún no estamos casados.

_Eso podemos remediarlo _exclamó un poco pensativo.

Fue al closet, rebuscó en las maletas de Jan Di, tomó un vestido blanco y lo arrojó sobre la cama. Sacó su celular e hizo un par de llamadas.

_Todo está listo.

Jan Di estaba perpleja.

_¿Qué quieres decir?

_Nos casaremos esta misma noche _dijo levantándola nuevamente.

_Pero se supone que yo debía pedírtelo.

Jun Pyo volvió a besarla…

_Eso no es lo importante.

Lo importante, es que finalmente se casarían.

Y fue después de la sencilla e improvisada ceremonia, que Jan Di llamó a Ga Eul. Nunca pensó que las cosas terminarían así… con un embarazo no planeado; pero estaba feliz.


Después que le hicieran todos los exámenes de rigor al bebé de Yun Seo, determinando que estaba completamente sano, ambos fueron dados de alta.

_Soo Jin-shi _Yun Seo se dirigió a una de las enfermeras que conocía_. ¿Crees que pueda hablar con el doctor Yun?

Desde que diera a luz, no lo había vuelto a ver. La había referido a otro de sus colegas.

_No creo que en este momento _dijo la joven enfermera_. El doctor Yun no se encuentra en la clínica. Creo que salió con su novia.

_¿Novia? _Yun Seo sintió que todas sus esperanzas se iban al suelo.

_Sí, el doctor está saliendo con una señorita que según escuché, fue prometida del Presidente del Grupo Shin-Hwa, el novio de la doctora Geum. Ha venido por aquí algunas veces.

Yun Seo no dijo mucho, se despidió de la enfermera y salió a la recepción a retirar los papeles mientras sostenía a su bebé en brazos.

_El doctor Yun dejó esto para usted _le dijo la encargada luego de que le entregara los documentos del nacimiento de su hijo.

Yun Seo tomó asiento y abrió el sobre. Era dinero, suficiente dinero como para no preocuparse por un tiempo. También había una nota.

"No dudes en buscarme, si a ti o a tu hijo les falta algo"

Si se tratara de ella sola, habría devuelto el dinero; pero realmente lo necesitaba… Además, aunque él no lo supiera, era el padre de su hijo.

_¡Unnie…! ¡Unnie…! _ gritaron sus hermanas, en cuanto entraron a la clínica.

Yun Seo las saludó un poco sorprendida… Se suponía, la esperarían en casa.

_¿Qué hacen aquí?

_Vinimos a buscarte y también a nuestro sobrino _dijo Ji Hye, mirando al pequeño_. ¡Unnie, es hermoso…!

_Si que lo es… _exclamó Hye Shin_. ¿Puedo cargarlo?

_Preferiría que no por ahora… ya te mostraré como hacerlo después; pero, ¿cómo llegaron aquí? No les había dicho que esperaran en casa.

_Y eso íbamos a hacer _dijo la mayor de las dos_; pero el doctor ese envió a su chofer por nosotras. Está afuera, esperando para llevarnos a casa.

_No íbamos a aceptar nada de él _agregó la menor_; pero no queríamos que regresaras sola cuando nos tienes a nosotras.

_¿Y tu esposo no vendrá por ti? _intervino la enfermera con quien hablara anteriormente_. Ni siquiera ha venido a ver a su hijo.

Yun Seo enrojeció; pero tenía una respuesta para eso.

_Él está trabajando muy lejos; pero en pocos días estará en casa.

Sus hermanas se miraron entre sí. Aunque apoyaban la farsa de su matrimonio, sentían vergüenza al ver a mentir a su hermana mayor. Yun Seo no les había dicho quien era el padre de su hijo; pero estaban seguras que era el doctor Yun… Y el hecho de que el bebé se pareciese a él, lo confirmaba. Porque el parecido era notorio.

Cuando subieron al auto, se encontraron con una silla de seguridad para el bebé… al parecer Ji Hu había pensado en todo. Pero las cosas no terminaban allí, cuando llegaron a casa, el conductor abrió el maletero y sacó varios paquetes.

_¿Y esas cosas?

_Obsequios para el bebé _contestó el conductor.

Recuerda que es su padre, se dijo Yun Seo una vez más. Aunque se sentía herida por cómo se habían dado las cosas, deseaba mantener a su hijo al margen de todos sus problemas. Así que en cuanto estuviese recuperada del todo, le diría la verdad a Ji Hu. Pero, dejándole en claro que no deseaba ni esperaba nada de él. No quería intervenir en su vida… destruir su relación. Él tenía derecho a ser feliz; aunque esa felicidad no estuviese a su lado.


La invitación a la boda de Jan Di y Jun Pyo llegó a manos de Jin Hee. Aunque se habían casado en Nueva York, como predijera Yi Jeong, era preciso celebrar una ceremonia digna del heredero del grupo Shin-Hwa. Una ceremonia que mantuviera a su madre tranquila. Porque, a pesar de que ya no interviniese en la vida su hijo, le molestó enterarse de su boda a través de los medios.

_¿Irás? _preguntó Seung Joong, un tanto inquieto.

Le molestaba la idea de que Jin Hee volviese a encontrarse con Woo Bin. Sabía que él estaría allí. Después de todo, era uno de los mejores amigos del novio. Eso no tenía ni qué dudarlo.

_¡Por supuesto! _dijo Jin Hee mirándolo a la cara_. Se trata de Jan Di unnie… No puedo ni pensar en faltar. Además, hay algo que no sabes… Se trata del contrato prenupcial. Aunque Woo Bin y yo estamos separados, cuando se trata de un evento público como éste… estamos obligados a asistir y fingir que seguimos casados como cualquier matrimonio normal.

Seung Joong se acercó a Jin Hee y la abrazó.

_Jin Hee… aunque no hemos tocado el tema… ya lo sabes… sabes lo que siento por ti. Sabes que te amo

Ella se puso nerviosa, le era difícil verlo como algo más que un amigo o un hermano. Se había acostumbrado a tratarlo de esa manera. Aunque, tampoco podía negar sus atractivos. Seung Joong era un hombre varonil, bien parecido… y sobre todo, la amaba. Tal vez podría intentarlo. Su único temor, es que de no funcionar, su amistad se viese afectada. Además, era muy pronto para pensar en una relación. No solo seguía casada con Woo Bin, sino que sus sentimientos por él no habían cambiado. Seguía amándolo y mientras no lo olvidara, no quería enfrascarse en otra relación.

No sería justo para Seung Joong, como no lo fue para ella. Woo Bin se lo había dicho en Nueva Caledonia, las relaciones de una vía no funcionan.

_Lo sé _respondió alejándose de él_. Ahora lo sé… pero, lo de mi matrimonio está muy reciente, y no me siento lista para una nueva relación. Necesito tiempo… Y en cuanto a Woo Bin, sé que no te gusta la idea de que vaya con él; pero es algo que no puede evitarse. Estamos obligados.

Woo Bin tenía una discusión similar… solo que él no le dijo a Hye Sun, que iría con Jin Hee. No quería una escena… Pero aun así, ella estaba molesta por haber sido excluida.

_Ellos nunca me aceptarán _chilló molesta_. Al igual que tu familia, creen que no soy buena; porque me metí en tu matrimonio. Pero, yo estaba antes que ella. ¡La única intrusa aquí es ella! Y si no hubiese sido por tu madre, jamás te habría abandonado.

Woo Bin suspiró, detestaba las discusiones. En cuanto a lo de su madre, Hye Sun se lo había confesado aquella vez que se fueron de viaje a Chugnju. Esa fue la razón por la que regresase decidido a abandonar a Jin Hee. El sacrificio de Hye Sun, los viejos recuerdos… aquello lo cegó.

_Jin Hee solo es una víctima _dijo él, ocultando su fastidio, mientras sacaba un cigarrillo.

Había regresado a su antiguo vicio.

Una semana después, se encontraba en su antigua casa, esperando por Jin Hee. Esta vez no quiso entrar, se mantuvo en el portal.

Consultó su reloj, nervioso ante la posibilidad de que Jin hee lo dejase plantado. A pesar del contrato prenupcial, existía esa posibilidad… Pero no lo hizo, estuvo allí a la hora convenida. Fue Seung Joong quien la llevó. Y aunque le dieron ganas de romperle la cara cuando lo vio despidiéndose de su esposa con un abrazo, tuvo que aguantarse.

_Llámame cuando estés de regreso _le dijo Seung Joong a Jin Hee.

_No será necesario _intervino Woo Bin_. Yo la llevaré de vuelta.

Seung Joong ni siquiera lo miró.

_Llámame _le insistió a Jin Hee.

_Preferiría que no _respondió ella en voz baja_. Pero no te preocupes, estaré de regreso temprano. Ahora será mejor que te vayas.

Quería evitar un nuevo enfrentamiento.

Seung Joong se marchó, no sin antes, lanzar una mirada de advertencia que Woo Bin ignoro a propósito.

_Estás muy hermosa _señaló, acercándose a Jin Hee en cuanto Seung Joong se fue.

_Será mejor irnos _dijo ella, sin hacer caso a su comentario.

Woo Bin se quedó algunos minutos de pie, observándola mientras ella caminaba hacia el auto… Pero en cuanto Jin Hee alzó la mano para abrir la puerta del mismo, se adelantó y lo hizo por ella.

_Al menos, permíteme ser un caballero.

Cuando llegaron al hotel donde se celebraría la ceremonia, se sentaron en la misma mesa que Yin Jeong, Ga Eul, Ji Hu y Jae Kyung. A ésta última no la conocía; pero congenió con ella de inmediato. Era muy divertida; pero no pudo evitar pensar en Yun Seo, hacía tantos meses que no sabía de ella. A ambas les había ido mal con los miembros del F4.

_Woo Bin-shi _dijo Jae Kyung, mirando a Jin Hee_, no sabía que tu esposa fuese tan hermosa. Eres muy afortunado.

_Lo sé _dijo Woo Bin, aprovechando la oportunidad para abrazar a Jin Hee_. Realmente he sido muy afortunado de tenerla en mi vida.

Los demás, que sabían cómo andaban las cosas, solo guardaron silencio.

_Jin Hee _ahora Jae Kyung se dirigió a ella_, pensé que eso no sería posible; pero lograste conquistar al Don Juan. Ahora, solo tienes que hacer como Ga Eul, vigilarlo muy de cerca.

_¡Unnie…! _se quejó Ga Eul.

Yi Jeong sonrió, los celos de su esposa le resultaban adorables.

Jin Hee también sonrió… aunque en el fondo quería matar a Woo Bin. Después de liberarla del abrazo, posó su mano sobre la suya cuando ese tipo de acercamientos eran totalmente innecesario.

_Mantén las distancias _le susurró; pero él se hizo el desentendido.

Aunque fuese por unas horas, necesitaba sentirla suya.

Tan pronto el novio y el capellán estuvieron frente al altar, la orquesta dio inicio a la pieza tradicional y la novia hizo su aparición.

Jin Hee miró el rostro de Jun Pyo y recordó la expresión de Woo Bin cuando la vio vestida de novia. ¡Era la misma expresión! Acaso, ¿sería posible qué él…? No… ¡imposible! De ser así, no la habría abandonado.

Woo Bin miró a Jan Di e inmediatamente se transportó al día de su boda. Volvió a sentir la misma emoción que aquel día, al ver a Jin Hee vestida de blanco, caminando hacia él e inconscientemente, apretó su mano.

_Me lastimas _se quejó ella.

_Lo siento _dijo él; pero sin soltarla.

Necesitaba ese contacto.

Después de tantos años, Jae Kyung podía ver a Jun Pyo sin sentir dolor… Algo que no pudo hacer por mucho tiempo.

Ji Hu, a pesar de haber superado sus sentimientos por Jan Di, sonrió con un poco de nostalgia al escuchar al capellán declararlos marido y mujer. Era irónico, todas las mujeres que le habían interesado, ahora estaban casadas. Recordó a Yun Seo... no solo estaba casada, tenía un hijo con otro hombre. Algo que seguía doliéndole.

Después del brindis y el vals de los novios, Jin Hee tomó su bolso de mano y se retiró después de despedirse de los novios.

No podía seguir allí… Aquello le traía demasiados recuerdos. Y aunque sabía que no era lo correcto, hizo una parada en el bar del hotel. Se sentó en la barra pensando en tomar un par de tragos e irse a casa; pero las cosas no funcionaban así. Para los hombres, esa era una invitación y pronto tuvo uno sentado a su lado.

_¿Buscas compañía? _preguntó el descarado.

Jin Hee ya llevaba una copa y estaba por servirse la segunda.

_No gracias _dijo tajante.

_Vamos, un poco de compañía no hace mal.

Jin Hee logró zafárselo con algo de dificultad.

Sin embargo, tres copas después, tenía otro más a su lado.

_No quiero compañía _dijo aun más tajante.

_Si no quieres compañía _preguntó el tipo molesto_, ¿qué haces en un bar sola?

_No está sola _dijo una voz conocida_. Me está esperando a mí.

_¿De veras? _el hombre se dio la vuelta.

_De veras _recalcó Woo Bin, en tono amenazante.

El hombre lo miró y de inmediato se sintió intimidado. Pidió disculpas y se marchó. Woo Bin tomó su lugar.

_¿No escuchaste que no quiero compañía? _exclamó Jin Hee, terminándose la cuarta copa_. Eso también va contigo… especialmente contigo. Así que vete por donde viniste.

_Lo siento _exclamó él con firmeza_, pero no voy a ninguna parte sin ti. Menos si estás bebiendo.

_Entonces me iré yo _dijo ella, poniéndose de pie; pero perdió el equilibrio. Estaba mareada.

Woo Bin la rodeo por la cintura para evitar que tropezara con una silla.

_Estoy bien _aseguró, liberándose.

Ese contacto la quemaba.

_No lo estás _objetó Woo Bin, obligándola a aceptar su ayuda.

Minutos después, éste conducía silenciosamente… mientras Jin Hee lo estudiaba con la mirada. Realmente se veía guapo en su traje de Armani. A ella en cambio, se le notaba lo ordinario de su trajecito.

Lo había comprado en una barata.

Suspiró… aún no se acostumbraba a la pobreza. Aunque su padre no le había dado cariño, lo material nunca le había faltado.

Entonces sucedió.

Al tocar la palanca de cambios, Woo Bin rosó una de sus piernas accidentalmente, poniéndolos a ambos en aprietos.

No debí haber aceptado, pensó Jin Hee, apretando los ojos mientras sentía la sangre fluir por todo su cuerpo.

Muero por tenerla en mis brazos, pensaba Woo Bin al tiempo que su cuerpo reaccionaba ante aquel roce.

Poco después… pedían una habitación en un hotel del camino.

No era así como Woo Bin deseaba acercarse a ella; pero el deseo de tenerla nuevamente en sus brazos pudo más.

La guió hacia los ascensores, y en cuanto la puerta se cerró, se apoderó de su boca en un beso profundo, mientras una lágrima se escurría por las mejillas de Jin Hee. Woo Bin sintió la sal en sus labios y se alejó al instante.

_Perdóname _dijo angustiado_, he sido un imbécil. Te llevaré a tu casa de inmediato. No tengo derecho a...

_No iré a ningún lado _aseguró ella con firmeza, mientras secaba su mejilla_. Realmente quiero esto.

No sabía hasta qué punto serviría, ni que tanto se hundía; pero quería que Hye Sun lo esperara despierta mientras lo imaginaba en sus brazos.

Detestaba a aquella mujer.

Cuando estuvieron en la soledad de la habitación, Woo Bin se despojó rápidamente del saco y la camisa. Luego, ella se apoderó del cinturón y se deshizo de este rápidamente, al tiempo que le bajaba el cierre del pantalón. No hubo vacilación ni torpeza, un instante después… estaba sobre él. No hubo juegos, sólo necesidad, deseo. Woo Bin estaba sentado en uno de los sillones, mientras ella le hacía el amor. Le bajó la cremallera del vestido y se lo deslizó por los hombros mientras Jin Hee buscaba el ritmo adecuado. Y cuando lo encontró, Woo Bin dejó escapar un pequeño gemido.

Ella estuvo a punto de protestar, porque en aquel instante, sintió los dedos de éste hundirse en la delicada piel sus muslos. Aquello le había dolido; pero él lo había hecho en el calor del momento y eso le agradó.

_Mi amor… estás volviéndome loco _murmuraba él sin soltarla.

Estar dentro de ella, rodeado por su calor... Aquello era demasiado. Se incorporó para alcanzar sus senos, devorando cada centímetro de ellos, mientras apretaba sus caderas contra su cuerpo. No importa cuán cerca estuviesen, anhelaba más.

La rodeó con sus brazos, y sin separarse, la colocó sobre el sillón.

Quería estar arriba…

Se detuvo un instante para grabar aquella imagen en su memoria, como había hecho alguna vez.

_¿Qué sucede? _se inquietó Jin Hee.

_Ssshhh _susurró Woo Bin, indicándole que todo estaba bien, al tiempo que empezaba a moverse. Luego, cuando sintió que llegaba al máximo límite del placer, sus embestidas se volvieron más violentas, más salvajes… No importaba cuan fusionados estuviesen sus cuerpos, aquello le parecía poco. Su hambre de ella era demasiada y necesitaba ser saciada.

_¡Woo Bin…! _Jin Hee repetía su nombre en susurros profundos y entrecortados_. ¡Woo Bin…!

Podía verlo en su rostro, sentirlo en su cuerpo… También llegaba al límite. Se apretaba desesperadamente contra él, sin poder controlar sus gemidos. Woo Bin soltó una ronca exclamación, estaba sintiendo lo mismo. Entrelazó sus manos con las de ella al tiempo que sentía como su cuerpo se liberaba con violencia en su interior.

Fue como una explosión de placer… de inmenso placer…

Woo Bin se dejó caer sobre Jin Hee y así permanecieron algunos minutos. Les costó recuperarse de aquello. Se habían extrañado mutuamente.

Sus cuerpos habían nacido para estar juntos, y Woo Bin sabía que sus almas también. Ahora tenía la certeza. Dejaría a Hye Sun y lucharía por recuperar la confianza de Jin Hee. De ser necesario, se pondría de rodillas.

Pero la noche no terminó allí… Woo Bin la tomó en brazos y la llevó hacia el baño. Luego tomó una esponja y acarició con ella cada parte de su cuerpo, a la vez que besaba sus labios. Después, la depositó en la cama mientras terminaba de secar las gotas de agua con una toalla. Deseaba consentirla y esperaba tener el resto de su vida para hacerlo.

Porque para él, esta era la reconciliación.

Hizo la toalla a un lado y empezó a lamer las pequeñas gotas de agua que seguían escurriéndose por el juvenil cuerpo de su mujer. Adoraba la lozanía de su piel, blanca e inmaculada.

Jin Hee estaba ansiosa… Adivinaba la dirección que tomaría Woo Bin y aunque no fue la primera vez, se vio a sí misma dando un pequeño salto, cuando sintió la humedad de su lengua explorándola con avidez.

Realmente era un maestro.

Los ojos de Woo Bin brillaron cuando las manos de Jin Hee se enredaron en sus cabellos, al tiempo que ella suspiraba sin control.

No quería que aquello terminara rápido, deseaba tomarse su tiempo, degustar su cuerpo el mayor tiempo posible… así que bajó la intensidad y solo la retomó nuevamente, cuando ella empezó a suplicar por la liberación.

En ese momento entró en ella, llegando ambos rápidamente al orgasmo.

Con toda premeditación, en el calor del momento, Jin Hee aruñó su espalda lo suficientemente fuerte, como para dejar marca.

Woo Bin ni reparó en ello, estaba demasiado concentrado en el placer de hacerla suya, de tenerla debajo de su cuerpo...

Cuando se separaron, él calló de espaldas sobre la cama, maravillado de todo lo que estaba experimentando. Hacer el amor con Jin Hee era como su sueño hecho realidad… Ahora solo debía volver a retomar su matrimonio. Era lo que más deseaba… Los fantasmas del pasado se habían disipado.

Esa noche no hablaron.

Todo lo que tenían que decir, lo dijeron sus cuerpos…

Jin Hee abrió los ojos con dificultad. Sabía que no debía haber bebido. Ya era un hecho que no se llevaba con el alcohol. Miró a su alrededor y se sorprendió al no reconocer el lugar. ¡Era la habitación de un hotel! Echó un vistazo debajo de las sabanas y como suponía, estaba desnuda. Entonces… miró a su lado y allí estaba él, con una expresión de paz que jamás le había notado. Ahora lo recordaba todo, habían tenido sexo.

No podía llamarlo amor cuando sabía bien que él no la amaba.

No se lo había dicho ni una sola vez.

Salió de la cama muy despacio, cuidándose de no despertarlo. Quería marcharse sin una confrontación. Si había dormido con él, había sido solo por causa del alcohol… No es que no lo desease, obviamente sí; pero había sido un error. Casados o no, aquello parecía algo ilícito.

Se vistió rápidamente y se marchó dejando una nota.

"Fue divertido; pero no volverá a repetirse".

"Si no te hubiera conocido no habría experimentado el dolor, la tristeza, ni estos recuerdos llenos de lágrimas. Pero… si no te hubiera conocido, tampoco habría experimentado la alegría, la amabilidad, la emoción… Ni esta calidez, ni el sentimiento de felicidad absoluta".

Con esas palabras, sacadas de una película japonesa, Jin Hee se despidió de Woo Bin en su corazón. Le daría una oportunidad a Seung Joong.


FELICES FIESTAS PARA TODOS LOS QUE DEDICAN SU TIEMPO A LEER ESTE FIC... POR CIERTO, ESTOY DE CUMPLEAÑOS EL 29, Y COMO REGALO DE CUMPLE, NO ESTARIA MAL QUE COMENTEN... ^^