Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, es de Okubo-sempai. Kuroshitsuji tampoco es mío, es de Toboso-sempai. Lo único mío es la trama.
¡Al fin, nuevo cap!
Akuma no Bara
Rosa 20: La Valse des Monstres
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— Mamá, no pienso ponerme eso — dije, con un leve tic en el ojo izquierdo.
Mi madre hizo un leve puchero, mientras que abrazaba el vestido blanco que traía en las manos como si su vida dependiera de ello.
— ¡Pero Maka~! ¡Se supone que es una fiesta formal! ¿Acaso pretendes ir con eso? — preguntó, señalando de manera casi acusadora mi ropa.
Yo bajé la mirada. Unos jeans, una blusa con el lema de "Rock is in the House" y unos converse negros. Esto era formal para mí, pero al parecer para mi madre esto era el atuendo digno para ir a una fiesta pagana en el centro del bosque.
— Humm… ¿sí? — respondí casi dudando, sabía que a mi mamá le daría un ataque con eso.
Y en efecto, así fue.
— ¡¿Cómo es posible que te vayas vestida así? ¡Necesitas verte bonita, como toda una señorita! — enarqué una ceja. Las fotos de mi madre con su traje hippie invadieron mi cabeza —. ¡Usarás este vestido o no sales!
— ¡Pero mamá…! — me encontré suplicando. Y sí, sonaría patético puesto que no hacía eso desde que tenía doce años, pero esto realmente era importante para mí… y no sabía la razón.
Había accedido a ir al baile con Soul, y aunque sabía que si me lo hubiera pedido hace dos o tres meses me hubiera reído en su cara, ahora me encontraba hecha un manojo de nervios y ansiedad. Aquello no podía estar bien. No, nunca. ¿Qué demonios era lo que me sucedía?
— Nada de peros, Maka. Usarás este vestido aún si tengo que amarrarte a la silla, ¿entendido? — susurró mi madre con una sonrisa que bien se podía describir como sádica.
Ahora compadecía a papá.
De mala gana acepté ponerme el vestido que mamá me dio, y una vez que terminé de subir la cremallera y miré mi reflejo en el espejo de cuerpo entero que ella tenía en su habitación, me quedé sin palabras. ¡Era hermoso! Parecía sacado de un cuento de hadas o algo por el estilo. Blanco y con escote strapless, pero sin dejar que se viera de más. Era pegado y ayudaba a resaltar las curvas que creía no tener, además de que no me hacía ver tan plana ni tan "llena". Me giré para ver a mi madre con una sonrisa, haciendo que la falda del vestido se elevara y girara de manera graciosa, como en las películas.
— ¡Es bellísimo! ¿De dónde lo sacaste?
— Es mi vestido de boda — me dijo, con una sonrisa tranquila y llena de cariño.
Y allí fue cuando dejé de sonreír.
Por un momento sentí como si el vestido me picara o me quitara el aire de los pulmones. Me sentí gorda y plana, por no decir desnuda.
— O-oh… mamá, yo no creo poder usarlo… — murmuré, totalmente roja.
Ella se acercó a mí y colocó sus manos en mis hombros, para luego regalarme una sonrisa dulce.
— Vas a usarlo. Descuida, no me enojaré si le cae ponche o algo por el estilo — bromeó —. Lo compré en Las Vegas cuando tu padre y yo escapamos para irnos a casar allí, y no lo he vuelto a utilizar desde entonces. No quiero que se empolve y se haga sucio con el tiempo, por eso quiero que lo utilices esta noche — colocó un dedo en mis labios para callar las protestas que se estaban formando en mis labios —. Por alguna extraña razón siento que tú no usarás este vestido el día de tu boda… — susurró.
— Mamá… — comencé a decir, triste. ¿Acaso ella sentía que yo nunca me iba a casar? Al ser un Bara nunca envejecería, y eso significaba que nunca encontraría el amor verdadero.
— … Porque lo más probable es que uses otro vestido de diseñador — me dijo ella con tono dramático, y tuve ganas de darme una palmada en la frente. Bien, al parecer me había equivocado con respecto a ella y su "sexto sentido materno".
Después de aquella pequeña charla "madre a hija", mamá me hizo sentarme en el banquillo frente a su tocador. Desde pequeña yo había dicho que ese era el lugar sagrado de mamá, puesto que nunca había visto que papá dejara alguna de sus pertenencias allí. El mueble estaba lleno de cosméticos, perfumes, cepillos, cremas para el cuerpo y el cabello, ligas, fotos de mi hermano y de mí y hasta una foto dónde aparecían ella y papá en su boda.
Miré fijamente el vestido de mamá. Era ligeramente parecido al que yo estaba usando en esos momentos. ¿Acaso lo habría arreglado para que yo lo usara? Tuve unas increíbles ganas de llorar y de abrazarla con fuerza, pero el delineador se correría y mamá me regañaría, así que me abstuve de hacerlo.
Media hora más tarde, mi progenitora creyó que yo estaba lista. Yo, en cambio, sentía que nada se podría hacer para intentar que yo fuera "bonita". Me había maquillado, me había recogido el cabello con unos pasadores y broches y me había puesto algunas de sus joyas más importantes. Ahora creía saber cómo se sentían mis muñecas Barbie cuando yo las arreglaba de pequeña.
El timbre de la puerta sonó, y a juzgar por las maldiciones que papá soltó y por los gritos de júbilo de Nick al encontrar a alguien que jugara con él y su consola de videojuegos me hizo saber que mi cita – esa palabra sonaba muy rara aún en mis pensamientos – al fin había llegado.
— Creo que es hora~ — me dijo mi madre, para luego empujarme hacia las escaleras a pesar de mis excusas de que aún no estaba lista.
Bajé algo torpe las escaleras por culpa de los tacones de las zapatillas que estaba usando. Miré hacia el suelo, negándome a observar a mi Akuma. Sentía mis mejillas calientes y mi corazón bombeando con fuerza contra mi pecho.
Oh, esto no puede estar pasando.
— ¡Soul! ¡Qué bueno que llegaste! Te ves muy guapo — canturreó mamá, haciendo que papá se tirara de los cabellos con desespero.
— Muchas gracias señora Albarn, usted también se ve radiante esta noche — respondió Soul de manera cordial y sincera. ¿Era mi imaginación o estaba coqueteando con mamá para hacer enojar más a mi papá?
… No, no era mi imaginación.
— Ejem — carraspeó papá, llamando su atención —. ¿A qué horas piensan regresar? — exigió saber, con el ceño fruncido y jugando al papel del padre preocupado por su pequeña. Extrañamente, ese papel no le quedaba.
— ¡Querido! — le regañó mamá — Déjalos que lleguen a la hora que desean, ya son niños grandes.
— ¡¿Qué cosa? ¡No dejaré que… él — señaló a Soul — ande a tales horas de la noche con mi hija!
— La traeré a las doce en punto, señor — le dijo Soul con una sonrisa tranquila, haciendo que a papá se le cayera prácticamente el mentón hasta el suelo —. Así que no se preocupe.
Papá le miró con una expresión que claramente decía "¿estás bromeando?". Estuve a punto de decirle que se calmara y nos dejara irnos en paz, hasta que de pronto un flash me encegueció momentáneamente. Bajé la mirada y vi a mi hermano con una cámara en manos y una sonrisa inocente.
— Mamá quería una foto de recuerdo — se excusó, mientras que nuestra madre lo abrazaba y lo felicitaba por su trabajo bien hecho.
Realmente mi madre era extraña.
— Bien chicos, si no se van ahora llegarán tarde — nos dijo mamá, empujándonos suavemente hacia la puerta de salida — ¡Disfruten del baile! — nos despidió una vez que estuvimos afuera.
Sólo atiné a despedirme de ella con un leve movimiento de manos, puesto que pronto cerró la puerta y ya no pude ver lo que ocurría dentro de mi casa. Sentí una leve caricia en los hombros y pegué un brinco, asustada, para luego sonrojarme hasta no sentir mis mejillas y respirar algo agitada.
— Te vez hermosa esta noche — susurró Soul en mi oído.
Me giré rápidamente para darle la cara, no confiando mucho que él se encontrara a mis espaldas y susurrando de esa… manera.
— A-ah… Gracias… supongo — le miré de pies a cabeza. Traía un elegante traje negro con unas finas líneas que lo atravesaban verticalmente, y debajo usaba una camisa color vino junto con una corbata negra. Lo primero que pensé fue que parecía un ángel caído… lo segundo que pensé fue que él realmente era un ángel caído —. También te ves bien — me limité a decir, avergonzada.
Él soltó una pequeña risa.
— Gracias, y bien, ¿vienes? — me tendió la mano, la cual acepté de una manera algo tímida. Tuve ganas de abofetearme mentalmente ante esa conducta, ¡era mi Demonio! Habíamos pasado por infinidad de situaciones peores que un simple apretón de manos y ahora me ponía nerviosa. Esto realmente era increíble.
Me condujo hacia el portón de la casa, donde nos esperaba un costoso Audi R8 de color negro. Abrí la boca por la impresión. Desde que el primer modelo había salido al mercado, le había suplicado a mamá que me lo comprara cuando fuera a la Universidad, pero papá se había negado por el hecho de que era muy "inseguro", según él. Mi Demonio notó la expresión que yo hice y enarcó una ceja, confundido.
— ¿Sucede algo?
Reaccioné y negué con la cabeza.
— N-no esperaba que… tuvieras uno de estos… — admití —, d-digo, creí que vendrías por mí en tu moto.
— No hubiera sido cool llegar en mi moto — me miró como si me hubiera salido otra cabeza —. Además, tenía tiempo sin sacar a este bebé a la calle — canturreó, mirando a su automóvil como si se tratara de la cosa más bella en el planeta.
Lo envidié por un momento.
— Jum — farfullé, inflando los cachetes y caminando hacia la puerta del copiloto. Fue difícil cerrar la puerta sin que se atorara la falda del vestido o algo así, y una vez que lo logré, Soul me ayudó a ponerme el cinturón de seguridad al ver que yo batallaba con este — N-no es necesario — dije, sintiendo la cercanía de su cuerpo y sonrojándome de golpe… otra vez.
— No sería caballeroso de mi parte si te dejara todo el trabajo para ti sola — bromeó, para luego mirarme de manera pícara y algo lujuriosa. Y mi mente que había sido dañada por culpa de él comenzó a mal pensar todo.
— Cállate y vámonos de una vez — murmuré, apartando la mirada y frunciendo el ceño.
Él por su parte se echó a reír y cerró con delicadeza la puerta del carro, para luego entrar al lugar del piloto. Encendió el motor y casi me puse a llorar al notar que ronroneaba como si fuese un gato. Sin duda alguna, le seguiría insistiendo a papá.
Durante todo el camino hacia la Academia nos la pasamos en silencio, escuchando viejas estaciones de radio que pasaban música de los noventas. Recordé cuando mis padres me ponían esa música para dormirme, incluyendo algunas de los Beatles o de los Rolling Stones. Una vez que llegamos, Soul salió rápidamente del auto para ayudarme a bajar. Me sentí como una princesa durante esa fracción de tiempo.
Pero al entrar al gimnasio, aquellas ilusiones desaparecieron. Todos iban vestidos de forma elegante, digna para algún baile de alguna reina o algo así. Aunque sin duda alguna, los que mejor se veían eran los Akumas veteranos. Parecían encajar perfectamente con la decoración al estilo victoriano, e incluso se veían más felices que los alumnos humanos.
No los culpaba. Como bien había dicho Liz, esta era una forma en la que ellos recordaban buenos tiempos. Era como si volvieran a ser humanos.
— ¡Maka, Soul! — y hablando de la Reina de Roma…
Liz llegó hasta nosotros con un elegante vestido de hombros caídos y con finos encajes de seda. Era de un color rojo sangre, haciendo que su pálida piel resaltara junto con los rubíes que colgaban del collar de su cuello y de los aretes. Su cabello, recogido en un elegante moño le hacía ver muy adorable. Me sentí como si fuera un ogro.
— Los estábamos esperando — nos dijo, para luego guiarnos con el resto del equipo. Black Star usaba un traje todo desarreglado y sucio al estar atragantándose con la comida, mientras que Kid era todo lo opuesto a él, usando un traje totalmente simétrico y arreglado — Por cierto, me gusta tu vestido Maka — me dijo, guiñándome un ojo.
— Gracias — respondí, sonrojándome levemente.
Tsubaki se acercó a mí, seguida de Chrona, quien parecía querer esconderse tras una piedra y no salir de allí hasta que la fiesta acabara. El vestido de Tsubaki parecía más un kimono pero con los hombros descubiertos, y su cabello estaba suelto y adornado con diferentes broches dorados. Chrona, por el contrario usaba un vestido negro con corsé, haciendo que se viera totalmente adorable. ¿Cómo es que se decía eso en el idioma japonés? Oh, sí, moe.
— ¿Y Ragnarok? — le pregunté a Chrona una vez que vino hacia mí para aferrarse de mi brazo, como una pequeña asustada.
— B-bailando c-con Patty — me dijo, señalando hacia el centro de la pista.
Rodé mis ojos hasta dónde me apuntaba ella. La gente bailaba al ritmo de una canción algo animada, que consistía en brincos y vueltas de aquí a allá. Patty y Ragnarok hacían una excelente pareja, brincando y riendo al son de la música y sin importarles que la gente los mirara de manera envidiosa por moverse de esa forma. Claro está, si se hubieran enterado de que eran Demonios, no los habrían visto de esa manera.
— Gaillarde — dijo Soul, con una amplia sonrisa en el rostro.
— ¿Ah? — enarqué una ceja —. Creí que era tap.
Sus carcajadas me hicieron sentir ignorante.
— No, no, es un baile Renacentista muy típico en Italia — me explicó.
— Oh, ¿lo bailas?
— Lo bailaba — me corrigió con una sonrisa melancólica —. Aprendí a bailarlo cuando fui a la escuela, y he de admitir que nunca fui bueno, el que era bueno era… — comenzó a decir, pero se calló de golpe, dejándome más que confundida.
— ¿Quién? — pregunté, con algo de curiosidad.
— Nadie — espetó, de forma algo seca y cortante. Pude saber al ver su mirada vacía que prefería no recordar a esa persona, y le hice caso.
Seguí viendo como bailaban los demás, deseando poder moverme como ellos. Yo era torpe bailando… y hasta se podría decir que al caminar también. Me tropezaba con cualquier cosa que encontraba y era muy mala con mi equilibrio, aunque bueno, el entrenamiento que recibí tan pronto me hice Bara me ayudó a mejorarlo… sólo un poco.
— Ojalá pudiera bailar eso — comentó Tsubaki, divertida.
Le miré fijamente.
— Creí que todos ustedes sabían bailar eso.
Ella negó con la cabeza de forma lenta.
— Estos son bailes europeos. Pude haber nacido en la época, pero vivía en otro continente que en ese entonces había cerrado sus puertas a intercambios culturales — me explicó.
Asentí, recordando que Tsubaki venía de Japón. Sin embargo, yo era media europea, y aunque mi abuela trató de enseñarme a bailar tan siquiera un baile ruso o alemán, nunca pude aprender ni el paso más sencillo. Creo que eso de bailar sólo se les daba a algunos.
El tiempo transcurrió lentamente. Soul se puso a platicar con Kid sobre quién sabe qué cosa, Liz jaló a Chrona para que comenzara a conversar con un par de chicas Akumas y Baras y Black Star fue a arrasar con la otra mesa llena de comida, haciendo que Tsubaki tuviera que seguirlo.
Y yo me quedé sola y abandonada. Genial.
— ¿Maka?
Volteé a ver a la persona que me había llamado. Sonreí levemente al notar que se trataba de Ox Ford. Lo había conocido cuando recién llegué a ser la Contratista de Soul, y fue él quien me ayudó a perfeccionar mis técnicas de combate.
— ¡Ox! — le saludé, mientras que me subía uno de mis guantes — ¿Cómo has estado? — pregunté una vez que llegó a mi lado.
— Bien, bien — me dijo con una sonrisa —. Ya sabes, tratando de educar a los nuevos cadetes y esas cosas.
— Veo que te dejaste crecer el cabello — comenté. Cuando le conocí sólo tenía sus "dos torres", ahora su cabeza no estaba calva.
— Es para atraer a las Baras — me explicó con el pecho inflado de orgullo.
— ¿Ah? ¿Acaso aún no consigues una Contratista?
Él soltó todo el aire de golpe, triste.
— No. Siempre me toca entrenar a los nuevos, pero nunca consigo a mi propio Bara. A este paso lo más seguro es que pague mi "cuota" hasta dentro de dos décadas…
— Oh, vamos — le palmeé la espalda, tratando de darle ánimos —. Yo sé que pronto conseguirás a alguien.
— Lo veo difícil — admitió —. Últimamente no hay accidentes donde sobrevivan personas. Por lo general hay homicidios o ese tipo de cosas. Los Baras están escaseando y los Akumas nos incrementamos en número…
Hice una mueca. Debía de ser difícil eso de ser Akuma en estos tiempos. Por lo general los Baras que existían ya tenían un Demonio o incluso dos, y ese era un límite que no podían sobrepasar. Kid al ser shinigami y tener una alta concentración de poder espiritual podía manejar a dos Akumas, sin embargo, la gran parte de los Baras no podíamos. Yo siempre terminaba desmayada cuando le daba de mi sangre a Soul.
Una canción más animaba comenzó a sonar en el lugar, y tanto los demás Humanos como yo la reconocimos al instante. Era Thriller, de Michael Jackson. Lo más seguro es que la habían puesto para que la gente normal no se sintiera fuera de lugar con todos esos bailes antiguos.
— ¿Te molestaría si te invito a bailar? — me preguntó Ox, divertido.
— Para nada — respondí con una sonrisa. Me estaba aburriendo allí, y si no me ponía a hacer algo, terminaría metiendo la cabeza al ponche para no dormirme.
Él soltó un par de carcajadas y caminamos hacia el centro de la pista, donde había varias personas listas para comenzar a bailar. Una vez que la música comenzó, los movimientos tétricos no se hicieron esperar. Este era uno de los pocos bailes que había aprendido a bailar, y todo porque desde pequeña había visto a mi madre hacerlo. Choqué las palmas en el aire y arrastré uno de mis pies hacia el otro, sin dejar de reír.
Ox Ford también reía. De hecho, todos lo hacían. Por primera vez los Demonios y los Humanos convivían en paz y sin importarles mucho qué especie fueran. Cuando esta acabó, empezó un lento vals. Di la vuelta para regresar a la mesa de bocadillos, puesto que no pensaba bailar eso, sin embargo, una cálida mano me detuvo.
— ¿Te molesta si la pido prestada sólo por esta pieza, Ox? — preguntó una voz conocida. Quise ser avestruz y enterrar mi cabeza en el suelo por la vergüenza.
— Para nada — respondió Ox, riendo —. Diviértanse — se limitó a decirnos, para luego perderse entre la multitud de parejas que ya se encontraban bailando.
— Suéltame — dije casi enseguida, con el rostro rojo a más no poder.
— ¿Por qué? — preguntó Soul, enarcando una ceja y pegándome a su cuerpo, mientras que colocaba una de sus manos en mi cintura y la otra se encargaba de sujetar mi mano.
— N-no sé bailar esto — me excusé —. Y no pretendo bailar contigo.
— Oh, vamos Maka~, para algo te invité al baile — bromeó, comenzando a moverse de manera lenta.
Traté inútilmente de seguirle el paso.
— Creí que sólo lo habías hecho para no pasártela solo — farfullé, mirando al suelo para evitar pisarlo.
— Si hubiera sido por esa razón hubiera invitado a cualquier otra chica — me dijo, tomándome del mentón para que lo mirara a los ojos —. Pero decidí venir contigo, ¿no?
— Porque no tenías otra opción — insistí, poniéndome más roja que antes.
Él suspiro, cansado, para luego hacerme girar al compás de la música. Observé como las faldas de todos los vestidos hacían círculos en el aire, y lo más seguro es que eso visto desde el techo hubiera parecido como un campo de flores en movimiento. Regresé a los brazos de mi Demonio, quien me abrazó de una manera algo cariñosa y protectora, haciendo que mi corazón latiera con fuerza contra mi pecho y el aire me faltara.
De manera algo tímida alcé la mirada hacia él, notando que me veía fijamente. Me perdí en sus ojos rojos como la sangre, los cuales brillaban de una manera que nunca le había visto. Y me olvidé de todo. Me olvidé de la música, me olvidé de todo lo que había sucedido en estos últimos meses, me olvidé de que él era un Demonio y hasta me olvidé de mi nombre.
— Eso es lo que tú quieres creer — su aliento me hizo cosquillas en la cara. ¿Era mi imaginación o la distancia entre nuestros rostros comenzaba a eliminarse? —, pero yo en realidad…
No pude escuchar lo que seguía del "realidad", porque de pronto las luces se volvieron azules y todo aquel Humano que se encontraba bailando a nuestro alrededor se congeló… literalmente.
Soul se separó bruscamente de mí y miró alarmado hacia todos lados, al igual que el resto de los Akumas y de los Baras que había en el salón. ¡¿Qué demonios estaba sucediendo?
— ¡La alarma se activó! — gritó alguien por allí, respondiendo mis dudas, y lo próximo que supe es que las ventanas del gimnasio se rompieron y un centenar de lobos gigantescos empezaron a entrar por estas.
Ahogué un grito al darme cuenta que esos no eran lobos comunes y corrientes, sino más bien…
— ¡¿Hombres Lobo? — chilló Liz, quien estaba a unos cuantos metros de nosotros. Y me hubiera preguntado qué hacían allí y con una cámara de vídeo, sino fuera porque estaba más entretenida viendo a esas feroces bestias avanzando hacia nosotros, seguidos de unas nubes negras que danzaban en el aire.
Los reconocí al instante. Vampiros.
— ¡Código G-7 de protección a la Academia! — gritó Shinigami-sama, y por primera vez pude ver una expresión en su máscara que no fuera esa de alegría eterna — ¡No dejen que se acerquen a los estudiantes!
Acto seguido a esas palabras, todos los Demonios saltaron hacia las bestias, incluyendo el mío. No atiné ni a gritar el nombre de mi Demonio, ya que alguien me tomó del brazo y me jaló lejos de todo el alboroto. Era Black Star.
— ¡Debemos de ir al Salón de Armas! — me gritó, para luego comenzar a correr hacia la misma dirección en la que iban todos.
— ¡¿Y Chrona? — grité entre tanto alboroto, buscando con desespero una cabellera rosada.
No entendía nada de lo que estaba pasando. Primero estábamos todos felices y tranquilos bailando sin importarnos las razas y ahora nos encontrábamos en una batalla épica. No era normal que los vampiros y los hombres lobo se aliaran para enfrentarse contra los Akuma. Alguien debía de estar tras de esto. Y ese alguien me sonaba al nombre de Medusa. Ya me parecía raro que hubiera estado tranquila desde que abrió el Portal de Rusia…
Algo en mi mente chasqueó ante eso. ¡Los Portales! ¡Nos habíamos olvidado por completo de ellos! Sólo faltaba el último Portal, y hoy era 24 de Diciembre, el día límite para abrirlo. ¿Acaso estaba tratando de distraernos para llevar a cabo su plan? Dejé de pensar en ello cuando un lobo se lanzó para atacarme, más sin embargo un cuchillo de plata se le clavó en el cuello y cayó al suelo, convulsionando y chillando de una manera que casi rompe mis tímpanos.
Miré al que lanzó el cuchillo, y me encontré con los ojos de mi Demonio, quien se veía claramente preocupado. Articulé un "gracias" con los labios y él se limitó a asentir, para luego seguir luchando junto a los demás. Me solté de Black Star antes de que este pudiera decir algo y corrí en dirección contraria. No pensaba dejar sola a Chrona. ¿Y si Medusa los había enviado para que la llevaran de nuevo con ella? No permitiría eso. Nunca.
— ¡Chrona! — grité varias veces, hasta que pude verla, luchando con ayuda de los platos de plata que habían estado adornando las mesa de los bocadillos.
— ¡Maka! — me llamó ella en respuesta, claramente asustada. Y la entendía. Ambas estábamos indefensas y nuestros Baras se encontraban luchando contra los enemigos sin posibilidad alguna de ir a ayudarnos.
— ¡Tenemos que escapar! — grité, tomándole de la mano y guiándola hacia las puertas traseras del gimnasio.
Un par de vampiros junto con un hombre lobo nos pisaban los talones, mientras que nosotras tratábamos de alcanzar la salida. No entendía cómo es que en las películas las mujeres podían correr con tacones sin morir en el intento.
— Per signun crucis de inimícis nostris líbera nos, Deus noster (1) — escuché decir a alguien, para luego sentir una explosión a nuestras espaldas.
Chrona dio un traspié y cayó al suelo, por lo que tuve que detenerme para poder socorrerla y mirar a la persona que nos había salvado. Era Kid, quién estaba manchado de sangre y con los ojos rojos en vez de dorados.
— ¡Váyanse cuanto antes de aquí! — nos dijo, y nosotras sólo atinamos a ponernos de pie para seguir corriendo.
Detrás de la escuela se encontraba un bosque que la rodeaba, por lo que una vez que brincamos la barda nos internamos en este, queriendo perder de vista a los vampiros. Un par de ramitas se atoraron en la falda de mi vestido, y al tirar de él desgarré la tela más de una vez. Me sentí horrible por ello, pero ya le buscaría una excusa a mamá. Lo más importante ahora era…
—… ¿A dónde creen que van, pequeñas? — nos dijo una voz desde las penumbras, haciéndonos detener nuestro andar.
De entre las sombras, un hombre alto y corpulento salió. Tenía un ojo blanco y con un extraño tatuaje que decía "No Future" en dónde debería de estar su ceja. Sus ropas parecían dignas de un preso, y eso me hizo ponerme alerta y retroceder mientras que ocultaba a Chrona de su vista.
— ¿Quién eres? — pregunté, seria, tratando de no mostrar miedo alguno.
— Me llamo Free, y soy el jefe de los Hombres Lobo — sonrió de forma macabra, mientras que se acercaba hacia nosotras —, y he venido para terminar con nuestro encargo.
— No lo permitiré — fruncí el ceño, aunque por dentro no paraba de llamar a mi Demonio.
— Vamos, si lo hacen por las buenas no saldrán lastimadas…
— No dejaré que se lleven a Chrona.
— M-Maka… — susurró ella, sorprendida.
— A Chrona no es a quién queremos — me dijo Free, soltando un par de risas —. A la que queremos es a ti.
Abrí los ojos tanto como pude. ¿A mí? ¿Por qué quería Medusa secuestrarme a mí? ¿Pensaba utilizarme de cebo o algo por el estilo? Traté de ponerme en pose de ataque, pero Chrona se colocó frente a mí con dos cuchillos de plata en cada mano.
— ¿C-Chrona? — balbuceé.
— No dejaré q-que te lleves a M-Maka — balbuceó, seria.
Free soltó un suspiro, divertido.
— Bien, supongo que será por las malas.
Y al decir eso, su cuerpo se encorvó, mientras que su piel se desgarraba y dejaba paso a un espeso pelaje de color marrón. Su rostro se deformó y sus orejas se volvieron puntiagudas, mientras que sus manos y sus pies adoptaban formas de patas. Una cola se asomó por entre sus patas y un ladrido surgió de la profundidad de sus fauces. A pesar de su aspecto lobuno, se mantuvo erguido en dos patas, casi con una pose humana.
Miré las manos de Chrona, las cuales temblaban a pesar de que ella mantenía una expresión seria en la cara. Tal vez se debía a que era su primera pelea sin la ayuda de su hermano.
— Chrona, dame uno de esos cuchillos — le dije en el oído, haciendo que ella pegara un brinco por el susto y tardara un poco en reaccionar.
— ¿Acaso creen que unos simples cuchillos de plata podrán contra mí, pequeñas? — gruñó Free con voz ronca, para luego saltar hacia nosotras.
Logramos apartarnos a tiempo, y una vez que aterricé, me quité una de mis zapatillas para lanzársela a la cabeza como boomerang, logrando dar en el blanco. Debía de agradecer el entrenamiento para los Baras, te ayudaban a convertir en arma cualquier cosa.
Chrona se lanzó hacia él y usando el cuchillo de plata le hizo una herida profunda en el lomo. Free rugió con fuerza y se hizo hacia atrás para tratar de quitársela de encima. Yo aproveché de la distracción para correr también hacia él y encajarle el mío en el pecho, cerca del corazón.
— Lamento decirte — susurré, con una sonrisa autosuficiente —, que esta no es plata normal.
Desde que te educaban para ser Bara, te enseñaban que el Shibusen era el lugar más seguro en la Tierra. Cada cosa del lugar era sagrado y eficiente en cuanto a atacar a una Criatura Oscura se refería. El agua de la Academia era bendita y cada metal de allí estaba bendecido por algún Sacerdote o por el mismísimo Papa. Giré el cuchillo para profundizar más la herida, sin embargo, el nuevo rugido que lanzó el hombre lobo me hizo tener que soltar mi arma para taparme los tímpanos.
Él aprovechó eso para tomar uno de los brazos de Chrona y lanzarla contra mí. El impacto nos lanzó lejos y caímos rodando sobre el piso. Solté un gemido adolorido mientras que me sujetaba con fuerza el brazo izquierdo. Al parecer me lo había golpeado con una piedra o algo.
— ¡AHH! — escuché como gritaban cerca de mí. Asustada, giré rápido mi cabeza, sólo para encontrar a Free sujetando con fuerza de la cabeza a Chrona y enterrándole las garras en el cuero cabelludo.
La sangre escurría por sus sienes y su frente. Sentí como mi corazón daba un vuelco por culpa del terror y el aire se me iba de golpe.
— ¡CHRONA! — grité, aterrorizada. Traté de ponerme de pie, pero mi tobillo derecho se quejó ante el dolor y caí nuevamente de rodillas.
— Yo les ofrecí hacer esto por las buenas — me dijo Free, y ante el nuevo chillido que lanzó Chrona, me di cuenta que estaba ejerciendo más presión sobre su cabeza.
— ¡Basta! ¡Déjala en paz! — chillé, tomando una piedra y lanzándosela a la cabeza. Él la esquivó fácilmente y soltó unas carcajadas parecidas a las de las hienas.
— Ya sabes mi condición, pequeña. Es ella o tú — sonrió, mostrándome sus dientes puntiagudos y filosos.
— ¡N-no lo hagas, M-Maka! — me suplicó ella, a pesar de que se encontraba llorando por el dolor.
Un par de lágrimas escurrieron por mis mejillas a causa de la impotencia. ¿Realmente estaría dispuesta a arriesgar mi vida por la de Chrona? ¿A pesar de que ella había tratado en varias ocasiones de matarme? Recordé lo sucedido en México y en Rusia. El dolor y la soledad que había en sus ojos.
Y yo alguna vez me había sentido así, hasta que conocí a mis amigos y a Soul.
De manera lenta me puse de pie, apoyándome en un árbol cercano para mantener el equilibrio y no caer. Miré a Free con el ceño fruncido, totalmente decidida, y él sólo atinó a soltar unas fuertes carcajadas mientras que regresaba a su forma humana.
— Bien, lo haré — sentencié.
— ¡NO! — gritó Chrona, pero antes de que pudiera seguir diciendo algo, Free la lanzó contra unos árboles, haciendo que cayera al suelo, inconsciente.
— ¡Chrona! — la llamé, tratando de ir hacia ella, más sin embargo una mano me detuvo de la muñeca y tiró con fuerza de mí.
— Buena elección, pequeña — susurró el Hombre Lobo. Hice una mueca ante su aliento. Olía a sangre y a carne. No quería imaginarme si era de humano o de algún animal.
Sacó una pequeña esfera azul de un bolsillo de su desgarrado pantalón, la cual aplastó con fuerza en la palma de su mano. Una nube azulina comenzó a envolvernos, y antes de que todo se volviera negro, logré divisar a Soul a la lejanía.
— Lo siento — susurré con dolor.
Y pronto, el aire me hizo falta y el suelo desapareció por debajo de mis pies…
Continuará…
1: Es una oración conocida como "Por la señal de la Santa Cruz" y está en latín: Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
¡AHAHAHAHAHA~!
Bien, eh aquí el final de otro capítulo eue. A partir de los próximos tres capítulos termina la Saga de los Portales, y pues… las cosas se complicarán, y mucho xD. Dije que no actualizaría seguido por cosas de la escuela, pero al fin estoy de vacaciones. La única cosa mala es que todavía no sé si aprobé matemáticas o no. De no hacerlo, me castigarán, y pues… no habrá nuevo cap en mucho tiempo, lo lamento ú.u
¿Y bien? ¿Qué les ha parecido el capítulo? Me esforcé mucho para terminarlo y que les gustara ;u; ¿Se esperaban ese casi beso? xD soy muy mala (?). ¡Tomatazos y críticas constructivas, un review no les haría mal! Y para el próximo capítulo, ¡punto de vista de Soul! Si desean estar al tanto de los adelantos, pasen a mi blog "Wonderland", dónde los estaré subiendo ;D ¡Gracias por sus reviews y por leer!
¿Review?
