Como anuncié en mi página en facebook, esta historia ya está escrita hasta el epílogo, pero por sentimentalismo, decidí terminarla cuando cumpla exactamente un año (el 13 de enero del 2013) así que publicaré los capítulos poquito a poquito...
¡Gracias por todo!
Dos de la mañana, era el día, por fin Ron Weasley regresaría a su pequeño departamento en la República Dominicana, cambió repentinamente su destino ya que se le fue avisado a él y a sus amigos que tenían una misión ahí.
Pero nadie de la familia lo sabía.
-¿Listo?-Le preguntó Harry, desde el marco de la puerta mientras el pelirrojo cerraba su maleta.
-Eso creo… Espero no olvidar nada.
Ginny llegó repentinamente, con ropa limpia de su hermano, y cuando él la tenía ya empacada, ella no pudo dejar de observarlo.
-¿Hay algo que quieras decirme Ginny? –"Maldita sea, dime lo que sea y me quedo" pensaba Ron
-Es que… -observó a su esposo un momento- no quiero que te vayas yo –ante la mirada de Harry se apresuró a decir- el bebé nacerá muy pronto…
-Lo sé pero…
-¡Ron es tarde!- Gritó Nathan desde el primer piso
-Debo irme- Tomó su mochila y abrazó a su hermana- Cuídate enana, regresaré antes de lo que piensas…
-¡Mas te vale! –amenazó ella, mientras unas lágrimas se le escapaban.
-Cuídalos –le dijo Ron a Harry cuando lo abrazó- a mi hermana y mi sobrino…
-Por supuesto- "No te vayas, no te vayas" pensaba el pelinegro.
Después de despedirse de toda la familia, y que liberaran a Ron de su madre después de varios minutos, cuatro figuras (Ron, Nethan, Mía y Josh) caminaban rápidamente por la colina para alcanzar el traslador que los esperaba para llevarlos a su destino.
(*)
-No, no te creo
-¿Por qué no?
Lavender y Hermione llevaban varias horas hablando, aunque la castaña, al momento de escuchar el nombre de Ron, bloqueó la mayor parte de la historia, no quería saber nada de él.
Escucha o lo lamentarás algún día… le dijo una voz en su cabeza la castaña.
Ella suspiró
-De acuerdo, cuéntame otra vez, pero más lento…
Lavender estaba exasperada, pero quería y tenía que decir la verdad, supo que todo había ido demasiado lejos cuando recibió la invitación a la boda de su "amigo" Krum.
-Hace años, cuando tú lograste entrar al ministerio, pero Ron ya tenía una posición privilegiada, y por lo tanto estaba rodeado de mujeres hermosas…
-Ve al punto ¿quieres?
Hermione tenía sueño, y Lavender se estaba enojando, no era una buena combinación.
-Ya, de acuerdo… Tú eras muy insegura de él, y en esa época Viktor regresó por unas semanas por su carrera de Quidditch, él notó tu inseguridad, y como en ese entonces seguía locamente enamorado de ti, comenzó a investigar…
-¿Investigar cómo?
-¡Las debilidades de ambos claro! Él por medio de sus contactos en el ministerio, logró que Ron saliera más seguido en algunas misiones, lo que…
-Nos distanciaría… -Murmuró Hermione, recordando que pocos meses antes que terminaran, Ron viajaba mucho.
-Exacto, así él podía investigar más profundamente sobre ti
-Todavía no entiendo porque sabes tú sobre esto…
-A eso voy… Cuando Ron estaba fuera, Viktor indagó sobre sus amistades, alguien que lo ayudará a separarlos
-Tú…
-No, antes de mí, contactó a la amiga de Ron ¿Cómo se llama? Luna, creo.
-Eso no lo creo, ella se lo hubiera dicho a Ron, su amistad…
-Es muy fuerte, lo sé, y de hecho ella lo hizo, habló con Ron, pero él no te dijo nada para no preocuparte
-¿Él sabía del plan para separarnos y aún así no dijo nada? –Hermione estaba más que desecha.
-No, bueno no todo, Viktor sólo le dijo a la chica que aún te amaba, y quería volver a estar cerca de ti, pero no le dijo nada más…
-Ron me lo hubiera dicho, así que no puedo creerte…
-¿Por qué decirte? Eso abriría una brecha más grande entre ustedes aparte de la que ya existía, él quería proteger la poca relación que aún tenían.
Hermione supo que era verdad, por lo que no dijo nada, sólo siguió preguntando.
-¿Y entonces por que tú?
-Él fue inmediatamente después conmigo, yo aún amaba a Ron –dijo con una sonrisa triste- por lo que acepté ayudarlo.
Eso se escuchaba tan real, que Hermione lo creyó por un segundo, "No no, Viktor te ama, Ron es pasado" se dijo a sí misma.
-¿Ayudarlo… cómo?
Lavender la miró, como pidiéndole disculpas anticipadas
-Le pedí a Ron verlo una noche, que Viktor y yo sabíamos que estarías ocupada…
-Voy a salir esta noche… -Dijo Ron
-Haz lo que quieras, yo trabajaré hasta tarde en mi oficina…-era su voz
Ese recuerdo pasó muy rápido por la mente de Hermione, fue esa noche.
-Ron aceptó verme, ya que le dije que tenía algo que decirle sobre ti…
-Y él te besó- el recuerdo aún dolía muy fuerte en su pecho.
-No Hermione, ¿recuerdas que YO soy reportera de "Corazón de Bruja"?
-¿Y qué?
-Recuerda, fue ahí donde fue publicado, justo después de eso él se fue, pero la verdad es que yo lo besé…
Ron acababa de llegar a su departamento, cuando entró se dio cuenta que las pocas pertenencias que tenía ahí estaban con una gran capa de polvo, así que de inmediato se puso a limpiar.
-De vuelta a la rutina… -Se dijo a sí mismo con tristeza.
Ron continuó así por unos días, en las mañanas limpiaba el departamento, luego iba al ministerio de magia, donde lo asignaban a pequeñas misiones que duraban no más de una hora, debido a que todavía no se recuperaba totalmente.
Siempre que alguno de sus amigos intentaba sacar el tema de Hermione, él lo cambiaba o los ignoraba, así que ellos decidieron dejarlo tranquilo.
-Está herido, pero ya recapacitará- Les decía Nathan a sus amigos.
Pero, algo cambió, justo cuando faltaban exactamente una semana para la boda de Hermione.
Era sábado por la noche, y como Ron acostumbraba antes de regresar a Londres, él y sus amigos salieron a una fiesta, sin embargo él no la disfrutaba en absoluto, sus pensamientos estaban ocupados con la castaña que lo enamoró desde que tenía 15.
-¿Crees que hiciste lo correcto?- Le preguntó Nathan sabiendo lo que pensaba su amigo.
-¿A qué te refieres?
-¡Tu camisa! –bromeó él- no, enserio… Hablo de irte de nuevo de Londres
-¿Para qué quedarme? Mi familia estaba bien y…
-Hermione se casará-interrumpió su amigo
Ron cambió su expresión radicalmente, por una de dolor y tristeza.
-Y tú aún la amas…
-¿Sabes qué? Sí, la amo ¿pero de qué sirve? Ella ama a ese pelón odioso…
-¿Y cómo estás tan seguro?
-Tú lo dijiste, ella se casará pronto, y nunca fue a verme cuando estuve en coma…
-¿Quién te dijo eso?
-Nadie me dijo lo contrario- Ron observaba a su amigo con algo de esperanza en su mirada.
-Tú nunca lo preguntaste… - el pelirrojo sonrió un poco, pero Nethan no dejó que lo interrumpiera- ella estuvo ahí, desde que nosotros te llevamos a San Mungo.
-¿Estaba ahí cuando desperté? ¿No quiso verme?
-No, ella abor… -él corrigió rápidamente- digo, dejó de ir dos días antes que despertaras, y el por qué no fue a verte después, no lo sé…
Ron se cubrió la cara con las manos, peleando con él mismo si regresar o no.
-Ella aún te ama, se notaba demasiado.
-¿Y por qué se va a casar?
-Averígualo…
-¡Tienes razón! –Ron se levantó, dio dos pasos en dirección a la salida cuando se giró – ¿y qué se supone que haga?
"Cuenta hasta diez, cuenta hasta diez" se dijo a si mismo Nathan, mientras ambos salían de la fiesta.
-Si incluso mañana fuera la boda tendrías que hacer algo más melodramático, -Decía él, mientras el pelirrojo lo miraba atento- como en las películas muggles que le gustan a Mía, tendrías que entrar y gritar algo así como "¡yo me opongo!"- terminó divertido por la expresión de Ron.
-Pero falta una semana…
-Ajam, por eso deberás hacer otra cosa, debes empezar por algo muy sencillo.
Ron lo pensó por unos segundos, como un adolescente frente a un examen difícil.
-¡Vamos a conseguir un traslador!
-Enfin comprendre!
(*)
-¿Cómo que no hay trasladores disponibles?
-Ya se lo dije tres veces, el servicio está ocupado por los siguientes diez días
En el departamento de transportes del ministerio de magia, a pesar de ser casi las 11 de la noche, los atendieron, pero Ron parecía empeñado en conseguir un traslador.
-¡Diez días! No llegaré…- le habló a su amigo con tono triste.
-Hay otra manera, pero tardarás más…
-¡Vamos al aeropuerto!
Poco después, Ron tenía en sus manos ya el boleto para la siguiente tarde para regresar a Londres.
Yo lo besé…
Esa frase no la sacaba Hermione de su mente, pensar que todo fue un engaño, todo fue planeado le era difícil de creer, necesitaba más pruebas.
-¡Oh se ve increíble hija!
Aunque claro, la boda seguía en pie.
Ese día estaba en la última prueba de su vestido de novia, ella no quería verse, así que llamó a su madre a la casa de Viktor en Londres, donde estaba ella hasta que estuviera casada y se mudara a Bulgaria.
-¿Tú lo crees?- Preguntó indecisa, observando la parte baja del vestido.
-¡Por supuesto! Oh querida Viktor estará tan feliz de verte ese día…
Unos halagos después, su madre la dejó sola, y Hermione se dispuso a hablarle a Luna, necesitaba su compañía.
Buscó su bolso, hasta que recordó que lo había puesto en lo alto del armario la noche anterior.
-Ya casi… casi lo tengo… -Decía mientras se estiraba, jaló su bolso pero al mismo tiempo una caja se cayó.
Al instante muchos sobres salieron de ella.
-¿Qué es esto?- Se arrodilló ante la caja y tomó la primera carta.
Hermione Granger decía el sobre.
Ella lo abrió sorprendida.
Querida Hermione…
Hace una semana que me fui, lo siento yo…
Ella abrió los ojos sorprendida, soltó la carta y abrió otras; todas empezaban igual
Un mes
Dos meses
Tres meses
Eran muchas, y todas eran de la misma persona; Ron Weasley.
-Hermione, ¿Hermione estás aquí?- Dijo Viktor mientras abría la puerta.
