CAPÍTULO 21
Nueva York, Nueva York
- Parte II -
David despertó con la luz del sol invadiendo su rostro, a pesar que el gran ventanal estaba cubierto con cortinas, el sol no fue del todo amable y se coló a través de ellas. Aún con los ojos cerrados llevó su mano hasta el lado de la cama donde Regina dormía, pero no la encontró, las sábanas estaban frías y el príncipe dedujo que ya se había levantado hace varios minutos.
-¿Regina? – la llamó apaciguando un bostezo e imaginando que estaría en el baño; al no escuchar una respuesta, abrió los ojos y aún perezoso se levantó, fue al baño, se lavó los dientes, el rostro, se colocó un pantalón y bajó, en la cocina tampoco estaba, su vista se dirigió a través del living y encontró a su hermosa morena afuera.
Caminó hasta allá y sonrió enamorado. Estaba bellísima, su cabello estaba revuelto como prueba de lo bien que lo habían pasado anoche y ella, sentada en una inmensa roca, trataba de arreglárselo mientras miraba el mar. Su rostro al natural y brillante al sol le hacían parecer una hermosa sirena, llevaba puesta la camisa que él había usado ayer y sus delicadas y hermosísimas piernas estaban descubiertas. Sin que ella se diera cuenta, el príncipe sacó el celular del bolsillo de su pantalón y la fotografió, sonrió con el resultado que vio en la pequeña pantalla del móvil y continuó observándola.
Cuando dejó de acomodarse el cabello, comenzó a juguetear con el dije de faro que colgaba del collar, mientras su vista y sus pensamientos seguían perdidos en el mar.
-¡Hey! – Dijo el príncipe haciéndola dar un saltito por lo repentino de su llamado – Buenos días – se acercó y dejó un beso en sus labios, ella sonrió.
- Buenos Días – contestó la reina y lo abrazó por la cintura, él hizo lo mismo.
- ¿Dormiste bien?
- Mejor imposible – contestó y enterró su rostro en el pecho del rubio, mientras sonreía y evitaba que el viera sus mejillas sonrosadas, él también sonrió y besó su cabeza.
- Y tú… ¿Dormiste bien? – dijo levantando su rostro aún sonrosado.
- Maravillosamente bien – contestó el y Regina se mordió el labio. Él se sentó junto a ella y abrazados contemplaron el mar. A lo lejos algunas gaviotas revoloteaban alrededor del faro.
- David
- Dime, Hermosa… - contestó acomodando el cabello femenino que el viento volvía a desordenar.
- No sé si sea sólo mi idea, pero… - sonrió – Vas a pensar que estoy loca…Mejor No… nada.
- Hey, dime… - dijo el príncipe ya intrigado por lo que Regina diría.
- Mmm, bueno, sé que es algo raro lo que diré… pero cuando estoy contigo ya sea abrazados como ahora o ya sea en la intimidad… Yo, yo siento mi corazón latir de una manera particular… es raro – se encogió de hombros – es como si pudiera sentir que mi corazón late al ritmo del tuyo. Los siento y oigo latir como si hicieran una melodía preciosa...
- Como si juntos se acoplaran perfectamente formando una hermosa canción y trataran de seguir uno el ritmo del otro? Sí, yo también lo he sentido – dijo el príncipe sorprendiendo a la reina
- ¿En serio?
- Si Amor, también lo he sentido.
- Nunca me lo dijiste.
- Pensaba lo mismo que tú, que quizá era sólo mi imaginación - ambos sonrieron – pero ¿sabes?... Nunca lo había sentido con nadie, esto que siento, es algo que sólo me pasa desde que estoy contigo – La reina lo miró con los ojitos brillando.
- Me pasa lo mismo, es muy especial, todo lo que siento cuando estoy contigo.
El rubio se acercó y la besó, ella cerró los ojos y le siguió el beso, escuchando y sintiendo su corazón latir al compás del de él. Cuando separaron sus labios ella sonrió y sin apartar sus ojos de los de él, dijo:
- Todo esto es una cursilería – soltó una risita – Pero me encanta – se acercó y lo besó de nuevo, el príncipe sonrió entre el beso.
- Quien diría que a mi hermosa ex Reina Malvada le encantaban las cursilerías… - dijo el príncipe en broma y ella arrugó la nariz riendo.
- Tú me has convertido en una persona muy cursi.
El rio y la apretó mucho más contra él.
-Este lugar y la sorpresa de anoche… lo preparaste tu?
- Mmm Si, pero digamos que tenemos un hada madrina.
- ¿Un Hada de color Azul? – preguntó la reina.
- Exacto – sonrió – esa hada me ayudó mucho – la reina sonrió también y se giró para mirar hacia atrás, no había rastro del camino de antorchas, ni mesa, ni platos sucios.
- ¿Y las cosas de anoche dónde están, Tú las levantaste? – preguntó la morena frunciendo el ceño.
- ¿Ves la casa de allá? – le preguntó el rubio señalando una casita un poco lejana – Pues allá viven los dueños de esta casa, ellos me ayudaron con lo de anoche, por ello me encontraste hablando por celular ayer en la mañana, estaba coordinando los detalles – levantó ambas cejas y la hizo sonreír - Ellos también se encargaron de ordenar todo.
- Eres un Romántico Encantador y Te Amo – le dijo y lo abrazó, miraron el mar unos cuantos minutos más y luego entraron a casa.
-EC-
La reina tomó una porción de tocino y lo picó en cuadraditos, batió un par de huevos y los colocó en un tazón, ya todo estaba listo para sólo ser colocados al fuego, luego fue hasta la alacena y sacó un par de naranjas prepararía un delicioso jugo con ellas.
- Des-pa-ci-to – na na nana nana nana – Des–pa–ci –to.
David bajó las escaleras con el cabello aún mojado por el baño recién tomado. La morena se encontraba preparando el desayuno, a pesar de que él le insistió que podían llamar a los que prepararon la cena de anoche para que hagan el desayuno, la reina se negó y convenció al príncipe que ella lo prepararía para ambos, le dijo que vaya y tomara una ducha, mientras que ella se encargaba de todo.
Regina estaba de espaldas concentrada en lo que estaba haciendo mientras tarareaba una canción que David nunca había escuchado en su vida, definitivamente no se había dado cuenta que él estaba observándola.
Él se paró en la entrada de la cocina, se recostó en la pared y cruzado de brazos la observó. Amaba verla en esa faceta, distraída, divertida, relajada…y…
¡Por los Dioses! – no existía en el mundo otra mujer más sexy que ella, la visión de su enamorada de espaldas era la mejor que podía tener, la camisa le quedaba grande y había resbalado de un lado dejando a muestra la tira de su brasier de algodón blanco, ella se inclinó para sacar una cuchara de uno de los cubiles de arriba y David pudo observar que ella estaba usando una pieza íntima que abrazaba sus nalgas de una forma perfecta, y entonces recordó lo que habían hecho anoche, se mordió el labio inferior y deseó estar de entro de ella en ese momento.
Permaneció unos minutos más mirándola, ella ni siquiera miró para atrás o sintió su presencia, continuó preparando el desayuno y seguía tarareando esa extraña canción, se acercó lentamente por detrás y al tenerla entre él y la isla de la cocina, llevó sus manos por dentro de la camisa, le acarició su fina cintura y colocó su cabeza en el hombro de ella.
- ¡Caray David, me asustaste! – dijo la morena colocando sus manos sobre las de él, que sonreía travieso.
- ¿Qué cantas Cariño? – preguntó el príncipe mientras deslizaba un poco más de lo que ya estaba la camisa por el hombro de Regina para depositar unos cuantos besos en su piel desnuda.
- Mmm no sé – se encogió de hombros al sentirse estremecer por los besos que el príncipe repartía – la escuché ayer en la playa – dijo la reina y dejó escapar un gemido cuando sintió las manos del príncipe posarse sobre sus pechos aún por encima del brasier y su cadera presionarse a la de ella.
- Mmmh y entonces Mi Amor ¿lista para divertirnos en nuestro primer día de oficialmente enamorados? – preguntó el príncipe sin soltarla.
-Mmm pues depende – contestó mientras inclinaba su cabeza a un lado, permitiendo al príncipe continuar repartiendo besos húmedos en su cuello y hombro.
- ¿Así? ¿Y… se puede saber de qué depende?
- Pues de lo que tengas planeado para divertirnos – dijo y se giró para mirarlo de frente, el rio, la besó con urgencia y ella retribuyó del mismo modo.
- Tengo planeadas muchas cosas Belleza, pero ahora tengo ganas de desayunar, y sin menospreciar tu desayuno; Tú eres el mejor desayuno que puedo tener en estos momentos…
- ¿Así? – preguntó la morena.
- Uhum
- Pues entonces desayuna, Amor – contestó la reina con una sonrisa maliciosa y el príncipe así lo hizo, devoró sus labios mientras movía algunos platos y utensilios de cocina buscando el espacio que necesitaría, la alzó y colocó sentada sobre la isla con él entre sus piernas, sus manos subían y bajaban por sus muslos desnudos en un vaivén placeroso que solo la hacían humedecer y mientras él le desabotonaba la camisa, ella le acariciaba sus fuertes brazos.
- David – gimió entre los besos la morena, ya colorada.
El príncipe sonrió y sintió su miembro cobrar vida con sólo escuchar su voz. Llevó su mano derecha entre las piernas femeninas y presionó ahí haciendo movimientos circulares con el pulgar.
-Oh Da – David, estás haciendo que…
- No estoy haciendo nada – dijo y se separó de sus labios – Apenas tomando mi desayuno – sonrió malicioso mientras pasaba las yemas de sus dedos por toda la intimidad de la reina por sobre la pieza húmeda.
- ¡Tonto! – dijo la reina ahogando un gemido, mientras se humedecía los labios y respiraba a fondo.
- ¿Qué? – preguntó riendo mientras continuaba pasando sus dedos con la misma lentitud arriba y abajo.
- Es-estás-jugando sucio – dijo pausadamente, jalando un poco de aire entre los dientes.
- ¿Yo, Amor? Pero si me dijiste que tomara desayuno y eso hago – le susurró al oído y sintió el algodón de la pieza íntima mojarse al instante – Una delicia – rió.
La morena se sonrojó al sentir su propia humedad resbalar al momento que él le hablaba con esa voz tan sexy y la tocaba, se sentó casi al ras de la mesa y movió las caderas involuntariamente.
-Regina! – el príncipe suspiró al sentirla restregarse en su miembro aún cubierto y comenzó a distribuir besos por los hombros y la piel de sus pechos que el brasier impertinente dejaba a la vista. Usando dos dedos presionó el clítoris de su morena, aún por encima y volvió a realizar círculos.
La morena rodó los ojos de placer, el presionó más y aumentó la velocidad de sus dedos, llevó su mano izquierda a la espalda femenina y como si de un experto se tratase desabrochó el brasier con una mano al primer intento, de inmediato palpó el seno izquierdo y sus dedos se movieron más rápido mientras jugaba con el pezón erecto. Regina se movió de placer y gimió despacio manteniendo los ojos cerrados y sintiendo las caricias.
-¡Oh David...Cielos!
- ¿Te gusta eh? – peguntó acariciando esta vez todo el sexo de la morena, por la lubricación femenina la humedad ya era perceptible hasta en sus dedos.
- Sii… sii, pero me estás torturando Mmmmh – murmuró ella y el príncipe rio, bajó la mano que masajeaba su seno y acarició su muslo.
- Me pasaría todo el día acariciándote y viviría feliz de la vida – susurró con la respiración entrecortada y luego le mordió el lóbulo de la oreja, haciéndola erizarse toda, la reina enterró sus uñas en la piel de la espalda masculina y David cerró los ojos fuertemente.
- Oh Davidddd – el príncipe rio, estaba encantado de tenerla literalmente en sus manos. Con la mano izquierda movió hacia un lado la pieza íntima y pasó sus dedos por la húmeda y sensible piel femenina.
- David… Yo… yo te juro que voy a vengar… - dijo entrecortada y fue interrumpida al sentir los grandes dedos del príncipe ser penetrados en su intimidad y ser retirados rápidamente – Mmmmh – gimió y cerró los ojos lo más fuerte que pudo.
- Ups… - rio llevando los dedos hasta su boca, lamiendo y saboreándolos, estos estaban impregnados del delicioso sabor de su morena y no podía ser desperdiciado. Ella siguió sus movimientos con la mirada y la boca entreabierta, el príncipe era un pervertido y todo lo que hacía la excitaba.
- El mejor sabor para probar en el desayuno – murmuró en su oído y volvió a introducir sus dedos en ella, los curvó y la vio arquear la espalda.
- David me estás matando… - dijo mientras sus dedos jugueteaban con el cabello masculino y el no paraba de besar y dejar preciosos "chupones" por todo el cuello y pecho femenino, Regina estaba muy caliente, sentía su sexo casi palpitar sobre los dedos del pervertido rubio.
Y así sin retirar los dedos de dentro de ella, el príncipe con su brazo libre la abrazó y la hizo colocar sus piernas alrededor de su cintura, la alzó hasta estar sentado en la silla más cercana y aceleró los movimientos de vaivén, curvándolos y tocando el punto más sensible de la morena. La reina gemía altísimo pues ya era casi imposible reprimir sus lloriqueos y jadeos excitantes, tenía las mejillas coloradas y sentía su cuerpo vibrar, su orgasmo estaba muy cerca y estaba ansiosa por alcanzarlo, lo necesitaba, ya no podía aguantar más, clavó sus uñas esta vez en los hombros del rubio y comenzó a moverse adelante y atrás penetrándose sola – el príncipe rio y retiró sus dedos.
-Mmmhh – gimió frustrada y lo miró furiosísima - él no podía estar haciendo aquello, No, no y no, no podía dejarla a puertas de un maravilloso orgasmo – ¡Maldita sea David Nolan, vuelve a colocar esos dedos ahí! – le dijo entre dientes y le golpeó el hombro sin medir su fuerza.
- Ollee Aushhh
- ¡Que coloques los dedos dije! – Susurró entre dientes, el pudor en Regina Mills había desaparecido y ahora era nada más y nada menos que una mujer lujuriosa, frustrada y furiosa, el príncipe soltó una carcajada y mientras reía la miró, su rostro estaba rojísimo, algunos cabellos estaban pegados al sudor de su frente y sus pezones erectos lo llamaban por atención - ¡No te rías! – el príncipe levantó una ceja, la reina lo miró furiosa y luego bajó su vista a la entrepierna masculina y sin esperar nada, llevó rápidamente sus manos al cierre del pantalón, metió su mano, deslizó el bóxer y extrajo su miembro por el agujero que dejaba la cremallera abierta del pantalón.
- ¡Re-Regina!
- Vas a acabar con lo que empezaste – dijo mientras masajeaba el miembro del rubio de arriba abajo muy rápido
- ¡Carajo Regina! – Dijo el príncipe mientras la cogía de la cintura y observaba sus ojos llenos de deseo y pasión – Ufff Belleza – susurró y tiró la cabeza hacia atrás gruñendo el nombre de su morena.
- Has dejado excitada a la Reina, Principito – dijo mordiéndose el labio y pasando su pulgar por el glande, sintiéndolo derramar líquido pre seminal, acto que la hizo sonreír. Su mirada iba del rostro masculino al grueso miembro entre sus manos.
- ¡Mierda! – el príncipe quitó las delicadas manos de Regina, la tomó de la cintura y la volvió a cargar hasta colocarla nuevamente sentada sobre la isla de la cocina.
- ¡Ayyy! – gritó enojada, ese príncipe la había interrumpido de nuevo, justo cuando creyó que se vengaría de la misma forma como lo había hecho él, torturándolo con las manos, él la había cargado.
Ella había querido llevarlo al borde y cuando estuviera a punto, soltarlo, para que sintiera lo que era dejarte con un orgasmo a puertas; pero cuando sintió su trasero sobre la isla nuevamente y lo miró a los ojos, dejó toda venganza atrás, estaba excitadísimo y ella también, en lo único que pensó, era en que lo quería dentro Ya!
Se quitó la camisa, y el brasier que colgando solamente estorbaba y él bajó por completo su pantalón y luego su bóxer, su miembro estaba durísimo y muy erecto, las venas eran notorias en él, lo acarició un par de veces, abrió las piernas de la morena, volvió a colocar de lado la pieza íntima y la penetró de una sola embestida.
- ¡Ohhh Carajo! – gruñó el príncipe y la morena gritó su nombre, buscó sus labios y la besó con fervor.
Ella colocó ambas manos en el rostro del príncipe, acariciándolo, besándolo y moviéndose desesperada para que él también lo hiciera, el príncipe apretó sus senos y ella se separó de sus labios para poder gemir.
-¡David ya muévete por Dios! – El príncipe extrajo su miembro, le quitó la pieza íntima, abrió sus piernas, bajó su rostro hasta estar entre ellas y lamió su sexo completamente mojado – Daviiiiiiiiiiiddd.
- Ahora si Reinita… - dijo completamente loco de deseo. Ninguno de los dos podía esperar más, y sin apartar la vista de los ojos que tanto amaba la volvió a penetrar.
Ambos gimieron al sentir el pulsar mutuo de ambos sexos.
El rubio la abrazó colocando los brazos de ella en su cuello y los suyos por debajo y con sus cabezas pegadas una contra la otra y sin dejar de mirarla, empezó a moverse adelante y atrás respirando profundamente y reprimiendo gemidos.
La reina contrajo su sexo arrancando un gemido ronco del príncipe, él cerró los ojos, la abrazó con más fuerza contra sí y aumentó la velocidad de los movimientos. El sonido del sexo mojado de la reina siendo penetrado fuerte y duro por él, junto con sus respiraciones entrecortadas era el único sonido presente en esa cocina.
La reina enterró su rostro en el hombro del rubio, cerró los ojos y gimió altísimo, él se mordió el labio inferior y la penetro mucho más rápido mientras acariciaba la piel desnuda de su espalda, ella entrelazó sus piernas en su cintura haciendo la presión justa y necesaria que quería.
-¡Oh Daviiid! – la voz de la morena salió en un susurro casi mudo, él sonrió y besó su cuello sin dar tregua a sus estocadas profundas.
- ¡Deliciosamente apretada Cariño! – susurró en su oído y la sintió apretar más las piernas a su alrededor, delicadamente la jaló más hacia él y la acostó en la isla de la cocina sin salir de dentro de ella, algunos platos de porcelana cayeron y se rompieron pero en ese momento a ninguno le importó, flexionó las piernas femeninas y colocándolas sobre la isla las mantuvo alejadas y en aquella posición volvió a moverse con intensidad dentro de ella.
Regina sentía que iba a morir de placer, sentía el miembro de su amado latir en el fondo de su sexo. David mantuvo un ritmo intenso y frecuente, uso una mano para acariciar y presionarle el clítoris haciendo círculos constantes. Este acto envió ondas de placer visibles en la morena quien arqueaba el cuerpo y apretaba los propios senos por no tener en que descargar lo que estaba sintiendo.
-Ahiii Davidd ahiii Mmmmh – murmuró jalando fuertemente el aire entre sus dientes en cuanto cerraba los ojos y su cuerpo temblaba sintiendo su tan deseado orgasmo aproximarse al igual que el de el rubio.
Él sintió que la reina estaba muy próxima y para su suerte él también lo estaba. Aumentó al máximo sus penetraciones, en pocos minutos el acto sexual no pudo ser más soportado por la pareja y juntos llegaron al clímax.
La morena arqueó su espalda explotando en un orgasmo largo y placeroso alrededor del miembro de su príncipe.
-Oh David… - Gimió contrayendo su sexo a tal medida que el miembro del rubio escapo de su interior haciendo que un poco de sus fluidos salieran disparados y ensuciaran el abdomen de la morena.
- Mierda, Cariño, discúlpame, discúlpame… - se pronunció de inmediato el príncipe con la respiración entrecortada al ver lo que había hecho en su bella enamorada.
Regina miró su abdomen y la parte inferior de sus pechos y rio
-¡Que Mala puntería David! – exclamó y volvió a reír, el príncipe sonrió moviendo la cabeza para ambos lados, se curvó hacia delante, tomó sus manos y la hizo sentar mientras la besaba, la reina retribuyó apasionadamente colocando la mano en el rostro de él, sentía sus piernas temblar en demasía.
Cuando sintieron sus cuerpos relajar un poco, el rubio terminó el beso con una leve mordida en el labio inferior de la morena que aún tenía su cuerpo vibrando, ella volvió a mirar su abdomen y se dispuso a bajar para ir a tomar un baño.
-Maravilla de desayuno – dijo el príncipe mirándola burlón, la reina rio y trató de empujarlo.
- Sí perfecto - dijo y sonrió, se acercó para picotear los labios de su amor y bajó de un salto de la isla. Apenas puso los pies en el suelo sintió que se caería, sus piernas no paraban de temblar y el príncipe la sostuvo de la cintura en medio de una risa.
- ¿No puedes caminar Baby? – la reina se giró y lo miró rojísima, el príncipe aprovechó para besarla una vez más, pero ella palmeó su mano que la tenía sujeta de la cintura.
- David cállate, Y para que lo sepas sí puedo caminar, ahora suéltame que debo ir a bañarme – volvió a palmear su mano y el príncipe la soltó en medio de una risa, ella se agachó, recogió su ropa y se dirigió casi cojeando a las escaleras que conducían a la habitación de ambos, el príncipe la siguió pero ella lo detuvo a medio camino – ¡David No! – Llevó su mano frente a su pecho deteniendo el caminar del rubio - Yo voy a ir a bañarme, tu quédate aquí recogiendo todo ese desorden – señaló la isla de la cocina y los platos y tazas rotas en el suelo y sirve y toma tu desayuno, Yo ya regreso para desayunar y que tu vayas a ducharte.
- Pero Amor… bañémonos juntos.
- No David - contestó la morena, se puso de puntillas y besó los labios del príncipe – Sí nos bañamos juntos, nunca vamos a salir de casa, has lo que te dije, yo ya regreso, Ok?
- Bien – dijo el rubio y se giró hacia el desorden, la reina soltó una risita al verlo, su espalda parecía un sillón donde unos gatos habían afilado sus garras - ¡David!...
- Humm? – dijo el rubio.
- Te Amo, ha sido un desayuno delicioso - Se mordió el labio.
- Te Amo también – dijo el príncipe, la reina se volvió y subió las escaleras llevando consigo una hermosísima sonrisa, sonrisa que reflejaba amor y satisfacción.
….Y así empezó la mañana de los oficialmente enamorados.
-EC-
Luego de desayunar correctamente decidieron que pasarían el día recorriendo Manhattan y sus alrededores, lo primero que hicieron fue visitar la Estatua de la libertad, David quiso llevar a Regina al mirador pero para su mala suerte las entradas estaban agotadas, la reina trató de tranquilizarlo y decirle que no se preocupara que tal vez en otra oportunidad sería, pero a pesar de ello, él se sintió frustrado por no poder regalarle aquello.
Almorzaron en un restaurant que tenía una vista estupenda de la estatua, cuando terminaron hablaron de diversas cosas y aunque no lo querían fue inevitable no hablar del trabajo.
La tarde la pasaron en Times Square, visitaron diversas tiendas y Regina aprovechó para comprar diversas cosas tanto para ella, David, Azul, Henry y algunas cositas para Violet. Compró tantas cosas que al pobre de David no le cabían en las manos, así que entre risas tuvieron que regresar hasta el auto que habían alquilado para guardarlas, una vez que hicieron eso y volvieron a encargar el auto en un estacionamiento cercano visitaron el Museo de Cera en donde aprovecharon para fotografiarse con diversos personajes del cine y la música, esta visita fue muy rápida pues ya tenían entradas compradas para ver Wicked en Broadway.
La reina había leído el libro de Gregory Maguiere y definitivamente era muy diferente a la historia de su media hermana, sabía que el musical también lo sería pero a pesar de ello insistió a David que ese era el musical que quería ver.
Luego de la inmensa fila fuera del teatro, la pareja ocupó sus ubicaciones, que no eran las últimas, ni las primeras, pero eran un excelente lugar desde donde se podía observar el escenario completo, de pronto se escuchó la tercera llamada y la función empezó.
Las actuaciones de Idina Menzel y Kristin Chenoweth eran maravillosas e impecables y ni hablar de sus voces e interpretación.
Are people born wicked?
Or do they have wickedness thrust upon them?
Regina frunció el ceño ante aquellas palabras, miró a David y el la miró a ella, ambos estaban sorprendidos con aquellas preguntas, en un cerrar de ojos el show les mostró la adolescencia y juventud de la bruja y de pronto el primer acto dio por finalizado con una canción maravillosa, ocasionando que los espectadores se pusieran de pie y aplaudieran eufóricos. El telón se cerró.
Something has changed within me
Something is not the same
I'm through with playing by the rules
Of someone else's game
Too late for second-guessing
Too late to go back to sleep
It's time to trust my instincts
Close my eyes and leap!
It's time to try defying gravity
I think I'll try defying gravity
And you can't pull me down.
-¿Soy yo, o esta obra me está permitiendo ver mi vida como espectador? – preguntó algo contrariada.
- ¿Por eso querías verla, Hermosa?
- No, no tenía ni idea – contestó la reina.
- Ahí está amor, ya va a empezar de nuevo – dijo el príncipe cuando escuchó la tercera llamada y el telón se volvía a abrir.
La historia de la bruja siguió contándose y Regina iba viendo su vida en paralelo junto a la de la protagonista, de pronto sintió su ser estremecer cuando Elphaba se convierte en malvada y con el corazón roto y furiosa por la muerte de su amado canta:
"No good deed goes unpunished, That's my new creed"
El corazón de la reina latió veloz al verse reflejada en el personaje y no pudo evitar que una solitaria lágrima resbalase por su rostro, el príncipe se dio cuenta y apretó su mano derecha, ella no pronunció ninguna palabra y continuó mirando la obra, casi cuarenta minutos después dio por finalizada y los asistentes fueron dejando uno a uno sus asientos.
David y Regina salieron del teatro y se dirigieron al estacionamiento por el coche, todo el trayecto hasta allá el príncipe notó lo callada y sensible que estaba la reina.
-¿Bonita, estás bien? – preguntó deteniéndose frente a ella, la reina aún pensativa se recostó en un poste de alumbrado público.
- Si, es solo que la obra me trajo tantos recuerdos que… - suspiró y se cruzó de brazos – Creí que ya tenía superado el hecho de que ninguna persona se vuelve fría casualmente… Y no es que justifique las cosas que hice años atrás pero, me da mucho coraje que existan personas que se aprovechan de nuestro miedo, coraje y dolor para arrastrarnos hacia la oscuridad.
- El mal no nace con la persona, el mal se hace y muchas veces nos lo es empujado.
- Sí lo sé, y sé que también depende de nosotros elegir el camino que debemos seguir, pero ¿cómo actuar correctamente cuando todo lo que ves a tu alrededor no es otra cosa que oscuridad? En esos momentos es mucho más fácil caer en ella que perdonar o pedir perdón… - se llevó una mano al cabello y se lo puso a un lado mientras volvía a respirar frustrada - Si tan sólo no hubiera sido tan débil…
- Regina…
- Es que David si tan sólo hubiera escogido lo correcto…
- Amor eso ya pasó, todo lo que hiciste y viviste, debe quedarse donde está, en el pasado y yo sé, entiendo que es difícil olvidarlo, pero porque mejor no intentas verlo de otro modo… ¿sabes que creo? – Preguntó el rubio luego de besar su frente – Creo que todo en la vida, al igual que todo lo que hacemos, así como las decisiones que tomamos pasan porque tienen que pasar, ya sean buenas o malas, estas cosas siempre nos llevan a algo – la reina continuaba cruzada de brazos escuchándolo - …Y algunas veces nos llevan a ALGUIEN – Ella sonrió.
- A Henry, a Azul y a Ti - dijo arrugando la nariz - Nunca imaginé que la vida me llevaría a ti. Y tienes razón, tal vez fueron las decisiones que tomé en el momento, mis acciones…
- Nuestra Acciones – dijo el príncipe, recordando la noche de copas.
- Sí, también NUESTRAS acciones – dijo un poco sonrojada, el príncipe le acarició una mejilla - Las cuales no fueron las correctas, pero me llevaron a Ti, y estamos juntos y eso es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida – ella se acercó al príncipe y acarició su nariz con la suya.
- Fuiste la persona correcta en el momento equivocado y ahora eres lo más bonito que me ha pasado. Te Amo Regina Mills.
- También Te Amo David Nolan - la reina se puso de puntillas y lo besó manifestando todo su amor y su felicidad en ese instante, poco a poco y con algunos piquitos se fueron separando.
- Dicen que las Reinas Malvadas son las princesas que nunca fueron rescatadas.
- Tú me rescataste David. Tú eres el Príncipe Azul que lo hizo y ahora sé que no importa el tiempo que haya tardado para que sucediera, ni las circunstancias que lo llevaron a que lo hicieras, sólo sé que soy feliz que lo hayas hecho y mucho más feliz aún que hayas sido Tú el que lo hizo.
El príncipe entrelazó sus dedos a los femeninos y juntos entraron al estacionamiento para sacar el auto, eran las 6 y 30 de la tarde, buena hora para regresar a casa y así evitar el tráfico de la gran manzana.
Cuando llegaron a la casa de playa, Regina preparó una comida rápida para David, ella no quiso comer nada, se conformó sólo con tomar una taza de té filtrante, unas tostadas integrales y luego fueron a la cama.
-Ojalá y esto no se terminara mañana – dijo el príncipe con cierto aire de frustración en la voz.
- Sí, yo tampoco quiero que esto acabe, si no tuviéramos responsabilidades en el trabajo, me quedaría muchos días más aquí, me ha gustado mucho este lugar.
Regina y David estaban acostados, el príncipe la tenía abrazada mientras conversaban y esperaban que el sueño llegara a ellos. Él se acercó y la besó en los labios, se separó unos centímetros y la observó unos instantes mientras ella acariciaba los músculos de su abdomen.
-Regina…
- Uhmm? – preguntó la Reina levantando el rostro, el príncipe le acarició una mejilla y se detuvo un momento más en la cicatriz sobre su labio.
- ¿Cómo te hiciste esto? – la reina se llevó la mano a la cicatriz.
- Cierta vez cuando era niña, debo haber tenid años, no recuerdo exactamente cuántos… – dijo mientras recordaba – hice una pequeña locura – rodó los ojos, en medio de una risa mientras jugaba con el dije de faro – Estaba aburrida de estar encerrada en casa, así que le pedí a Sophia y Millet las hijas de la cocinera que por favor me llevaran al pueblo, teníamos casi las mismas edades y solíamos jugar a escondidas, yo quería saber cómo era caminar y pasear libre por el pueblo sin estar en un carruaje y jugar sin necesidad de preocuparme porque mamá se enojara por ensuciar los vestidos, así que aprovechamos que iban a ir al mercado por unas cosas, me prestaron uno de sus vestidos y zapatos y me uní a ellas.
Inicio del Flashback
-¿Gina estás segura? – preguntó la mayor de las hermanas con cierto temor y sin dejar de mirar hacia atrás mientras terminaba de trenzar el cabello de la princesa.
- Síi So, quiero ir - susurró la morena.
- Si tu madre se entera que te llevamos, mamá estaría en problemas – dijo Sophia atando la trenza de Regina con una cinta celeste.
- Si ustedes no dicen nada, no se enterará – dijo la pequeña morena colocándose de frente a su amiga, mientras se cubría la cabeza y parte del rostro con la pashmina de la menor.
- No seas aguafiestas So, no vamos a demorar y nos vamos a portar bien, ¿verdad Gina? – dijo la pequeña Millet mientras tomaba la mano de la morena
- Sí So, te prometemos que nos portaremos bien.
- Bien – dijo la mayor ocasionando un gritito de alegría de parte de las menores.
- ¿cómo me veo? – preguntó la princesa con una gran sonrisa en el rostro.
- Como que estás muy peinada – dijo Millet en medio de una risa, la pequeña Gina se descubrió el rostro, sacó unos cuantos cabellos de la trenza perfecta y sonrió.
- ¿Y así?
- Mucho mejor – contestaron las hermanas al unísono levantando la mano y mostrando un pulgar arriba.
- ¿Entonces nos vamos?
- Siii
Las tres niñas lograron salir de casa sin ser vistas por los padres de la princesa, todo el camino hasta el mercado se la pasaron jugando, riendo y cantando, después de mucho tiempo Regina volvía a disfrutar de su niñez, se sintió libre y muy feliz.
-So, So, hay feria en la plaza – gritó eufórica la pequeña Millet – puedo llevar a Gina para que vea por favor, por favor, por favor? – suplicó.
- Está bien, vayan pero no se alejen mucho, en un ratito les doy el alcance en la tienda de juguetes de felpa, compro unas cosas más y voy para allá.
- Bienn – dijo la menor mientras corría arrastrando del brazo a Regina que reía a carcajadas por la felicidad de su amiga.
- Yo cuido de las manzanas Soo – dijo la pequeña morena mientras levantaba la pequeña canastita.
Como todos los años, la feria había traído diversas atracciones y lo que más entusiasmaba a los niños era el show de títeres.
-Y ahí saldrá un Dragón… y luego a la doncella la salvará el forastero – susurraba la pequeña Millet a Gina, quien miraba muy entusiasmada pero en silencio el show, mientras comía y saboreaba una manzana.
- Al final el forastero será un príncipe... y entonces la doncella…
- Milii, no le arruines el show a Gina – le susurró la mayor y la codeó un tantito.
- Lo siento – susurró en medio de una risita.
Cuando el Show terminó las niñas salieron a la plaza y mientras comentaban y reían sobre los títeres se dirigieron a la fuente.
-¡Es una campesina, es una campesina! – gritaron en medio de risas y burlas unos niños, quienes las rodeaban y no dejaban de reír mientras las señalaban. Las tres pequeñas los miraron ofendidísimas y Regina se preparó para decir quién era en verdad, ella no iba a permitir que de la nada, tres maleducados y malcriados niños la molestasen y mucho menos molestasen a sus amigas que muy amablemente se habían ofrecido a sacarla a pasear.
Se detuvo para mirarlos muy molesta y algo que no esperaba sucedió.
Una roca fue directo a su rostro, lastimándola y haciendo que cayera sentada
-¡Es una campesina, es una campesina! – continuaron riendo los niños, mientras se alejaban riendo y corriendo a esconderse.
- ¡Ginaaa! – dijo la niña mayor sentándose en el suelo para ayudar a su amiga, la pequeña morena levantó el rostro y retiró la mano con la que se había estado cubriendo, sus ojitos marrones estaban llorosos y no pudo aguantar más, las lágrimas cayeron una tras otra cuando vio su mano empapada de sangre.
- Duele – dijo entre lágrimas – Duele Mucho.
Mientras la pequeña Millet abrazaba a su amiga, la niña mayor mojó un poco de su pashmina con el agua de la fuente y le limpió la sangre que no paraba de brotar del labio superior derecho de la morenita.
-Me Duele So, me duele.
- Gina vamos a casa, mamá sabrá que hacer… - la ayudó a ponerse de pie y juntas caminaron de regreso a la finca, Regina no paraba de llorar y Sophia se paraba de rato en rato para limpiarle la sangre del rostro.
Cuando llegaron a la finca Mills ingresaron por la puerta de la servidumbre, quisieron ir hasta la cocina, pero Cora las esperaba en el patio cruzada de brazos, furiosa y caminando de un lado a otro.
- ¡¿Qué haces vestida así?!
- Madre – susurró Regina y lloró mucho más al ver a su madre furiosísima. En ningún momento quitó la mano de su rostro, impidiendo de esta manera que Cora viese el corte en su labio.
- ¡¿Dónde demonios te metiste Regina?! ¡¿Por qué estás vestida como una criada?!
- Madre, yo solo fui con las niñas…
- ¡Quítate la mano de la boca!
- No Madre.
- ¡Regina, quítate la mano de la boca!
- Madre, yo… - dijo entre lágrimas la pequeña.
Llena de cólera Cora se acercó hasta su hija y de un tirón le descubrió el rostro.
-Ayyy Mamaaaaa
- Donde diablos te metiste Niña Tonta, TE HAS MALOGRADO EL ROSTRO – le gritó mientras observaba la herida.
- Yo sólo quería jugar con las niñas en la plaza – contestó entre sollozos, su madre miró detrás de Regina y observó a las dos menores quienes permanecían tomadas de la mano, quietas y asustadas. Cora se puso de pie y sin decir una palabra la tomó del antebrazo y la arrastró consigo hacia las escaleras que conducían a la habitación de la menor. Las niñas quisieron seguir a su amiga, pero Cora las detuvo.
- Ustedes Dos a la cocina ¡ahora! – dijo sin dejar de jalonear a su hija, las dos pequeñas corrieron a donde les fue ordenado.
- A la bañera Regina – Indicó Cora apenas ingresaron al dormitorio de la menor.
- Pe-pero me duele madre – dijo Regina llevándose una mano hasta la herida y siseando al instante por el dolor y el ardor.
- ¡A la bañera!
- Madre…
- Escúchame bien, Niña tonta – se agachó hasta estar a su tamaño – Quisiste ir a la plaza, No?, pues bien, ahí tienes tu merecido, eso es lo que ganan las niñitas desobedientes y malcriadas como Tú, Ahora, no quiero escucharte y mucho menos verte llorar, por algo que tú te lo ganaste solita - se puso de pie – ¡Ve a bañarte! – la menor cabizbaja y aun llorando se dirigió hasta el baño, cuando estuvo por entrar preguntó.
- ¿Y papi?
- ¡Dije, que entraras a bañarte Regina!, ¿Acaso eres sorda? – sin decir una palabra más la pequeña morena hizo caso a su madre.
Fin del Flashback
-Nunca más supe de Sophia, Millet y su madre, Cora las echó de la finca – terminó de contar la reina aún con la mano en la cicatriz. David le retiró la mano con cuidado y le besó la cicatriz.
- Siento mucho lo que te pasó – la reina sonrió y se encogió de hombros.
- Ya no importa David, eso fue hace mucho – el príncipe la atrajo un poco más a sus brazos y la besó tiernamente, cuando se separaron, ella se cubrió la boca y bostezó
- Estoy muy cansada.
- Entonces durmamos Preciosa, mañana es nuestro último día acá, y quiero que lo disfrutemos al máximo – se estiró y apagó las lamparitas de la mesa de noche, tanto la del lado de Regina como la de su lado, la abrazó por la cintura y dejó un beso en su mejilla - Buenas Noches.
- Buenas Noches David.
La luna los acompañó y veló sus sueños, mientras a lo lejos la luz del faro guiaba y señalaba el camino a los navegantes nocturnos.
-EC-
Al día siguiente.
Como todas las mañanas de verano en Nueva York, ese día amaneció con un resplandeciente sol, por lo cual Regina le dijo a David que quería pasar su último día de cortas vacaciones en la playa, y así lo hicieron, desayunaron y casi a las 10 de la mañana salieron a la playa.
-David, ¿podrías quitar esa cara de amargado por favor? – dijo entre dientes la morena, sentada al borde de la tumbona mientras se untaba bloqueador en piernas, brazos, rostro y parte de su pecho.
- Regina, ¡caray!, sabes que te Amo y todo pero… - miró a su derecha y luego a su izquierda, cambiando su rostro a furioso cuando algunas miradas varoniles se dirigían a su chica – ¿No crees que esa ropa de baño es muy sugerente?
En esta ocasión la reina había optado por usar una ropa de baño de una sola pieza, era de color guinda y tenía un escote profundo y llamativo que dejaba a muestra cierta parte de sus senos.
- David Basta, cambia esa cara de celoso y mejor ayúdame a colocarme el bloqueador a la espalda – dijo la reina entregándole el bloqueador en las manos al rubio, se acostó bocabajo en la tumbona, bajó las tiras de la ropa de baño y se colocó el cabello a un lado.
El príncipe aguantó un gruñido, volvió a mirar hacia los
costados y se colocó un poco de bloqueador en una mano y comenzó a untarlo en la espalda femenina.
Por detrás la ropa de baño a Regina le quedaba muy bien, abrazaba perfectamente su precioso trasero, dejando a la vista sus firmes y bellos glúteos, éstos que eran los culpables del babear de muchos de los varones presentes.
-Gracias Amor - dijo la reina cuando vio que el rubio colocó el frasco del bloqueador a su lado derecho, se volvió a subir las tiras de la ropa de baño y se sentó en la tumbona nuevamente – Ven, ahora es mi turno de colocarte el bloqueador, acuéstate – el príncipe se quitó la camiseta y se acostó en su tumbona, Regina se dedicó a colocarle el bloqueador – Ahora siéntate, debo colocarte un poco en el rostro y el pecho, no quiero que luego parezcas camarón – el príncipe contuvo una carcajada y se dejó consentir por su reina – Listo Principito ya estas – colocó el frasco en la tumbona, tomó su rostro entre sus manos y se acercó a él para besarlo.
- No estés celoso, ¿sí?, no estaremos mucho tiempo en la playa, dentro de poco tenemos que ir a bañarnos, alistar nuestras cosas y salir rumbo a Burlington – picoteó sus labios – Te Amo – el príncipe la abrazó por la cintura y la sentó en sus piernas.
- Ok, ok, no me pondré celoso – respiró exageradamente un par de veces, causándole una sonora risa a la reina – Pero si alguno de los tipos que están a nuestros lados, osa mirar mucho más de lo que debe…
- ¡David!
- Ok, Ok – contestó el príncipe.
- Ahora párate, quiero entrar al mar y que me des mis últimas clases de natación - el príncipe sonrió.
- ¿Sigues con eso?
- Por su puesto
- Esta bien Preciosa, vamos – se puso de pie y de la mano se dirigieron al mar y David no pasó desapercibidas las miradas de los varones, Regina se sintió algo incómoda también y por un momento se maldijo por haber elegido esa ropa de baño, podía sentir las miradas tanto de hombres como mujeres clavadas en su trasero. Rodó los ojos, abrazó al príncipe por la cintura e ingresaron al mar.
Regina volvió a practicar como flotar y David le enseñó algunos trucos básicos de natación, estuvieron en el mar cerca de 20 minutos, luego de ello fueron y descansaron recostados en las tumbonas.
Una hora más tarde, Regina ingresó a la casa, debía tomar un baño y alistar su equipaje, David se quedó fuera ingresando las tumbonas playeras y haciendo unas llamadas a los dueños de la casa, pidió que por favor les prepararan algo ligero para almorzar y que lo trajeran en un par de horas.
-¿Regina? – la llamó el rubio apenas puso un pie en la habitación.
- Aquí amor, Ven - Contestó la reina desde el baño, el príncipe entró al pequeño cuarto y se encontró con la reina envuelta en una toalla blanca con su cabello recién lavado y recogido en un moño algo despeinado, estaba sentada al borde de la bañera de hidromasaje colocando sales y perfumes en ella.
- No me puedo ir sin al menos haberla usado una vez – sonrió emocionada, se quitó la toalla y completamente desnuda se la entregó en las manos, el príncipe tragó en seco y la observó ingresar a la bañera.
- Ven David, No te quedes ahí parado. Acompáñame – por supuesto que el rubio no iba a desaprovechar la oportunidad de bañarse con su reina, se desnudó ahí mismo, arrojó su ropa en un rincón, ingresó y se colocó detrás de ella - ¿No es perfecto?
- Lo es Bonita - respondió el príncipe mientras le acomodaba algunos cabellos que se le habían escapado del moño a la morena.
La reina suspiró relajándose en el agua calientita y se colocó más atrás para recostarse en él. David por su parte pasó sus brazos alrededor de la pequeña cintura femenina y se apoyó en su hombro.
-Desearía que esto durase una vida entera David - Se pronunció la morena en un susurro y cerró los ojos, mientras disfrutaba del relajante baño y las caricias del rubio en su abdomen.
- También yo, Preciosa – besó su cuello y ella sonrió aun de ojos cerrados – pero por el momento, nos queda disfrutar de estas últimas horas de relax – besó su mejilla y luego sus hombros.
- Tienes razón, Disfrutemos - Dijo la reina, giró su rostro buscándolo para un beso y el la atendió al instante, trazó el labio inferior femenino con la lengua antes de invadir su boca y luego la besó de la forma que a ella le gustaba, apasionado y sensual.
A medida que el beso se fue intensificando la reina sintió las manos de David subir por su abdomen y acariciar sus senos levemente, ella llevo sus manos sobre las de él y lo guió para que la acariciara, mientras gemía y disfrutaba de las sensaciones gustosas que su príncipe le proporcionaba.
Los pezones de la reina se encontraban ya erectos y sensibles y el príncipe aprovechó para juguetear y pellizcar.
En determinado momento la reina se giró de cuerpo entero y lo besó apasionadamente, las manos masculinas ahora recorrían sus muslos, espalda y cintura, mientras las femeninas se perdían entre los cortos cabellos de la nunca del príncipe.
Ambos ansiaban por más, a pesar de que sus cuerpos estaban muy juntos, ese contacto no parecía ser suficiente. La reina entre besos y mordidas que dejaba en cuello y hombros del príncipe, descendió su mano hasta encontrar el miembro erecto de su amado, sin esperar nada, comenzó a masturbarlo bajo el agua.
Él, excitado por las caricias que las suaves manos de su morena realizaban, llevó ambas manos hasta sus nalgas y la trajo un poquito más, garantizando de esta manera que ella no soltara su endurecido miembro y el comenzará a presionar y juguetear con su pequeño y excitado manojo de nervios.
-OHH – gimió la morena y se separó un poco de él, cuando sintió el dedo masculino tantear su pequeña entrada – ¡Davidd!
- Eso Regina – le susurró el príncipe mientras apretaba los dientes, le besaba el cuello y seguía masturbándola.
La reina empuñó el miembro del príncipe con su dedo pulgar e índice de la mano derecha y comenzó a torturarlo con movimientos precisos y certeros de arriba abajo, el rubio al sentir aquello, ingresó su dedo medio en el interior femenino y comenzó a torturarla de la misma forma como ella lo venía haciendo sacando y metiendo lentamente, curvando de vez en cuando para tocar su punto especial y presionando su clítoris hinchado y rosado bajo el agua y la espuma de las sales hidratantes.
-Eso mi Amor Mmmgh – dijo la morena mirándolo a los ojos, el príncipe se agachó tantito y le besó el cuello, ella gimió quedito.
- ¿Te gusta? – preguntó el príncipe sin dejar de penetrarla ahora con dos dedos.
- Síii, David Mmmhhg y ¿A ti? – preguntó entre jadeos la morena.
- Me encanta morena, tienes unas manos deliciosas y delicadas – ella sonrió y se mordió el labio aumentando la velocidad de sus movimientos sobre el grueso y largo miembro de su rubio encantador.
- CARAJO REGINA! - dijo el príncipe colocando la cabeza hacia atrás, al sentir el pulgar de la morena rozarle el glande, movimiento que ocasionó que el sacara sus dedos del interior femenino, llevara sus manos a las nalgas de Regina y ella gimiera frustrada.
- Davidddd por favor, te necesito! – dijo la morena acercándose mucho más a él y pasando sus piernas por encima de las masculinas casi sentándose en su regazo, mientras besaba su pecho desnudo y mojado.
El príncipe llevó sus manos hasta acariciarle las mejillas y la acercó para besarla, ella aprovechó el momento para balancearse y restregarse en el duro miembro del rubio.
-Ohh, OHH ok, espera, espera…
- Necesito que me tomes Ya, ¡David por favor! – dijo la morena sin dejar de moverse inquieta sobre él.
El Agua de la bañera empezó a desbordarse, debido a los movimientos descontrolados de la reina.
David al ver su desesperación y al sentir la propia, la tomó de la cintura, la levantó un poquito y guió su miembro hasta su pequeña y estrecha entrada. La reina no podía esperar más y se sentó sobre él, gritando su nombre en el proceso.
-Ahhhhh Daviddd.
El la sostuvo de las caderas, evitando que se moviera un ratito y volvió a colocar la cabeza hacia atrás por unos segundos, volvió hacia el frente y la miró.
-¡Mierda Mujer, me vas a matar! – dijo y apretó los dientes controlándose para no embestirla como quería hacerlo en ese momento, rápido y duro.
- ¡David, po-por favor muévete! – casi lloriqueó mientras besaba su mandíbula y rotaba sus caderas desesperada.
El príncipe no esperó más, le apretó las nalgas y la empujó hacia él, originando que el pequeño botón femenino se rozara con su vientre y que la penetración fuera precisamente donde la reina lo deseaba. ¡Le encantaba cuando se ponía así de caliente y desesperada por él!
-Eso Amoor, ahíii – gimió la morena, mientras se sujetaba de los bordes de la bañera con ambas manos a los costados del príncipe y empezaba a moverse al ritmo que él imponía – Ohhh síi sii Davidd.
- ¡Eres tan buena! – gruñó entre dientes, mientras la tomaba de la cintura y la ayudaba a clavarse en él, la reina se inclinó hacia adelante y el aprovechó para capturar el pezón derecho entre sus labios, lo lamió, jaló un poco y lo soltó para atacar el otro. La reina entrecerró los ojos y pudo sentir sus paredes vaginales empezar a contraerse alrededor del miembro del rubio, señal de que su orgasmo estaba cerca.
David con un poco de dificultad por las deliciosas contracciones que la reina realizaba, pero a la vez excitado y animado por los gritos y jadeos de su reina, llevó una mano a un lado de la bañera para sostenerse y con la otra en la cintura femenina empezó a moverse a un ritmo desenfrenado y delicioso.
Cuando lo sintió embestirla en el centro de su placer, Regina abrió los ojos y luego los labios en una perfecta "O"
-Daviiiiiiiiiiiiddd, es ahíii, amorrrr…OHHHH, no te detengas y sigue golpeando ahí, Síi – se llevó una mano al seno izquierdo y empezó a masajearlo - ¡Ayy Dios! ¡Esto es tan rico! – dijo la reina y arqueó levemente la espalda, tensionando el cuello y colocando la cabeza hacia atrás.
El agua ya estaba fría pero a ninguno les importó y mientras seguía desbordándose de la bañera y el piso del baño se llenaba de espuma y agua, la reina sintió el orgasmo invadirla por completo.
-Oh Dioss, Me vengo David, Me vengo, OHH DIOSSS, OHH DIOS – gritó la reina sin dejar de penetrarse sola.
- ¡OHH Mierda Regina, Amor de mi vida! – dijo mientras la embestía fuerte y rápido, sintiendo las paredes femeninas apretarlo y casi succionarlo con sus deliciosos espasmos, mientras ella seguía gimiendo y jadeando recostada en su hombro izquierdo producto del reciente orgasmo.
- ¡Eres Mía – Morena! – Dijo entre dientes y se derramó en su interior - ¡TE AMO, TE AMO, TE AMOOO! - gruño y se dejó caer recostado en la bañera, mientras intentaba recuperarse de tan placentero momento y sentía a su preciosa reina descansar sobre él.
Pasaron unos minutos así, en silencio, relajándose y él acariciando su espalda desnuda hasta el inicio de su apetitoso trasero, le apretó un tantito la nalga derecha y la sintió temblar.
-Regina, Amor, vamos ya, el agua está fría – ella levantó el rostro de su cuello y lo miró un tantito con las mejillas sonrosadas y algunos cabellos pegados al rostro. El príncipe sonrió.
Le encantaba lo apasionada, sensual y erótica que se ponía cada vez que tenían sexo, pero amaba su carita de cierta timidez después de haberlo hecho y darse cuenta que había sido bulliciosa y se había dejado llevar por la lujuria y el deseo.
Él la besó en los labios y después la frente, la ayudó a ponerse de pie, salió el primero de la bañera y le alcanzó su salida de baño y una toalla para el cabello, él se colocó otra alrededor de la cintura y la alzó en brazos hasta la cama que compartían para que no pisara el piso mojado.
Unas cuantas horas más tarde ya con las maletas en el auto y esperando a David que hablaba con los dueños de la casa, la reina bajó del auto, y se recostó en él.
Llevaba lentes de sol y un hermoso vestido de tirantes floreado que el viento de la playa movía de leve.
Observó las olas del mar chocar contra las grandes rocas y el faro a lo lejos ser rodeado por gaviotas.
- ¿en qué piensa mi hermosa morena? – preguntó el príncipe mientras se acercaba y la abrazaba por detrás. Ella se giró para verlo por unos segundos y luego volvió a dirigir su vista al mar, suspiró algo triste y respondió.
- En que voy a extrañar este lugar – contestó y colocó sus manos sobre las masculinas.
- Te prometo que regresaremos – dijo besando su mejilla – Y la próxima vez traeremos a Henry y quizá alguna personita nuestra nos acompañe también – La reina se tensó al instante - ¿Te imaginas un hermoso bebé nuestro, corriendo descalzo por la arena de la playa? – Ella no contestó y tragó en seco.
- Ehh, Davidd, se hace tarde, si no queremos llegar de madrugada, deberíamos salir de una vez – se giró, le dio un beso en los labios y se subió al coche.
Él la observó, se extrañó un poco pero no dijo nada, se subió también al coche y partió rumbo Vermont.
Hablaron algunas cosas en el camino, pero David pudo sentir lo incómoda que estaba, ella queriendo distraerse un poco prendió la radio, algunas horas después ella se quedó dormida.
En Burlington…
Con el día de hoy, hacía tres días que no la veía y mucho menos sabía dónde estaba, había ido a buscarla al trabajo, la había esperado por horas y nunca había salido, fue al lugar desde donde la espiaba y ninguna de esas noches las cortinas de su habitación estuvieron abiertas, en las mañanas la esperaba para verla dirigirse al trabajo, pero nunca salió. Estaba furiosísimo la muy puta se había fugado con el rubio, a quien sabe dónde y no sabía si regresaría, porque sí, había ido también hasta el trabajo y departamento de él, pero ni sus luces, él tampoco estaba.
Estaba pensando seriamente atacar a la estúpida de su amiga para obligarle a que le diga dónde diablos se había metido su reina.
Necesitaba videos y fotos nuevas, de ella, desnuda, quería saber en dónde estaba y qué hacía, su mente enferma la deseaba de tal modo que podía sentir la sangre hervir de solo imaginarla follando con el rubio pero a la vez sentía su miembro endurecer pensando en lo estrecha que sería si fuera el quien estuviera dentro en esos momentos - ¡Mierda! – Sabía que estaba enfermo, sabía que estaba enloqueciendo, pero ¡Al carajo todo!, sí era por ella él sabía que estaba bien. Se estaría vengando y a la vez ganando y sacando provecho de cada parte del cuerpo femenino.
¡Estaba desesperado!
Cuando estuvo a punto de tomar el celular para mandar un mensaje de texto y dar aviso de lo que estaba pasando, ocurrió lo que estaba deseando desde hace tres días. La vio abrir las cortinas rápidamente, entreabrir la ventana, quitarse el vestido y dirigirse al baño de la habitación.
Él sonrió, colocó la pantalla en donde aparecía ella bañándose, extrajo su miembro de entre sus pantalones y disfrutó de verla nuevamente, su hermoso cuerpo tenía un color diferente al oliva natural, estaba bronceada y eso le encantó.
Hola Buenas Noches/Días, aquí la segunda parte del capítulo que quedó pendiente.
Muchas Gracias a los que me dejaron sus reviews, aqui, en wattpad y en twitter, ello me ayuda a seguir escribiendo. Muchísimas Gracias en serio :D
Las imágenes de wattpad, no son de mi propiedad, pertenecen a los usuarios: Regal_Regina, QueenRegina_08 y Deshayforever, muchas gracias por sus excelentes y hermosos edits, sirvieron de inspiración para este y el capítulo anterior.
Abrazos y buenas vibras.
y como que ya hay mucha felicidad y sexo en la fic, no?, creo que YA VA SIENDO HORA DEL DRAMA, así que prepárense que en el siguiente lo habrá jeje
PD. Espero me puedan decir que les pareció este cap, recuerden, los comentarios animan al autor. ;)
