Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, la historia sí.

CAPITULO 21.

Edward POV

Al menos la pesadilla había pasado, Ángela estaba con nosotros. Bella cumplía más que feliz su rol de madre, ya habían pasado seis meses desde ese acontecimiento. Lo que me preocupaba eran sus continuos dolores de cabeza, eran muy constantes y según como los describía muy fuertes…

— ¡Edward! —Dijo entre risas — ¿me escuchaste?
—No amor, discúlpame ¿qué dijiste? —me disculpé.
—Ángela, puso su carita muy graciosa —dijo mientras veía a nuestra pequeña, saborear por primera vez su papilla de brócoli.
—Cualquiera la haría amor, solo mira esa pasta verde y asquerosa —dije bromeando.
—ja ja ja —rio con sarcasmo —muy gracioso señor Cullen.
—Es la verdad ¿verdad Ángela? —dije haciendo voz de bebé, mi bebé en respuesta rio.
— ¿Cuándo crees que diga mamá? —preguntó mi Bella.
—No lo sé, pero será después de papá —afirmé.
—ja, ya lo veremos —dijo haciendo un gesto de dolor.
— ¿Otra vez la cabeza? —Pregunté y ella asintió —Bella, ya lo hemos hablado, debes ir donde el médico.
—Está bien —dijo —iré mañana.
—Ok, afortunadamente mañana no tengo que trabajar —dije.
—No, Edward, tú te quedaras con Ángela –discutió.
—Bella… iré contigo, dejaremos a Ángela con tu mamá.
—Mhm, pero yo entraré sola al consultorio —propuso.
—Está bien —dije derrotado.

Esa tarde intentamos todo lo posible porque Ángela comiera su papilla, pero los intentos fueron en vano pues al final terminó tomando su biberón. Al siguiente día nos íbamos a la clínica en Seattle…

—Mamá, si ocurre algo, cualquier cosa, me llamas —le repitió Bella, por tercera vez, a Renee.
—Ya hija, si te crié a ti y a Seth ¿qué tan difícil puede ser cuidar a Ángela?
—Está bien, adiós —le dijo a su mamá —adiós mi Ángel —le dijo a nuestra hija dándole un beso en la frente.
—Adiós Renee —me despedí.
—Cuídense chicos —nos deseó. Dos horas después estábamos en la clínica.

—Buenos días —saludamos a la recepcionista.
—Muy buenos días ¿en qué les puedo ayudar? —Nos preguntó amablemente
—Ehh… tengo una cita con el doctor Molina —dijo Bella
—Bien ¿me ayuda con sus nombres y apellidos?
—Isabella Marie Cullen —respondió Bella.
—Ok su cita es en 20 minutos, el consultorio del doctor Molina es en el tercer piso.
—Muchas gracias —dijimos.

Fuimos hasta el tercer piso y ahí se encontraba la oficina del médico…

—Isabella Cullen—llamó la enfermera

Bella POV

Entre al consultorio y ahí se encontraba un señor de unos 45 años sentado tras un ordenador.

— ¿Isabella Swan? —preguntó.
—Sí —contesté.
— ¿Que la trae por aquí?
—Dolores de cabeza continuos —dije.
— ¿Desde hace cuánto?
—Ocho meses —dije.
— ¿Ha tenido alguna caída?
—No ninguna —respondí.
—Ok tendrá que hacerse unas radiografías para comprobar la causa del dolor —concluyó.
—Bien —dije.
—Una vez que se las haga, me las trae inmediatamente, solo le dice a la enfermera.
—Ok —respondí y me dio una orden para el examen.
—Que sucedió —me preguntó Edward.
—Debo hacerme unas radiografías —le dije — ¿me esperas aquí?
—Claro amor. —vi la preocupación en sus ojos

Media hora más tarde, ya tenía mis resultados para el médico, le informe a la enfermera y me hizo pasar…

—Aquí tiene —le dije entregándole la carpeta al doctor.
—Bien —se levantó de su asiento y colocó mis radiografías en una pizarra de luz —Oh no —susurró.
— ¿Que sucede? —pregunté.
— ¿Que ha sentido a parte del dolor de cabeza? Mareos, desequilibrio, desmayos…
—Mareos y desmayos —dije.
— ¿A usted le ha caído alguna bacteria en la vista, nariz o boca? —preguntó.
—Si —conteste —hace algunos años, creí que me había dado conjuntivitis, pero fue algo mucho peor, mi visión estaba llena de pus y cataratas, me era imposible ver —respondí.
— ¿Siguió algún tratamiento?
—Sí, mis padres, me llevaron al oftalmólogo y con inyecciones directas en la córnea lograron quemar la bacteria —dije.
—Pues, ha vuelto, la bacteria se ha reconstruido y ahora carcome su cerebro —dijo — ¿Hace cuánto fue su problema?
—10 años —dije en un susurro.
—Esta bacteria ha formado tumores en su cerebro…
— ¿Tumores? —Susurre —o sea que tengo… cáncer —mi voz salió muy bajita.
—Lo lamento, pero los tumores son claros en las radiografías —dijo
— ¿Algún tratamiento?—pregunté
—Su cerebro está deteriorándose rápidamente, lo siento mucho le diría, quimioterapias, pero el cáncer ya está muy avanzado, los primeros síntomas ya han aparecido, con el tiempo perderá detalles de su vida, olvidará cosas.
— ¿Cuánto falta para eso? —pregunté entre sollozos.
—Un par de meses, más o menos —dijo el doctor.
— ¿Y de vida? —pregunté.
—Un año o Dos, quizás. Lo lamento —volvió a excusarse.
—Muchas gracias doctor —dije poniéndome de pie para salir.
—No hay de que—respondió cabizbajo.

Antes de salir, limpié mis lágrimas para que Edward no sospeche nada.

— ¿Cómo te fue? —preguntó.
—Bien —mentí —casi no es nada todo se debe a una simple anemia.
—Ahh ¿y por eso lloraste?
— ¿Por qué piensas que lloré?
—Tus ojos —dijo.
—Ahh claro, pensé que era algo peor y lloré —dije.
— ¿Quieres ir a comer? —me preguntó.
—Claro

No le había dicho nada a Edward, sobre mi enfermedad, aun no lo creía, así que fui por una segunda opinión. Lastimosamente, era cierto, tenía cáncer.

Pasaron tres meses desde que me enteré de la noticia y como dijo el médico, mi cerebro empezaría a fallar…

—Edward ¿has visto mi móvil? —le pregunté.
—Hace un rato tú lo tenías amor —me respondió.
—Sí, pero no recuerdo donde lo deje…
— ¿Ya buscaste en tu escritorio? —cuestionó mientras iba hacia el escritorio.
—Sí, pero no está, ya lo busque por…—deje de hablar al ver mi celular en manos de Edward…— ¿Dónde estaba?
—En el escritorio —respondió
—Qué raro, moví todo ahí y no lo vi —dije.
—Bella… me pregunto qué tienes en la cabeza —dijo mientras me daba un beso en mi frente.

Mamá nos invitó esa noche a cenar, por motivo del cumpleaños de Seth. Luego de la cena, Charlie y Seth se fueron a ver un partido de Futbol que pasaban por televisión. Edward cargaba a Ángela y yo charlaba con mamá…

—Bella —me llamó Edward
— ¿Si amor?
—Creo que Ángela se hizo —dijo arrugando la nariz.
—Edward es una bebé, su popo no huele —le dije y el rodó los ojos, mientras me pasaba a mi hija — ¿me pasas un pañal?
— ¿Dónde están? —me preguntó.
—Ehhh… —no recordaba donde había dejado los pañales
—En la pañalera, ahí en el sofá —le señaló Renee.
—A sí, ahí —le dije —gracias.
—Bella debes tomar vitaminas para tu cerebro —me recomendó mamá.
—Sí, le he dicho y hasta comprado los medicamentos pero su hija es muy testaruda.
—Listo bebé, ya estas —le dije dándole un beso en su mejilla sonrosada —vaya con papá.
—Sí, porque a mí me quiere más —dijo sacándome la lengua.
—Mamáaaa —balbuceó mi pequeña y me sentí la mujer más feliz del mundo.
— ¿La escuchaste? —Dije muy emocionada —dijo mamá.
—No es cierto dijo papá —discutió Edward.
—Quisiera poder estar contigo siempre mi pequeña —le dije —No quisiera separarme de ti.
— ¿Bella que sucede? hablas como si te fueras a algún lado —me preguntó Renee.
—Sí Bella, ya dinos que sucede —me dijo Edward con cariño.
—Está bien —dije —necesito que vengan todos. —Papá y Seth se acercaron
— ¿Que sucede?—preguntó Charlie
—Edward, lamento haberte mentido —me excusé —el otro día que fuimos a Seattle, donde el médico, no tenía una simple anemia —dije bajando la voz.

Edward POV

—Edward, lamento haberte mentido, el otro día que fuimos a Seattle, donde el médico, no tenía una simple anemia —dijo bajito
— ¿Entonces? —Pregunté preocupado
—Los dolores de cabeza… son producto de un tumor maligno que tengo en mi cerebro —Seth tuvo que coger a Ángela porque yo me quedé helado. —Tengo cáncer —dijo con sus ojos llorosos.

Renee se puso a llorar y Charlie la consolaba, Seth también tenía sus ojos medio irritados y yo… yo sentía que mi alma se estaba alejando de mi cuerpo…

—Edward… —susurró Bella poniendo su tibia mano en mi rostro —lo siento, pero no te lo dije, porque sabía que estarías triste, y odio verte así —dijo llorando.
—Tranquila mi amor, yo habría hecho lo mismo —dije abrazándola, si lloraba, mi Bella se sentiría peor y no me perdonaría eso.

Nos fuimos a casa, solo los dos, Renee se ofreció a tener a Ángela por hoy, lo cual agradecí ya que Bella tenía que explicarme mucho…

— ¿Supongo que quieres que te cuente todo verdad? —me preguntó Bella con una sonrisa
—Si no te incomoda —le respondí.
—Claro que no, amor.

Bella me contó sobre lo que le ocurrió en la vista cuando era adolescente y también lo que le dijo el médico…

—Y me dijo que en un par de meses empezaría a olvidar detalles —dijo cabizbaja.
—Ahh, eso explica la falta de memoria —ella asintió. Trataba de ser fuerte, pero me era muy difícil… —Bella ¿y si probamos con tratamientos? he escuchado que con radiación el cáncer puede erradicarse —la animé pero ella negó.
—Mi cáncer ya está avanzado, la radiaciones aparte de no hacer nada, me debilitarían aún más…
—Oh.
— ¿No quieres saber cuánto me queda?
— ¿Cuánto te queda? —Pregunte luego de un suspiro.
—Un año, quizás dos —dijo.

Durante los siguientes meses, realizamos muchas actividades con Bella, fuimos al cine, al parque de atracciones, al mirador con Ángela, en las noches íbamos a bailar. Mi Bella tenía que disfrutar al máximo.

—Edward apúrate —me urgió Bella —aún faltan globos de ese lado. Hoy era el primer cumpleaños de Ángela y Bella estaba eufórica.
—Listo —dije bajándome de la silla en donde estaba subido.
—Papaaa —balbuceó Ángela, ame cuando me llamo papá por primera vez hace un mes.
— ¿Si pequeña? —ella en respuesta levanto sus manitas en mi dirección, pero Bella se me adelanto y la cogió para ponerle su vestido.
—Vamos, que en un rato llegaran los niños —dijo.

Nos cambiamos de ropa, lamentablemente Bella había escogido que nos disfrazaríamos, y como siempre no me pude negar a sus pucheros…

Mi Bella era la Bella más hermosa del mundo, y yo era la bestia. Mi princesa estaba vestida de una pequeña blancanieves. La fiesta transcurrió tranquila, los niños amaron tomarse fotos con Bestia o sea conmigo y las niñas preferían a Bella. El tiempo pasaba volando y tenía mucho miedo, miedo porque cada día me separaba más a mi reina…

Ya hacía un año y dos meses desde que le diagnosticaron cáncer a Bella, su mente cada vez era más nublosa, pero solo era su mente porque ella seguía siendo la risueña de la que me enamoré…

— ¿Recuerdas cuando me desilusionaste por primera vez? —le pregunté y ella negó.
— ¿Cuando fue?

FLASHBACK

—Bella...
— ¿Si? —Me preguntó
— ¿Te puedo preguntar algo?
—Claro que si Edward, dime.
—Pero me responderás con la verdad.
—Sí, pero dime —me dijo.
—Yo... —suspire — ¿yo te gusto?
—No, no me gustas —me respondió.

FIN FLASHBACK

— ¿Yo te dije que no? —me preguntó.
—Sí, sentí algo espantoso en mi pecho —le confesé.
—Edward…
— ¿Si amor?
— ¿Me puedes contar como nos hicimos novios? —me preguntó y se ruborizó.
—Claro mi amor…

FLASHBACK

Estábamos haciendo la limpieza del colegio de Bella, cuando nos sentamos a un lado, en donde se apreciaba el atardecer.
— ¿Bella?...
— ¿Sí Edward?
— ¿Por qué lo hiciste? —Le pregunté
— ¿De qué hablas?
—Tu promesa —le dije.
—Uhmm no lo sé Edward, simplemente lo hice. —me dijo.
— ¿Recuerdas cuando estábamos en el campo donde tu tía? —le pregunté.
—Sí Edward ¿por?
— ¿Recuerdas la pregunta que te hice?
—Te refieres a ¿si me gustas?
—Sí, esa pregunta Bella. ¿Te gusto? ¿Te has enamorado de mí?
—Sí Edward —se sonrojó —tú me gustas y mucho, y me he enamorado de ti.
—Oh Bella ¿y esa vez no sentías eso? —le pregunté emocionado.
—Sí, pero temía que me rechaces —me dijo.
—Jamás haría eso —le dije.
— ¿Que?
— ¿Entonces quieres ser mi novia? —pregunté nervioso.
—Edward... tú tienes novia, se llama Mirella —me recordó.
—Bella, cuando te hablaba de que me gustaba Mirella, me refería a MiBella —le aclaré.
—Entonces... la chica de la que tanto estás enamorado... ¿soy yo?
—Sí Bella ¿quieres ser mi novia? —repetí la pregunta.
—Sí Edward —dijo —sí quiero ser tu novia.
—Te amo Bella —la mire fijamente a los ojos.
—Yo te amo más Edward —dijo.
—Vamos a tu casa que ya es de noche —le dije.
—Sí vamos —respondió.
—Bella... —titubeé.
— ¿Si, Edward?
— ¿Puedo abrazarte?

FIN FLASHBACK

—Fue muy lindo —afirmó, creo que recordando.
—Sí. ¿Bella quieres cenar mañana conmigo?
— ¿La razón? —preguntó.
—Quiero cenar afuera contigo y también cumplimos cinco años de conocernos…
— ¡Oh! Está bien —sonrió.

Al siguiente día, antes de irnos Ángela se despidió de Bella…

—Tau mami —dijo con voz tierna. Ya tenía 1 año con casi 9 meses, pero hablaba casi entendible…
—Chau mi bebé —le dijo Bella abrazándola, lo más fuerte que podía —Te amo jamás lo olvides.
—yo tamben t'amo —respondió mi bebé
—Adiós mamá ¿me prometes que la cuidaras? —dijo mientras abrazaba a Renee.
—Claro mi niña, te quiero tanto — ¿por qué todos hablaban como si no la fueran a ver más?
—Yo también mami —le dijo Bella con una sonrisa.
—Adiós papá, te quiero.
—Y yo a ti Bella.
—Adiós Seth, siempre serás el mejor hermano del mundo.
—ja, porque soy el único que tienes —respondió mi cuñado.
—Sí, igual te quiero.
—y yo a ti Bells.
—Adiós —me despedí de todos.

Llevé a Bella con los ojos vendados, hasta nuestro prado, tenía una cena especialmente para ella.

—Wow Edward, es hermoso.
—Solo para ti mi amor —respondí.

Comimos de lo más animados, y después nos sentamos en el piso… Bella acostada en mi regazo viendo la luna…

—Edward… te amo —dijo.
—Yo más… —le respondí
—Puedes cantar para mí… —me pidió.
— ¿Que canción?
—Una que diga todo lo que sientes por mí
— ¿No importa que no sea mía? —le pregunté.
—No importa —dijo y empecé a cantar

Como un cuchillo en la mantequilla
entraste a mi vida cuando me moría…
Como la luna por la rendija
así te metiste entre mis pupilas…

Y así te fui queriendo a diario
sin una ley, sin un horario
y así me fuiste despertando
de cada sueño, donde estabas tú …

Y nadie lo buscaba y nadie lo planeo así
en el destino estaba que fueras para mí
y nadie le apostaba que yo fuera tan feliz
pero cupido se apiado de mí...
...se apiado de mí...
...se apiado de mí...

Como la lluvia en pleno desierto
mojaste de fe mi corazón ahogaste mis miedos
Como una dulce voz en el silencio
así nos llegó el amor, amor del bueno

Y así te fui queriendo a diario
sin una ley, sin un horario
y así me fuiste despertando
de cada sueño, donde estabas tú

Y nadie lo buscaba y nadie lo planeo así
en el destino estaba que fueras para mí
y nadie le apostaba que yo fuera tan feliz
pero cupido se apiadó de mí...
...se apiadó de mi...
...se apiadó de mí...

—Yo he aprendido una canción para ti —dijo cuando acabé de cantar.

— ¿Puedo escucharla? —Asintió.

Cuando sientas tristeza que no puedas calmar
Cuando haya un vacío que no puedas llenar
Te abrazaré, te haré olvidar
Lo que te hizo sufrir no vas a caer mientras estés junto a mí.

Si siente un frío tu corazón
Seré tu abrigo, tu ilusión
Hasta ya no respirar,
Yo te voy a amar, yo te voy a amar.

Yo siempre te he amado, mi amor yo estaré
Por siempre a tu lado nunca me alejaré
Prometo mi amor
Te juro ante Dios
Nunca te voy a faltar
Tu corazón no volverá a llorar.

Si siente un frío tu corazón
Seré tu abrigo, tu ilusión
Hasta ya no respirar, yo te voy a amar.

Y cada día yo viviré…
Intentando como te voy a querer.
Hasta ya no respirar, yo te voy a amar.

Hasta ya no respirar
Yo te voy a amar
Yo te voy a amar.

Cuando acabó la canción escuché un suspiro, yo tenía los ojos llenos de lágrimas… y mi Bella yacía inmóvil en mi regazo…

—Te amo Bella, te amaré por siempre —dije mientras besaba su ahora inerte cuerpo.

FIN

El epílogo también está subido, gracias por leerme.