El Vacío
"¡Puff!"
La superficie viscosa sobre la que había caído Miyuki se esfumó y la chica rebotó contra el suelo del bosque. Se alegró al ver que su katana estaba regada a unos cuantos metros de ella y, a pesar de que le dolía todo el cuerpo, se dispuso a ponerse en pie para ir por ella cuando lo volvió a escuchar:
–¡Deidara-senpai! ¡Senpai respóndame! –un Akatsuki que jamás había visto antes sacudía entre sus brazos a Deidara.
Era un hombre no muy alto, con el cabello negro erizado y una peculiar máscara, de color naranja y marcada por una espiral que se terminaba en el orificio del ojo derecho, que le cubría todo el rostro. Deidara, siendo jaloneado por el otro Akatsuki, estaba lleno de hojas y ramitas y se zarandeaba para delante y para atrás como una muñeca de trapo hasta que por fin reaccionó.
–¡Suéltame Tobi, unh! –fue lo primero que dijo apartando a su antiguo compañero con un empujón y tratando de ponerse pie. Por la manera en la que el artista hablaba se notaba que no estaba muy feliz de recibir una visita tan inesperada como esa.
Deidara comenzó a sacudir su capa y quitarse el ramaje del cabello escrutando a Tobi, asegurándose de que en verdad fuera el molesto chico de Akatsuki. Y, por desgracia para él, así era. De entre todos los miembros que componían a Akatsuki ¿Por qué debía ser precisamente Tobi quien lo hubiese salvado? Aunque fue Tobi quien amortiguó su caída. Después de que él y Sai se derribaran mutuamente, su capa también estaba llena de tinta, el artista había sido arrojado contra las copas delos arboles que alentaron su caída hasta que finalmente, cayó sobre Tobi.
–¡El senpai está vivo! –fue la alegre expresión de Tobi. Para ser un Akatsuki, tenía una forma de ser muy contradictoria a los del resto de la organización.
–Si, estoy vivo, unh, y no gracias a ti, Tobi, unh, ¿qué estás haciendo aquí?
–El líder ordenó a Tobi y a Rye venir para recoger al Kyuubi… –de pronto, la cara de Deidara se había puesto bastante pálida. –¿Qué le ocurre senpai? Parece que vio un fantasma… –agregó con una risa burlona.
–¿Dijiste R-ye, unh?
El Akatsuki enmascarado asintió como si fuera de lo más natural.
–Rye-kōhai (n/a: kōhai es un sufijo muy poco usado que vendría siendo lo contrario a senpai) es mi nueva pareja. –y Tobi miró en la dirección en la que se encontraba Miyuki seguido por la mirada azul de Deidara.
Solo entonces se percató Miyuki de la presencia de un Akatsuki más: unos metros tras de ella se encontraba un segundo Akatsuki casi de la misma estatura de Itachi, tal vez unos milímetros menos pero aun así era muy alto, tenía el rostro de mujer, con grandes ojos de color marrón oscuro bordeados por unas largas y gruesas pestañas, el cabello lacio le llegaba un poco por encima del cuello y a forma de diadema llevaba puestos unos googles color naranja brillante. No se podía deducir mucho de verle a simple vista, a excepción de que ya era todo un Akatsuki pues portaba en su dedo meñique izquierdo el anillo Kuuchin (el vacío) que antiguamente llevó una vez Orochimaru. Rye, en conjunto, era una persona engañosa, puesto que su edad debía oscilar entre los catorce y los veintitantos años de edad y por causa de su capa era imposible saber nada más.
Rye miraba con un ansia expuesta en sus ojos algo entre los arboles, justo en la dirección en la que deberían estar luchando Sasori y Amaya. Cuando Deidara le vio sentía que su corazón iba a estallar (una muerte artistica, en sus palabras), ahora si que las cosas estaban mal… olvidando lo de Tobi, desearía haberse topado con cualquier persona a excepción de Rye.
–Tobi, unh, ¿qué hace esa cosa aquí? –pregunto a su antiguo compañero.
–Ya se lo explique senpai, Rye es mi nueva pareja. El líder dijo que yo era el único capaz de hacer pareja con Rye y por eso la asigno así, ¿porqué cree el senpai que le dejaron estar de vuelta con Sasori-san? –explicó Tobi con orgullo y haciendo que Deidara pareciera un ignorante.
–Eso lo entiendo, unh, pero… olvídalo. Ahora debemos recoger al Jinchuuriki e irnos, unh… –Deidara miró, por primera vez percibiendo su presencia, a Miyuki. –¿Dónde está el Jinchuuriki, unh?
–N-no… no lo sé… –responde Miyuki asustada prediciendo lo que pasaría después.
El rostro del artista comenzó a enfurecerse, cada vez más.
–¡Estoy rodeado de idiotas, unh! ¡Se supone que tú debías cuidar a Naruto, unh! ¡Ese era tu único trabajo y…
–Por ahí, –dijo, hablando por primera vez, Rye y señalando entre los arboles. –el Nueves Colas está en esa dirección, pero está inconsciente. –la Akatsuki hizo una mueca de decepción que se marco incluso en el tono de su voz. Tampoco encajaba con el estereotipo de miembro de Akatsuki normal.
–Tobi, unh, tú y tu nueva pareja vayan a ayudar al Danna, unh. Yo y ella, –señaló a Miyuki, prefería mil veces ir con un estorbo que tener que ir con alguien como Rye o con un fastidio como Tobi. –iremos por el Kyuubi.
–A la orden senpai. –dice el chico haciendo un saludo militar. –Rye, podrás tener la batalla que querias. –agregó mirando a su compañera.
–¡Genial! –exclamó esta, tan extrovertida como Tobi, pero con cierto toque de malicia en sus ojos. –Vamos hacia donde está luchando el títere ¿verdad?
–Si, debemos ayudar a Sasori-san. –confirmó Tobi.
No hubo bien Tobi terminado de hablar para cuando su compañera se apresuró hacia el lugar de la batalla dando grandes zancadas entre los árboles. En cuanto desapareció entre el ramaje Miyuki sintió cono si el ambiente a su alrededor se hiciera más liviano, no lo había notado en ese momento, pero cuando llegaron los dos nuevos Akatsuki el aire se sentía más pesado, como si una fuerza extraña envenenara au alrededor.
–¡Espérame Rye-chan! –grito Tobi corriendo por detrás de su compañera.
–Ese estúpido de Tobi, unh, solo va a conseguir que esa cosa lo mate… –murmuró Deidara una vez quedaron nada más Miyuki y él.
–¿A qué te refieres con esa cosa? ¿Qué no es ella también un miembro de Akatsuki? –dijo Miyuki comenzando a correr por detrás del artista en la dirección que les habían indicado. Aun no entendía de dónde sacaba fuerzas para seguir moviéndose después de todas las palizas que recibió.
–Será mejor que no lo sepas, unh, la compañera de Tobi no es como nosotros. –fue lo único que quiso explicar Deidara. –Apresúrate, unh, debemos encontrar al Jinchuuriki antes que alguien de Konoha lo haga.
oOo
–¿Puedes continuar? –pregunto Sasori viendo que Amaya se encontraba al limite de sus fuerzas.
–Aun puedo seguir, –aseveró esta, replegada espalda con espalda junto al marionetista. –esto... no es nada…
Pero Sasori conocía bien a su subordinada y sabía que la posibilidad de que esta se desplomara inconsciente de un momento a otro era muy grande. Los años no le habían quitado a la pelirroja su necedad. Amaya también era consciente de que se estaba forzando demasiado pero jamás se echaría para atrás, aunque si pudiera descansar aunque fuese por un minuto tendría mejor forma para combatir. Su nivel se había degradado de manera que lo único que podía hacer no eran más que ataques patéticos.
Ambos luchaba espalda contra espalda, evitando crear puntos ciegos para los tres ninjas de la Hoja que aun se mantenían en la batalla.
–Viene dos más… –murmuró Sasori escuchando el crujir de las hojas bajo las pisadas provenientes del interior del bosque.
–¡Genial! ¡Más ratas que eliminar! –bufó Amaya con sarcasmo. No estaba en posición de lidiar con más problemas de los tres que ya tenían.
–¡Sasori-san! –chilló una voz llegando de entre los árboles.
De entre los setos que bordeaban el bosque en el fondo del barranco surgieron dos figuras. Nadie lo podía creer, ni Konoha ni Akatsuki, dos shinobis con capas negras y nubes rojas tocaron suelo. Uno de ellos portaba una máscara naranja mientras que el otro portaba unos googles del mismo color, una nueva pareja de Akatsuki completamente invencible llegaba al rescate.
–S-Sasori no p-puedo…
El marionetista se volvió hacia su subordinada que estaba hincada sobre las rocas sin poder retomar el aliento. Él no podía comprender el porqué, puesto que su cuerpo es una marioneta, pero también los ninjas de Konoha se comportaban de forma extraña: de pronto les faltaba aliento, incluso Tenten tuvo que apoyar sus manos en el suelo para evitar un colapso. Algo no estaba bien. La mirada inquisitiva de Sasori se posó sobre el Akatsuki de los googles, que en ese momento miraba todo con una sonrisa de oreja a oreja, el colapso de Amaya tenía lógica si esa persona era quien el creía que era.
Tobi apareció por detrás del marionetista ante el asombro de todos.
–Sasori-san, hemos venido a por el Jinchuuriki, pero si no quieren terminar más graves de lo que están será mejor que nos alejemos de aquí lo más pronto posible… –esta vez la advertencia de Tobi no era una broma. Sasori comprendió de inmediato.
–Rye vino… –Fue lo único que pronunció el marionetista deshaciendo las convocaciones de sus marionetas que estaban esparcidas por todo el campo de batalla. –Comprendo.
–¿Nos retiramos? –preguntó Amaya ofendida a pesar de estar perdiendo el conocimiento. –No podemos.
–Esto no es una retirada, Amaya. Alguien hará nuestro trabajo y no sería bueno evitarselo. –fue lo único que escuchó la pelirroja antes de perder por completo el conocimiento.
oOo
Todas las miradas estuvieron puestas en por sobre ella, le encantaba cuando eso sucedía. Rye se hinchaba de orgullo, como un ave esponjando sus plumas, al ver los rostros aterrados de los ninjas de la Hoja, y también de alguno que otro de su bando. En ese lugar había muy buenas presas: comenzando por el shinobi de cabello blancuzco que, a pesar de no ser un Uchiha, tenía un brillante y rojo sharingan; y terminando por el Hyuuga, cuyos ojos perlados le miraban con preocupación. De todos los presentes, solo esos dos se hacían una idea de contra qué se enfrentaban… y no era nada bueno.
El ninja copia y el Hyuuga cruzaron miradas, a pesar de que los dojutsus que usaban eran diferentes ambos podían ver lo mismo: una gran cantidad de chakra negro que era desprendido sin control por el misterioso Akatsuki de cabello café. La única ocasión en que habían visto tanto chakra era cuando el chakra del Kyuubi tomaba el control de Naruto. Era imposible que ese Akatsuki pudiese ser un Jinchuuriki y aun así, la energía que desbordaba de él era tal que era imposible atribuírselo a otra razón.
–¡Todo despejado Rye! –fue lo primero que dijo Tobi al aparecer de forma asombrosa por detrás de su compañera. Rye jamás podría comprender cómo hacía eso.
–Entendido, ahora solo déjenmelo a mí. –habló muy confiada avanzando en dirección hacia los enemigos. –No dejare nada de ellos…
Pero en esta ocasión, Tobi no se alejó de Rye. Debía estar atento por si la situación se salía de control, después de todo su compañera era bastante inestable y sólo Tobi era capaz de controlarle una vez estallaba. Antes de ser pareja de Tobi, Rye ya había tenido dos compañeros antes, los dos murieron en su primera misión junto a la Akatsuki.
–Trata de controlarte, Rye. El Jinchuuriki está cerca y no podemos arriesgarnos a que lo mates… –fue la advertencia de Tobi, que se puso serio.
La figura más alta dio un gran suspiro tratando de controlar su ira. No le gustaba luchar con tantas limitaciones, pero sabía que terminaría inconsciente por al menos tres días si no hacía caso a Tobi, una mirada al único ojo visible de su compañero bastaría para dejarla fuera de la batalla.
–Lo haré. –aceptó de mala gana, entre dientes. –Solo no me interrumpas…
El enmascarado asintió, no tenía intención de evitar que Rye se divirtiese un rato mientras eso no afectará la misión.
Con grandes zancadas Rye avanzo hasta quedar entre Tobi y los ninjas de la Hoja. Cerró los ojos mientras hacia un simple sello para concentrar el chakra mientras sonreía, le gustaría ver los rostros llenos de miedo de los de la hoja cuando les atacara.
En cuanto los ojos de la Akatsuki se abrieron, una gran ola de chakra oscuro salió despedido de su cuerpo como una onda sónica, haciendo caer a una ya de por si débil Tenten y arrollándola como si fuera un muñeco de trapo, Neji cruzó los brazos sobre su rostro pero no puedo evitar ser lanzado uno o dos metros hacia atrás, al igual que Kakashi. El ninja copia se puso en pie, su decisión bien podía parecer horrible, pero sabiendo que el primer ataque del Akatsuki solo fue una pequeña muestra de su poder no quería arriesgarse a perder la vida de nadie.
–Neji, toma a Lee y Tenten y retírate. –fue la explicita orden del ninja copia.
–Kakashi-sensei… –Neji le miraba con los ojos muy abiertos, una retirada a esas alturas equivalía a una derrota.
–Creo que tú también lo sabes, debiste haberlo visto con tu Byakugan… –Hatake no apartaba la vista de Rye. –no tenemos oportunidad contra ese Akatsuki, mucho menos en estas condiciones.
–Lo sé, pero Naruto…
El ninja copia dio un profundo suspiro.
–Yo lo traeré de vuelta. –dentro de su mente Kakashi dudó si realmente sería capaz de hacer tal cosa. –Ustedes váyanse de aquí ¡rápido!
El Hyuuga miró a Kakashi durante un instante, aun dudando si debía obedecer o no, pero él mismo lo sabía. No podían ignorar la amenaza que representaba ese otro Akatsuki para ellos. Ahogando todo su orgullo, Neji dio media vuelta y se echo a Tenten y a Lee sobre los hombros, sus compañeros estaban completamente inconscientes.
–¡No podrás escapar! –chilló Rye formando rápidamente los sellos necesarios para su técnica favorita.
De la nada Neji se encontró envuelto en la oscuridad, no cabía duda de que era un genjutsu pero sus ojos eran incapaces de ver a través de él. Del abismo oscuro surgieron cientos de pétalos rosados de flor de cerezo que los rodeaban rozando su piel, pero a diferencia de la suave textura que se espera sentir al tacto lo único que el Hyuuga pudo percibir fue dolor. Observó su cuerpo y el de sus compañeros, pequeños y finos rasguños llenaban su cuerpo, ese no era un genjutsu común y corriente…
–¡Neji!
Y de pronto todo volvió a ser normal. Por un instante Neji se quedó perdido, hasta que reconoció la cabellera blanca de Kakashi tras de él. El ninja copia también había sido víctima del genjutsu, solo que este consiguió salir de el gracias al sharingan, pero el Hyuuga había quedado atrapado por completo. Kakashi se dio cuenta de que Neji seguía dentro de la ilusión y se apresuró a ayudarle ahorrándole gran cantidad de heridas, porque ese extraño genjutsu no era por completo una ilusión… las heridas eran reales y los cuerpos de los cuatro ninjas de la Hoja estaban repletos de finos rasguños hechos por el chakra de Rye, oculto por el genjutsu.
–Kakashi-sensei… gracias. –dijo débilmente el Hyuuga, agarrando firmemente los cuerpos de sus compañeros.
–Ahora vete Neji, yo ganare tiempo… –fue lo único que se atrevió a asegurar el Hatake cubriendo las espaldas del alumno de Gai y con su vista aun clavada en Rye, que no lucía ninguna expresión tangible en su rostro.
La Akatsuki no despegaba su mirada insolente de Kakashi. Todo había funcionado de manera normal, tal y como debía ser, hasta que él estropeo su técnica. Rye no perdonaría a nadie que se atreviese a destruir su diversión a excepción tal vez de Tobi porque, ella odiaba admitirlo, sabía que aun con su poder no era capaz de derrotarlo, por el momento.
Haciendo caso omiso de la advertencia de su nuevo senpai Rye comenzó a perder el control. Comenzó a perderse a si misma. El único objetivo que brillaba en su mente era Hatake Kakashi hecho pedazos, y la esperanza de ver el sharingan brillando en sus pupilas. Acabaría con él a toda costa.
–¡Rye detente! –gritó Tobi a sus espaldas viendo que la situación comenzaba a ponerse fea.
Una extraña sombra cruzó por encima de sus cabezas justo antes de que Rye se dispusiera a atacar. No era una sombra común y corriente, era la sombra que proyectaba un gran pájaro negro sobre el que volaba Sai y de cuyo pico colgaba el cuerpo del Jinchuuriki.
Los ojos de Kakashi observaron el vuelo de Sai como si fuera un milagro caído del cielo ¡Habían recuperado a Naruto! Ya no tenía más razones para pelear ahí, el problema ahora sería retirarse cuando su oponente mostraba el aura de un demonio.
–¡Te matare! ¡Te matare! –repetía incesantemente Rye mientras corría en dirección a Kakashi, la energía que liberaba a su alrededor destrozaba todo lo que estaba dentro de su limite, aun cuando ella no consiguiera tocar directamente al ninja, bastaría con que se le acercase para herirlo o, en el mejor de los casos, matarlo.
Kakashi daba saltos hacia atrás tratando de alejarse lo más posible del Akatsuki pero resultaba muy difícil. Fue entonces cuando algo que nadie se esperaba ocurrió: la figura del segundo Akatsuki se detuvo frente a la de su compañera, impidiéndole seguir atacando. Sin ninguna explicación aparente Rye cayó sobre el suelo, como si estuviera dormida. Kakashi miraba tentativamente como Tobi levantaba sobre su hombro el cuerpo de su pareja.
–¡Ya podremos jugar en otra ocasión! –dijo el Akatsuki de cabello erizado al ninja copia antes de desvanecerse en la nada.
Durante unos minutos, la vista de Kakashi estuvo clavada en el mismo punto por donde desaparecieron los Akatsuki momentos atrás. Todavía no podía creerlo, todo había terminado: Naruto estaba de vuelta con ellos, Akatsuki se había retirado. ¡Konoha venció!
oOo
–¡Todo es tu culpa, unh!
Hubo una pequeña explosión y Miyuki cayó de la rama sobre la que se posaba hasta el suelo, dándose un fuerte golpe. Menos mal que la bomba había estallado en la rama y no en Miyuki. No era su culpa, pero Deidara estaba molesto y culpar a Miyu era un buen método para desahogar su ira. La chica resultaba mejor que una pelotita anti-estrés.
Un humo denso les cubría, mezclado con los gases despedidos en el último estallido dificultando la visión y la respiración. La chica no paraba de toser mientras trataba de ponerse en pie.
–No es mi culpa, –alegó cubriéndose la boca con la mano mientras tosía. –No fui yo quien hizo estallar medio bosque dejando escapar a ese ninja. –Miyuki miró la palma de su mano. No tenía ni la más remota idea del porqué, pero estaba tosiendo sangre. Su cuerpo estaba muy dañado.
–¡No culpes a mi arte, unh! –una pequeña explosión más, esta vez la bomba había caído algunos metros por detrás de ella, por suerte. –¡Fue tu culpa, unh! ¡Tú dejaste caer al Jinchuuriki! ¡Tú único trabajo, criatura inútil, era cuidar su cuerpo, unh! De haber sabido que no ibas a resultar de ayuda hubiera traído a Tobi conmigo, unh, y hubiese dejado que fueras con esa cosa para que murieras…
Miyuki se sentó con la espalda pegada a un tronco mientras escuchaba al artista, esta muy cansada y dudaba de ser capaz de levantarse en pie nuevamente. Estaba molesta, según Deidara ella no había sido útil en nada: Miyuki no cubrió al artista mientras este esperaba a que sus manos moldearan la arcilla explosiva, Miyuki no había recibido terribles golpes por intentar cubrir a Deidara… No, Deidara lo hizo todo él solo.
De pronto, la chica olvidó su enojo y cortó su aliento. El crujir de las hojas indicaba que alguien se aproximaba, Deidara también se mantenía serio. Los dos miraron justamente en la misma dirección al escuchar la ultima pisada, de entre los arboles surgió una silueta vestida con una capa negra, decorada con pequeñas nubes rojas.
–¡Danna, unh!
oOo
–No puedo moverme.
El Akatsuki rubio miró de reojo a Miyuki, que estaba recostada sobre el lomo de su criatura de arcilla con lo brazos extendidos, incapaz de ponerse de pie puesto que todo el dolor que no sintió durante la batalla se había revelado contra ella después, y ahora si que era completamente inútil, pero seguía viva. Deidara regresó su mirada hacia el frente haciendo una mueca de fastidio, esa mocosa se quejaba demasiado, la batalla no había sido tan horrible como para que un ninja que aspira a estar en Akatsuki acabe tan mal, aunque admitía que no se esperaba que Miyu sobreviviese a la lucha. Eso era toda una sorpresa.
Pero el Akatsuki se equivocaba en un punto, y es que su última batalla si había sido difícil. Incluso él llego a tener problemas, pero siendo Deidara tardaría un poco en admitirlo, que eran notables en su capa, que no lucía ese color negro intenso con el que se veía la de Tobi o Rye, y en una que otra pequeña ramita que se resistía a ser removida de su cabello. La única señal que confirmaba que Sasori participó en la lucha era el estado de su ropa pues su cara seguía tan joven y perfecta como siempre, sin ningún rasguño además de ser el único de los primeros cuatro que no estaba agotado. Ser una marioneta tiene sus ventajas. Mientras que Amaya, ahora consciente, estaba en un estado un poco mejor que el de Miyuki, ella por lo menos podía sentarse y moverse un poco, pero también había recibido daños graves durante la lucha.
Los únicos que estaban como nuevos eran el enmascarado Tobi, sentado con las pernas cruzadas, contemplando el paisaje mientras tarareaba una canción que sacaba de quicio a Deidara; y Rye, aun inconsciente desde que su pelea fue detenida abruptamente.
A pesar de que todos estaban vivos, un ambiente de decepción flotaba alrededor del grupo. No había Jinchuuriki, pero ese no era un problema tan grave ya que no les concernía a ellos capturarle, ni victoria. Y además, aun sin la presencia de Konoha, continuaban en peligro.
Ni Deidara ni Sasori dejaban de echar miradas furtivas cada tantos minutos hacia el cuerpo dormido de Rye. Estaba Tobi, pero no se confiarían el que con él fuese suficiente.
–¿Porqué la trajiste Tobi, unh? –pregunto su senpai luego de pensarlo un buen rato.
–Ya lo dije Deidara-senpai, veníamos por el Kyuubi. –repitió el chico contento de tener la atención de su antiguo compañero. –¡Y no hay nadie mejor para combatir el poder del Kyuubi que Rye!
–Lo sé, unh. –bufó Deidara haciendo gesto de amargado. –Es por eso que te lo estoy reclamando… –agregó luego bajando el tono de voz.
–¿Qué quieres decir con eso de que es la mejor para poder combatir el poder del Kyuubi? –por primera vez, Amaya estaba tan confusa como Miyuki.
–Es cierto. Tu no lo sabes Amaya. –murmuró Sasori mirando perspicazmente a Rye.
–¡Por supuesto que no lo sabe, Danna, unh! –corroboró Deidara alzando un poco más su creación por sobre una nube, aprovechándola para desaparecer de la vista de cualquiera que estuviese abajo. –Solo los miembros de Akatsuki pueden saberlo, –agregó con cierto deje de arrogancia. –unas novatas como ustedes que ni siquiera han sido aceptadas por la organización no deben saber nada, unh.
–Rye no es un humano. –dijo el marionetista para sorpresa del resto, y molestia de Deidara.
–¡Ellas no pueden saber Danna, unh! ¡Aun no son Akatsuki! –gruñó Deidara tratando de evitar que su compañero diese información no-autorizada.
–Eso ya lo había mencionado antes Deidara… –recordó Miyuki haciendo caso omiso de los reclamos del rubio. –¿Qué quieren decir?
–¿Es un Jinchuuriki? –inquirió la pelirroja mirando con curiosidad a Sasori.
El marionetista negó con la cabeza.
–Rye-kōhai fue creada por Orochimaru-san. –fue la respuesta de Tobi.
–¿Orochi-qué? –para Miyuki esa respuesta no explicaba gran cosa, pero Amaya pareció comprender.
–Orochimaru era el antiguo compañero del Danna en Akatsuki, unh. –Deidara seguía dándoles la espalda, con la vista fija en el horizonte para poder guiar a su creación. –Pero él abandonó la organización…
–… y se llevó su anillo. –continuó Sasori volviendo a mirar de reojo a Rye y deteniéndose en el anillo de la chica. –Como ex-miembro de la organización conocía el poder de un Jinchuuriki así que decidió crear un cuerpo capaz de almacenar un poder semejante para poderlo usar como su contenedor a futuro.
–¿Qué quieres decir con un contenedor? –la sensación de no saber absolutamente nada sobe nada era una de las cosas que Miyuki más odiaba.
–Ah, es cierto. –Amaya miró a Miyu con una expresión que casi lucía como lástima. –Tú no recuerdas nada, Miyuki. –la aludida frunció el entrecejo. – Orochimaru es un ninja renegado de la Hoja, se dice que su objetivo es llegar a ser inmortal para dominar todas las técnicas existentes; es por esa razón que llegó a diseñar una técnica para poder transferir su alma y mente a otros cuerpos, consiguiendo perpetuarse a si mismo…
–Diseño a Rye gracias a los conocimientos sobre los Jinchuuriki que obtuvo mientras fue miembro de Akatsuki, –continuó Sasori. –y el resultado que obtuvo fue un cuerpo capaz de alimentarse de chakra y hacerlo propio, es por eso que por la cantidad de energía que tiene le hace a Rye parecer un Jinchuuriki. –argumentó Sasori que conocía bastante bien los experimentos de Orochimaru.
–¡Entre más gente mate más fuerte se vuelve Rye! –exclamó Tobi como si fuera la cosa más simple y linda del mundo.
–Se alimenta de chakra… –murmuró Miyuki sin conseguir entenderlo del todo.
–Más bien lo absorbe, unh, –Deidara usaba un tono de voz molesto. La idea de que alguien que ni siquiera fuera un novato supiera acerca de los Akatsuki continuaba sin agradarle, pero Tobi y Sasori ya habían hablado, él no podría estropearlo más. –como Samehada, la espada de Kisame, unh. Solo que esa cosa únicamente puede hacerlo si la otra persona esta muerta, es por eso que tiene esa afición por querer matar al primero que se le ponga enfrente, unh. Y también es por eso que el color de su chakra es negro, porque es chakra muerto, unh.
–Por eso Rye es la única que puede hacerle frente sola a un Jinchuuriki como el del Kyuubi. –comentó Tobi que, a diferencia de los otros dos, no usaba ese tono de desdén contra su compañera.
–El único, Tobi, unh. No es mujer. –corrigió Deidara cuyo intento de no intervenir en la conversación acababa de ser botado a la basura.
–Pero Rye-kōhai habla de si misma como si fuera mujer, por eso Tobi también la llama así.
–Pero no es una mujer Tobi, unh. –volvió a puntualizar el artista con un tick de molestia en el ojo.
–¿No es una mujer? –la voz de Miyuki irrumpiendo la aun-no-comenzada pelea entre Tobi y Deidara sonó más sorprendida de lo que hubiese querido. –P-pero su rostro…
–Tampoco es un hombre. –masculló Sasori dándole a entender que la apariencia del nuevo Akatsuki no era más que eso, una simple apariencia. –Recuerda que es un ser creado artificialmente, no posee un género definido por la naturaleza.
–Ya veo… eso si que es extraño, –Amaya parecía más estar meditando en voz alta que hablando con el resto. –pero su cuerpo debería tener un límite en la cantidad de chakra que es capaz de mantener, por más perfecto que sea. La única forma de que su cuerpo pudiese almacenar tanto chakra es usando sellos, pero…
–Rye no tiene ninguno. –completó Tobi. –No creí que pudieses deducir tanto con tan poca información, ahora entiendo porque Sasori-san te eligió a ti.
–¿Dices que no tiene ninguno? –pregunto la pelirroja conmocionada haciendo a un lado el cumplido del chico de la máscara. –¡Pero es imposible! Con la cantidad de chakra de posee… incluso estando alejada de ella puedo sentir su chakra. No lo noté antes, cuando aparecieron, pero ahora es imposible no notar su chakra. Debería tener al menos algún sello o no sería capaz de manejar tanta energía...
–¡Ahora llegamos al porqué esa cosa es un peligro, unh! –clamó Deidara indicando que Amaya había dado en el blanco.
–El problema con Rye-hōkai es que ella no tiene ninguna manera en la cual pueda mantener bajo control todo su chakra, por eso que cuando alguien pasa tiempo junto a ella se sentirá como si la gravedad hubiera aumentado. La forma en la que el chakra esta concentrado es aplastante.
Ahora también Amaya miraba con sus ojos verdes a Rye como si fuese una amenaza. Si el chakra de la Akatsuki llegase a salirse de control podría provocar un desastre: una explosión enorme, que seguro haría llorar a Deidara de felicidad; o destruir a la misma Rye por dentro. Era demasiado impredecible.
–Esa debió ser la razón por la que Orochimaru abandonó el proyecto "Rye". El instinto asesino que posee le hace perder la razón y con la cantidad de chakra que tiene es demasiado inestable. –Sasori conocía muy bien a su anterior compañero de Akatsuki, hacer conjeturas sobre los motivos de Orochimaru no le resultaba complicado. –Aun siendo un ninja con perfecto manejo del chakra, controlar tanto es imposible. –decretó por fin el marionetista.
–Pero si hubiese algún problema mientras lucha contra un Jinchuuriki, correrían el riesgo de matarlo, eso no beneficia a Akatsuki. –Amaya seguía dubitativa. –¿porqué le permitieron entrar a la organización aun sabiendo el riesgo que eso implica?
Los dos artistas intercambiaron unas extrañas miradas, pero antes de que ninguno de los tres Akatsuki pudiera dar respuesta alguna, algo inesperado los interrumpió.
"Tobi, Deidara, vamos a sellar a los Bijuus de dos y tres colas. Prepárense." Susurró una voz que solo ellos dos podían oír.
–Hun. –fue la expresión de fastidio que salió de la boca del artista mientras hacia que su creación comenzara a descender. –Tendrán que ser pacientes, Danna, tardaremos seis días en reanudar el viaje.
–¡¿Seis días?! –corearon Miyuki y Amaya.
–¿Sellaran un Bijuu? –pregunto el marionetista a su rubio compañero.
Deidara respondió con un asentimiento.
–Dos en realidad, unh.
oOo
Abrió lentamente los ojos, que tomaron durante un leve instante un intenso color carmesí y en cuyo iris se marcaron extraños símbolos negros, los mismos que tenía el ojo que vio antes de quedar inconsciente. Pero el extraño espejismo del Mangekyou Sharingan solo permaneció reflejado durante una fracción de segundo el los ojos de Rye, que pronto se tornaron de sus color café habitual.
La aturdida Akatsuki se incorporó para quedar anonadada con lo que veía. Dudaba realmente de volver a estar en su sano juicio, siendo ya tantas las ocasiones en las que lo había perdido. Estaba recostada sobre un lecho de arena blanda, había algunas piedras y ramitas regadas a su alrededor, mientras que la pared que la enjaulaba no era más que agua, en cualquier dirección que viera, incluso por sobre su cabeza. Se sentía atrapada en un inmenso acuario, solo que no existían gruesos cristales que retuvieran en agua en su sitio. La tenue luz del sol se filtraba por sobre el la trasparencia del vital líquido creando una atmosfera que inspiraba tranquilidad y, a la vez, la ilusión de estar en una dimensión completamente distinta. De vez en cuando pasaban algunos pequeños peces por el otro lado de la barrera invisible, nadando tranquilamente pero sin acercase demasiado a ella.
–¿Te encuentras bien? –preguntó una voz por tras de ella.
Rye se volvió de inmediato hacia la persona que le hablaba, era la misma chica morena que cayó, tiempo atrás, sobre la espalda de Haduri, su invocación de salamandra gigante, cuando encontraron a Deidara. Detrás de la chica se encontraba el títere de Akatsuki, Sasori, que miraba con una expresión indescifrable hacia el agua; en medio del lugar, cuyo radio no era mayor de siete metros, estaba una mujer pelirroja, con los ojos cerrados, las piernas cruzadas, y con sus manos juntas, formando un sello, lucía muy concentrada. Y unos dos metros más allá estaban Deidara y Tobi, ambos dándose la espalda y también con sus manos unidas en un sello, desconectados del exterior.
–¿Dónde estamos? –preguntó, aun con sus ojos escrutando el singular paisaje que le rodeaba.
–En el fondo de un lago. –le respondió Miyuki.
–¿El fondo de un lago? –el tono de voz de la Akatsuki detonaba su escepticismo. –¿Cómo puede ser eso?
–Es una de las técnicas de Amaya. –sentenció el marionetista mirando por primera vez hacia Rye con una mirada que rayaba en lo huraño. –Su rasgo sanguíneo le permite manipular de esta forma el agua con su chakra.
–¡Vaya! –Rye lanzó una mirada a la pelirroja, ella debía ser Amaya, y no pudo evitar sentir una pizca de envidia. Esa técnica era demasiado genial como para que alguien tan genial como ella, Rye, fuera incapaz de usarla. –¿y porqué hicieron esto?
–Necesitábamos estar en un lugar seguro para que Deidara y Tobi pudiesen sellar el Bijuu sin problemas. –explicó Miyuki, contenta de por fin saber algo que otra persona desconocía. –Como hemos tenido esos encuentros con Konoha no sería seguro permanecer al descubierto, así que Amaya hizo esto. –dijo señalando alrededor con un gesto de la cabeza.
–Ya veo. No querían arriesgarse a un ataque sorpresa, esos cobardes. –los puños de Rye se apretaron mientras merodeaba por el límite del refugio. –Aunque no los culpo, conmigo inconsciente solo contaban con una marioneta y dos niñas para cubrirles. En el estado en el que están no resistirían nada contra los debiluchos esos de Konoha.
–Hablas como si no pudieran hacer nada contra ti. –observó Miyuki, un tanto ofendida por las palabras de Rye.
La Akatsuki la miro con una sonrisa arrogante.
–¡Solo digo las cosas como son! Konoha no es nada contra mí. –y ella creía febrilmente en sus palabras. –Aunque dudo que en tu caso sea el mismo. –agregó mirando el aspecto de Miyuki con desdén.
Miyuki prefirió cerrar la boca y encogerse sobre si misma. Ahora le dolía menos el cuerpo, pero seguía llena de heridas y rasguños, con la ropa raída y llena de tierra, el cabello lleno de nudos, desgreñado, y apenas con la energía suficiente para mantenerse despierta.
–¿Cuánto tiempo llevan así? –volvió a interrogar Rye señalando a Deidara y Tobi con curiosidad.
–Tres días. –fue la respuesta de Sasori.
–¿Y cuánto tiempo llevo yo dormida?
–Cuatro días.
La seca respuesta hizo que Rye frunciera el ceño, furiosa. Cuatro días era demasiado para ella, y un nuevo miedo surgió en su interior, el miedo de volverse débil. Todas las ocasiones en las que Tobi le había dejado fuera de pelea solo pasaba tres días dormida, pero esta vez fueron cuatro. No le agradaba para nada eso. Rye comenzó a desconfiar de su compañero, le dirigió una mirada fulminante al enmascarado, que estaba tranquilo junto a su senpai, y luego busco otra distracción. Aun nada era seguro, pero no permitiría que nadie la utilizara.
Pasaron generalmente en silencio varias horas de extremo aburrimiento, aunque para Miyuki todo ese tiempo sin hacer nada le sentaba bastante bien, pues su cuerpo por fin podía reponerse de todo el daño que había sufrido durante los últimos días. Después de tener que andar de aquí para allá como loca y sin descanso no tener nada que hacer era reconfortante.
Sasori ahora estaba un poco más alerta, se dedicaba a observar el paisaje acuático y a Rye, alternando entre estos dos y de vez en cuando también echando una ojeada a Amaya para asegurarse de que su escondite iba a continuar estable, a pesar de que con cada día que pasaban su refugio acuático se encogía cada vez más.
Y Rye, que era muy hiperactiva debido a su exceso de energía, luego de comprobar que no existía ninguna clase de barrera entre el agua y ellos probó internarse en lago un par de veces, tomando grandes bocanadas de aire y aguantando la respiración mientras se daba "un buen baño"; a los minutos volvía la seguridad abundante en oxigeno junto al resto y sacudía su cabeza arrojando miles de gotas de agua a los demás mientras se secaba el cabello.
–¿No los vas a ayudar? –pregunto Miyuki la tercera vez que fue salpicada por Rye.
–¿Ayudar? –incluso Sasori se volvió hacia Miyu sin comprender sus palabras.
–A extraer el Bijuu,–dijo Miyuki extrañada. –Sasori dijo que él no podía hacerlo porque ya no llevaba su anillo, pero tú si puedes ¿no? Digo, tienes un anillo. –y señalo con titubeos la mano izquierda de Rye.
–No puede hacerlo. –dijo Sasori antes de que Rye fuese capaz de articular una buena frase. –Su chakra es demasiado inestable como para hacerlo.
–¡El problema es que soy demasiado fuerte como para compartir mi poder de esa manera! –se excusó la Akatsuki levantando la barbilla y llevándose las manos a la cintura para parecer más intimidante. –¡Yo sola soy lo suficientemente fuerte como para extraer un Bijuu sola y en la mitad del tiempo en que lo hacen los demás! El problema es que ese líder suyo me tiene miedo.
–El no tiene miedo de ti. Sabe que si te permite hacer tal cosa podrías matar al Jinchuuriki y acabar con las acciones de Akatsuki. –farfulló Sasori mirando a la Akatsuki con dureza.
–¡Eso es lo que dice para encubrir su miedo! –Rye se cruzó de brazos y les dio la espalda, aferrada a sus creencias. –¡Pero la verdad es que él me tiene miedo! ¡La mayoría de ustedes me tiene miedo! Por eso no me quieren en la organización, pero no pueden hacer nada, a menos de que consigan matarme no habrá ninguna otra forma en la que me quiten mi derecho.
Miyuki la escuchaba con los ojos muy abiertos ¿Era verdad todo lo que ella decía? Por la forma tan extraña en la que se comportaban Deidara y Sasori con ella todo indicaba que así era.
–¿Pero porqué querrías estar en una organización en la que no eres bienvenida? –replicó al fin Miyuki cuya mente de nuevo estaba llena de confusión.
–¡Porque ser un Akatsuki es genial! ¡Puedo matar a quien quiera y ser reconocida por ello! –respondió Rye como si fuera lo más obvio del mundo. –Cuando vivía encerrada en esa asquerosa celda que me hizo Orochimaru lo escuchaba mencionar de vez en cuando a Akatsuki, entonces deseé formar parte de ella, ser reconocida y temida. Gracias a eso tuve una meta para existir: ¡Saldría de ese horrible lugar y me convertiría en un miembro de Akatsuki! –Rye alzaba sus manos, en pos de grandeza reviviendo sus pensamientos y hablando con una emoción con la que Miyuki jamás había escuchado a ningún otro Akatsuki. –Ya te has de imaginar la cara de ese degenerado cuando volé mi prisión en pedazos y robe su anillo, su preciado anillo… –acariciaba el anillo como si fuera un hijo mientras hablaba. –luego busqué una manera de contactar a esta espeluznante organización y no tuve más que mostrarles el anillo de Orochimaru para que me permitieran unirme a ellos…
Miyuki oía el monólogo de Rye perpleja. Tanto que ella se estaba esforzando para mantenerse al nivel del resto para poder aspirar a una vida agitada como miembro de Akatsuki cuando Rye solo necesito robar un insignificante anillo para ser ya reconocida como tal. El mundo solía ser demasiado injusto.
–¿S-solo por el anillo? –balbuceo.
–¿Estas sorda o qué? Ya te lo dije solo necesite mostrar esta preciada joya para poder entrar, aunque a algunos no les agrade la idea. –y lanzó una mirada cortante a Sasori que escuchaba la rara conversación en silencio.
–¿Pero no necesitaste hacer nada más? ¿Ninguna prueba ni nada que demostrara tu poder?
Miyuki comenzaba a colmarle la paciencia a la gran Akatsuki.
–¡Ya te lo dije! ¡Es el anillo lo único que necesite! –repitió hablando con mucha claridad, como cuando se le explica algo a un niño de cinco años. –¿Cómo demonios crees que Tobi consiguió colarse aquí? Si no hubiese robado el anillo de Sasori nunca hubiese podido llevar este genial uniforme.
La aturdida Miyuki giro su cabeza, sin una pizca de discreción, hacia el marionetista, no conocía es aparte de la historia. Ahora comprendía porque Sasori miraba de repente a Tobi con cierta ira contenida, era gracias al chico de la máscara naranja que el Gran Sasori de las Arenas Rojas no era un Akatsuki completo.
–P-pero en ese caso, solo se necesita robar un anillo de otro miembro y ya puedes ser un Akatsuki ¿no? –esa manera le parecía a Miyuki un poco más sencilla que estar al borde de la muerte todo el tiempo.
–Solo intenta hacerlo. –le replico Sasori con un acento sínico. –A Rye se le permitió formar parte de la organización no solo por que robo el anillo. Para hacerle a Orochimaru lo que ella hizo se necesita tener un nivel de batalla muy elevado, tú no tendrías oportunidad contra él. –finalizó dejando a Miyuki con el ceño fruncido.
–¿Entonces porqué no recuperas tu anillo? –le retó Miyuki saliéndose por la tangente. –Tobi no luce mucho más fuerte que tú…
Una estridente carcajada proveniente de Rye le interrumpió. La Akatsuki se doblaba por la cintura abrazándose los costados. Una vez hubo reído tanto como pudo, Miyu jamás había visto a un Akatsuki reir, y mucho menos de esa forma, Rye se aclaro la garganta y explico:
–¡Te aseguro que si Sasori hubiese podido ya hubiera tenido de vuelta su anillo, y su puesto! –dijo Rye entre risas y jadeos. –No subestimes a Tobi, tu, como te llames…
–Miyuki.
–Bueno si, Miyuki. Tobi es mucho más fuerte de lo que crees. –le advirtió Rye poniéndose seria. –Ya lleva buen tiempo siendo mi pareja y aun no lo he matado, eso es prueba suficiente de su poder.
Miyuki volvió su vista hacia los dos Akatsukis que estaban sellando el Bijuu, Tobi no lucía demasiado fuerte pero, aun cuando la última frase de Rye no le quedó muy clara, si su compañera decía que era fuerte era porque en verdad lo era. Además Miyuki dudaba que alguien con una personalidad tan extravagante, y soberbia, como Rye reconociera a alguien como fuerte solo porque si.
–De cualquier manera, mis días con Tobi se acabaron. –sentenció Rye luego de un rato hablando como si su voluntad fuera la única que gobernara. –Necesito cambiar de compañero…
Y nuevamente llegó a su mente el recuerdo de la mirada que tenía Tobi justo antes de que ella cayera sin sentido. Podía ver perfectamente en su memoria el iris rojo que coronaba la pupila de Tobi. Un ligero escalofrío recorrio la espalda de la Akatsuki.
oOo
El calor abrasante de la brisa les quemaba la piel mientras sobrevolaban, con el sol en lo alto, una gran pradera. Después de seis días a base de pescado y desarrollando visión nocturna, porque bajo en lago la cantidad de luz que se filtraba era muy poca, todos estaban hartos.
Esa misma mañana, cuando Deidara y Tobi dejaron de lucir como estatuas y comenzaron a moverse de nuevo, el Akatsuki rubio creo una de sus obras voladoras y todos subieron a bordo. Llevaban casi un día de viaje pero la extraña monotonía del paisaje hacia que su destino se viera inalcanzable.
–La veo Danna, unh. –comentó con entusiasmo Deidara luego de un rato. –La aldea oculta de la lluvia, unh, es fácil verla porque siempre esta lloviendo y hay nubes oscuras sobre ella, pronto ustedes también serán capaces de verla, unh.
Minutos después se comprobaron las palabras de Deidara, todos fueron capaces de ver el cielo oscuro que se extendía sobre la villa oculta de la lluvia, su punto de encuentro, el lugar en el que Miyuki y Amaya serían evaluadas y, con suerte, convertidas en miembros de la organización criminal más peligrosa y cool (como la describió Rye antes) de todo el mundo ninja.
–¡Puedo verla! –exclamó Miyuki asomándose por los costados de la criatura de arcilla y gritando como una niña pequeña que va por primera vez a un parque de diversiones. –Ese es el lugar donde…
Pero Miyuki ya no pudo decir más. Sentía como los nervios le encogían el estomago y como un nudo se formaba en su garganta. Cientos de pensamientos e intrigas bombardearon su mente en ese instante, ¿qué ocurriría cuando viera a la tal Konan? ¿Podría reconocerla? ¿Y qué diría ella cuando viese a Miyuki en aquel patético estado?, ¿La matarían? o ¿Dejarían que Amaya la eliminara como prometió a Sasori?
De repente, todas las ansias que la habían motivado a hacer ese estúpido viaje, todas sus ganas de recordar, todo, se esfumó. Miyuki comenzó a sentir miedo, no sabía lo que le aguardaba después de llegar ante quien la eligió y ni muchos menos tenía idea de lo que le llegaría después. Por primera vez, después de semanas de viaje, Miyuki no quería continuar su travesía.
Para su momentáneo alivio, el pajarraco de arcilla comenzó a descender a poca distancia de la aldea, en un lugar donde las rocas le ocultaban de la vista de otras personas.
–¿Porqué nos detenemos? –preguntó Amaya intrigada observando a Sasori e ignorando el bufido molesto de Deidara.
–Porque ya hemos llegado, Amaya-san. –respondió Tobi despertado de su sueño, pues si estuvo callado fue porque se durmió durante la última mitad del viaje.
–Tal y como dijo Tobi, –reafirmo Rye mientras estiraba sus brazos. –esta es la entrada a una de las guaridas de Akatsuki.
Mientras el dúo escandaloso daba explicaciones, Deidara formaba extraños para abrir la entrada secreta de su escondite. Fue entonces cuando la tierra bajo sus pies comenzó a temblar.
Fin de cap. Espero les haya gustado.
Sé que dijeron que les gustarían los capítulos largos, pero este no podía ir más lejos, debe finalizar en este punto porque es aquí donde finaliza la segunda fase del fic.
Bien, agrdezco a las personas que dejaron review y disculpen el que no les pueda responder, ando un poco corta de tiempo. El capítulo se llama el vacío porque ese es el nombre del anillo de Orochimaru, todo lo demás lo dejo a su deducción. También para los que vean en anime (y no sigan el manga de Naruto) me temo que si no entendieron algo de lo que se narra aquí es precisamente por ese hecho, habrá algunos sopoilers del manga en lo que continua del fic (porque este está elaborado en base al manga y no tanto en el anime). De cualquier manera, si tiene alguna duda, queja, pregunta, crítica, sugerencia o aporte que hacer sean libres de hacerlo.
Los dejo hasta el siguiente capítulo.
