Capitulo XXI

"Fantasmas del pasado"

Otra cálida mañana arribaba en Konoha. Tras una noche algo movida para los integrantes de la casa el día se mostraba más prometedor, al menos para algunos.

Hinata se desperezó aun acurrucada en su cama mientras fijó su mirada en un pequeño rayo de luz que se filtraba por su ventana.

La chica había estado muy cerca de confesarle toda la verdad a Naruto, pero nuevamente por azares del destino, su revelación había sido interrumpida. Por otro lado, la escalofriante idea de que Naruto dejará de amarla la perturbaba.

-¡Naruto! –Exclamó exhalando un intenso suspiro.

-¿Qué? –Contestaron a su lado.

Hinata, que se hallaba acostada de lado contrario a la puerta, se sentó de un sopetón al escuchar aquella pregunta. El corazón le latía a mil, se giro sobre si misma para voltearse al otro lado de la cama; descubriendo al chico mirarla perpleja y estupefacta ante su presencia.

-¡NARUTO! –Exclamó exaltada pues lo que menos esperaba era encontrarlo temprano en su habitación.

-Sabía que soñabas conmigo, pero no creía que yo fuese lo primero que te venía a la mente al despertarte. –Pronuncio riendo.

-Bueno siempre pienso en ti... –Recostándose nuevamente. -¿Qué haces despierto tan temprano?

-¿Acaso no vas a saludarme? –Notando la poca atención que la chica le propinaba.

-¡Hola! –Exclamó sonriendo.

-¡No me lo creo! –Dijo poniéndose en pie. –Vengo a saludarte temprano para que mi rostro sea lo primero que veas y a decirte que te amo y tú solamente me dices ¡hola! –Objeto mientras caminaba alrededor de la cama.

-Me alegra que estés aquí... –Sentándose nuevamente.

-¿Acaso no vas a besarme Hinata o no sé abrazarme o tal vez? –Guardando silencio.

-Es que aun no me he cepillado los dientes ni me he arreglado, pues me da un poco de pena... –Agachando la cabeza.

-Hinata... Eres preciosa, y eso no lo cambiarias ni aun que te sumergieras en barro o tuvieras el peor aliento del mundo... Bueno aun que pensándolo bien lo ultimo deberíamos charlarlo –Riendo a carcajadas.

-¡Eres un tonto! -Revolándole una almohada.

-Además yo tampoco me termine de levantar. -Dijo mirándose el pijama.

-¡Ahh! Déjame adivinar, ¿Tienes miedo de que Shikamaru o Tenten se venguen verdad? –Mirándolo con seriedad. -¿Y por eso vienes a esconderte aquí?

-Esta bien debo confesar que en parte es por eso... –Riendo nuevamente. –Pero también es cierto que tenía ganas de abrazarte y besarte.

Naruto se zambullo en los brazos de su amada Hinata quien le acarició el cabello y lo miro directamente a los ojos.

-¡Te amo Naruto Uzumaki, y siempre te amaré no importa lo que pase! –Rozando sus labios con un dedo de su mano.

-¿No serás una de esas chicas que me quiere por mi dinero verdad? –Dijo sonriendo.

-Si claro, me descubriste, pensaba casarme contigo y luego dejarte en la calle... –Comento fastidiada. -¿Acaso crees que me importa tu dinero?

-Pues Jiraya me dice siempre que debo cuidarme de esa clase de chicas; no me puedes culpar por querer saberlo. –Volviendo a sonreír.

-Te amaría aun que fueras el muchacho más pobre de todo Konoha... –Besándolo en los labios.

-¿En verdad?

-Claro que sí... ¿Acaso lo dudas?

-No...

El chico se aproximo más a ella y la beso en los labios. Hinata sentía cada fibra de su ser estremecerse como la primera vez, aun que esta vez, la situación era distinta y ambos eran novios.

-Hinata... –Dijo él apartándose un poco y conteniendo la respiración la cual se había acelerado.

-¿Qué? –Besándolo nuevamente.

-Será mejor que me vaya... –Volviendo a tomar cierta distancia y tomando profundas bocanadas de aire.

Naruto se aparto de la muchacha y se sentó erguidamente en la cama. Cerró los ojos mientras respiraba con dificultad como queriendo mantener la compostura.

Mientras hacía grandes esfuerzos por levantarse de su lugar y escabullirse de la habitación, sintió el cuerpo de la muchacha sentarse sobre él. El chico abrió los ojos con asombro y la miro de frente.

-¿Qué haces Hinata? –Pregunto con dificultad mientras la chica rodeaba su cuello y se acomodaba sobre él.

-Naruto... –Profirió en voz baja mientras lo besaba con pasión.

-¡Espera! Creí que aguardaríamos un tiempo ¿O no? –Aferrándose a su cintura y besándola nuevamente.

-No puedo cambiar de opinión... –Exclamó suspirando.

Mientras ambos se besaban con ímpetu, Hinata, pudo sentir cierta urgencia en el muchacho que crecía conforme sus caricias se intensificaban.

-¡Rayos Hinata! –Pronuncio en voz alta.

Naruto se aferró a la cintura de la chica con fuerza y la levanto con prisa aun encima suyo. Luego la volteo con brusquedad sobre la cama colocándose encima de ella con prontitud. Hinata podía sentir sus caricias recorrer con ansias su cuerpo y sentir sus labios aferrarse con fervor en su cuello; no entendía, no razonaba, no le importaba ser quien era, solo deseaba estar con el hombre que amaba.

Se aferró a su cuello mientras acariciaba con una mano libre su espalda. Naruto ciertamente no parecía el mismo, era como una fiera hambrienta que devoraba con ansias una presa.

Hinata no podía dejar de suspirar. Un intenso calor inundaba su cuerpo y el chico lo aumentaba con cada caricia. Si bien era ella la que necesitaba esperar no estaba segura de poder cumplir con esa auto impuesta solicitud.

Era su novia después de todo, lo amaba, él a ella, entonces por que negar lo inevitable. ¿Por que resistirse a sus caricias, a su piel, a su aroma? ¿Por qué, a pesar de desearlo desde hacía tiempo, no lograba arrancar ese sentimiento de culpa de su interior? Quería ser suya en cuerpo y alma, pero ¿Por qué la azotaba ese escalofrió que impregnaba su corazón?

Naruto busco sus labios y se sumergió con ansias en su boca; está mujer lograba sacarlo completamente de quicio, no solo eso, lograba estremecerle el alma como ninguna otra. No era solo deseo ni pasión, había algo más, algo que lo empujaba a pecar en más de un sentido.

El chico deslizó su mano por la pierna de la muchacha levantando su pijama, tras lo cual, Hinata suspiró intensamente. Luego deslizo su mano hacía su pantalón como intentando abrirse paso en aquel juego que muchos llaman amor.

Hinata sabía que era el momento, que pronto sería suya y solo suya. Deslizo su mano hacía sus caderas intentando ayudar al muchacho, quien ya había desenvuelto un molesto e insulso cordón del pantalón de su pijama, para finalmente penetrarla con intensidad. La chica gimió con fuerza al sentirlo dentro suyo.

-¡Hinata! –Exclamó el rubio entre suspiros mientras se mecía con ímpetu.

-Mas despacito... –Profirió a media voz al sentir un intenso dolor.

Naruto detuvo su embestida completamente y la miro a los ojos con preocupación.

-Hinata... ¿Acaso es? –El chico guardo silencio.

-Si... –Respondió comprendiendo su pregunta.

-¿Por qué no me lo dijiste antes? –Respirando con dificultad.

-Bueno es que me daba un poco de vergüenza... –Esquivando su mirada.

-¿Esto era lo que querías decirme? –Inquirió mirándola a los ojos.

Hinata sintió una intensa punzada en su corazón al recordar que aun no había hecho su confesión. ¿Qué hacer? ¿Que decir? No podía explicarle en esos momentos que ella era Hinata Hyuga ¿Qué pensaría Naruto? ¿Qué diría cuando se enterase de la verdad? ¿Qué sentiría cuando descubriese que se acostaba con su peor enemiga, con la asesina de su padre?

La muchacha guardó silencio por unos momentos, Naruto la observaba anonadado y algo preocupado a la vez, de que quizás hubiese sido demasiado brusco o que la hubiese lastimado.

-¿Hinata te hice daño? –Acariciando sus cabellos e intentando muy a su pesar de liberarse del interior de la muchacha.

-No... ¡Te amo Naruto! –Aferrándose a él y besándolo nuevamente.

-Dime Hinata ¿Era esto lo que me querías confesar? –Mirándola a los ojos.

-Yo... –Mordiéndose los labios. -¡Sí! –Dijo finalmente cerrando los ojos, mientras sentía una intensa angustia acumularse en su interior.

-Te amo... –Sonriendo. -¿Esta bien sí continuo? –Exclamó en voz baja.

La chica solo hizo un gesto con la cabeza, y el chico retomó sus embestidas y sus caricias, pero esta vez con más suavidad.

Hinata se aferró a su cabello apretándolo contra ella, podía sentirlo en su interior moviéndose con dulzura. Lo abrazó con fuerza y volvió a cerrar los ojos, había cometido el pecado más imperdonable ¡Volverle a mentir!

Algunas lagrimas comenzaron a desparramarse de sus ojos, trato de apretar mas hacia ella la cabeza de Naruto para que no la viera llorar ¿Por qué tenía que sentirse de esa manera? Era el momento más especial de su vida ¿Por qué no podía solo disfrutar de ello como cualquier otra mujer? ¿Por qué el recuerdo de su estupidez la atormentaba?

Volvió a suspirar con fuerza, y no solo ella, Naruto no había parado de ronronear a su lado con intensidad. El calor se acrecentaba y aumentaba al igual que la intensidad de las embestidas.

Hinata abrió los ojos, las sensaciones de su cuerpo la confundían, la excitaban, la llevaban al borde de la locura; volvió a cerrar sus ojos mientras se fundía a los gemidos de su amado. De pronto pudo escuchar su nombre, entre tantos suspiros creyó que era el rubio quien lo profesaba, reclino su cabeza hacia atrás aun con los ojos cerrados, y volvió a oírlo con mayor nitidez. La llamaban una y otra vez, la voz sonaba como la del chico pero era ligeramente mas grave.

La muchacha abrió con lentitud sus ojos, para descubrir a un hombre parado junto a su cama; lo observo bien, se parecía a Naruto, pero a la vez lucía más adulto, su cabello era más largo y sus ojos mas achinados.

-¡Naruto! –Exclamó asombrada.

-Hinata... –Profirió el chico a su lado entre suspiros, mientras se compenetraba en sus embestidas.

La figura le sonrió, la chica estaba consternada, ¿qué era esta extraña visión? ¿Y por que se parecía tanto a Naruto?

-¿Quién eres? –Dijo con dificultad.

Naruto levanto la vista y la miro ahora a los ojos, notó que la chica estaba completamente ida mirando hacia un costado de la habitación; el chico se detuvo perplejo y giro la cabeza para observar aquel punto perdido en la visión de la muchacha. Para su sorpresa, nada se hallaba en aquel rincón, volvió a mirarla y acaricio su cabello.

-No vas a decírselo Hinata... –Profirió la figura con tranquilidad.

-Yo... –Dijo la chica mordiéndose los labios. -¿Quién eres?

-¿Hinata que te ocurre? –Naruto no entendía absolutamente nada y respiraba con dificultad, había ansiado tanto este momento, que jamás pensó que algo podría llegar a salir mal.

-No vas a decirle que eres... ¡Una asesina! –Grito la figura enfurecida.

Hinata se sobresalto, o esto era una de sus pasadas pesadillas que retornaba a su vida, o era alguna visión macabra creada por su imaginación. Aquella figura comenzó a sangrar en la frente y en sus manos tanto que la chica se paralizó de terror.

-¿Acaso no se lo dirás Hinata Hyuga? –Volvió a pronunciar en voz alta.

La chica pegó un fuerte alarido y empujo con fuerzas a Naruto quien cayó hacía atrás resbalando de la cama. Luego se aferró a sus sabanas y se echo boca abajo contra el colchón como evitando ver aquella morbosa imagen dibujada en su habitación.

Naruto se levanto con prisa, se acomodo los pantalones y se acerco a la muchacha quien temblaba como una hoja y lloraba desahuciadamente.

-¿Qué ocurre Hinata te lastime? ¿Dime? –Tratando de calmarla.

Trato de darla vuelta sobre la cama, mas la chica se aferraba con fuerzas evitando a toda costa mirarlo o pronunciar alguna palabra.

-¡Hinata! –Dijo preocupado pues no obtenía respuesta alguna.

-¡Déjame! –Exclamó pegando otro fuerte alarido.

-¿Qué rayos te ocurre Hinata? –Hablando en voz alta, parecía que la chica hubiese perdido la compostura.

-Hinata ¿qué ocurre? –Exclamó Tenten desde afuera de la habitación.

-¡Tenten! –Volvió a gritar la ojiperla.

La chica volvió a patear, la algo derrumbada puerta, abriéndola en un santiamén. Ella y Shikamaru, quienes aun lucían algo dormidos y estaban en pijamas, ingresaron a la habitación.

Nuevamente fue grande su sorpresa cuando hallaron dentro a Naruto, sentado sobre la cama totalmente pálida y a Hinata llorando como una niña acurrucada en su cama.

-¿Qué pasó Naruto? –Grito la castaña exaltada.

-No lo sé... estábamos... yo... Comenzó a gritar y no sé por qué yo... –El chico tartamudeaba sin parar y no lograba entender que pasaba, intento nuevamente acercarse a la muchacha, pero esta volvió a gritar espantada.

-¡Será mejor que salgas Naruto! –Grito Tenten.

Naruto se puso rápidamente en pie y se alejó de la cama, Shikamaru se acerco a él y lo empujo un poco hasta sacarlo de la habitación.

-¿Qué ocurre Hinata? –Tenten se sentó a su lado.

-Lo vi esta aquí... –Llorando desahuciadamente.

-¿Quién? ¿Qué cosa? –Tenten no entendía absolutamente nada, no podía calmar a la muchacha por mucho que intentaba. –¡Mírame Hinata! –Acariciando su rostro. -¡Mírame!

Tras varios minutos logro que la muchacha la mirara a los ojos, su vista lucía enrojecida por tanto llorar y aun temblaba como una hoja. Hinata observó con temor a su alrededor pero ya no pudo ver nada, la habitación estaba completamente vacía.

Comenzó a sentir una intensa punzada en la cabeza, mientras intentaba respirar con más tranquilidad.

-Tranquila Hinata no pasa nada... –Exclamó Tenten.

-Es que yo lo vi... –Mirando a la chica a los ojos.

-¿A quien?

-No lo sé, se parecía a Naruto, pero... –Callando súbitamente.

-¿Crees que viste a alguien parecido a Naruto?

-Sí...

-¿Hinata has estado bebiendo otra vez? –Pregunto asombrada.

-¡No! Te juro que lo vi Tenten, él me habló me llamó asesina... y... luego su rostro, sus manos ¡tenían sangre!- Profirió espantada.

-Llamaré a un medico Hinata... –Poniéndose en pie.

-No te vayas Tenten... no me dejes sola... –Aferrándose de su brazo.

-Esta bien me quedare. –Sentándose nuevamente. –Dime que pasó.

Mientras Tanto...

-¿Qué ocurrió Naruto? –Pregunto con inquietud Shikamaru mientras el chico caminaba nerviosamente por toda la cocina.

-Pues no lo sé, estaba bien... y de repente comenzó a hablar con alguien y a gritar como loca. –Dijo elevando sus manos hacia la cabeza.

-¿Discutieron?

-No... no estábamos discutiendo...

-¿Y entonces?

-Estábamos... yo... bueno los dos... –El chico guardo silencio unos instantes. –Estábamos haciendo el amor... –Dijo finalmente sentándose en una silla.

-¡Ahh! –Shikamaru no sabía exactamente que decir.

-Todo estaba saliendo fantástico, es decir al principio intente irme, sé que Hinata se ha mostrado renuente a estar conmigo, y que es por algo, pero no me dice bien por qué. Luego... bueno nos dejamos llevar y en fin pasó... pero... todo iba bien, más que bien debo decir... pero en un instante estaba abrazándome y besándome y al siguiente lloraba desconsoladamente y no quería que la toque. –Naruto sostuvo su cabeza entre ambas manos tratando de entender todo aquel extraño episodio.

-¿No la habrás lastimado?

-Pues no, al principio creí eso pero no me dejo acercarme demasiado y comenzó a preguntar ¿quien era? Y a mirar a un lado de la habitación, pero no había nada allí comprendes.

-Entiendo...

-¿Crees que Hinata haya perdido el juicio? –Mirando a su amigo.

-No lo sé, esperemos a ver que dice Tenten.

-Esta bien... –Exhalando un extenso suspiro.

En la habitación de Hinata...

-¿Qué hicieron que? –Tenten se levanto de la cama sorprendida. –Vaya Hinata eso es fantástico. –Exclamó sonriendo.

-Pero lo arruine Tenten, todo iba bien y lo arruine. –Llorando.

-Tranquila, quizás te pusiste nerviosa y nada más.

-Pero sé lo que vi Tenten.

-¿Quizás sea culpa? –Dijo Mirando a la ojiperla a los ojos.

-¿Culpa? –Frotándose la cabeza pues aun le dolía.

-¿Te duele? –Notando la actitud de la joven.

-Sí...

-Será mejor que retomes tus medicinas Hinata. –Levantándose de la cama. –Iré a traerte un vaso de agua

-Yo iré contigo no quiero quedarme sola. –Temblando aun como una hoja.

-Esta bien...

Hinata se envolvió en su sabana, y la siguió hasta la cocina, no entendía por que pero no podía dejar de temblar. Se limpio algunas lágrimas e ingresaron con la castaña a la cocina; Naruto se puso en pie con rapidez al verla llegar.

-¿Hinata estas bien? –Acercándose a ella pero notando la renuencia de la chica en verlo.

-Tranquilo Naruto esta bien solo vinimos por su medicina... –Exclamó Tenten quien miró con desconcierto a Shikamaru.

-¿Medicina? ¿Te sientes mal? ¿Hinata? –El chico se le acerco aun más pero la muchacha se aparto con prisa de su lado aferrándose al brazo de Tenten. –Hinata... –Profirió con tristeza.

Tenten sirvió un vaso con agua fresca y tomó la medicina del botiquín de una de las estanterías, y acto seguido salió acompañada de la cocina por parte de la muchacha quien evito mirarlo a los ojos.

Hinata tomó aquella medicina que impedía que su dolor y malestar se acrecentaran y se sentó en la cama.

-Será mejor que te vistas Hinata, daremos un paseo.

-¿Adónde Tenten? –Mirándola a los ojos

-Vamos a charlar con Kurenai, por que creo que es el momento de que hables seriamente con Naruto.

-Hablar...

-Si, es necesario que le digas la verdad, por tu propio bien Hinata no puedes seguir cargando con este secreto, te esta haciendo daño amiga.

-Yo quise decírselo pero no pude, le mentí miserablemente Tenten, ni siquiera en el momento más feliz de mi vida pude decirle la verdad... –Volviendo a lagrimear.

-Tranquila sé que esto no es fácil por eso es mejor que te despejes. ¿Esta bien?

-Sí...

Ambas muchachas se vistieron con rapidez, Tenten trató de no dejar sola a Hinata en ningún momento pues al parecer la chica seguía aterrada. No sabía si ir a charlar con Kurenai era una buena idea pero algo debía hacer para tratar de calmar los ánimos de la Ojiperla.

Cuando por fin estuvieron listas ambas salieron rumbo a la puerta Shikamaru y Naruto aun permanecían en pijamas y estaban parados como estatuas frente a la puerta del living comedor.

-Saldremos por un rato, iremos a ver a Kurenai, acompañare a Hinata para que no vaya sola quédense tranquilos. –Exclamó Tenten.

-Lo lamento Hinata... –Inquirió Naruto cabizbajo.

-Naruto... no te preocupes solo necesito tomar un poco de aire es todo... –Exclamó cabizbaja.

-Hinata... –Profirió estrechándola con fuerzas entre sus brazos.

Hinata pudo sentir aquel delicioso calor que la enloquecía y dejó de resistirse abrasándolo con fuerzas. La chica apoyó su cabeza en el pecho del chico, mientras suspiraba nerviosamente, cerrando por un momento los ojos, dejando que aquel extasiante perfume la obnubilara, y la sumergiera en aquel maravilloso mundo prohibido.

La muchacha volvió a abrir los ojos y para su espanto, pudo ver aquel rostro que la había aterrado hacía casi una hora. Pudo observarlo parado junto al gran ventanal del living.

Se aparto con fuerzas del muchacho mirando anonadadamente aquella extraña visión, ¿realmente era una fantasía creada por su mente? ¿Se estaba volviendo loca?

-¿Hinata que ocurre? –Exclamó Naruto al verla perder la vista en el interior de la habitación.

-¿Hinata? –Dijo Tenten observando su extraña actitud.

La muchacha no reaccionaba, simplemente tenía la mirada perdida en algún lugar de la habitación, aquel hombre le sonreía y comenzó a caminar en dirección a la joven. Hinata se sobresalto y corrió con rapidez hacia la puerta.

-Será mejor que nos vayamos Tenten. –Tratando de esbozar una falsa sonrisa.

Tenten miró el rostro triste de Naruto y le echo un último vistazo a Shikamaru quien observaba con atención la extraña actitud de la ojiperla.

Finalmente las dos se marcharon con rapidez decidieron caminar, ya que la casa de Kurenai no estaba demasiado lejos y por otro lado Hinata necesitaba pensar, y juntar valor para lo que sucedería en la tarde.

-Dime Hinata ¿Qué crees que viste? –Pregunto Tenten con intriga.

-No lo creo Tenten, sé que lo vi, y cuando abrase a Naruto, estaba ahí en el living, parado, mirándome...

-¿Y quien era?

-No lo sé, pero se parecía a Naruto... ¡Tengo miedo Tenten!

-¿Miedo?

-Tengo miedo de que le ocurra algo a Naruto...

-¿Por qué lo dices? Naruto esta bien, y mientras Shikamaru y yo lo cuidemos no le pasará nada, y además puedo asegurarte que ese chico no es ningún niñito sabe exactamente como defenderse.

-Eso espero... –Objeto poco convencida.

Tenten se quedo un poco pensativa.

-Dime Hinata ¿conociste a Yondaime? –Pregunto con intriga.

-Esta muerto Tenten...

-Ya lo se tonta, me refiero a que si Naruto te ha mostrado alguna fotografía de él.

-Pues no, ni tampoco mi padre se molesto en mostrarnos una imagen, a mí y a mi hermana, del hombre que tanto odiaba.

-Pues hay algo que me gustaría comprobar...

Hinata la miro asombrada, la chica caminaba seria a su lado, no dijo nada y simplemente continuaron ambas su camino. Unos treinta minutos mas tardes ambas jóvenes se hallaban paradas frente a la casa de su protectora.

Hinata suspiro pues últimamente la tenía bastante olvidaba. Solía llamarla por teléfono, pero hacía casi un mes que no iba a visitarla, sobre todo luego de aquel atentado contra su vida.

Llamaron a la puerta y al cabo de unos minutos obtuvieron una grata respuesta, Kurenai no lo podía creer su protegida había ido a verla.

-¡Hinata! –Exclamó con algarabía y se abalanzó sobre la muchacha.

-Hola Kurenai ¿Cómo estas? –Exclamó tratando de sonreír.

-Bueno creo que mejor que tú –dijo acariciándose la panza.

-¿Y como esta mi ahijado? –Imitando la acción de su protectora.

-Pues ya falta poco... este ultimo trimestre en verdad es él mas complicado, me siento hinchada, me veo gorda, y casi no me puedo mover. –Expresó con algo de agobio. –Bueno pasen, mi casa es su casa.

Ambas entraron al lugar Kurenai había echo algunos ligeros cambios en la casa y todo lucía mas infantil, había peluches por todos lados, algunos libros de cuentos, cds con canciones de cunas, flores y otras tantas cosas.

-¿Y como está Azuma? –Pregunto Tenten, acomodándose en uno de los almohadones de la sala.

-Pues esta contento, cuando el bebe nazca se quedará conmigo un mes, ya pidió permiso en la compañía.

-Pues yo me ofrezco para cuidarlo Kurenai, ya cuido un niño otro no es la gran cosa. –Comento riendo.

-Gracias Tenten... ¿Y tu Hinata? Te veo un poco triste que te pasa...

-Mejor iré a preparar algo de té. –Exclamó Tenten y cumpliendo con su cometido.

-Pues... –Hinata guardo silencio.

-No me digas ¿Te peleaste con Naruto? Y ¿Te arreglaste con Sasuke? –Kurenai se sentó en el sofá de la sala ya que un almohadón no era exactamente la mejor opción para una mujer en su estado.

-No... sigo de novia con Naruto.

-¿Y entonces por que esa cara?

-Es que aun no le he dicho a Naruto quien soy... y además me ha pasado algo muy extraño...

-¿Qué cosa, cuéntame todo con lujos de detalle?

-Bueno... –Hinata suspiro. –Las cosas con Naruto han sido francamente maravillosas, él es un chico muy atento y sé que me ama, pero...

-¿Pero que?

- Hace un poco mas de un mes que salimos formalmente y él me ha pedido que estemos...

-¿Juntos? –Dijo Kurenai completando la frase.

-Si... y no quería llegar hasta esa instancia sin primero decirle la verdad, decirle quien soy y lo que pasó la noche en que su padre murió.

-Entiendo...

-Pero he sido demasiado cobarde Kurenai no he tenido el suficiente valor como para confesarle la verdad... Esta mañana él vino a despertarme a mi cuarto y bueno... –Dijo Hinata sonrojándose.

-¿Has estado con él Hinata? –Mirándola con curiosidad.

-Si... bueno aun que las cosas no salieron como lo esperaba, podía haberle confesado quien era yo en ese momento pero no lo hice y entonces... –Hinata guardo silencio nuevamente.

-¿No me digas que él chico ha estado mal? –Abriendo los ojos como dos platos.

-¡No! Al contrario él fue fantástico pero la que estuvo pésima fui yo.

-¿Qué quieres decir?

-Cuando estábamos en pleno... bueno ya me entiendes. –Kurenai río. –Pude ver a alguien parado junto a mi cama, sabía quien yo era y lo que había hecho.

-¿Alguien se metió a tu casa? –Grito sobresaltada.

-No... nadie entró a mi casa...

-¿Entonces?

-Creo que fue alguna especie de visión o pesadilla no lo sé, pero solo yo podía verla Naruto no lo vio...

-¿No lo vio?

-No...

-Con respecto a eso me gustaría preguntarte algo Kurenai. –Dijo Tenten entrando en escena con una bandeja con tres tazas de té.

-¿Dime? –Mirándola curiosa.

-¿Tienes aquí una foto de Minato?

-¿De Minato? Pues si creo que si fíjate en aquel álbum de fotos. –Señalando un álbum celeste de bajo de un estante del televisor.

La chica dejó la bandeja sobre la mesa y fue en busca de aquel cuaderno, luego lo miro con detenimiento hasta dar con la foto indicada.

-Dime Hinata ¿El hombre que viste se parece a esta persona? –Entregándole el álbum abierto para que apreciara la foto.

Hinata la miró asombrada, era él la persona que estaba en su habitación.

-Si es él Tenten...

-¿Estas segura Hinata? –Exclamó Kurenai mirándola sorprendida.

-Si fue a esta persona a quien vi.

-Él era el padre de Naruto Hinata, es Minato Uzumaki. –Dijo sentándose a su lado.

-¿Tu no lo conocías o sí Hinata? –Pregunto Kurenai con asombro.

-No jamás lo había visto. –Replico esta con preocupación.

-Pues debo decir que es escalofriante... –Kurenai se froto ambos brazos pues sintió su piel erizarse.

-Tengo que sentirme mejor con el comentario... –Objeto la ojiperla.

-Yo creo que como te dije esta mañana temprano, tus alucinaciones se deben a la culpa que guardas en tu interior, no soy psicóloga, pero creo que como no logras desahogarte tiendes a manifestar tu preocupación y angustia de alguna manera. –Profirió Tenten.

-¿Y como explicas que conozca a alguien después de muerto? –Mirándola con desgano.

-Bueno a decir verdad eso no puedo explicarlo... –Exclamó Tenten suspirando.

-¡Fantástico con todos los problemas que tengo me sigue un fantasma vengativo! –Recostándose sobre la mesa.

-Descuida Hinata, si esa persona es Minato, jamás te haría daño. –Expreso Kurenai tomando un sorbo de té.

-¿De que hablas Kurenai? Es un alma errante... –Volviendo a suspirar.

-Quizás, pero sé que Minato es, mas bien fue, una excelente persona. Amó mucho a Naruto, y quizás de alguna manera lo siga protegiendo después de la vida, pero si es así no te hará daño. Si todos nos damos cuenta a la legua cuanto amas a ese tontorrón. –Dijo Kurenai riendo.

-Eso espero por que la verdad no estoy segura de querer regresar a casa.

-¡Debes regresar Hinata! Y hacer lo que debes por que esta vez, si no lo haces tú lo haré yo. –Dijo Tenten con severidad.

-Pensé que eras mi amiga Tenten.

-Y como tu amiga creo que ya es suficiente de esta incesante tortura mental a la cual te sometes. –Cruzándose de brazos.

-¿Y si Naruto no me perdona?

-Él te ama Hinata, claro que te perdonará, bueno al menos eso creo... –Poco convencida.

-¡No me das muchos ánimos!

-Pues es preferible saber la dolorosa verdad a que te mientan toda la vida no crees Hinata querida... –Objeto Kurenai.

-si, supongo...

Mientras las tres terminaban con su té, el celular de Tenten comenzó a sonar. La chica lo cogió al instante y sus ojos se iluminaron de alegría.

-Hola Shikamaru ¿Qué ocurre? –Tenten se paró y fue a hablar a la cocina.

-Me parece a mí o se veía contenta. –Pregunto Kurenai.

-Pues al parecer ella y Shikamaru se traen algo entre manos. –Exclamó Hinata mientras trataba de pescar algo de la conversación que se sucedía en la cocina.

-¡Vaya! Tanto tiempo sin novedades. –Suspiro.

De pronto llamaron con insistencia a la puerta de calle, interrumpiendo los pensamientos de ambas mujeres. Kurenai intento levantarse y no pudo, finalmente se volvió a desplomar en el sofá con resignación.

-Podrías Hinata atender... Me siento como una garrafa... –Exclamó con pesar.

-Sí, claro...

La ojiperla se puso en pie con rapidez y fue hasta la puerta principal, la cual abrió sin siquiera preguntar quien estaba tras ella. Se hallaba tan sumergida en sus propios problemas que olvido por completo, no solo su propio bienestar también el de Kurenai y Tenten.

-Buenas tardes, pero que grata sorpresa... –Expreso un hombre joven de cabello blanco y algo encrespado.

-¡Capitán Hatake! –Dijo con desconcierto.

-Yo sabía que hoy era mi día de suerte, y por lo que veo no me equivoque. –Sonriendo. –Puedo pasar, me gustaría hablar con usted.

-Es que... –Hinata dudo por unos instantes ¿qué podría querer este personaje tan inusual otra vez de ella?

-No tardaremos demasiado... –Replico con rapidez Kakashi.

-Si... supongo... adelante. –Permitiéndole la entrada.

Kurenai lo observo asombrada; al verlo pasar lo reconoció al instante, pues varias veces había rondado por su hogar, pero al no obtener mas información de la cuenta, se retiraba con rapidez.

-¿A que debemos su visita Señor Hatake? –Pregunto Kurenai con cortesía.

-En realidad, venía a verla a usted señora, pero en vista de que la responsable de mis interrogantes se halla presente creo que se lo preguntaré directamente.

-¿Qué es lo que quiere? –Exclamó Hinata fastidiada.

-Tranquila señorita Hyuga solo deseo hablar con usted.

-No entiendo que quiere hablar conmigo. –Contesto Hinata percatándose posteriormente de que Kakashi la había llamado por su apellido.

-¡Ahh! No lo niega verdad...

-No se a que se refiere yo... –La chica se puso ligeramente nerviosa.

-Es inútil que oculte su identidad ante mí. La última vez que usted estuvo en la comisaría le hice una muestra de ADN.

-¿Qué? –Exclamó con preocupación.

-Verá, es que tenía mis ligeras sospechas, así que lo confirme. Suelo recurrir a lo que fuere necesario para aclarar los casos en los cuales trabajo señorita Hyuga, y déjeme decirle que usted ha sido una pieza del rompecabezas difícil de encajar; yo diría el mas difícil, pues aun no logro entender, que papel juega en toda esta obra que se ha armado en los últimos meses, y que tiene en vilo a todo Konoha.

-¿Qué quiere señor Hatake? –Volvió a preguntar Kurenai en vista de que Hinata permanecía completamente muda esquivando las miradas certeras de Kakashi.

-¿Puedo sentarme? –Pregunto con cortesía.

-Adelante... –Comento la dueña de casa.

-Pues bien verá lo que me gustaría saber es ¿cómo es que usted esta viva? –Mirando a Hinata. - Y ¿Por qué su familia la da por muerta? ¿Y por sobre todo como se relaciona usted con todo este problema con el clan Uzumaki? Y espero señorita que sea mas honesta, pues sabré si miente, y además el clan Uchiha no la salvará otra vez. –Objeto sonriente.

-¿Por qué debería hablar esto con usted?

-Por que, de no hacerlo deberé llevarla presa sin contar que la vida de su familia, y la de los Uzumakis están en peligro e incluso toda Konoha lo está ¿entiende la gravedad del asunto?

-Mi vida no es tan importante señor Hatake como para que toda una ciudad peligre. –Sentándose junto a la mesa.

-De echo, es el eslabón que genero todo este dilema, sin contar que su vida tiene mas importancia de lo que cree, he incluso podría ayudarme a solucionar todo este alboroto.

Hinata suspiro, y miro a los ojos a aquel sujeto algo extraño. Tenía razón era tiempo de que dejara de actuar como una cobarde, y comenzara a hacerse valer como lo que era, una ¡Hyuga! Y la heredera de su clan, muy a pesar de lo que pensara su padre.

-Pues esta bien por donde empiezo... –Exclamó suspirando.

-Que le parece ¡Por el principio!

Hinata le contó a Kakashi con lujo de detalle, todo lo que había acontecido en su vida. La actitud de sus padres hacia el clan Uzumaki, su compromiso roto con Kiba, su accidente, y lo que pasó en el hospital; el desprecio de su padre, la salvación de Kurenai y por ultimo emitiendo grandes detalles le contó de su vida solitaria a cargo de una casa de huéspedes, lo cual le servía como forma de manutención y saldo de deudas.

-¡Hinata Shikamaru llamó, dijo que Naruto esta! –Dijo Tenten callando súbitamente, mientras aparecía en la sala, al percatarse de la presencia de un nuevo invitado en la mesa, él cual la miró con sumo asombro.

-Veo señorita Hyuga que me ha mentido otra vez. –Dijo Kakashi sonriendo.

Las tres mujeres guardaron un silencio sepulcral, pues no sabían exactamente que decir.

-Venga a sentarse jovencita Tenten ¿no es cierto? –Haciéndole unas señas con la mano. ¿Usted es uno de los custodios del clan Uzumaki verdad? Si mis fuentes no me fallan...

-¿Usted es? –Exclamó la castaña acercándose al grupo.

-Mi nombre es Kakashi Hatake, soy quien esta a cargo de las fuerzas policiales en todo Konoha.

-¿Debo sorprenderme acaso? –Exclamó de mala manera.

-Bien, bien me gustaría saber ¿Qué hace el clan Uzumaki, mezclado con el clan Hyuga? ¿Y por que están organizando todos estos disturbios? –Mirando a ambas jóvenes.

-Eso a usted no le incumbe. –Contesto Tenten de mala gana.

-De echo si me incumbe, y mas si pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos de Konoha.

-No somos aliados si es lo que quiere saber... –Dijo Finalmente Hinata rompiendo la densa atmósfera del lugar.

-La escucho señorita Hinata...

-¡Hinata! –Exclamó Tenten con seriedad mirándola a los ojos.

-Luego de que puse mi casa de huéspedes, recibí una solicitud por parte de Azuma el marido de Kurenai, quien trabaja en la compañía Uzumaki. Se me pedía hospedar al heredero del clan Uzumaki.

-¡HINATA! –Gritó Tenten enfurecida.

-Debemos acabar con esto Tenten, tu misma lo dijiste, no podemos seguir solos.

-Tu no estas en posición de decidir con respecto a Naruto...

-¡SOY SU NOVIA! Crees que quiero que él sufra, o peor que alguien lo lastime. Tenten lo amo demasiado, y lo creas o no, confío en el señor Hatake.

-En verdad usted me desconcierta señorita Hyuga, debo sentirme halagado de tener su confianza, pero dígame ¿Acaso usted es la novia de Naruto Uzumaki? –Kakashi cada vez se hallaba más perplejo con la situación y cuadraba menos todo aquello.

Tenten se sentó de mala gana, no sabía si todo aquello era una buena idea, pero Hinata tenía razón algo no andaba del todo bien; y aun que la compañía, a todo eso, era eficaz con sus propios agentes, ninguno había logrado en varios meses averiguar absolutamente nada.

Quizás este sujeto, cuyo aspecto no era el más imponente, pero cuyo nombre si había escuchado nombrar, podría llegar a develarle unos cuantos misterios.

Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:

*hinata-sama198

* 00kronos

* natsumi hhr nh

* Shinobu-Hyuga

Muchas gracias chicos por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fan fic.

Se aceptan sus críticas y comentarios, eviten los tomatazos por que ensucian mi monitor jejej saluditos