Conversaciones en Hosmeade.
Decir que estaba metido en problemas era decir poco, la cara de Hermione había empeorado considerablemente, y en vez de su color de siempre estaba totalmente roja, pero no de vergüenza sino de furia contenida.
Hermione lo estaba mirando furiosa y él estaba cien por cien seguro de que su enfado no hacía más que aumentar y lo peor es que no había echo más que empezar.
Su abuela y su abuelo no dejaban de mirarlos mientras que él no sabía que cara poner, por otra parte su padre parecía sospechosamente contento contemplando como Hermione le gritaba y eso no le gustaba.
Sirius veía esa una buena oportunidad para preguntar a los padres de James sobre ese misterioso chico que por si su parecido con James no fuera ya suficiente parecía apellidarse como él.
Remus no sabía si estar contento o por el contrario un poco nervioso, pues él ya sabía quien era Harry y por si fuera poco uno de sus propósitos en ese momento.
El motivo lo desconocía al igual que el por que de su presencia en ese tiempo, luego estaba su gran duda, ¿Hermione era o no era de ese tiempo?, estaba claro que conocía mucho de Harry, pero nadie puede quitar el que se conocieran en ese tiempo y no en otro.
Si por un casual Hermione pertenecía a ese tiempo eso era una buena noticia para él, si por el contrario pertenecía a el de Harry, sería un poco duro pues se había enamorado de ella.
Se había fijado mucho en la relación de ellos dos y no había visto nada que le dijera o le hiciera pensar que eran pareja.
De lo que estaba seguro era de esa fe ciega que tenían el uno en el otro y aunque sabía que no había nada era un fuerte motivo para infundar sus celos y lo que peor le sentaba era que por lo visto no tenía que luchar contra un Potter sino con dos.
Y ya había sido testigo de cómo uno de ellos le había robado un beso a ella y a saber sino habían sido más.
No sabía si Harry lo sabía pero sospechaba que no era así.
El ver a Hermione con James le había provocado unos grandes celos y Había terminado hablando con James sobre ella y Lily.
No es que hubiese sacado mucho en claro pues James le había dicho que no sabía que era lo que le estaba pasando con esas dos chicas, pero había terminado su gran discurso sentenciando que de lo que si que estaba seguro era de que cada vez odiaba más a Dursley.
Eso lo había pillado por sorpresa y en ese momento que se quedo pensando en que James decía odiar a su propio hijo sin saberlo claro, este había aprovechado y se le había escapado.
El chico después de todo estaba metido en un lío y sinceramente su cerebro no era capaz de dar con una salida con Hermione gritando a su lado.
El que la chica no supiera nada de lo de el día anterior era una gran desventaja para el pobre pero lo admiraba en parte pues estaba aguantando las voces y recriminaciones de ella sin soltar ni una sola palabra.
-Harry ven conmigo un momentito.- Hermione no espero a una respuesta por parte de él, lo cogió de la mano y mirando a los merodeadores y a los padres de James dijo:
-Perdón nosotros los alcanzaremos en un momento.- Harry por su parte trago saliva el tono de ella le recordaba peligrosamente a Umbrigge.
Remus se fijó en ellos sorprendido y James en parte considero que eso era muy bueno pues podría preguntar a sus padres sin disimular y sin problema de ninguna clase.
Peter decidió irse de allí para encontrarse con su cita de ese día, se había extrañado que ninguno de los otros tres tuviera una cita pero pensó que tal vez ese día querían pasarlo juntos pero al ver a los padres de James allí acabó por pensar que después de todo no había sido mala idea el quedar con una chica.
A alguien que no le hizo ninguna gracia fue a Lily, miraba a Hermione enfadada pues esperaba pasar todo el día con Harry y aprovechar eso para que en un descuido de los otros poder entregarle su regalo.
Harry se despidió con una sonrisa de resignación mientras inventaba una buena excusa para haber gritado su nombre en un lugar donde todo el mundo podría escucharlo incluso gente que no podía escucharlo como había sucedido.
Sirius pensaba exactamente igual que James eso les facilitaría el trabajo con los padres de James.
Todos los vieron alejarse, mientras se marchaban se fijaron en Harry y un gesto que acababa de hacer que ocasiono que la señora Potter dijera:
-Sino te tuviera ahora mismo a mi lado te juro que pensaría que eres tú.
Hace los mismos gestos que tú cuando te resignas a recibir una buena bronca.
Debe de quererla mucho para aguantar eso.-
-Oye mama, ¿de quien es hijo él?-
-Yo no lo conocía hasta hoy.- dijo esta, James miró a su padre y este le dijo:
-Y ninguno de mis hermanos tiene un hijo así. Y menos con esos ojos.-
-¿No hay nadie?, pues es raro pues se apellida Potter.- dijo este.
-Bueno James hijo no somos los únicos Potter´s, creo recordar que ahí una rama muggel.- agregó este recordando ese punto.
-Pero él es mago.- dijo este Lily en ese momento comenzó a escuchar la conversación que se estaba perdiendo mientras que Remus decidía ir a echarle una mano a Harry.
-Nadie te dice que no pueda ser hijo de muggels.- dijo su madre.
-No creo es demasiado bueno.-
-¿Y eso que tiene que ver?, yo pienso que puede ser hijo de muggels perfectamente.- dijo Lily mirando ahora a James.
-Tú al igual que yo lo has visto en magia así que no me digas que viene de una familia muggel por que no me lo creo.-
-¿Y eso por qué?- dijo esta en un tono un poco molesto.
-Ningún muggel tendría esa fuerza de hechizo, además de su habilidad.- dijo este y en ese momento recordó que Lily era hija de muggels y agregó:
-Que no quiere decir que tus hechizos Evans sean malos.-
Los padres de James sonreían al ver la cara de ambos uno intentando excusarse y la otra dispuesta a enseñarle la potencia que podían llegar a tener sus hechizos en ese momento.
Sirius por su parte estaba intentando aclarar sus ideas en cierto modo, si ese chico no pertenecía a la familia de James, él no era un Black, y por mucho que él deseara que eso fuera una realidad, no la era, era un Black sin duda, así que ese chico era un Potter, y no uno cualquiera, de eso estaba cada minuto que pasaba más seguro.
Se había fijado en él y en ese día en Remus, recordaba que él no se había sorprendido al escuchar su apellido, y eso le intrigaba y mucho, por no decir muchísimo.
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Hermione lo había llevado justo hasta la casa de los gritos, a Harry ya se le había ocurrido una buena excusa suficientemente buena como para poder apaciguar lo que sin duda podría llegar a ser la peor reprimenda de su vida.
Ella le había soltado la mano y estaba respirando hondamente lo que le hizo a él preocuparse.
-Bueno Harry escuchemos tú pequeña metedura de pata.-
-Primero que nada Hermione no se por que presupones que es mí metedura de pata.-
-¿Cómo?- dijo esta mirándolo.
-Veras ayer antes de que perdieras la conciencia en la sala de los menesteres tú y yo digamos que discutimos un poco.-
-Mejor dicho o para ser más exactos con lo sucedido, tú, él y yo estábamos en una pequeña discusión, la verdad es que ninguno nos dimos cuenta de la presencia de Sirius al menos yo no me di cuenta hasta que vosotros os fuisteis.- después cogió aire y agregó:
-Mi pequeño interrogatorio solo consiguió que alguien más escuchara tú apellido.- Re mus al parecer había decidido ayudarlo en ese situación y dios sabía cuanto se lo agradecía en ese momento.
-¿Tú nos interrogaste?-
-Si, os pregunté por vuestros nombres verdaderos y algunas cosas más, aunque ahora la pregunta que me hago es, ¿a qué se debe que no te acuerdes de nada de lo de ayer?-
Vale tal vez no era tan buena idea que Remus le echará una mano, estaba claro que el chico no iba a dejar pasar nunca una buena oportunidad para averiguar algo de ellos.
-Eso no viene al caso ahora.- dijo ella al ver en el lío en el que se acababa de meter ella solita.
-¿Ves?, si me dejaras hablar antes de ponerte como una histérica…-
-¿Por qué no me lo dijiste antes?-
-No creí que fuera algo de mucha importancia, después de todo tú y yo no estábamos de muy buen humor, me echabas la culpa de el enfado de Remus.- mintió este.
Y Hermione se fijó en él y sin saber el motivo de por que lo sabía se dio cuenta de que le estaba mintiendo.
Pero lo raro era el ver que Remus le estaba siguiendo la mentira de una forma tan buena.
-Así que estábamos discutiendo, pues dime por que exactamente te echaba la culpa de su enfado, seguro que tenía razón.-
-Hermione…-
-No Harry quiero saber de que se trataba exactamente, quiero saber el por que de mi acusación algún motivo debía de haber.-
-Aquí no podemos hablar de eso.- dijo este intentando que así ella dejara de indagar.
-Será mejor que se lo digamos o intentará recuperar su memoria por otro medio.- puntualizo Remus.
-Hermione créeme cuando te digo que no es buena idea que hablemos aquí.-
-¿Y por que no?- esta vez no fue solo Hermione la que preguntó sino que Remus también lo hizo y a Harry solo se le ocurrió una forma de salir de esa.
-No creo que a nadie le interese el que se enteren de que la casa de enfrente nuestra no esta encantada, ¿verdad Lupin?- Remus abrió los ojos al máximo al ver que él también sabía sobre eso.
-¿Se lo has contado?-
-Y ahí volvemos con lo de ayer.- dijo este mientras Hermione los miraba a ambos y él dijo:
-Mejor dicho retomamos donde lo dejamos ayer.-
-¿Cómo que donde lo dejamos ayer?-
-Si cuando le dije que lo sabía él se quedó helado y nosotros aprovechamos para irnos.-
-O vaya.-
-Si, pero ahora no podéis escabulliros con tanta facilidad como ayer así que ¿cual de mis preguntas contestáis primero?-
-Ya esta esto es lo que nos faltaba hoy.- murmuró Harry mientras miraba a Remus un poco enfadado y el otro disfrutaba por esa oportunidad tan buena.
Hermione no se había percatado del alcance de las palabras de Remus hasta que este dijo:
-Bueno la pregunta de la que ayer te habías librado: ¿Por qué aparecieron ellos en el espejo de Oesed?-
Hermione miró a Harry que estaba en ese momento de espaldas a Remus y aunque este podía imaginarse la cara de Harry en ese momento a la perfección nunca podría imaginarse la cara de rabia de la persona que los estaba espiando bajo una capa de invisibilidad que había pedido prestada, pues esa persona se estaba preguntando en ese momento:
¿Quiénes serían ellos para que ese chico estuviera tan sorprendido, y hubiese perdido el color de esa manera ante esa pregunta? Eso le decía que esas personas eran sin duda alguien muy significativo para descubrir más al menos sobre él.
-¿A qué se refiere Harry?-
Harry desvió la mirada no le había dicho a ella que había ido a ver el espejo de Oesed, por varios motivos, pero ahora su prioridad era otras:
-¿Cómo pudiste ver lo que yo veía?-
-Es un fácil encantamiento que algún día te mostraré.- dijo Remus mientras esperaba una respuesta por su parte.
-Eso es algo que solo a mí me incumbe Lupin.- dijo este intentando que Remus dejara de indagar, no podía permitir que él entrara a averiguar pues conociéndolo como lo conocía sería cuestión de una semana o menos que descubriese al menos que relación había entre él y James y Lily, lo demás le sería mucho más difícil.
-Yo creo que a mí también.-
-Lo siento pero como en una ocasión te dijimos es mejor que no sepas nada.-
-Si solo se te ocurrió lanzarme un obliviate, una buena solución por tú parte sino fuera por que por eso me torturaron.-
-Realmente lo siento, pero necesito que dejemos esto aquí tal vez te pueda responder en otro momento pero no ahora, no aquí.-
-Si me das tú palabra lo dejamos aquí.- dijo Remus fijando su vista en la nuca de Harry que seguía sin mirarlo.
-¿Por qué te vale tan solo con su palabra?-
-Si se parece tanto como pienso a ellos eso me basta.-
-La tienes.-
Remus no dijo nada más los miró y dijo:
-Creo recordar que nos están esperando en las tres escobas.-
-¿Por cierto cómo es que vamos a pasar el día junto con James y Sirius?, creía que estos me odiaban.- dijo Harry.
-Bueno si tenemos en cuenta nuestro descuido de ayer, podemos deducir que James y Sirius querían tenderte una emboscada con sus padres.- reflexiono Hermione.
-Cosa que no te extrañará si eres quien creo que eres.-
Harry escucho esa frase, y para ser sinceros no supo como reaccionar, salvo por una sonrisa triste que se dibujo en sus labios, si él supiera la verdad.
Harry se giró en ese momento para mirar a Hermione, que era también observada por Remus, que estaba un poco intrigado por la cara que ellos dos tenían.
Hermione aunque Harry no se lo había dicho sabía a que se refería con lo del espejo de Oesed, pues sabía quienes aparecían en el espejo cuando él lo miraba.
Y lo peor de todo es que Remus ya sabía sobre su relación con ellos, no creía que el chico fuera tan tonto como para no darse cuenta, la pregunta que había formulado sin duda era solo para confirmar sus sospechas nada más.
Y tras escuchar la frase que acababa de decir el chico, recordó de nuevo la situación en la que se encontraba Harry en esos momentos.
Levantó su vista con un extraño brillo en los ojos de ella, un brillo que hizo que Remus se sorprendiera.
No era posible, no podía ser así, la chica lo quería, pero estaba seguro de que había algún motivo para que no se lo hubiese dicho, tal vez ni ella misma sabía que lo quería.
Pero en esa simple mirada estaba claro lo que sentía por ese chico de cabellos negros azabaches, esa mirada estaba cargada de ternura.
Remus desvió la mirada, de ellos, se fijó tan solo un segundo en Harry y al ver que este no hablaba y que Hermione tampoco decidió decir.
-Venga o sino vendrán y harán preguntas.-
-Seguro que Sirius no callaría hasta que le dijéramos la verdad.- sonrió Hermione, y Remus se fijó en que esa sola frase y esa sonrisa consiguieron que Harry la mirara sonriendo, gesto que le hizo a Remus sonreír, no necesitaba una confirmación, para saber que ese chico era hijo de James, la pregunta era ¿Cuánto tardaría Sirius en darse cuenta de eso?, ¿y James?, estaba seguro de que a este último le costaría sin duda mucho reconocerlo, más que nada por ese rechazo que le tenía al chico, pero Sirius era diferente, era alguien que si se proponía algo no paraba hasta lograrlo, y lo peor es que tal vez, y lo consiguiese, había pensado en aliarse con él y contarle lo que sabía de ellos dos, pero sabía de la vagancia de uno de sus mejores amigos, y si él sabía que Remus también los investigaba, no haría nada.
Y aunque sospechaba que pensaba que él sabía algo, nunca se lo preguntaría directamente por si acaso.
Los tres llegaron a las tres escobas, hablando de varías cosas, entre otras de Dcao.
Sirius, y Lily fueron los primeros en verlos entrar en el bar.
Esta se levantó y agito la mano para llamar la atención de ellos tres.
-¿Qué vais a querer?-
Una Rousmerta bastante más joven que la que ellos conocían se acercó a la mesa cuando llegaron a esta.
Harry la miró un poco sorprendido, mientras dijo:
-Si Ron la viera ahora.-
Hermione lo miró enfadada y le dijo:
-Pero que gracioso eres.-
-Es verdad imagínate su cara.-
-Si ya estaba embobado ahora estaría el doble.- dijo esta un poco enfadada.
-Vaya, vaya, señora Potter no sabía que James tenía un gemelo, tal vez y es menos ligón que él.-
Harry le sonrió mientras le dijo:
-Dos cervezas de mantequilla por favor.- dijo este mientras que miraba a Hermione como preguntándole si ella quería una.
Ella afirmó con la cabeza, y Remus pidió otra.
-Me parece que te voy a tener que adoptar chico, pues todos creen que eres mi hijo.-
-Aunque esos ojos suyos, llaman mucho la atención, si no fuera por que no soy muy buena en eso de las comparaciones diría que esta chica, Evans creo que te llamabas, tiene tus mismos ojos.-
Al escuchar esa observación Harry no pudo más que sonreír, y fijar sus ojos en los de su madre, mientras recordaba todas las personas que le habían dicho eso, y lo que él había añorado poder verlos él mismo para comprobarlo, ahora podía hacerlo, y ahí estaban, mirándolo a él directamente.
Sonrió a su madre, y no se percató de su sonrojo por que se puso a hablar con Remus que le acababa de preguntar una cosa, pero tanto Hermione como Remus si que se percataron de ese detalle, y ambos miraron a Harry y de nuevo a Lily, una un poco molesta y sorprendida, el otro literalmente con la boca abierta, no era posible que la madre se hubiese enamorado del hijo.
Por increíble que le pareciese a Harry, pasó toda la mañana y la hora del almuerzo con ellos, y los padres de James sin que nadie se peleara o le lanzara alguna indirecta venenosa.
Y aunque sabía que eso le iba a doler cuando tuviese que volver, si es que volvía, no podía dejar de sentir que ese era uno de los mejores días de su vida, rodeado por su familia, su verdadera familia, aunque ninguno más que él y Hermione supieran de ese detalle.
Comieron también en las tres escobas, y Rousmerta los acompaño en su descanso, mientras contaba las una y mil veces, que Sirius y James habían recibido su negativa rotunda.
Harry al escucharla hablar así, recordó como en su tercer año ella, también hablaba de ellos dos de esa forma, tan contenta, solo que en esta ocasión no había nada de tristeza al recordarlos pues en este momento ellos se encontraban allí, sonriendo ante todo lo que ella decía.
Y Sirius reiterando cada una de las cosas que ella decía y asegurándole que lo repetiría no una sino otras mil veces más hasta que ella le dijera que si.
Cuando el descanso de ella terminó acabo regalándole un beso a Sirius, y para decepción de James a Harry, afirmando que era más dulce que James.
Harry por su parte sintió que sus mejillas enrojecían, eso ocasiono las risas de todos y que Rousmerta le diera otro beso mientras decía lo tímido que era.
Después de que todos se rieran a gusto a su costa, salieron del bar y se dispusieron a dar una vuelta por todo el pueblo, los padres de James se marcharían en pocas horas, y aunque Harry quería quedarse para aunque fuera conocer más a sus abuelos, vio como Remus y Hermione se alejaban, y el espíritu de curiosidad Potter que había en él salió a flote sin que nadie lo notara los siguió con cuidado.
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Remus la acababa de coger de la mano y la había llevado a un sitio de Hosmeade al que nunca había ido de echo no sabía ni que existía.
Estaba mirando el lugar, era un gran jardín con una fuente en medio de él y a su alrededor estaba lleno de asientos.
El lugar era sin duda realmente impresionante no entendía por que él la había llevado hasta allí pero de lo que estaba segura es que no le desagradaba estar allí.
Remus por su parte había aprovechado que nadie los había estado mirando para coger a Hermione de la mano y llevársela para entregarle su regalo de San Valentín.
Apostaba a que James también tenía algo pero estaba seguro de que aun no se lo había dado.
-Esto es increíble no sabía que existía un lugar así en Hosmeade.- dijo Hermione mientras paseaba por el lugar.
-Es lo bueno de salir a descubrir nuevos lugares a escondidas.-
Vamos lo bueno de desobedecer deliberadamente las ordenes de todos.
-Es otra forma de decirlo.- dijo este sonriendo.
-Ya veo tú solo eres el de la cara de inocente, pero por dentro…, era de suponer, sino no estarías entre ellos.-
-Ellos siempre me han apoyado incondicionalmente, así que es normal.-
-Para eso están los amigos, para lo bueno y para lo malo.- su sonrisa se apago un poco, al pensar en Harry, pero después volvió a sonreír.
Remus recordó la conversación que había escuchado de ellos y sintió un escalofrío recorrerlo por completo.
-Creo que será mejor volver nos estarán buscando.- dijo ella y se giró para irse, pero Remus fue más rápido y le cogió la mano y le dijo:
-Espera, te traje aquí para darte algo,- Hermione se fijó en la otra mano de Remus y le dijo:
-¿Y eso que es?, ¿po qué me lo das a mí?-
-Es mi regalo de San Valentín y no creo que haga falta decirte el por que.-
Hermione se sorprendió por lo que Remus le acababa de decir, sintió que sus mejillas comenzaban a arderle, era la primera vez que le regalaban algo por san Valentín, al menos alguien que no fueran Harry y Ron.
Miró primero la cajita en manos de Remus y después se fijó en los ojos de este.
No sabía que esos ojos podían llegar a gustar tanto.
A su mente una vez más vino James y lo descartó por completo pues él era algo prohibido por innumerables razones.
De nuevo volvió la misma imagen a su mente pero con más fuerza estaba apunto de descartarla cuando sintió los labios que sin duda serían de Remus sobre los suyos.
Al principio quiso apartarse pero decidida a que tenía que sacar a james de su cabeza decidió que tal vez Remus era la mejor opción para eso.
De lo que ella aun no se había dado cuenta era de que en quien ella pensaba no era James.
Al igual que quien se había percatado de que ellos dos se habían ido, y los había seguido era nada más y nada menos que Harry.
Este al ver el beso de ellos dos se quedo un poco sorprendido pero estaba tan seguro de que Hermione pararía todo aquello que sintió como si un cubo de agua fría le cayera encima, al ver que ella no solo le correspondía al beso sino que encima lo volvía a besar.
No entendía que demonios le estaba pasando pero sentía que su sangre hervía y unos deseos tremendos de matar a Remus.
Estrujo con fuerza el pequeño regalo que tenía en su mano derecha y lo dejo caer.
Sin más decidió irse de allí.
Remus y Hermione se separaron y él le dijo:
-¿Puedo considerar esto como que aceptas ser mi novia?-
Hermione se quedo un poco pensativa y después de un rato y de descartar de nuevo a james de su mente afirmó.
Remus la volvió a besar y después le colocó la pulsera que le había regalado.
Ambos cogidos de la mano y sonriendo se encaminaron para volver con los demás.
Mientras caminaban Remus le dio una patada a algo y Hermione lo recogió, era una pequeña cajita envuelta en un papelito que a ella siempre le había encantado, se fijó en que tenía una pequeña tarjetita, color verduzco, un color que a ella le encantaba.
Al abrir la tarjetita, vio como unas letras iban apareciendo y moviéndose para dejar leer todo el mensaje. "PARA HERMIONE"
-Parece ser que alguien nos vio.- dijo Remus fijándose en que la cajita estaba un poco aplastada.
-Bueno eso me da igual.- dijo esta, pero aun sabiendo que no era buena idea se guardo la cajita en el bolsillo, sin sospechar que no había sido James como ella pensaba quien los había visto.
Sin más se dirigieron a encontrarse con los demás con la buena noticia, al menos para ellos dos.
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Sirius era conocido además de por el chico más guapo de todos por ser el más discreto, así que cuando Remus y Hermione pasaron por su lado al igual que antes Dursley o Potter o como se apellidase no se dieron ni cuenta de que él lo había visto todo.
Incluyendo el como Dursley había desaparecido de allí rodeado por un fuerte viento.
No entendía nada de lo que pasaba en ese momento salvo que ahora James iba a estar de muy mal humor, y se temía una gran pelea entre sus dos amigos por esa chica.
Esperaba que eso no fuera a mucho o sino a él le iba a tocar mediar todo el rato y sinceramente no le gustaba ser perro mensajero de nadie.
Salió del lugar donde estaba escondido y corrió por otro camino que él conocía para llegar antes que esos dos y que no supieran que él los había visto.
Cuando llegó allí estaba un poco agotado:
-¿Oye donde demonios te habías metido Canuto?-
-Por ahí.- dijo este sin más.
-Bueno mis padres ya se van, ven vamos a despedirnos de ellos.-
-Si creo que será lo mejor.-
-Has visto por algún lado a Remus y a Hermione, mi madre quería despedirse de ellos, y bueno del otro también.- agregó con menos ánimo.
-Parece que no sirvió de mucho ¿no?-
-No , no se por que demonios grito mi apellido, ni tampoco por que se parece a mí, pero sinceramente me importa bien poco, ahora solo me preocupa el que no me cae nada bien.-
-Pues para serte sincero a mí el chico me cae un poco bien, aunque también me intriga mucho.-
-Si quieres investiga haber si consigues sacar algo en claro, si es así avísame.-
-Ja, ¿así que yo hago el trabajo y tú te beneficias?, de eso nada, no pienses que te pienso contar nada de lo que averigüe.-
-Bueno pues entonces yo no te contaré a ti nada de lo que yo saque.-
-Se que al final me lo contaras.-
-No lo creo.-
-Bueno como tú digas eso ya lo veremos.-
-Chicos venga que vamos a perder el autobús.- gritó la madre de James desde la tienda de la que acababa de salir.
-Ya voy ma…- pero la frase de James se quedo inconclusa, sus ojos estaban fijos en un solo punto, y mostraban gran sorpresa, su boca aun abierta, Sirius por su parte miró a James, y después se fijo en donde su amigo miraba y entendió lo que le sucedía.
Remus y Hermione venían cogidos de la mano y hablaban mientras que ella sonreía.
-Vaya.- fue lo único que dijo Sirius y eso basto para que James cerrara la boca, y su antes sorprendida cara pasara a una de desagrado total.
-Ya me arruinaron el día.- dijo este.
-Hola chicos.- dijo Remus.
-Remus, ¿dónde estabas?- preguntó Lily que hasta ese momento estaba hablando con la que en un futuro no muy lejano sería su suegra.
-Fuimos a dar una vuelta.- dijo este mostrando su mano y la de Hermione cogidas.
Si alguno de los presentes se alegraba de esa noticia, no era más que Lily Evans, pues para ella eso era vía libre para el moreno de pelo azabache e intensos ojos verdes idénticos a los suyos.
Su sonrisa y su alegría no pasó desapercibida para nadie, abrazó a Remus con entusiasmo y felicitó a Hermione como si fuera lo mejor que había pasado nunca.
-Te llevas a la mejor joya.- dijo esta sonriendo.
-Lo se.- dijo hermione mientras sentía que Remus le apretaba un poco la mano.
James y Sirius se acercaron a los ahora novios, y James dijo:
-Vaya, una buena puñalada.- eso solo lo escuchó Remus, que lo miró enfadado y le dijo:
-Te dije que no iba a quedarme quieto,- y susurró de forma que ni James lo escucho:- no, esta vez no.-
-Enora buena.- dijo Sirius como quien no quiere la cosa.
-Vaya al final si que salió una pareja hoy.- dijo la madre de James desde detrás de ellos.
-Ya ve.- sonrió Remus.
-¿Dónde esta Harry?- preguntó Hermione, pues desde que había llegado no lo había visto, y algo dentro de ella le decía que el chico no estaba bien, algo le pasaba, y lo peor es que a ella le empezaba a doler todo el cuerpo sin motivo aparente.
-No lo se, desapareció, hace un rato que lo estamos buscando pero ni rastro.-
Lily se fijó en Hermione y ahogó un grito y le dijo:
-¿Qué te ha pasado?-
-¿De que hablas?- preguntó esta extrañada, pero de repente se dio cuenta de lo que ella decía, había empezado a sangrar por la nariz, y sin previo aviso, sintió que se desvanecía.
Remus antes de que cayera la cogió en brazos, y antes de perder completamente la noción de donde estaba y con quien, solo pudo gritar el nombre de Harry.
Algo le decía que no estaba bien, y que su estado era por eso mismo.
Instintivamente y antes de caer completamente desmayada agarro la cajita que llevaba en su bolsillo.
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Harry estaba tan enfadado sin saber ni el motivo de por que lo estaba que cuando se desapareció, en su mente solo pudo pensar en un lugar, un lugar que solo una vez en su vida había visitado, pero que Hermione no conocía.
Ante él se encontraba el camino inconfundible que lo llevaría sin ninguna duda a una cueva que no le traía más que recuerdos odiosos.
Desde el día siguiente a la noche que visitó esa cueva supo que esa noche había sido la peor de toda su vida.
Empezando por esa cueva y terminando por lo que terminó, una nueva humillación ante su ex profesor tanto de pociones como de Dcao.
Cada vez que recordaba esa noche sentía ganas de matar a Snape con más y más ganas, pero no era posible hacerlo, y no por que no lo hubiese vuelto a ver, sino por que él sería asesino si, pero solo de una persona, solo se mancharía las manos con una persona, y por que como sabía desde quinto año, no tenía ninguna otra solución.
Apretó sus puños con fuerza y buscó su varita.
Comenzó a caminar, y sin fijarse muy bien por donde iba, pero como si su cuerpo reconociera todo el camino, o como si su mente lo recordará como si fuera ayer, llegó a la cueva que escondía uno de los horcuxes, de Voldemort.
Llegó a la cueva e invocando luz con su varita, se adentró en esta.
Fue con mucho cuidado como cuando habían entrado por primera vez, y al encontrarse con la pared que en una ocasión se había encontrado pero con la diferencia de que en esa ocasión Albus Dumbledore iba a su lado.
Se fijó en esta, y tal y como Dumbledore había echo el entregó su tributo por pasar.
Hizo todo igual a como lo había echo Dumbledore, y así llegó a el caldero, que estaba repleto de liquido y a trabes de este se podía ver el relicario que ya en una ocasión había visto.
Hizo aparecer una copa, y la acercó al liquido, pero se detuvo al pensar en lo que Dumbledore había pasado al hacer eso.
Trago saliva tenía que continuar, no podía detenerse, no ahora que estaba tan cerca de él.
Metió la copa en el liquido y lo llenó, respiró hondo y cerrando los ojos se bebió todo el liquido que en la copa había.
Repitió el proceso tres veces, lo hizo más rápido de lo que Dumbledore lo había echo con la esperanza así de terminar rápido con todo aquello.
Iba a por el cuarto baso, cuando comenzó a escuchar voces en su cabeza, llenó la copa, y cuando estaba por la mitad de lo bebido las voces se hicieron más y más fuertes, parecía que le estaban gritando al oído, y aunque eso no era muy malo lo que le decían y lo que él sentía si que era intenso y doloroso sin ninguna duda.
Terminó ese vaso, y las voces se hicieron más fuertes en su mente.
-CULPABLE, TODO ES TU CULPA.-
-MISERABLE ASESINO, DESPRECIABLE.-
-MÁS Y MÁS MUERTES, POR TÚ CULPA.-
-INCOMPETENTE, NO SERAS NADA CONTRA MÍ.-
-PERDERÁS TODO UNA Y MIL VECES.-
-ASESINO, ASESINO, ASESINO, ASESINO, TODO ES TÚ CULPA.-
Las voces cada vez eran más y más intensas, y lo peor es que pertenecían a las personas que él había visto morir, a las personas que eran su vida, su mundo.
Las voces ahora inconfundibles de su padre, su madre, Sirius, Cedirg, y Dumbledore.
Se agarró con fuerza la cabeza, mientras que la copa le caía de las mano al suelo rodando un poco por este.
Sentía que el pecho se le oprimía, no paraba de murmurar que no era culpable, que no era su culpa todo eso.
De sus ojos comenzaron a salir lágrimas y más lágrimas, sin saber de donde sacaba las fuerzas, acercó su mano de nuevo a la copa, decidido a terminar con eso, y la acercó al caldero de nuevo.
La llenó y se la bebió de nuevo otras dos veces.
Ya no quedaba nada en el caldero cuando cayó al suelo de nuevo de rodillas, pero en esta ocasión se agarró con fuerza en el pecho, la respiración le fallaba, eso no lo recordaba, parecía como si su corazón hubiese decidido pararse por completo, no tenía fuerzas para seguir bombeando sangre, sus pulmones no dejaban entrar aire.
El dolor de su pecho era realmente fuerte, cerró los ojos intentando recordar lo que había sucedido con Dumbledore, recordó que había tenido que darle una copa llena de agua de ese lago, pero eso le traería inferis por todas partes, y su hechizo de fuego no era muy potente que recordase.
Pero aun así con mucho esfuerzo se acercó al lago y llenó la copa, estaba apunto de beberse el liquido, cuando sintió que le sujetaban la mano con fuerza.
-Me temo que de eso nada.-
Harry sintió un escalofrío por todo el cuerpo, no era posible que él estuviese allí.
-Es extraño nunca creí que alguien pudiese llegar tan lejos, y menos un maldito niñato de no más de diecisiete años, tienes bastante voluntad chico, pero me temo que se te terminó la suerte.-
Harry miró a su alrededor y vió que los rodeaba un gran circulo de fuego era por eso que todavía ningún inferi se les había acercado.
-Estaba completamente seguro de que nadie conocía este lugar de nuestro mundo al menos, pero veo que me equivocaba. Lo extraño de todo esto, es que sea una persona que no conozco de nada.-
Harry sentía cada vez más y más el dolor en el pecho pero aun así hablo:
-No…pertenezco…solo…a… nuestro….- pero no terminó de hablar, pues el dolor se lo impedía.
De la nada las voces comenzaron a sonar de nuevo:
-ERES CULPABLE Y PAGARAS.-
-MORIRAS AQUÍ Y AHORA.-
-CULPABLE TIENES QUE PAGAR POR MATAR.-
-AHORA ES TU TURNO, Y ASÍ NOS COMPENSARAS.-
Harry se llevó las manos a la cabeza de nuevo.
-NO, NO, NO DEJADME, NO.- Voldemort al escuchar la voz de Harry se fijó en el chico y lo miró extrañado, ese chico era muy joven, para sentir con tanta potencia esa poción, no creía que con la edad que tenía podría haber echo grandes cosas, aunque bueno él con esa edad ya había matado al menos a cuatro personas entre ellas a su propio padre.
-NO DETENEOS NO.-
Voldemort sonrió ante el dolor de ese chico, pero a su vez admiraba la forma en como había aguantado todo eso, y al parecer era mucho para él, esa poción le afectaba de verdad, y si eso era así, quería decir que los dementores le afectarían de igual forma si se acercaban lo suficiente a él.
Sonrió ante ese descubrimiento, y se arrodilló al lado de ese chico y le susurró de forma fría pero clara y calculadora.
-Sufres, sientes ese dolor, eso no es nada, poco a poco la vida se te irá de ese miserable cuerpo mortal que tienes, todo se te quitará poco a poco, y no sabes como lo disfrutaré, a no ser que quieras que acabe con ese sufrimiento tuyo.-
Harry escuchaba su voz, sus palabras, y al escuchar esas últimas susurró:
-Si por dios termina con esto.-
-Solo quiero una cosa a cambio, tú poder a mí disposición.- esa frase, hizo que él mismo reprimiera un poco las voces, y que aun con el dolor, en su pecho levantará su mirada hacía Voldemort, en ella estaba impresa el odio que sentía por él, y sobre todo estaba clara su respuesta pero por si le cabía alguna duda él dijo:
-Prefiero la muerte asquerosa serpiente.- Voldemort cambió su mirada tranquila por otra menos agradable.
-Chico no sabes lo que dices…-
-Lo se muy bien, y créeme que prefiero la muerte como te he dicho antes que vivir sirviéndote a ti, me das demasiado asco como para eso.-
Esas palabras lo único que hicieron fue que Voldemort se levantase sacase su varita y lo apuntase con ella.
-CRUCIUS. Si eso es lo que quieres eso tendrás.- Si antes Harry ya se sentía destrozado eso lo hizo polvo, comenzó a sangrar por la nariz, y a convulsionarse mientras el hechizo hacía efecto en él, pero no grito, no ante él, no por que él le infligiera un dolor directamente, así no gritaría, no le daría esa satisfacción.
Lo odiaba, lo odiaba, pues no le temía, no había miedo en sus ojos, no había ni rastro de ese temor que casi todos le tenían, esos ojos en alguna manera le recordaban a ese despreciable y condenado viejo con la diferencia del color.
Y lo peor era esa seguridad que reflejaban cuando se negaba a unirse a él, no entendía como una persona de esa edad, podía tener esa determinación, parecía odiarlo y mucho, pero no recordaba a ese chico de antes, y es más nunca se había fijado más haya de cierto interés en el chico en el que se parecía tanto a él.
Ese James Potter, era curioso que solo se diferenciaran en el nombre en que este chico tenía delante Harry.
Detuvo la maldición creyendo haber terminado ya con el chico, lo que no se habría esperado ni en mil años fue lo que este hizo, y mucho menos sabía de donde demonios había sacado las fuerzas.
-Accio caldero.- el caldero salió volando a los brazos de Harry y con esfuerzo caminó hasta el borde del lago y se dejó caer en él.
Voldemort sonrió ante su victoria pues estaba totalmente a merced de los inferis, pero su sonrisa duró poco, cuando aun con esfuerzo Harry salió a flote, e invocó el fuego.
Ninguno de los dos se esperaba lo que allí se formó, dejando a Harry rodeado por una especie de huracán de fuego.
Harry ya había bebido agua y su respiración no era tan normal como siempre pero estaba mejor, con ese extraño fuego a su alrededor comenzó a nadar hasta la otra orilla, y cuando ya estuvo allí cogió el horcux con fuerza en su mano y comenzó a correr con todo lo que su dolorido cuerpo le permitía.
Salió de la cueva corriendo, y cuando ya creía que se había librado y podría desaparecer, un rayo le dio de pleno en el pecho, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera de rodillas.
Voldemort llegó ante él, y le lanzo otro crucius mientras le maldecía.
Harry sintió el dolor de la maldición, pero fijo su vista en voldemort y sonriendo dijo:
-Hasta la próxima Tom otra vez será.- y desapareció de allí, apareció en el camino que llevaba a Hogwarts desde hosmeade, y sin poder aguantarse más cayo inconsciente, mientras susurraba un:
-Lo tengo.-
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Espero que os haya gustado el capi, lamento la tardanza, y os agradezco de corazón el apoyo y los reviews que me habéis dejado, reitero que no voy a abandonar ninguna historia la tardanza de esta última vez tiene una buena razón.
Bueno espero que os siga gustando y que no me hayáis abandonado un beso a todos gracias por todo, y por último deciros que tardaré como una semana en actualizar por que me voy de viaje así que no podré actualizar ninguna historia más hasta entonces.
Buybuy y gracias por todo.
