- CAPI.21

Vegeta cerró los ojos y disfrutó de la calidez de su abrazo. La respiración de Bulma asía cosquillas en su cuello mientras que se sentía acogido en sus brazos. No recordaba la última vez que alguien lo había abrazado y demostrado un poco de afecto hacia él. Pero con Bulma... ella lo asía sentir todas esas cosas y mucho más. Ella lo asía experimentar nuevos sentimientos que ni siquiera sabía que tenía. Bulma era especial. Única.

El gruñido de Nico a un lado lo izo romper el abrazo. Toda la ternura en el rostro de Vegeta se perdió mientras fulminaba a Nico con la mirada.

-Cállate. Si vuelves a ladrar una vez más, juro que te castraré con una cuchara.

El perro gruñó, mostrándole los dientes amenazadoramente mientras que Vegeta le gruñía también.

-No te preocupes, Vegeta. Me aseguraré de que tengas muchas cosas en que ocupar tu tiempo antes de estar peleándote con Nico.

La mirada de Vegeta se suavizó en el instante que ella lo tocó. Ignorando los ladridos de Nico, Vegeta se perdió en los ojos de Bulma y la besó. Cosquillas crecieron en el interior de su estómago mientras la besaba. Tomándola de las mejillas, Vegeta profundizó el beso y la apegó más a él. Daría cualquier cosa por mantenerse así junto a ella. Su sabor era único y lo asía enloquecer exigiendo por más.

De repente, Vegeta sintió que alguien lo estaba jalando del píe y alejándose de Bulma con un gruñido, se obligó a romper el beso para bajar la mirada y encontrar a Nico que lo estaba jalando del pantalón al mismo tiempo que gruñía. Tratando de que Nico lo soltara, vegeta sacudió su píe pero este no cedió.

-Suéltame -gruñó Vegeta- Oh juro que lo próximo que verás serán tus pelotas colgadas en la pared de la cocina.

Bulmase río.

-Déjalo, está celoso.

-Pues creo que el celoso soy yo ahora -dijo, fulminando a Nico con la mirada.

Bulma lo agarro de la barbilla y le giró la cara para besarlo una vez más. Vegeta gimió mientras sentía la lengua de Bulma envolver la suya una vez más, ¿Qué tenia ella que lo hacia olvidarse de todo lo demás? Desde que tenía diecisiete años ella tenía ese poder sobre él.

De pronto, una incógnita apareció en su mente, dejando pasar los malos recuerdos también. Vegeta rompió el beso y con el rostro frío la miró fijamente. Bulma se encogió ante la mirada de Vegeta que nada mas la asía intimidar.

-Hoy descubrí algo, Bulma -dijo Vegeta, su voz ronca y áspera.

-¿Qué cosa? -preguntó, encogiéndose aun más con cada palabra que decía.

-¿Por qué no me dijiste de que estabas embarazada?

La cara de Bulma palideció. Su corazón martilló mientras sentía algo romperse en su interior.

-Respóndeme -exigió él.

-No sé de qué me estás hablando -dijo ella con un hilo de voz.

-Sabes perfectamente a lo que me refiero. Ahora dime, ¿Quién era el padre?

-¿Cómo supiste todo esto?

Vegeta la ignoró.

-¿Fue Yamcha, verdad?

Bulma negó con la cabeza rápidamente. Pero Vegeta no le creyó. Nico ladró a un lado de él y lo jaló nuevamente del pantalón.

-Suéltame -gruñó Vegeta, apunto de perder toda su paciencia. Nico no obedeció- ¡Que me sueltes, maldita sea! -rugió y pateó a Nico en las costillas, lanzándolo lejos de él.

Un quejido canino se escuchó mientras que Nico lloriqueaba pidiendo atención.

-¡vegeta! -exclamó Bulma, furiosa. Se acercó a Nico con la intención de ver si había sufrido algún daño, pero antes de que pudiera agacharse a un lado de él Vegeta la agarro fuertemente del brazo llevándosela al interior de la casa- ¡Suéltame!

-Cállate -dijo él, con su típica expresión fría. Helada.

Vegeta la tiró en el sillón de la sala principal. Bulma intentó levantarse pero él la mantuvo inmóvil mientras la sujetaba de los brazos.

-Ahora quiero que me respondas todas las preguntas que te haré -dijo él. Sus ojos quemaban mientras la miraba con ira- Y mas te vale que me digas la verdad, o si no lo lamentaras.