Naruto y sus personajes no me pertenecen.
"Pensamientos".
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Capítulo 20
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A veces las cosas buenas no te preparan para las malas que vendrán. Y la vida siempre trae cosas malas.
Ino podía llegar a ser tan necia cuando algo se le metía en la cabeza, pero Sasuke también tenía parte de terquedad y dignidad. E incluso él, un hombre frío y orgulloso, podía derretirse y flaquear frente a la mujer más hermosa que jamás había visto. Sí, es cierto que había chicas físicamente más lindas que ella, pero para Sasuke, Ino era única en todo el mundo. Sólo ella era capaz de encender sus mejillas y desenterrar todos sus deseos. Ino tenía esa cualidad que le gustaba tanto a Sasuke.
Y sólo por eso, quizá, se aferraba a ella mientras dormía. Cuando Ino estaba lo suficientemente dormida, entonces Sasuke se permitía un momento para abrazarla con recelo y juntarla a su cuerpo, acariciar su cabello y besarle la frente, los pómulos y los ojos.
Porque sentía algo en verdad especial por ella, por esa razón mentía. Mentía para mantenerla a su lado, porque eso era mucho más fácil que aceptar que la amaba.
…
—Tienes que poner tus manos de esta forma.
—¿Así está bien, Sasuke?
—No.
Por décima vez le explicó, en realidad no contó cuántas veces llevaba tratando de explicarle a Ino cómo tenía que sostener la guitarra. ¡Y eso que ni siquiera habían comenzado con las notas todavía! Ya era de noche y Sasuke tenía hambre, estaba irritado y cansado.
—Eres un pésimo maestro —le reprochó.
—No es mi culpa que seas tan boba.
—No pensé que tocar guitarra fuera tan complicado —resopló—. Tengo que alabar todos tus méritos, porque tú haces que se vea como algo facilísimo.
—No podemos ser buenos en todo —se encogió de hombros con simpleza.
—¡Pero yo quiero aprender! —se pegó a él, inflando las mejillas y las manos juntas al pecho, como una niña en medio de un berrinche—. ¡Y por supuesto que aprenderé!
—Tks —chasqueó la lengua, interponiendo la mano con su frente—. ¿Para qué?
—Para regresar a Japón —le dijo como si nada, cuando se dio cuenta ya era tarde para arrepentirse. Abrió los ojos y se tapó la boca, deseando regresar el tiempo.
—Tks —volteó la cabeza, como si esas palabras se hubiesen clavado en su pecho y lo desgarraran desde dentro.
—No quise decir eso, Sasuke yo…
"¿Quieres alejarte de mí?" Pensó que se trataría de aquello. "No te detendré".
—Aprenderás a tocar guitarra, entonces —la encaró, serio y ecuánime—. Te enseñaré y aprenderás.
—Sasuke… —tartamudeó, mirándolo suplicante y con los ojos acuosos de pronto—. No quise decir eso. No quiero regresar a Japón y dejarte aquí solo… no te dejaría solo nunca más…
—Ino, no es necesario.
—No, Sasuke, escucha —tomó sus manos y Sasuke bajó la mirada al suelo—. No te dejaría solo, sería incapaz porque...
—No quiero escuchar más, por favor cállate.
—Porque tú eres parte de mí —continuó, tomando la barbilla de Sasuke para que la mirara—. Porque no podría separarme de ti nunca.
"Y pese a todo aún quieres regresar a Japón".
—Por ahora dejemos esto hasta aquí —apretó su mano—. Tengo hambre, vayamos a buscar algo para cenar.
—Eh… —asintió y se aferró a su piel, besándolo torpemente en los labios.
Sasuke muy en el fondo conocía la poca probabilidad que existía para que Ino se quedara a su lado. Sabía que lo que le decía era verdad, sus pupilas azules y su forma de besarlo le gritaban que tenía que creerle. Pero Sasuke era consciente de que el destino no podía ser siempre gentil con él. "A veces las cosas buenas no te preparan para las malas que vendrán. Y la vida siempre trae cosas malas". Ino no podía estar a su lado por mucho.
Y sin embargo, era tan egoísta.
…
Aprendió a tocar guitarra en una semana; al menos lo básico y una canción que ella amaba. Entre regaños y gestos fríos, Ino aprendió más que a sólo tocar, aprendió a sentir el dolor mudo de Sasuke, ese que él se negaba a sentir y del que jamás aceptaría que existía.
Sasuke era como un fino bloque completo de hielo, e Ino sintió que se habían quedado estancados en su relación en alguna parte. Parecía que retrocedieron mil años y ahora eran como extraños.
Seguían durmiendo juntos, pero él ya no la besaba ni acariciaba su cabello, ni tampoco ella tenía la voluntad suficiente para besarlo a él. Estaban rotos.
Ino bufó para sí misma. Se colocó una sudadera morada y un gorro, se sujetó a la bufanda negra y aprovechándose de que Sasuke tomaba un baño, se animó a cruzar la puerta.
Estaba nerviosa porque sería la primera vez que salía por sí sola a las calles de París, sin saber con qué se toparía allá fuera, pero muy decidida de hacerlo. Ella también se encontraba molesta con Sasuke, le demostraría que no dependía de él para conseguir dinero.
Porque él era un idiota insensible que malinterpretaba todo.
Salió valiente, brincando de dos en dos los escalones y bajando con infantil elegancia. Se encontró a ese chico extraño mayor que Sasuke en el corredizo, Ino lo contempló un segundo, él estaba revisando su correo, sin notarla.
—¡Hey, Hidan!
—¡Ah! Vaya sorpresa. Es raro verte sin Sasuke, normalmente están pegados como dos perros en apareamiento.
Lejos de enojarse, Ino rió con fuerza.
—¿Siempre eres así de gracioso?
—Ese es mi don, muñeca —le rozó el hombro con irónica coquetería, Ino no pudo hacer otra cosa más que reír—. ¿Vas a salir, preciosa?, ¿sin Sasuke?
La sorpresa en el rostro de Hidan fue evidente para ella, por lo que chasqueó la lengua.
—Me dirijo hacia Plaza de la Concordia. ¿Sabes cómo llegar?
—¡Uff! Está algo lejos —viró los ojos y se mordió el labio inferior—. Si te vas en esta dirección —apuntó hacia la entrada—, todo derecho un par de cuadras, luego das vuelta a la izquierda… espera, ¿cuál es la izquierda? ¡Ah, olvida eso! Tienes que dar vuelta a la derecha, definitivamente es a la derecha… ¿sabes qué? No tengo idea —se rascó la nuca—. Simplemente voy, no me fijo por dónde.
Ino se mofó en sus narices, sin poder contenerse.
—Supongo que me guiaré con este viejo mapa —le mostró un mapa de la ciudad que le había robado a Sasuke, que tenía círculos con rojo en las zonas más importantes; quizá Sasuke los había marcado por cuenta propia cuando llegó a París, o eso supuso.
—¡Que te vaya bonito!, espero que no te pierdas… am… —levantó una ceja.
—Yamanaka. Soy Yamanaka.
—¡Cierto, cierto! Ino, la novia de Sasuke —le sonrió animadamente e Ino sonrojó.
—No soy…
—¿Te incomoda que te llame por tu nombre? —se aproximó un poco a ella, revolviendo sus propios cabellos albinos, hizo un gesto que Ino imaginó que era lo más parecido a una disculpa—. Es que como no estamos en Japón, creí que no te importarían las informalidades.
—No es eso —negó repetidas veces, y su largo cabello se extendió por una ráfaga de viento que hizo que Hidan estornudara graciosamente—. Salud —rió discretamente y Hidan agradeció—. Me refería que, bueno, no es que Sasuke y yo seamos precisamente novio y novia.
—¿No? —su sonrisa se agrandó—. Ese niño es un verdadero idiota.
Ino se encogió de hombros.
—Lo es. Pero también es demasiado reservado —se aseguró de remarcar dramáticamente en demasiado.
—Es un idiota, no lo justifiques, linda —le guiñó galante un ojo, acercándose un poco más. Ino retrocedió por pura inercia, sorprendida—. No entiendo cómo puede andar tan tranquilo con una chica tan hermosa como tú. Es decir, a mí se me pararía el corazón con sólo verte… creo que ya se me está parando en este mismo instante.
Ella rió nerviosa cuando Hidan le tocó la mejilla, separándolo suavemente al momento.
—Sasuke es tímido —frunció el ceño, poniéndose a distancia.
—Si él no se decide, puede que alguien más lo haga y te aparte de su lado, ¿no crees? —se enderezó, irguiendo la espalda y poniendo cara seria—. Yo, por ejemplo.
Ino lo observó caminar unos pasos rumbo a la escalera.
—¡Hidan! —lo llamó, sin saber exactamente por qué, si no tenía nada que decirle—. No vuelvas a hablar de Sasuke de esa forma. Él es… alguien muy especial.
Hidan rodó los ojos restándole menor importancia, y subió el primer escalón.
—Espero verte el viernes —le volvió a sonreír alegremente—. Y espero que lleves a Sasuke. Si es necesario, arrástralo. Esa pequeña sabandija tiene que divertirse alguna vez en su vida —se recargó en la pared—. Creo que nunca ha asistido a una fiesta adolescente, sería bueno que lo hiciera; quizá así cambie su rostro compungido
—Pero nosotros ya no somos adolescentes.
—Es una expresión, preciosa —le dio la espalda, despidiéndose con una mano en alto—. Hasta entonces.
Hidan desapareció tras subir las escaleras. Ino se quedó pensando en sus palabras, y vaya que el hombre pervertido tenía razón. A Sasuke le faltaba divertirse, y con todo lo de las clases, había olvidado la fiesta de Hidan.
Ino asistiría a la fiesta; intentaría que Sasuke la acompañara, aunque hasta Dios, y posiblemente las monjas del orfanato también, sabían que eso era una tarea casi imposible. Sasuke nunca se divertía.
…
No supo cómo, pero lo logró. ¿En qué momento? No lo sabía. Seguramente su sentido de orientación tendría que ser mucho mejor que el de Hidan; seguir el mapa fue cosa fácil, y llegar a Plaza de la Concordia fue aún más sencillo de lo que imaginó.
Lo verdaderamente difícil venía ahora.
Respiró profundamente para llenar sus pulmones de aire o valor, probablemente más de lo segundo que de lo primero. Echó un vistazo analítico y rápido por toda la plaza, gente que iba de un lado a otro y varios estudiantes en grupos conversando.
Tenía que hacerlo, o el aire invernal terminaría por congelar la poca iniciativa que le quedaba.
No, no había lugar para arrepentimientos y volver atrás.
Ahora o nunca. Cantaría a capela, sin Sasuke ni su tonta guitarra.
…
Cuando no la vio en su departamento, Sasuke frunció el ceño. Más que otras veces, más que nunca. Hecho una furia humana salió del cuarto lo más rápido que pudo, tan rápido que no tuvo tiempo suficiente para ponerse ropa más abrigada.
—¡Sasukesito! Mi viejo amigo —saludó Hidan con sorna, tomándolo amistosamente por los brazos. Sasuke bufó y lo hizo a un lado con violencia—. Conque andamos de malas, ¿eh?
—Cállate —caminó a toda prisa para dejarlo atrás, sin embargo, Hidan lo detuvo por el codo—. Suéltame a menos que quieras que te parta la cara.
—¿Qué ocurre, Sasukesito? —el aludido crujió los dientes—. No pongas esa cara, mira que toda tu belleza se deforma. Así no lograrás conquistar a Ino.
—Tks —endureció todos los músculos de la cara y maldijo con feroz violencia.
—Así que se trata de Ino, ¿eh? La vi salir hace una media hora aproxim…
—¡¿Viste a Ino?! —sin darse cuenta, capturó a Hidan por el cuello y lo pegó a la pared.
—Cálmate, chico —con semblante sereno, consiguió desvanecer el agarre de Sasuke—. No veo por qué tengas que portarte agresivamente cuando…
—¿Te dijo algo?
—¿Ah? Pues sí…
—¿A dónde iba?
—Ah, claro. Ella dijo que…
—¿Dijo que estaba furiosa por algo?
—En realidad no hablamos de…
—¿Está molesta conmigo?
—Pues no precisa…
—Demonios —susurró, virando la cabeza en sentido contrario.
Sasuke cubrió parte de su rostro con ambas manos y se acuclilló. Seguramente Hidan ya había notado su muy quebrantado estado emocional, porque inmediatamente se arrodilló junto a él y lo abrazó.
—Yo no diría que esté molesta. Al contrario, ella cree que eres una persona muy especial —le sonrió—. Oye, viejo. En todos los años que llevo conociéndote, jamás te había visto así. Normalmente eres un chico serio, egocéntrico, a veces molesto y pedante, pero… si alguien es capaz de despertar tu lado sentimental, ¿no crees que ese alguien vale la pena?
Sasuke no respondió, estaba meditándolo. Bufó y se puso de pie, siendo imitado por Hidan.
—Te mataré cuando regrese.
—¡Eso es todo! —lo palmeó amistosamente el omóplato, con una gran sonrisa de triunfo—. ¡A por ella tigre!
Intentó ignorar el comentario sugestivo y comenzó a andar a toda prisa.
—¡Hey, Sasuke! —le gritó antes de que su figura se esfumara—. ¡Ella dijo que iba a Plaza de la Concordia! Pienso que puede servirte.
"Esa chica loca". Esperó a que Hidan subiera a su departamento, luego fue por su guitarra.
…
Ino suspiró, parada al centro de la gran plaza, animándose una vez más.
Le dio un poco de pavor, se veía a sí misma como una joven que era exhibida antes de ser atormentada por la santa inquisición. Así se sentía, nerviosa y llena de terror.
Negó con la cabeza, ¡no podía ser menos dramática!
Carraspeó la garganta y cerró los ojos, como si con ese acto fuera a evitar todo miedo.
—I thought I saw a man brought to life —comenzó cantando suavemente—. He was warm, He came around like He was dignified…
Conforme iba cantando, iba adquiriendo más fuerza y tonalidad. Mas, la gente del lugar parecía no prestarle atención.
Terminó el primer verso; y al final decidió guardar silencio, decepcionada. Sasuke tenía razón, lo odiaba por siempre tener la maldita razón. ¿Ahora con qué cara regresaría al departamento de Sasuke si estaba derrotada? No podía demostrarle lo equivocado que estaba, porque nunca lo estuvo, y ella sí.
Sintió un poco de humedad en sus ojos, mas lo contuvo. Lo menos que quería era echarse a llorar.
—Idiota.
Ino levantó apresurada la vista y se encontró con Sasuke sonriéndole. Sí, Sasuke estaba sonriendo, pero Ino supo que su sonrisa no era porque se burlara de ella, sino más bien porque se alegraba de encontrarla. Notó que tenía un poco de sudor en la frente y que le costaba respirar con normalidad.
—¿Qué, qué haces aquí?
—Esperaba otro tipo de recibimiento, sinceramente.
—¿Qué? —las lágrimas le brincaron de los ojos—. ¿Llegaste corriendo, acaso? Sasuke.
Él asintió.
—No llores —besó sus lágrimas con ternura, después besó su frente—. No eres una niña para llorar todo el tiempo, ¿o sí?
Ino le golpeó suavemente el pecho y luego lo abrazó, fundiéndose en su calidez. Ese era el Sasuke que amaba; en realidad amaba cada una de sus cambiantes personalidades, lo amaba como era.
—Lo lamento —le dijo ella, besando sus labios. Sasuke correspondió al beso, sosteniendo su cintura con una mano y acariciando con deleite su espalda.
—No lo hagas —la volvió a besar—. ¿Necesitas una ayuda? —señaló la guitarra en el estuche que colgaba en su hombro—. Dudo que alguien te tome en serio si no es con un poco de música.
Ino se limpió los rastros de lágrimas y le regaló una enorme sonrisa pintada nuevamente de esperanzas y sueños.
—¡Encantada! —guío a Sasuke hacia el centro de la plaza, donde colocó el estuche abierto. Observó de soslayo a Sasuke que afinaba su guitarra, quiso besarle las manos, y lo hizo, luego le besó las pestañas.
—¿Qué cantabas?
—¿Conoces esa canción que habla de una chica llena de desesperanza e ilusiones rotas?
Sasuke levantó una ceja.
—¿Te sientes así?
Ino se encogió de hombros.
—No ahora. En algún punto de mi vida, supongo que sí.
Sasuke asintió.
—No sé de qué canción hablas. Hay millones así.
—Se llama Torn —tarareó un pedazo de la melodía, y Sasuke aprobó—. Es la que quiero cantar ahora.
Sasuke ensayó los acordes que recordaba de la canción. Probó un par de veces y cuando se sintió listo, le hizo saber a Ino con un ligero gesto de cabeza.
Ella, más animada que nuca, esperó paciente a que la música se escuchara.
Sasuke tocó como todo un experto, sin fijarse en las personas que poco a poco se juntaron alrededor de ellos. Entonces Ino cantó a su forma, reluciendo su preciosa voz con soltura.
—So I guess the fortune teller's right.
En el minuto final de la canción, descubrió que Sasuke la miraba fijamente. Se perdió dentro de sus ojos, que no escuchó los aplausos de todos quienes se habían quedado a escucharlos.
…
Esa noche besó a Ino como nunca, se fundió en su boca y en el sabor de sus labios. La besó con pasión, y el momento le pareció mágico.
Ino respiraba agitadamente, y su cabello estaba revuelto por el desenfreno de sus caricias. Lucía tan preciosa ante él.
Y la volvió a besar, mordió sus labios y tocó sus pechos. Ella jadeó con fuerza y se aferró a su cabello azabache, jalándolo por las ondas de placer que la embriagaban.
—Sa-Sasuke —enredó sus formadas piernas a su cintura.
La forma en que pronunciaba su nombre podían con él. Se acercó a su cuerpo y se aseguró de que ella no escapara. Con un poco de miedo se atrevió a besar los montículos rozados que sobresalían por la delgada bata de dormir de Ino, y sintió que su miembro crecía cuando ella encorvó excitada la espalda.
Jamás en su vida se imaginó actuando de tal forma, pero Ino era la única capaz de desvanecer todas las barreras.
Ella capturó su rostro y lo besó tiernamente, sonriéndole coqueta.
—Te amo, Sasuke.
Después de ello, se acurrucó en su pecho y dormitó.
A Sasuke le latió ferozmente el corazón, tanto que temió que Ino pudiera escucharlo.
No esperaba tal declaración, y no sabía cómo sentirse al respecto. Quizá debió responderle, pero agradeció que Ino ya estuviera durmiendo en sus brazos, porque de haber dicho algo, hubiese arruinado todo.
…
El tiempo pasó rápido, el frío de a poco se convertía en un viento más tolerable. Ino y Sasuke seguían tocando y cantando en público, reuniendo una buena cantidad de dinero en pocos días.
Y el día de la fiesta de Hidan por fin llegó. Ino había tratado de persuadir a Sasuke en varias ocasiones, pero nunca lo consiguió, hasta que Ino finalmente terminó acogiendo la idea de que tendría que ir sola.
Se puso un vestido corto de color verde oscuro con mangas que llegaban hasta los codos, y unas medias negras debajo y unas zapatillas de poco tacón, todo comprado por Sasuke. También se puso un poco de perfume.
Era consciente de que Sasuke la contemplaba desde la cama con expresión de pocos amigos.
—¿Seguro no vienes? —se posicionó frente a él.
—No iré a una fiesta donde todos van a beber y a coger —le volteó la cara—. Te lo digo, Ino. Esa fiesta es una orgia.
Ella bufó ruidosamente.
—Nunca has ido a una fiesta, no sabes cómo son en realidad.
—Tú no conoces a Hidan.
—Es un chico muy agradable. No entiendo por qué le tienes tan poca fe.
—No es de fiar. No iré y punto.
—Es tu decisión.
Caminó hacia la salida y se detuvo ahí, esperando que Sasuke optara por ir a último minuto y llegara con su gabardina gris (esa que le fascinaba como le quedaba), para tomarla del brazo y acompañarla.
Pero Sasuke no llegó. Entonces Ino cerró la puerta y se dirigió al departamento de Hidan.
Al llegar, Hidan la recibió alegremente, le presentó a un par de chicos y chicas y le ofreció un poco de alcohol que ella aceptó.
A primera instancia supo que Sasuke se había equivocado con sus suposiciones. Y no pudo sino contentarse por ver a Sasuke errar.
La fiesta, para su sorpresa incluso, era tranquila. Sí, se encontraban un montón de chicos más que mujeres, y sí que muchos estaban ya algo ebrios, y también era cierto que la música estaba muy fuerte, y que también había contado al menos a cinco parejas arrancándose los labios. Pero así era como tenían que ser las fiestas, ¿no?
Pero no todos eran japoneses. Había hombres franceses y muy guapos que la veían amistosamente, quizá demasiado amistosamente.
Ella les sonrió, y se fue con Hidan a charlar con un grupo mixto que quería que conociera.
…
Sí que estaba furioso, pero tuvo que tragarse su coraje junto con todas sus ideas sobre por qué la fiesta de Hidan podría terminar muy mal, incluso en cárcel.
Hidan era un ladrón, estaba obsesionado con las mujeres, tomaba y fumaba marihuana. Luego le rezaba a un dios inexistente y pedía perdón por todo.
Hidan no era de fiar, además podría soltarle lo del robo de la maleta… pero no podía explicárselo a Ino porque seguramente le reñiría. Y él ya no estaba dispuesto a volver a discutir con ella.
Y aunque un fuerte golpe en el pecho y un raro presentimiento no lo dejaban estar tranquilo, él no iría a por Ino. Si se metía en problemas, ya se encargaría de decirle: te lo dije.
Se tapó con la cobija hasta las cejas y suspiró. Lo más cuerdo sería dormir y esperar que la noche terminara pronto y tener a Ino de regreso consigo.
…
—¡Mira a quién tenemos aquí! —gritó Hidan, con aliento alcohólico que lo hizo arrugar la punta de la nariz—. ¡Mi pequeño amigo!, ¡el hombre más guapo de toda Francia y Japón! —lo abrazó—. ¡Amo a este hombre!
Sasuke se ruborizó cuando capturó las miradas de un grupo de chicas.
—¿Quieres callarte, inútil?
—¡No seas amargado, hombre! —lo llevó a la barra, sin soltarlo—. Creí que no ibas a venir, amigo —lo besó en el cachete y Sasuke se limpió con asco.
—No te hagas ilusiones. ¿Dónde está…?
Tuvo que gritarle porque la música estaba muy fuerte. Y frunció el ceño. Hidan rió regocijado.
—¡Ten, bebe! —le entregó un vaso de dudosa procedencia que contenía alcohol. Sasuke lo rechazó, recordando la mala experiencia al tomar por primera vez con su padre. Como si los recuerdos le asaltaran—. ¡No seas marica y bebe!
Sasuke aceptó el vaso, solamente para callar a Hidan.
—Así me gusta, hombrecillo. Ven.
Lo llevó a rastras con un par de chicas pelirrojas con poca ropa, a pesar del frío.
—Ellas son: piernas esbeltas y senos deliciosos. Son gemelas y estoy seguro que harán tus fantasías realidad esta noche —le dio un empujón.
Las chicas se le pegaron como moscas muertas y comenzaron a acariciarlo sin su permiso. Él se asombró por su atrevimiento, pero luego se mostró rabioso cuando una de ellas le apretó la entrepierna. Entonces Sasuke las ahuyentó con repudio, Hidan solamente se mofó.
—¡Anda, diviértete!
—Dime de una puta vez dónde está…
—Mira —lo condujo hacia unos chicos que tenían una laptop en las manos—. ¡Cielos, creí que era porno!
—Hidan… —refunfuñó.
—Mira, Sasuke. Seguro conoces este anime.
—Ni idea.
—¡Es asombroso! —gritó uno de los chicos japoneses.
—Se llama Kakuto* Sobre un montón de ninjas sobrevalorados que tienen que hacer misiones, y corren entre los árboles con los brazos hacia atrás —se rió—. Se ven ridículos.
—No me interesa —se cruzó de brazos aun con el vaso.
—Tú te pareces al chico emo del anime. Sólo que en el anime se sospecha que tiene una relación con Kakuto.
Sasuke gruñó, harto de todo.
—¡Maldita sea Hidan!, ¿dónde mierda está Ino?
—Ah… Ino.
—Sí —se mordió la lengua para controlarse.
—Está allá —apuntó a un sofá.
Sasuke arrugó con violencia el entrecejo. Lo que miró no le gustó, y le provocó una nueva sensación que desconocía: celos.
Sin poder contenerse ya, se aclaró la garganta bebiendo todo el líquido del vaso. Estaba tan furioso que ni siquiera le tomó sabor. Y fue hacia Ino, que estaba charlando con un chico rubio y francés, que la miraba con deseo.
¿Cómo no podía darse cuenta de que el tipo quería llevársela a la cama? Se le notaba.
Se sintió mareado un poco, pero no le dio importancia. Tomó a Ino y la jaló.
Ella se asustó, pero no opuso resistencia. El tipo con el que conversaba se levantó y aventó a Sasuke. Sasuke ya no se sentía dentro de sí mismo, pero que lo aventara lo hizo todavía enfurecer más.
Golpeó al chico en la mandíbula. El chico escupió sangre y le regresó el golpe, el cual Sasuke esquivó a la perfección y luego le atinó tremendo garrotazo justo en la boca del estómago. El tipo se inclinó de dolor y Sasuke sintió el éxtasis de la pelea excitarle. Se aprovechó de que estaba tirado y comenzó a patearlo en la cabeza, riendo. Probablemente los efectos del alcohol estaban dando efecto en su cuerpo.
Después todo fue borroso. Ino gritó desesperada y lo tomó en sus brazos antes de caer.
Todo su cuerpo era como estar levitando, luego sintió un cosquilleo intenso que le hizo reír. Ino lo miró preocupada, sosteniéndolo por la nuca.
—Sasuke, ¿estás bien?
—Maravillosamente —envolvió sus dedos entre las hebras del pelo rubio de Ino—. Eres hermosa.
—Sasuke… no estás bien.
Él juntó las cejas.
—Estoy perfectamente —intentó levantarse, pero no pudo. Se tambaleó.
—Estás borracho —declaró, sirviéndole de apoyo—. ¿Te duele?
—¿Qué? —Ino le tocó la cabeza y observó que sus dedos se tiñeron de sangre—. ¿Qué es eso? —él mismo se tocó la sien. Su cabeza estaba herida.
—¿Qué? ¡Ese idiota te puso una paliza! —le roció un poco de agua, hasta entonces Sasuke percibió un poco de dolor.
—No seas tonta. Yo lo derroté —sonrió bobamente—. Bésame.
Ino se apartó.
—Te tiró al suelo después de que le pegaras en la boca y te dio de patadas. No sé cómo puedes seguir tan sonriente… ¡no sé cómo puedes sonreír con eso!
Sasuke enarcó el ceño. ¿Qué lo habían golpeado? En su mente las cosas no fueron así… pero la sangre en su cara decía todo lo contrario. Los benditos efectos del alcohol.
—Es tu culpa —insinuó, acercándose a ella en mayor medida.
—Sí, sí. Como tú digas —le hizo una seña a Hidan para que la ayudara.
—Es tu culpa por hablar con otros hombres —se paró frente a ella y la tomó de los hombros, amenazando con besarla—. Debes estar sólo conmigo, Ino.
Ella enrojeció.
—Estás desvariando. Lo mejor será llevarte a casa.
—Te amo, Ino —lo dijo por fin, sin sentirse patético por ello. Ella se quedó inmóvil y él la besó—. Te amo —la volvió a besar y ella le correspondió.
—Espero que estando sobrio me lo puedas volver a decir —le sonrió tímidamente. Hidan se detuvo a su lado, haciéndose cargo de Sasuke—. ¿Qué le diste de tomar? —le reprochó.
—Lo mismo que a todos —carcajeó—. Sasuke no tolera nada de alcohol.
—¿Y aun sabiendo eso le ofreciste bebida?
Hidan aceptó. E Ino lo golpeó en el pecho, molesta.
…
Se aseguró de curar las heridas de Sasuke. Tenía el rostro hinchado y lleno de pequeños moretones. Oraba para que no dejaran marcas o cicatrices en el bello rostro de Sasuke.
Él seguía sonriente, y la acariciaba con más determinación.
Lo arropó y le preparó algo que pudiera aliviar un poco la resaca.
Ir a la fiesta había sido mala idea. Sasuke, como siempre, tenía razón.
—Ino, quédate —la sostuvo de la mano, ella obedeció.
—¿Sigues borracho?
—Supongo.
—¿Cómo te sientes?
—Bien. ¿Los elefantes rosas son parte de esto?
Ino rió.
—Junto con el circo de mutantes.
—Esto es una mierda. Me duele la cabeza.
Ella volvió a reír.
—Eres muy divertido estando borracho —le besó la mejilla.
—¿Tú crees? No sé por qué me dieron ganas de bailar —la miró directamente—. ¿Bailas conmigo?
Ino se sobresaltó y ruborizó al mismo tiempo.
—¿Sin música? Creo que será en otra ocasión, galán.
—Hmp —hizo un puchero que le pareció tierno a Ino.
—Discúlpame, Sasuke.
—El que tiene que disculparse soy yo.
—¿Por qué tú?
Sasuke desvió las pupilas un segundo, y después empezó a llorar.
—Por retenerte a mi lado todo este tiempo.
—Tonto —acarició su pelo sudado—. ¿No te das cuenta de que soy feliz estando contigo?
Sasuke negó.
—No. No me refiero a eso.
—¿De qué hablas?
—Ino, en realidad yo te he obligado a estar conmigo. Y no imaginas lo culpable y jodido que me hace sentir.
—¿A qué te refieres?
—Ino… —tomó aire—. Yo tengo tu maleta.
—¿Q-qué? —soltó una risita nerviosa.
—He tenido tu maleta oculta en mi armario todo este tiempo. Ino, te he obligado a estar conmigo.
.
Continuará
.
N/A:
*Kakuto referencia torpe a Naruto inventada por mí xD
Muchas gracias por seguir leyendo esta historia, que ya se ha vuelto algo larga. Con este capítulo, nos acercamos ya un punto que pondrá las cosas patas arriba, y los secretos ya se van resolviendo a partir del siguiente.
Espero que les guste. Responderé a sus comentarios de forma breve, no puedo extenderme ya, porque mañana debo dar clases y no he preparado todavía mis plannificaciones, jajaja. El trabajo me llama!
Bonito inicio de semana!
Gracias infinitas a quienes leen fielmente: onlyalexis, Marlen, GrayWolf, Clary, paulina, Angie1245 y Ana de Uchiha.
Respondiendo comentarios Guest
. Marlen: ¡Holiis! Jajaja vaya que Sasuke está descubriendo poco a poco su hombría xD es que frente a Ino quién no puede resistirse? Muchas gracias por darme tus bonitas opiniones cada capítulo. Miles de gracias, que estés tremendamente bien.
. Gray Wolf: Pues... gracias! Me hace muy feliz que leas esta historia a pesar de que los personajes no sean de tu agrado. No sé, se siente bien bonito que alguien te lea por la trama de la historia y no por el famdon, jaja.
. Clary: Mija, ahora voy a ser bien corta contigo. Pero ya sabes, el trabajo y esas cosas jaja. Gracias por comentar y decir que la historia es de tus favoritas.
. paulina: Gracias por animarte a leer mi historia y comentarla! Me hace muy feliz leer nuevos comentarios ;) por tu animo y apoyo, gracias. Que estés muy bien.
. Angie1245: Claro, claro. Yo encantadísima con recibir tus ideas, que son fabulosas. En algun tiempo me pondré a escribir algo nuevo con lo que me has mandado. Gracias por tu apoyo y tus comentarios siempre tan lindos.
