Hola a todas, aquí les dejo una nueva actualización ¡Qué la disfruten!

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Capítulo XXI: El triunfo de la Luz

Luego una fuerte explosión de energía se liberó del cuerpo de la rubia, cerró sus ojos y cayó al suelo de golpe, sin rastros de vida.

Con Serenity caída, de inmediato el fuerte campo de energía se disolvió por completo, liberando a las guardianas y a Endimión, todos se dirigieron rápidamente al lado del cuerpo de la rubia.

¡Serena, amor no de nuevo, por favor no me hagas esto otra vez! – Exclamaba desesperadamente Endimión sacudiendo suavemente el cuerpo de su amada.

Al no obtener respuesta, la abrazó posesivamente, mientras las lágrimas comenzaban a asomarse poco a poco en su azul mirada.

¡Por favor Princesa! – Exclamó Uranus y Neptune casi al mismo tiempo, con la esperanza de que la rubia abriera los ojos.

¿Por qué Serena tonta? ¿Por qué tuviste que sacrificarte por nosotros? – Agregaba Rei llorando amargamente.

No pierdan el tiempo llorando a su princesa, este cuerpo ya no le pertenece – Contestó la rubia abriendo sus ojos, lanzando al instante a Endimión a metros del lugar.

Para sorpresa del pelinegro y todos los presentes, la mirada de la rubia había cambiado, sus hermosos ojos azules se encontraba totalmente oscurecidos y su voz ya no era la misma, era la voz de… ¡Caos!

Caos se incorporó rápidamente en medio de grandes carcajadas y se alejó levemente de los presentes, disfrutando el caudal de poder que le otorgaba el cuerpo de la rubia.

¡Por fin, después de miles de años siguiéndote, tanto tiempo soñando con este momento y por fin he logrado obtener todo tu poder hermana! – Exclamó apretando los puños dejándose envolver por la inmensa fuerza de la rubia.

No es mi cuerpo, pero bueno, no todo puede ser perfecto ¡Realmente esto se siente magnifico! – Agregó con sonrisa triunfal.

¡Caos ha poseído el cuerpo de Serena! ¡¿De mí Serena? – Exclamó Endimión

¡No… No puede ser! – Exclamó Saturn.

Eso quiere decir… Acaso… Serena está… Está… - Venus no pudo terminar la oración, el nudo en su garganta no le permitió omitir más palabras.

Y ahora para finalizar… ¡Solo me queda acabar con todos ustedes! – Exclamó Caos, comenzando a reunir una asombrosa concentración de poder dirigida en contra de las chicas que lo observaban atónitos.

Descuida Endimión, para ti tengo otros planes – Agregó observando al pelinegro con sonrisa desafiante.

Antes de lograr lanzar el ataque final, una cálida luz comenzó a formarse desde el interior del pecho de Caos, desprendiéndose poco a poco de su cuerpo.

La energía fue envolviéndolo hasta cubrirlo por completo.

¡¿Qué… Qué rayos sucede? ¡¿Qué es esto? – Exclamó Caos con desesperación, mientras caía al suelo de rodillas.

Endimión y las chicas solo se miraban entre ellos, absolutamente confundidos sin entender que sucedía.

¡No puede ser! ¡¿Qué es esta energía que estoy liberando? – Volvió a exclamar mientras el resto de los presentes solo se limitaba a observar la escena alejándose poco a poco de Caos.

¡Maldición! ¡¿Qué es esta energía? ¡¿Qué demonios es esta calidez?

Acaso… ¡¿Es amor? ¡Maldita seas, me engañaste! ¡Cómo demonios no lo vi venir! – Exclamó con furia nuevamente en un fuerte grito.

Su respiración comenzó a agitarse rápidamente mientras mantenía ambas manos apoyadas en el piso, balbuceaba palabras sin sentido, maldiciendo, odiando, extinguiéndose, pronto la fuerte energía emanada por Caos comenzaba a aumentar cada vez más su intenso brillo encegueciendo a todos los presentes, después de unos segundos se dejó escuchar una fuerte explosión que remeció el lugar por completo.

Luego, todo fue silencio.

Pasaron varios minutos antes que la energía desapareciera por completo, cuando por fin se disipó por totalidad permitió ver el cuerpo de Serena inerte nuevamente en el suelo y con una semilla estelar a su lado.

Las Sailor se miraron confundidas, aún no lograban entender que había sucedido y se encontraban dudosas de acercarse a Serena o Caos, ya no sabían quien habitaría el cuerpo de su querida amiga.

Solo a Darien no le importó arriesgarse y corrió rápidamente a su lado, no le importaba si se encontraba con Caos nuevamente, con tal de sentir a su amada entre sus brazos, la rodeo con ellos y la abrazó con fuerza intentando descubrir, si el cuerpo de la persona que más amaba en el mundo aún albergaba vida.

¡Serena, amor despierta! – Exclamó el pelinegro, proporcionando pequeños besos en el rostro de la rubia.

La rubia abrió sus bellos ojos azules con dificultad – Da… Darien…

El pelinegro la abrazó con más fuerza aún, llorando de felicidad, su amada, SU SERENA había regresado por fin.

El resto de las guardianas se acercaron rápidamente hasta ellos.

Serena ¿Qué fue lo que pasó? – Preguntó Mercury

¿Qué fue lo que sucedió con Caos? – Agregó igual de intrigada Júpiter.

Caos… Por fin ha desaparecido chicos – Susurró con dificultad Serenity – Ya no deben preocuparse, he logrado vencerlo para siempre – Continúo mientras su respiración comenzaba a agitarse poco a poco.

Serena ¡¿Qué te sucede? – Exclamó el pelinegro con lágrimas en los ojos temiendo lo peor.

No… Debes llorar amor – Señaló con un hilo de voz la rubia, acariciando con dificultad la mejilla del pelinegro – Debes ser fuerte, sabes lo que debe suceder, Caos ha muerto y yo… yo… Es el destino…

No Serena, no digas eso, ambos podemos cambiar el destino, tu misma me lo dijiste una vez, por favor no me dejes solo, no de nuevo, te lo suplico – Agregó Darien depositando un suave beso en los labios de la rubia.

Ahora podrán hacer sus vidas como chicas normales – Agregó con dificultad dirigiéndose a las chicas intentando esbozar una tranquilizadora sonrisa.

Las sailor solo pudieron asentir levemente, inundadas en llanto y sollozos.

Darien… Se feliz… Yo siempre te estaré cuidando, hasta que nos reunamos nuevamente, estoy segura que tendremos otra oportunidad.

Recuérdalo siempre… Donde yo este… Siempre te… te ama…

La frágil mano de la rubia cayó pesadamente al suelo abandonando la mejilla de su amado, mientras su dueña cerraba lentamente sus bellos ojos indicando que su luz se apagaba para siempre.

Darien la observaba incrédulo, esta vez su boca no fue capaz de emitir palabra alguna, solo se limitó a aprisionar el cuerpo de su amada contra su pecho, como si esta acción pudiera devolverle la vida a su princesa, la única mujer a la que sería capaz de amar, gruesas lágrimas comenzaban a inundar sus hermosos ojos empapando sus mejillas.

No… No puede ser – Comentó Rei cayendo de rodillas al piso.

Princesa… ¡No puede estar muerta! – Agregó Saturn mientras dejaba caer unas cuantas lágrimas.

Uranus abrazaba a Neptune como una niña pequeña presa del llanto, desahogando su infinito dolor en ella.

¡¿Cuántas veces tendremos que pasar por esto? – Exclamó Venus.

¡¿Es que por todo lo que hemos luchamos no vale la pena, acaso todo nuestro sacrificio a lo largo de los años era para llevarnos a este final? – Exclamaba Mercury reclamando al cielo.

El resto de las sailor se abrazaban intentando contener el llanto sin mucho éxito.

La Tierra no valía tu vida amor, el universo entero no valía lo suficiente como para que tu sacrificaras tu vida – Agregaba Endimión meciéndose abrazado al cuerpo de su princesa.

Plut se acercó sigilosa hasta ellos, no podía creer lo que sus ojos habían presenciado, comenzó a acariciar suavemente la mejilla de su princesa.

Esto no debía terminar así… - Susurró mientras dejaba escapar el llanto – Esto no; jamás debió acabar así - Se repetía a sí misma, mientras recargaba la semilla estelar de la pequeña Rini contra su pecho, como si intentara consolarla. Esta acción llamó la inmediata atención de Darien.

¿Qué es eso que tienes en tus manos? – Preguntó el pelinegro, sin soltar a Serena.

Príncipe, esto es… Esto es… Lo siento majestad, pero no puedo decírselo – Contestó la guardiana del tiempo incorporándose rápidamente para evitar más preguntas del pelinegro o de cualquiera de las chicas.

¡Dinos que rayos es! – Exclamó Uranus furiosa, al darse cuenta de la evasiva de Plut.

Lo siento mucho, pero son órdenes de su majestad y no puedo ni quiero traicionarla, menos ahora – Señaló con mirada seria limpiándose las lágrimas que aún surcaban su rostro – Ahora si me disculpan, tengo una misión que cumplir – Agregó preparándose para partir.

En ese momento, la semilla estelar que sostenía cuidadosa entre sus manos comenzó a emitir un fuerte brillo, liberándose del agarre de Plut.

Comenzó entonces a flotar dirigiéndose hasta Serena.

Pronto la semilla se introdujo nuevamente en el cuerpo de la rubia, específicamente en su vientre, su lugar de origen.

Darien se separó levemente del cuerpo de su princesa sin soltarla por completo, dudoso de lo que estaba sucediendo con ella.

El pálido rostro de la rubia poco a poco comenzó a recuperar sus colores mientras que a un lado de esta comenzaba a aparecer una pequeña silueta.

¿Quién es? – Preguntó Saturn.

¡¿Pequeña dama? – Exclamó Plut corriendo a su encuentro para abrazarla, pero la atravesó al intentarlo.

Rini aparecía ante ellos como una especie de proyección al lado de Serena, el pelinegro la observaba atónito aún con ojos llorosos, en una mezcla de confusión y alegría ya que sabía que si su pequeña hija aún existía entonces su amada tendría la esperanza de volver a la vida.

¿Qué haces aquí? Creí que habías… Que habías… - Dijo casi en un susurro el pelinegro.

La pequeña le otorgó una cálida sonrisa al pelinegro sin emitir palabras, se inclinó hacia Serenity acariciando con dulzura su rostro.

Gracias… mamá, gracias por sacrificarte por nosotros, yo siempre tuve confianza en que lo lograrías, pero aún no es tiempo de que nos dejes, tienes muchas cosas que hacer y un futuro que te espera – Susurró la pequeña mientras Serena comenzaba a moverse lentamente en un intento por abrir los ojos.

¡¿Está viva? – Exclamó una asombrada Rei.

Mi fuerza la mantiene con vida, pero eso no será suficiente – Contestó la pequeña dirigiéndose a las guardianas – Chicas, mi madre necesita su ayuda, concentren su energía y devuélvanle la vida a su princesa.

Las chicas entendieron inmediatamente la petición de la pequeña, debían devolverle a Serena los poderes que esta les había entregado anteriormente.

¡Vamos chicas! – Exclamó Uranus tomando el liderazgo.

¡Por el poder de Urano!

¡Por el poder de Neptuno!

¡Por el poder de Saturno!

¡Por el poder de Pluto!

¡Por el poder Júpiter!

¡Por el poder de Venus!

¡Por el poder de Mercurio!

¡Por el poder de Marte!

Un haz de luz se los colores característicos de las Sailor emergió de cada una de ellas, uniéndose como uno solo envolviendo suavemente el cuerpo de su princesa, Serena comenzó a absorber poco a poco la energía, hasta que esta desapareció por completo al interior de su cuerpo.

Con dificultad comenzó a abrir poco a poco sus ojos, mientras su cuerpo empezaba a recuperar movilidad.

Darien miraba la escena preso de felicidad, suplicando que esto no fuera una alucinación y que su amada princesa estuviese por fin regresando a la vida como tanto lo deseaba, pero su prematura felicidad pronto fue amenazada y devastada, al ver que los hermosos ojos que se dejaban ver por completo no eran los azules de su Serena, estos eran de color plata y la luna creciente de su frente era reemplazada bruscamente por una estrella de cinco puntas.

Era Cosmos quien regresaba a la vida y no su amada Serena…

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¿Les gustó? De verdad espero que sí, muchas gracias por seguir esta historia y por agregarme en sus alertas o como favorita o simplemente por detenerse a leer, especialmente:

Yesqui2000 – LetyCK – cota – ediebella – walkmoon – Princess Mko – Usagi13chiba

Mil besos y ¡Nos leemos!