Abecedario de Reflexiones: T
"…¡Tened animo! ¡Yo soy!¡No temais!"
Marcos 6:50 (1)
Tened y Temed, ¿Cuál de los dos esta en ti?
Remaban y veian como en el horizonte el ocaso se hacia mas pronunciante a medida que la noche se apresuraba a llegar cuando remaban pudieron ver como el cielo se tornaba de tonos violaceos creados por el creador.
El maestro habia quedado atrás despidiendo a la multitud, mientras veian como las nubes se revolvian con el viento y mirando como cada vez los cielos se oscurecian dejando atrás al astro de luz.
Muchos de nosotros hemos visto la bendicion de Dios en nuestras vidas, y, muchos regresan de la misma forma que llegaron a pesar de ver las maravillas de Dios.
El nos observa luchar contra la fuerza del viento, contra las olas que atacan tu barca y espera el momento adecuado para llegar a ti. El miedo, la fatiga, nos agobian en medio de los problemas y si nuestro capitan no es el señor es aun mas dificil de sobrellevar las dificultades.
El señor nos envio, pero, tambien podemos fatigarnos.
¿acaso no podemos tener fatiga?
Claro que si, pero, el señor espera el resultado de lo que en nuestro corazon planto. He alli la fe que tenemos en sus palabras, en lo que el decide por nuestro bien.
Nuestro corazon palpitando sin saber que hacer, en medio del viento recio y las grandes olas alli es cuando el señor aparece al principio creemos que es el celaje de un hombre y dudamos de su compañía.
Los horrores de la noche, nuestra poca fe nos lleva a suponer cualquier cosa a eso llamamos "fantasma" El miedo se apodera de nuestro cuerpo y dudamos de la mision del señor, olvidando que el señor los respaldaba.
Lo habian olvidado del otro lado, y, solo pensaban en lo que veian delante presupuesto en los dichos de otros.
El terror se apodera de muchos, y gritamos de pavor, dejando de remar temiendo el daño que nos pueden hacer.
–"¡Tened animo; Yo soy, no temais! "–aunque este lejos su voz siempre llega quienes lo necesitan, nos llena de calma aun en medio de la tormenta.
Aunque siempre hay uno entre nosotros que es valiente, levantandose en la barca en la que todos estabamos temerosos del fuerte viento. Somos cobardes, y, algunos sienten envidia al ver a otro de los suyos tener el valor de hacer lo que no son capaces.
Cobardes, aunque el maestro este alli.
–"¡Señor si eres tu, manda que vaya a ti sobre las aguas! "–exclamo con un grito en medio del fuerte viento. ¿Qué hace diferente a cefas de nosotros? Podemos preguntarnos al verle lanzar semejantes palabras.
Y, el maestro dijo.
–"Ven"–aun en medio del fuerte oleaje y el viento su voz es tan clara, tememos por aquel que se lleno de valor. Pero, al mirar al maestro, tan tranquilo en los mas temibles temores del hombre y entendi que no debia temer ni siquiera a las altas olas.
Y, pensar que uno de nosotros camina sobre el agua. Es una gran hazaña, una que otro no podria realizar sino fuese la voluntad de Dios en el asunto e imagine al cerrar mis ojos que era yo quien andaba sobre el temible oceano.
Entonces puse mis ojos en el señor, deseaba correr como un niño a los brazos de sus padres y sonreir al llegar hasta el para ver su sonrisa. Abri los ojos al escuchar los gritos de temor, al ver como se hundia en el oscuro oceano.
Y, entonces pude darme cuenta en esa tambaleante barca que por mucho que deseemos acercarnos a Dios nuestra mirada se desvia del camino mirando la fuerza del viento y de las olas.
El miedo nos turba, y, detiene nuestro andar.
Minando nuestra confianza a tal grado, que olvidamos las palabras de su promesa.
–"¡Señor Salvame! "–la angustia, y, aunque faltaba poco para llegar hasta el señor se habia hundido. No cuestiono su miedo, ya que era humano y nuestros limites nos recuerdan que necesitamos de Dios.
Pero, alli siempre esta la mano del maestro extendida para asir nuestra mano en nuestros miedos. Pero, las palabras que el viento trajo me calaron hasta el alma:
–"¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?" (Mateo 14:31)
La duda eso era lo que habia hecho hundirse, y, el maestro siempre revela nuestra falta para que podamos regresar antes de caer al barranco. Ahora nuevamente a bordo, la calma se apodero del recio viento y del fuerte oleaje.
El toma nuestra mano y nos saca de la aldea de desesperacion; abre nuestros ojos con sus manos y su voz nos pregunta:
–"¿Ves algo?" (2)–solo vemos sombras cuando la luz apenas llega a nuestra vida, y, cuando somos libres al poner sus manos en nosotros ahora con la luz de cristo mirando intensamente nuestra meta.
Apartando el velo que cubre nuestros ojos(3) y mostrandonos el camino de luz que cegaba nuestro entendimiento(4) que el espiritu de Dios nos muestra la libertad que tanto anhelamos para contemplar la gloria de su majestad(5)
"Por tu infinito amor, Dios siempre que nos ves en angustias nos extiendes tu mano para apartar el velo que cubre en tinieblas nuestro andar y que con tu sangre podemos ver mas alla de nosotros.
Cada vez que alguien se acercaba a ti, con un corazon dispuesto su vida no era la misma despues de conocerte.(6)
Acaso no dice el señor:
¿Esfuerzate y se valiente?(7)"
Es solo cuestion de que en medio de las nebulosas nubes de la vida, y, de las sombras de la noche oscura de nuestras vidas permitas que Dios sea quien guie tu camino en medio de todo esto.
Nos anima a seguir, nos anima a extender nuestras manos y dejar la carga de nuestros corazones en sus manos.
Confiar, he ahí la cuestion.
¿Temes a confiar? O ¿Tienes confianza en Dios?
¡Oh, Dios!
Gracias por tu gran amor y tu aliento en medio de las dificultades, nos pides que confiemos en ti que no nos acobardemos porque esta con nosotros(1 cronicas 28:20). Que jamas nos abandonara pase lo que pase, hasta que su obra sea acabada en cada uno de sus hijos, que en la tormenta de mis emociones y en la fuerza del viento de la tentacion seas mi fuerza y la luz en medio de las tinieblas de la noche.(8)
Ending: Tu eres mi esperanza-Abel Zabala
RV 2006
Mar. 8:23 (RVA 1989)
2 Cor. 3:14 (BLS)
2 Cor. 3:16
2 Cor. 3:17-18
Mar. 6:50(NBLH)
Josue 1:9
Mat. 5:14(RV 2006)
