Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.
Holaaa, nuevo capítulo, vamos a ver qué le pasó a Edward :)
Capítulo 21 - Pescado
No me importaba que fueran las seis de la mañana, llamé a la casa de los Cullen inmediatamente después de descubrir que Edward no había venido.
"¿Hola?", Esme respondió.
"Señora Cullen, hola... um, ¿está Edward ahí?".
"Son las seis de la mañana, Bella, estoy segura de que está durmiendo".
"Oh... uh... ¿le importaría despertarlo?", le pregunté como una idiota. Yo debería haber sabido que ella iba a decir que no, pero estaba ansiosa y desesperada.
"¿Hay algún problema con Em?", preguntó con preocupación.
"No, pero... eh... yo realmente necesito hablar con él".
"Ya sabes, anoche estuvo levantado hasta tarde porque estaba enfermo, así que creo que lo mejor será dejarlo dormir un poco más".
"¿Está enfermo? Oh no, yo también", le dije un tanto aliviada de que no hubiera un motivo más profundo en cuanto a por qué no había venido.
"¿Te sientes bien ahora?", preguntó ella, y si no la conociera mejor, pensaría que casi sonaba preocupada.
"Oh, me siento mucho mejor esta mañana, gracias por preguntar. ¿Estuvo toda la noche con Edward?", le pregunté, suponiendo que su proteccionismo podría hacer que se mantuviera a su lado en la cama.
"Bueno, yo probablemente lo habría estado, pero él me gritó y me echó de su habitación", dijo con una risita. "Me alegro de que te sientas mejor Bella, haré que Edward te llame cuando se despierte".
"Gracias", le dije educadamente.
Colgué el teléfono, pero antes de que pudiera dejarlo alguien me agarró por detrás.
"¡Ah!", grité sobresaltada por el abrazo inesperado.
"Sólo soy yo", Edward me silenció.
"¿Edward? Oh, Dios mío, ¿qué estás haciendo aquí? Acabo de llamar a tu casa y tu madre me ha dicho que estabas enfermo en la cama".
Él se echó a reír. "Estaba enfermo, pero te prometí que iba a estar aquí, así que aquí estoy".
"No deberías haber venido si estabas enfermo, ¿cuánto tiempo llevas aquí?".
"Llegué alrededor de la una".
"¿La una de la madrugada? ¿Por qué no estabas en la cama conmigo?".
"Subí a través de su ventana, pero estabas durmiendo y no quería despertarte. Además, yo seguía vomitando cada hora o así y pensé que podría contagiarte si me acostaba contigo".
"Yo también estaba enferma. Debí haberme dormido justo antes de que tú llegaras aquí", le dije mientras envolvía mis brazos alrededor de él y lo abrazaba con fuerza. "¿Qué estabas haciendo allí abajo?", murmuré en su cuello.
"Uh", dijo entre risas. "Tu padre me sorprendió entrando y saliendo del cuarto de baño y me dijo que podía dormir en el sofá si estaba preocupado por despertaros a ti y a Em".
"Oh", dije mientras lo abrazaba con más fuerza.
"¿Te sientes mejor?", me preguntó.
"Sí, ¿y tú?".
"Ahora sí", dijo mientras besaba mi pelo. "¿Todavía no se ha despertado Em?", preguntó al cabo de un minuto.
"No lo estaba cuando la he visto antes, será mejor vaya a ver cómo está".
"Ya voy yo", dijo con entusiasmo, así que yo sonreí y esperé allí mientras él corría escaleras arriba. Era obvio que también lo estaba pasando mal al estar lejos de ella.
"Bueno, esta ha sido una noche interesante", se quejó Charlie cuando entró en la cocina para hacer café.
"Lo siento papá, Edward y yo estábamos muy enfermos anoche, no era mi intención despertarte".
"No es un problema. Sólo por curiosidad, ¿eso de las visitas a medianoche va a ser una cosa habitual?".
Pensé en mentir, pero Charlie no se merecía que le mintiera, por lo que asentí con la cabeza tímidamente.
"Bueno, Bells, sabes que os apoyo en lo que sea que necesitéis, pero soy policía y él sólo tiene diecisiete años, así que...", suspiró. "Realmente no tengo ni idea de dónde has encontrado esto", dijo mientras señalaba una pequeña llave de plata sobre el mostrador.
Levanté las cejas hacia él.
"No me mires así, esto no es fácil para mí, pero creo que mantenerte aparte sólo te hará más daño que bien. Me imagino que él va a venir aquí, me guste o no, por lo que no necesito que se rompa el cuello al subir al árbol para entrar por tu ventana".
Le sonreí y luego lo abracé. "Gracias papá".
"No tengo ni idea de lo que me estás agradeciendo", refunfuñó.
"Cierto", le dije.
"¡Hola!", Em dijo emocionada mientras ella y Edward aparecían ante nuestra vista.
"¡Hola bebé!", dije emocionada de nuevo.
Edward estaba ayudándola a bajar por las escaleras, a las que ella le estaba dando patadas. "Esto", dijo señalando hacia abajo para mostrarme lo que estaba haciendo.
"Ya lo veo bebé, esas son las escaleras".
"Bueno, voy a llegar tarde al trabajo", dijo Charlie mientras besaba la cabeza de Em antes de besar la mía. "Edward", dijo con una inclinación de cabeza.
"Nos vemos, Charlie", respondió Edward. "Así que... ¿qué vamos a hacer hoy?", me preguntó.
Me encogí de hombros y sonreí. "¿Qué tal... nada?".
Él me devolvió la sonrisa. "Me parece perfecto".
Edward y yo todavía no nos sentíamos bien, así que le dimos el desayuno a Em pero optamos por saltarnos el nuestro, luego los tres nos acurrucamos juntos y vimos una película, pero por supuesto no pasó mucho tiempo antes de que el teléfono sonara y yo tuviera una muy buena idea de quién era.
"¿Hola?"
"Bella, soy Esme... ¿está Edward allí?".
Miré a Edward y parecía absolutamente irritado, pero él extendió la mano hacia el teléfono de todos modos.
"Sí mamá, no he sido secuestrado, estoy aquí así que no llames a la policía... Bueno, quería pasar el día con mi hija, así que por eso estoy aquí y no allí... Sí, claro", dijo con amargura antes de colgar el teléfono.
"¿Ella quiere que vuelvas?", le pregunté preocupada.
"No me importa lo que ella quiera", dijo sin alterarse antes de cambiar de tema. "Mira a Em completamente hipnotizada por la televisión, tal vez haya algo de verdad en eso que dicen de que la televisión te deja tonto".
Me eché a reír. "Lo dudo, yo antes casi nunca veía la televisión y era bastante estúpida".
Él me miró con desaprobación. "Nunca fuiste estúpida... estuviste equivocada, pero no fuiste estúpida".
"Creo que los dos estábamos un poco equivocado por culpa de nuestras madres", le dije sugestivamente.
"Touché", estuvo de acuerdo.
"Es un poco raro, si lo piensas bien, los dos llegamos a ser totalmente diferentes cuando estuvimos lejos de la gente que nos influía tanto".
"Sí, bueno, ¿qué vamos a ser ahora que estamos de vuelta?", preguntó con aire ausente.
"Seremos lo que somos", le dije, confundida en cuanto a qué se refería exactamente. "Quiero decir, podemos cambiar un poco, pero siempre vamos a ser nosotros... ¿verdad?".
"Espero que sí", murmuró.
"No pareces muy seguro".
"Si la isla me ha enseñado algo, es que en la vida nada es seguro. Quiero decir, el futuro está siempre cambiando y yo no estoy seguro de a dónde vamos desde aquí. En la isla era simple, éramos nosotros y eso era todo lo que podíamos ser, pero aquí...", dejó su frase a medias.
"No importa dónde estemos o a dónde vayamos a ir... somos una familia, así que vamos a estar juntos", afirmé, no había duda en mi mente, pero cuando él más dudaba, más dudaba yo de que él sintiera lo mismo. "¿Vale?", le pregunte cuando él todavía no respondió.
"Por supuesto que vamos a estar juntos, tenemos a Em", dijo con una sonrisa forzada.
"Y nos tenemos el uno al otro", le dije con fuerza.
Me miró extrañamente y sentí como si él hubiera dicho un millón de cosas en esa mirada, pero yo no entendía las palabras. Después de unos días fuera de la isla, ya estábamos de nuevo hablando un idioma diferente, y eso me aterrorizaba absolutamente.
"El uno al otro es todo lo que siempre tendremos", reiteré mucho más silenciosa y rezando para que él asintiera con la cabeza o me diera algún tipo de señal de que sentía lo mismo.
No respondió verbalmente, pero entrelazó sus dedos en los míos y luego levantó las manos unidas para besar mis nudillos. Mi pecho se apretó como respuesta. Yo esperaba que pusiera mi mano hacia abajo después de eso, pero en vez de eso me sorprendió gratamente besando mi muñeca después, y luego dejó un camino de besos por mi brazo y por el hombro antes de meter la cara bajo mi pelo para besar mi cuello.
Me estremecí... de la mejor manera posible.
"¿Cuánto tenemos hasta que Em duerma la siesta?", susurró antes de besarme detrás de la oreja.
"Una hora o así", le dije con un suspiro de nostalgia.
"Está bien", dijo imperturbable. Se retiró y levantó a Em de mi regazo antes de pasarla al otro lado de él. Ella no protestó por el movimiento, ni siquiera pareció darse cuenta, todavía estaba completamente absorta en la televisión.
Edward se acercó más a mí, y yo no podía dejar de sonreír mientras él se inclinaba para unir sus labios a los míos. No íbamos a dejar así a Em para tener relaciones sexuales, pero sin duda podíamos utilizar su distracción a nuestro favor y hacer como que éramos un par de adolescentes.
Dios lo quería. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que tuvimos sexo, y yo sólo quería tener esa sensación de nuevo. La vida civilizada era dura, pero agregándole el hecho de que algo siempre se metía entre nosotros y la poca intimidad física que teníamos, hacía que estuviera a punto de volverme loca. Él era mi debilidad, mi lugar seguro, y el sexo era algo más que sexo para nosotros, era comodidad, la sensación de tenerlo todo... teníamos que ser uno de nuevo.
No estaba prestando atención al reloj, así que no tenía ni idea de cuánto tiempo estuvimos manoseándonos, pero algo me hizo mirar a Em y por suerte tuvo misericordia de nosotros y se quedó dormida.
"Asegúrate que la puerta está cerrada", dije en un apuro. Edward se levantó de un salto para comprobar la puerta mientras yo ponía los cojines del sofá por alrededor de Em para que no se lastimara si se movía en sueños, y luego Edward y yo corrimos escaleras arriba.
Nos estábamos besando de nuevo sin ni siquiera haber llegado a mi habitación. Él me empujó contra la pared, apretó su pelvis contra la mía, y me mostró lo mucho que me quería. Yo podría sentir su erección a través de nuestros respectivos pantalones, y eso me hizo gemir de deseo aún más.
Cada centímetro de mí era un cable de alta tensión, así que cuando él metió la mano en la parte delantera de mis pantalones para tocar mi sexo, casi exploté.
"Nosotros... necesitamos", ni siquiera podía hablar, pero él lo entendió muy bien, por lo que sacó su mano para que pudiéramos completar nuestro viaje relámpago a mi dormitorio.
Nuestra ropa pareció despegarse de nuestros cuerpos a medida que finalmente llegamos a mi cama, pero el chirrido que hizo el colchón cuando caímos sobre él de repente nos hizo reír. Era un sonido extraño para nosotros, algo que nunca habíamos oído en nuestro tiempo en la isla.
"Esto es demasiado suave", le dije.
"Definitivamente", dijo con voz ronca antes de levantar mi cuerpo desnudo y ponerme abajo, en el suelo alfombrado al lado de mi cama.
Me reí, pero la anticipación me estaba volviendo loca, por lo que la necesidad de reír se disolvió rápidamente.
Excepto...
"¡Mierda!", le dije recordando algo.
"¿Qué?", preguntó, sonando tan desesperado como yo.
"Mi médico me dijo que no podía empezar con la píldora hasta que tuviera mi periodo".
"Sí, bueno, mi doctor me dio esto", respondió él con una gran sonrisa mientras sacaba un puñado de condones de su bolsillo y los dejaba en el suelo junto a nosotros.
Me sentí como en Navidad.
"¡Abre uno!", le dije con impaciencia.
Edward rápidamente rasgó uno mientras yo ponía el resto en la mesita, pero entonces él se quedó mirándolo.
"¿Qué pasa?", le pregunté.
"Um... no estoy muy seguro de cómo se pone", admitió.
Me reí una vez. "Pensaba que eras experto en educación sexual", bromeé cuando le cogí el condón y lentamente lo bajé hasta su longitud.
"Pensaba que tú no lo eras", me dijo extrañado.
"Y no lo soy, lo que es sólo una más de las millones de razones por las que me alegro de haber estado en esa isla".
Yo no iba a permitir que nadie más invadiera nuestro tiempo, sobre todo no en ese momento, así que me incliné y le besé la parte baja del estómago antes de besar su torso y dirigirme hacia su boca. Cuando mi lengua se encontró con la suya, su estado de ánimo momentáneamente extraño desapareció como si nunca hubiera estado allí. Él nos dio la vuelta para que él pudiera estar encima, pero cuando en broma me negué a abrir mis piernas para él, él gruñó haciéndome estremecer... de la mejor manera posible, me encantaba cuando se ponía todo firme y primordial.
Me embistió despacio, saboreando la sensación, por supuesto no me sentía tan bien como debería por la barrera, pero él aún estaba dentro de mí, y no había una mejor sensación en el mundo que eso.
Nos movimos juntos con la perfecta mezcla de empujar y tirar, dar y recibir, pero mientras esa sensación continuaba construyéndose, sentí por un breve instante esa posesión agresiva que estuvo en su beso del día anterior. Él no me hizo daño y no era físicamente fuerte de ninguna manera, era todo a un nivel emocional, algo que no podía ni siquiera comenzar a comprender.
Edward era la persona más dulce y compasiva que había conocido en mi vida... pero tal vez había algo enterrado dentro de él, algo oscuro, y yo estaba recibiendo el más mínimo atisbo de que él tenía el potencial de estallar y destruir todo a su paso.
Estaría mintiendo si dijera que no estaba un poco asustada… no de él, sino por él.
Pero todos esos pensamientos y sentimientos incómodos sólo duraron un segundo, y luego estuve de vuelta en ese momento con Edward. No importaba lo que yo pensaba que había visto o si estaba segura de lo que sentía, lo único que importaba era que estábamos juntos en el presente, y yo definitivamente iba a disfrutar de ello.
El calor me devoraba, quemándome cada vena, hasta que no fui más que una muñeca de trapo lánguida y pulsante acostada en sus brazos sin poder hacer nada. Después de que él llegara a su clímax se desplomó encima de mí, cubriendo cada centímetro de mí con su forma perfecta, era absolutamente feliz.
Nos abrazamos durante un rato antes de convencernos finalmente a nosotros mismos de alejarnos y arreglarnos para que pudiéramos volver a bajar para ver cómo estaba Em.
"Vamos a hacer esto de nuevo el día de hoy, ¿no?", le pregunté sin saber si podría soportar salir de la habitación si no estaba al cien por cien segura de que tendríamos sexo otra vez ese día.
"Oh, sí", dijo con esa sonrisa torcida que tanto me gustaba.
"¿Lo prometes?".
"Lo prometo", me aseguró.
"Vale".
Bajamos por las escaleras cogidos de la mano, y luego nos dirigimos hacia donde estaba nuestra hija para esperar a que se despertara. Realmente no necesitábamos hablar en ese momento, estar juntos y continuar haciendo el amor de nuevo era suficiente para nosotros. Pero después de un tiempo, él empezó a jugar con el anillo de hilo en mi dedo.
"No tienes que llevar más esto", murmuró de forma inesperada.
"Tú me hiciste este anillo, es un símbolo de nuestras perfecta vida juntos en la isla, y lo voy a llevar toda mi vida", le dije sin dudarlo.
"Sí, pero al final, algo así, algo tan frágil y orgánico, va a ser víctima de las inclemencias de vivir aquí, y va a romperse hasta que no quede nada", dijo sin emoción.
Mi corazón dio un salto y de repente me puse a la defensiva. "Este sin duda no. Es fuerte, y va a estar absolutamente bien".
"Espero que sea el caso".
"Bueno, yo sé que será así", le dije con seguridad.
Em despertó un poco más tarde, y Edward y yo decidimos que sería mejor intentar comer un poco de comida, aunque nada parecía bueno.
"Charlie realmente necesita una compradora personal", dijo Edward mientras miraba la despensa.
"Creo que principalmente come en el restaurante".
"Vale, ¿qué quieres?", me preguntó.
Me encogí de hombros. "No puedo pensar en nada".
"Podríamos ir a la tienda y comprar algo", sugirió.
"Oh, bueno, Charlie me dijo que me dejaría algo de dinero, pero creo que se le olvidó".
"Yo tengo dinero", dijo al tiempo que sacaba un fajo de billetes de su bolsillo y me los enseñaba.
"¿De dónde has sacado todo eso?".
"Hice... cosas", dijo juguetonamente.
"Oh, por favor, no me digas que te has vuelto stripper", bromeé. "Quiero decir, yo pagaría para ver cómo te quitas la ropa, pero no quiero que nadie más lo haga".
"Conseguí este dinero antes de que estuviéramos en la isla, y dudo mucho que en ese entonces alguien hubiera pagado por ver cómo me desnudaba".
"Entonces, ¿de dónde lo has sacado?".
"Te vas a reír de mí".
"Yo nunca lo haría", le dije, tratando de esforzarme para no sonreír.
"Yo recogía latas recicladas... y también hacía todas mis tareas".
"Espera... ¿estos son tus ahorros?", le pregunté con humor. "¿Qué era lo que tenías que hacer para ello, mantener tu habitación limpia y lava los platos?". No pude evitarlo, me eché a reír.
"Mira, yo sabía que ibas a burlarte de mí, pero era difícil ganar dinero, trata de hacer tu cama teniendo una tripa bastante grande en medio".
"Ahh, cariño", le dije con una simpatía falsa. "Ven aquí", sujeté su cabeza para que estuviera apoyada en mi hombro, y le froté la parte de atrás de su cuello con dulzura.
"Hacer las tareas es una forma respetable de ganar dinero cuando tienes catorce años", murmuró en mi camiseta.
"Así es, lo es eso... y reciclar botes".
Y como todas las otras veces que Edward y yo nos abrazábamos, Em se acercó y abrazó mi pierna para ser parte del momento.
"¡Awww, mira qué lindos estáis los tres juntos!", Renee exclamó mientras nos interrumpía entrando en la cocina por la puerta de atrás.
"Um, mamá, no vives aquí, ¿así que no deberías... ya sabes, llamar?", le pregunté, sintiéndome amarga porque nos había interrumpido.
"Tonterías, tu padre nunca me pediría que hiciera eso... caray, yo fui la que pintó esa puerta, ¿por qué tendría que llamar?".
Rodé los ojos. "¿Qué estás haciendo aquí?", le pregunté irritada.
"He venido a ver a mis niñas... y a su chico guapo", dijo con un guiño hacia Edward. "Oh, y toma, he conseguido tus pastillas".
Cogí la bolsa marrón de sus manos y en el interior vi las mejores y pequeñas píldoras del mundo.
"Ahora recuerda, comenzarás a tomártelas el primer día de tu periodo, ¿entendido?".
"Entendido, gracias mamá", le dije con una sonrisa emocionada.
Renee se ofreció a llevarnos a almorzar, así que nos metimos en su antiguo Vista y nos dirigimos a la cafetería.
"Así que, ¿dónde está tu jugue… quiero decir, Phil? ¿Dónde está Phil hoy?", le pregunté mientras nos sentábamos en una mesa y me daba cuenta por primera vez de que ella no tenía a su juguete con ella.
"Oh, él está viendo un evento deportivo en el hotel. ¿Sabes?, estamos pensando en comprarnos algo aquí para estar más cerca de vosotros, ¿qué te parece?".
"Uh... no tienes que hacer eso", le dije incómoda. Yo amaba a mi madre y todo eso, pero sinceramente creía que verla un par de veces al año era más que suficiente.
"No, estaría genial. Puedo trabajar en la tienda sólo a tiempo parcial y luego cuidar de Em cuando tú estés en el instituto".
Edward me miró atónito. "¿Vas a volver al instituto? ¿Por qué no me has dicho eso?".
"¿Qué? No, esta es la primera vez que escucho eso. Yo no voy a volver al instituto", le dije a Renee con seguridad.
"¿Qué quieres decir? Tienes que volver al instituto ¿Cómo vas a conseguir un trabajo decente y ayudar a mantener a tu familia si no te gradúas? Tienes una hija con la que tienes que contar".
"Papá dijo que podíamos estar con él todo el tiempo que quisiéramos, y cuando Edward cumpla dieciocho años se va a venir a vivir con nosotros", le dije a Renee.
"Bien, pero entonces, ¿qué? No podéis vivir con Charlie para el resto de vuestras vidas".
"Um, podemos conseguir nuestro graduado a través del estudio independiente", le dije.
"Sí, pero hablé con el director de Forks y me dijo que sería una buena idea para ti que tomaras algunas clases optativas en el instituto, además del estudio independiente, de esa forma podrías ponerte al día más rápido con los créditos necesarios".
Edward cambió su peso en el asiento, incómodo, y entonces volvió… la tensión. Le miré a la cara y él miraba distraídamente por delante de mí, pero su mandíbula estaba en una línea dura haciéndome ver que seguía molesto.
Renee debió sentir su malestar también. "Bueno, Edward, de todos modos, ¿cuánto falta para que cumplas los dieciocho?", le preguntó ella.
"¿Qué mes es?", preguntó inseguro.
"Septiembre... el último año acaba de empezar así que si vais de vuelta en las próximas semanas, no estaréis demasiado retrasados".
"Estamos dos años retrasado", le corregí, pero luego pensé en algo. "Hey, mi cumpleaños es en septiembre".
"Sí, cariño, cumplirás dieciocho años la próxima semana".
"Wow", le dije con incredulidad, y luego de repente me emocioné. "Siempre quise tener dieciocho años".
Renee y Em se rieron por mi entusiasmo, pero Edward parecía estar más lejos.
"¿Y tú, cariño? ¿Cuándo es tu cumpleaños?", Renee le preguntó.
"Mi cumpleaños es el día veinte".
"¡Oh, eso está cerca!", Renee dijo emocionada.
"De junio", añadió Edward.
"Oh", dijimos Renee y yo al mismo tiempo.
"Ja, yo soy mayor que tú", bromeé, pero él no tenía ganas de bromear. "¿Qué pasa?".
"Nada", dijo sin alterarse.
"Pasa algo", yo no estuve de acuerdo.
"No, yo sólo odio que tenga que esperar nueve meses para tener dieciocho años".
Pero entonces me di cuenta de algo más. "Apenas tienes... diecisiete años".
"¿Y?", me dijo a la defensiva.
"Wow Bella, eres un puma, como madre y como hija", bromeó Renee, pero Edward y yo sólo la miramos. "¿Qué? ¿Qué he dicho?".
Pero la verdad fue que me asusté un poco. Edward era casi un año menor que yo, lo que significaba que tenía apenas dieciséis años cuando nació Em, lo que también significaba que tenía apenas quince años cuando nos quedamos atrapados en la isla. No parecía como si hubiera una gran diferencia, pero por alguna razón, la había.
"Bueno, está bien, ¿qué vamos a pedir para el almuerzo?", Renee preguntó, tratando de romper la tensión.
"Pescado", le dije sin siquiera mirar el menú.
"¡Pecado!", Em repitió con entusiasmo.
"Yo no estoy seguro todavía", dijo Edward con un tono extraño, y luego puso su menú hacia abajo para verme. "¿Ni siquiera vas a ver qué más tienen antes de decidir lo que quieres?".
"No necesito mirar, ya lo sé".
"Sólo crees que lo sabes porque no has mirado todavía", argumentó.
"He estado enferma toda la noche por haberme alejado de mi dieta normal", dije lentamente, preguntándome por qué le importaba tanto. "Mi estómago conoce el pescado, quiere pescado".
"Vale, ¿cuánto tiempo pasará antes de que tu estómago quiera algo más?", preguntó inesperadamente.
Uh... "¿Qué te hace pensar que voy a querer algo más? Ya he convencido a mi cuerpo de que sólo puedo comer pescado durante el resto de mi vida, y cada parte de mí lo ha aceptado".
"Pero eso era antes, cuando no tenías ninguna opción. Hemos comido pescado todos los días, tres veces al día, durante los últimos dos años, y ahora que tenemos un menú de opciones, es natural querer algo diferente".
"Pero no lo quiero".
"Bueno, una vez que aceptes que nosotros nunca vamos a volver a la isla, tendrás antojos diferentes".
"He aceptado que no vamos a volver, pero..."
"Pero el pescado es cómodo, ¿verdad? Pues algún día vas a recordar que una vez, no hace tanto tiempo, ni siquiera te gustaba el pescado. Pensabas que el pescado era asqueroso. Y luego te preguntarás qué más hay y te darás cuenta de que has desperdiciado tu tiempo comiendo pescado cuando podrías haber tenido algo mejor".
"Espera, me he perdido... ¿es Bella el pescado metafórico aquí, o eres tú?", Renee le preguntó vacilante. "Por favor, no me digáis que ya" - le tapó los oídos a Em con las manos - "tenéis problemas de relación".
"¿Qué?", Edward preguntó con incredulidad. "Sólo sé que si ella lo pensara por unos minutos, querría algo más que pescado, eso es todo".
"Pecado", repitió Em de nuevo.
Sentí que mi corazón estaba latiendo fuera de mi pecho y bombeando morfina por todo mi cuerpo. A pesar de que se negó a admitirlo en voz alta, yo sabía que la conversación iba mucho más allá que un simple pescado, pero yo estaba muy confundida por todo y eso me asustó aún más. ¿De qué estaba hablando Edward realmente? Tal vez era mucho más simple de lo que yo estaba pensando, pero no podía pensar bien y me negaba a diseccionar sus palabras para darles sentido. Yo era feliz en mi burbuja, y quería estar allí.
Edward pareció estar bien durante el resto del almuerzo, e incluso bromeó un poco con Renee, pero definitivamente había algo en él.
Más tarde Esme prácticamente nos pidió que fuéramos a cenar, y esa invitación incluía a mis padres, pero Renee decidió reunirse de nuevo con Phil, por lo que nos dejó en la casa de los Cullen, y Charlie nos recibió allí un poco después.
La cena estuvo bien, no hubo discusiones ni actitudes raras, pero todavía no se estaba cómodo. Charlie nos llevo a Em y a mí a casa después y Edward secretamente prometió reunirse conmigo más tarde, pero con su comportamiento tan extraño, me preguntaba si lo haría.
Pero Edward siempre mantenía sus promesas, y a las once cincuenta y cinco de la noche le oí subir las escaleras hacia mi habitación.
"¿Has utilizado la llave?", le pregunté aturdida cuando entró en mi habitación.
"Sí", dijo antes de meterse en la cama conmigo. "¿Soy yo, o esto es demasiado suave?".
"Es demasiado suave... sobre todo antes de que tú llegaras".
"¿Estás diciendo que yo no soy suave?", preguntó en broma.
"No, no lo eres, eres duro y huesudo... como a mí me gusta", le dije antes de acurrucarme contra su pecho.
Yo sabía que él estaba cansado de su viaje, yo también estaba cansada por lo sucedido durante el día, pero no pude evitar mis deseos y me encontré con mi mano arrastrándose hacia la cintura de sus pantalones.
"Oh, mi Bella, siempre pensando con tu vagina", murmuró Edward ya medio dormido.
"Sí, bueno, tú me prometiste que tendríamos sexo otra vez hoy, y sólo tenemos cuatro minutos antes de la medianoche".
"Bueno, entonces será mejor que nos demos prisa antes de romper mi promesa", dijo con una repentina ráfaga de energía.
Edward nunca rompía sus promesas, y desde luego, no rompió ninguna esa noche. Por supuesto, nuestra sesión de amor duró hasta el día siguiente, era la manera perfecta de comenzar cualquier día.
OoOoOoO
El resto de la semana continuó igual que aquel día: Edward, Em y yo pasábamos la mañana juntos como una familia, Renee nos recogía para el almuerzo, y Charlie se reunía con nosotros en la casa de Esme para la cena. Entonces Charlie nos llevaba a Em y a mí de regreso a su casa para que yo esperara a que Edward viniera alrededor de la medianoche, iniciando así nuestro día a día otra vez.
No era un arreglo ideal, pero era lo mejor que podíamos esperar hasta que pudiéramos averiguar algo más permanente. La tensión aún estaba entre Edward y yo, pero no tuvimos ninguna pelea subliminal e ignorábamos lo mejor posible el malestar que ninguno de los dos estaba dispuesto a afrontar.
Pero esa noche del viernes, después de que Charlie, Em, y yo nos fuéramos de su casa después de cenar, recibí una llamada telefónica de Esme, quería concertar una cita para que las dos pudiéramos tener una charla privada, un 'corazón a corazón' como ella lo llamaba. Tuve que admitir que estaba nerviosa, pero no pude evitar preguntarme si sabía lo que estaba pasando con Edward, así que definitivamente estuve dispuesta a reunirme con ella.
Había pasado tres días perdida en el mar antes de llegar a una isla deshabitada, ante la perspectiva de pasar el resto de mi vida lejos de la civilización, fui mordida por una serpiente venenosa, di a luz sin ayuda médica, y fui detenida por hombres que hablaban lenguas extranjeras que podrían haber sido piratas por todo lo que sabía en ese momento, pero tener una charla a solas con Esme Cullen era sin duda una de las cosas más tensas a las que había tenido que hacer frente...
Bueno, ahora Esme quiere hablar con Bella, a ver qué querrá...
Por cierto, ¿os gusta la nueva imagen del fic? Gracias a Mª Jose García Acosta por hacérmela :)
¡Nos vemos el miércoles!
Muchas gracias por seguirme y comentarme esta historia:
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