Disclaimmer: Los personajes pertenecen a la Sra. Meyer, yo solo soy dueña de la trama y de 'Vanessa'.
Summary: Una brigada, un robo, todo sale mal, hay muertes, encarcelados y huidas. 18 años pasan y hay alguien dispuesto a cobrar venganza…. ¿Por donde empezar? Sus hijas. ¿Qué pasa si los secuestradores se enamoran de las victimas?
-¡Ya llegaron! Bienvenido de nuevo Bella y Edward, claro. ¡Oh, ya me dieron un nieto! ¿¡Tan rápido!? ¡Como ha avanzado la ciencia!- dijo mientras palmeaba el hombro de Edward y todos nos quedábamos con cara de ¡¿WTF!?.
-¿Papá? ¿Estas bien?-
-Mejor que nunca, pasen, adelante- dijo tomando una de las maletas e ingresando a la casa.
Mire a Edward y vi la mueca de confusión en su rostro. Salude a mi mama y me senté en el sillón con Jasper en mis brazos. Edward y Jane se sentaron a mi lado.
-Así que, ¿Puedo cargar a mi nieto?-
-No, no papa. Este es Jasper, el hermano de Edward junto con Jane- dije señalando a cada uno.
-Oh, que tono soy, si solo te fuiste un mes. Mucho gusto, pequeños- dijo pellizcando torpemente la mejilla de Jasper y despeinando el pelo de Jane, quien gruño.
Toda la sala se metió en un silencio sepulcral. Empecé a jugar con mi cabello nerviosamente, Edward tomaba con fuerza mi cintura.
-Así que… Chicago, eh- dijo Charlie tratando de romper el silencio. Al rato, tendríamos, e incluyo a Edward, hablar con el y ver que diablos paso con su aberración hacia Edward y Emmett.
-Si, muy lindo- dije.
-Aw, yo quiero ir algún día- dijo Reneè tomando la mano de mi padre.
-Mjum- dije simplemente.
Silencio, silencio, silencio….
-¡Ya llegue!- grito una voz chillona irreconocible para mi.
Deje a Jasper en el suelo y corrí a cargar a mi pequeña hermanita que venia llegando de la escuela.
-¡Alice!-
-¡Bella!-
La tome entre mis brazos y la apreté con mucha fuerza mientras besaba todo su rostro. Ella se empezó a reír.
-Has vuelto, ya te extrañaba-
-Yo también, enana- dije tomando su manito y caminando hacia la sala.
Estábamos entrando a esta cuando Allie se paro en seco con su mirada perdida. Pensé que estaba teniendo una visión, pero ella empezó a caminar lentamente hacia donde estaba Edward, sin desviar la mirada. Todos se quedaron callados.
Alice llego al sillón y se paro enfrente de Jasper, quien se había levantado. Mi hermanita levanto su carita, ya que Jazz era unos cuantos centímetros más alto.
-Me has echo esperar demasiado- dijo Alice sorprendiéndonos.
-Lo siento, señorita- contesto Jazz haciendo una reverencia. Alice sonrió y lo abrazo. La sala se lleno de 'aws'.
-Y solo tiene seis años- refunfuño mi padre. Reneè le pego en el brazo y miro con ternura a mi hermanita.
-Papa, ¿Podemos hablar contigo? A solas- el me miro extrañado pero asintió.
-Tu también Edward- dije al ver que no se levantaba. Mi novio suspiro.
Seguimos a mi padre hasta su estudio. Casi nunca había entrado ahí, era como su santuario. Mi padre se sentó en su silla detrás del escritorio y nosotros en las sillas de enfrente.
-Díganme, ¿De que quieren hablar?- me acomode en la silla y lo mire.
-Vamos al grano, ¿Qué diablos hiciste con mi padre?-
-¿Qué? ¿De que hablas?-
-Primero no soportas a Edward, ni siquiera me dejas verlo y ahora lo tratas como si fuese tu mejor amigo-
Mi padre se levanto y camino hacia mi. Poso una de sus manos en mi hombro y comenzó a hablar.
-Bella, se que mi comportamiento no fue bueno, pero con tu ausencia y los reclamos diarios de tu mama, claro, me di cuenta que yo no soy nadie para decirte a quien amar. Es solo, que tuve miedo de que te hirieran, no quería que se cayeran pero se que tienen que cometer sus errores. En verdad, siento los momentos tristes que te hice pasar-
Las palabras de mi papa me hicieron llorar. Lo amaba, y sabia que el no quería que saliéramos lastimadas. Y se lo agradecía con todo el alma.
-Te perdono, papa.-
-Se feliz- dijo mirándome con una sonrisa.
Me dio un beso en la frente y señalo a mi novio con la cabeza. Edward camino hasta nosotros y me tomo de la cintura, atrayéndome a el.
-Gracias, señor-
-Cuídala y hazla feliz-
-Que no le quede duda- mi novio sonrió y beso con delicadeza mi mejilla.
Después de todo, el miedo que había sentido había sido un desperdicio. Mi padre aceptaba al amor de mi vida, y este estaba a mi lado junto con toda mi familia.... y la suya, ahora.
-
-
Cuatro meses después
-
-
Las calles estaban adornadas de rojo y verde, los típicos colores de la navidad. La gente paseaba feliz en busca de los regalos perfectos para sus seres amados y algunos grupos cantaban villancicos o un hombre vestido de santa close regalaba dulces.
-Nos vemos aquí en cuatro horas- dijo mi mama tomando a Jazz de la mano.
-Ok-
Rose se fue con Jane, mi mama con Jazz y yo con Alice. Estábamos en el centro para las compras navideñas, la cual seria la próxima semana. Todos la pasaríamos en casa de mis padres, y al parecer vendría el tío de Edward.
Las cosas han cambiado mucho desde que regrese de Chicago. Charlie le había logrado conseguir un puesto a Edward y Emmett en el banco. Gracias a sus esfuerzos han avanzado honradamente hasta llegar a tener un puesto de alto nivel.
Hace menos de dos meses, Edward había logrado comprar un bonito departamento cerca de mi casa. Este estaba un poco jodido pero con la ayuda de Rose, Jane y mi mama habíamos logrado acondicionarlo. Emmett había comprado un apartamento ahí mismo, donde vivian el y Rosalie.
En cuanto a las relaciones seguíamos igual. Todos felices con nuestras parejas. Alec ya había echo las paces con sus hermanos y me había pedido perdón por lo que me dijo en su casa, su gemela había empezado a tratarme mejor por la influencia de mi hermana y Alice y Jazz eran los mejores amigos. Siempre unidos.
-¿Con quien empezamos?- le pregunte a Allie que andaba emocionadísima.
-¡Con Jazzy!- grito dando saltitos. Asentí y empecé a caminar.
-¿Qué le compramos?-
-A el le gustan las guerras…-
-Vamos a alguna juguetería, ¿si?-
La gente se arremolinaba en las tiendas. Estaba realmente lleno el centro. Apreté más fuerte a mi hermanita y empecé a caminar. Después de visitar varias jugueterías, logramos encontrarle el juego perfecto.
Y así nos fuimos, Charlie, Reneè, Emmett, Rose, Jane, Alec, los tíos de Edward y por ultimo mi Edward. No sabia que regalarle, sentía como si en verdad no lo conociera tanto como creía.
-¡Me rindo! No encuentro nada- dije dejándome caer en una banca.
-Bells, mira cuantas tiendas, debemos encontlal algo- me animo abriendo sus brazos arriba de la cabeza.
Fue cuando lo vi… tan hermoso, elegante, perfecto. Ese era el regalo perfecto para mi novio, sin lugar a duda.
El resto de la semana paso rápido, cuando vine a ver ya era noche buena. Me levante contenta, el espíritu navideño se pegaba. Hoy era un dia para ser feliz.
-¡Buenos días!- cante entrando a la cocina.
Todos estaban ahí desayunando. Por lo regular, los chicos se la pasaban todo el tiempo en casa de mis padres, los apartamentos solo los usaban para dormir.
-¿Cómo estas, amor?- me pregunto Edward dándome un beso.
-Muy bien-
Me senté a lado de el y Reneè me sirvió un plato con huevos, tocino y algunos panqueques en forma de pino. Esa mi madre tan emotiva. Desayunamos entre entretenidas charlas y bromas. Los hombres se tuvieron que ir a comprar algunas cosas para la noche y aprovecharían a recoger a los tíos de Edward.
Ayude a mi mamá a recoger la mesa y a lavar los platos. En lo que Reneè sacaba las cosas para la cena, me metí a bañar y me arregle.
-Listo- dije entrando de nuevo a la cocina. Mi madre me paso un delantal y me lo puse encima de mi ropa.
Empecé por lavar los vegetales para la ensalada y mi mamá lavo y despellejo el enorme pavo que había conseguido. Seguimos con las diferentes comidas que Reneè quería cocinar. Como a las cuatro de la tarde ya habíamos terminado con el preparado de la comida, solo faltaba hornear algunas cosas y enfriar otras.
-¡Bells….!- escuche gritar a Allie desde el piso de arriba. Le di un beso a mi mama en la frente y corrí a las escaleras.
-¿Qué paso?-
-Llego la hora de…. ¡Arreglarte!- grito Rosalie saliendo de mi cuarto.
Gemí. Odiaba que Rosalie pusiera mano en mi, se empeñaba en llenarme la cara con maquillaje y ponerme cosas 'sexis' como ella lo llamaba y tacones, alias 'mata Bellas'. Me tomo del brazo y me jalo a su habitación.
-¡Puf, Bella, apestas a… comida!- dijo Jane oliendo mi pelo.
-¿Sera por que estuve cocinando?- respondí con sarcasmo.
-Ni modo, tendrás que bañarte de nuevo-
Me lanzaron mis cosas y me metí al baño. Me desnude y me zambulle en el agua caliente. Deje en blanco mi mente y me relaje. Unos toques en la puerta me despertaron, me enjabone, en guaje y salí a mi pesadilla.
-Como tardas- me reclamo Rose. Me sentó en una silla y empezó a hacerme sepa dios que tantas cosas.
El tiempo transcurrió de forma muy, muy lenta. Pude ver el atardecer por la ventana, y aun así no acababan. Estaba por dormirme un rato, cuando sentí una palmaditas en mi hombro.
-Listo, Bella. Ahora, te vas a cambiar mientras nosotras nos arreglamos.- me dijo Rose.
Asentí. Tome el vestido que me dio y me metí de nuevo al baño. Estuve tentada en mirarme al espejo, pero como siempre los removían. Abrí con cuidado la fundo donde estaba el vestido y le quite, dejando al descubierto el hermoso vestido.
Era de color azul cielo, strapless, la parte del pecho era como arrugadita, de ahí venia un tipo de faja arrugada con un moño al lado izquierdo de la cadera y caía englobado. Era muy lindo y perfecto. (Vestido en el perfil).
Me lo puse y se amoldo a mi cuerpo, mostrando las pocas curvas que tenia y dejando al desnudo la mayor parte de mis pálidas piernas. Me di un vistazo y salí. Las chicas chiflaron e hicieron que me diera un vueltecita.
-Te ves fantástica- dijo Jane haciendo que me sonrojara. Esta aplaudió.
-¡El toque perfecto!- alago dándome un pellizco en la mejilla.
Rosalie ya estaba lista, llevaba un vestido sin mangas color amarillo, debajo de los pechos tenia un moño hacia delante con pedrería plateada y caía en dos capas, la primera mas corta que la segunda. Su cabello estaba ondulado y caía libremente por su espalda, su maquillaje era en tonos dorados, y zapatillas plateadas bastante altas, no se como puede caminar con esas cosas.
-¿Te gusta?- pregunto modelándome.
-Estas hermosa- dije con una sonrisa.
-¡¿Y yo!?- grito Allie saltando en la cama.
Mi hermana menor vestía un vestido rojo de manga corta, tenia un listón bajo el pecho con detalles platas y al fin del vestido habían unas grandes flores. Su cabello tenía caireles y estaba peinado en media cola con un moñito rojo encima de esta.
-Preciosa, enana- ella sonrió y un color rosa inundo sus mejillas.
Rosalie paso a mi lado y le dio una bolsa a Jane que nos miraba raro, con algo en sus ojos que parecía ser tristeza. Me acerque a ella.
-¿Tienes algo? Te veo triste-
-No es nada, solo que es la primera navidad sin mi madre…-
-Oh, lo siento tanto, pero nos tienes a nosotros, yo ya te considero como una hermana- por primera vez en que la conozco, me sonrió y me abrazo.
-Gracias. Bella, siento el mal trato pero estaba celosa de que Edward parecía prestarte más atención que a mí-
-¡Por dios, Jane! Edward te ama, siempre serás su hermanita-
-Lo se…- dijo sonriendo. Me separe de ella y la empuje al baño.
Mis hermanas me miraban felices. Sonreí y las abrace. Al parecer la navidad logra hacer su magia y desparecer el rencor, bueno, en algunas personas. Al poco rato salió Jane vistiendo un hermoso traje plateado con pedrería, era de tirantes gruesos que se unían a un cinturón que llevaba en la cintura.
-Te ves muy bonita- Jane se sonrojo y bajo la mirada. Al parecer, hoy la única que no se sonrojaría seria Rose.
Mi hermana y yo le alaciamos el pelo a Jane y la maquillamos en tonos grisáceos. Al fin, las niñas me dejaron verme al espejo. Estaba espectacular, hasta sexy podría decir, el vestido se pegaba a mi cuerpo de forma sexy pero no vulgar, mi pelo estaba agarrado en un chongo alto con algunos cabellos sueltos de forma desordenada y mi maquilla era en tonos azules, el delineador me lo pusieron café, resaltando aun mas mis ojos, sombra azul celeste y labial cereza.
-¡Chicas, ya bajen!- grito mi mama desde las escaleras.
Abajo se escuchaban voces masculinas y unas que otras femeninas. Salimos del cuarto entrelazadas de nuestros brazos. Primero bajo Rosalie, con su andar tan sensual, luego Jane y Allie tomadas de la mano y por ultimo, yo. Me tome con fuerza del barandal deseando no caerme con estos enormes zapatos.
Pose mi vista en los escalones, midiendo cada paso. Cuando estuve por bajar los últimos escalones alce mi mirada y me encontré con Edward. Se veía tan irresistible como un dios griego. Su pelo estaba inútilmente peinado, llevaba un pantalón negro y una camisa de rayas verdes que resaltaban sus ojos, pero lo que mas me llamo la atención fue la persona que estaba a su lado….
Era una mujer, de cabello negro y ondulado hasta la mitad de la espalda, su piel era bronceada más no morena, tenia unos grandes ojos azules zafiro adornados de unas perfectas pestañas y una brillante sonrisa adornaba su fino rostro. A lado de ella me sentí una insignificante basura. Su cuerpo era mil veces mejor que el mío, sus piernas largas, cintura pequeña y atributos perfectos. Lo peor, es que estaba colgada del brazo de Edward y este se mostraba feliz.
Termine bajar las escaleras y pase a su lado sin voltearlo a ver.
Edward's. prov.
Era noche buena y la pasaría en casa de mis suegros junto con su familia y la mía. Desafortunadamente, vendrían mi tío Aro y Atenadora junto con su irritante hija adoptiva Vanessa Volturi. Toda mi familia odiaba a esa chica, era tan ¡Argh! De lo peor.
-¿Aquí vive tu amiguita?- pregunto al llegar a la casa de Bella.
-Si- respondí seco. No me agradaba el tono que usaba para referirse a mi ángel.
Estacione el auto en la calzada de la casa y me abaje. Le abrí la puerta tratando de ser caballeroso pero esta se aprovecho y se tiro a mis brazos, aparentando una caída.
-¡Ups! Lo siento- dijo restregándome su escote en la cara. La solté y camine hasta la puerta.
Enseguida Reneè nos abrió. Les presente al resto de mi familia y nos invito a pasar. La casa estaba adornada en tonos navideños. En la sala había un enorme arbolito de color blanco.
-Iré a llamar a las chicas- dijo emocionada.
En todo el día no había podido ver a mi hermosa Bella, la necesitaba demasiado. Mi suegra bajo y dijo que enseguida venían. Primero se apareció Rosalie, se veía muy hermosa, pude ver como Emmett se la comía con la mirada. Luego, bajo Jane se veía muy guapa, se parecía mucho a mama y la pequeña Allie.
Jane paso a mi lado y miro con repugnancia a Vanessa. Y al fin, mi hermoso ángel bajo. Definitivamente Isabella era un ángel caído del cielo. Era simplemente preciosa, ese vestido que dejaba ver sus largas piernas, el amarrado de cabello que dejaba al descubierto su blanquecino cuello, me sentí como un vampiro, con sed de ella.
Mi novia se paro a mitad de las escaleras y me miro por un momento, luego se fijo en la larva que tenia pegada a mi. Sus ojos se llenaron de un sentimiento de tristeza o algo así. "¡Diablos! Debió mal pensarlo". Trate de soltarme de Vanessa pero esta me apretó mas.
Bella bajo y se fue directo con su familia, sin siquiera mirarme, paso como si no estuviera ahí. Vanessa soltó una risita.
-Edward, pensé que tenías mejores gustos- dijo descaradamente. La mire asesinamente.
-Cállate y suéltame- rugí deshaciéndome de su abrazo. Ella rezongó diciendo algo sobre mi humor.
Empecé a caminar hacia mi Bella que platicaba con su hermana y mi hermana, sin escuchar los reclamos de Vanessa, no llevábamos ni más de tres horas juntos y ya no la aguantaba.
-Bella….- dije por atrás.
-¿Qué?- pregunto seria volteándome a ver. Su mirada era triste.
-Sobre lo que…-
-¿Por qué no pasamos al comedor?- interrumpió Reneè entrando a la sala.
-Vamos a cenar- dijo mi novia. Asentí, la tome de la mano y la lleve al comedor.
Me senté a lado de ella, pero desgraciadamente Vanessa se sentó a mi otro lado, quedando yo en medio de ellas dos. Charlie ocupo su lugar a la cabeza de la mesa con mi tío al otro lado. Mi tía junto con mi suegra sirvieron un poco de vino para brindar.
-¿Qué? ¿Por qué? ¡Solo un poco!- rogo Vanessa al ver que mi tía le sirvió agua en vez de vino.
-Cariño, no tienes edad-
-¡Tengo 19! La misma que Edward, y el si tomara-
-Ni modo- sentencio su madre.
Terminaron de servir la cena y mi suegro tomo su copa y se paro. Todos lo seguimos.
-Brindemos. Brindemos por la felicidad y por la unión de la familia- dijo mirando a cada uno que estaba en la mesa.
-¡Salud!- gritamos al unisón mientras chocábamos nuestras copas. Me acerque a Isabella y rodee su cintura, pegando mi boca a su oreja.
-Te amo- susurre, sentí como se tenso.
-Yo también te…- estaba por decir, cuando alguien me jalo y me alejo de ella.
Voltee y vi a Vanessa con una sonrisa maliciosa. Trate de alejarme de ella pero conseguí que me apretara mas.
-Aprovechando esta oportunidad, quisiera decirles que hoy, mi querido Edward me ha pedido se su novia y yo gustosa he aceptado-
¡¿Qué!? ¿Qué le pasa a esta chamaca?. Todos se quedaron callados, a excepción de su madre Atenadora, quien rompió en aplausos y felicitaciones. Me voltee a ver a Bella y vi que estaba llorando, sus ojos se cruzaron con los míos por una milésima de segundo.
-Con permiso- dijo con la voz rota antes de correr fuera del comedor.
-¡Bella…!- gritamos la mayoría.
Iría con ella pero antes arreglaría el asunto aquí…
Isabella's. prov.
No quería creerlo. No, más bien no podía creerlo. El creer las palabras de esa niña me hacia sentir… ingenua. Era como si creyera todavía que los bebes eran traídos por la cigüeña, bueno, así me sentía.
Salí del comedor con los ojos llorosos. Atravesé la cocina y salí al jardín. La el cielo estaba bastante oscuro, solo se podían ver algunas que otras estrellitas y los residuos de los fuegos artificiales y uno que otro explotando la gama de colores.
-¿Qué te pasa Vanessa?- escuche que dijo Edward- ¿Por qué no entiendes que no quiero nada contigo? La única que amo es a Bella. ¿Qué nadie puede comprender eso?
-Pero Eddie…- dijo con su odiosa voz.
-No. Cállate, por favor. Tíos, se que esta no es mi casa pero si me guardan algo de cariño, les pido que se retiren. Con permiso- de ahí nada mas se escucho la voz de mi papá secundando la petición de Edward, una puerta siendo cerrada y otra siendo abierta…
-Bella… - dijo una voz aterciopelada a mis espaldas.
Mi corazón latió eufóricamente, como siempre que estoy cerca de el. Sentí sus cálidas manos tomarme de los hombros y volteándome para quedar frente a frente, entrelazando nuestras miradas, mezclando nuestros alientos…
-Suéltame. No quiero hablar contigo- solté con rudeza.
En vez de que Edward reaccionara como una persona normal, una enorme y brillante sonrisa se poso en sus rojos labios. Lo mire enarcando una ceja, eso solo hizo que se agrandara su sonrisa. Eso me molesto.
-¿Qué te da risa? ¿Tengo monos en la cara o que?- espete. Rió.
-¡Mejor vete con tu noviecita!- grite realmente enojada.
-Estoy con ella-
-Edward, no juegues-
-No, solo que te ves mas hermosa celosa-
-¿Quién dijo que estoy celosa?-
-Vamos Bella, se te nota-
-¡No! Es cierto!-
-Si-
-No-
-Si-
-No-
-¡Si!-
-¡Que no!-
-Si, si y si-
-Bueno y si estoy celosa ¿Qué?-
-Nada-
-¡De acuerdo!- grite exasperada.
Me quede viendo fijamente sus ojos con toda la ira posible. En estos momentos lo odiaba, lo odiaba por jugar con migo. Su sonrisa me mataba pero eso no me interesaba en lo absoluto. Entonces, de un momento a otro, sus labios se estamparon con los míos.
El dulce de sus labios desconectó cada cable de mi cabeza, volviéndome completamente loca. Sin pensarlo mucho, le devolví el beso con pasión, disfrutándolo. Cuando el aire nos falto, nos separamos y dejamos nuestras frentes unidas.
-Isabella, lo siento. Vanessa esta loca, nunca te aria algo así, no debiste creerle-
-Nunca lo hice-
-¿A si? Entonces, ¿Por qué estabas enojada?-
-¿Qué querías? Tu primita me ridiculizo enfrente de mi familia en mi casa con mi novio y tú querías que no me 'enojara', muy bonito. –
-Cada vez me sorprendes más-
-¿Y así me amas?-
-Como a nadie. Por cierto, feliz navidad, cariño-
-Igualmente, novio mío- dije antes de besar sus labios.
Entramos a la casa gracias a que Emmett nos grito para que nos apuráramos a abrir los regalos. Entramos a la sala y todos nos felicitaron como es debido. Terminamos de cenar alegremente y después, fuimos hasta el arbolito para entregar los regalos.
-¡Regalos! ¡Apúrense, hay que abrir los regalos!- dijo mi cuñado emocionado.
Emmett estaba igual o hasta mas emocionado que Jazz, bueno el estaba tranquilo, en cambio, Alice era peor que un huracán y Emmett estaba peor. Alice se acerco a los regalos y tomo uno de papel negro y moño rojo.
-Yo empiezo. Este es para… ¡Mi mami!- grito dándole el regalo a mi mama, quien la abrazo y agradeció.
Con cuidado lo abrió y dejo al descubierto un grueso libro de cocina. Últimamente el nuevo hobby de Reneè era la cocina. Alice siguió repartiendo regalos, a Rosalie le dio un par de zapatos de marca, a Jane un juego de joyería, a Alec una camisa al igual que a mi papá, a Emmett un balón de futbol americano, a su Jazz un juego de guerra que incluyo un beso y abrazo, a Edward le dio un libro y a mi un disco.
Rosalie siguió con la entrega, a Alice le dio un kit de maquillaje para niñas, a Jazz un rompecabezas militarizado, a mis papás les regalo ropa, a Alec unos discos, a Jane unos zapatos, a mi dos juegos de ropa, a Edward toda la colección de Debussy y a Emmett nada enfrente de nosotros, según, era privado.
Y así seguimos, cada quien dio sus regalos. Al fin, mi madre ya tenía los regalos de casi todos, excepto los míos y el de Edward. Recibió un kit completo de utensilios de cocina, unos boletos para ir a ver a su artista favorito, ropa y zapatos. Alice tenía pura ropa y zapatos, a excepción de un nenuco de parte de Alec y una hermosa pulserita de Jasper. Emmett la mayoría eran juguetes y el estaba fascinado. Edward era la mayoría libros y música, mi papá ropa y diferentes cosas, era el mas variado. Rosalie al igual que la mayoría de las mujeres, ropa, zapatos y accesorios. Alec eran videojuegos y una que otras prendas, y yo era pura ropa y zapatos.
-Le toca a Bella- dijo Emmett muy emocionado.
-No, mejor que valla Edward, prefiero hasta lo último-
-De acuerdo. Empecemos, Señora…- dijo mi novio dándole una cajita a mi mamá.
Era un delantal que decía al frente: "La mejor suegra del mundo", eso a mi mama la conmovió y no evito darle un gran abrazo a Edward. A mi papa le dio una caña de pescar muy moderna, a Alice un vestidito junto con sus zapatos y accesorios, a Jazz un libro que había deseado, a Jane tres pasajes de avión hacia Hawái, a Rose un collar muy lindo, a Emmett un videojuego el cual hizo saltar a este de alegría, a Alec unas llaves que al parecer eran de un auto que tendría que ir a buscar y a mi por el momento, nada.
-Bella, mi Bella, no por ser la última la más insignificante, de hecho es al revés- dijo acercándose a mi con una cajita plateada y un moño azul. Los colores subieron a mi rostro enseguida.
-Esto es para ti, mi amor- dijo sacando una cadenita muy fina y poniéndomela en el cuello con un suave rose.
Era un collar. La cadenita era de oro, muy fina y exquisita, de ella colgaba un dije en forma de león y oveja, era la mitad de un león y una oveja, como si estuvieran entrelazados. El león tenía una pequeña esmeralda como ojo y la oveja un ámbar.
Tomo el dije entre sus manos y lo volteo. Atrás decía unas simples pero hermosas palabras: "I love you" y abajito un: "E&B". Los ojos me empezaron a picar y las lágrimas se derramaron por mis mejillas.
-Edward… es her… moso- dije entrecortadamente. Sonrió y me abrazo.
-Me alegro que te guste. Lo mande a hacer solo para ti-
-Gracias. ¿Por qué el león y la oveja?-
-Bueno, no me gusta recordar esos momentos pero cuando… tu sabes… nos conocimos, tu eras mi presa y yo el cazador, es una forma rara pero la relacione con eso, tu siempre serás mi hermosa ovejita-
-Que oveja tan más estúpida-
-Y que león tan morboso y masoquista-
-Pero así te amo… -
-¡Ey, basta de cursilerías!- nos interrumpió Emmett cuando estábamos a punto de besarnos. Se raspo la garganta y se paro en medio de la sala.
-Quisiera darles una noticia o mas bien pedirles algo- ver y escuchar tan serio a Emmett que me ponía a pensar si después de todo no era un simple sueño. 'Siempre hay una primera vez' me recordó mi mente.
-Rosalie Lilian Hales, se que llevamos pocos meses de conocernos, pero estoy seguro de tres cosas: Primera, eres la mejor mujer que he conocido. Segunda, eres a la única que amo con toda mi alma y tercera: estoy total e irrevocablemente seguro de que si aceptas la siguiente petición, te hare la mujer mas feliz del mundo. Rosalie… ¿Quieres casarte con migo?- dijo sacando una cajita negra de terciopelos y mostrando un reluciente anillo con un diamante en la punta.
-¡Claro que acepto, amor!- grito Rose tirándose a los brazos de su comprometido.
La sala se lleno de aplausos y felicitaciones. Era la primera boda de la familia y mi mamá ya estaba viendo que color de servilletas iban a poner y todo. Casi, casi estaba llamando al padre para pedir sus servicios. Rosalie lloraba de felicidad, su sueño mas grande siempre había sido el casarse y estaba casi completo.
Estuvimos un rato mas platicando y otros abriendo regalos y probándoselos. Cuando los niños más pequeños y los más grandes – Emmett- empezaron a bostezar, decidimos que era hora de irnos a dormir.
-Edward…- lo llame- Quisiera dormir contigo- susurre.
-¿Qué?- dijo atragantándose con su saliva.
-¡Edward! Dormir abrazados, digo-
-Ah, claro, amor-
-Bien. ¿Te parece si nos vamos? Tengo sueño- asintió y nos despedimos de todos.
Me ayudo a subir a su preciado volvo plateado, y encendió con rumbo a su departamento. Cuando íbamos llegando me 'acorde' de algo.
-¡Ay, no! Que estúpida soy- me lamente.
-¿Qué sucede?-
-Olvide mi bolso en mi casa… - dije lo mas triste posible.
-Podremos ir mañana…- sugirió pero le mande una mirada asesina- Ok, iré por ella, espérame aquí-
-¡Gracias! Te amo- dije plantándole un feroz beso.
Me baje con una sonrisa del auto y me metí al departamento. Encendí la luz y fui directo a su recamara. En el tocador había una notita, la desdobles y vi que era la letra de Rose:
Querida Bells:
En el baño esta TODO lo necesario, procura hacerlo como te dijimos, no te vallas a quemar con las velas por favor, y no rezongues al ver tu 'vestuario' eso lo dejara encantado. ¡Disfruta y se feliz!.
Te quieren.
Rose y Jane.
P.D: Emmett también estuvo aquí. (Yo escribí esto Belly-Bells).
Reí al leer la última frase y la guarde en el bolsillo de mi pantalón. Me dirigí al baño y tome todo lo que me habían dejado mis queridas ayudantes. Arregle todo tan rápido que me sorprendí. Me fui al baño y casi me da un paro cuando vi mi 'vestuario'.
Como decía la nota, no rezongue, me lo trabe sin dudarlo. Quería que esta noche fuera especial para ambos. Me peine y maquille como dijeron y estuve lista justo cuando escuche la puerta abrirse…
La cara de Edward era para una foto. Sus ojos estaban desorbitados, su boca estaba abierta y mi bolso se le había caído. Pasaba su vista una y otra vez por mi cuerpo, desnudándolo con la mirada.
-Bella…-
-¡Feliz año nuevo, amor!- dije señalando el moño en mi cabeza.
Nenazz!!
Aquí otro capitulo mas, el mas largo 14 hojas de Word xD Espero que les haya gustado. El capi pasado no recibí muchos Reviews, que paso?
Aun así gracias a todos los que dejan RR y me agregan a las cosas esas =)
Los veo luegitoz.
Besos & Abrazos.
¡¡¡REVIEWS!!!
